LO SIENTO, lo lamento mucho, se que no tengo perdón, y mas cuando dije que eliminaria la historia, pero siendo sincera, no era justo ni para mi, ni para ustedes.

Así mismo, una personita me recomendo que no dejara que alguien mas continuara la historia, que no era justo, y le crei ciegamente, y retome yo misma la historia, claro releyendola de nuevo, para que la inspiración volviera a mi.

Aclaro que para evitar inconvenientes, ya tengo varios capitulos escritos para evitar volver a dejarla en hiatus. El unico inconveniente real, es mi falta de internet, pero no hablemos de ello y mejor aprovechemos que estoy de vacaciones, para continuar escribiendo y terminar esta historia que ya tiene comenzada desde el 2013, aunque no lo crean, pero mi cerebro constantemente se pone en huelga.

Pero sin mas preambulos, las dejo leer.

Disclaimer: Los personajes no son mios, pero si la trama. En caso de que se topen con esta historia en otro lado, excepto en fanfiction bajo el usuario de Jakie M.V les agradeceria me avisaran.

Hibrido.

Pov. Isabella

Encontrar el dulce aroma no fue tan difícil como pensé que sería, lo complicado era que apenas había salido del pasillo por el cual había entrado unos fuertes brazos me aprisionaron impidiéndome el avance, y permitió que mi mente se aclarara y pensara con mejor lucidez. Frente a mi estaba un muchacho con los ojos abiertos como platos viéndome a la vez que su corazón latía con mucha fuerza.

Se estremeció un poco cuando trate de soltarme de quien me tenía, mi apariencia no debe de ser la mejor considerando que estaba mostrando los colmillos de vez en cuando y profundos gruñidos escapaban de mi garganta.

- Isabella – me llamo una voz que tuvo un efecto inmediato en mí, haciendo que relajara mi cuerpo para verlo, no me había percatado que estaba enseguida del chico y que del otro lado estaba Jane.

Trate de estirar uno de mis brazos para poder tocarlo, pero si trataba de hacerlo, mi opresor no dudaría en arrancarme los brazos de un golpe. Me sorprendí levemente al darme cuenta que podía manejar mi fuerza como neófita.

- Isabella querida, no debiste salir corriendo asi... - la voz de Aro se desvaneció abruptamente al darse cuenta del muchacho, que hace un minuto quería comer. – Alec, Jane ¿Qué significa esto?

Pude notar como todos en menos de un segundo se tensaban con la aparición de Aro.

- Amo, encontramos a este chico en las afueras del castillo – hablo Jane con aparente calma avanzando tres pasos hacia donde estábamos Aro y yo. – Tal parece que conoce de nuestra existencia.

- Ya saben qué hacer cuando pase algo asi, ¿Por qué no actuaron? – les reprocho Aro de manera calmada.

No preste atención a lo que después dijeron, solamente me enfoque en la quemazón en mi garganta y como esta aumentaba cada que tomaba una bocanada de aire, mi cuerpo se estaba volviendo cada vez más duro por la necesidad de ir tras ese chico.

Debí de haber gruñido pues de repente todas las miradas estaban puestas sobre mi persona, que trataba aun de soltarme del agarre.

- Félix, lleva a Isabella con Heidi, debe de estar esperándola para darle alimento – comento Aro mientras me sonreía paternalmente, provocando un dolor agudo en mi corazón y que sintiera arder mis ojos por el recuerdo de Charlie, mi padre.

- Como ordene amo – y en poco tiempo ya no estábamos en la misma sala que los demás.

Pov. Desconocido... aun.

La orden que dio ese tal Aro surtió bastante efecto y sacaron a la chica que me provocaba escalofríos por su mirada intensa que tenía puesta en mí. Por lo que note es una recién convertida y que tenía el mismo nombre que habían mencionado los chicos que me trajeron a la boca del lobo, bueno yo solo me metí, pero ellos me guiaron.

- ¿Y bien? Me dirán entonces – comenzó a hablar Aro con voz aparente calmada pero que provocaba que toda mi piel se enchinara del miedo. –del porque no actuaron según nuestras normas.

Me sentí tragar grueso a la vez que pensaba que de esta no saldría vivo ni con suerte. Si me dieran a escoger entre el regaño que seguramente me daría mi familia o el de los Volturi, fácilmente prefiero al de mi familia, que lo más seguro es que no me maten.

La niña se acercó a ese tipo con aire confiado y una vez que estuvo cerca de él, le extendió su mano para que la tomara, cosa que hizo con mucho gusto y cerraba los ojos. Se me revolvió el estómago de tan solo pensar que la estaba tocando, ese tipo que se ve tan mayor y ella tan pequeña.

