EVENTO ESPECIAL! Hola :) bueno, es un capítulo muy especial para mí y por ello merece un detalle especial... este capítulo tiene fondo musical así que antes de que empiecen a leerlo, entren a este link (solo quítenle los espacios que tiene antes del .com que esta cosa bloquea los links) www . youtube .com/watch?v=CoHuDaOxCjU y cuando haya cargado la rola, denle play... Y COMIENCEN A LEER! Espero que les guste y la rola le de el plus a la escena principal de este capitulo. POrfa porfa, leeanlo con la rola, deberas que ayuda... como sea, los dejo con el capítulo vigésimo cuarto.


24. Dame amor


Todo le parecía tan lejano a Lily ahora que se había quitado de encima el peso de la incertidumbre sobre su futura maternidad. Al parecer, inicialmente, los malestares de la pelirroja sí se trataban de algo que había comido que no estaba en perfecto estado, posteriormente solo habían sido efectos circunstanciales o mentales. Era 28 de Diciembre y planeaba partir al día siguiente a Lyon, solo esperaba la respuesta de su novio, pues desde el día anterior había mandado una carta para confirmar su localización.

Había estado con Jean en unas aburridas conferencias por la mañana y después habían ido a comer y de compras al callejón Diagon. Sería su último día juntas antes de volverse a ver hasta el 10 de Enero de vuelta en su casa de la capital francesa. Justo antes de regresar al departamento, le habían hablado a Jean, que debía ir al Ministerio a arreglar más detalles de la presentación de la poción. Puesto que no sabía cuánto tardaría el imprevisto, decidieron separarse.

De camino al departamento, Evans pasó a una tienda para comprar una botella de vino para festejar con su amiga que todo parecía ir viento en popa en cada uno de los aspectos de la vida de ambas. El día estaba un tanto nublado y frio pero era justo el tipo de clima que le agradaba a la pelirroja pues parecía que no tardaría en nevar. Por más que alentó el paso, eso no ocurrió antes de que llegara al departamento. Al abrir la puerta se llevó una sorpresa: su novio estaba en la sala.

- ¡Alan! - dejó la botella de vino y su bolsa en la mesa y corrió al chico para abrazarlo - Pensé que seguirías en Lyon, estaba planeando ir para allá para poder pasar juntos año nuevo, iba a irme mañana - se separó de él. Aún no había hablado y estaba mucho más serio de lo normal. - Me da tanto gusto verte - intentó acercarse para besarlo pero él la detuvo antes de que llegara a sus labios.

- Necesito hablar contigo.

- ¿Está todo bien? - Lily sintió una punzada en el estómago, no tenía idea de lo que le diría.

- No lo creo - le extendió la mano como para entregarle algo. Ella agarró el diminuto objeto de su mano… se le heló la sangre y sintió que también le cortaban el aire de los pulmones. - ¿Me puedes explicar… - la voz se le quebró y no dijo más. Le acaba de entregar su anillo de compromiso, el mismo que había dejado en Francia… pero estaba recordando algo mucho peor, el lugar donde lo había dejado.

- Alan… no es lo que crees.

- Menos mal, porque de verdad necesito que me expliques que hacía con estas cartas de James. - caminó al sillón y recogió unas cuantas hojas que tenían perfectamente marcados los dobleces de los sobres, como si las hubieran leído mil veces. - "Suelta mi mano ya por favor entiende que me tengo que ir, si ya no sientes más este amor no tengo nada más que decir. " Vaya… hasta poeta. - Lily permaneció callada, como con las palabras atoradas, quemándole la garganta. Solo se limitó a mirarlo con los ojos. - Esta carta es de Agosto… de los mismos días de cuando te encontré con él en el parque, que lloraste porque "se habían peleado"… Ya no recordaba eso y de pronto apareció en mi mente… y también me acordé que ese día creí que te había visto besándote con alguien y me quedé muy tranquilo cuando vi que era James… ¿me quieres explicar eso?

