Hola queridos lectores. Muchísimas gracias por los reviews, les agradezco de todo corazón. Los dejo con este nuevo capítulo. ¡Los deseo una buena lectura!

El medimago Meyer llegó segundos después y Draco no tuvo que matar al hombre. Todo fue muy rápido con la llegada del medimago. Fueron precipitados en una sala de parto. Hermione apretaba la mano del rubio como si la vida se le fuera en ello. Las contracciones estaban más y más intensas y con pena tuvo que ahogar unos gritos y unas palabrotas, culpando al rubio de esta situación. Hasta lo amenazó, gritándole que él no se le iba a acercar en todo lo que quedaba de vida. Draco palideció al oír esto pero hizo de cuentas que no había oído nada.

Draco tuvo que poner una bata para entrar en la sala, en seguida tomó su lugar al lado de Hermione. El rubio besó el interior de la muñeca de la castaña y se puso a susurrarle cositas lindas para darle valor. El parto estaba demasiado adelantado para administrarle una poción a la castaña. El medimago empezó a darle instrucciones a la castaña para que empezara a pujar, dos otras medimagas ayudaban en el parto.

Draco siguió agarrando la mano de Hermione viendo como estaba sufriendo, lagrimas le caían por los ojos, su cara estaba sudorosa. Draco trató darle todo el valor y la animaba cada vez que el medimago Meyer le decía que todo andaba bien. Finalmente con un último grito, el bebe del rubio y de la castaña, nació. Los llantos de la criaturita, resonaban en toda la sala. Hermione se quedó jadeando, exhausta.

-"Felicidades es un niño"- se exclamó el medimago Meyer, llamó a Draco para que cortara el cordón embolico. Draco con las piernas y la manos temblorosas cortó el cordón, no quitándole los ojos de encima al bebe que estaba llorando. Sonrió de oreja a oreja, una medimaga tomó el bebe para hacer la revisión pediátrica y cubrirlo con una mantita. Draco volvió al lado de la castaña y besó su frente.

-"¿Cómo es?" – preguntó Hermione con una sonrisa soñadora, se veía muy cansada.

-"Muy lindo" – contestó Draco, no encontrando las palabras para describir su hijo recién nacido. Arregló unos mechones detrás de su oreja y le dio otro beso en la frente.

-"Quieres decir, guapo"- bromeó la castaña. Los Malfoy no eran lindos sino guapos, decía siempre el rubio y Draco soltó una risilla. La sonrisa de la castaña se borró y Draco empezó a alarmarse.

-"No me siento bien Draco"- susurró Hermione antes de perder el conocimiento. Draco vio como sus ojos avellana se cerraron y después todo fue muy rápido. Una maquina se puso a emitir un sonido y un nuevo equipo de medimagos vinieron en asistencia. El bebe seguía llorando como si pudiera sentir que algo andaba mal, una medimaga le pidió a Draco que saliera de la sala. El medimago Meyer se veía muy alarmado pero todo se empeoró cuando el cuerpo de Hermione empezó a convulsionar.

Draco se precipitó a su lado, un medimago le impidió que la tocara y el rubio fulminó el hombre con la mirada.

-"¿Usted es algún familiar?"- preguntó el hombre precipitadamente. Draco lo miró sin entender lo que pasaba. El medimago repitió su pregunta.

-"Es mi prometida" – contestó Draco de inmediato.

-"Bueno señor, vamos a necesitar que alguien de la familia de la paciente venga para que firme un permiso, en caso de una eventual intervención. Es urgente señor"- el medimago volvió a asistir el equipo de medimagos que ahora habían parado la convulsión. Llevado fuera de la sala Draco solo podía observar como su castaña parecía más frágil que nunca, apoyó su rostro contra la ventanilla de cristal, el medimago Meyer lanzaba unos hechizos tras otro pero parecía no tener ningún efecto visto que el resto del equipo de intervención seguían administrándole unas pociones a la castaña. Draco recordó las palabras del medimago y sacando fuerzas de flaqueza, se puso a esculcar el celular de Hermione. Tenía que encontrar el número de su padre, si Hermione pudiera verlo, de seguro se enfadaría. Si bien sabia que a ella no le gustaba que esculcara su celular.

