Holaaa!! aca les traigo nuevo cap, ésta vez no me tardé tanto! XD jajaja bueno... espero q les guste... en este cap veremos algo sobre la vida de Sakuno =) ahh y tmb habrá RyoSaku en éste cap... bueno casi todo el cap es sobre Ryoma y Sakuno XD jeje espero q les gustee... ahh Muchaaaas Graciaaas x los reviews, d vdd se los agradezcooo! =) jajaja bueno, mejor los dejo leer =P
Capítulo 24: El pasado de Sakuno
Ya todos se encontraban en el barco en donde habían llegado Keiichiroh y Nanjiroh. Todos, excepto Kintarou y Kaori quienes regresarían a Tokio en su propio barco junto con Yue.
Antes de despedirse, Kaori y Kintarou habían prometido visitarlos en Tokio una vez estuvieran allí. Bueno, por lo menos ar a Sakuno ya que a Ryoma no le hacía ninguna gracia ser visitados por ellos.
Claro, les caía bien y los consideraba sus amigos, aunque no lo admitiera en voz alta, pero él sabía que Kintarou aún sentía algo por Sakuno aunque le gustara Miyako, la chica de la posada.¿ y no podía evitar las punzadas de celos que sentía al pensar en aquello.
Esperaba que pronto ese hombre dejara de tener ese tipo de sentimientos hacia su Sakuno. No dejaría que se la llevara de su lado. No permitiría que ningún hombre se la robara. Ella era de él y él era de ella. Punto.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de su padre quien lo miraba con una sonrisa pícara plasmada en el rostro.
Ese viejo trama algo, pensó para sí. Una extraña vocecita le respondió. Ni te lo imaginas, y luego se rió.
Ryoma frunció el ceño. ¿Quién carajo era esa vocecita que tenía en la cabeza?
Soy tú, tu consciencia, tu otra parte, tu voz de la razón… como quieras llamarme, le respondió la vocecita. Ryoma se quedó pensativo.
¿Su… consciencia? Se preguntó. Siempre había creído que eso era mentira. Cuentos. Y que los que escuchaban voces dentro de sus cabezas eran locos, pero al parecer no era así. O si no ¿qué más iba a ser? Tenía dos opciones.
La primera era que aquello llamado consciencia era real y que no eran puro cuento como siempre había creído. O segundo, la consciencia no existía y la vocecita que escuchaba en su cabeza era un síntoma de que estaba loco.
Esperaba que fuera la primera de las opciones. No se le hacía ninguna gracia pensar que, tal vez, estaba loco. Frunció el ceño y prestó atención a su padre que aún lo miraba con aquella sonrisa en el rostro. ¿Qué planeaba? Bueno, seguro lo descubriría pronto.
-Bueno Ryoma, mi hijo tonto, temo que solo nos queda un camarote- le anunció a su hijo.
Él enarcó una ceja como preguntando ¿Y qué?
La sonrisa de su padre se ensanchó aún más.
Su hijo no se daba cuenta de lo que aquello significaba. Miró a Keiichiroh y notó que él sí sabía qué era lo que significaba. Tenía un brillo travieso en sus ojos, pero también había preocupación. Preocupación por su hija. Suspiró.
Si él hubiera tenido una hija ¿habría sido tan protector y se preocuparía tanto de que estuviera o compartiera habitación con un hombre como lo era Keiichiroh con Sakuno? Bueno, seguro sí. Pero eso no podía saberlo ya que no tenía hijas, aunque le hubiera gustado tener una, pero no, no tenía suerte. Su mujer había dado a luz a dos hijos que no lo respetaban. Uno que se burlaba y otro que directamente lo ignoraba. Pero bueno, no era que se quejara ¡eh!
Suspiró y miró a Keiichiroh. Éste le devolvió la mirada. Le sonrió de una manera que le decía que todo estaría bien y que nada le pasaría a su querida hija.
Keiichiroh asintió levemente, entendiendo el mensaje, y le sonrió dándole a entender que confiaba en su palabra. Su comunicación no verbal, fue interrumpida por el carraspeo de su hijo.
Sakuno no tenía ni idea de lo que estaba pasando ya que estaba conversando con el Capitán y con Tezuka.
