Aquí de vuelta con un capitulo más, a todos los que estén leyendo estas palabras les agradezco por su paciencia que tienen al leer estos capítulos tan largos (aunque relativamente este capitulo en particular no es tan largo), saber que estén leyendo mi fic me hace feliz.

Una noticia, a partir de este capitulo, cambiare el nombre de Gerard por Jellal, ya que al parecer por convención ese es el nombre correcto. En fin, los dejo para que lean.


Disclaimer: Disclaimer: Fairy Tail y todos sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima

Anteriormente: Los excesos de Laxus han puesto al instituto Fairy en una posición muy difícil en relación al consejo. Al recibir la noticia, Makarov ha terminado hospitalizado y ha nombrado a Mirajane directora y a Erza le ha indicado que detenga a Laxus.

Los Raijinshu Fried y Evergreen se han enfrentado con sus sentimientos y luchan por tomar una decisió este momento critico, Gray y Natsu desean arreglarse con sus novias, pero Natsu no cuenta con que Loki ha tomado una decision.


Instituto Fairy; Capitulo 25, "El objetivo es Lucy"

-Mirajane no es débil-

Fried apuntaba con la punta de su espada hacia Laxus, su mirada era penetrante y su expresión fría, esto por supuesto era común en el estudiante conocido como "el hombre sin sentimientos", no obstante lo que destacaba en su actitud es que era la primera vez que se mostraba irreverente hacia su líder.

Y allí estaba al frente Laxus, con una expresión seria en su rostro y una postura corporal que delataba que no estaba intimidado en lo mas mínimo

-¿Y bien Fried? Anda dilo-le pidió a su subordinado de manera retadora.

-Mirajane no es débil- repitió de nuevo Fried, casi como si quisiera hacer que el Dreyar retirara lo que había dicho sobre la hoy directora de Fairy Tail y es que a sus ojos esa mujer era una persona admirable y nadie tenía el derecho de de afirmar lo contrario, ni siquiera el mismísimo Laxus. A continuación dejó caer su espada de esgrima al suelo, relajando la dureza de su rostro, dejó salir unas inesperadas palabras de su boca –El débil soy yo-.

-Fried, me decepciona que permitas eso ¿Te estas rindiendo ante los sentimientos?-

-Estoy confundido, no se que hacer- admitió Fried en desconcierto. El siempre había seguido las ordenes de Laxus sin siquiera detenerse a reflexionar, pero últimamente la influencia de Mirajane lo estaba cambiando, otorgándole sentimientos, mismos que lo ponían a pensar si en verdad era correcto obedecer a Laxus.

El rubio no pensaba dejarlo ir, lo necesitaba, ya que era "su brazo derecho" en todos sus planes y designios -No te puedes atrever a traicionarme, después de todo lo que yo he hecho por ti ¿Tienes idea de que clase de persona serías si yo no te hubiera ayudado?- .

El peliverde agachó la cabeza, no podía negar las palabras de su líder. He aquí otra cuestión: Fried era un hombre de palabra y siempre que se sentía en deuda con alguien, le pagaba a esa persona a como diera lugar; esa era una regla absoluta y él nunca rompía las reglas de su protocolo. Ahora bien, el estaba agradecido con Laxus y por esa razón es que le era leal bajo cualquier circunstancia; si elegía seguir aprendiendo de Mira, entonces estaría fallando a las expectativas del Dreyar.

-Laxus, no quiero traicionarte, solo…solo necesito tiempo para pensar- le dijo sabiendo que tampoco deseaba alejarse de la secretaria que tan atrapado lo tenía.

A Laxus no le pareció que el Justine le dejara con la duda –Alto. Si te vas de esa manera, entonces me estas rechazando, estarías eligiendo a Mirajane sobre mí ¡A esa que no te ha cambiado para bien como yo lo hice!-

Fried se detuvo y se percató de que el rubio le estaba agarrando un rencor a Mirajane debido a la actitud de el, si el seguía mostrándose dudoso, Mira estaría en peligro y eso resultaría demasiado para el, tenia que sacrificarse momentáneamente y ceder con al de protegerla, era mejor actuar a las seguras. Era claro que su líder no quería razonar

–No es así, me estas malinterpretando, sencillamente estoy desconcertado con los sentimientos que estoy desarrollando. Pero si hay algo que pueda hacer para demostrarte que soy leal, entonces dímelo, solo no me hagas tocar ni un solo cabello de Mirajane y su familia-.

Laxus sonrió medio satisfecho –Así me gusta más. Hay algo que puedes hacer para compensar tu desobediencia a mi orden anterior. Esta vez no tolerare errores- el rubio entonces empezó a explicarle a un cabizbajo Fried, sobre una nueva asignación.


Unos diez minutos después en la cafetería

Gray salía del almacén de alimentos, en su rostro estaba pintada una sonrisa de satisfacción –Al fin lo he terminado, ahora tengo algo con que ejemplificarle a Juvia lo que siento por ella-.

El artista acababa de terminar una de sus más grandes esculturas de hielo, si no es que la más majestuosa de todas, se notaba que se había inspirado y esmerado en gran manera.

-"Juvia, si logro obtener tu perdón juro que salgo corriendo en calzoncillos en el centro comercial, gritando a todo pulmón que te amo"- pensó el chico muy nervioso

-"Voy a entrar a la ultima clase y cuando esta termine, entonces confesaré todo aquí"-

El semidesnudo alumno se fue de la cafetería rumbo al salón de clases. No contaba con que un par de miradas lo habían estado observando con mucho cuidado.

-Míralo Fried, el muy tonto de Gray preparó algo para su novia, si quiere demostrarle que la quiere que entonces le haga el amor con mucha pasión- comentaba Bixlow a su compañero, el cual andaba en su propio mundo, tanto que tuvo que gritarle -¡Fried!-

-Obedecer a Laxus se esta volviendo muy difícil para mi- confesó el esgrimista.

-El siempre elige lo mejor para nosotros y como sus amigos hay que apoyarlo-.

-Lo sé. Pero Laxus no me parece que siga siendo el mismo de antes, ahora parece haberse vuelto obsesivo-

-Fried, lo que está pasando contigo es que te estas reprimiendo. Eso solo te va a lastimar, si ya no puedes con esto, entonces fúgate con la Mira y sé feliz- aconsejó el del casco.

-¿Acaso estas insinuando que traicione a Laxus? ¿Cómo puedes decir eso?- le cuestionó Fried con incredulidad –Bixlow, no sabia que tu tuvieras la idea de fallarle a Laxus-.

-Je je, tu eres el que tiene esa idea amigo, solo que no quieres aceptarla y dejarla ser. Por mi parte, he de asentir que todo esto que está haciendo Laxus se me hace un desperdicio de tiempo, como que el está tan encaprichado con su concepto de grandeza, que ya ni piensa bien lo que está haciendo. Pero independientemente de eso, yo nunca me atrevería a traicionarlo, aunque haya cambiado, el sigue siendo el Laxus que me dio una mano en los momentos mas difíciles-.

-Es un alivio saber que no soy el único que piensa que Laxus esta fuera de control- dijo el espadachín acercándose a la entrada del almacén, como es de esperarse, la chapa de la puerta estaba cerrada. Para abrirla, Fried se auxilió con la punta de su espada.

-Cambiaste de espada, oye ¡Esa es de verdad!- exclamó el del casco.

-Rapier francesa del siglo diecisiete, la gané en un concurso. Es precisa, directa y jamás duda, podría decirse que simboliza como debería de ser yo. Laxus me pidió que la utilizara en señal de lealtad-.

-En fin, como tu amigo solo quiero aconsejarte que no vayas a cometer el error de alejarte de Mirajane, por mas difícil que sea controlar lo que sientes y por mas conflicto que te provoque, ella es lo mas valioso que te ha pasado en la vida y muy dentro en tu corazón sabes que ella vale mas para ti, que el mismo Laxus- le dijo Bixlow, quien aunque fuera un desvergonzado pervertido, tenia un interés sincero en sus amigos.

El esgrimista suspiró y reflexionó en las sabias palabras de su amigo, pero no dijo nada. Al abrir la puerta, entró directamente a donde estaba la maravillosa obra de arte de Gray, pero ni siquiera volteo a verla, fue a la pared donde estaba el termostato y manipulándolo aumentó considerablemente la temperatura del cuarto, a este ritmo todo el hielo se derretiría en menos de una hora –"Lo siento Gray, no quisiera hacer esto, pero no tengo opción"-.

-Fried ¿Estas seguro de esto?-

-Debo hacerlo, no voy a fallarle a la confianza de Laxus- respondió Fried saliendo cuanto antes del almacén –"Laxus, por favor vuelve a ser el mismo de antes"-

El joven no estaba nada contento con lo que acababa de hacer y su mente estaba perturbada ¿Qué haría en cuanto a su dilema con respecto a Mirajane? Ahora que estaba empezando a sentir, todo era un mundo distinto para el y más por que por primera vez en su vida se sentía atraído perdidamente de alguien.


En el aula 202, el tiempo pasó volando y la última clase del día finalizó

-¡Al fin!- exclamaba Gajeel festejando el fin de la semana escolar, hoy viernes en la tarde podría pasársela muy a gusto con Levi sin tener que preocuparse por la tarea, mientras que el sábado y domingo dormiría todo lo que quisiera.

-Ay la clase estaba tan interesante- lamentó Levi, al contrario de su novio a ella le encantaba estudiar, los fines de semana casi siempre se le hacían aburridos, aunque ahora que estaba con Gajeel estos tenían la esperanza de ser magníficos.

Los alumnos empezaron a abandonar el aula. Jet y Droy se fueron muy entristecidos mirando a Levi como perritos suplicantes, después salió Bisca y poco después de ella un emocionado Elfman dando saltitos, esto provocó que Alzack cruzara los brazos y empezara a echar humos por la nariz. Todo mundo se fue saliendo, hasta que solo quedaron Gray, Natsu y finalmente Juvia, quien por cierto de nuevo había caído dormida por la cruda.

El Fullbuster estaba sentado a un lado de ella, apoyando su mentón sobre la palma de una mano observaba a su bella durmiente, se veía tan inocente y graciosa durmiendo sobre la mesa, podría quedarse viéndola por minutos y minutos sin cansarse, pero el momento había llegado y estaba decidido a confesarle el estúpido error que el había cometido, el peor de toda su vida. Decidió, se levantó y empezó a sacudirla con cuidado –Juvia, abre los ojos-.

La Loxar empezó a mover sus cejas, entonces despertó y habló medio dormida –Juvia despertada por la voz de Gray-sama, que buen modo de empezar el día-

-Es la una y media de la tarde, la jornada escolar ha terminado-

-Ups Juvia se quedó dormida, de nuevo- se expresó ella bostezando –Juvia nunca mas se pondrá ebria, solo se siente bien un rato, pero al día siguiente es horrible-.

-Juvia, se que quizás no es el momento mas adecuado por como andas, pero tenemos que hablar ¿Me puedes acompañar a la cafetería?-

-Claro que si Gray-sama- le dijo ella poniéndose de pie con ayuda del Fullbuster –Juvia se ve horrible ¿verdad?- le preguntó imaginándose que estaba toda ojerosa, desaliñada y con un aliento a alcohol.

-No te preocupes por como te ves, estés como estés siempre me vas a gustar-

Los dos abandonaron el salón, no sin que antes Gray le echara un último vistazo a Natsu, dándole a entender así que enfrentaría los errores cometidos frente a frente.

-Bien Gray- se expresó Natsu en voz baja, deseando que el Fullbuster tuviera éxito y que lo que había entre el y Juvia se arreglara. Recogiendo su mochila del suelo, pensó en a ir a ver a Lisanna, para saber si se le había ocurrido algo, ya que a el no le llegaba nada a la cabeza.

Vaya asombro que se llevó al salir, cuando se encontró con que afuera estaban dos personas vestidas de negro y con lentes oscuros; uno era un hombre de largo cabello pelinaranja y su acompañante era un gato azul. Ambos cruzaban los brazos y pisaban el suelo con inquietud.

-¡Derechos animales! Yo solo renté unos cerdos, n-no me los comí ¡Estoy diciendo la verdad!- gritó el Dragneel tras tirarse al suelo.

-¿De que hablas Natsu?- preguntó el gato quitándose los lentes.

El hombre también se quitó sus lentes oscuros y los guardó –Sabes Happy, esto de los hombres de negro no es mi estilo-.

-¡Gildartz-sensei! ¡Happy! ¿Pero que se traen ustedes par de locos?- les preguntó Natsu señalándolos con un dedo.

Gildartz súbitamente se puso serio –Natsu tenemos que hablar-.

Natsu tragó saliva y al ver que Happy le hacia señas de que se lo iban a agarrar a nalgadas se puso pálido. Fuera lo que fuera, valdría la pena, por que el maestro siempre tenía buenos consejos, era casi como un padre para el Salamander.


Pasando a la cafetería

Gray estaba frente a la puerta del almacén. Era el momento, hoy podría ser el hombre más feliz del mundo o el más desdichado, la palabra final sería de Juvia.

El no había dormido bien, tampoco había entrado a clases, todo para prepararse y ensayar lo que le diría a su novia, tenía que hacer todo lo que estuviera en su mano.

El la quería a su lado, sus sentimientos por ella eran algo que jamás había experimentado por alguien más, era difícil de explicar, pero se podía resumir en que deseaba hacerla feliz, dar todo por que ella sonriera. No era el momento de dudar ni de lamentar ¡Era momento de humillarse frente a su Juvia y pedirle perdón!

Juvia estaba confundida, se le hacia tan ilógico, que por un momento pensó que se sentía de esa manera por el alcohol que aun recorría sus venas -¿A que vinimos a este lugar?-

-Ya verás- respondió el sacando su llave, pero entonces se dio cuenta de que la chapa estaba dañada, lo cual le extrañó. A continuación abrió la puerta con facilidad y de inmediato percibió un clima mas caluroso lo normal. Luego al centrar su atención en su escultura, su rostro se trastornó ¡Estaba derretida casi por completo!

Juvia se preocupó por el joven -¿Gray-sama que le pasa?-

Gray se cubría la cara con una mano, maldiciendo en sus adentros, alguien le había arruinado todo. Este incidente sin duda que reducía sus posibilidades de éxito.

A espaldas de ellos, se encontraba Fried observando con aplicación, manteniendo su postura firme y expresión de calma total. No obstante, por dentro todo era un caos, no estaba nada orgulloso de lo que había hecho, aunque no hubiera actuado en contra de sus reglas, una voz en su cabeza le reclamaba por sus acciones. Incapaz de seguir observando se retiró con su consciencia herida y la confusión aun mayor.

Juvia sintió que era observada, giró su cuerpo ciento ochenta grados y se encontró con que no había nadie –Juvia juraría que había alguien detrás, el alcohol me está poniendo a imaginar cosas. Um Gray-sama, Juvia quiere saber a que vinimos aquí-.