- Yo…

- ¡Cuando planeabas decirme que tú y James fueron novios! Sabes, no me hubiera importado enterarme de eso cualquier otro día, incluso después de habernos casado… pero regreso a casa unos días después de que te fuiste porque quería prepararte una sorpresa por si se alargaba mi viaje, subo a tu cuarto y veo una caja en tu cama con no sé cuántas cartas de tu ex novio y encima tu anillo de compromiso… las leí y me sentí tan… estúpido, decenas de cartas donde dice cuanto te ama.

- Alan, perdóname, debí habértelo dicho… pero ya no tengo nada con él, todas esas cartas eran de cuando estábamos en Hogwarts y cuando recién me había ido a Francia.

- Ésta es de este año… "Necesito verte, necesito mi última oportunidad, te sigo amando…" ¿Por eso nunca lo habías mencionado? ¿Por eso evitas cuanto puedes venir a Londres? ¿Por eso se te olvida que tienes un compromiso conmigo?

- No es eso… es que… - no sabía ni que decir, no encontraba las palabras correctas. - James es alguien que marcó mi vida, sí, pero ya está en el pasado, te lo juro… Alan, te amo, no tienes idea de cuanto lo hago…

- Ya no puedo creerte

- Por favor, hazlo, te amo… lo del anillo fue un error, pero eso no quiere decir que no signifique algo para mí, que tu no signifiques algo para mí. - los ojos comenzaron a llenársele de lágrimas.

- Todo el tiempo que estuve en Lyon traté de no pensar en esto… concentrarme en el trabajo, porque lo estoy haciendo por nosotros, porque quiero casarme y vivir contigo.

- Lo sé, yo…

- Luego me acordé de Portsmouth. -Lily sabía a lo que se refería y se quedó callada unos segundos antes de hablar.

- Alan, olvida todo por favor… yo también quiero estar contigo. - se acercó y lo agarró de los brazos

- La noche de la fiesta, desapareciste y James también. - las esmeraldas de la chica se hicieron aún más brillantes con las lágrimas acumulándose en sus ojos.

- No por favor.

- Y a la mañana siguiente te encuentro sola, sí… pero estabas desnuda. El día de la cena que te propuse matrimonio, te peleaste con James, me di cuenta… y cuando te pregunté si te querías casar conmigo la primera persona que volteaste a ver fue a él.

- Alan…

- ¡Que quieres que piense con todo eso! ¡Porque ocultaste todo si no era tan importante!

- Lo siento, lo siento mucho… - el agua salada ya no se contuvo en los ojos y comenzaron a resbalar por las mejillas de ambos.

- ¡Cómo pudiste hacerme eso!

- Alan, perdón tenía casi 4 años de no verlo ni saber de él, y fue demasiado para unos cuantos días, estaba confundida… lo siento, me equivoqué, pero te juro que no va a volver a pasar.

- ¿Así que eso debo esperar si te encuentras con algún otro ex novio?

- No, es que… - no sabía cómo explicar las cosas - James y yo fuimos novios la mitad del tiempo que estuvimos en Hogwarts, siempre estábamos juntos, todos pensaban que nos casaríamos terminando el colegio porque no solamente eramos novios, era mi mejor amigo pero el último año nos separamos… las cosas no terminaron bien y fue peor cuando me fui a Francia. - Alan no dijo nada, simplemente estaba parado como esperando aun la explicación - Volverlo a ver fue como regresar el tiempo, los dos intentamos arreglar las cosas desde donde se quedaron, él regresar conmigo y yo volver a ser amigos, pero no funcionó como esperábamos.

- ¿Y se supone que simplemente acepte eso?

- No, sé que no estuvo bien, pero solo quise estar bien con todos.

- ¿Besándolo, acostándote con él para ver que sentías?

- Por favor, créeme, nunca jamás volverá a pasar.