Draco llamó al padre de Hermione y cuando Herman se dio cuenta de quien lo estaba llamando, su voz cambio de tono. Draco no lo notó, le explicó con pocos detalles lo que estaba sucediendo y le dijo que iba a enviar un amigo a buscarlo. Herman aceptó en seguida. Draco llamó después a Blaise para que fuera a buscar el padre de Hermione, explicándole lo que había pasado. El rubio hablaba con rapidez, apenas se podía entender lo que decía. Llamó a Potter a regañadientes, el moreno se puso a gritarle por el teléfono y después colgó diciendo que venía en seguida.

Fiel a su palabra Blaise llegó unos minutos después en compañía de su novia Luna. Con ellos el clan Granger completo. El señor Granger andaba de un paso precipitado acompañada por su esposa. Gabriel abrazaba a su hermana Emilia mientras caminaban detrás de sus padres.

-"¿Que le pasó a mi princesa, donde está?"- preguntó Herman a un medimago que pasaba por allí, ignorando completamente a Draco. Lo que Draco no vio venir fue el puñetazo que lo golpeó en la nariz. Draco titubeó un poco cubriendo su nariz ensangrentada. Recibió otro golpe esta vez al nivel de su quijada.

-"¡Te lo advertí, te dije que te iba a partir la cara, inútil!"- vociferó Gabriel antes de abalanzarse sobre el rubio el aire amenazante. Draco golpeó Gabriel en la cara y los dos acabaron en el suelo, lanzándose puñetazos y golpes. Diana ahogó un grito de sorpresa, el medimago que estaba hablando con los padres de Hermione se detuvo en sus explicaciones y miró los dos jóvenes. Blaise y Harry quien acababa de llegar con Ginny y Ron se apresuraron a separar los dos muchachos. Diana sacudió la cabeza exasperada.

-"Cálmate Draco estas en un hospital por Merlín no en tu salón"- le dijo su amigo.

Harry dejó ir a Gabriel cuando vio que el rubio no iba a atacarlo otra vez. Gabriel se dirigió hacia su familia echándole una mirada de odio al rubio al pasar, Diana sacó un pañuelo de su bolsa y se lo dio para que limpiara su cara. Draco bufó y se dirigió hacia el medimago, después que Luna haya curado la fractura que tenía en la nariz. Ahora todos estaban alrededor del medimago, escuchando lo que tenía que decir. Sin embargo otra llegada sorprendió a todos.

-"¿Y qué hace aquí esta mujer, quien la llamó?"- preguntó Diana indignada.

-"Yo la llamé señora, pensé que tenía todo el derecho de saber lo que pasa con Hermione"- contestó Ginny.

-"Gracias Ginny"- contestó Minerva.

-"De nada profesora"-

-"Llámame Minerva Ginny"

-"Bueno ya basta no voy a soportar la presencia de esta mujer"- contestó Diana. Gabriel y Emilia no entendían porque su madre se mostraba tan hostil con esta mujer, sabían que su madre podía hacerse la difícil pero de ninguna manera era su estilo faltarle al respeto a una persona. Herman trató de calmar a su esposa pero Diana no le hizo caso.

-"Hermione es mi hija, tengo todo el derecho de estar aquí"- contestó Minerva secamente. Gabriel y Emilia se quedaron boquiabiertos, de dónde sacaba esta mujer que su hermana era hija suya. No entendían nada.

-"De ninguna manera, Hermione es mucho más hija mía que suya fíjese"

-"Bueno ahora, no entiendo. ¿Quiénes son los parientes de la paciente?"- preguntó el medimago confuso. Tres brazos se levantaron y el medimago alzó una ceja. –"Parece que la señorita Granger sufrió un ataque cerebral. Por el momento solo nos toca esperar las próximas 24 horas y ver cómo reacciona. Según su expediente, ella presentaba unos signos anémicos la última vez que vino aquí…"

-"Mi hija tiene una enfermedad que se llama anemia falciforme señor, toma medicaciones por ello, por eso tiene anemia de vez en cuando. Sin embargo, durante el embarazo, le recetamos unas medicinas. Ahora dígame cual es su pronóstico, usted nos ha dicho que solo teníamos que esperar. ¿Pero que hacemos después de las 24 horas? Usted piensa en alguna intervención quirúrgica o tal vez una transfusión de sangre sea lo mejor. ? "-preguntó Diana, el medimago frunció los ceños, sorprendido de tanto conocimiento medico de parte de esta mujer.

