A la mañana siguiente, ya que la señora Pomfrey no le había permitido a Severus cuidar a Lily durante toda la noche alegando que para eso estaba ella, éste se despertó casi al amanecer y se fue a la enfermería para ver cómo estaba Lily, le había costado mucho conciliar el sueño, debido a que las últimas palabras que salieron de los labios de ella antes de quedarse dormida, habían hecho mella en él, ella había dicho que lo amaba, pero ¿Habría sido acaso por efecto del somníferoo sería cierto? Eso no lo sabía, pero tenía que averiguarlo aunque dudaba en preguntárselo directamente ya que no quería presionarla. El hombre llegó a la enfermería cuando apenas unos tenues rayos de luz rosa y violeta se vislumbraban en el lejano horizonte, abrió cuidadosamente la puerta, se percató de que la puerta que conducía a la habitación de madame Pomfrey estaba cerrada, estaría durmiendo aun, miró en dirección a las camas y solo una persona ocupaba una de ellas, Lily, ella estaba al fondo de la habitación; el mago se acercó a la cama y trató de acariciar a la mujer que dormía, pero él se percató de que ella parecía incomoda, se movía constantemente en la cama, fruncía el ceño y de vez en vez se cubría el rostro con las manos temblorosas

- Déjalo en paz, no mates a Severus por favor – Suplicaba la mujer con voz trémula – No le hagas daño

Severus la miro con una mezcla entre compasión y frustración, ella debía estar teniendo una pesadilla, de modo que trató de despertarla, pero cuando apenas la hubo tocado ella le lanzó inconscientemente un golpe que él pudo esquivar por muy poco, luego ella comenzó a lanzar más y más golpes al vacío, él tuvo que sujetarla de las muñecas y presionarlas contra el colchón para inmovilizarla y así evitar que le hiciera daño a él o a ella misma

- ¡Déjame en paz! ¡Suéltame! – Ordenó la mujer alterándose cada vez más – No vas a hacerle daño ni a Severus ni a Harry

- ¡Lily cálmate! Soy yo – Pidió Severus con voz firme pero suave, sin soltarla – Nadie va a hacernos daño, despierta

Ella abrió los ojos lentamente, con la respiración entrecortada y el corazón palpitándole violentamente dentro del pecho, Severus la soltó al fin y ella impulsivamente lo atrajo hacia ella, lo abrazó y se echó a llorar

- No pasa nada Lily – Trató de tranquilizarla él – Ya estás aquí conmigo y te prometo que nadie más va a hacerte daño

Ella se separó de él, se sentó en la cama y secó sus lágrimas con la manga de la bata aunque más y más de éstas salían de sus verdes ojos

- Solo fue una pesadilla - Continuó Severus –Quizá Voldemort también está estableciendo una conexión contigo y al percatarse de ella, la está utilizando para torturarte, pero no debes temer, él no va a hacerte daño

- Yo no temo por mi Severus, sino por…

- Tu hijo, ya lo sé, pero descuida que ninguno de nosotros va a permitir que Voldemort se le acerque

- Yo lo sé, pero no puedo evitar sentir miedo, además también tengo miedo por ti

- Yo sé cuidarme Lily, solo fue un sueño, no me ocurrirá nada malo – Luego se acercó un poco más a ella y habló en susurros – Yo soy el príncipe mestizo ¿No lo recuerdas? – Dijo él recordándole el libro con hechizos inventados por él y que ella misma le había descubierto una vez, razón por la cual se puso furiosa (Antes de la discusión definitiva donde cada quien tomó su camino)

Ella sonrió levemente, pero las lágrimas volvieron a resbalar por sus mejillas

- Eres un gran mago, lo sé – Afirmó ella tomándole el rostro con ambas manos y perdiéndose en esos profundos ojos negros que le hacían recordar túneles sin salida – Pero tuve una pesadilla horrible donde Voldemort – Hizo una pausa al no poder reprimir un sollozo y luego continuó - Mataba a Harry y a ti frente a mis ojos, eso no lo podría soportar, duele mucho perder lo que tanto amas

