Un vacio de recuerdos

24. No podía perderla

Angielizz


Jacob había avanzado a toda marcha, no le había permitido que se frenara, ya que el carro de Edward nos seguía un poco atrás, esperaba que se frenara y se diera cuenta que seguirme solo era perder su tiempo, aunque una gran parte de mi esperaba que no lo hiciera.

Presentía de manera temerosa que la única razón por la que me siguiera era para poder acusarme de ladrona por tener el collar de su madre y por tal razón prefería que Jake no frenara, por primera vez, era yo quien exigía velocidad en lugar de prudencia al manejar.

Me alegraba saber que era el carro de Jake y no mi vieja camioneta, pues en esa estoy un cien por ciento segura que Edward ya me hubiera alcanzado.

Ayer le había exigido a Jacob que la idea era solo llevarme a Pórtland, y una vez en el aeropuerto yo, ellos se irían, sin bajarse siquiera del carro, no quería más despedidas.

Me había dado la razón, pues sabía que podría echarme para atrás y también que lo que yo más quería en esos momentos, aparte de que Edward me amara, cosa que no ocurriría de nuevo, era no volver a Forks y huir de ahí.

El viaje se hizo en silencio, me habían dejado llorar y sollozar sin interrupciones de palabras, solo la mano de Leah sobre la mía.

Pero nada más, no existían palabras en esos momentos que me reconfortaran del dolor que sentía.

Y sentía que este era el mayor obstáculo que tendría que sobrepasar.

Olvidarlo sería todo un reto.

No amarlo tan dolorosamente sería una pérdida de tiempo. No recordar sus besos y caricias, sería una tonta mentira, pues estaba segura que lo recordaría por el resto de mi vida.

Y aunque después de los años, volviera a querer a alguien, nada sería parecido como a lo que tuve alguna vez con Edward. Mi amor por Edward siempre seria el que dejaría corto a los demás.

Y el dolor por enamorarme de él, quizás simplemente nunca desaparecería. Pero yo sobrevivía a eso, vi el anillo que me había dado hace tiempo Edward, cuando en verdad me amaba, ahora lo traía puesto en mi mano izquierda, era asombroso que me hubiese entrado, con dificultad, pero entro.

Veía el paisaje ir cambiando, solo sería una media hora de camino, pero estos árboles no eran a los de Forks

Eran verdes, y hermosos, pero diferentes para mí.

Ahora sentía que acostumbrarme al calor abrasador de Phoenix sería un problema.

- Ya casi llegamos – me dijo Jake.

- Los voy a extrañar – les dije, después le escribí a Leah en una hoja el número de mi casa en Phoenix.

- Te llamare – me prometió Leah.

- Cuídate mucho, recuerden que soy yo la madrina de ese bebé – les dije, asintieron

- Eres fuerte, lo superaras, no dejes que el dolor te venza – dijo, sonreí a medias a las palabras de Jacob, sabía que el dolor no sería el problema, el problema serían los recuerdos que en mi mente perdurarían por un indefinido tiempo.

- Te quiero – me dijo Leah pasando sus brazos por el hueco que había en medio de los asientos, la abrase y ella con dificultad a mí – No nos olvides – dijo, asentí, estábamos llegando al aeropuerto de Portland, tome mi maleta

- Hace unos cinco minutos que no lo veo por el retrovisor, quizás se perdió – me dijo, asentí, sabiendo que se refería a Edward

- Yo bajo y ustedes se van – les dije

- Ok…

Tome mi maleta con fuerza, me alegraba saber que era pequeña, y no era tan pesada de esa manera podría correr, en caso de que me encontrara con Edward.

Llegamos al aeropuerto, Jake freno en la entrada de este, y yo me baje corriendo con mi maleta en mi mano, una vez dentro, camine normal pero rápido para no llamar demasiado la atención.

Toque el bulto de mi pantalón, por el dinero que llevaba, mi mama se lo había enviado a Charlie por la tarjeta, él puso otra parte, y yo lo que faltaba, tenía uno que otro ahorro, a Jake le había dado todo lo demás, pues por él me había metido a trabajar, era para él.

Cuando llegue a donde compraría el boleto para tomar una avioneta hasta Seattle y de ahí hasta Phoenix.

La señorita que estaba me atendió y le dije el lugar al que necesitaba ir…

POV EDWARD

A la mañana siguiente baje a desayunar, mi mama se encontraba ahí.

- Edward… ¿De qué hablaste ayer con Bella?

- No quiero hablar de ella – dije cortante

- Siempre imagine que cuando te enteraras de todo irías y le pedirías perdón - ¿de qué debería disculparme y con ella? La mentirosa había sido ella no yo

- ¿De qué?