-"Señora Granger usted sabe que en estos casos solo tenemos que esperar, ver como se desarrolla la situación, si hay complicaciones. Pero confío en que despierte en las siguientes horas. Pero si no se despierte pues usted sabe que entonces poco podemos hacer. Considera usted que es como una especie de estado comatoso, pero en este caso las horas son contadas." – Todos estaban consternados, Herman se fue a sentar cuando oyó el pronóstico del medimago. Nada mas imaginar su niña entre la vida y la muerte, iba a cumplir 20 años en unas semanas, no podía imaginar una vida sin sus tres hijos. Diana se sentó a su lado y tomó su mano. Harry viendo como su profesora trataba de contener sus lágrimas fue a consolarla.

-"Todo va estar bien profesora, Hermione es muy fuerte, todos podemos constar de ello. Se va a salvar"- aseguró Harry, poniendo su mano sobre el hombro de la mujer.

-"Minerva Harry, llámame Minerva"

-"Y no se puede hacer nada más, es todo lo que tiene que decir, esperar. ¿Adónde estudió la carrera medimago…"- Draco se acercó con un aire amenazante al medimago para leer su nombre que tenia imprimido sobre el gafete que llevaba sobre su bata-"Lexton?"- escupió el nombre como si fuera un insulto. – "¡Solo son una bola de incompetentes!"- gritó el rubio. Todos lo miraban como si hubiera perdido los papeles.

-"Millones de gallones, me oye. Mi familia invierte millones de gallones para que usted y sus compinches salven vidas ¡Y qué hace usted! Se queda ahí parado como si nada, diciendo que tenemos que esperar. Le voy a mostrar lo que es esperar. ¡Estúpido medimago de quinta! Cuando venimos, ella estaba completamente bien, muy sana y así igualita me la va a devolver medimago Lexton, entendido" – siseó, sus ojos grises muy fríos, agarrando el medimago por el collar de su bata, dándole una sacudida. El medimago tembló un poco. Blaise tomó el brazo de su amigo y lo hizo soltar el medimago. Blaise como si nada, pasó su mano por el collar del medimago como para sacarle unas arrugas.

-"Va a disculpar el temperamento de mi amigo pero usted lo puede entender. Todos estamos muy preocupados y voy a reiterar las palabras de mi amigo. Y cuento con usted y su equipo para hacer lo que tengan que hacer para salvar la vida de mi amiga, estoy seguro"- habló Blaise con mucha calma, con demasiada calma para el gusto del medimago. Hasta parecía más una amenaza que una disculpa. Blaise terminó de desarrugar la bata del medimago. El medimago se quedó mirando a su asistencia con unos ojos abiertos como platos.

-"¿Y el bebe?"- preguntó Ron, sorprendiendo a todos. Estaban tan preocupados por Hermione que no habían pensado preguntar por él. Draco hizo una mueca al oír la pregunta salir de la boca del pellirrojo, el mismísimo que quería robarle su novia. El medimago Lexton pareció reaccionar al ver una persona que no parecía juzgarle.

-"Es un niño muy sano, está en la sala de los recién nacidos, lo poco que los puedo decir es que tiene muy ocupadas a las medimagas con todo el jaleo que arma." – bromeó el medimago para aliviar la tensión. Esto pareció funcionar. Unas sonrisas aparecieron sobre los rostros pero esa alegría era agridulce, de un lado todos estaban contentos de que el niño estuviera sano y salvo pero por otro no dejaban de pensar en Hermione y la incertidumbre del pronóstico.