Severus se quedó pensativo mientras la mujer rompía en llanto, sabía que ella se refería a la muerte de James, ella sabía lo que era perder a alguien que tanto amaba porque lo había perdido a él, pero de pronto sacudió su cabeza comprendiendo el significado alternativo de aquellas palabras, en el sueño, Voldemort lo asesinaba a él y a Harry, y ella había dicho que no lo soportaría, y luego soltó esa oración que para él tuvo tanto sentido y que paradójicamente, a pesar de la carga de sufrimiento que contenía, a él le había llegado al alma y lo había hecho feliz, " Duele mucho perder lo que tanto amas" eso significaba que ella lo amaba, ya no había dudas de ello.

Él le tomó la barbilla con delicadeza y le subió el rostro para perderse en sus ahora tristes ojos verdes, pese a su convicción, quiso indagar, pero Lily lo interrumpió, provocándole una felicidad plena que lo acompañaría por siempre

- Lily ¿Eso quiere decir que tú...?

- Quiere decir que te amo Severus, que eres muy importante para mí, siempre lo has sido, pero ahora no imagino la vida sin ti – Dijo ella tomándole las manos – Ahora lo sé, estoy segura de eso, te amo y te amo mucho Severus

- ¿De verdad? ¿Estás segura? – Preguntó él con el rostro iluminado por la sonrisa más hermosa que Lily hubiese visto jamás

- Completamente mi cielo – Respondió ella, ahora sonriendo también

- Entonces dilo una vez más por favor – Pidió Severus – Necesito oírlo otra vez, se escucha tan bien, es música para mis oídos, no puedo creerlo

- No seas tonto – Dijo ella – Lo escucharás cuantas veces quieras porque es cierto, te amo y te amo muchísimo Severus

- Y yo te amo aún más – Contestó él – Desde siempre

- Eso es lo que más me ha conmovido de ti – Añadió ella - Tu perseverancia, eso me hizo amarte, eres tan valioso para mí y jamás me cansaré de repetirte que te amo

- ¿Ah sí? – Preguntó él acercándose más a ella – Entonces… ahora demuéstramelo – Dijo en un susurro, muy cerca de su rostro

Ella sonrió una vez más, lo tomó por la nuca y lo atrajo hacia ella para besarlo, ambos estaban flotando en una nube hasta que una fingida y persistente tos detrás de ellos los sacó del efecto

- ¡Ehem! ¡Ehem!

Ambos se separaron rápidamente y pudieron ver a la señora Pomfrey con las manos en las caderas, tratando de esbozar una expresión de disgusto aunque Lily no pasó desapercibida una efímera sonrisa que la sanadora dejó escapar

- Usted no debería estar aquí tan temprano profesor Snape – Lo reprendió la mujer – Y mucho menos debería quitarle el aire a mi paciente

Severus se ruborizóy bajó la cabeza ocultando su rostro entre aquella cortina de cabello negro, ahora reluciente, suave y para nada grasoso

- Yo ya me siento bien madame Pomfrey – Dijo la pelirroja al tiempo que secaba los vestigios de las lágrimas en la comisura de sus ojos

- Ya lo creo que si – Dijo la mujer alzando una ceja mientras le servía un poco de una poción revitalizante en un vaso

Lily tomó el vaso, lo llevó a sus labios e hizo una mueca de asco después de beber un sorbo, luego respiró profundo y continuó bebiendo hasta vaciar por completo el contenido, lo mejor era obedecerle a madame Pomfrey para salir de allí lo antes posible, después colocó el vaso sobre la mesita de noche que había junto a su cama y mirando a la sanadora con ojos suplicantes tanteó:

- ¿Puedo irme ahora mismo? De verdad me siento sana y fuerte

- No lo creo, no necesito recordarle señora Pott… - Se reprimió al intentar pronunciar ese apellido después de lo que había visto con sus propios ojos – Señora Lily