- Estábamos juntos… y pasó, ¿Qué diferencia haría firmar un papel que dice que eres mi esposa?

- Alan, te juro que te diré todo respecto a James y tú mismo te darás cuenta de que lo que pasó fue pasajero… ya solo somos amigos.

- ¿Amigos? ¿Y esto? Dime que pasó después de esto… - agitó la carta frente a ella

- Yo… seguía confundida y sí, lo besé ese día pero él se dio cuenta de que no te iba a dejar solo porque él hubiera regresado.

- ¿Pensaste en… dejarme e irte con él?- Lily solo podía contestar con más lágrimas - ¡Dime la verdad! - Evans, se cubrió la cara con ambas manos y asintió con la cabeza. Alan sintió un arranque de furia y azotó su mano contra la pared de espejos de la sala, se rompió en la zona del golpe - Yo… no puedo verte… ya no quiero verte.

- Alan, no.

- Puedes quedarte con tu anillo y hacer lo que quieras con él, da lo mismo.

- No, por favor. - agarró la mano del chico, la que había golpeado el espejo gigante y donde todavía tenía la carta estrujada. - Alan, debí haberte dicho todo desde el principio, lo sé… cometí un error al pensar que no volvería a ver a James y no decirte nada respecto a nuestro pasado, lo sé. Dame otra oportunidad por favor.

- Tienes razón… fue un error no haberme dicho todo desde el inicio, pero ese solo fue el primero de toda la cadena, yo no puedo hacer como que nada paso. - caminó al sillón, arrebatándole su mano, cogió su abrigo y antes de salir habló. - Si la situación fuera a la inversa, ¿me perdonarías?

- Alan… - sabía que la respuesta era no, al menos no de inmediato… pero no se atrevía a decirla en voz alta. El chico se dio la media vuelta y salió del departamento.

Lily se sentó en el sillón tratando de recobrar el aliento. No podía dejar de llorar, miró su mano y tenía sangre… revisó su mano pero estaba bien, cuando alzó la mirada al espejo roto vio hilillos de la misma sustancia resbalar por él, al parecer Alan se había herido con el golpe… y también se había ido. La carta con sangre estaba a unos cuantos pasos de ella.


James no había visto ni había sabido de Lily los siguientes dos días después de haber dormido en su departamento. No estaba seguro de cómo reaccionaría frente a ella al saber que estaba embarazada… Una cosa era imaginarse la situación: sonreír, felicitarla con un gran abrazo y comenzar a consentir al que Sirius empezaba a llamar "sobrino". Otra era estar realmente frente a la pelirroja y fingir una sonrisa sin saber que decir sin parecer estúpido.

Estaba caminando de lado a lado por su habitación pensando si sería buena idea ir a visitar a la pelirroja. En la cena de Navidad habían prometido no volver a desperdiciar tiempo con tonterías y ser amigos lo que les restaba de vida pero no estaba seguro de querer saber en ese momento sobre el asunto del embarazo. Finalmente decidió ir pues comenzó a sentir una punzada en el pecho, del tipo que se sientes cuando algo va mal. Apareció frente al edificio y subió al cuarto piso por el elevador. Tocó la puerta una vez estando frente a ella pero nadie contestó. Volvió a golpearla 2 veces con mucha más ansiedad y la punzada creciendo más pero nada, giró la perilla y ésta se abrió, no le habían puesto el seguro.

- ¿Lily? ¿Jean? - todo en silencio, caminó a la sala para ir hacia los otros cuartos cuando miró el espejo de cuerpo completo roto y con sangre… el estómago se le hundió. - ¡Lily! - corrió e inspeccionó las habitaciones pero estaba solo. Fue cuando notó una hoja manchada también de sangre en el suelo. La recogió y reconoció sus propias palabras en el pergamino.

- ¡Lily Evans, más te vale estar en casa! - era la voz de Jean desde la sala y parecía asustada. Corrió de regreso a la sala y vio la cara de la castaña en la chimenea - ¿James? ¿Qué haces ahí?

