Disclaimer: Ni Los Juegos del Hambre ni sus personajes me pertenecen; son propiedad de Suzanne Collins.
Capítulo veinticinco
— ¡Hey descerebrada! ¡Katniss! — Grita Johanna cuando nota que Katniss no le está poniendo la más mínima atención. — Tienes que venir y ver esto. ¡Es importante!
Katniss, de mala gana, suelta un frasco de medicamentos que estaba rotulando y lo deja a un costado, junto a una caja repleta de frascos iguales. Su trabajo de la mañana consiste en rotular todos los nuevos medicamentos que llegaron, y de los que parece haber interminables cajas. Intenta explicarle eso a la vencedora mientras la sigue camino a su habitación, pero Johanna insiste en que hay algo que debe ver. Al parecer la vencedora no entiende el significado de la frase "tendrás que realizar horas extra si no terminas tu trabajo".
Una vez que ambas están en la habitación de Johanna, la chica toma el mando de la televisión, y le dice a Katniss con un toque de ironía.
— Creo que lo mejor será que te sientes.
Katniss no le hace caso, insistiendo en que tiene que regresar al trabajo. Sus reproches aumentan cuando Johanna prende la televisión y se encuentra con la propo que grabaron de la boda de Finnick y Annie, y que al parecer ya han comenzado a emitir. No es como si tuviera tiempo para estar mirando el video de su boda; si no termina de rotular todos los medicamentos en el día no va a poder salir temprano, y si no puede salir temprano no va a poder esperar a Peeta en la puerta de las cocinas como siempre suele hacer.
Sin embargo dos segundos después sus reproches se quedan en el aire y su cara se pone completamente roja. No está segura si de vergüenza o de indignación.
Allí, en la pantalla, aparecen ella y Peeta bailando. Apenas son unos momentos, pero allí están ellos, girando lentamente a un costado de la pista de baile, sin prestarle atención al alegre baile del que son parte los demás invitados.
— ¿Cómo? — Intenta articular una pregunta, pero no le salen las palabras. Johanna no ayuda mucho mientras se descostilla de risa a un costado. — ¡Por qué mierda aparecemos allí! — Exclama más que pregunta. — ¡Es la boda de Finnick Odair! ¿No tenían nada más interesante que grabar?
Pasan algunos minutos hasta que Johanna deja de reírse a carcajadas. Katniss la fulmina con la mirada, pero la vencedora no se da por aludida.
— Desde anoche que la están pasando en el Capitolio. Dicen que fue un gran éxito y, sorprendentemente, ustedes gustaron mucho. Mucha gente en el Capitolio habla acerca de algo así como "el amor en tiempos de guerra" y todas esas cursilerías. Plutarch está contento porque cree que con eso conseguirá más adeptos en el Capitolio. Snow evidentemente trató de sacar la propo del aire, pero todos estaban muy interesados siendo la boda de Odair.
— ¿Qué? ¡Están locos! ¿En qué clase de mundo yo querría aparecer en la televisión en el Capitolio?
— Eso fue lo que dije. — Apunta Johanna con algo de orgullo. — Les dije que eras pésima actuando, y que si intentaban grabar una propo usándote a ti matarían la revolución.
Katniss no se ríe, pero internamente agradece la ayuda de Johanna. Su último deseo sería aparecer frente a las cámaras, y mucho menos hacer pública su relación con Peeta. Ya es bastante desagradable saber que todos en el distrito trece verán la propo. Más que desagradable es vergonzoso, como si viendo esa propo tuvieran acceso a cierto aspecto de su relación con Peeta.
— Por cierto, quién tampoco parecía muy contento es el soldado Hawthorne. — Apunta Johanna con desinterés. — Creo que alguien está metida en un lío amoroso ¿no?
— Cállate. — Sisea Katnis con enojo.
No obstante, pensar en su mejor amigo, con quien no habla desde hace tiempo, la hace sentirse un poco culpable. Sobre todo si recuerda una de las últimas conversaciones que tuvieron, en la que ella le dejó claro que no quería casarse ni tener hijos.
No dijo más que la verdad, y en realidad esto sigue siendo una realidad, pero de todas formas se siente como si le hubiera mentido. Quizás en ese momento no fuese consciente plenamente de sus sentimientos hacia Peeta, pero algo estaba fraguando y ella quizás debió hacérselo entender.
Pero ¿cómo podía poner en palabras sentimientos que ni ella sabía que existía?
— Quizás deberías hablar con él. — La voz de Johanna la sobresalta. — ¿Es tu amigo no?