- Solo llámeme Lily – Dijo ésta comprendiendo la incomodidad de la mujer

- Bien, Lily, no necesito recordarle que usted llegó muy mal herida a ésta enfermería y si ahora se siente bien eso no quiere decir que lo esté, bueno, al menos no del todo, necesita reposar más y reponer fuerzas

- ¿Pero entonces cuando...? – Intentó preguntar la madre del niño que vivió

- Hoy mismo – Respondió madame Pomfrey comprendiendo su impaciencia – Pero deberá ser por la tarde para que descanse mucho más

Lily, ahora estaba radiante de felicidad, ya no parecía que apenas momentos antes, había estado aterrada por culpa de Voldemort y sus artimañas. En ese momento alguien tocó la puerta y cuando la señora Pomfrey dio su consentimiento, Harry entró en la habitación, la sanadora colocó el vaso y la botella con la poción que le había dado a Lily en una bandeja y se despidió para dejarlos solos. El muchacho avanzó hacia ellos y notó que Severus le sujetaba una mano a su madre, estos dos al ver al chico, se apresuraron a soltarse, Harry rió ante el gesto infantil

- Buenos días señor – Saludó Harry con formalidad pero sin frialdad

- Buenos días Potter – Respondió éste de la misma manera

- ¿Cómo estás mami? – La saludó al tiempo que la besaba en la mejilla

- Bien mi cielo ¿y tú? ¿Cómo se siente mi bebé hoy?

Harry sonrió y se ruborizó un poco al ver a Snape ocultando su rostro entre su cortina de cabello, el chico sospechó que estaba riendo, pero Harry contrario a otros adolescentes, adoraba que su madre lo tratara de esa forma tan melosa, después de todo se había perdido sus primeros años de vida junto a ella y sus mimos

- Estoy mucho mejor ahora que te veo tan bien mamá – respondió Harry – Temí mucho por ti

- Pero ya vez, estoy bien gracias a mi pequeño héroe – Respondió ella

Harry sonrió y luego se giró hacia Snape

- ¡Profesor Snape! – Lo llamó

Éste alzó el rostro instintivamente y al contemplar a Harry, ya no vio el rostro de James, sino los mismos ojos verdes de Lily, cándidos y llenos de simpatía

- ¡Qué bueno que usted también esté aquí! – Comenzó a hablar el chico – Me ha ahorrado el trabajo de buscarlo en su despacho

- ¿Querías… Hablar conmigo Potter?

Harry asintió con la cabeza y bajó la mirada hacía sus dedos con los cuales jugueteaba en ese momento, mientras las palabras, aunque con dificultad salían de su boca, Lily prefirió mantenerse al margen, pero estaba feliz porque estaba casi segura de lo que Harry estaba a punto de decirle a Severus

- Yo… Quería… Disculparme por mi comportamiento en la noche de año nuevo y… Por el que he tenido todos estos días, yo… He sido un tonto y…

- No hace falta que te disculpes Potter, yo comprendo perfectamente tu actitud, no ha sido fácil

- Por favor permítame continuar – Demandó el chico mirándolo nuevamente a los ojos – Por supuesto que no ha sido fácil, y para mí, mucho menos, pero he comprendido que usted la ama, lo veo en sus ojos y lo noté en su desesperación y en su dolor que era tan fuerte como el mío – Luego se volvió hacia su madre y la contempló con comprensión – Solo me queda preguntarte algo a ti, ¿Tú lo...?

- Lo amo – Contestó Lily con firmeza y ella pudo ver como Severus se alegraba al escuchar aquello y sobre todo que ella lo dijera frente a su hijo – Lo amo con todo mi corazón Harry, y déjame decirte que eso no resta ni una pizca del amor que siento por ti, ni el que sentí por tu padre alguna vez

- Y usted ¿La cuidará y la respetará? – Preguntó Harry con un tono autoritario que lo hacía parecer un sargento

- Por supuesto que lo haré Harry, y repito daría mi vida por ella – Contestó el mago con una sonrisa

Al escuchar eso último Lily se estremeció, mientras Harry pensó que debía estar soñando o alucinando, ¿Severus Snape lo acababa de llamar por su nombre? ¿Y además le había sonreído?

