Hola de nuevo, espero que les guste este nuevo capítulo, ojalá que alguien lo lea.

Creía que esta vez sería diferente, habría de serlo. La magia era apasionante, ¿entonces porque la gente no devoraba los libros como ella? ¿Por qué no estaban ansiosos por aprender?

¿Por qué sentía que nada había cambiado? Que todos seguían riéndose de ella y llamándola sabelotodo.

Por eso sus primeros meses en Hogwarts fueron malos. La magia era apasionante pero anhelaba tener amigos.

Quería con toda su alma compartir ratos de diversión sin importancia con niños de su misma edad pero sus compañeros de curso eran idiotas, niñaatos infantiles que solo pensaban en divertirse y niñas tontas haciéndose las mayores.

Pero por algún extraño motivo seguía a dos niños de su curso a cada poco, los mas idiotas por cierto, Harry Potter y Ronald Weasley, no los soportaba especialmente a Ron pero eran los únicos a los que hablaba aunque solo obtuviera contestaciones cortantes. Su madre le hubiera dicho que podría ceder un poco en su obsesión por la normas, pero no podía …no sabía ceder, las normas estaban para algo, si no , no existirían, no había que cuestionárselas, solo cumplirlas.

Pero entonces, un 31 de octubre mágico algo pasó, esos dos niños tontos de su curso la salvaron de un troll enorme y desde ese momento, se hizo la magia, la magia de verdad. Desde ese momento Hermione y esos dos niños se hicieron amigos.

Años después Hermione siguió siendo una chica cumplidora de normas, responsable y una sabelotodo, cosa que todos le dicen casi cada semana, especialmente Ron, pero ahora lo dicen con un tono jocoso casi siempre de broma y ya no se lo toma mal. (casi nunca)

Ha aprendido que a veces las normas son estúpidas y que en esas ocasiones lo correcto es romperlas.

Y ella siempre hace lo correcto.

Ha aprendido también a ceder, a dejar a sus amigos hacer alguna tonteria ( o varias) sin reprochárselo demasiado.

Porque Hermione ahora tenía muchos amigos, y entre todos adoraba a Ginny, a Neville e incluso a la loca de Luna. Pero sobre todo adoraba a Harry y Ron, especialmente a Ron.

Por ellos sería capaz de ceder hasta donde no se lo esperaba, de quebrantar mil y una reglas a las que antes reverenciaba.

Y sigue torciendo el gesto, pero casi ya no le cuesta ceder.

Porque por Harry Potter haría cualquier cosa pero por Ron… por ese chico idiota que la encandiló hace más tiempo del que admitiría por él no cedería ante nadie. Lo daría Todo.

Hermione Granger salió de su ensimismamiento, estaba en la sala común acabando unos deberes de aritmancia.

_ ¡Oh, dios!, que despiste, será mejor que me concentre si quiero hacerlo bien_ y se volvió hacia su asignatura favorita.

Abril había llegado y con el los de 5º cada día tenían mas deberes porque los TIMOS se encontraban próximos por lo cual Harry tenía menos tiempo de estar con Ginny.

Aun así sacaban momentos, momentos perdidos entre clases, a la hora de la cena o incluso de los desayunos.

Harry le había hablado a Ginny del plan de Voldemort de atacar Hogwarts, de los secretos de la sala y de la causa de las palabras del pergamino pero nunca le mencionó los terribles horrocruxes que Dumbledore le había explicado y que hacía ver el camino aun más escarpado.

Harry solo deseaba que Ginny no tuviera nada que ver en esto.

Eran cerca de las 8 de la noche y estaban los dos en los jardines, ya hacía buen tiempo de modo que era muy agradable estar ahí sentados, sin hablar. Ambos estaban preocupados, últimamente en el profeta cada día publicaban una nueva muerte de algún muggle o de algún familiar de algún compañero del colegio, que aunque no lo conocieran les producía una terrible consternación.