Katniss la mira sorprendida, pues no recuerda haber mencionada nada del tema a Johanna. Sin embargo, como siempre, al parecer la vencedora tiene un lector de mentes o algún espía, porque siempre parece estar enterada de todo sin que le hayan contado. Es bastante entrometida, pero en general suele dar buenos consejos.
— Era mi mejor amigo. — Le responde la chica de ojos grises con cansancio. — Debe odiarme ahora.
— Quizás. Pero aun así deberías hacer el intento. Yo te odio también, y mira, estamos hablando.
— Que amable. — Katniss rueda los ojos y Johanna se ríe. — Tú odias a todo el mundo.
— Y todo el mundo me odia a mí. — Es la respuesta seca de Johanna. — Por cierto, ¿no tenías trabajo qué hacer para salir temprano y poder ver a tu rubio?
La chica de ojos grises regresa al almacén donde guardan los medicamentos refunfuñando, intentando ignorar la desazón que le han dejado las palabras de Johanna. La mayoría de las veces le resulta difícil comprender la forma en que ve el mundo la vencedora, sobre todo después de haber pasado por tanto dolor. Y aunque le gustaría poder hacer algo para ayudarla con el paso del tiempo ha comprendido que lo mejor es darle su espacio, y pretender como ella que no está tan herida. Johanna no necesita la lástima de nadie, y es seguro que realmente la odiaría si ella sintiera algo así.
Así que deshecha esos pensamientos e intenta concentrarse en su trabajo. Es inútil, porque sus pensamientos terminan volando hacia su mejor amigo, y la culpa hace acto de aparición. Por mucho que piensa en qué podría decirle no se le ocurre nada, lo cual resulta frustrante.
¿Por qué tiene todo que ser tan difícil?
.
Cuando Peeta sale de las cocinas encuentra a Katniss apoyada en la misma columna de siempre, con su uniforme blanco que denota que trabaja en el hospital y su habitual trenza colgando en su hombro, dejando algunos mechones sueltos que a él le encanta acomodar. Sin embargo allí terminan las coincidencias, pues la chica no posee el ceño fruncido o la sonrisa tranquila que son habituales en ella (incluso siendo ambas tan diferentes), sino una mirada perdida y un tanto confusa.
Quizás sean imaginaciones suyas, pero hasta puede ver cierto deje de tristeza en aquellos ojos grises.
Se da cuenta que algo está realmente mal cuando se acerca a ella y ella ni siquiera se percata. Katniss siempre que lo espera mira para otro lado, como si estuviese parada allí por mera casualidad, y sin embargo siempre sabe cuando él se acerca. Según ella es porque sus pasos son demasiado ruidosos, así que nunca logra sorprenderla. Así que el hecho de que se sobresalte cuando él le pone una mano en el hombro es algo extraño.
— ¿Estás bien? — La pregunta escapa de sus labios después de que ambos recorrieran los pasillos rumbo a un armario olvidado en completo silencio. No el silencio habitual, incluso cómodo, que suelen compartir en ocasiones, sino uno tenso, o al menos eso le parece.
¿Se estará volviendo demasiado paranoico?
No lo cree, sobre todo teniendo en cuenta que la chica le responde con un escueto sí y continúa caminando como si nada sucediese, perdida en sus pensamientos. Camina más despacio con la intención de quedar detrás de ella y nota sus hombros caídos, y cómo arrastra los pies al caminar, como solía hacer cuando era más pequeña, después de que su padre muriera.
— Katniss. — La detiene tomándola del brazo y, aunque la chica tironea con todas las intenciones de continuar su camino él no la deja. — ¡Katniss! ¿Qué es lo que te sucede?
Katniss no quiere girarse; la súplica en la voz de Peeta la hace sentirse más culpable. Si le cuenta lo que sucede va a lastimarlo, y es lo que menos desea. ¿Por qué de una u otra forma tiene que terminar lastimando a alguno de ellos? Ambos son personas importantes para ella, y sin embargo a ambos de alguna manera los termina hiriendo.
Quizás esté siendo demasiado melodramática, pero siente que el problema es ella misma.
— Nada. — Le responde cabizbaja, sin tener el valor para mirarlo a los ojos. — No me siento bien, creo que lo mejor será volver a mi compartimiento y descansar.
— Bien. Te acompaño.
Pese a las negativas de la chica él insiste y termina acompañándola, más que nada porque está demasiado preocupado por su actitud. Quizás realmente se sienta mal, pero la verdad es que él siente que le está ocultando algo, y que no es algo precisamente bueno. Sabe que no va conseguir hacerla hablar así que lo deja estar, intentando no enfadarse.