- Como lo escuchaste Harry – Volvió a intervenir el mago – Si me lo permites, de ahora en adelante te llamaré así, aunque me cueste un poco

Harry asintió con la cabeza y le devolvió la sonrisa que ésta vez a diferencia de otras veces, no estaba plagada de sarcasmo ni arrogancia

- Pues en ese caso – El niño que vivió tomó la mano de su madre y la colocó sobre la de Severus – No me queda más que desearles felicidad y darles mi bendición

Por la tarde, Lily estaba contenta porque había salido de la enfermería, se fue a su habitación en las mazmorras donde se reunió con sus amigas, ella no quiso decirles lo que había hablado con Harry y Severus en la enfermería porque prefirió reservar la noticia para la cena en el gran comedor, Severus y Harry, por su parte hicieron lo mismo y actuaron como si nada hubiese pasado. Más tarde, cuando el sol se perdió completamente de vista en el horizonte y le dio paso a la luna menguada junto a las estrellas, Lily y Harry se reunieron con sus amigos en la mesa de Ravenclaw, como siempre los Malfoy, los Weasley, los Granger, los Lestrange y los Lovegood estaban allí, pero ésta vez los Longbottom también se habían unido al grupo. Cuando madre e hijo llegaron al umbral de la gran puerta de roble, todos los ocupantes de las mesas de las cuatro casas, incluida Slytherin comenzaron a aplaudir y a vitorear al elegido. Harry y Lily agradecieron el gesto saludando con la mano y haciendo ligeras reverencias hasta que ocuparon sus asientos en la mesa de Ravenclaw. Dobby se apareció en el gran comedor y quiso saludar a Lily, ésta se agachó hasta quedar a su altura y le dio un beso y un abrazo

- ¡Muchas gracias Dobby! Eres un héroe – Dijo ella mientras el elfo se ruborizaba

- ¡VIVA DOBBY EL ELFO LIBRE! – Gritó Harry

- ¡QUE VIVA! – Fue la respuesta del gran comedor incluso de los Malfoy y la mesa de los profesores al tiempo que le aplaudían

Dobby comenzó a llorar muy conmovido por el bello gestoy Lily lo acarició con cariño, entonces el elfo muy contento decidió regresar a las cocinas. Luego Lily le hizo una seña a Severus con la mano para que se acercara y para el asombro de todos los demás, menos de Harry, éste aceptó gustoso, y no solo eso, sino que Harry le cedió su propio lugar y se sentó al otro lado de su madre

- ¿Viste eso? – Le preguntó Fred a George

- Si, pero no entiendo nada – Contestó éste

Una vez que Severus hubo ocupado su lugar, Dumbledore ocupó el suyo en el estrado y se dispuso una vez más a compartir algunas palabras con todos:

- Buenas noches – Saludó el hombre – Primero que todo, debemos agradecerle a Dios por haber permitido que Harry y Dobby el elfo libre rescataran a nuestra querida Lily, pero también es necesario que les reitere una vez más que continuamos estando en tiempos difíciles, mientras Voldemort esté con vida, no podremos respirar completamente aliviados, es por ello que quería aconsejarles a los padres y demás familiares de los alumnos que a pesar de que el torneo llegó a su fin, se queden aquí en el castillo por su seguridad, entretanto vuelve la paz y la tranquilidad al mundo mágico y al muggle, ya que con todo el alboroto que Voldemort ha estado causando, se ha alterado nuestra clandestinidad y ya muchos Muggles que no tienen nada que ver con los magos, conocen nuestra existencia. De corazón les digo que en ningún otro lugar estarán tan seguros como dentro de los muros de éste castillo – Luego el anciano miró directamente a Harry y le dirigió sus palabras – Harry, a ti te digo que cuantas con todo mi apoyo y el de todo Hogwarts para que cumplas la profecía, no te preocupes al final vencerás porque sabes que tú tienes algo que él no tiene.