Gray se recuperó del golpe desmoralizante y volteó a verla –Nada, solo venia a checar algo, vámonos de aquí-

El hombre de hielo estaba desconcertado, pero fuera como fuera, estaba decidido a no dejar pasar un día mas, hoy seria el día de la verdad y punto.

Súbitamente Juvia se le adelantó al Fullbuster y se colocó frente a el, con una cara de pesar y una voz triste lo sorprendió con una pregunta -Oiga Gray-sama, hablando de algo importante ¿Cree que Lucy se vaya a ir de Fairy Tail?-.

Gray se quedó más rígido que una de sus estatuas, así permaneció por cinco segundos hasta que sacudió la cabeza y estalló en la incredulidad -¿Qué es lo que estas diciendo?-.

La afirmación de Juvia era inesperada para el, tenía que ser un error, esto no podía estar pasando, no hoy, no en estos momentos tan críticos.


Hace unos cuantos minutos atrás, no muy lejos del apartamento de Lucy

Lucy se encontraba sentada a la orilla de un canal que recorre todo Magnolia; desde que había llegado a la pequeña ciudad, ella se había enamorado de ese afluente, muchas veces se entretenía caminando por el borde protector, equilibrándose sin caer. Pero hoy era la excepción, hoy este canal no le divertía, la ponía melancólica.

-No puedo creer que para mañana ya no estaré en esta agradable ciudad- dijo suspirando, no le era fácil aceptar la idea de que se tendría que ir, pero no existía otra opción. Era triste ya llevaba poco más de un año en Magnolia y nunca se la había pasado tan bien como en esta pequeña ciudad. Aparte aquí estaba la escuela mas maravillosa del mundo, en el instituto Fairy Tail todo era tan relajado y lleno de gente interesante; allí había conocido a su compañera escritora Levi, a la confiable Erza, al amigable Gray y finalmente a Natsu quien en su momento había sido su luz, su esperanza y su amor secreto, todo hasta que el se transformó –Natsu ¿Cómo pasó todo esto?- se preguntó con amargura.

-El ser humano es capaz de soportar el peso de muchos problemas sobre su espalda, pero un corazón herido siempre resulta ser un una carga insoportable para cualquier persona –

Una voz conocida había llamado a Lucy ¿Que no era la misma voz del novio de Erza? La joven alzó la mirada y contempló que era el excéntrico alumno Mystogan.

Se quedó impactada, nunca lo había visto venir.

-¿Alguien te ha lastimado?- le preguntó el chico con naturalidad y confianza.

Lucy asintió con un leve movimiento de cabeza –Uh uh, Natsu me ha engañado-

-¿Estas segura de ello?- volvió a cuestionar, fijando su mirada en los ojos cafés de Lucy.

-Si, yo lo he visto todo, el…e-el- la voz de la rubia se quebró y no pudo continuar, cada vez que recordaba esas escenas tan duras, sentía que se quería morir.

Mystogan corrigió -No lo has visto todo, ningún hombre sobre la tierra lo puede ver todo. O observas al norte o observas al sur, o observas al este o al oeste, mas no a los dos lados. Si no sabes lo que sucede a todo tu alrededor ¿Como podrás saber si estas en lo correcto?-

-Mystogan, explícame que es lo que tratas de decir- le pidió Lucy sospechando que el misterioso hombre ocultaba algo, esas palabras de sabiduría por parte de el, aparentaban tener un significado muy profundo.

-Yo no se nada en concreto, mi percepción y conocimiento son limitados. Soy humano, al igual que tu yo solo puedo ver en una dirección. Si al caer la tarde yo miro al este y no puedo cambiar de dirección, te diré que el día esta muriendo de una forma triste, por que estaré contemplando como la oscuridad empieza a apoderarse de los cielos poco a poco, más tu quizás estarás viendo siempre al oeste y me dirás todo lo contrario; que el día se esta acabando con todo su esplendor en un hermoso atardecer-

Mystogan se quedó observando a los cielos, muy pensativo, pero rápidamente reanudó su conversación -¿Quién de los dos tendría la razón en su comentario? La respuesta es una: ambos estaríamos en lo correcto. Pero ¿Cuál es la verdad absoluta? ¿El día acaba tristemente o lo hace en su máximo esplendor?-

Lucy era lista y comprendió la metáfora –Nunca lo sabríamos, cada quien estaría con la mirada en un punto cardinal. En pocas palabras, por si mismo uno no puede saber que es lo que está pasando en todos lados, cada quien tendrá una verdad relativa-.

-Haz acertado, no es posible tener la verdad absoluta por si solo-

-Pero la verdad se fundamenta en pruebas. Por ejemplo yo vi como Natsu me traicionaba por otra ¿Qué mas necesito para saber que el no me quiere?- cuestionó la Heartphilia.

Mystogan le dio la espalda y empezó a alejarse de ella, pero al avanzar unos cuatro metros giró el cuello a un lado y le dirigió la palabra –Hay una manera de saber que pasa al mismo tiempo en los cuatro puntos cardinales: Junta tres personas en quienes confíes y distribúyelos en las tres direcciones a las cuales tú no puedes ver. Norte, sur este y oeste, todo el panorama estará cubierto y entonces sabrás cual es la verdad total de las cosas, por que tus compañeros de confianza te estarán describiendo lo que ven…sabrás todo sobre el asunto-.

El chico pausó por un par de segundos y entonces prosiguió con un tono de voz distinto al de costumbre de manera que en sus palabras se pudo percibir una sensibilidad e interés sincero en la situación de la rubia –Lucy Heartphilia, tú tienes algo que a mí, a Laxus y a muchos nos falta: el don de hacer amigos. Los amigos son capaces de ayudarte a tener una visión total de las cosas, ellos pueden y quieren ayudarte a cargar con el peso que te está destrozando… rodéate de tus amigos y todo el dolor se irá. Si te vas nunca desaparecerá-.

Lucy sabia que tenía amigos en Fairy Tail, pero aun así no comprendía lo que estaba pasando -Mystogan, yo…-

El de tercer grado se dio la vuelta para irse alejando de ella, pero tras avanzar unos cinco metros se detuvo y le dijo unas últimas palabras –Yo solo he visto un punto cardinal, en base a lo poco que sé déjame aconsejarte algo, tu sabes si fiarte o no de mis palabras-

El chico se detuvo por unos momentos aumentando la tensión, hasta que se animó a decirlo

-Laxus no es lo que aparenta. De todos tus compañeros, a el no lo debes de poner en ninguno de los puntos cardinales de tu vida-.

Lucy hizo una mueca y se quedó reflexionando-"Laxus? Pero ¿Por qué Laxus? No entiendo que tiene que ver con lo que me pasó con Natsu, el solo me advirtió, no parece ser malo"- la Heartphilia salió de sus pensamientos y quiso obtener más respuestas, desafortunadamente el misterioso alumno ya no estaba. Algo estaba sucediendo, algo de lo cual ella no tenía ni idea.


Algunos minutos después en el cubículo de Gildartz

Natsu llevaba buen rato explicándole a Gildartz sobre todo su gran malentendido con Lucy y sobre que pensaba hacer al respecto. El profesor escuchaba con atención mientras que Happy no dejaba de decirle a Natsu "Eso fue idiota de tu parte Natsu" o "Patético"

-¿En serio pasó todo eso?- preguntó el maestro de matemáticas.

-Si, Lucy y yo nos hemos metido en un embrollo. Pero lo bueno es que Lisanna me va a ayudar- terminó de explicar el Dragneel con la determinación de resolver sus problemas con Lucy cuanto antes.

-Vaya, yo creí que no encontrabas salida y que estabas desplomándote. Pero ahora me sales con que ya tienes un plan y estás motivado. Haz cambiado mucho Natsu- comentó Gildartz sintiéndose muy orgulloso de su alumno –"Estas madurando Natsu"-

-Pues de tantos errores y estupideces que ha hecho tenía que aprender algo- dijo Happy jugando con el celular del profesor.

-¡Hey Happy, no seas pesado!- le exclamó Natsu casi echando fuego por la boca.

-Pues es la verdad, primero tu tonto juego de la apuesta con Gray, luego andabas de emo y finalmente terminaste peleándote con Leo. Has hecho tantas tonterías que hasta a Gildartz que es matemático, le darían flojera contarlas-

-¿En serio estás de mi lado Happy? Ya he admitido mi error muchas veces, pero no tienes que estar recordándomelo todo el tiempo- le regañó Natsu.

El profesor llamó la atención del joven –Es buen admitir nuestras debilidades y aunque siempre es vital mantener una actitud positiva también hay que ser realistas. Natsu ¿Qué vas a hacer si Lucy no te perdona?-.

Natsu apoyó los codos sobre el escritorio y bajó la cabeza, lo habían puesto en una situación mental complicada –No lo aceptaría, seguiría insistiendo, no dejaría de buscar una manera de hacer que todo volviera a hacer como antes. Lucy vale demasiado para mí-

El Dragneel ahora alzó la mirada y apuntó a Gildartz –Pero le aseguro que el lunes Lucy estará presente en su clase de matemáticas. No la voy a dejar ir, sea que tenga que esconderle su equipaje o tirarme a sus pies y agarrarle los tobillos para que no camine ¡Incluso si tengo que subir al tren para bajarla a la fuerza entre mis brazos, lo haré sin pensarlo dos veces!-.

-Vamos Natsu, eso implicaría que te murieras en el intento, no tolerarías el transporte- se burló Happy empezando a revisar los mensajes de texto de Gildartz.

Gildartz sonrió satisfecho con la respuesta -Jeje, eso la fastidiaría mucho, pero ya debe de saber que cuando te propones algo lo consigues a como de lugar-

–Pero cuantos mensajes tiene Gildartz-sensei ¿Por qué tres mujeres le mandaron mensajes diciéndole que querían verlo hoy en la noche?- preguntó Happy haciéndose el inocente.

Gildartz se puso rojo y empezó a perseguir a Happy por el pequeño cubículo –Dame eso Happy, no seas pesado-.

Natsu era despistado y algo idiota, pero no lo suficiente como para no darse cuenta de la otra cara del profe de matemáticas -¡Viejo tramposo, no se como me puedes dar consejos sobre el amor siendo un mujeriego!-

-La carne es débil Natsu. Además yo ya estoy echado a perder, ya ni para que me esfuerzo-se excusó el profe revelando su lado desgraciado.

-Que bueno que no sacó esa parte de su personalidad antes, capaz le hubiera dicho a Natsu que se quedara con Lisanna, Lucy y hasta se consiguiera la Erza ¡Un harem para Natsu!- comentó el travieso Happy fastidiando al matemático.

-Oigan, se que mi vida no ha sido ejemplar. Pero tampoco voy a mal influenciar a los demás- se defendió Gildartz protegiendo el ínfimo honor que le quedaba.

-Gildartz-sensei ¿Qué no tiene una familia a la cual rendir cuentas por sus acciones?- le preguntó Natsu cruzando los brazos, siendo el ahora el que regañaba.

Gildartz dejó de perseguir al gato azul y se sentó en su lugar -Ese es el problema, me quedé con las ganas de establecer una familia, pero no con cualquiera, sino con la única mujer que amé- los ojos de Gildartz se pusieron vidriosos pero se aguantó las ganas de llorar –Y siempre quise tener una hijita y comprarle sus peluches Plue y llevarla al parque y ponerla a que me montara como caballo y…-.

Natsu sintió algo de pena por su tutor -Gildartz-sensei, contrólese -

-Pues no este tan seguro de que no tiene hija, con lo mujeriego que ha sido, puede que tenga descendientes por todo el mundo- opinó Happy apilando más miseria sobre el profe

-Ya déjalo Happy-.

-Ya no les digo nada. Si quiere llore Gildartz-sensei, al cabo esta entre amigos y nadie se enterara- le instó Happy ocultando el celular detrás de su espalda, cabe destacar que el aparato estaba en modo de cámara listo para grabar al profe llorando como bebé –"Este video se irá a Facebook hahaha"-.

Para la mala fortuna del gato, a alguien se le ocurrió tocar en la puerta del cubículo. Gildartz dio permiso a esa persona. Todos se sorprendieron al ver que era Lisanna.

-Disculpe profesor ¿ha visto a Natsu?- preguntó la albina desde la puerta, pero se sorprendió al ver que estaban congregadas tres personas muy conocidas – ¡Gildartz-sensei, Natsu, Happy!- gritó emocionada, especialmente por poder de nuevo al gato ya l profesor.

Los tres se levantaron y salieron del cubículo para saludarla, siendo Gildartz el que tomó la ventaja – ¡Lisanna pero que gusto verte! Anda que has crecido- le dijo dándole un abrazo.

A unos diez metros estaba Bixlow observando la escena, hace unos minutos Laxus le había ordenado vigilar a Lisanna y el iba a cumplir –Típica reunión familiar, je espero que revelen algo importante- comentó aburrido, entonces se quedó callado y se quedó pensando –"Esto de espiar gente me fastidia, todavía estaría bueno si la Lisanna se hubiera traído una falda cortita o un escote revelador"-.

-Gildartz, quien sabe por que de usted recuerdo muchas cosas. Jeje debo admitir que usted era como un padre para mi- le dijo Lisanna abrazando amistosamente al profe.

De pronto Gildartz empezó a hacer ruiditos de cómo si quisiera llorar –"Si hubiera procreado una hija con Cornelia, ella seria mas o menos de la edad de Lisanna y yo la estaría abrazando igual"- pensó sintiéndose muy sentimental -Perdónenme chicos, necesito un tiempo a solas- le dijo a todos, devolviéndose a su cubículo y encerrándose dentro.

-¿Pero que le pasa?- preguntó Lisanna confundida. Pero entonces sin que se la esperara un gato le saltó a los brazos

-¡Lisanna te extrañe!- lloriqueaba el azulado viéndola a los ojos.

-Ay Happy que tierno, déjame darte un fuerte abrazo- le dijo la chica para luego apretar fuertemente al azulado contra su pecho.

Bixlow estaba boquiabierto ante le escena, que Happy estuviera siendo restregado contra los atributos de la muchacha le causó mucha envidia –Maldita sea, quisiera haber nacido gato- balbuceó en voz baja.

-Jeje, Happy se nota que querías verla de vuelta- comentó Natsu complacido en el reencuentro, después de todo Lisanna era como una madre para el gato.

Lisanna se contuvo al escuchar la voz del Dragneel -Natsu, que bueno que al fin te encuentro, ya tengo un plan, es riesgoso pero no tenemos tiempo que perder por que…-.

Natsu interrumpió completando la frase –Por que Lucy se quiere ir de Fairy Tail-

-Ya lo sabias, eso es bueno, por que tenemos que actuar cuanto antes, mira vamos a llegar a mi casa para explicarte los detalles- le dijo la de ojos azules.

Natsu sonrió –De acuerdo. Me muero por acabar con todo de una buena vez por todas-

Bixlow no dejaba de espiar y a pesar de sus propios lamentos, alcanzó a escucharlos –"Pero que sorpresa, la hermana de Mira ha decidido ayudarle a su ex, que conmovedor, lastima que se lo diré a Laxus"-.