Cuando llegan al compartimiento de las Everdeen y encuentran a Gale mirándolos con enfado se da cuenta de lo que está mal. Mira a Katniss, que luce una mirada tremendamente culpable y repentinamente todas las piezas del rompecabezas terminan de encajar.
Y de alguna forma, él es quien está sobrando en aquel rompecabezas.
— Nos vemos luego. — Le dice a su chica ignorando su mirada de súplica.
Mientras se aleja de ellos se dice a sí mismo que quizás esté exagerando las cosas, aunque su intuición insiste en que no.
Sin embargo la mirada confundida de Katniss se grava en su retina y es difícil de olvidar.
.
— ¿Estás con el hijo del panadero?
Gale, como siempre es directo, y su pregunta suena más a una acusación. Katniss tiene que evitar caer en la tentación de bufar, porque él ha dejado bien en claro su opinión al respecto al llamar a Peeta "el hijo del panadero". Como si todavía estuvieran en el distrito doce, como si todavía el mundo se dividiera en comerciantes y gente de La Veta. Como si ser el hijo del panadero fuera algo terriblemente malo, y estar con él fuera algo todavía peor.
Evidentemente su amigo aún no se ha podido desprender de los viejos prejuicios que conllevaba la vida en el doce.
— Se llama Peeta. — Responde un poco a la defensiva. Su respuesta natural hubiera sido un gran sí, pero no quiere seguir hurgando y lastimarlo más. Si tan solo pudieran hablar tranquilos y quedar en buenos términos…
— Estás con él. — Ésta vez afirma Gale.
Cuando Katniss asiente tímidamente con la cabeza le da la impresión de que la amistad entre ambos termina de resquebrajarse, y que todo aquello que los unió cuando eran chicos ya no existe, o que ha dejado de tener importancia para Gale. Lo ve en su mirada llena de reproche, y al mismo tiempo de dolor.
Probablemente, si el distrito doce no hubiera sido bombardeado, si el curso de sus vidas hubiera seguido sin alteraciones, el cauce natural para ellos habría sido terminar casándose, o quizás huyendo juntos, tal y como Gale sugirió varias veces.
Probablemente hubieran sido felices, o al menos todo lo felices que hubieran podido en aquella vida.
Pero las cosas son diferentes ahora, y ella no tiene nada más para ofrecerle que su amistad.
— ¿Por qué? — Pregunta Gale en un susurro, sintiéndose derrotado al ver a la chica de ojos grises que siempre creyó que le pertenecía frente a él, tan distante.
¿Por qué, si ellos se pertenecían el uno al otro?
La respuesta de Katniss sale en un susurro, pero Gale se da cuenta que es verdad por el tono seguro en su voz. Un tono de voz que solamente utilizaba cuando hablaba de Prim. Entonces se da cuenta que no hay ninguna chance.
— Lo quiero.
Katniss siempre ha visto a Gale en cierto modo como un depredador, sobre todo teniendo en cuenta la efectividad de sus trampas.
Ahora, por primera vez, lo ve como un animal herido.
.
Katniss golpea la puerta del compartimiento varias veces, cada vez con más urgencia que la anterior. Siente la necesidad de soltar un alarido, frustrada, cuando ésta no se abre. Se contiene. Ahogar su furia con la puerta no va a llevarla a ningún lado, y realmente necesita que Peeta le abra.
Sabe que está allí. Lo ha buscado por todos lados. Incluso ha vuelto al armario en el que suelen pasar varias tardes, con la esperanza de encontrarlo allí y explicarle la situación.
En ningún momento quiso darle una idea equivocada, pero indudablemente lo ha hecho. Siempre le pasa lo mismo con Peeta. Un acierto y tres errores.
Cuando la puerta se abre suspira aliviada, solo para encontrar a Andrew en pijama, mirándola con reprobación.
— Peeta está durmiendo. — Le dice el chico con voz enojada, antes de que ella pregunte algo siquiera. — Lo mejor será que te vayas.
— No me voy a ir hasta que hable con él. — Insiste Katniss, testaruda. No duda que las intenciones del compañero de Peeta son buenas, pero en este momento, como en otros, le resulta irritante.
— No hay remedio. — Andrew suspira. — No le digas que te dejé entrar, dile que me obligaste o algo así. Voy a ver qué hago mientras…
Andrew se va refunfuñando en dirección a las duchas, y Katniss entra al compartimiento sintiéndose algo cohibida. El compartimiento es prácticamente igual al suyo, con la diferencia que en vez de tres camas solamente hay dos. No hay nada personal, nada que delate que Peeta duerme allí. Excepto claro, por la presencia de Peeta acostado en la cama, mirando hacia la pared.