- Vine a verlas, ¿algo le pasó a Lily? ¿Está bien?

- No lo sé… solo me envió un mensaje de que Alan había ido al departamento y habían peleado… ¡¿eso es sangre? - había visto la hoja arrugada llena de manchas rojas

- Eh, sí…

- ¡¿DONDE ESTA LILY?

- Jean, calma… llegué y no había nadie, la puerta estaba abierta… eh, supongo que salió a caminar o algo.

- JAMES, ACABA DE ROMPER CON EL QUE SE IBA A CASAR, ¡NO PUEDE ESTAR SOLA! ¡ESA MUJER ESTÁ LOCA!

- Oye, tranquilízate, no tienes que gritar, estoy igual de preocupado que tú.

- Sí hubiera podido librarme de estas estúpidas juntas hubiera estado con ella y quizá nada de esto estaría pasando…

- Esto no es tu culpa, solo cálmate, no pienses mal y mejor dime donde piensas que podría estar la pelirroja, yo la iré a buscar.

- No tengo idea… y ya debo irme, solo me dieron un minuto para contestar el mensaje… James, prométeme que las vas a buscar en este momento.

- Lo haré, cualquier cosa, te aviso de inmediato, ¿está bien?

- ¡Pero lo haces!

- Lo juro, concéntrate en tu trabajo y verás que cuando regreses, Lily estará aquí.

- Gracias. - las llamas verdes se apagaron y el rostro de Jean desapareció

Si había peleado con Alan y había sangre en una de las cartas que había mandado hace medio año a Evans, intuyó el motivo de la discusión. Quizá no era la mejor persona para buscar a Lily y reconfortarla, pero era la única. ¿Dónde demonios la buscaría? Seguro iría donde se sintiera a salvo o al menos cómoda. Miró por la ventana y vio los copos de nieve comenzando a caer muy lentamente… al fondo el parque de St. James.

Bajó corriendo las escaleras y cruzó la calle hacia el parque. Rápidamente se encaminó hacía una zona donde había unos cerezos que le encantaban a Lily aunque en ese momento estarían sin una sola hoja en cada una de las ramas y mucho menos flores rosas. Más de una ocasión habían estado juntos durante las vacaciones de verano justo antes de empezar un nuevo curso en Hogwarts, en ese parque, en la misma banca de piedra en la que estaba en ese momento Lily. Siempre le había dicho que ese lugar era como un respiro de aire puro en medio de la ciudad.

La chica estaba sentada, con las piernas abrazadas y la cara escondida en ellas pero con su cabello de fuego, se le podía reconocer en cualquier lado. James se acercó rápidamente a ella quitándose el abrigo y poniéndoselo sobre los hombros pues ella no tenía puesto ningún suéter.

- ¿Quieres enfermarte?

- James - levantó la cara al sentir algo cubriéndola, ni siquiera había notado lo frío del clima. Había dejado de llorar pero al fijar los ojos en las pupilas avellanas de Potter, fue como revivir todo. Se apresuró a abrazarlo.

- ¿Estás bien? Vi sangre y… - se separó un poco para mirarla a los ojos ya hinchados de llorar.

- Sí, él fue… el que se lastimó con el espejo.

- ¿No te hizo nada?

- ¿Además de empezar a odiarme? - James no apartó su mirada de la de ella - no me hizo nada… no te preocupes. - Potter la sujetó con mayor fuerza y le dio un beso sobre la cabeza. - Perdí a Alan por la razón más estúpida… por tenerle miedo al pasado, todo fue mi culpa. Antes de venir a Londres, leí unas de tus cartas pero sentí como si lo estuviera engañando por haberlas guardado y me quité el anillo… en serio, simplemente se me olvidó… y el los vio.

Nada de lo que le llegaba a la mente, le parecía adecuado para la situación así que simplemente Potter se limitó a escuchar, después de todo, él parecía un culpable indirecto de la situación.