Lisanna fijó su atención en el gato parlante que traía entre brazos –Happy, quiero platicar mucho contigo, pero antes tenemos que solucionar el problema de Natsu-.

-Si quieres puedes acompañarnos- invitó el Salamander a su mascota-amigo.

-Mejor los alcanzo mas adelante, tengo unos asuntos pendientes- dijo el gato, saltando de los brazos de Lisanna.

Al par de jóvenes se les hizo muy rara la decisión del azulado, pero al fin asintieron y se marcharon apresurados, con la firme resolución de ir con Lucy lo más pronto posible.

Bixlow se frotaba las manos y sacaba su gran lengua –"Bakas, ni crean que Laxus se los permitirá, iré a decirle a Laxus de inmediato"-

-Así que quisieras haber nacido gato- le dijo Happy apareciendo a sus espaldas

-Profesor Happy ¿Cómo demonios me escuchó desde tan lejos?-

-Mi oído esta más desarrollado que el de todos, incluso más que el de Natsu. Eso es otra cosa buena de ser un gato- explicó Happy muy poco modesto.

-Órale, que chido, ahem lo dejo que he de suponer que esta muy ocupado- le dijo el estudiante muy nervioso, lo que quería era ir con Laxus a informarle.

Cuando el del casco empezaba a irse, Happy sonrió maliciosamente –Pero eso no es todo, como soy gato puedo entrar a los baños de las chicas sin ningún problema-.

Las palabras del maestro de pesca llamaron la atención del pervertido, quien se regresó y se tiró al suelo frente al gato -¿Esta hablando en serio?-

-Yo siempre hablo en serio- dijo el animal poniéndose sus lentes oscuros para verse con estilo –He visto tantas cosas, Uff una vez entré al baño de Lucy y le vi hasta la consciencia-

Bixlow quería oír mas y ya se estaba imaginando como se vería la Heartphilia bañándose, pero eso entraba en conflicto con su misión -"Concéntrate Bixlow, debes de ir con Laxus"-.

Happy sabía que ya tenía controlado al chico, pero aseguro su total atención al decirle un secreto del cual ni siquiera Max y Warren tenían conocimiento –El año pasado cuando estaba aplicando para maestro, me equivoqué de cuarto y entre a los vestidores de chicas, todas ellas estaban desnudas y no me vas a creer a que estaban jugando-

Bixlow no pudo más, empezó a imaginarse a las jóvenes metidas en un candente juego sexual, su curiosidad era muy intensa y lo llevó a que empezara a reverenciar al gato

–Dígame como se veían sin ropa y a que juego sensual jugaban, se lo suplico Happy-sama-

Happy se sintió satisfecho, tenia al pervertido bajo control. El azulado ya había sospechado de las intenciones del chico y por si las dudas lo entretendría. Lo malo es que al final, el alumno terminaría llevándose una decepción cuando le dijera que las chicas solo estaban jugando a ponerse las ropas de las demás para entretenerse con como les quedaban.


En una banca localizada en un pasillo del instituto

Fried estaba sentado, encorvado y cubriéndose la cara con una mano. Los alumnos que pasaban a un lado de el se preguntaban si es que estaba llorando.

Era sabido en el instituto que de Fried se podían esperar muchas sorpresas, ya un buen número de estudiantes habían presenciado algunas locuras del peliverde y otros al menos sabían que tenía un comportamiento extraño y antisocial, además de que era un alumno destacado en sus estudios, en gimnasia, en ortografía y en esgrima. Pero de todas las sorpresas, la que menos se podía esperar es que el llorara, Fried jamás lloraba.

Resultaba que estaba muy concentrado, perdido en sus pensamientos y buscando una manera de controlar todas las emociones que se apoderaban de su ser. Por una parte sentía una sensación cálida cuando pensaba en Mirajane, pero el otro lado de la moneda es que cuando recordaba la expresión desolada de Gray algo le calaba dentro. Un tremendo conflicto entre el deber y sus sentimientos se libraba en el campo de batalla que era su ser, dejándolo muy afectado.

El siempre había obedecido a Laxus de buena gana, pero hoy ya era distinto, tenía una inquietud de ser libre, de saber que es tomar sus propias decisiones. Pero no encontraba la voluntad para hacerlo, por que la sombra de Laxus lo cubría y la pregunta del Dreyar no dejaba de hacerlo reflexionar:

¿Tienes idea de que clase de persona serías si yo no te hubiera ayudado?

Fried sabía muy bien cual era la respuesta, una respuesta que yacía en el pasado.


Hace algunos años, cuando Fried estaba en la secundaria

Un adolescente Fried se encontraba en unas gradas, observando un partido de futbol rápido que se llevaba a cabo en las canchas de la escuela. De pronto uno de los jugadores se lesionó y el equipo empezó a buscar un reemplazo.

Fried era amante de los deportes y la gimnasia, por lo que bajó y fue con los jugadores. Pero lo que recibió fue algo muy traumatizante para el; todos los futbolistas empezaron a reírse y burlarse de el, diciéndole que era un bueno para nada y que era mejor jugar con uno menos que meterlo a el. Esto le lastimó mucho y lo hizo retirarse cabizbajo mientras todos lo llamaban fenómeno y emo.

Siempre era lo mismo para el, todos lo rechazaban, cada vez que el intentaba socializar con los demás lo ignoraban, siempre había sido así y cada vez le dolía mas, la soledad era dura y esto a veces lo llevaba a pensar en que seria mejor no tener sentimientos para no seguir soportando todo.

Caminó por los patios de la escuela por un par de minutos, hasta que una escena perturbadora le llamó la atención, obligándolo a detenerse. Frente a el una bola de jóvenes golpeaban a un sujeto rubio y delgado que tenia como marca característica una cicatriz en la cara con forma de rayo, se la estaba pasando muy mal, entre los bravucones lo empujaban al suelo, le agarraban a patadas y le escupían y para colmo unas chicas de apariencia pandillera se burlaban de el con escarnio.

Al fin tras unos treinta segundos, los aprovechados dejaron en paz al chico rubio y empezaron a avanzar, uno de ellos al notar que Fried observaba fue a confrontarlo

-¿Y tu que ves idiota?- le preguntó el Bully, para entonces derribar al Justine de un golpe.

Fried se quedó tirado agarrándose la cara y los bravucones tras verlo muy altivos, se retiraron al fin. El chico peliverde se quedó sentado sobándose la sien, si que le habían dado duro, pero al menos ya estaba fuera de peligro, o al menos eso pensó hasta que sintió una presencia al frente.

Resultó que el rubio estaba de pie ofreciéndole una mano -Hey amigo, lamento que te hayan golpeado por mi culpa-

Fried se quedó mudo y sin reacción, nunca antes alguien le había llamado "amigo".

El rubio tuvo que ayudarlo a ponerse de pie a la fuerza, a pesar de estar tan golpeado parecía estar de buen humor –Mi nombres es Laxus Dreyar-.

-F-Fried Justine- se presentó el peliverde con desconfianza, no estaba acostumbrado a socializar, por que sencillamente nadie lo hablaba siquiera.

-Uff, si que me pusieron una buena golpiza esos bullys, nunca me dejan en paz, jeje y para colmo hoy me rechazó una chica, um debe de ser como la quinta que lo hace- dijo Laxus como si nada, pero entonces se quedó pensativo –Ah y también no logré quedar en ningún equipo deportivo y reprobé dos materias, vaya, con que razón soy el hazmerreir de todos-.

Fried se quedó impactado, este Laxus también sufría del rechazo y todos lo consideraban un perdedor y a pesar de eso no parecía estar muy afectado –Se lo que se siente- le dijo al fin animándose a hablar.

-Wow Fried, por un momento creí que eras mudo. Sabes, creo que me agradas, pareces un buen tipo con deseos de superarse ¡Eres el tipo de persona que estoy buscando para mi proyecto!-.

-Perdón, tu necesitas de alguien… ¿como yo? Debes de equivocarte, yo no tengo ningún talento, al menos eso es lo que me dicen todos- respondió Fried sacando su baja autoestima.

-¡Que los demás digan lo que quieran! A mi también me dicen eso, pero yo no voy a dejarme, quiero luchar, quiero demostrar que soy alguien y superar todas las barreras. Quiero ser de lo mejor, figurar y de esa manera demostrar al mundo que todo es posible, darle un ejemplo a todos los que están pasando por lo que tu y yo sufrimos ¡Quiero ayudar a los desfavorecidos!- se explicó Laxus con inspiración, hablando directamente del corazón.

Fried se quedó maravillado y casi se dejó motivar, pero nuevamente sus emociones lo detuvieron -Eso es increíble, quisiera poder decir lo mismo-

-¿Y que te detiene? Recuerda que el único obstáculo de verdad, somos nosotros mismos-.

-Lo que siento no me deja, me siento inútil y lastimado, quisiera no sentir nada- reveló el emocionalmente lastimado Fried.

-Entonces no sientas nada y alcanza la grandeza- le instó Laxus, luego le ofreció el puño para que lo chocara –Que te parece si trabajamos juntos para cumplir nuestras metas y ser alguien en la vida, venzamos nuestras barreras y mostrémosle al mundo que la amistad y el esfuerzo lo pueden todo… Fried, seamos amigos-.

Fried abrió la boca y empezó a temblar, alguien quería ser su amigo ¡Una persona creía en el y deseaba ser su amigo!

En ese momento, la esperanza volvió a él y al chocar su puño con el de Laxus, ambos formaron un historial de superación, como mejores amigos lograron cumplir todas y cada una de sus metas en menos de un año.


Regresando al presente

-"Laxus, en ese entonces tu solo querías superarte, no eras egoísta y deseabas dar un ejemplo a los demás, no afectarlos negativamente"- pensaba Fried con inquietud, notando el gran cambio entre el Laxus que se volvió su amigo y el hoy tiránico Laxus, capaz de causar gran daño psicológico y físico a los demás –"Me pregunto si algún día volverás a ser el mismo"-.

La deuda de Fried se volvía cada vez mas pesada, el deseaba ser ahora el que ayudara a Laxus a encontrar un buen camino, pero el Dreyar se negaba a recibir consejo, consideraba su palabra como absoluta y verdadera y era extremadamente obsesivo, especialmente con su distorsionado concepto de grandeza –"¿Qué te ha pasado Laxus? ¿Desde cuando perdiste tus ideales?"-.

Fried estaba completamente perdido, una parte de el pedía y pedía que dejara de seguir a Laxus, pero el sentido del deber le instaba a ser leal a como diera lugar. Aun respetaba a Laxus y jamás olvidaría el acto de bondad del rubio. Pero ahora que sus sentimientos que tanto le habían costado reprimir estaban volviendo, todo era distinto y su mente antes racional y fría era dominada por una extraordinaria mujer por la cual no dejaba de sentir una admiración tan personal como la que nunca antes había experimentado, esa chica que había inspirado a profundizarse en aumentar su comprensión en el tema del amor, se estaba volviendo el centro de su vida y el se mostraba incapaz de hacer algo al respecto.

A pesar de haber experimentado algunas cosas interesantes y de haber demostrado en carne propia que las palabras de Mirajane eran ciertas, las barreras aun le impedían avanzar y la mayor de ellas desafortunadamente era Laxus

-"Los sentimientos me han vuelto débil, ahora es como si ya no pudiera con nada. Laxus dime que hacer, tu siempre lo sabes todo Laxus"- pensó el Justine apretando los puños en frustración, ya estaba demasiado acostumbrado a seguir la dirección de Laxus, casi era un circulo vicioso. Confundido se levantó y se puso a caminar por un rato, todo para detenerse cercas de la oficina del director y sentarse en el suelo a meditar.

En esos instantes, una jovial chica de largo cabello blanco salía de la oficina del director, con la inquietud de saber que estaría pasando con Fried. Un encuentro era inevitable.


Simultáneamente en los baños para chicas

Evergreen se observaba a si misma en el gran espejo que estaba tras los lavabos del baño, la chica ya presentaba signos de estrés entre ellos parpados caídos y boca seca; su oscuro secreto la estaba acabando conforme pasaba el tiempo y el que Laxus la estuviera relegando tanto solo empeoraba mas las cosas -¿Qué yo me relajara? ¡Maldita sea! ¡Como me voy a relajar con este soberano desastre!- gritó a la nada, tratando de sacar esa tensión.

La puerta de salida fue abierta por una chica que resultó ser la que menos quería ver Evergreen: Bisca Mulan. La vaquera también parecía estar bajo presión, se sobaba la sien y meneaba la cabeza a los lados -Oh dios, ese Elfman me pone tan…-

Evergreen la interrumpió con un grito -¡Tan que! ¿Eh?-

Bisca sintió un escalofrió recorrer su cuerpo, la chica que estaba frente al espejo parecía estar muy furiosa –E-Ever-green-

-Anda dilo ¡Di que Elfman te gusta!- le retó la de lentes completamente alterada.

Bisca estaba tan asustada que ni podía hablar bien –Y-yo n-n-no… espera ¿Estas celosa o algo así?- preguntó sospechando de la actitud de la Raijinshu.

Evergreen otra vez sintió la presión volver y esto la hizo estallar -¡Para nada! No tengo razones para estarlo, es mas sal de mi vista ¡Sal ahora mismo!

-¡Kyaaaa, no me lastimes!- gritó Bisca corriendo asustada, sintiendo como si su integridad física estuviera en peligro, jamás había visto a Evergreen tan agresiva como hoy.

Cuando la peliverde se marchó, Evergreen golpeó la cerámica de los lavabos con fuerza, lo que acababa de hacer dejaba más que demostrado que tanta presión la estaba volviendo psicótica. No podía dejar que todo esto siguiera así, no podía darse el lujo de volverse loca y menos por un inferior hombre -Ya estuvo, voy a acabar con esto de una vez por todas- se decidió con determinación, acto seguido acercó su morral y de este sacó un par de pastillas para el dolor de cabeza y una botella de una bebida con alto porcentaje de alcohol, se tomó las dos pastillas con un trago de la costosa bebida, misma que volvió a guardar. La combinación de medicamentos con alcohol provocó que sintiera un extraño calor en su cuerpo y se sintiera con una enorme confianza en si misma.

Unos minutos después, en las cercanías del aula 202, el tímido Alzack daba vueltas en círculos, preguntándose si de verdad Bisca sentía algo por Elfman, le era imposible dejar de pensar en ello. De pronto su rutina se vio interrumpida, cuando alguien lo empujó contra la pared. Al sentirse agredido, se cubrió la cara con el antebrazo, esperando ya un duro golpe.

Pero lo que recibió fue un regaño -¿¡Que rayos esta pasando contigo!-.

Alzack abrió los ojos y reconoció a la mujer que le había gritado agresivamente y que lo tenía contra la pared –Evergreen, um… ¿hola?- saludó todo espantado.

Evergreen acercó su cara a la de él, haciéndolo sentir muy incomodo –Haber, no se como estas dejando ir tú oportunidad ¡Díselo y ya!-

Alzack no logró entender a la perturbada chica –Eh, mmh ¿De que hablas? ¿Estas bien?-.

