Disclamer: Nada de esto me pertenece, los personajes de William Joyce y Dreamworks y la trama de MeganFrost89. Yo solo soy la traductora


Después de que tu madre saliera de la habitación, el joven guardián salió del armario y caminó hacia ti poco a poco, después al llegar a tu cama, el se sentó en ella, mientras tu seguías acostada. Juntaste su mano con la tuya, sin embargo, pudiste notar que él estaba algo distante.

- ¿Qué sucede?- Preguntaste en un susurro, tratando de no hacer ruido. Él no respondió, tu tocaste sus mejillas con tus manos- ¿Hay algo malo?- Insististe. Pudiste ver un destello de tristeza en sus ojos, lo que hizo que tu corazón diera un vuelco- ¿Jack?-

- Creo que es mejor que no te conviertas en un espíritu….- Dijo Jack en voz baja. Tus ojos se abrieron y sentiste las lagrimas formarse en tus ojos. Te incorporaste lentamente y miraste fijamente al joven guardián- Tus padres... te necesitan- Agrego, alejando tu mano de su mejilla.

- ¿Qué estás diciendo?- Preguntaste con enojo y dolor- Te necesito Jack…- Susurraste, tratando de mirarlo a los ojos, sin embargo, el no respondió y se levanto de la cama.

Estaba a punto de abrir la ventana y salir volando, sin embargo, tú te levantaste rápidamente y lo abrazaste por detrás.

- ¡Por favor no me dejes!- Gritaste mientras las lagrimas bajaban por tus mejillas.

Él se volvió y te abrazo con fuerza- Yo no quiero, pero tengo que hacerlo- Te empujo bruscamente, apartándote de él, tomo su bastón y abrió la ventana para irse de ahí. Tú, en un acto desesperado, te acercaste corriendo a él y le diste un beso, pasando tus manos alrededor de tu cuello, para evitar que se escapara.

Jack trató de detenerte, pero él no pudo luchar contra su apasionado beso. Dejó caer su bastón y tocó tu cara con sus frías manos, mientras te besaba más profundamente. El pudo oírte llorar, y trato de limpiar tus lágrimas. Pronto, te encamino a la cama y te acostó suavemente en ella.

- No me dejes...- Suplicaste de nuevo con la voz ahogada cuando Jack se separo de ti para tomar aire. El joven volvió a besarte y desabrocho lentamente tu blusa.

- No puedo dejarte...- Susurró Jack y te mordisqueó la oreja. El joven guardián toco tu vientre y beso tus labios rojos- No puedo hacerlo- Añadió.

El joven guardián observo tus ojos llenos de lagrimas, mientras tu trazabas los contornos de su rostro y acariciabas su cabello- No vuelvas a hacerme eso otra vez...- Susurraste limpiando unas lagrimas de tu rostro. El toco tus hombros y acaricio lentamente tu espalda, mientras besaba tu cuello.

Tu lo miraste con cariño y amor, en esos momentos no podías pensar en nada más que en él, sus ojos azules, sus manos recorriendo tu torso con ternura y cuidado, nunca antes habías experimentado algo así, y menos con alguien que realmente amaras, como él. Tocaste sus pálidas mejillas mientras mirabas a sus ojos azul claro, bajaste tus manos lentamente y estuviste a punto de quitarle la camisa, sin embargo, el tomo tus manos antes de que pudieras hacer algo y las subió hasta sus mejillas, el lugar en el que se encontraban antes.

- No quiero ir tan lejos…- Susurro en tu oído- Aun no…- Añadió.

Asentiste lentamente y escondiste tu cara en su pecho. Después envolviste tus brazos alrededor de su cuello y lo besaste lentamente, mientras el te correspondía de una manera tierna y amorosa y pasaba sus dedos por entre tu cabello.

Después de unos minutos, pusiste tu cabeza en su pecho, mientras él te abrazaba. Jack cepillo tu cabello y observo como poco a poco te quedabas dormida. Te beso la cabeza y te tapo con la manta.

A la mañana siguiente despertaste y te diste cuenta de que tu blusa ya estaba abrochada, y habían cepillado tu cabello. Miraste a tu alrededor en busca del joven guardián, pero él no estaba ahí. Alarmada, buscaste por toda la habitación, pero seguiste sin encontrar nada. Después abriste la ventana y miraste al techo.

Lo primero que viste fue una cabellera castaña, después, cuando tus ojos se acostumbraron a la luz, distinguiste la silueta del joven guardián. El, que había estado mirando el cielo en todo ese tiempo, bajo la mirada y sonrió al verte.

- Buenos días- Susurro con dulzura.