-"Podemos ir a verlo"- preguntó Emilia. El medimago asintió, Diana quiso ir con él para hablar de las posibilidades de una eventual intervención o una transfusión de sangre. Herman y Minerva los siguieron mientras los demás siguieron una otra medimaga que los llevó hasta la sala de los recién nacidos.

La medimaga los llevó al piso del servicio de neonatología y tomó su varita para esterilizar sus ropas. Llegaron a una sala donde estaban los recién nacidos, un gran vidrio permitía a los familiares de ver a los bebes. La medimaga entró y fue a buscar el bebe. Draco reconoció su hijo antes de que la medimaga lo fuera a buscar. Allí estaba llorando, pequeñito, sus manitas formando puños. Draco sintió como si todo le daba vueltas en la cabeza. La medimaga salió y le tendió el niño.

-"Aquí esta su hijo"- le dijo sonriente. Draco vaciló antes de tomarlo en sus brazos, estaba tan pequeño que le daba miedo cargarlo. La medimaga le dio unas instrucciones para cargarlo correctamente. Cuando Draco tomó su hijo en sus brazos, el niño empezó a calmarse, sus llantos ahora estaban reducidos a unos balbuceos. Una ola de amor inmenso sumergió el rubio al tener su hijo en sus brazos, ya lo amaba con todo su ser cuando solo lo conoció hace unas horas.

El bebe abrió los ojos y se le cortó la respiración al rubio. Su hijo tenía la misma mirada avellana de su madre, estos ojos que lo miraban con curiosidad, tan inocente con un mechoncito de pelo rubio. Draco acarició con su dedo índice su mejilla y cabecita. El pequeñito atrapó su dedo con sus manitas. Draco sonrió pero recordó que esta alegría normalmente la tendría que compartir con Hermione. Ella era su madre y ella no estaba consciente, cuando él tenía su hijo en sus brazos. Estaba tan ensimismado con la criaturita que tenía en sus brazos que por un momento se olvidó que los demás también querían ver el bebe.

La primera a cargarlo fue Ginny, quien le pidió al rubio que le dejara ver a su ahijado. Pasados unos minutos todos estaban bobos por el bebe, Gabriel, Emilia, Ginny, Harry, Luna, Ron hasta Blaise trataban de captar la atención del pequeño. Draco estaba muy contento pero le faltaba algo o mejor le faltaba alguien. Ahí estaba con su hijo, que él y Hermione habían esperado tanto y ahora esta felicidad no era completa. Quería abrazarla, con su hijo acurrucado entre ellos, quería ver su cara iluminarse al observarlo. No podía concebir una vida sin ella, ahora que tenían un hijo, no podía imaginarse educar este hijo solo. Recuperó su hijo de los brazos de Harry y le dio un beso en su frente antes de pedirle a la medimaga que le mostrara a donde estaba Hermione. Quería compartir esa felicidad con ella, quería que su hijo conociera a su mama.
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-"Como se lo dije señora Granger, tenemos pensado hacer una transfusión de sangre o una intervención quirúrgica si su estado sigue igual. Pero pensamos que se despertara en las próximas 24 horas. Generalmente no hay complicaciones, el paciente recobre el conocimiento. El parto probablemente provocó esta crisis. Si hasta ahora vivió normalmente con esta enfermedad no hay ninguna razón que esto cambie"- aseguró el medimago Lexton, un poco más tranquilo, sin la presencia de los demás y principalmente del rubio.

-"Pero que fue exactamente lo que pasó doctor, no entiendo"- preguntó Minerva.

-"En el caso de su hija señora"- el medimago Lexton se detuvo al notar la mueca que hizo Diana al oírle referirse a esta mujer como la madre de su hija. –"Como yo decía, su hija está afectada con esta enfermedad de la sangre que afecta la hemoglobina de su sistema. La hemoglobina en los glóbulos rojos es la que permite llevar el oxigeno de los pulmones a los diferentes órganos. Pero después de la entrega del oxigeno, estos glóbulos rojos tienden a agruparse y atascarse, y no pueden pasar a través de los pequeños vasos sanguíneos. Entonces estos glóbulos se empilan y provocan obstrucciones. Entonces impiden a los órganos y tejidos de recibir la sangre portadora del oxigeno. Fue el bloqueo de unos vasos sanguíneos en el cerebro que causaron el ataque."