_ Y esto solo ha empezado_ dijo la chica con pesadumbre y Harry la abrazó.

_ Huy, huy huy, ¿Qué hacéis ahí?

Harry no necesitaba darse la vuelta para saber quien era, reconocería esa voz burlona en cualquier parte de todos modos ambos lo hicieron para ver a Sirius mirarlos con una sonrisa en la cara.

_ ¡Sirius! ¿Qué ha pasado?_ Ginny señaló el brazo del padrino de Harry. Estaba ennegrecido y asqueroso.

_ Gajes del oficio, nena_ lo escondió de su vista.

_ ¿Qué ha pasado, Sirius?_ le preguntó Harry_ Dinos por favor.

_ No es nada, ¡en serio, estad tranquilos!_ añadió al ver que los dos chicos lo miraban preocupados_ como dije son efectos colaterales.

_ ¿De que? ¿Has estado en alguna misión?_ le preguntó Harry bruscamente.

_ Eres un chico muy curioso; Harry, demasiado diría yo _ Sirius no le reñía, sino que amplió su sonrisa_ un brazo algo estropeado es un buen precio por haber conseguido lo que hice_ les miró con altanería.

_ ¿Y que has conseguido?_ inquirieron Harry y Ginny a la vez.

_ Una rata, las mas cobarde e inmunda de las ratas.

_ ¡No!_ saltó Harry_ no puede ser… pero eso, ¿es cierto?

_ Si_ una sonrisa sádica se dibujó en su cara_ he encontrado a Peter Pettigrew.

Era domingo por la mañana y Harry y Ron estaban en casa de los Potter desayunando. Sus padres le habían mandado una carta el día anterior invitándoles a pasar el día allí.

_ ¡La puerta!_ gritó James desde la cocina y Harry fue a abrirla.

_ ¡Luna!_ se sorprendió al ver a su amiga allí_ ¿Qué haces aquí?

_ Quería darle una cosa a tus padres_ dijo la chica con voz suave_ es algo muy útil.

_ ¡Hola Luna!_ saludó Ron_ ¿Qué tal?

_ ¡Luna!_ Lily Potter la saludo sorprendida y encantada_ ¿Qué te trae por aquí, querida? Hace mucho que no nos vemos.

_ Papá me ha regalado una cosa, y he pensado que tal vez lo necesiten ustedes más que yo.

_ ¡Ya se!_ la interrumpió Harry intentado permanecer serio_ un cuerno de Snornaks, para dar suerte.

_ Eso no da suerte, Harry_ Luna se rió ante la ignorancia de su amigo. Lily le lanzó una mirada a Harry de advertencia.

_ ¡No!_ dijo Ron, que encontraba eso bastante divertido_ un birbble invisible.

_ ¡Si!, eso seguro que da suerte, lo podremos en la salita_ le dijo Harry_ Igual es un gnomo, he oído que si te muerden adquieres capacidades increíbles, a lo mejor aprenderé a cantar.

_ No lo intentes_ se burló Ron.

_ ¡Ya vale!_ les riñó Lily poniéndose roja de mal humor_ pedidle perdón.

Y los dos chicos le pidieron perdón a Luna que lo aceptó sonriente.

_ ¿Qué nos traes Luna?_ preguntó Lily.

_ Esto, es un gursirraiz_ les enseñó una especie de cebolla extraña_ da buena suerte pero yo ya la tengo, así que es para ustedes.

Lily la cogió sorprendida_ ehmm, muchas gracias querida… la pondré en el salón y….James ven, ha venido Luna.

_ ¡Hola!_ el padre de Harry la saludó sonriente_ ¡¿qué es eso?

_ Pues algo para darnos suerte James_ le dijo su esposa con una mirada de advertencia que él no vio.

_ ¿Una cebolla? ¿Cómo va a darnos una cebolla suerte?_ James se rió alegremente.