- Se dio cuenta de todo… y se acordó de Portsmouth y de cuando fuiste a Francia… dijo que todo había sido mentira desde el principio por no haberle dicho lo que tuvimos nosotros dos. - Siguieron abrazados unos minutos más en silencio.

- Oye, ya hace frío. - Lily notó que James debía estarse congelando con solo la camisa puesta cuando una suave pero fría corriente pasó sobre ellos.

- Lo siento. - estaba por devolverle el abrigo pero el chico la detuvo.

- Solo vamos a casa. - la abrazó por los hombros mientras la encaminaba fuera del jardín hacia el edificio crema.

Llegaron hasta la casa, justo cuando pasaron frente al espejo roto, la pelirroja se quedó mirándolo dejando que sus ojos volvieran a llenarse de agua salada. James la empujó ligeramente para que siguiera caminando hasta su habitación donde la chica se recostó en la cama hundiendo la cara en la almohada. Potter seguía sin saber que decir que pudiera ayudar a la situación, simplemente salió en silencio hacia la cocina. Preparó té y mientras hervía el agua, escribió un rápido mensaje para Jean: "Ya está en la casa".

Regresó con la taza humeante en las manos a los pocos minutos. Lily permanecía en la misma posición, abrazando la almohada… ¿si Alan había terminado con ella, que pasaría con el bebe? Bueno, pensaría en ese asunto después, lo principal en aquel momento era Evans. Pensó unos segundos más palabras correctas, pero definitivamente no las habría, así que era mejor la franqueza.

- No sé qué decir para hacerte sentir mejor… ni siquiera creo ser la persona correcta para aconsejarte. - Lily alzó la cara de la almohada y tomó el pañuelo que James le estaba ofreciendo. Se limpió la cara. - Te hice un poco de té.

- Gracias… - se sentó y tomó la bebida - …y no creo que alguien pueda hacerme sentir mejor en este momento.

- No conozco mucho a Alan, así que tampoco puedo opinar sobre su reacción. - silencio - Solo quisiera que dejaras de llorar, odio verte así.

- Es que… eché todo a perder… mi vida, adiós. Sé que esto no es temporal, de verdad lo herí. - James por un momento pensó en Lara, como ella se había equivocado y había pedido perdón pero había sido demasiado tarde con él… fue cuando comenzó a comprender al chico. - No creo que me perdone algún día.

- Si Alan te ama tanto como supongo, sé que lo hará. - James le quitó la taza vacía y la colocó en el buró. Se sentó a su lado y volvió a abrazarla.

- Debiste verlo, me odia.

- No pienses eso ahora, no creo que sirva de algo torturarte…

- ¿Por qué nunca le conté de nosotros? - se separó de James y lo miró con los ojos llorosos - ¿Por qué me daba tanto miedo?

- Eh… - sin saber que decir, de nuevo recurrió a la sinceridad mientras se levantaba de la cama - No creo que hubiera sido buena idea contarle… yo lo hice con Lara y no resultó la mejor idea, creo que precisamente eso fue lo que terminó con nuestra relación. - se miraron unos segundos - Creo que ni siquiera debería estar aquí, debes estar odiándome... o al menos no creo que quieras verme. - Lily no respondió a ello.

- Creo que trataré de dormir…

- Yo… - sin esperar la respuesta de James, la pelirroja se volvió a acostarse hecha un ovillo con la cara contra la almohada. Potter dio unos pasos a la puerta… realmente no sentía correcto dejarla como si fuera una persona extraña. Regresó a la cama y se acostó a su lado, agarró una de sus manos entre la suya mientras que con la otra acariciaba una y otra vez su cabello.