-¿Y qué?- preguntó Ryoma sin entender. ¿Qué tenía que solo quedara un camarote? ¿Qué tenía que ver eso con él o con Sakuno? En ese momento lo entendió. Si solo quedaba un camarote significaba que tendría que…
-Tendrás que compartirla con Sakuno-chan- anunció Nanjiroh con una gran sonrisa en su rostro. Notó una leve reacción en su hijo y también un muy leve sonrojo en su rostro. Nanjiroh continuó.- pero bueno, seguro no tendrás ningún problema con ello ya que tú y Sakuno-chan están juntos- dijo mirándolo pícaramente.
Ryoma frunció el ceño. ¿Qué quería decir con eso?
-Bueno, será mejor que todos vayamos a nuestros respectivos camarotes y descansemos ya que tenemos un largo viaje por delante- dijo. Ryoma no había dicho nada. Simplemente se habían quedado callado, pensando en las palabras de su padre.
Levantó la mirada y notó que Keiichiroh lo observaba. Se puso nervioso. ¿Qué tal si no le agradaba al padre de Sakuno? ¿Lo obligaría a dejarla? Esperaba que no. Volvió a mirarlo a los ojos y éste le sonrió. Ryoma devolvió la sonrisa aunque la suya fue mucho más pequeña.
Sakuno ya había dejado de hablar con Tezuka y el Capitán y ahora miraba a los tres hombres. ¿De qué estarían hablando? Iba a preguntarle a Ryoma, pero Nanjiroh la interrumpió.
-Y cuando digo a descansar me refiero exactamente a eso, eh, así que no se les ocurra hacer ninguna otra cosa tortolitos- tanteó Nanjiroh y miró a ambos con una gran sonrisa en el rostro.
Ryoma entendió al instante lo que su padre quería decir y frunció el ceño y fulminó con la mirada al mayor de los Echizen.
Sakuno se sonrojó profundamente cuando Nanjiroh dijo aquello. Entonces, ella y Ryoma tendrían que compartir habitación, ¿no?
Ryoma la miró. Ella estaba roja como un tomate y terriblemente avergonzaba. Ese viejo pervertido, pensó sacudiendo su cabeza de lado a lado.
Sakuno miró a su padre y vio que él le sonreía. Ella le devolvió la sonrisa y fue a darle las buenas noches.
Al acercársele lo abrazó con fuerzas, lo besó en la mejillas y le dijo buenas noches.
-Buenas noches, que descanses- le deseó con una sonrisa.
-Buenas noches para ti también, hijita, y tú también descansa- dijo besándola en la mejilla y luego le guiñó un ojo. Sakuno volvió a sonrojarse y luego se fue con Ryoma a su camarote.
Era parecido al del barco de Kintarou y Kaori.
En el centro tenía una cama matrimonial con sabanas de color blancas y un acolchado color lila. Las paredes estaban pintadas de un color pastel. Del lado derecho había una mesa pequeña con dos sillas a cada lado y una pequeña ventana desde donde se podía ver el océano.
Del lado izquierdo, a un metro de la puerta donde estaban ahora ella y Ryoma había una ropero, pero claro no lo usarían ya que habían perdido todo su equipaje y solo tenían la ropa que traían en ese momento.
Sakuno entró y se sentó en la cama. Ryoma la siguió y se sentó junto a ella y pasó un brazo por su cintura, abrazándola. Sakuno apoyó su cabeza sobre su hombro.
Se quedaron unos minutos en silencio hasta que Ryoma decidió romperlo.
-Sakuno- susurró. Ella lo miró y le sonrió levemente indicándole que continuara- hay algo que quiero preguntarte- continuó- tú me dijiste que tus padres eran adoptivos y yo… bueno… quería saber qué les pasó a tus padres biológicos- dijo y luego la miró.
Ella bajó la mirada triste. Ryoma se arrepintió de haber preguntado. ¡Ahora por su culpa Sakuno se había puesto triste! Decidió arreglarlo.
-No tienes por qué decírmelo ahora, puedes decírmelo cuando te sientas segura o si quieres no puedes decírmelo para nada…- iba a continuar, pero Sakuno le puso un dedo sobre los labios y le brindó una sonrisa triste.