Harry asintió con una sonrisa, recordando que Dumbledore le había dicho esas mismas palabras hace tiempo. Todos aplaudieron el discurso del anciano y Lily abrazó a su hijo fuertemente mientras lágrimas surcaban su rostro

- No te preocupes mami, yo ganaré – Dijo él mientras le secaba las lágrimas

La comida apareció en sus platos, las bebidas en sus copas y vasos y los comensales se dispusieron a disfrutar del placer de aquel delicioso banquete

- ¿A qué se refería Dumbledore cuando dijo que tú tenías algo que vol… Quiero decir, el – que – no – debe- ser nombrado no tiene? – Preguntó Ron con la boca llena de arenques ahumados

Harry se ruborizó y miró a Hermione dándole luz verde para que contestara la pregunta de su amigo, ya que ella la conocía

- En primer lugar, no hables con la boca llena Ronald – Lo reprendió Hermione – En segundo lugar, no temas llamarlo por su nombre, y en tercer lugar, El profesor Dumbledore se refiere a que Harry puede amar y Voldemort no, eso es algo muy valioso que Harry tiene a su favor

- ¡Awww! – Exclamó Ginny enternecida sentada frente a él – Esa es una buena arma contra él ¿A que sí? – Preguntó mientras le enviaba un beso con la mano

- ¡Awww! – Exclamaron los gemelos con mofa

- ¡Par de tontos! – Exclamó Harry riendo

- Tienes razón Ginny – Añadió Luna con su tono despreocupado – El amor es un arma maravillosa contra el mal ¿No es así Neville?

- Si, lo es – Confirmó éste mientras le sujetaba la mano cariñosamente y sus padres los miraban encantados

- ¿No me digan que ustedes dos...? – Inquirió Fred juntando paralelamente sus dos dedos índices

- Si – Confirmó Neville – El día de la última prueba del torneo le pedí que fuera mi novia

- Y yo acepté gustosa – Respondió Luna

- Y yo también acepté gustoso – Añadió Xenophilus

- ¡Que romántico! – Exclamaron los gemelos al unísono al tiempo que parpadeaban repetidas veces

- Y el ambiente se va a poner aún más romántico – Dijo Draco imitando el gesto de los gemelos – Porque allí vienen Parvati y Lavender

Los gemelos palidecieron, pero cuando las chicas le dieron sendos besos en las mejillas para saludarlos, y luego se sentaron a su lado, el rostro se les puso del mismo color que su cabello.

- Y bien ¿Qué decían ustedes dos? – Intervino Arthur mientras todos reían

- Que no hay nada como el amor para combatir el mal ¿No es así cariño? – Dijo George mientras abrazaba a su novia sin dejarse intimidar

- Tienes razón hermano, nada como eso – Respondió Fred haciendo lo mismo

Harry, Ron, Neville y Draco comenzaron a parpadear varias veces y exclamaron con voz burlona al unísono:

- ¡Ahhh! ¡Qué romántico!

Ginny, Hermione, Luna y Pansy también exclamaron al unísono con voz cansina:

- ¡Hombres!

Luego Harry miró a su madre y luego a Severus, enarcó una ceja y dijo:

- ¿Y bien?

- ¿Qué? – Preguntó Severus

- ¿No van a decir nada? – Volvió a preguntar Harry

- ¿A qué te refieres? – Inquirió Lily intuyendo la respuesta

Harry la miró entrecerrando los ojos, mirándola con suspicacia y ella asintió con la cabeza mientras el cetrino rostro de Severus se tornó muy, muy pálido

- ¿Que quieren decir? – Preguntó Bella también mirándolos con suspicacia

- Que Severus y yo… Hemos decidido estar juntos – Respondió Lily – Lo amo tanto como él a mí, ahora estoy segura de eso