-"¿Y para las transfusiones imagino que van a necesitar uno de nosotros? "- preguntó Herman preocupado, sabia cual eran los efectos de la enfermedad de su hija, pero no dejaba de impresionarle la gravedad que podían tener en algunos casos. Afortunadamente su hija solo sufría las anemias crónicas y no los dolores que se podían asociar con esta enfermedad.

-"No señor, aquí en San Mungo, tenemos todo lo necesario. Esta transfusión permitirá la circulación de unos glóbulos rojos suplementarios y prevenir otro ataque. Pero no se preocupe, su hija está en muy buenas manos. A diferencia de lo que se pudo decir antes, nosotros somos muy excelentes medimagos y vamos a hacer todo lo mágicamente y lo humanamente posible para que su hija se reponga lo más rápido posible"-Herman masajeó sus sienes, completamente sumergido por la angustia, apenas había tenido noticias de su hija esos últimos meses y ahora esto. Como su relación con su hija pudo deteriorarse tanto.

-"Quiero verla, quiero ver a mi hija"- exigió Herman. Minerva y Diana asintieron junto a él y el medimago Lexton se levantó de su escritorio para llevar a los padres adonde estaba su hija.

Cuando la medimaga le indicó la habitación de Hermione, Draco sintió como flaquearon sus piernas, allí tendida estaba la mujer que amaba, pálida como el papel. Hasta le dio miedo verla así, habían tubos conectados a unas maquinas que emitían gráficos raros y sonidos. Su melena esparcida sobre la almohada, parecería dormida si no fueran por todos estos tubos conectados. Draco entró en la habitación con su hijo en brazos, lo acomodó de tal manera que el pequeño pudiera verla. El pequeño se quedó muy quieto parpadeando. Draco meció la criaturita suavemente.

-"Muy bien hijo, no podemos hacer mucho ruido, porque mama está durmiendo" – susurró Draco. Emilia, Ginny y Luna que habían seguido el rubio miraban el espectáculo con tristeza. Gabriel abrazó su hermana, como le dolía ver su hermanita así tan pálida y tan frágil. Ron y Harry abrazaron a Ginny y Blaise abrazó su novia. Estaban esperando fuera de la habitación, dejando a la familia un poco de intimidad. La medimaga entró y le avisó a Draco que tenía que darle al niño su biberón visto que su mama no estaba en condición para alimentarlo.

Draco hizo el pequeño despedirse de su mama levantando su manita, haciéndolo hacer un signo de despedida. A regañadientes dejó el niño a la medimaga. Cuando la medimaga salió, se apresuró al lado de su castaña, tomando asiento en uno de los sillones en la habitación, al lado de su cama. Tomó su mano inerte y depositó un beso sobre ella para luego besar su palma. Tomó su mano tan delicada entre las suyas y la llevó a su rostro, fingiendo que estuviera ella que lo estaba acariciando. Tenía miedo de perderla, quería hablar con ella, saber que pensaba de su hijo, o para escoger un nombre. Por Merlín, ni tenían un nombre para el niño. Frustrado con no tener ninguna reacción de su parte, se levantó de su sillón y se acercó a ella.

-"Oye me bien Granger, te vas a despertar o si no voy a poner dos elfos a mi servicio en el apartamento para hacerles hacer todo el trabajo, y no les voy a dar ni un sueldo, ni hablar de vacaciones"- susurró el rubio a su oído, para despertar en ella una reacción. Hermione no reaccionó y Draco suspiró. Acarició su mejilla con la yema de sus dedos, se veía tan frágil que no quería quebrarla. De soslayó vio como lo observaban los demás y como Ron lo fulminaba con la mirada. No apreciaba el hecho de ser observado. Solo quería tener unos minutos con ella a solas, hablar con ella, pero no podía con tanta gente observándolo.

-"Te amo chiquita, vuelve a mí, a nosotros" – le susurró en el oído, tomó su mano y la entrelazó con la suya. –"Pequeño ya empezó a causar todo un alboroto, se ve que es hijo tuyo"- dejó su nariz acariciar su quijada y depositó un beso en su cuello -"Anda chiquita despierta" – susurró el rubio pero la castaña seguía inconsciente.