Jack entró en tu habitación mientras tú tomabas una ducha. Cuando saliste del baño, te diste cuenta de que el joven guardián estaba sentado en la cama, esperándote.

Caminaste hasta el espejo y empezaste a cepillar tu cabello mojado. De repente, el joven guardián tomó el peine y el continuo con la tarea, mientras tú lo mirabas atónita y tratabas de no moverte mucho; te sorprendía que Jack estuviera cepillando tu cabello por ti, es decir, desde otro punto de vista, tu parecías una niña pequeña y asombrada, como si la más extraña y magnifica cosa en la vida estuviera en frente de ti. Una vez que termino, te dio el peine y beso tu hombro, mientras te abrazaba por la cintura.

Al cabo de unos minutos, tu mama toco tu puerta y te grito que te apuraras. Abriste la ventana para que así el joven guardián pudiera irse y le diste un beso.

- Te quiero…- Susurró Jack antes de irse.

Reíste y observaste al joven guardián volar por encima de las casas. Te fuiste a sentar a tu cama, pero tu madre entro en tu habitación con una bandeja con el desayuno en sus manos.

- ¡Buenos días, querida!- Ella dijo con alegría.

- Hola, mamá- Saludase entusiasmada. Ella sonrió con curiosidad y se preguntó internamente por qué estabas tan alegre.

- Pan… ¡Mi favorito! – Añadiste mientras tomabas un pedazo de pan de la charola.

- Tu padre y yo iremos a un pequeño viaje fuera de la ciudad ¿quieres venir querida?- Preguntó mientras ponía la bandeja en tu tocador.

- No mamá, no me siento con ganas de salir- Respondiste y le diste a tu mamá una sonrisa.

- Está bien, vamos a salir en una hora- Ella dijo y abrió la puerta- ¿Está segura de que no quieres venir?- Preguntó de nuevo.

Asentiste y tomaste otro pan, mientras tu madre cerraba la puerta.

Esperaste a que tu mamá estuviera en la planta baja antes llamar a Jack. Después de unos segundos, el joven guardián contestó el teléfono y escuchaste su melodiosa voz.

- Hey, muñequita- Dijo Jack mientras soltaba un risa. En esos momentos, tu corazón rebosaba alegría al escuchar cómo te había llamado- ¿Es seguro ir a tu casa?- Pregunto en voz baja.

- Lo estará en una hora- Respondiste mientras caminabas alrededor de la habitación- ¿Dónde estás?-

- Simplemente camino por las calles... ¿Ya puedo ir a tu casa? No me gusta cómo me miran-

Soltaste una carcajada y después de unos minutos, el joven guardián llamó a tu ventana. Tus labios formaron una sonrisa y corriste a abrirla.

Jack entró y retiro la nieve de su cabello castaño. Él te dio un beso rápido en los labios cuando estuvo cerca de ti- ¿Dónde están tus padres? -preguntó pensativamente mientras miraba alrededor.

- Están abajo- Respondiste simplemente.

Un momento más tarde, le dijiste al joven guardián que esperara en tu habitación cuando tu madre te llamó para despedirse. Mientras Jack esperaba, vio la bolsita roja, aquella que contenía los guantes que Norte te dio, y la tomo.

De repente hubo una luz intensa que saliendo de la bolsita, decidió abrirla y sacar los guantes y en seguida, su bastón también empezó a brillar.

Cuando él se puso uno de los guantes, su cabeza empezó palpitar y le pareció ver oscuridad alrededor de él, era como si estuviera de nuevo en la cueva de Pitch, solo que se sentía más oscuro y terrorífico. Rápidamente se lo quitó y poco a poco, vio de nuevo tu habitación y espero a que sus ojos se acostumbraran a la luz.

El escucho tus pisadas en el pasillo y rápidamente guardo los guantes y los puso en su lugar, para después sentarse en la cama y fingir que había estado esperando. Entraste en tu habitación y viste al joven guardián inspeccionando las figuras que había en el edredón de tu cama.

- Hey…- Susurro mientras posaba su mirada en ti- Tengo que ir al polo norte, creo que la reunión es a las cinco, aun así, estaré aquí tan pronto como pueda- Añadió mientras pasaba una mano por su cabello.

Te acercaste al espíritu del invierno y te sentaste a su lado. Pusiste una mano en una de sus rodillas y lo miraste fijamente a los ojos.

- No tardare mucho- Susurro Jack, acariciando una de tus mejillas.

- Está bien- Dijiste con una sonrisa- Voy a esperarte aquí hasta que vengas- Sonreíste y el joven guardián beso tu cabeza.