Evergreen lo aplastó con más fuerza –Si estoy bien o no, es algo que no es de tu incumbencia. Ahora bien, no te hagas el bobo, estoy hablando de Bisca ¡Dile que la amas!-

Alzack se puso rojo y tras tartamudear unas veces pudo responder –No se como te diste cuenta-.

-Por dios, que tan despistado puedes ser ¡Todo mundo lo sabe! ¡Todo mundo menos ella! Debes de decirle lo que sientes- Le dijo la mandona completamente desesperada

-Quisiera hacerlo, pero ella- Alzack pausó y bajando la mirada dijo las palabras que tan difíciles eran para el –Ella ama a otro, ama a Elfman-.

Evergreen llegó a su limite y acercó su cuerpo al de Alzack invadiendo el espacio personal de este, de esta manera logró intimidarlo –Escúchame, lo vas a hacer por que yo te lo ordeno-.

Alzack ya estaba sudando y para colmo ser rozado por el voluptuoso cuerpo de "la chica hada" estaba provocando que algo en su entrepierna le empezara a incomodar -Es que no entiendes, yo soy hombre y…-

-Me importa un comino que seas hombre, a mi ningún chico me va a desobedecer nadamas por ser varón- le dijo Evergreen acercando su rostro al de el para hablarle cara a cara literalmente.

Antes de que Alzack respondiera, una voz muy conocida para este ultimo interrumpió en un tono resquebrajado -No puede ser-

Bisca observaba la escena, mientras su cuerpo temblaba; Evergreen aprisionando a Alzack con su cuerpo contra la pared, ambos demasiado cercas, casi como si se fueran a besar o algo por el estilo, el punto es que se veían intimando muy personalmente.

Alzack alejó a Evergreen, quedando avergonzado por lo que la chica que tanto quería acababa de presenciar -¡Bisca no es lo que crees!-

-¡Déjame!- respondió la peliverde ofendida dándose la vuelta para marcharse a paso rápido.

Evergreen profirió una mala palabra e hizo una de sus típicas rabietas –"Mier**, lo que me faltaba, estos vaqueros me sacan de onda, son tan súper sensibles, indecisos y tímidos ¿Como es que no se dan cuenta de que ambos se gustan? Grr, este secreto mío se esta llevando a todos entre las patas ¡Estoy haciendo casi lo mismo que Laxus! No puedo permitirlo"-

-Estoy tan confundido- dijo Alzack dejándose caer de sentón agarrándose la cabeza.

-Oh no, esto no se va a quedar así- dijo Evergreen apretando los puños, entonces jaló al joven de una oreja obligándolo a levantarse – ¡Órale, no es tiempo de lamentar! Vamos a terminar con esto de una vez por todas, te le vas a confesar a la chica y yo voy a arreglar más asuntos con Elfman-

-Con Elfman ¿Cómo que con Elfman?- preguntó el desorientado joven, que recibió como respuesta un jalón de oreja que lo hizo gemir de dolor.

-No preguntes, solo sígueme- ordenó autoritariamente obligándolo a caminar.


No muy lejos de la oficina del director

Mirajane avanzaba a paso lento mostrando una inquietud en su mirada, llevaba unas carpetas en sus manos, ser directora era más complicado de lo que habría imaginado y la carga laboral no parecía terminar. Curiosamente eso no la inquietaba tanto como la incógnita de que es lo que quería Fried cuando había ido a la oficina del director cuando ella no estaba -"Es tan raro"- pensó poniendo una sonrisa, misma que se complementó con un ligero rubor en sus mejillas –"Pero aunque sea raro me atrae, por que se que detrás de esa mascara de frialdad hay un chico sensible y que mira lo que hay dentro de las personas, el es bueno"- la directora salió de sus ensoñaciones y apenas iba a reanudar su marcha cuando logró percatarse de que Fried estaba sentado en el suelo, agachado y con su espada de esgrima a un lado –"Ajá al fin doy con el"-

Fried estaba en un estado semidormido, entonces una voz angelical lo saludó sacándolo de su dormitar, oír esa dulce voz le levantó el animo un poco, reacomodando su postura dirigió su palabra a la joven que le había llamado –Secre-Directora Mirajane-.

-¿Secre-directora? Acabas de inventar una nueva palabra- dijo ella con alegría, entonces fue y se sentó a un lado de Fried, recargándose en la pared al igual que el.

El estomago de Fried fue invadido por una sensación parecida a un cosquilleo, que aunque rara le resultó agradable, definitivamente estar cercas de Mira le hacia cambiar por completo tanto física como emocionalmente, era como si la albina irradiara un tipo calor humana que le llegaba a lo mas profundo de su ser. Cuanto diferencia tenía la chica con respecto a Laxus, quien a pesar de inspirarle respeto y confianza también era rodeado por un aura de caos, amenaza y confusión.

Mirajane se quedó viendo a Fried a la cara por unos cinco segundos –Fried, algo te pasa-.

-"Que capacidad de percepción, ni siquiera le he dicho nada y ya sabe que estoy intranquilo. Ella me ha llegado a conocer muy bien"- pensó el Justine.

-Habla conmigo, eres un chico bueno y me gusta ayudar a ese tipo de personas- le invitó a abrirse, mostrando gran bondad.

Fried cerró los ojos y recordó todo lo que había hecho, como había estado obedeciendo a Laxus y peor aun, como había perjudicado a Gray, esto le pesaba en su recién despertada consciencia –"Si considero mis acciones desde el punto de vista de Mirajane entonces no soy bueno"- razonó antes de dar su respuesta –No soy bueno, soy débil-.

Mira inmediatamente se dio la idea de que era la causa de la inquietud del chico -Es sobre tus sentimientos, ya los has dejado salir ¿Verdad?-.

-Así es, creo que al final sus palabras me llegaron y me cambiaron. No obstante, no merezco que me ayude, no soy tan bueno como piensa- le pidió Fried, ocultando muy bien sus intenciones –"Mira, si usted se interesa en mi se va a llevar una decepción y temo que si Laxus lo nota vaya a intentar atacarla"-.

-No te cierres por favor, anda que tenemos mucha confianza, somos amigos-

Fried abrió los ojos y un viejo sentimiento le impactó de frente, el mismo que le había dado cuando Laxus le había invitado a ser su amigo – ¡Mirajane!-

-¿Qué pasa Fried? ¡Me asustas!- exclamó Mirajane poniendo su mano sobre su área cardiaca tras el grito del Justin.

-Discúlpeme, los sentimientos me son extraños, tanto año sin experimentarlos me está cobrando factura- le dijo Fried decepcionado de si mismo.

Mira nuevamente se ofreció a apoyarlo -Si quieres yo te ayudo con esa carga, quizás pueda aconsejarte sobre como controlar lo que sientes-.

-Yo ya le dije que no soy lo que piensa, si no me considero bueno ¿Por qué insiste en ofrecerme ayuda?- le cuestionó confundido.

-Primero por que sé que eres bueno, solo que tu corazón te están acusando en demasía y aparte, aun si no fueras tan bueno, yo te apoyaría por que no me atrevería a abandonar a un amigo- le dijo Mirajane, luego pausó un tiempo, tragó saliva y finalizó –Y por mas malo que fueras, me seria imposible dejar de pensar en ti, por que incluso eres mas que una amigo para mí-.

El corazón de Fried empezó a palpitar con fuerza y un desconocido calor se presentó en su rostro. De acuerdo a lo que acababa de escuchar, el también despertaba sentimientos en ella, por lo cual el efecto mutuo era reciproco -¿A usted también le pasa?-.

Mira también se vio sorprendida, se tapó la boca con ambas manos y luego habló rápidamente -Espera ¿Estas diciendo que tu sientes algo especial por mí?-

Fried salió de su shock y entonces volvió a su expresión fría –Um, sea que sienta o no, quiero advertirle que no le conviene procurar mi compañía, nuestros caminos se están volviendo diferentes, ahora es directora y yo… -

-¿Tu que? dímelo Fried, confía en mí- le habló Mira acercándose un poco a el –Algo te inquieta y te causa miedo ¿Son tus sentimientos? ¿O Laxus te hizo algo?-.

El Justine no quería decepcionarla ni meterla en problemas, así que hizo algo que le resultó muy difícil; guardar silencio.

-Ay Fried- suspiró Mirajane relajando sus hombros, confundida con el cierre emocional del peliverde, insatisfecha con como iban las cosas, cambio el tema y la mejor manera de hacerlo fue recogiendo el objeto que estaba entre ellos dos –Que bonito es este contenedor de tu espada- le comentó, entonces empezó a sacarla y contemplar el filo –Oye esa es diferente a la de siempre ¿La compraste?- le preguntó Mirajane, pero siendo inexperta en el manejo de armas se cortó en un dedo con el filo de la rapier –¡Kyaa!-.

-¡Mirajane!- exclamó Fried al oír el grito de Mirajane y el sonido del metal chocando al suelo, al ver que el dedo de la chica sangraba se puso histérico –Déjame ayudarte, traigo compresas y otras cosas de emergencia, resiste- le dijo sacando una pequeña venda de entre sus ropas, entonces tomó la mano herida de Mirajane y empezó a tratarla, al terminar cubrió la mano de Mirajane con las dos de el, para pasarle calor. Esa maldita espada había herido a Mirajane, definitivamente la guardaría de nuevo en su locker.

La "secre-directora" olvidó el dolor por dos cosas; Fried le estaba agarrando de la mano de una manera muy personal y además el le había hablado de una manera muy distinta a la de antes –Jeje, primera vez que dejas de hablarme de usted, ya me tienes mas confianza-.

Pero Fried resultó estar viendo la mano de Mirajane que sujetaba, tenerla sujetada despertaba sus sentimientos como nunca antes –"Esta suavidad de su mano es reconfortante"- razonó para si, luego se sorprendió al recordar que en el libro del amor que había leído toda la semana, se presentaba el acto de tomarse de las manos como un acto de amor y lo estaba disfrutando –"¿Estoy sintiendo lo que se conoce como amor?"-.

-Fried, esto me recuerda lo que pasó en la fiesta nocturna- le comentó una ligeramente apenada Mirajane.

¡Eso es! El esgrimista recordó como en aquella fiesta en casa de Levi el había probado que era lo que sentía por medio de sus sentidos, de hecho en ese momento fue cuando el empezó a contemplar la idea de que podía experimentar el amor y llegó a interesarse profundamente en el tema. El había olido la relajante fragancia del blanco cabello, había experimentado bienestar al tocar su piel tal como lo estaba haciendo ahora, con su oído había disfrutado la agradable voz de ella y finalmente había contemplado los brillantes ojos azules de ella, esos eran recuerdos que nunca olvidaría, pero le había faltado un sentido; el gusto, solo probando con ese sentido el podría convencerse de si en verdad sentía lo que se conoce como el amor romántico por alguien. En aquella ocasión el se había regañado a si mismo por pensar en probar el sabor de los labios de ella, esto había sucedido más por su propia confusión. Hoy su confusión era con respecto a Laxus, así que esta vez el no temería descubrir la verdad, ya sentía y no tenia nada mas que perder.

Mirajane se quedó tiesa cuando Fried puso su dedo pulgar en el labio inferior de ella, acariciándola con delicadeza.

-Quiero descubrir de una vez por todas lo que siento- le dijo Fried acomodándose frente a ella, con una mirada determinada.

Mirajane estaba tan extrañada que se resbaló y cayó de espaldas, aunque esto no detuvo al peliverde, quien se situó arriba de ella, de modo que quedaron frente a frente -¿Acaso me quieres besar?-.

Fried empezó a acercar su rostro al de ella –Siempre he querido saber a que saben tus labios y descubrir que es lo que siento-.

-Fried, debo de confesarte abiertamente que yo también siento algo por ti- le confeso Mirajane ruborizada, rindiéndose ante Fried, acariciando la mejilla de el con el dorso de su mano.

Fried cerró los ojos y empezó a mover su rostro aun más cerca del de ella, Mirajane también se dejó llevar por lo que estaba pasando y también prescindió de su sentido de la vista. Los corazones de los dos latían al mismo ritmo, como si fueran una sola persona, ambos podían sentir la respiración del otro contra su piel, sus emociones estaban unidas.

Las puntas de sus narices se encontraron, provocando que el nerviosismo de los dos aumentara, era la primera vez que llegaban al de contacto facial.

-Tengo miedo- le dijo Fried deteniéndose en su inocencia.

-Yo también estoy nerviosa, pero no hay que temer, esto no es algo malo- le contestó la mas experimentada albina, dándole confianza, pasando sus manos por el largo cabello de el.

Fried agarró la valentía y decidió a dar el paso final; la punta de sus labios tocó los de Mirajane, dejando pendiente unirlos en un beso especial y de verdad.

Pero ese beso no llegaría hoy

-¡Fried!- gritaba Laki saliendo de repente, respirando agitadamente.

La interrupción arruino el momento llevando a que Fried se quitara de encima de Mirajane avergonzado de haber sido visto, intentar besarse en un pasillo tan publico si que había sido mala idea. Que esto terminara de esta manera dejó a Mirajane frustrada y con las ganas de haber sabido que se sabía ser besada por el chico que secretamente amaba.

La chica de lentes hizo una reverencia, disculpándose ante los dos –Perdone haber interrumpido un momento tan personal Fried-san, pero es que Laxus lo está buscando y puede que venga hacia acá-.

-¡Laxus!- exclamó Fried alterándose de una manera en que Mirajane nunca lo había visto.

-¿Fried que pasa?- le preguntó la hoy directora sujetándolo del brazo.

-Debo irme, si Laxus nos ve el se va a molestar- le dijo Fried muy acelerado, recogiendo su rapier y guardándola en su respectivo embalaje.

-Entonces tu temor era Laxus-.

-Debo de ir con el, no puede saber de que esto pasó- respondió el apurado joven.

-No Fried, no dejes que el te domine- le pidió Mirajane sujetándolo con mas fuerza.

Fried empezó a perder su resolución de seguir a Laxus, pero se aferró -Yo…yo no debo fallarle, estoy en deuda con el y siempre pago mis deudas, es mi código mayor-.

Mirajane empezó a temer por Fried, soltándolo le dijo -Laxus está loco, aléjate de el, tu deberías de saber como perjudicó a todo Fairy Tail, si sigues de su lado entonces puede que te pasen muchas cosas malas ¡Puedes terminar expulsado! ¡Y no quiero que eso pase, no lo soportaría!-

Fried se puso de pie y se sacudió las ropas –Si eso pasa, no hay vuelta atrás, es demasiado tarde, he hecho cosas incorrectas, que si las oyeras, ya no me verías de la misma manera. Lo siento-.

-¡No Fried, no lo hagas!- le gritó Mirajane sacudiéndolo de la camisa.

-Mirajane perdóname, no puedo evitarlo, no tengo opción. Estoy casi cien por ciento seguro de que te amo, pero… creo que no es el momento, te va a perjudicar acercarte a mí, no quiero que te pase nada malo- le dijo Fried poniendo sus manos sobre los hombros de ella, mostrándole que lo que mas le preocupaba era el bienestar de ella.