- Puedes empezar por haberla olvidado, por dejarla de amar, por tantas cosas

- Ella debió haberme dicho todo, si en verdad quería que la recordara, pudo haber empezado por ahí – dije

- Pero era ordenes de tu doctor y Carlisle también le pidió que no te dijera nada, no te imaginas cuantas veces quiso decirte todo – no dije nada, no tenía demasiado cerebro para tanta información, ella continuo hablando – no te imaginas como sufrió Bella cuando supo que no la recordabas, en realidad quiso irse, ¿lo sabias?, quería que tu siguieras con tu vida como si no la hubieras conocido, tal y como pensabas, pero ella, ella pensó en todo lo que vivieron juntos, en el amor que se tenían… en todo eso, ella pudo haberse ido y en cambio se quedó – dijo, me quede sorprendido, con mi boca entreabierta, si ella… aún se podría decir que me amaba, cuando yo tuve amnesia… entonces… ¿habíamos terminado no es así?, ¿Seguíamos saliendo? Un recuerdo llego a mi mente.

- Hola Esme – Bella abrazo a Esme, no la había visto llegar, no dije nada, le debía una gran disculpa… creo, el recuerdo seguía… ¡Escúchame Edward! – me interrumpió – no… no es como decir esto… y… creedme que me odio porque todo esto es por mi culpa, y mi manera de creer y mis tontas ideas, creedme que me odio y sé que después de esto, tu a mi más… yo… ayer… que termine… contigo, lo hice, porque creía que tu… que tu terminarías conmigo, y no lo hice solo por temor a que así fuera, pero no quería que te sintieras culpable… pero cuando dijiste lo que mencionaste antes de irte, quise morir ahí mismo, quise que me cayera un rayo encima, lo que fuera, me sentía mal… y… ¡Rayos! Fui una gallina cuando no te vine a buscar, pero tenía miedo, que te hartaras de mis maneras tontas de actuar, y… hoy en la mañana, llame a Jasper, porque quería que me ayudara a encontrarte y poder hablar contigo, pero contestaste… y no supe que decir… llame a Rosalie, quien me colgó al saber quién era, y Alice después me dijo otras cosas… crueles…

- ¿Qué?… y Emmet, Emmet me mintió solo para no quedar en vernos en alguna parte… pero, no, no podía, no podía dejar que por un tonto mal entendido todo se fuera al primer vació que encontráramos, no podía, así que vine… y… bueno las cosas no salieron como esperaba… - mi mente estaba intentando tomarle sentido a sus palabras – Yo… - Espere a que dijera algo, pero no menciono nada

- Me voy, regreso con mi mama, salgo hoy, así que debo irme… Leah y Jake me esperan afuera – dijo mi boca se entre abrió, ella se iría, el recuerdo seguía… No sabía que decir, o como decírselo, tenía miedo a que me rechazara, pero también a perderla y no tenerla de nuevo a mi lado, quizás ella solo quería una amistad, o volver conmigo, ¿Qué se suponía que debería creer? Su mano estaba temblando

- ¿Cuándo decidiste irte? – pregunto asombrada mi recuerdo seguía y seguía… - ¿TU…aun… - me amas? No pude terminar la pregunta, era imposible que así fuera, debía sobrevivir a esto, mejor algo a nada, y yo prefería tenerla como amiga a perderla por siempre, sentí una lagrima en mi mejilla - ¿Podemos… ser… amigos? – dude, ella no respondió al instante y me pregunte si eso tampoco podíamos ser

- Ayer… y está bien… adiós – no podía concentrarme en lo que sucedía frente a mí - ¿Ya no… ya no… me quieres? – la conocía por tantas cosas y sabía que su voz solo era dolor, respondí con sinceridad

- No hay manera de que yo solo te quiera – la escuche sollozar, oh demonios, debía aclararlo

- Me tengo que ir – sentí como se separó y luego jalo mi mano, pero no la dejaría irse, tome con fuerza su mano, sin lastimarla, di un paso hacia enfrente – Gracias… por este… tiempo, juntos, pero me tengo que ir – volvió a jalarme, lleve mi mano libre a su mejilla, sintiéndola húmeda, estaba llorando, intente limpiar sus lágrimas pero aun así venían más y mas

- Eres y siempre serás como una hija para mí –le dijo mi mama, - Yo no te quiero Bella – intente arreglar lo anterior – te amo –la bese, podría sobrevivir al rechazo de su beso, si este era el último que nos daríamos no importaba, no correspondía mi beso y cuando estuve a punto de alejarme, sentí como comenzaba a devolverme el beso, soltó su mano de la mía y la sentí tomar mi cabello y luego a mi cuello, la bese de nuevo y una vez más, deseando que esto no fuera solo un cruel sueño, nos separamos – Se mi novia, de nuevo – dije sobre sus labios

- No hay algo que quisiera más que eso – me abrazo y supe que este era mi lugar preferido, a su lado, en sus brazos, sintiendo el calor de su piel y la humedad de su ropa empapada por la lluvia

Bella se separó y se acercó a mí, creía que pediría que habláramos y yo gustoso aceptaría, de esa manera evitaría que se fuera, estaba muy confundido mi mente se contradecía cientos de veces y todo por culpa de mis recuerdos, pero ella, sin mirarme, dejo frente a mí una cadena, y salió corriendo, la tome sin prestarle atención y Salí corriendo tras ella.