Ron y los gemelos se atragantaron con el jugo de calabazas que se estaban bebiendo en ese momento, los demás comenzaron a aplaudir

- ¡Felicidades! – Exclamó Hermione contentísima mientras miraba a Harry que sonreía

- Gracias Hermione – Exclamó Lily

- Hacen una linda pareja – Añadió Luna

- Me alegro por ustedes – Saltó Pansy

- ¡Qué bueno! – Exclamó Parvati

- ¡Me alegra! – Dijo Lavender

- Nunca lo habría imaginado, pero me alegro por ustedes – Comentó Frank Longbottom

- Si, es maravilloso – Añadió su esposa

- ¡Fantástico! – Añadió Anastasia con alegría – Al fin algo bueno después de tanta angustia

- ¡Qué bueno amigos! – Dijo William

- Por fin te decidiste Lily – Exclamó Rodolphus

- ¡Oh Dios mío! ¡Qué felicidad! – Expresó Molly con lágrimas de alegría

- ¿Y no vas a ponerte a gritar histérico? – Le preguntó Ron a Harry cuando al fin pudo hablar

Ginny le clavó el codo en las costillas a su hermano y Harry negó con la cabeza

- No tengo porque hacer eso Ron – Respondió – Ya he comprendido que ellos se quieren

- ¡Viva! – Exclamó Sirius levantando su vaso con jugo de calabaza – Brindemos por ellos entonces, por Lily y Queji… Perdón Severus

- ¡Bah! Dilo de una vez Canuto – Respondió Severus ante la mirada atónita de todos – De todos modos es por cariño

- ¡Por Lily y por Quejicus! – Brindó el animago

- ¿Y no se van a dar un beso? – Preguntó Bella con decepción

- Bella ¡Por Dios! – Exclamó Lily sonriendo al tiempo que abría mucho los ojos – Estamos en el gran comedor del castillo

- Lily tiene Razón Bellatrix – Dijo Narcisa

- ¡Bah! ¿Y eso que tiene de malo? – Dijo Lucius robándole un efímero beso a su esposa

- ¡Uuuuuuhhh!– Exclamaron todos entretanto Narcisa se ponía colorada y sonreía,Draco más ruborizado aun trató de esconderse bajo la mesa

- Lucius tiene razón – Respondió Arthur e imitó el gesto de su amigo besando a Molly

Los gemelos y Ron también imitaron el gesto de Draco, mientras Ginny miraba maravillada a sus padres

Severus se encogió de hombros, miró a Harry y éste le hizo un gesto afirmativo con la cabeza

- Adelante, es su novia, puede besarla cuando quiera – Respondió – Ésta vez prometo no huir ni al bosque ni a ningún otro lado

Todos rieron con el chiste y Severus, tal como lo hicieron sus amigos con sus esposas, le dio un efímero beso en los labios a Lily

Harry miró hacia otro lado, pero sonrió, y en la mesa de los profesores, Albus Dumbledore estaba radiante de felicidad y sonreía al igual que Hagrid, Minerva, Sinistra, Vector, Pomona yFlitwick, entretanto Trelawney y la señora Hooch

- ¡Oye Quejicus! Me parece que has roto algunos corazones – Comentó Sirius señalando disimuladamente hacía las compungidas mujeres

En ese momento entraron Remus Lupin y Nynphadora Tonks, también fueron invitados a ocupar un lugar en la mesa de Ravenclaw y una vez que lo hicieron se encargaron de darles la reciente noticia

- ¡Los felicitó! – Expresó Remus con efusividad

- Me alegra muchísimo por ustedes – Añadió Nynphadora

- De verdad le agradezco a todos ustedes porque me ayudaron a abrir los ojos – Respondió Lily

- Y yo les agradezco todavía más – Añadió Severus – Sin su ayuda hoy no podría tenerla a mi lado