-Fried- balbuceó Mirajane quedándose muy calmada y sin mas que decir.

Fried la abrazó una ultima vez y entonces dándose la media vuelta fue a con Laki –Llévame adonde Laxus-.

Laki tenía lágrimas en los ojos, estaba muy triste de que la influencia de Laxus no permitiera que un bello amor floreciera –Fried, prometo que no le diré nada de esto a Laxus-.

Fried volteó a ver a Mirajane y habló utilizando su vieja forma de hablar fría y distante –Directora Mirajane, por favor le pido que no intente meterse en esto, es por su propio bien y uno como caballero no se perdonaría que algo le pasara a usted. El destino decidirá nuestro futuro- Dichas las palabras, el Raijinshu se marchó junto con Laki.

-"El se distanció de mi al ultimo a propósito, lo hizo como un intento desesperado para hacer que yo dejara de interesarme tanto en el. Fried me esta intentando proteger ¿De Laxus?"- pensó Mirajane mordiéndose el labio inferior que había estado a instantes de ser besado suavemente –Me perdonaras Fried, pero no voy a quedarme de brazos cruzados, por el momento soy la directora, como tal voy a luchar por detener a Laxus y de pasada te voy a sacar de la oscuridad… por que te amo-


Regresando a con Evergreen

Alzack estaba con la boca totalmente abierta, los ojos lagrimosos y las rodillas temblorosas, y no solo eso, también en sus adentros sentía como su corazón se partía en dos.

La reacción de Evergreen no parecía diferir mucho de la del vaquero; su mirada también era de sorpresa, solo que apretaba los dientes con coraje y por dentro estaba que ardía.

¿Qué era lo que los tenia así de alterados? La respuesta estaba en lo que estaban viendo al frente, una escena perturbadora y capaz de romper corazones sensibles:

El muy hombre Elfman, acercaba su rostro al de una aterrorizada y paralizada Bisca, por la forma que le daba Elfman a sus labios se podía deducir que la iba a besar. Esta escena era observada no solo por Evergreen y Alzack, también estaban los dos entrometidos conserjes del instituto y la pareja conformada por Gray y Juvia, quienes no podían creer que estuviera pasando algo así entre dos personas que generalmente ni siquiera se hablaban

¿Pero como es que había llegado a suceder algo tan insólito entre esos dos?


Hace poco más de un minuto

Elfman estaba apoyado en una pared, esperando a que su chica especial saliera del instituto. Mientras tanto se estaba preparando mentalmente, aunque ahora se iba dando cuenta de que no le agradaba mucho la idea de que Bisca fuera su novia destinada, ella no era exactamente el tipo de mujer que le gustaba, muy secretamente a el le gustaban las mujeres de personalidad firme y actitud alocada como el.

-"¿Me habré equivocado? Imposible, me quebré la cabeza y ella fue la única opción. Se que no es mi tipo, pero no puedo ponerme exigente, es mi oportunidad de saber que es lo que es tener una novia ¿A quien engaño? Nadie mas me va a querer, no soy el tipo de hombre que le agrada a las mujeres"-

Apenas en ese instante, el se percató de que Bisca venia saliendo del instituto, dejó que ella bajara los escalones y de inmediato fue a abordarla -Que onda Bisca-.

Ella sintió un escalofrío al escuchar la voz. Después de haber visto a Alzack y Ever besándose no tenia ganas de confrontar al acosador –Elfman, ya estuvo-

Se que te gusta hacerte del rogar, pero ya puedes detener el juego, te he encontrado- Tras decir las palabras, el chico tomó ambas manos de ella y la miró a los ojos –Bisca, quizás yo sea un descuidado y bruto, pero juro por mi hombría que seré un buen novio-.

Bisca empezó a ponerse fría como la nieve y su cuerpo empezó a temblar de susto –Elfman, y-yo, n-n-no s-soy q-quien buscas-.

-Bisca, tus nervios delatan que yo te gusto ¿Por qué otra razón te pondrías así cuando estoy contigo?- preguntó el hombre sin siquiera pensar que el comportamiento de ella se debía a que la estaba asustando.

-A mi me gusta otro- contestó Bisca muy insegura, tanto por los nervios como por la "traición" de Alzack.

Elfman sabia que hablar no estaba dando resultados, así que impetuosamente tomó la decisión mas alocada de todas las decisiones disparatadas que había hecho a lo largo de su vida -Te voy a demostrar que sientes algo por mí y pronto me lo vas a agradecer- le dijo a la chica, para entonces cerrar los ojos y empezar a acercar su rostro al de ella con la intención de besarla. La desafortunada victima se pasmó tanto que fue incapaz de hacer algo al respecto ¡Iba a ser besada por "el hombre"!


De vuelta al presente

Para Evergreen todo transcurría en cámara lenta, en esas milésimas de segundo ella estaba que iba a estallar, si haber contemplado a Elfman coquetearle a Bisca le había resultado perturbador, ver que la iba a besar era insoportable ¿¡Como es que Elfman se atrevía a hacer eso! No podía tolerarlo, es mas no lo permitiría, ese acto no se consumaría de ninguna manera, no con ella presente. Con la adrenalina fluyendo por las venas y con la energía extra que le proporcionaban sus ardientes celos, la castaña salió corriendo adonde estaban ambos, inmediatamente empujó a Bisca haciendo que cayera al suelo. No obstante al hacerlo, ella misma quedó ocupando exactamente la posición que había tenido la vaquera. Elfman al tener los ojos cerrados ni cuenta se había dado cuenta de lo sucedido y continuaba con su movimiento. Evergreen intentó gritar pero solo alcanzó a abrir los labios, mismos que fueron sellados por los labios de Elfman. El hombre más macho y la mujer más feminista de la escuela Fairy Tail se estaban besando.

Elfman tenia los ojos cerrados mientras besaba dulcemente a la chica, pero algo se le hizo extraño, se sentía mejor de lo que esperaba, por la cabeza de el jamás había pasado la idea de que besar a Bisca fuera tan agradable, era casi como si estuviera besando a otra persona.

Instintivamente sus manos fueron a la cintura de la chica y con delicadeza la jaló hacia el, acercando sus cuerpos aun mas.

Por parte de Evergreen se hubiera esperado que inmediatamente se separara del joven y le pusiera una regañada, pero no fue así, ella cayó en una especie de trance y fue dominada por el éxtasis de la unión, los labios del chico la tenían atrapada y ella no era capaz de hacer algo al respecto, esto era algo que jamás había vivido y a pesar de haber soñado con este momento, nunca habría pensado en que seria tan placentero, ni siquiera las películas de Bixlow tenían un efecto tan excitante como el roce de los labios de Elfman.

Elfman por un momento pensó que ya era demasiado atrevimiento y decidió terminar con el beso, no obstante sintió unas cálidas manos posarse sobre su cuello, mismas que lo detuvieron y lo jalaron obligándolo a seguir con el beso y no solo eso, el cuerpo de la chica se acercó mas a el y lo primero que él sintió fue algo suave tocar su tórax, no había duda que esa suavidad era la de los pechos de la chica, pero eran demasiado esponjosos y masivos, no se sentía como si fueran de Bisca ¿En serio ella era así de dotada? Quien sabe y la verdad en este momento eso era lo que menos le importaba.

Sorprendentemente, Evergreen no quería que la unión terminara aún, su cuerpo pedía más y su mente estaba desactivada de la realidad. La pasión la llevó a tomar la batuta y tomar el control sobre la situación ¡Y si que lo hizo a lo grande! Subió una de sus piernas por la pierna de Elfman y retirando una mano del chica de su cintura, lo hizo que le agarrara ese muslo, luego como la mujer atrevida (y algo pervertida) que era, empezó a aumentar la pasión del beso, presionando sus labios con mas fuerza contra los de el.

Elfman sintió la pasión y pudo darse cuenta de que estaba siendo correspondido, el ya ni siquiera estaba llevando el control, pero no le importaba en lo mas mínimo ser dominado. El albino pasó su mano de la cintura de Evergreen al trasero de esta y su otra mano empezó a deslizarse por el muslo de la chica de arriba hacia abajo, acariciándola con ternura.

Evergreen gimió levemente y entonces ya sin siquiera pensarlo introdujo un poco la lengua en los labios de Elfman, buscando la lengua de él.

Fue en ese momento en el que los dos reaccionaron y se dieron cuenta de lo que estaban haciendo. Se separaron y fue entonces cuando se llevaron la sorpresa.

Ambos se quedaron observándose a los ojos sin decirse nada, era tal el shock que ni siquiera podían moverse. Evergreen estaba roja y Elfman no tardó en ponerse igual.

-¡Evergreen!- gritó Elfman espantando, ahora si fue cuando se dio cuenta de que ambas manos de el estaban puestas sobre dos lugares que no deberían, el hombre las retiró como cuando alguien quita la mano de algo caliente y se disculpó – ¡Lo siento!-.

Evergreen tardó más en recuperarse, pero su mente empezó a perder el control –"Pero que he hecho ¿Por qué deje que me hiciera eso?"- se preguntó a si misma atónita, pero entonces su boca abrió de sorpresa –"¡Yo fui la que incrementó la pasión! Y-yo puse su mano sobre mi trasero, y lo obligué a que me agarrara la pierna ¡Yo fui! ¿Yo fui? ¡Si, yo fui! E-esto no puede ser ¿Por qué lo hice?... mmh bueno, me gustó, ese bruto no es nada malo… ¡No es tiempo de pensar en esto! Ahora ¿Ahora que hago?"-.

Elfman no entendía nada ¡Acababa de besar a Evergreen! Bueno, en realidad no se quejaba de ello, lo había disfrutado y esos efímeros segundos habían sido como una aventura en la que se descube territorio desconocido. Pero la pregunta del millón era ¿Cómo había llegado Evergreen a tomar el lugar de Bisca? La respuesta a la pregunta yacía en el suelo, allí estaba Bisca estupefacta y con las cejas temblorosas, observándolo a el como si fuera un fenómeno. Volteando a ver a Evergreen pudo ver que esta estaba como en shock, aunque sus expresiones fáciles cambiaban de ser de miedo, de enojo y a veces de disfrute.

Evergreen al fin pudo moverse, pero lamentablemente sus piernas que habían permanecido totalmente tensas durante el beso, cedieron y se desforzaron, provocando que ella cayera de sentón al suelo. Ahora al estar al nivel del suelo, giró su cuello y se percató de que Bisca la veía sin palabras. La Raijinshu empezó a girar su cuello y se dio cuenta de que Alzack también estaba tirado en el suelo viéndola y un poco mas lejos estaba un Gray boquiabierto y con los ojos blancos, una Juvia con la piel color tomate, ojos de corazón y un vapor emanando de su cabeza. Para acabarla, hasta los escandalosos conserjes habían visto todo.

La chica al fin se puso de pie, pasó su antebrazo por su boca como si se limpiara los labios y empezó a toser y a escupir mientras se quejaba –Agh, q-que asco, que asco-.

Elfman no sabia que hacer y solo se disculpaba -Ever, lo siento, n-no se como pasó esto-

Bisca al fin superó el shock y se dirigió a la de lentes -Evergreen, me salvaste-

El albino al fin entendió de que se trataba todo –Tu empujaste a Bisca ¿Por qué lo hiciste? Grrr, estoy empezando a pensar que no te agrada lo que estoy haciendo-.

Evergreen le rechazó con la mirada –A mi no me importa lo que tu hagas con tu tonta vida-.

-Entonces ¿Por que andas siempre al pendiente de todo lo que hago? ¿Por que te estas entrometiendo en todo lo que hago? mira ahora has evitado que le demostrara a Bisca que está enamorada de mí- le reclamó Elfman empezando a sentirse mal emocionalmente por lo sucedido.

-¡Estúpido, no sabes ni lo que dices!- gritó la castaña, enfureciéndose otra vez.

-Vaya que locura, no entiendo nada de esto- se expresó Gray, luego volteó a ver a su novia -¿Juvia estas bien?- le preguntó al ver como estaba toda roja, entonces le tocó la frente y se quemó –Ouch ¿Cómo es que puedes estar tan caliente? ¡Estás hirviendo!-.

-Elfman y Evergreen van a tener bebés- dijo la Loxar imaginándose el futuro, el problema es que no se estaba imaginando a los bebés, sino la manera en que la pareja haría los bebés.

-Ay Elfman no seas idiota, si ella esta haciendo todo eso es por que le gustas- le gritó Wakaba con una gran sonrisa en su rostro.

Macao no se quedó atrás en cuanto a comentar -Y pensar que la feminista caería por el que se hace llamar "el más hombre", esta escuela es tan impredecible-.

Las palabras de los conserjes fueron un golpe directo al orgullo de Evergreen quien se encolerizó con ellos –Ustedes cállense pinch** viejos ociosos- La castaña ahora fijó su atención en el fortachón que tenía al frente –Y tu eres un bobo, no se como se te metió en la cabezota la idea de que Bisca era la que buscabas ¡Ella no tiene nada que ver en esto!-.

-Evergreen, presiento que tú sabes quien es a quien busco, pero lo que no comprendo es por que te enojas tanto conmigo ¿A ti que te afecta lo que yo hago? Y ¿Por qué me besaste de esa manera?- cuestionó Elfman empezando a sospechar.

-¡Le gustas!- exclamaron Macao y Wakaba al mismo tiempo.

-Tú me besaste, yo no pude hacer nada- se defendió Evergreen, pero ya nadie le creía a todos los espectadores les era claro que ella había disfrutado de besar al chico y que estaba interesada en el hombre. –Pero no es Bisca, ella no es a la que buscas- aseguró a continuación, aferrada a detener las locuras de Elfman.

-Entonces voy a ir a ver si es Cana, o a la mejor es Laki de primer grado- dijo Elfman dándose la vuelta, provocando a Evergreen a propósito.

Nuevamente los celos se apoderaron de la refunfuñona -¡No te atrevas!-

Gray suspiró al ver como discutían –"Ya parecen casados"-

Elfman también no pudo mas y se hartó con todo, esto lo hizo expresarse directamente del corazón y decir cosas que se guardaba en lo mas profundo de su ser -¿Entonces que se supone que voy a hacer? yo quiero saber quien es ella, quiero saber que se siente querer a una chica ¡Ya no soporto estar solo!- el chico al darse cuenta de que había hablado de mas se tapó la boca con ambas manos.

La cara de Evergreen se relajó y su coraje se disipó al escuchar las palabras de Elfman, otra vez…nuevamente se sentía identificada con la situación de el albino –"El se siente solo sin su compañera, igual que yo"-

-Entonces ¿Por eso te esfuerzas tanto en saber quien es esa chica especial?- le preguntó con una voz mas suave y personal.

Elfman bajó la vista y sacó su sensible yo interior -Maldición, soy un perdedor-

Evergreen infló sus pulmones de aire y entonces exhaló todo lentamente –"Me voy a odiar por esto"- se dijo a si misma, se acomodó los lentes y entonces dejó salir todo –Soy yo-.