-"Ya basta Malfoy, aléjate de mi hermana"- Gabriel ya no podía soportar la presencia del rubio al lado de su hermana, solo lo enojaba aún más.

-"Mira Gabriel no voy a discutir contigo…" – en este mismo momento llegaron los padres de Hermione, los tres juntos. Draco suspiró al ver las miradas reprobatorias que le echaban el clan Granger. Insistían en hacerle sentir como si fuera el niño que se había robado una galleta que no se debía de haber comido, o peor aún como un bicho.

-"Que hace este ahí, tal vez mi hijo no le dijo con claridad que no queremos de su presencia al lado de Hermione. Usted no es nada más que un ave de mal agüero"- dijo Diana. Herman se había ido a sentar de inmediato al lado de su hija, tomando su mano. Su presencia siempre la había tranquilizado, quizás esta vez tuviera el mismo efecto.

-"Ya oyó mi esposa, muchacho, queremos estar solos con Hermione. Que usted sea el padre de mi nieto no cambia mi opinión acerca de su persona."- dijo Herman.

-"Basta ya. Draco está en su derecho de estar aquí, el es el padre del pequeño y además el le tiene mucho cariño para Hermione"- susurró Minerva, no quería ir en los detalles –"Draco tal vez sea mejor que salgas por un rato" – razonó Minerva. Draco abrió los ojos como platos, nunca creyó que Minerva Mcgonagall, profesora responsable de los Gryffindor fuera a defenderlo, un Slytherin.

-"¿Cariño? ¡Por favor no me haga reír! Por su culpa mi hija se la pasó días llorando sin decir ni una palabra, no lo quiero cerca de ella más de lo suficiente. ¡A caso, qué usted no tiene una esposa que lo está esperando! Usted nada más se burló de mi hija, si no tuvimos la oportunidad de decirle nuestra manera de pensar antes, pues aprovecho el momento. Le abrimos las puertas de nuestra casa y usted se va a casar con otra delante de las narices de mi hija nomas. ¡Que usted no tiene vergüenza!"- dijo Diana en baja voz, miró como estaba su hija y empezó a llorar. Emilia consoló a su madre.

-"Draco ven con nosotros"- le dijo Blaise, Draco se quedó sin saber que decir, porque se sentía culpable, todo lo que dijo la señora Granger, lo afectó mucho. Pero no quiso darles el gusto de verlo mal. Era un Malfoy y siempre mantenían la compostura. Sin una palabra, se acercó a Hermione y depositó un beso sobre su frente antes de salir de la habitación.

Blaise y Luna acompañaron a Draco dejando los Gryffindor con los Granger.

-"No les hagas caso hermano"- dijo Blaise.

-"Creo que es culpa de los Nargulos"- contestó Luna con un aire soñador. –"Alteran el ánimo de la gente, provocando su ira y su malhumor."- Blaise sonrió y Draco frunció los ceños, no entendiendo muy bien que eran estos Nargulos.

Pasaron por unas habitaciones mientras iban en dirección del servicio de neonatología. Draco se quedó observando una pareja que estebaban con un bebe, probablemente su hijo recién nacido. En este momento envió lo que tenían, estaban los tres juntos cuando él y su hijo estaban sin Hermione. Esta espera era insoportable. Como los medimagos querían que se quedaran así sin hacer nada.

Cuando llegaron a la sala de los recién nacidos, Narcissa Malfoy estaba conversando con el medimago Meyer fuera de la sala. Meyer estaba hablando y Narcissa asentía, alternando su atención entre su nieto y el medimago.

-"La llamé yo, pensé que debería de estar enterada"- le dijo Blaise viendo lo sorprendido que estaba su amigo, Draco asintió y se dirigió en dirección de los dos adultos.

Narcissa al ver llegar a su hijo, corrió abrazarlo.