_ No es una cebolla, es un gurdirraiz, aleja las malas vibraciones- le explicó Luna y James la miró sorprendido mientras Lily miraba a otro lado aposta y Harry y Ron trataban de no reírse ante la cara perpleja de James. El padre no Harry no estaba acostumbrado a las extravagancias de Luna.

_ Pues… bueno, gracias… ¿desayunas?

_ Es usted muy amable señor Potter_ Luna entró con todos a la cocina_ Y espero que os de suerte, realmente.

Nadie dijo nada en un buen rato hasta que Harry preguntó:

_ Si trae tan buena suerte, ¿porqué nos los das? ¿no quieres quedártelo tu?.

_ Yo ya tengo buena suerte_ le dijo la chica sorprendida por la pregunta.

_ ¿Ah si?_ inquirió Ron perplejo.

_ ¡Claro!, ahora tengo a mi amigos y es lo único que yo he querido toda mi vida, porque todo lo demás ya lo tenía. Lo único es mi madre, pero aunque ya no esté aquí, siempre estará conmigo de algún modo.

Harry y Ron se miraron algo avergonzados y Harry le dijo: me encanta el regalo, Luna_ se lo cogió a su madre que todavía lo tenía y lo puso en la repisa de la chimenea, bien a la vista, al lado de la foto de boda de sus padres.

_ Mi señor_ un encapuchado se arrodilló delante de un hombre sentado en una silla antigua en una sala enorme y aristocrática pero con un aire de penumbra que aterrorizaba.

_ Severeus, levántate_ ordenó Voldemort.

Y Snape se puso de pie y que quito la capa, se le veía el pelo grasiento y la cara pálida, los ojos fijos casi sin vida y sin ningún sentimiento que mostrasen.

_ Me han informado que me traes nuevas informaciones, mi fiel severus_ siseó Voldemort acariciando a Nagini que se enroscó en torno a su cuello, dándole un aíre aun mas siniestro.

_ Así es mi señor_ titubeó un momento_ cómo sabréis la orden del fénix ha capturado a colagusano. El animago Black le encontró.

_ Eso lord Voldemort ya lo sabe, Severus.

_ Por supuesto mi señor… por supuesto, pero… señor, he pensado, es peligroso… puede irse de la lengua.

_ Ciertamente, colagusano es un cobarde_ Voldemort le miró_ y sería conveniente terminar con él antes de que abra la boca.

_ Sé donde está mi señor.

_ ¿Lo sabes, Severus?

_ Si, señor. Está de prisionero en Grimmauld Place.

_ ¿Y puedes entrar ahí?

_ Si, mi señor, Albus Dumbledore ha compartido conmigo el secreto y puedo entrar en el cuartel, no olvidemos mi señor su único y gra defecto.

_ Si, Dumbledore, su gran defecto de confiar excesivamente a la gente. Bien, Severus, irás mañana mismo, debemos liquidar este asunto cuanto antes. No dejes marcas. Que parezca un accidente.

_ Si, mi señor.

_ Ah, y Severus_ Voldemort le llamó cuando Snape y salía por la puerta tras una reverencia, Snape se volvió_ Y luego vuelve directamente a Hogwarts; en pocos días recibirás instrucciones de mis queridos Potter.

Snape salió de la sala sin mudar en gesto.

_ Si, nagini_ siseó en pársel Voldemort_ muy pronto todo acabará, lo presiento. Lord Voldemort lo sabe, muy pronto.

Hola! Espero que os guste. Snape debe informar a Voldemort de cosas, para seguir haciendo su papel de "malo" por eso le dijo lo de colagusano, y pensé en los capturara Sirius porque siempre pensé que tenía ahí las ganas de vengarse.

Las palabras del pergamino están por terminar, quería incluir a Ron y Neville y a Ginny pero es difícil de encajarlos, ya mes costó encajar a Hermione con ceder, parece que está co calzador pero bueno, creo que me quedo bastante bien.

Dejadme algún rewiew, que es bueno para la piel, ¿eh?

Muchos besos y gracias por leer.