-No me molesta que hayas preguntado y te lo contaré, eso solo que…- dijo mientras unas lágrimas se asomaban a sus ojos, pero ninguna había caído- es solo que… me entristece pensar en ellos… los extraño tanto…- dijo y dejó que unas lágrimas escaparan. Ryoma se las quitó con un dedo.
-Si no te sientes preparada, no me lo digas- susurró con suavidad. Estaba dispuesto a esperar a que ella estuviera lista. No la obligaría a que le contara.
Sakuno sacudió la cabeza. Ella quería contárselo, pero no sabía cómo hacerlo sin echarse a llorar. Tomó aires y, luego de unos segundos, lo soltó. Se lo contaría en ese momento, igual no era una historia muy larga. Aunque ella tampoco conocía todos los detalles.
-Mis padres murieron en un accidente durante un viaje de negocios- comenzó.- Yo tendría 10 años más o menos, ya no recuerdo muy bien, pero bueno, eso no es importante.- un día mis padres me dijeron que tenían que hacer un viaje por negocios. Era un negocio nuevo que habían empezado en la empresa de mi abuelo que hacía unos meses había pasado a manos de mi madre ya que él no estaba en condiciones de continuar y claro, mi padre siempre la ayudaba. Me dijeron que tenían que reunirse con alguien en Hong Kong, pero no recuerdo bien el nombre…
~.~.~.~.~ Flashback~.~.~.~.~
Una niña de 10 años se encontraba en un gran jardín en un columpio. Una gran sonrisa se podía notar en su rostro.
Tenía cabello largo y castaño atado en dos largas trenzas, sus ojos eran grandes, castaños-rojizos e irradiaban inocencia. Reía cada vez que tomaba altura en el columpio. Le gustaba sentir la brisa sobre su rostro y las cosquillas que sentía en el estómago cada vez que se elevaba.
Una voz la llamó.
-¡Sakuno-chan!- llamó una mujer de 32 años, cabello castaño rojizo al igual que ella y ojos verdes.
La niña, Sakuno, se bajó del columpio y corrió hacia su madre y la abrazó con fuerzas. Ella le correspondió el abrazo.
-¿Qué sucede, mami?- le preguntó la niña.
-Ven, tú padre y yo tenemos que decirte algo- le susurró. Sakuno asintió. Había notado un deje de tristeza en su tono y en su mirada. ¿Qué pasaba? ¿Qué le dirían? Entraron en la gran casa y se dirigieron al living donde se encontraba su padre sentado en uno de los sillones.
Era un hombre alto, de buen porte, cabello negro y mirada castaña, igual que su hija. Tenía una gran sonrisa en el rostro. Sakuno corrió hacia él, se sentó sobre su regazo y lo abrazó.
-¡Papi, papi!- exclamaba Sakuno. Su padre hasta hacía unos días había estado enfermo, con una gripe muy fuerte y había estado más de una semana en cama y ahora por fin estaba recuperado y podría jugar con ella, como antes.
-Hijita- dijo mientras le palmeaba la cabeza. Sakuno le sonrió.
Su madre se sentó en el sillón de enfrente y les sonrió. Su familia era tan feliz y unida, a pesar de algunos de los viajes que tenían que hacer sus padres por los negocios.
-Bueno Sakuno-chan, te hemos llamado porque tenemos que decirte algo- empezó su madre. Sakuno la miró expectante- mañana por la mañana, tu padre y yo, nos iremos a China por unos negocios- anunció. Sakuno la miró y quiso replicar, pero su padre la interrumpió.
-Y no, Sakuno-chan, esta vez no te podemos llevar con nosotros, tienes que quedarte e ir a la escuela, las otras dos veces hicimos una excepción porque estabas de vacaciones, pero este no es el caso- dijo amablemente su padre. Sakuno hizo un puchero y sus padres rieron alegremente.
-¿Cuánto tiempo se irán?- preguntó derrotada, hundiéndose más en el regazo de su padre. Éste la abrazó y le besó en la coronilla.
-Solo serán un par de días, hijita, regresaremos pronto- la consoló su madre. Sakuno asintió con tristeza.