Elfman se quedó con cara de confusión y ni siquiera supo que decir.

-Y-yo soy la que buscabas, yo soy la que te llamó- confesó la de lentes bajando la mirada al suelo.

Elfman se quedó atónito, nunca le había pasado por la cabeza que ella fuera la chica especial -No puede ser… estas bromeando, no, n-no puedo creérmelo-.

Evergreen alzó la vista y se dio cuenta de que la atención de todos estaba sobre ella -¡Ya dejen de verme! Y-yo, yo-.

Wakaba le dio un codazo a Macao en el costado -La feminista ha sido domada, te dije que pasaría, amigo, me debes un vodka-

-A mi ningún hombre me domina ¡Y nadie decide mi futuro!- les gritó Evergreen mientras una lagrimita aparecía en sus ojos.

Sorprendentemente Elfman dio un paso al frente y se adelantó a ella, entonces dirigió unas amenazadoras palabras a los conserjes –Ya déjenla en paz y si siguen molestándola les mostraré mi poder de hombre-.

Macao y Wakaba sintieron un escalofrió y entonces cogieron sus escobas y se fueron asustados. Evergreen por su parte se sintió conmovida de que el chico la protegiera de esa manera, siendo que ella lo había tratado muy mal el día de hoy y le había causado muchos malentendidos.

Elfman se dio la vuelta y confrontó a la castaña -Evergreen, yo tengo algo que decirte-.

Pero Evergreen empezó a respirar agitadamente, recordó que todo había sido una broma, pero si se lo decía a Elfman el se derrumbaría –"El es muy bueno conmigo, el me ha tenido mucha paciencia y hasta se ha interesado en mis sentimientos ¡No puedo hacerlo!"-

La Raijinshu al igual que los conserjes salió corriendo, y cuando Elfman le pidió que se detuviera ella dio una respuesta – ¡No me digas nada, no quiero saberlo!-.

Elfman se quedó de pie observando como se le escapaba la chica, en la cara del hombre estaba pintada una leve sonrisa –"Así que era Ever, no se por que eso me pone feliz, quizás por que se me hace fácil platicar con ella"-.

Juvia fue de inmediato muy emocionada a con el fortachón –Felicidades Elfman-kun-

Elfman se empezó a sobar la nuca algo abochornado -Eh, pues no es para tanto-

Gray también fue a felicitar al albino –Vaya, eso fue raro, pero parece que tienes una potencial compañera en Evergreen-.

-Je, es algo gritona, pero me agrada- admitió Elfman comportándose extrañamente suave, algo que se les hizo rara a la pareja que lo observaba, mas sin embargo recordó algo -¡Pero soy el hombre Elfman y como hombre debo de solucionar mis errores! ¡Iré a disculparme con Alzack y Bisca!- El albino se fue corriendo, solo para regresarse cinco segundos después –No le vayan a decir a nadie mas de esto que sucedió. Ahora si me voy-.

Juvia rió levemente –Juvia está feliz por Elfman-kun-.

Pero Gray resultó tener otras cosas en la cabeza –"Como hombre uno debe de solucionar sus errores, mmh eso es muy cierto. Quiero ir a hablar con Lucy para que no se vaya, pero también quiero hablar con Juvia. Yo tengo la culpa por haberme metido a esa tonta apuesta con Natsu, así que primero va mi chica. Espero y Natsu logre detener a Lucy"-

El Fullbuster agarró valor –Juvia, hoy no tienes nada que hacer ¿o si?-.

-Um, pues es viernes… así que Juvia tiene tiempo libre-.

-En ese caso ¿Podrías acompañarme al lago Sciliora para platicar un rato?-

-Claro que sí-

Gray la tomó de la mano y tragó saliva, los nervios empezaron a atraparlo, hoy podría ser el ultimo día que tuviera la dicha de poder tomar de la mano a su querida novia –"Fui un estúpido, Natsu, creo que la lección se nos va a quedar bien marcada"-.


Una media hora después, en una heladería localizada a cinco kilómetros del instituto

El joven se encontraba solo en una mesa, en sus manos había un vaso de agua medio lleno, parecía estar aburrido y esto se reflejaba en el hecho de que apoyaba su mentón en la palma de su mano. Ya casi eran las dos de la tarde y sus compañeros no llegaban, esto era preocupante, después de todo, los Raijinshu siempre son puntuales. Algo debía de haberles acontecido como para que no vinieran.

Una mueca de frustración se presentó en su rostro, tenía la urgencia de conversar con ellos y es que hoy daría el paso final en su plan el cual sería obtener lo último que le faltaba en su vida: Lucy Heartphilia.

Aunque sinceramente, no se sentía muy seguro en ir a ganarse el corazón de Lucy, ahora que lo había estado pensando mas claramente, se estaba dando cuenta de que la Heartphilia no era del tipo de chicas que le gustaban, claro estaba que era muy hermosa y agradable, pero ya para una relación seria como la que el buscaba, no era la mas adecuada para el.

Y no solo eso era lo que le incomodaba, también resultaba que a pesar de todos sus éxitos se sentía vacio, aunque se hubiera hecho popular se sentía solo y si bien todo iba saliendo de acuerdo a su plan, se encontraba insatisfecho. Sus únicos momentos de bienestar eran eufóricos y cuando se iban, se sentía miserable.

Pero aun había una esperanza, lo que vuelve a todo hombre dichoso; una mujer.

-"En mi vida he tenido todo menos una novia, si la consigo entonces estaré completo"- razonó encontrando una razón para sentirse mejor. Pero nuevamente ¿Con quien iría? Tenia que decidir pronto, no era momento de dudar. Estaba Lucy, quien siempre había sido su objetivo o Cana, la chica con la que se estaba sintiendo muy cómodo.

Pensar en la Alberona la trajo una sonrisa a su rostro -"Cana es encantadora, cuando hablo con ella estoy feliz, esas agallas y fortaleza que tiene me impresiona ¡Iré con ella!"-

Pero un momento, si dejaba a Lucy, entonces él seria un fracaso y todo su plan habría sido en vano, todo el esfuerzo y todo el sacrificio que había efectuado para separarla de Natsu habría sido en vano. El nunca dejaba las cosas a medias y por su orgullo no era capaz de echarse para atrás. Fallar a su palabra decepcionaría a los Raijinshu, luego todo mundo se burlaría de el y si no era capaz de ser fiel a su propia palabra, le perderían la confianza.

El Dreyar abandonó la heladería y al salir a la calle infló sus pulmones con aire y determinación -He llegado muy lejos, mi felicidad está con Lucy, no debo de dejarme llevar por la indecisión. Soy fuerte y nunca me equivoco… Cana será mía-

El deportista abrió los ojos bien grandes al darse cuenta de que involuntariamente había cambiado el nombre de Lucy por el de Cana ¿Qué significaba eso? No lo sabía y no quería quebrarse la cabeza -¡Voy a ir con Lucy y punto!- gritó ignorando la petición de su corazón, el cual le decía una y otra vez que había chicas mas indicadas para hacerlo feliz, muchachas como Cana Alberona. Pero el orgullo a veces es muy fuerte y rechaza todo.

Laxus se marchó creyendo estar haciendo lo mejor, pero el que gritara tan fuerte el nombre de Lucy, provocó que un trió de personas lo escucharan.

-"Esto es algo que quiero ver"- pensó uno de ellos, quien casualmente estaba afuera de la heladería conversando con una par de chicas pandilleras.

Otro estaba recargado en una pared, un poco oculto entre las sombras, aunque esto no era muy útil ya que su vestimenta era demasiado llamativa –"Entonces era verdad"-.

Finalmente el tercero estaba arriba de un árbol chismeando con unos binoculares –"¿Laxus quiere a Lucy? Oh no, mis temores se están volviendo realidad, necesito mas información"-

Más no solo Laxus tenía la intención de visitar a Lucy.


En un camión de transporte publico

El elegante joven estaba muy nervioso, jugaba con sus dedos, pisoteaba el piso constantemente y limpiaba sus lentes amarillos con ayuda de un pañuelo.

Y no era para menos, estaba a menos de una hora de hablar con una chica especial, de hacerle saber ciertas cosas. Era imposible contenerse mas, la inquietud lo carcomía y necesitaba sacarse la espina. Por la mente de Loki solo pasaba una idea y era ver a Lucy

-"Lucy, llevo mucho tiempo sin verte, no se como estés, pero espero y me des la oportunidad de expresar lo que siento. Pero descuida, estoy convencido que lo que te voy a decir te hará feliz, te voy a hacer feliz"- contempló su anillo Regulus y entonces empezó a reírse de si mismo en voz baja –"¿Cómo es que he llegado a esto? Estoy loco, de cualquier manera mi resolución ya esta decidida jaja"-.

En la última fila del camión, una chica de largo cabello rosado y mirada triste, se asomó para contemplar al elegante joven, al verlo se quedó impactada, pero no supo por qué.

Pero un coscorrón la hizo que dejara de observarlo y una voz le agresiva le hizo una pregunta -¿Qué crees que estas viendo, eh boba?-

La pobre joven juntó sus manos y bajó la mirada al suelo –Perdón, Ángel-sama, perdón- se disculpo ante la chica que la acompañaba y que le había agredido.


Al otro lado de la ciudad

Abrió la puerta de su casa, entró apresurada aventando sus pertenencias al suelo, a continuación fue directamente al refrigerador, lo abrió y de allí cogió una botella de vino tinto, la abrió y le dio un pequeño trago, entonces se dirigió a un cómodo sofá, en el cual se dejó caer de sentón como si trajera una gran carga a sus espaldas

-"No hice lo correcto"- se dijo en su mente, recordando lo que había sucedido en la escuela, como ella se había negado a decirle a Erza lo que sabia sobre Laxus.

-"Es que es un malentendido, Laxus no puede ser malo"- se excusó a si misma, pero nuevamente la consciencia le atacó, regañándola por haber actuado tan egoístamente ¡Por dios todo el instituto Fairy estaba en peligro! Y eso si que le preocupaba mucho a Erza, de hecho a Cana no se le podían olvidar las desesperadas palabras de la prefecta:

-Cana, por favor, dame una mano, nadie quiere apoyarme en esta difícil situación, quiero que el instituto Fairy siga en pie ¡No soportaría ver que esta escuela fuera controlada por el consejo escolar! ¡Ayúdame a salvar a Fairy Tail!-

¿Y que había hecho ella? Nada más que negarle su ayuda, abandonándole con una gran carga que nadie le quiso quitar. Ahora se le querían salir las lágrimas de los ojos, se sentía fatal, era como si hubiera traicionado a su propia escuela.

Para colmo, estaba sola, de hecho, siempre lo había estado, su madre la había abandonado y no tenía idea de quien era su padre, pero fuera quien fuera este, ella lo odiaba por nunca haber estado con ella. Ahora en estos momentos de tanta incertidumbre, necesitaba hablar con alguien, ser escuchada, ser atendida por cualquier persona que se interesara en ella. Ya al borde de la desesperación, cogió su celular y empezó a marcar un número.


Hace algunos instantes

Laxus avanzaba por el asfalto, a su izquierda estaba una muy transitada calle y a su derecha el canal principal de la ciudad. Generalmente el se transportaba en automóvil y aunque podría haber ido por su lujoso coche, hoy haría un poco mas de ejercicio para sacarse el estrés que se le estaba acumulando de tanto pensar sobre Lucy y Cana.

El Dreyar se detuvo y giró el cuello a un lado, poniendo su atención en un largo callejón localizado entre dos grandes casas, ahora que lo recordaba, había una serie de oscuros callejones que servían de atajo para llegar más rápido al apartamento de Lucy.

Sin pensarla dos veces entró al callejón, aun era muy temprano para tener que cuidarse de pandilleros, aunque en caso de que le salieran algunos, los despacharía a golpes.

Recorrió a paso lento el callejo, pero entonces su celular empezó a sonar –Ah pero que fastidio-

Contestó y al escuchar la voz del otro lado, su expresión de molestia cambió y su voz se suavizó un tanto – ¿Cana?...si que tal…oye tu voz no se escucha bien ¿estuviste llorando?... ¿No?, esta bien, calmante que no te entiendo- el joven abrió los ojos bien grandes y la tensión se reflejó en su rostro mientras escuchaba lo que Cana le explicaba del otro lado de la línea -¡¿En serio? Espera, voy para halla, no te desesperes…adiós-

Colgó el teléfono, maldijo entre dientes y se dio la media vuelta. Pero que molesta sorpresa se llevó al encontrarse con que Erigor estaba parado con las manos en el bolsillo y una sonrisa de lado a lado.

-¿Como que vas a ir con Cana? Se supone que irías con Lucy ¿O me equivoco?-

-Erigor ¿Acaso me estabas siguiendo? ¡Tu sabes como odio que me espíen!- le gritó furioso

-Oye deberías de agradecerme que estoy cuidando tus espaldas- dijo el pandillero muy confiado, luego tronó los dedos y empezaron a salir sujetos pandilleros de todos lados, por la entrada y la salida del callejón, por unas escaleras que salían de uno de las construcciones e incluso uno salió de un bote de basura.

Laxus inmediatamente reconoció que entre los pandilleros había unos alumnos de tercer grado de Fairy Tail -¿De que se trata todo esto?- cuestionó agarrando a Erigor del cuello de la camisa.

El líder del grupo de delincuentes conocidos como "Eisenwald", se expresó con una elegancia poco característica -Oye no seas agresivo ante tus admiradores, yo solo supuse que ellos querrían ver el momento glorioso en el que tomes la mano de Lucy Heartphilia y la saques de la oscuridad en la que se encuentra sumida-.

Los nuevos seguidores de Laxus empezaron a echarle porras, emocionados.

-Queremos verlo en su más grande acto de bondad-

-Cure el corazón herido de Lucy, dele el amor que tanto necesita-

-Rápido Laxus-sama, antes de que Lucy se vaya de Magnolia-

Laxus se sintió confundido con ese ultimo comentario -¿Cómo que Lucy se va a ir?-.

Erigor habló hipócritamente con un tono de voz triste –Me sorprende que aun no lo supieras, resulta que el maldito Natsu la lastimo tanto que ella ha perdido toda esperanza, según estos compañeros tuyos, ella se ira de inmediato-.

El deportista experimentó una fuerte sacudida emocional y por un instante se sintió muy culpable, algo que pocas veces pasaba –"¿Tan afectada quedo ella? No puede ser ¿En verdad querría tanto al idiota de Natsu? ¡Maldita sea! No creí que esto llegaría tan lejos"-

-Anda Laxus, tienes que ir de inmediato ¡Es ahora nunca!- le instó el peligris.

-Esta bien, iré hoy, solo que antes necesito ir con alguien mas- respondió Laxus con unas enormes ganas de escapar del grupo.

Erigor alzó la voz para que todos escucharan -Oh entonces vas a ir con Cana ¿Por qué prefieres ir con ella a pesar de cómo se encuentra Lucy? Oh, no me digas que te has echado para atrás y que ahora resulta que quieres a Cana-.