Jean llegó horas después, cerca de las 11pm. Entró corriendo, aventando su bolsa y su abrigo al sillón, se detuvo en el espejo con sangre aun y totalmente quebrado en el centro, sintió un nudo en la garganta y se apresuró hacia la habitación de su mejor amiga. Abrió la puerta en silencio y vio la luz de la mesa de noche prendida. Al parecer James había estado sentado leyendo un libro con la chica dormida a su lado, pero el sueño lo había vencido pues el libro estaba abierto sobre su pecho, aún con la mano de Evans entre la suya. La castaña con un toque de la varita apagó la luz y cubrió a ambos con una cobija.


James despertó cuando comenzaba a entrar el sol por la ventana. Tenía la cara de Lily a unos cuantos centímetros de la suya, podía ver esas diminutas pecas sobre su nariz que tanto le gustaba verlas cuando eran novios, mientras la besaba. Escuchó ruido fuera de la habitación y notó una cobija cubriéndolos. Se levantó con precaución para no despertar a la pelirroja y salió hacia la cocina donde se encontró con Jean.

- Buenos días. - se tallaba los ojos mientras caminaba por lo que no se percató cuando la castaña se le aventó en un abrazo.

- James… gracias.

- Eh, no hay de que… ¿pero porque lo dices?

- Sé que… tal vez fue un poco incómodo estar con Lily después de lo que pasó ayer… pero te quedaste con ella.

- Ah, no te preocupes… es lo menos que se podía hacer por mi amiga ¿no?

- ¿Tu amiga? - la mirada de agradecimiento de McCabe se transformó en una pícara expresión

- Sí, mi amiga. - James notó el doble sentido de la pregunta lo que le recordó cierto tema que debía investigar.

- ¿Te dijo algo?

- Se pelearon porque Alan encontró el anillo de compromiso de Lily junto con mis cartas en el cuarto de ella.

- Ouch… no debió.

- Al parecer le reclamó eso, él rompió el espejo y se fue.

- Entonces, ya no habrá boda…

- ¿Y el bebé?

- ¿Qué bebé?

- Eh… - ok, debió soltar la bomba de una manera más sutil… una vez más debería recurrir a la cruda verdad - Sirius nos dijo a Remus y a mí hace unos días.

- Voy a matar a ese hombre… en serio que lo haré.

- No te enojes, lo que pasó es que después de la cena, Sirius se preocupó mucho cuando Remus le dijo que yo había visto enferma a Lily y que tú te habías ido corriendo... y nos dijo.

- Bueno… de cualquier manera eso ya no importa.

- ¿Por qué lo dices? - aunque James lo negara una pequeña chispa había iluminado su interior.

- La pelirroja no tendrá un bebé, fue como una falsa alarma.

- Ah, bueno… - inconscientemente Potter había sonreído y Jean lo notó.

- ¿Seguro que es solo tu amiga?

- Jean…

- Lo siento, se me hace tarde… al parecer estaré encerrada todo el día con el departamento de regulación de criaturas mágicas y tengo que irme. ¿Podrías estar con Lily por hoy? Prometo que mañana ya no serás niñera. - James no supo que tanto era verdad y que tanto estaba inventando la chica como parte de algún plan macabro.

- Mi cuota son unos tragos.

- Hecho, te conseguiré una botella del mejor whisky de fuego. Gracias James. - se acercó para besarlo en la mejilla, luego tomó su abrigo, su bolsa y salió del departamento.

- ¿Ya se fue Jean? - el chico se vio sorprendido por la pelirroja. Despeinada, el maquillaje un tanto corrido debajo de los ojos y quizá un poco ronca.

- Sí, tiene junta con el ministerio al parecer.

- Tenía ganas de hablar con ella. - comenzaba a ponerse cabizbaja por lo que James se apresuró.

- Báñate y cámbiate, que te llevaré a desayunar a un lugar con la mejor comida que puedas probar.

- Pero…

- Pero nada, apresúrate. - se acercó y la besó en la frente mientras la abrazaba. - Lily sintió el enorme cariño de Potter en aquel gesto y a pesar de todo, sonrió.

- Gracias… por todo.

- No hay de que Lily.