Katniss sabe que no está dormido, no puede estarlo después de su encuentro con Andrew en la puerta. Ambos levantaron la voz, si bien no terminaron a los gritos. Sin embargo el chico del pan no se mueve, e intenta respirar acompasadamente.
— Peeta. — Susurra acercándose a él hasta terminar sentándose en el borde de su cama. Como el chico no responde sigue insistiendo. — Peeta. Vamos, no me hagas esto más difícil.
— ¿Qué quieres Katniss? — Pregunta el chico con cansancio en la voz.
— Disculparme por lo de hoy. — Responde ella con total honestidad. — No debí descargar mi mal humor contigo y lamento lo sucedido después.
Peeta no dice nada, pero sabe que ella se refiere a Gale. Una parte de él se muere por preguntarle qué sucedió entre ellos, aunque siendo sincero teme por la respuesta. Teme que Katniss haya cambiado de opinión y que las últimas semanas no hayan significado para ella más que una confusión, o algo pasajero.
Para él han sido las mejores semanas de su vida.
— ¿No vas a decir nada? — Le pregunta Katniss cuando ve que no reacciona. Intenta no frustrarse, pero el hecho de que Peeta ni siquiera la mire le resulta bastante molesto.
— ¿Qué quieres que te diga? — Le responde Peeta con sarcasmo. — Katniss, tú eres libre para hacer tus propias elecciones y yo francamente…
— ¡Te elegí a ti! — Grita Katniss perdiendo los estribos. — Te elegí a ti desde el momento en que Finnick me hizo darme cuenta que tú me importabas, quizás incluso antes. Quizás te haya elegido sin saberlo cuando me diste esperanza, arrojándome aquellos panes bajo la lluvia. ¿Es que no te das cuenta?
Peeta se gira y la mira sorprendido por el torrente de palabras que la chica está soltando sin siquiera darse cuenta. Katniss se detiene, exaltada, sintiendo su pecho subir y bajar a causa del enojo. Sin pensarlo mucho, toma aire antes de decirle:
— Te elegí antes y lo sigo haciendo Peeta. Te quiero.
Pasan unos segundos en los que ambos se miran. Katniss lo mira esperando una respuesta y Peeta sin creerse del todo que ella le haya dicho que lo quiere. Porque lo ha dicho, ¿verdad? Poco a poco una sonrisa empieza a formarse en su rostro, hasta que ya no aguanta y termina soltando una carcajada. Katniss lo mira con el ceño fruncido.
— ¿De qué te estás riendo? — Grita. — No veo lo gracioso, es más…
Sin embargo Peeta no la deja terminar, porque la abraza y termina tumbándola en la cama, a su lado. Katniss protesta pero se deja llevar, y cuando la calidez del chico del pan la rodea siente que finalmente todo está bien entre ellos.
— Yo también te quiero. — Le dice Peeta mirándola como si fuera la cosa más especial del mundo, antes de besarla como si no hubiese un mañana.
Es que quizás no haya un mañana, porque aunque ellos no lo saben el final de la guerra se acerca, y nadie sabe a ciencia cierta qué puede pasar.
Mientras tanto, en el compartimiento de Peeta, el tiempo parece haberse detenido para aquella pareja.
Al menos hasta que Andrew regresa…
Hola! Tal y como prometí, aunque un poco tarde acá está el capítulo :)
Y probablemente todas odiaron a Katniss durante casi todo el capítulo, aunque al final se redimió.
No tengo mucho que hablar sobre el capítulo esta vez, excepto por decir que poco a poco las cosas empiezan a cerrarse... Estimo 5 capítulos más como mucho (voy a llorar T_T)
Como siempre miles de gracias por los reviews, favorites y follows. Estamos en los 200! Muchísimas gracias de verdad :´)
Anónimos:
johanna.M: Muchas gracias por tu comentario :3 Si, demasiado tranquilo sin drama xD Finalmente Gale apareció... Gracias :)
tita: Gracias por el review! Amo esta historia y me gusta cumplir con ustedes, ya que sin ustedes no habría historia :)
jessi Mellark: Gracias y perdón por la demora xD
Miles de gracias a todos, en serio :)
En estos días voy a estar subiendo un oneshot sobre Finnick y a lo largo del mes una mini historia de Peeta (tengo la idea pero no el tiempo para escribir -_-). Si gustan pueden pasarse :)
Terminadas las publicidades nos leemos el jueves que viene.
Saludos!
