He puesto de portada un dibujo Caskett que YO he hecho (FanArt) :3 Espero que os agrade, y que también os guste el capítulo ;)
Y muchas gracias a todos porque este fic ha llegado a más de 100 reviews! Mersiiiii :D

Capítulo 25

Abrí los ojos por la luz que entraba por la ventana. Tenía a Kate de espaldas a mí y la estaba abrazando con el brazo por su cintura desnuda. Sonreí en recordar todo lo que hicimos anoche, y hundí mi cabeza en el cuello de Kate que olía deliciosamente a cerezas. Le besé allí, donde su vena yugular latía con fuerza, y fui subiendo con un sendero de besos hasta su oreja. Aparté el pelo y susurré:

- Buenos días Srta. Katherine…

Ella se removió entre mis brazos y se giró, con los ojos aún cerrados, mirando hacia mí. Me abrazó, estrujándome contra sus brazos y poniendo su pierna izquierda por encima de las mías entrelazándola, y dejó un beso en mi pecho.

- Buenos días Castle… -suspiró y finalmente abrió los ojos sonriéndome tiernamente.

- ¿Lista para hacer muchísimas cosas hoy? – digo acariciándole suavemente la espalda.

- Por supuesto – dijo hundiendo la cabeza en el hueco de mi cuello

Empezamos a besarnos tiernamente queriendo transmitir todo el amor y felicidad que sentíamos en ese momento. Sus labios cálidos se fundían con los míos, y mi corazón palpitaba con fuerza, haciendo que la sangre se fuera acumulando toda en un punto de mi anatomía que ya estaba más que alegre por las caricias de Kate.

Nuestros alientos se mezclaban, totalmente adictos el uno al otro, y aprovechando que estábamos desnudos agarré con fuerza los glúteos de ella entre mis grandes manos haciéndola jadear.

Se colocó sobre mí a horcajadas, besando mi cuello y mordiéndolo mientras sus manos recorrían mi torso con habilidad. Sus labios bajaron por mi nuez dirigiéndose a mis pectorales y atrapando mis pezones con su boca y jugando con su lengua. Solté un gemido y dejé que me torturara hasta que mi necesidad de sentirla parte de mi fue insoportable.

Cogí su rostro con una mano y la acerqué a mis labios besándola con pasión y con la otra dirigí sus caderas a mi erección, penetrándola en su humedad y dejando ir los dos un gemido. Empezó a moverse con necesidad, marcando un ritmo bastante rápido. Liberándonos de cualquier pensamiento y sintiéndonos completos.

Mordió mi hombro intentando ahogar sus gemidos, a punto de alcanzar ambos el clímax. Pero de repente paró de moverse.

- No te pares ahora Kate... - Hice un gemido de frustración.

- ¡Nos hemos olvidado de usar protección Castle! – me miró con los ojos abiertos de par en par, respirando con dificultad y con las mejillas sonrojadas.

- Da igual, ahora no perdamos tiempo con eso… Me correré afuera y ya está -dije frustrado queriendo encontrar la liberación pronto. En aquel momento no podía pensar en condones.

-Pero... - empezó ella, y yo la acalle con un beso mientras empezaba a moverme de nuevo dentro de ella, y finalmente ella cedió por la necesidad.

Volvimos a coger ritmo y pronto ambos llegamos al orgasmo. Tal como le prometí hice marcha atrás corriéndome todo encima de su vientre, mientras ella jadeaba con los ojos cerrados y se abrazaba más a mí.

-Nunca más lo hacemos sin condón. No sabes el susto que me ha dado - susurró entrecortadamente aun intentando recuperar el aliento.

-De acuerdo, intentaré pensarlo la próxima vez.- conteste aún recuperándome del orgasmo.

- Que asco me has dejado toda pérdida… –hizo una mueca, y se tumbó a mi lado boca arriba.

- Bueno, siempre podemos ir a ducharnos… -dije sugerente.