Una hora después aparecieron en Craig's ct, un callejón que daba a Whitehall. Justo en la esquina había un pub llamado Silver Cross, de apariencia tranquila. Lily se sintió mucho mejor al entrar al lugar, en una de las mesas pegadas a las ventanas para ver a la gente pasar, beber café caliente y escuchar la música tranquila. Se sintió tan cómoda que comenzó a pensar si eso era correcto, había terminado su compromiso con Alan, ya se había ido de su vida y ahí estaba, ligeramente sonriente, con su exnovio, la razón del rompimiento.

James miró fijamente a la Lily después de la segunda taza de café. Tenía la mirada perdida y la notaba ausente a pesar de contestar cada que le hablaba y comentaba lo que veía pasar por la calle. ¿Cómo la iba animar el resto del día? Se quedaron un rato más en el pub hasta que comenzó a llegar más gente y se volvió un tanto imposible mantener conversación privada debido al bullicio.

Caminaron hasta Victoria Embankment y lo recorrieron desde el puente de Hungerford hasta pasando el de Waterloo, en el muelle de Blackfiars sobre el rio Támesis donde tomaron un bote de regreso. Regularmente esos botes eran para turistas pero James la pensó como una posibilidad de distracción. Tomaron asiento minutos antes de que el bote comenzara a avanzar pero la pelirroja duró sentada un minuto, después se levantó y caminó a la orilla, recargándose en el barandal. Por un momento, Potter se disponía a seguirla pero prefirió brindarle un espacio y un momento a solas.

Sentía que no estaba funcionando nada de lo que hacía, Lily seguía absorta en su cabeza, fingiendo una sonrisa cada que lo miraba, respondiendo en monosílabos o estrictamente lo necesario. Y luego estaba el nuevo asunto que se revolvía en su cabeza: ¿de verdad podían ser amigos él y Evans?

No es que no lo quisiera, simplemente sabía que siempre existirían esos "otros" sentimientos en su interior por más que quisiera olvidarlos, siempre salían a flote en algún momento tarde o temprano. Ahí estaba con ella, tratando de confortarla como lo haría cualquiera de sus amigos pero sentía que cualquier consejo, recomendación o comentario acerca del problema de Alan solo empeoraría la situación por el simple hecho de tratarse de él, James Potter. ¿Cómo podía llamarse amistad tener que abstenerse de hablar cuando alguien más necesitaba de apoyo?

Comenzaba a atardecer cuando llegaron al puente de Westminster, el último muelle antes de Birdcage Walk, la calle del departamento de Lily. Ella seguía alejada, callada, en una orilla del barco. James se levantó y camino hasta ella, puso su mano sobre la de la pelirroja para llamar su atención.

- Hey, ya podemos bajar.

- Ok

- ¿Te gustó el paseo?

- Sí, gracias.

- Yo nunca lo había hecho, ¿tu?

- Tampoco.

- Parece que a los muggles les encanta. - Lily solo sonrió ante el comentario mientras desembarcaban. "Quiza esté incomoda de seguir conmigo" pensó el chico sin embargo Evans lo sorprendió.

- Eh… ¿podemos quedarnos un rato aquí?

- Pensé que… que querrías ya irte a tu casa y descansar.

- Solo unos minutos ¿si? - la pelirroja encontró una banca que daba hacia el rio, con el cielo sobre de ellos en sus juegos de colores naranjas, rosas, morados y azules. Se sentó y volvió a perder la mirada en el horizonte, absorta en sus pensamientos.

James pensó que después de todo quizá era él el incómodo ante la situación, sin saber que hacer o decir para ayudar, se sentía demasiado inútil. Comenzaba a hacer un poco de frío y el viento le revolvía el cabello rojizo a la chica que incluso sin una gota de maquillaje, Potter la veía increíblemente bella.