Severus apenas podía creer lo mucho que había cambiado su suerte ese año, su vida antes triste y vacía ahora se había convertido en una maravilla, se sentía fuerte y lleno de vida, antes creía que la había perdido para siempre, cuando logró recuperarla creyó que ella jamás lo amaría, cuando logró conquistarla, pensó que Harry siempre estaría interponiéndose entre los dos y no dejaría que ella lo amara, pero todo había cambiado, ella lo amaba y todo el mundo lo sabía y no solo eso, ahora era su novia y Harry lo había aceptado, así como también había sido aceptado dentro del grupo de amigos de Lily, ahora tenía motivos para sonreír, había sido bendecido por Dios, cada día que pasaba se preguntaba si todo había sido un sueño y Lily continuaba muerta, pero cuando salía de su habitación y de su despacho,se encontraba con que todo era realidad, una magnifica realidad.

Ese día en especial, Severus despertó muy contento y con una agradable sensación de paz, había soñado que se encontraba dando un paseo por los alrededores del lago negro junto a Lily, de pronto, James salió de detrás del haya y los miró a los dos, Severus miró instintivamente a Lily y ésta tenía lágrimas en los ojos, abrió la boca para hablar, pero no pudo articular palabras, Severus se esperaba que James sacara su varita y le arrojara a él una maldición, pero no fue así, permaneció allí, impávido mirándolos alternativamente a él y a Lily, ella al fin pudo hablar, pero lo que salió de su boca lo desconcertó al principio, pero luego sintió una mezcla entre alivio por él mismo y compasión por James

- James perdóname – Decía Lily en medio del llanto – Yo creí que habías muerto y me sentí muy mal, te lo juro, me dolió mucho perderte

James no dijo palabra alguna, solo miraba con atención y con una extraña expresión de serenidad a la que había sido su esposa

- Te amé mucho en verdad, pero yo no quiero mentirte, ahora amo a Severus, no sé cómo pasó

En ese momento Severus tuvo la imperiosa necesidad de hablar y lo hizo

- No fue culpa de ella Potter – Espetó – Sé que te debo una explicación y una disculpa

La mirada de James se desvió hacia él y por primera vez despegó los labios y habló:

- Yo no los estoy culpando de nada – Dijo con voz impertérrita al igual que su semblante, tenía las cejas enarcadas y ese gesto le recordó mucho a Harry cuando le imponía algún castigo

- Lo sabemos – saltó Lily – Pero no puedo evitar sentirme mal

- No tienes porque – Contestó James acariciándole la mejilla, luego caminó hacia Severus – Tú la mereces Quejicus – Dijo sonriendo por primera vez – Siempre supe que la amabas y por eso siempre traté de conquistarla, solo por molestarte, pero luego yo también me enamoré de ella y no descansé hasta tenerla conmigo, la amé mucho, a ella y a mi hijo Harry, tanto que di mi vida por ellos, pero reconozco que el amor que tú sientes y que sentiste por ella fue aún más grande, no fue egoísta, sé por lo que tuviste que pasar cuando tenías que fingir ante Voldemort, toda esa frustración que sentiste al no poder gritar tu dolor como lo hubieras querido, toda la impotencia que sentiste al verla inerte en el piso creyéndola muerta, todos esos años de sufrimiento y de soledad sumados a los que viviste en tu infancia y juventud, yo también fui causante de tu sufrimiento – En este punto James le colocó una mano en el hombro – Créeme Snape, soy yo quien te debe ésta explicación y una disculpa, por todos esos años en que fui un inmaduro e insensible – Luego James se acercó a Lily y la tomó de la mano, posteriormente tomó de la mano a Severus y colocó la de Lily sobre la suya – No se preocupen por mí, yo estoy bien, ahora me siento mucho mejor conmigo mismo, cuiden a Harry y díganle que lo amo

Después de estas palabras, James desapareció y Severus despertó. Más tarde le mostró dicho sueño a Lily en el pensadero y ella se sintió mucho mejor, más aliviada, James lo había aceptado, había aceptado su relación con Severus Snape ¿Qué más podía pedirle a la vida? También se lo contó a Harry