Capítulo 25 Aniversario

Un mes ha pasado ya desde que somos padres, al principio pensé que todas las noches me levantaría a alimentarlos, pero no fue así, Kaede me explico que los bebés hanyou a comparación de los humanos no suelen comer en las noches a así que por la falta de sueño no nos preocupamos, también me dijo que crecen tres veces más rápido que los humanos, así que de medio mes empezarán a querer hablar y dentro de mes y medio a caminar.

Hoy era un lindo día y también era especial, hoy hacia unos años atrás lo conocí, lo vi por primera vez atrapado en el árbol bajo el e hizo de Kikyo el cual yo rompí, bueno mi idea era ir a caminar hasta llegar a él árbol sagrado y contarles a nuestros pequeños nuestra historia.

—Inuyasha ¿nos vamos ya?

—cundo gustes Kagome

— ¿A quién vas a llevarte tú?

—A la pequeña Izayoi

—Vamos pues —sonreí

Asintió con la cabeza agarré fuerte a Inu y empezamos a saltar de Copa en Copa en los árboles así hasta llegar al árbol sagrado, pensé que Inuyasha No recordaría el día que es hoy pero me sorprendió.

— ¡Feliz aniversario! Kagome —me dio un ramo de sosas, supongo que las agarró en el camino

—Gracias Inuyasha

—De no ser por ti aun estuviera sellado en este árbol —señalo la cicatriz que tenía el troco.

—Te amo —lo bese de manera lenta en los labios el no mostró resistencia alguna y correspondió al instante.

—Yo te amo mas Kagome —me tomó mi diestra y la apretó acto seguido me sonrió e inmediatamente bajo la mirada a nuestros dos hermosos hijos — ¿Quieren saber cómo mamá y yo nos conocimos? —los pequeños solo rieron eso Inuyasha lo tomó como un sí y comenzó.

_HISTORIA_

Cuando tuve conocimiento de la Shikon No Tama y de los poderes que le otorga a quien la posee, así que fui tras ella, al llegar a la aldea fui atacado por la protectora de la Shikon No Tama, era una sacerdotisa su nombre era Kikyo, esa vez no me mató solo me dejó clavado a un árbol, asi fue cada vez que intente robar aquello que protegía hasta dar la vida, pero sin pensarlo nos enamoramos uno del otro, ella quería purificar la Shikon No Tama convirtiendo me en un humano, yo había aceptado al día siguiente ella lo haría al amanecer, pero ese día nunca llegó Naraku no puso una trampa y erío a Kikyo justo a la hora que nos quedamos de ver en para convertirme en un humano, cuando yo llegue al lugar acordado ella ya no estaba así que fui por la Shikon No Tama, luego del intento tan inútil de los aldeanos por detenerme una persona gritó mi nombre seguido de una flecha, yo quede clavado al árbol con un hechizo de ella, del cual nunca se podría romper, pero después de unos años…

Después de unos años llegue yo, una chica que viajo 500 años al pasado, cuando llegue solo me dirigí al árbol sagrado, fue ahí donde lo vi por primera vez, parecía dormir cuando me acerque a él pude ver que tenía unas lindas orejitas de pero sobre su cabeza y no me resistí a tocarles y lo hice, luego unos aldeanos me capturaron y me llevaron a la aldea, ahí fue donde conocí a una sacerdotisa con edad algo avanzada su nombre era Kaede ella me dijo que era la reencarnación de su hermana mayor Kikyo, después una mujer ciempiés ataco la aldea buscando la Shikon No Tama, yo corrí en dirección al bosque y pedí ayuda, después llegue al árbol sagrado donde se encontraba Inuyasha clavado a él, cuando llegue el me hablo y como olvidar como se dirigió a mí se atrevió a llamarme…

La llame Kikyo, admito en ese instante eran muy parecidas, pero con el tiempo me di cuenta de lo contrario, bueno sin darme cuenta ella cautivo mi corazón, luego me di cuenta de algo muy importante entre Kagome y Kikyo, Kikyo quería convertirme en humano utilizando el poder de la perla, pero Kagome ella me acepto tal y como soy, sin quererme cambiar nada, con mi mal genio, aunque a veces la maltratara aun así ella me acepto, no se alejo de mi nunca, ella me enseño a ser amigos y a confiar en los demás. Luego de una tonta pelea la esfera de partió en pedacitos y empezamos a buscarles y reunirles entre los dos, al poco tiempo de ello nos topamos con Shippo un pequeño kitsune el cual es huérfano de ambos padres y se unió a nosotros para vengar la muerte de ellos al matar a Naraku, luego nos topamos con un monje pervertido llamado Miroku el cual tenía una maldición en su mano izquierda hecha por Naraku esa maldición no desaparecería hasta que Naraku muriera, también se unió a nosotros, luego se nos unió una exterminadora de monstruos también fue víctima de Naraku ya que este mato a toda su familia y pueblo de donde provenían los exterminadores, asi que se unió a nosotros para vengar su muerte, asi emprendimos nuestra búsqueda de fragmentos y nuestra venganza, después de un tiempo logramos librarnos de Naraku, Kagome tuvo que irse por 3 largos años, después de eso regreso a mi lado nos casamos y ahora tenemos una linda familia.

—Fin.-dijimos en unisonó

Luego los pequeños rieron y nos miraron, nos quedamos un momento en silencio, luego yo fui quien decidió romperle.

—Tengo hambre y ¿tú?

—También ¿vamos a casa a comer?

—Claro vamos.- nos levantamos y caminamos a casa a cenar.