- Ah nop. –dijo incorporándose para mirarme – Lo siento, cielo, pero me voy a duchar solita. Tú te quedas aquí – se levantó dirigiéndose desnuda hacia el lavabo – Ni se te ocurra entrar.

- ¡Anda ya! ¿¡Por qué!? – me quejé levantándome de la cama para seguirla, pero me cerró la puerta en los morros sin contestarme.

Gruñí con frustración y decidí empezar a vestirme y planear lo que iríamos a visitar ese día.


Paseábamos dándonos de la mano por el Barri Gòtic. Nos habíamos levantado tarde y cuando finalmente salimos del hotel eran casi las 12. Dábamos una vuelta por las estrechas calles del barrio. Hacía bastante calor, pero las paredes de piedra de las casas antiguas nos proporcionaban sombra para poder pasear tranquilamente. Estaba bastante concurrido por turistas de todas partes del mundo y de los habitantes de la ciudad.

Kate era la que llevaba el mapa, aunque nos dejábamos llevar bastante. Iba con un vestido corto veraniego con flores, un moño alto y gafas de sol. Estaba preciosa. Yo iba con unas bermudas y una camiseta de tirantes que marcaba mis bíceps. Llegamos delante de la catedral de Barcelona y Kate se puso a hacer algunas fotos con su reflex. Había otra pareja de turistas que también hacían fotos y les preguntamos si nos podían hacer una los dos juntos. Ellos asintieron y los dos nos colocamos abrazados cariñosamente para hacer el retrato.

Después fuimos a buscar un helado. El mío era de menta y el de Kate de chocolate. Nos sentamos en unos bancos de piedra que habían en una calle y empezamos a comerlos. Kate quiso probar un poco del mío y sin avisar se inclinó para lamer la bola del cucurucho de menta. Yo me quedé embobado mirándola en ese gesto mientras ella se relamía los labios mirándome provocativa con una ceja levantada. No pude evitar capturar sus labios y besarla mezclando los sabores de los helados y de nuestras bocas.
Por el calor mi helado se empezó a deshacer con tan mala suerte que algunas gotas cayeron en mis bermudas. Me separé de Kate de golpe en sentir el frío, y ella se puso a reír. Con un pañuelo de papel conseguí quitarme un poco la mancha, pero se seguía viendo.

Nos terminamos lo que quedaba del helado y decidimos ir a buscar una terraza para comer. Kate quiso, ya que estábamos a España, pedir una paella. Estaba muy buena aunque casi no nos la podíamos terminar. Kate empezó a hacerme fotos mientras comía hasta que yo le cogí la camera y empecé a fotografiarla a ella, captando su sonrisa mientras hacía tonterías y poses para la cámara.

Después de comer fuimos a visitar la Casa Batlló y La Pedrera de Gaudí. Nos pasamos la tarde visitando estos edificios ya que había muchos turistas y colas para entrar, pero valió la pena. Kate parecía fascinada. Me dijo que habían estudiado estos edificios cuando hacían el modernismo a la asignatura de historia del arte y que ahora al natural le parecían más impresionantes. No paraba de sonreír mientras me explicaba cosas sobre el arquitecto y su historia.

En terminar la visita paseamos por las calles del centro de Barcelona y ella me arrastró a mirar un par de tiendas. Me iba preguntado la opinión sobre algunas prendas de ropa que veía y le gustaban, pero yo me cansé a la cuarta camiseta que me mostró. Todas estaban bien, no iba a decirle el contrario. Al final ella se cansó de preguntarme y finalmente escogió unos mini-shorts vaqueros y una camiseta con la palabra Always.

Cenamos una hamburguesa y unas cervezas en un McDonald y más tarde volvimos al hotel.

Habíamos caminado mucho ese día, y nuestros pies lo notaban. Nos tomamos un baño relajante para terminar bien el día y finalmente nos fuimos a la cama, no sin antes volver a hacer el amor sin prisas.


Gracias por seguir leyendo!