-Es verdad hija, solo son unos días, esto vale la pena para poder continuar con Empresas Yoguchi- dijo y le brindó una sonrisa. Sakuno le sonrió débilmente.
-Otra cosa, Sakuno-chan- dijo su madre- el abuelo Taro no podrá cuidarte ya que no está muy bien, así que tendrás que quedarte aquí con tu nana, Kaede-san, sabemos que ella te cuidará muy bien- dijo sonriéndole.
Sakuno sonrió feliz. ¡Quería mucho a su nana, era la mejor!
***
Dos días habían pasado desde que sus padres se fueron. Y ese fue el peor día de la pequeña Sakuno. Habían avisado que el avión en el cual sus padres viajaban había tenido una falla en una de las turbinas y había caído en el océano. No pudieron hallar los cuerpos.
Ese fue el fin de la vida de Sakuno. Y para empeorar todo, su querido abuelo Taro había fallecido al día siguiente de recibir aquella noticia. Su pobre y viejo corazón no pudo resistir la noticia de la muerte de su hija, aunque todavía nada era seguro.
Así fue como la pequeña terminó en un orfanato en donde, meses después, fue adoptada por Keiichiroh y Hikari.
~.~.~.~.~ Fin Flashback~.~.~.~.~
Para ese momento Sakuno tenía el rostro bañado en lágrimas. Jamás podría olvidar ese día. Había sido el peor de toda su vida. Sus padres, sus queridos padres, ¡cuánto los extrañaba! Más lágrimas cayeron por sus mejillas.
Ryoma la abrazó y acarició su espalda, intentando tranquilizarla, pero no había caso. El llanto continuó durante media hora más hasta que sus ojos estaban rojos e hinchados.
-Shh, shh- susurraba en su oído Ryoma mientras la mecía entre sus brazos. Los hombros de Sakuno temblaban, su rostro estaba húmedo por las lágrimas. Ya no podía llorar más. Había llorado demasiado. Se abrazó fuertemente a Ryoma y éste la dejó. Estuvieron así durante unos minutos. Luego Ryoma habló.
-Dijiste… ¿Empresas Yoguchi?- preguntó mirándola a los ojos llorosos. Ella asintió- he oído ese nombre antes- le dijo Ryoma- cuando era niño, mi padre me haló de esa empresa, dijo que era una excelente empresa- dijo sonriéndole levemente. Sakuno también sonrió. Sin duda alguna era una gran empresa- pero luego… luego… la vendieron, desconocía la razón, mi padre nunca me dijo, pero ahora sé por qué- continuó- pero no recuerdo a quién se la vendieron- finalizó. Sakuno negó con la cabeza.
-Y-yo tampoco r-recuerdo- dijo.
Se miraron a los ojos. Sus rostros comenzaron a acercarse hasta que sus respiraciones se mezclaban. Sus labios se unieron.
Al principio era un beso tierno, suave. Sakuno dejó entrar en su boca la lengua de Ryoma y el beso se tornó apasionado. Estuvieron así durante minutos.
Ryoma la recostó sobre la cama y él quedó encima de ella. Sus manos recorrían su cuerpo por encima de la ropa. Sakuno soltaba suspiros.
La mano de Ryoma recorría su muslo derecho con su experta mano. La tela de aquel pantalón lo molestaba, le impedía poder sentir la suave piel de Sakuno. Su mano se dirigió hacia el cierre del pantalón de Sakuno y con lentitud comenzó a abrirle, luego desabrochó los botones.
Con solo esa mano le quitó el pantalón a Sakuno, dejándola sobre con sus bragas. Sakuno suspiró.
Sus manos recorrieron ahora libremente los muslos de Sakuno sacándole gemidos de placer. Eso lo excitaba cada vez más. Sus respiraciones se volvieron irregulares. Sakuno enredaba sus dedos en el cabello de Ryoma mientras él colaba su otra mano por debajo de la remera de Sakuno y acariciaba su plano estómago.
Sakuno sacó sus manos del cabello de Ryoma y las llevó hacia la remera de él y con esfuerzo se la quitó. Ahora Ryoma estaba con el torso descubierto.