Logre alcanzarla y la pude detener sujetándole el brazo, haciendo que voltee a verme

- Espera – le pido pero siento que es más una súplica que otra cosa

- No, suéltame – logra soltarse y me da la espalda

- Bella, por favor escúchame – antes de que se vaya por esa puerta, no puedo perderla.

- Déjame en paz –me grita sin voltear y corre

La sigo una vez que salgo de mi shock momentáneo pero es demasiado tarde, ella acababa de subir al carro de Jacob y este avanzaba rápido, di media vuelta y vi tirado ahí en el suelo un sobre doblado, lo recogí, pero no tenía tiempo para estas tontas cosas

Me alegre de no haber estacionado anoche mi carro en la cochera, me acerque a este, y como siempre traía conmigo mis llaves, me subí sin pensar y comencé a manejar tras ella.

"Por favor detente", es todo lo que pido mentalmente, evite llorar, pues si comenzaba a llorar, debería estacionarme para poder ver bien, si mi vista se nublada.

Pero no iba tan rápido como quería, ya que mi vista era un poco nublada y lo que menos deseaba era chocar.

Arranque aún más fuerte cuando llegue a la carretera, ellos me llevaban ventaja pero no me daría por vencido tan fácil

Mi corazón latía desbocadamente, y una gran parte de mi estaba un poco fatigada, anoche no había dormido del todo bien.

Mi mente se empieza a llenar de voces, son recuerdos…pero lo que menos necesito es una distracción, así que evito prestar del todo atención

Mi vista se fija en la carretera intentando encontrar el carro de Jacob, y lo logro ver, más de que me lleva ventaja, me lleva

Acelero más fuerte, no la puedo dejar irse, con una mano tomo el volante y la otra la llevo a mi bolsillo, saco mi billetera y la pongo frente a mí.

Hecho un vistazo, bueno traigo mi tarjeta de crédito y al menos doscientos dólares.

En caso de que deba viajar solo por ir tras ella lo haré.

Tomo mi celular y marco al número que se marca para conseguir el de otra compañía o lo que sea.

- Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarle?

- Me puede decir el número del aeropuerto de Portland – pedí amablemente, la señorita, porque era voz de mujer, me lo dio y después de aprendérmelo mentalmente, colgué y llame a ese numero

- ¿en qué puedo ayudarle?

- Buenas tardes, me podría decir cuántos lugares quedan disponibles para el vuelo a Seattle – pedí

- El primero que tenemos, sale a las 5 de la tarde, solo queda un lugar, el siguiente sale a las nueve – me informo

- ¿De casualidad no tiene entre los pasajeros a alguien llamado Swan? – pregunte, quizás había hecho reservación

- Mmm… si… tenemos tres…

- ¿Tres? – esperaba con todo mi ser que ella no fuese una de ellos

- Si… Johnson Swan… Isela Swan… y… Daniel Swan – me dijo, suspire aliviado al saber que no estaba ella entre esos nombres…

- Quisiera reservar el lugar que queda – pedí

- ¿A nombre de quién?

- … Jondean… Swan – invente el nombre, obviamente no me metería en problemas

- Listo, su vuelo sale a las cinco… es decir… en diez minutos

- Gracias… - colgué, llevo manejando al menos treinta minutos, quizás en diez llegue a Portland, y ellos en nueve, aun así no creo que llegue ella a tiempo.

Cuando llegue a los inicios de Portland tome un atajo, seria largo, pero al menos así podría encontrarla después sin que supiera que la seguía.

Cuando llegue al aeropuerto deje estacionado el carro en este, vi como el carro de Jacob se marchaba, genial, no podría escapar, espere paciente en el volvo, si no salía entraría, pero estaba más que seguro que no se quedaría a esperar ahí casi cinco horas…

Y una vez que saliera… la seguiría sin que se diera cuenta, para poder encontrar un lugar donde hablar con ella.

No sabía exactamente que hacer mientras la esperaba, saque el sobre que había recogido y lo abrí, parecía una carta

Saque la hoja por completo, reconocí la letra

Mas chueca, sin estar en línea exacta y recta y no era para nada elegante, pero era la mía… cuando probablemente aún era ciego.

Comencé a leer… cada palabra sonaba tan mía, cada frase, cada explicación, parecía demasiado mío, lo sabía, pero al mismo tiempo no entendía la conexión de ese yo y yo

Quizás sabía que el amor que parecía dar en cada una de mis palabras y el dolor que me hacía sentir al ponerme por un momento en los talones de Bella, sabía que… la amaba, y quizás tanto como lo hice alguna vez.

¿Qué había hecho?


Gracias por seguir aquí, espero tu comentario. :)