Los fans de Laxus empezaron a negarlo, diciendo que Laxus nunca se equivocaba y que había prometido convertirse en el salvador de la rubia con la que todos simpatizaban.

Laxus puso sus manos en los hombros de Erigor y le habló en voz baja -¿Por qué has hecho esto?-.

-Quiero que acabes con las esperanzas de Natsu, aplástalo hasta que su existencia no tenga sentido. Eso es lo que quiero ver y solo quiero asegurarme de que lo hagas cuanto antes. Je aunque no entiendo por que te molestas si ese siempre fue tu plan- respondió el pandillero con malicia.

Laxus maldijo en su mente, sus tratos con el delincuente se estaban saliendo de control y aparte tenia la presión de sus admiradores. Él sabia que debía de ir con Cana de urgencia, pero también tenía que ir con Lucy antes de que esta se fuera. Que desconcierto, esto jamás lo habría pensado, ahora que había expresado su plan para con Lucy en publico estaba en la obligación de cumplir su palabra, de lo contrario todos dejarían de creer en el.

Erigor se soltó del agarre de Laxus, el cual se estaba volviendo mas fuerte conforme avanzaba el tiempo –Yo soy tu amigo, solo te estoy apoyando y déjame demostrarlo-

El líder de los vagos chifló y dio la orden de "Tráiganlo de inmediato"

De entre el montón de delincuentes, salieron dos simios parlantes sujetando a un rubio muy conocido en el instituto Fairy; Max Alor "El rey del chisme" también conocido en las fiestas como "Iron Max".

-¡Maldita sea, suéltenme changos!- gritaba desesperado por liberarse, entonces volteó a ver a sus compañeros de escuela – ¿Acaso están ciegos? Laxus esta controlando sus mentes-

Los simios llevaron a Max frente a Laxus y lo aventaron al suelo, de modo que quedó de rodillas, sus manos estaban atadas, pero no así su espíritu, su mirada era de indignación y parecía como si quisiera agredir al deportista.

Laxus se quedó estupefacto ante la presencia del chismoso, era conocido que el poder de Max radicaba en su habilidad para conseguir información sensible.

Erigor se acercó al sorprendido alumno y dándole unas palmadas en la espalda le habló –Esta sabandija te estaba siguiendo, pero con la intervención de mis hombres el cayó-.

Laxus levantó a Max de la camisa para ponerlo frente a frente -¿En que estabas pensando idiota?- le preguntó con una voz oscura.

Max tragó saliva, sabia que le esperaba una golpiza o algo por el estilo, pero en ese momento recordó a su agradable compañera Lucy, rememoró la sonrisa de ella, su actitud siempre tan solidaria con los demás. Saber que la chica estaba pasando por muy malos momentos lo hizo llenarse de valentía y confrontar a Laxus -¡¿Qué quieres con Lucy? Eres un oportunista ¡Me parece incluso que tu eres el que esta causando tanto sufrimiento a los demás en el instituto!- .

Laxus lo acercó mas para quedar frente a frente –Cierra la boca, basura-.

Max le escupió en la cara y con voz acelerada se dirigió a sus compañeros –No le crean a Laxus, el los esta engañando presentándoles una falsa cara ¡Les aseguro que el tiene mucho que ver con el sufrimiento de Lucy!-.

Laxus lo dejó caer al suelo y se limpio la saliva de la frente, tenia que reaccionar pronto, ya que su credibilidad estaba en juego -¿Lo oyeron? Je, pero como son envidiosos los de segundo grado, ahora que hago cosas buenas por los demás, resulta que todo mundo se me quiere echar encima- se defendió el rubio haciéndose el inocente -Ahora chismoso, vas a lamentar haberte metido conmigo-

Max solo cerró los ojos sabiendo que sufrir era inevitable, había estado tan cercas de desenmascarar a Laxus, un poco más y hubiera recopilado la información necesaria para derrumbarlo frente a sus propios seguidores "ciegos". Pero lo que mas le pesó fue no poder haber hecho nada mas por su compañera tan querida por todos–"Lo siento Lucy, no pude"-.


En el instituto Fairy Tail

El instituto ya se había quedado solo y abandonado, el silencio se había apoderado de todo el local. Afuera en los patios, una mujer se encontraba sentada sobre el pasto, su mirada era perdida y en su rostro se podía percibir que estaba pasando por mucha tensión y como no estarlo después de un día tan complicado:

Primero ver caer enfermo al director Makarov, luego encontrarse con que el mismo nieto del director se hacia el tonto y para colmo encontrarse un grupo de rebeldes que la habían insultado, abucheado y acusado de ser injusta. Todo esto le había dolido, ya que lo único que ella quería era lo mejor para la escuela.

Para empeorar las cosas, hace una media hora le había llegado un duro mensaje del consejo escolar, en el cual daban su veredicto final ante la crítica situación de Fairy Tail:

El consejo escolar de Magnolia, presidido por el secretario de educación Guran Doma ha decidido impartir un plazo de máximo cuarenta y ocho horas para que el cuerpo directivo de Fairy Tail resuelva la cuestión del alumno que provocó un escándalo en el parque Rave Master. Fairy Tail deberá de mandar su decisión antes del tiempo ya estipulado y aplicar las medidas necesarias contra el alumno. De no ser así, el consejo escolar se encargará de tomar el asunto en sus manos, empezando por nombrar a un nuevo director para el instituto.

¿Un nuevo director? ¡No podían hacer eso! Makarov era un viejo que sentía un gran amor por Fairy Tail, si lo quitaban y pusieran a un frio hombre del consejo, entonces Fairy Tail ya no volvería a ser el mismo.

La chica ya sentía que la cabeza le iba a explotar, toda la presión recaía sobre sus hombros, por que ella era la indicada para detener todo esto, de ella dependía el futuro de Fairy Tail, por que ella era la prefecta. Lo que tenía que hacer era simplemente castigar a Laxus, eso terminaría todo. Pero las cosas no eran tan fáciles; el estaba escudado por sus nuevos seguidores que lo veían como un héroe, si ella lo disciplinaba así como así, entonces todos esos alumnos se rebelarían aun mas y las cosas podrían terminar por ponerse peor. No tenia otra opción; debía de desenmascarar a Laxus, hacer que todos vieran que los estuvo engañando, de esa manera el no podría negar los cargos en su contra y todo se resolvería por completo. Pero ¡48 horas! No tenia tiempo que perder, pero ¿Cómo lo pondría en evidencia? Ese era el problema, aquí era donde todo se ponía difícil.

La pelirroja apoyó su frente sobre la palma de una mano y dejó salir un pesado suspiro, la tensión muscular en su cuello y hombros se volvió muy intensa, la cabeza le daba vueltas, era demasiado y mas aun por que estaba sola en esto-"Nadie me quiso ayudar"-

Todos los alumnos a los que les había pedido apoyo se lo habían negado; Mystogan se había desaparecido, Laki y Tono se había negado a hablar, Cana… que se podía decir de ella, no había dicho ni una sola palabra, y por lo visto tenia justo la información necesaria ¿Por qué las cosas se tenían que poner tan difíciles? ¡Acaso a nadie le importaba!

Los labios se le secaron, su respiración se cortó por unos instantes, mismos en los que su cuerpo cedió por completo al estrés, sus manos se posaron sobre sus muslos e involuntariamente empezaron a apretar con fuerza y contra otra, la desesperación se la estaba comiendo y la sensación de estar abandonada era cada vez más angustiante.

-¡No puedo con esto! Y-ya no puedo más- gritó para luego encorvarse y descansar su cara sobre las palmas abiertas de sus manos.

En ese momento tan duro y critico, un par de manos se posaron sorpresivamente sobre sus hombros, Erza abrió los ojos grandes y alzó su postura, alarmada con el contacto.

Y entonces antes de que ella pudiera gritar, una suave voz masculina le habló al oído –No estás sola, siempre contaras conmigo-.

Y entonces con sus manos, empezó a masajear los hombros de la intendente, con cuidadosos movimientos de enfrente hacia atrás, eliminando el estrés que ella tenia en la espalda, de modo que incluso los dedos que apretaban sus piernas, empezaron a perder fuerza. El hombre ahora deslizó sus manos hacia arriba, tocando el cuello de ella de abajo hacia arriba, luego con ayuda de sus pulgares empezó a darle un masaje en la nuca que provocó que Erza sintiera una corriente de placer recorrer sus espina, misma que hizo que dejara caer los hombros, relajara todo su cuerpo e incluso su respiración se controlara. El masajista ahora empezó a hacer movimientos de arriba hacia abajo por el cuello de la chica, eliminando la tensión que le quedaba a ella, pero no terminó allí pasó una mano por la mandíbula de ella y con cuidado empujó hacia arriba indicándole que alzara la cara hacia arriba, entonces cuando ella lo hizo, el deslizó la punta de sus dedos por la yugular de ella. Tal sensualidad provocó que Erza abriera los labios y dejará salir una exhalación, llegando a un estado de máxima relajación, todo para entonces recibir un gran movimiento final; un tierno beso en la parte mas sensible de su cuello, que la hizo soltar un gemido junto con el nombre de ese individuo que era el único que podía hacerla sentir tan confortada –Jellal-.

Y sí, allí detrás de la banca donde ella estaba sentada, se encontraba de pie Jellal Fernandes, el carismático y amoroso hombre que siempre estaba allí para ella, para consolarla y hacerla feliz con sus palabras y acciones.

-Jellal, no sabia que tenías esos dotes- le comentó girando su cuerpo para poder verlo a los ojos.

El peliazul trató de hacerla sentir reconfortada, dando la vuelta y tomando lugar en la banca junto a ella, la enlazó con un brazo y empezó a acariciar su hombro, para luego preguntarle con gracia -¿Ya te sientes mejor?-

-Si, gracias por venir a apoyarme, en serio que me hacia falta un poco de calor humano- respondió Erza dirigiéndose a el con gran confianza.

-En cuanto el consejo tomó esa decisión, vine de inmediato a buscarte- le explicó el joven del consejo escolar –La decisión se tomó por mayoría de votos, aunque debo de confesarte que algunos miembros fueron demasiado parciales, entre ellos el líder Guran Doma y mi compañera Ultear. Es lamentable que algunos le tengan tanto resentimiento a Fairy Tail sin motivo alguno-.

-Uff, incluso aquí en Fairy Tail hay algunos que no saben apreciar lo que tienen- comentó Erza imaginando a Laxus y sus secuaces –Jellal, yo quiero y tengo la capacidad de detener esto, pero nadie me quiere ayudar-.

-No digas nadie, ya sabes que yo siempre estaré de tu parte, que el consejo se enoje si quiere, tú eres mi vida y te apoyaré en todas- le aseguró Jellal, pero luego se puso mas serio y buscó una solución -¿Y ya acudiste a tu gente de más confianza? Natsu, Gray, Lucy, Happy, ellos no te negarían la ayuda que necesitas-.

-Todos ellos están en sus propios problemas, no quiero cargarles mas- dijo la pelirroja al recordar las difíciles situaciones en las que estaban –De hecho, yo quisiera hacer algo por ellos, pero no puedo con tanto-

-Tranquila, no te cargues de inquietudes, mira mejor vamos a tu casa a tomarnos algo y luego platicamos sobre como hacerle ¿Sale?-

Erza le respondió con un beso en la mejilla, para luego sonreírle con sinceridad –Muy buena idea, vamos-.

-Las cosas saldrán bien, ya lo verás- le dijo Jellal acariciándole el cabello, para entonces ponerse de pie y sacar las llaves de su auto.

Erza no estaba sola, la esperanza muere al ultimo, pero en alguien de una voluntad tan fuerte como la de la prefecta, la esperanza jamás se desvanece.


En casa de Mirajane

Natsu y Lisanna entraban a la casa de esta última para poder discutir a grandes rasgos de que se trataba el plan.

-¡Mira-nee, Elf-niichan ya llegue!- gritó Lisanna en cuanto entró, pero se le hizo raro que no le contestaran –Ya deberían de haber llegado ¿Les habrá pasado algo?-.

-No te preocupes, de seguro todo tiene que ver con esa responsabilidad de directora que tiene tu hermana- opinó Natsu, pero de un segundo para otro la palabra "director" lo hizo enfurecer -¡Laxus desgraciado, como se atreve a mandar al viejo al hospital!-.

Lisanna suspiró –Mas que mi hermana, me preocupa Elfman, en la mayoría de los recuerdos que tengo el aparece haciendo cosas alocadas- tras decir las palabras, empezó a imaginarse al instituto Fairy en llamas y allí dentro Elfman corriendo por los pasillos con una antorcha en la mano exclamando que todo era una prueba de hombría.

La albina sacudió la cabeza y se concentró en lo que importaba -Es el momento de que me pongas mucha atención por que tengo un plan. Yo voy a tomar parte en el, pero al final el resultado dependerá de ti-.

Natsu hizo una mueca y respondió dudoso -Está bien, pero oye, no nos vamos a tardar mucho ¿Verdad? Es que estoy desesperado por ir, me da miedo que Lucy se vaya o que Laxus vaya a visitarla antes que yo-.

-No ganas nada con pensar cosas malas, no nos tomara mucho tiempo discutir esto- le aseguró Lisanna calmando de inmediato los nervios del acelerado estudiante

-Ahora bien, dime una cosa ¿Recuerdas como fue la vez en que conociste a Lucy?-

Natsu parpadeó rápida y consecutivamente, no le encontraba sentido a la pregunta, pero se concentró y dejó de estar tan abatido. Claro, quería a Lucy de vuelta cuanto antes, pero había aprendido la lección; esta vez no seria tan impetuoso.

Apenas pasaron cinco minutos de conversación cuando a Natsu le llegó un mensaje de texto:

"Natsu, ve con Lucy de inmediato antes de quesea demasiado tarde, te compraré tiempo"

El Dragneel no tenía ni idea de quien le había mandando el mensaje, pero todo estaba más que claro, era momento de actuar rápido.

-Lisanna, no hay tiempo de seguir aquí, presiento que Lucy esta en peligro, vamos de inmediato-

-De acuerdo, te explicaré en el camino- asintió la albina.


Poco después, no muy lejos de la casa de Lucy

En un sucio y oscuro callejón, Laxus Dreyar disfrutaba de un cigarrillo, alzando la mirada al cielo se preguntaba como es que había llegado a ser obligado a actuar contra su propia voluntad. Hace algunos minutos, Cana le había llamado desesperada y le había dicho que todo estaba en peligro ¿A que se refería con todo? el quería saberlo, necesitaba ir con la chica, pero no solo para encontrar información, sino también a ayudarla a tranquilizarse, por algún motivo desconocido, el deseaba hacer algo bueno por ella.