Decidí que lo más sano seria dejar de ver esa escena, aunque solo fuera un simple agarrón de manos, y fije mi vista por donde se habían llevado a la chica que casi me come si no fuera por el grandulón al que llamaron Félix. Era una chica bonita, lo admito, pero debe de tener algo especial si esta en este castillo con vida, aparte de que la tratan demasiado bien como para que fuera una invitada.

Fije mi vista en mi acompañante que al parecer veía hacia donde veía hace unos segundos, por donde habían llevado a esa tal Isabella, confirmando que ella debía ser la que mencionaban momentos atrás.

- ¿Y bien? ¿Cómo te llamas? – me saco de mi trance el tal Aro que estaba observándome fijamente junto a la niña, respingue un poco por sentirme tan observado.

- Charles – conteste recelosamente, considerando que no me gustaba para nada mencionar mi nombre.

- Bien, ¿te molestaría si...? – dejo la pregunta inconclusa e inmediatamente me di cuenta de que es lo que quería, pues su mano estaba un poco alzada, asi que me acerque rápidamente y tome la mano que me ofrecía.

Por las exclamaciones que surgieron, supongo que camine más rápido de lo que un humano es posible y que para un vampiro es fácil. Empecé a sentir como si toda la información de mi cabeza fuera sondeada e inspeccionada, haciendo que recordara cual era el don de este tipo, e inmediatamente me alarme por mi familia, seguramente sabría de donde soy y por quien fui concebido.

- Interesante – murmuro abriendo los ojos con un brillo particular.

- ¿Qué pasa hermano? – hablo un tipo con cabellos blancos mientras entraba en la sala y tomaba asiento en una especie de trono.

- Pasa hermano, que tenemos ante nosotros una criatura por lo demás extraña – hablo con tono alegre, como un niño pequeño con juguete nuevo.

- ¿A qué te refieres?

- A que, este niño, es el producto de una humana y uno de los nuestros – exclamo sonriente, preguntándome seriamente, en donde vine a parar.

El silencio reino por unos instantes y las miradas las volví a sentir en mí, pero ahora venían cargadas de incredulidad hacia mi persona, entendía perfectamente que mi sola existencia era imposible para ellos, hasta para mí, pero, aunque será difícil de creer, debían de hacerlo. Ahora la cuestión estaba en que al parecer no me iba a poder ir tan fácil de este lugar.

- En efecto – respondió Aro y ahí fue donde me di cuenta que aun sostenía mi mano.

- ¿Podría soltarme? – le pregunte de manera sumisa, no quería meterme en problemas, más de los que ya estaba.

No me respondió, simplemente soltó mi mano para después dar media vuelta y avanzar hacia donde estaba su hermano, sentándose en el trono del medio.

- ¿Dices, que este chico es mitad vampiro y mitad humano? – hablo una tercera voz a la vez que entraba en la estancia, y por su expresión note que estaba aburrido, pero al verme alzo una ceja para después ver con interés a la niña.

-Asi es hermano – dijo Aro mientras tomaba rápidamente la mano de la cara aburrido y la soltaba rápidamente – ya veo.

Me sentía analizado y a la vez inquieto, digo, a nadie le gusta ser inspeccionado de esa manera por un aquelarre completo de vampiros, y no cualquier aquelarre, porque este es como la realeza de los vampiros, no digo que, de mi raza, porque sospecho que soy el único en el mundo. Triste mi vida, lo sé.

- Alec, se te nota ansioso – note como la voz de Aro cambiaba a un tono muchísimo más calmado, hasta tenia calidez en su mirada. – Ve con ella.

Y por lo visto, solo esperaba ese permiso porque no se lo pensó dos veces cuando ya no estaba en la sala, dejándome ahí solo. No es que fuéramos grandes amigos o que habláramos; porque apenas nos conocíamos, pero me calmaba su presencia. Pero como ya no estaba, tendría que empezar a cantar algo en mi mente para poder mantener la calma a como sea.

Ninguno quería hablar, pero mantenían su vista fija en mi como si fuera un bicho extraño, ya bastante tenía con que mis "hermanas" me notaran asi, como para que personas que no conozco, me vean de esa forma.

Que quede claro, no soy tan raro.

- Y bien, ¿Qué haremos contigo hibrido? – murmuro Aro con una sonrisa que me dio mala espina.

Esto pinta para ser largo.

Nos vemos en el siguiente capitulo.

Alec: Si es que alguien te sigue leyendo - apareciendo de la nada -

Autora: -Suspira- Lo se, mi culpa.

Alec: Nos vemos.