Sakuno recorrió con su mirada el pecho de él y sus ojos se oscurecieron levemente. Lo atrajo hacia ella con sus manos y se besaron nuevamente. Ryoma no espero a que Sakuno le diera permiso y metió su lengua en su boca y se unió a la de ella. Sus lenguas se entrelazaron, se saborearon el uno al otro. Necesitaron aire y se separaron para luego volver a besarse. Ryoma se apretaba contra el cuerpo de Sakuno y ella podía sentir su erección. Soltó otro gemido.
Ryoma se frotó contra ella y ella soltó más gemidos.
Sakuno llevó sus manos a los pantalones de él y se los desabrochó y empezó a quitárselos. Lo escuchó soltar un gemido. Sin darse cuenta había rozado con su mano el miembro de Ryoma. Sonrió ladinamente y una vez le quitó los pantalones y los arrojó al suelo, llevó su mano hacia la entrepierna de Ryoma y la acarició por encima de sus bóxers. Ryoma gimió nuevamente. Ésta vez más fuerte. Sakuno volvió a sonreír y luego quitó su mano de ahí y le acarició el torso.
Ryoma gruñó. ¿Por qué sacó su mano de allí? ¿Él se lo había pedido? No.
Él le sacó la remera y luego su sostén. Posó una de sus manos sobre su pecho y se lo acarició. Sakuno gimió. Ryoma llevó sus labios hacia el otro pecho y comenzó a juguetear con su duro pezón. Lo mordió suavemente haciendo que Sakuno soltara un gritito, pero no de dolor.
Sus labios dejaron su pecho y comenzó a besar su estómago hasta que llegó a sus bragas. Se las quitó y las arrojó al suelo con hastío.
Besó sus muslos interiores y ella se estremeció. Con lentitud metió su lengua en su sexo y ella volvió a sus pirar. La saboreó toda. Jugueteó con su clítoris y ella movía sus caderas rítmicamente, haciendo que él se hundiera más en ella.
Ya no podía resistir. Se quitó sus bóxers y los tiró. Se posicionó sobre Sakuno y de una sola embestida entró en ella. Ambos soltaron un gran gemido.
Ryoma se quedó un minuto quieto. Luego comenzó a moverse con suavidad dentro de ella. Sakuno acompañó el movimiento con sus caderas. Ambos sudaban. Las embestidas se volvieron más rápidas y fuertes. Ambos soltaban gritos de placer y susurraban el nombre del otro.
Luego de unos minutos ambos llegaron al clímax. El cuerpo de Ryoma cayó sobre el de Sakuno. Ambos jadeaban. Ryoma acariciaba la espalda de ella y Sakuno respiraba irregularmente sobre su cuello.
Ryoma salió de adentro de ella y se recostó a su lado. Pasó su brazo por su cadera y la atrajo hacia él. Sakuno apoyó su cabeza sobre el pecho desnudo de él, cerró los ojos y suspiró.
-Te amo- le susurró Ryoma mientras le acariciaba los cabellos desordenados. Sakuno sonrió y le respondió.
-Yo también te amo- dijo y luego se quedó dormida.
Ryoma la miró. La amaba mucho. Nunca había amado a alguien de aquella forma. Ni siquiera a Miyuki. Se dio cuenta que ya no le dolía pensar en Miyuki. Tal vez ya la había dejado de amar. Ahora tenía a otra persona a quien amar. La miró a Sakuno.
Estaba seguro de que ella era la mujer correcta para él. Ella era su alma gemela, como algunos dirían. El amor de su vida.
¿Qué pensará su madre? Seguro se pondrá muy feliz.
Una pequeña sonrisa afloró en su rostro y sus ojos se cerraron. Y así con una pequeña sonrisa en su rostro, Ryoma se durmió hasta la mañana siguiente…
Continuará…
Bueno... ¿qué les pareció? Hubo momento RyomaxSakuno! =) y un lemon =P jajaja bueno... pobre Sakuno-chan u.u perder a sus padres a tan corta edad! =( pero bueno... ahora tiene el amor de Keiichiroh y Hikari! mmm... ¿quién habrá comprado la empresa de los padres de Sakuno? mmm no sé XD bueno... espero q dejen sus opiniones en un review! Intentaré poner el prox cap rápido! nos leemos, se cuidan, xauuuu...