-"Que lindo es mi nieto, simplemente divino Draco. Hijo lo siento mucho pero no te preocupes el medimago Meyer me dijo que la señorita Granger estaba en muy buenas manos, de seguro se despertará en algunas horas."- sonrió Narcissa entre lagrimas. Draco asintió, necesitaba que alguien se lo recordara, Hermione se iba a salvar.

El medimago Meyer le trajo a Narcissa su nieto y ella sonrió de oreja a oreja.

-"Que lindo, se parece mucho a ti, sabes"- habló Narcissa mientras le hacía mímicas a su nieto.

-"No sé, bueno sí, tiene el pelo rubio"- trató de bromear Draco.

-"Es igualito a ti cuando naciste"-se maravilló Narcissa meciendo a su nieto en sus brazos –"Como quisiera que tu padre este aquí con nosotros Draco. De seguro él se encantaría mucho de tener un nieto tan lindo"

-"Lo dudo no te olvides de quien es hijo, padre nunca aceptó mi relación con Hermione, y no va a cambiar de opinión ahora que tenemos un hijo, cuando yo legalmente estoy casado con otra. Ahora que voy a hacer madre, las vacaciones están por terminarse y no veo regresando a la mansión con esta hipócrita de Pansy como si nada. Quiero estar con mi hijo y Hermione, por fin tengo lo que siempre he querido, una familia, mía, con Hermione"

-"Pero nadie te está pidiendo que la abandones hijo y te prometo que mi nieto va a tener su familia unida. Vamos a encontrar algo, no te preocupes hijo, por el momento le avisé al medimago Meyer que nada de esto saliera de este lugar. Los medimagos tienen la consigna de no decirle nada a nadie, ya unos empezaron a hacer preguntas. Preguntando que estabas haciendo aquí con la señorita Granger y un bebe ya que estas casado con Pansy"- Draco apretó los dientes, porque estos medimagos y el personal de San Mungo tenían que ser tan metiches.
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-"Que crees que se pueden estar diciendo allá adentro"- preguntó Ginny. Con Ron y Harry salían de la cafetería, los tres con una bebida caliente en las manos. Vieron el señor Granger con sus dos hijos salir de la recamara de seguro para visitar al pequeño. Lo que dejaba Minerva y la señora Granger en la habitación.

-"No sé cosas de madres de seguro"- contestó Ron.

-"No lo pienso, no vieron como la señora Granger taladraba Mcgonagall con su mirada. Esta mujer puede asustar a cualquiera con esta mirada"- dijo Harry.

-"Bueno por lo menos espero que no acaben matándose"- dijo Ginny. Ron y Harry la miraron como si no estuviera bien de la cabeza, Ginny solo se encogió de hombros.

-"Sabe no es necesario tanta animosidad señora, pienso que podríamos hacer un esfuerzo visto que tenemos mucho en común"

-"Si usted se refiere a mi hija, no veo lo que tenemos en común" – contestó Diana. Las dos estaban sentadas al lado de su hija, una a cada lado de la cama.

-"¡Mi hija, señora! Hermione es mi hija, pero ahora debo reconocer que es nuestra hija. Yo le di la vida y usted la educó. Cada una tenemos el derecho de llamarla hija, porque le cuesta tanto reconocerlo"- interrogó Minerva, sus manos entrelazadas con la de su hija, mientras Diana apretaba la otra.

-"Porque todavía no entiendo como usted puede pretender estar en su vida y quitármela cuando usted la abandonó hace tantos años"- Minerva se tensó a oír el comentario de la mujer.

-"Si me tuve que separar de ella, créeme señora que no fue por gusto. Usted tiene dos hijos, no me equivocaría al decir que usted puede entender lo que significa tener que partirse de un hijo por su seguridad. Fue la cosa más difícil que me tocó hacer, dejar este pedacito de mí para que no llegara a sufrí las consecuencias de una guerra que ninguno de nosotros quiso. Pero salvé a mi hija y de esto me alegro. Sí usted me quiere juzgar, allá usted pero le voy a pedir que no pretenda conocer todas las respuestas, cuando ni siquiera trató de entender las interrogaciones"- habló Minerva con mucha calma. Diana no dijo nada después de esto. Las dos perdidas en sus pensamientos. Hasta que Diana volvió a hablar.