Pero no, tenían que aparecer Erigor y el metiche de Max, entre los dos lo habían condicionado a ir con Lucy y sinceramente, el no estaba preparado para ir con la rubia, es mas, ni siquiera tenia el deseo de hacerlo, pero no había opción, si no se convertía en el novio de Lucy, entonces todos dejarían de creer en el y quizás hasta empezarían a creer que el había sido el causante del sufrimiento de Lucy, tal como Max había dicho

-"Yo debo de ser un héroe, todos deben de ver que yo ayude a Lucy, además ¡Yo nunca me equivoco! Me voy a apegar a mi plan, cueste lo que cueste ¡Lucy me va a pertenecer y entonces tendré todo lo que merezco!"-.

Erigor se acercó al rubio y lo felicitó -Le hiciste un tremendo calzón chino al metiche y lo dejaste colgado del elástico a un árbol, de seguro que ya no se atreverá a inculparte-.

Laxus tiró el cigarro al suelo y lo apagó con la suela del zapato –"Dudar es de débiles, yo soy lo que soy por que siempre tengo una firme determinación"-

El Dreyar se retiró de la pared y apuntó con el dedo índice hacia la dirección en la que estaba la casa de Lucy, entonces habló en voz alta –Camaradas ¡Voy a salvar a Lucy!-.

Los pandilleros y los cuantos alumnos de Fairy Tail siguieron a Laxus en grupo, ya iban a salir del callejón y cuando lo hicieran estarían a mínimas dos cuadras del apartamento de Lucy. Pero nunca lograron salir, ya que una inesperada voz los detuvo.

- Entonces tu objetivo en verdad es Lucy. Veo que no lo reconsideraste-.

Laxus se puso en guardia y habló con voz fuerte –Revélate-.

Frente al grupito, salió una figura de entre las sombras, la oscuridad no permitía ver quien era, pero su silueta era extraña, empezó a caminar al frente. Todos se esperaban lo peor, pero que alivio sintieron todos al ver que era el enigmático Mystogan, todo cubierto como de costumbre, observándolo bien se podía contemplar que cargaba con unos extraños bastones sujetos a su espalda.

Laxus sonrió y habló confiado de que el enmascarado no presentaba una amenaza seria

-Así que vives entre la basura, que lastima me das Mystogan-.

-Laxus, no vas a pasar de aquí, no hasta que demuestres ser mejor que yo-.

-¿De que esta hablando este loco?- preguntó Erigor entretenido con la actitud de Mystogan.

Mystogan agarró uno de sus bastones y la punta de este golpeó el suelo –Tu siempre me has estado retando para ver quien es el mejor, por ese motivo he decidido aceptar el reto-.

Laxus empezó a reírse –Jajaja, vamos Mystogan, estén no es el lugar, se que aquí vives y que estarías de local, pero ¿Qué competencia podemos hacer aquí? Ni siquiera traemos pelotas para una reta de basquetball que es tu deporte favorito. Con gusto te concederé tu reto, pero será en otra ocasión-.

El Dreyar se disponía a caminar al frente, cuando Mystogan volvió a hablar –Entonces supongo que me estas otorgando la victoria, si, todas estas personas están presenciando que te has rendido ante mi-

Los pandilleros empezaron a reírse –Jajaja Laxus ¿En serio vas a dejar que este perdedor te humille así?-

Los leales a Laxus empezaron a alentar –Laxus-sama, no deje que se burlen de usted, venza a Mystogan de una vez por todas-.

El rubio siendo orgulloso se sintió ofendido, mas trató de razonar con el retador

–No tengo tiempo para juegos, te aseguro que en cualquier competencia barrería contigo, pero vamos, no voy a aceptar un juego de piedra papel o tijera contra ti-.

Mystogan agarró uno de sus palos y lo lanzó al suelo de manera que aterrizó cercas de Laxus –Una pelea, esto es un callejón y nadie se enterara ni nos interrumpirá ¿Aceptas el reto?-.

-Cierra la boca, estúpido. Todos los días voy al gimnasio y soy el mejor de la escuela en todos los deportes y competencias físicas. Tú eres un antisocial débil y lento, deberías de hacerte la idea de que no puedes contra mis noventa y dos kilos de peso de puro musculo-

Mystogan sorprendió a todos cuando agarró uno de sus bastones y empezó a darle vueltas con maestría –Que pasa Laxus ¿Me tienes miedo?-.

Laxus recogió el bastón que estaba frente a el, estaba furioso de ser retado y humillado de esa forma, tan alterado quedó que se olvidó por completo de Lucy –Te voy a poner la golpiza de tu vida para que aprendas a respetar a tu superior-.

Mystogan asumió una postura de pelea defensiva cubriéndose con el bastón –Adelante inténtalo, solo despide a tu gente para que no te vea caer humillantemente ante mí Bojutsu - dijo el enmascarado con calma.

Era la primera vez que alguien se había burlado de la voluntad y fuerza de Laxus. Los alumnos de tercero se hicieron para atrás el escuchar la potente y marcada respiración del rubio quien se quitó la camisa revelando una espectacular musculatura.

Ardía por dentro, su ritmo cardiaco aumentaba, en sus brazos y frente se le marcaban las venas -¡Voy a cerrar tu asquerosa boca a palazos hasta que no puedas hablar más!- exclamó incapaz de controlar sus impulsos, quería impartirle una paliza a como diera lugar. Pero Mystogan se mantuvo firme en su lugar listo para pelear.

Ira contra serenidad, fuerza contra técnica, los dos alumnos mas destacados de tercer enfrentándose en una pelea callejera.

-"Natsu, apresúrate"- pensó Mystogan listo para entrarle al enfrentamiento.


En las afueras de Magnolia, a las orillas de lago Sciliora

Gray y Juvia se encontraban sentados en el pasto, el Fullbuster pasaba su brazo por la espalda de la joven, quien a su vez abrazaba sus piernas y observaba el hermoso lago que inspiraba a paz y reflexión.

En el rostro de ella había una sonrisa, que contrastaba con la expresión fría y tensa de su novio.

-Gray-sama ¿Por qué trajo a Juvia a este lugar?- preguntó con inocencia observando confundida a su querido novio.

Gray cerró los ojos y recordó todo lo que había planeado para hoy, todos sus ensayos mentales, su gran escultura de hielo. También recordó la dura revelación que le había hecho Juvia "Que Lucy se iba a ir de Fairy Tail" en ese momento el se había preguntado que debía de hacer, pero su decisión ya estaba tomada; Juvia iba primero que nada. Lamentaba mucho no poder ir a platicar con Lucy, pero ya no dejaría pasar ni un día más ocultándole a Juvia lo que ella merecía saber

-Juvia, estamos aquí, por que hay algo que debo confesarte-.

La Loxar sintió una opresión en el pecho, el tono de voz de su novio era alarmante y que le fuera a confesar algo solo podía significar una cosa; el había hecho algo malo. Siendo poseedora de una gran imaginación, empezó a idear ideas en su cabeza ¿Cuál de ellas sería?


A unos cinco kilómetros de casa de Lucy

Natsu caminaba lo más rápido que podía, a cada rato dejaba a Lisanna atrás, por lo que se veía obligado a disminuir el paso.

-Natsu ¿estas escuchando lo que te estoy diciendo?- le preguntó la albina jadeando por aire, algo agotada por tener que ir explicándole a Natsu el plan y mantenerle el paso a la vez.

Natsu se detuvo por unos segundos y alzó la mirada al cielo, un miedo se apoderó de su corazón, miedo a lo que el mensaje le había advertido –"No quiero que le pase nada malo a Lucy, ella ya no puede con más. No permitiré que ella sufra nunca mas ¡Nunca más!"-.

El Dragneel reanudó el paso, con el único deseo de auxiliar a Lucy, solo ella importaba, no la dejaría ir, el se iba a morir en la raya e iba a soportar lo que fuera con tal de hacerla sonreír una vez mas.


Finalmente en el apartamento de Lucy Heartphilia

Lucy estaba frente a la entrada de su apartamento, todo el camino se la había pasado pensando en las palabras de Mystogan, pero no les hallaba ningún sentido. Ahora se sentía cansada por el desgaste emocional y lo único que quería era descansar.

Empezó a abrir la puerta de su residencia, pero no lograba hacerlo, por que su mente estaba completamente en otro lado, desde lo de la traición de Natsu ella estaba desconcentrada por completo, incluso sus movimientos eran tan torpes que en un par de ocasiones se había tropezado al caminar frente a la mirada de muchas personas, aunque la vergüenza de esos momentos no tenía comparación con el dolor de su corazón.

Virgo estando adentro escuchó los sonidos y de inmediato fue a abrirle la puerta con cortesía –Bienvenida de nuevo Hebi-

-Virgo, perdóname pero ando descoordinada- se disculpó Lucy por que no le gustaba hacer batallar más a su obsesiva amiga que ya de por si se la pasaba ocupada. No pasó mucho tiempo, para que la rubia se percatara de que Virgo le estaba ofreciendo un látigo.

-Castígueme señorita Lucy, no pude evitarlo- dijo la de ojos azules inclinándose ante la Heartphilia en sumisión.

Lucy sacudió la cabeza un par de veces y dejó caer el látigo –Virgo levántate y dime ¿Por qué estas haciendo esto?-

-Yo no pude decir no, vino alguien a visitarla y no fui capaz de despedir a esa persona, sino que le mandé a su cuarto, señorita-

-Pero Virgo, te dije que no quería visitas… ay olvídalo- suspiró Lucy encogiendo los hombros resignada –Y bien ¿Cuánto lleva esperándome?-

-El ha estado esperándola desde hace quince minutos- explicó Virgo, luego al ver la expresión caída de Lucy, quiso limpiar su error -Si quiere voy y lo despido-

-No, voy a ir a atenderle, de todos modos mañana voy a ir a despedirme de todos- decidió Lucy empezando a subir las escaleras.

Al abrir la puerta de su recamara en el segundo piso, Lucy se quedó en shock como por cinco segundos: Sentado sobre la cama de ella se encontraba un chico inconfundible por su apariencia; Cabello espigado naranja, traje negro, camisa de vestir y unos lentes amarillos, un momento ¿No eran azules? ¡Que importa! Su gran amigo Loki la estaba esperando ¿Por qué de todos tenia que haber venido el? Para ella seria doblemente difícil decirle a el que se iría, de seguro que el insistiría mucho que ella se quedara y esto causaría sufrimiento innecesario a ambos

Loki por su parte mantenía la mirada puesta sobre uno de los portarretratos de Lucy y este era precisamente el de la foto de los alumnos de Fairy Tail, en el rostro del elegante chico estaba plasmada una sonrisa, recordaba lo vacía que había sido su existencia en aquellos tiempos cuando se la pasaba de mujeriego, escapando de sus traumas de la juventud.

-Nuestro instituto no tiene igual ¿O que piensas tu Lucy?- le preguntó dejando el retrato sobre la cama y alzando la mirada para contemplar a la inquilina del humilde apartamento de dos cuartos.

Lucy de inmediato se esforzó por poner la cara más presentable que pudo y respondió con una inhibida voz baja –Pues si-.

A Loki no le agradó el tono de voz de la joven y se puso de pie consternado -¿Estas bien?- preguntó preocupado por la chica.

-No te preocupes, ando cansada es todo-

-No es verdad, anda dime que te pasa-

-Nada importante-

-Lucy no me hagas esto, vamos sabes que puedes contar conmigo- insistió Loki, luego frunció el ceño -¿Es sobre Natsu?-.

Oír el nombre del Dragneel causó un dolor en Lucy que la llevó a ser más audaz en su respuesta -¡Loki a que viniste!- gritó sonando muy agresiva, actitud de la que ella misma se arrepintió un par de segundos después –Perdóname Loki, perdí la cabeza-

Loki fue y se le acercó para presentarle una cálida sonrisa -Esta bien, no me enojo, se que has pasado por muchas cosas terribles-.

Pero las sonrisas e interés de Loki ya no tenían efecto en la deprimida Lucy, para ella ahora todo era muy oscuro.

-Lucy, necesito hablar contigo, pero no se si sea el momento- dijo el Leo sobándose la nuca, consciente de que algo pasaba con la Heartphilia –Si quieres mejor platicamos sobre como te sientes tu y luego sobre como me siento yo ¿Vale?-.

Lucy inmediatamente rechazó la idea, era claro que lo que ella tenía que decir era algo amaro y muy duro para todos los que a través de los años habían sido sus amigos. Lo mejor era dejar al joven que se expresara –Mejor háblame de lo que traes en la cabeza-.

Leo suspiró se quitó los lentes y empezó a tallarlos en su camisa –Hubiera preferido que tu hablaras primero, tengo varias cosas en la cabeza y aunque me han estado matando, son difíciles de platicar-.

Lucy arqueó un ceja, el chico que tenia frente a ella se veía nervioso –Loki me estás asustando ¡No me digas que otra vez tienes pensamientos suicidas!- exclamó Lucy poniéndose una mano en la zona del corazón, a pesar de estar muy triste, la joven admirablemente seguía manteniendo un interés sincero en quienes quería.

-¡No! nada de eso- respondió Leo riendo muy nerviosamente, tallando muy fuerte sus lentes, casi como si fuera un obsesivo compulsivo –Ya se a que vine, solo te quiero platicar sobre una información que encontré, aunque antes de eso debo decirte algo-.

-Loki dime lo que tengas que decir, me pone tensa verte actuando tan raro- le pidió ella

Loki se puso los lentes y resopló –Está bien, uff antes era tan fácil decirlo a cualquier chica- se expresó en voz baja y trabada, su cara estaba pálida y no era capaz de ver a Lucy a la cara. No obstante se armó de valor para abrir los labios, mirarla cara a cara y pronunciar cuatro sencillas palabras, que a pesar de su simpleza resultaron ser impactantes.

-Lucy, yo te amo-

Continuará…


Maxi reportes pt. 13 queda cancelado hasta nuevo aviso, o más bien dicho hasta que se sepa sobre el paradero y integridad fisica de Max.

¡Uy, uy, uy! Las cosas se están calentando; Mystogan vs Laxus, Natsu desesperado por actuar, Gray en el momento mas difícil de su vida, la herida Lucy con al confesión de Leo al frente, Erza desesperada por ayuda y Cana ultra desesperada.

Y hablando de cosas calientes ¿Cuál pareja se llevó el premio de la más sensual? Fried/Mira, Elfman/Evergreen o Erza/Jellal, jaja creo que me cargué un poco la mano con todos esos, haber si un día no se me pasa y pongo un lemon haha.

Como habrán notado, el fin de esta larguísima saga ya esta a la vuelta de la esquina y el panorama se va aclarando. Ahora todos están discutiendo las cosas seriamente y los sentimientos están a flor de piel, por ese motivo el siguiente capitulo se titulará "El momento de la verdad".

Bueno antes de irme, los invito como de costumbre a expresar su opinión sobre este capitulo por medio de un review, no importa sea largo o corto, el simple hecho de saber que hay personas leyéndome, me motiva a seguir y a subir mas seguido; Comentarios, quejas, sugerencias, peticiones. A todas les presto atención si tienen alguna Duda, sin duda (que redundancia) les contestaré.

¡Nos vemos en la próxima!