Y de pronto solo pudo mirar sus labios, de un suave tono rojizo, seguro había esado mordiéndoselos toda la tarde como lo hacía en ese momento, como lo hacía cada que estaba preocupada o inquieta. Como si acabara de ocurrir, James recordaba a la perfección como eran los besos de Lily, su sabor, como se sentían sus labios sobre los suyos, como agarraba sus manos para alargar el beso, como comenzaba a jugar con el cabello de Potter cuando estaba nerviosa o como ponía sus manos en el pecho del chico para calmar el calor de la situación, como tratando de alentar el ritmo cardiaco del moreno.

- James - la voz de Evans acabó con el trance. Comenzaba a oscurecer y las luces de los edificios del otro lado del Támesis ya alumbraban las calles.

- Perdón, me distraje.

- Ya podemos irnos si quieres.

- ¿Quieres ir a algún otro lado?

- Creo que por hoy fue suficiente.

- Bien, te llevo a tu casa.

- No es necesario, en serio.

- Sí lo es, prometí a Jean que te regresaría a la puerta de tu casa sana y salva. - ella sonrió tímidamente y se levantó de la banca con James detrás de ella.

Caminaron de regreso al departamento pues ya solo quedaban 2 calles por recorrer en total silencio. Entraron al edificio crema, James se disponía a despedirse cuando una voz los interrumpió.

- Buenas noches Srita. Evans.

- Buenas noches Max

- Hace unas horas llegó un paquete para usted. - el portero sacó de detrás del mostrador de la entrada una caja grande y un sobre gris. Lily se quedó mirando el sobre fijamente.

- Te ayudo con esto - Potter se adelantó a la chica y cogió el pesado envío.

- Gracias Max - agarró el sobre y se dirigió con James al elevador. Entraron y presionó el 4. - Es de Alan.

Esa era la cereza del pastel para James. Dejaría la caja y se iría corriendo. Antes de que las puertas del elevador se abrieran, Lily ya había rasgado el sobre, desdoblado el pergamino y leído las primeras líneas. Cuando abrió la puerta del departamento, leyó las últimos dos renglones del mensaje y lo dejó sobre la mesa del comedor. Potter dejó a su lado la caja sin decir nada.

- Me envió las cosas que había dejado en su casa… dice que no soporta verlas. - no estaba llorando, su voz no se había quebrado, ni siquiera la veía triste. Era como si simplemente hubiera aceptado los hechos.

- Eh… Jean no debe tardar… yo ya me voy.

- James, creo que pensándolo mejor, no quiero quedarme sola. ¿Puedo irme a tu casa en lo que llega Jean?

- Claro.

- Solo le dejo un mensaje para que sepa dónde estoy. - Lily se fue a su cuarto dejando pensando a Potter: ¿estaba cómoda con él o no? Después de ese paquete de Alan, ¿cómo debía reaccionar? ¿Qué debía decirle?

- Listo. - la pelirroja dejó el trozo de papel sobre la mesa. También se había cambiado de blusa, una holgada blanca con una camiseta verde debajo de tirantes delgados.

- Muy bien. - James tomó la mano de la chica para desaparecer juntos. Justo un segundo antes de hacerlo, Lily se levantó un poco sobre las puntas y con la mano libre jaló el rostro de Potter hacia el de ella, cerrando la distancia en un beso.


WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! Verdad que me merezco un review laaaaaaaaaaargo largooooooooooooooooo? :D LOS QUIERO! Gracias por mantener vivo mi espíritu de escritora, escribir es algo que espero nunca dejar de hacer y en este momento todo es gracias a ustedes. Mil gracias por sus palabras de apoyo... ahora, la mala noticia. Me voy de vacaciones 3 semanas... así es, no habrá actualizaciones hasta la tercer semana de abril pero prometo escribir mucho mucho mucho para que ya tengan el final listo antes de que acabe mayo. Como sea, mil gracias nuevamente y recuerden REVIEWS LARGOOOOOOOOOOS! LOS QUIERO! BUENA VIBRA!