-"Nunca me había imaginado que usted volviera a aparecer. Claro en mi fuero interior temía que esto pudiera suceder, considerando que Hermione estudiaba en este colegio. Pero cada vez me convencía que esto era una locura mía pero cuando usted llegó, mi temor creció doble. Amo a mi hija y no quiero que le pase nada. Estos últimos meses, apenas tuvimos noticias suyas, se ha alejado de nosotros. Herman y yo solo queremos recuperar a nuestra hija. Supongo que la considero como responsable de todo lo que nos pasó."

-"Mi intención no era alejar Hermione de su familia"

-"Lo sé, pero fue lo que pasó. Sin embargo fueron nuestras mentiras que la alejaron, usted no tiene nada que ver. Ahora que la veo en este estado, nuestros malentendidos parecen tan triviales. Lo que tiene que saber es que me cuesta mucho compartir el amor de mi hija con otra, es en mi carácter, mis hijos lo saben."- dijo Diana.

-"Lo he notado"

-"Hermione no soporta los hospitales, le dan pavor. Pensamos que tiene que ver con su abuelo, que en paz descanse. Estaba muy pequeña cuando el pobre se murió pero sin embargo cuando fuimos a visitarlo, impactó muchísimo a Hermione, desde día no soporta los hospitales. El hecho de que me pase la mayoría del día en uno, no ayuda. Fue diagnosticada con anemia falciforme cuando cumplió 2 años, pero afortunadamente no tiene los dolores que puede provocar la enfermedad, solo anemia de vez en cuando. Nunca sufrió una ataque de este tipo, es un milagro que no haya tenido complicaciones por el parto"- habló Diana.

Minerva escuchó atentamente como Diana le contaba relataos de la niñez de su hija. Al compartir su preocupación y angustia, una especie de lazo se creó entre las dos mujeres, frágil e inseguro pero ahí estaba.
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Las horas transcurrieron sin ningún avance. Hermione seguía inconsciente y los medimagos empezaban a considerar la posibilidad de utilizar unas transfusiones, sabiendo que solo serviría a impedir un nuevo ataque pero no a despertarla. Pero la ausencia de complicaciones les hacían pensar que no había de que preocuparse.

Narcissa estaba con su nieto cuando llegaron Minerva y Diana a ver por primera al pequeño. Narcissa parpadeó ante lo extraño y fuera de lo común de esta situación. Tener tres abuelas no era una cosa muy común. Ginny, Luna y Emilia estaban con Hermione dejando los chicos con las recién abuelas. Los que faltaban eran Blaise y Draco, después de la explicación entre los Granger y el rubio, habían preferido no cruzar caminos.

La hora fatídica se acercaba y ya habían hecho las transfusiones. Los medimagos estaban hablando de intervención quirúrgica. Pero Diana tenía sus reservas acerca de ello, el medimago Lexton reconoció que se trataba de una intervención de alto riesgo. Draco se contuvo paro no sacudir el hombre como un cocotero por la exasperación que le provocaba. Blaise fue más rápido e impidió otra altercación entre el rubio y el medimago. El cansancio se podía notar en todos los rastros, ninguno se había ido a su casa a descansar, todos querían estar presentes cuando la castaña se despertaría. Ahora la decisión de hacer o no la intervención quirúrgica descansaba entre las manos de los padres, ninguno de los tres adultos queriendo tomar una decisión tan importante.

Draco estaba en la habitación con Hermione, se había ido cuando Blaise lo impidió golpear al medimago. Observaba la figura inerte de la castaña, estaba menos pálida, las transfusiones habían contribuido a la reducción de su palidez. Pero seguía sin decir nada, dormida, esto irritó al rubio. Ella siempre tenía algo que decir, no podía soportar este silencio salvo por el maldito sonido de las maquinas. Con determinación se levantó de su sillón y fue a buscar a su hijo. Ella se despertaría, su hijo era toda la motivación que necesitaba. Por lo que fue a buscar a su hijo y lo llevó para su mama, el rubio tuvo una idea. A ver si con esto no se despertaría, pensó el rubio.

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