Agradezco a todas y todos los que han seguido esta historia. Lamentablemente llegamos al capítulo final. Espero que haya sido de su agrado y espero que disfruten de este capítulo que traigo bastante tiempo después.

Bleach no me pertenece y la historia es sin fines de lucro.

Capítulo 25

Ichigo no sabía muy bien hacia dónde dirigirse, solo miró el cielo y rogó por un poco de intervención divina si es que debían estar juntos. Un pensamiento fugaz cruzó por su mente y sonrió ante la respuesta tan rápida a su plegaria.

Subió al auto y manejó lo más rápido que podía, ya que no quería perderla nuevamente pero no quería lamentar una situación después. Finalmente llegó y al ver una de las luces del interior encendidas su esperanza se incrementó más.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

No sabía por qué había llegado ahí después de todo. Era probable que fuese porque ese lugar le daba un refugio ante lo ocurrido en su vida. Buscó con desesperación el cuadro que había pintado para Ichigo hacía ya cinco años y al tenerlo en sus manos, buscó una cuchilla para destruir el lienzo. Al hacerlo, daba por finalizado todo lo que su relación representaba. Sería un punto final y comenzaría una nueva vida lejos de todo esto que tanto daño le ha hecho.

Buscó en la galería la cuchilla y sobre el caballete colocó la pintura. De sus ojos solo brotaban lágrimas y sus manos temblaban. Se daba ánimos para tomar ese paso, y después solo su determinación hizo que por unos pocos segundos su mano fuera firme y se terminara su llanto. Alzó la mano con la cuchilla y al llevarla al cuadro una voz la detuvo.

—Rukia!— ella se quedó congelada en esa pose. Después de tomar la determinación de acabar con todo, su nombre siendo nombrado por ese tono de voz la detuvo.

— ¿Qué haces aquí?— dijo tratando de mantener la compostura.

—Solo quiero hablar contigo— ella no respondió así que continuó —ayer no me diste tiempo de pensar las cosas y en efecto me fui como un cobarde pero no quiero seguir estando en esta situación, quiero que me escuches y después decidirás qué hacer.

Ichigo se acercó poco a poco, Rukia bajó la mano pero siguió dándole la espalda.

—Ayer me dijiste cosas muy duras pero muy ciertas; sin embargo, tengo derecho a darte una respuesta. Es cierto que te di por muerta y desde ayer me pregunto por qué lo hice. Tal vez fue más sencillo que buscarte y volverme loco al no encontrarte pero lo cierto es que solo así sabía que tus memorias estarían por siempre en mí y yo seguiría adelante. Pero, sabes, no fue así.

—Esa chica es la prueba de que has seguido adelante— dijo con reproche.

—¡No, no lo es! Desde que volví de América solo soy un zombie. Decidí hacerle compañía pero Rukia, créeme cuando te digo, que la última mujer con quien estuve fuiste tú y los últimos labios que probé fueron los tuyos. Senna es más bien una amiga que pasó por lo que yo pasé, con la diferencia que ella sí sabe que su amor murió. Yo en cambio, vivía aún con la incertidumbre y casi me vuelvo loco. Por eso es que actué así. Por eso es que acepté trabajar con Ulquiorra porque si lo pensaba en mi mundo de fantasía, podría estar salvándote.

—Sí me salvaste…

—Eso me lo dijiste ayer y cuando lo hiciste comprendí que mi esperanza nunca se fue. Rukia, ¡mírame por favor!— se acercó a ella y tomó sus hombros con la intención de voltearla, ella no opuso resistencia — fui un gran imbécil. Rendirme y morir fue lo más estúpido que haya hecho pero mi plegaria fue contestada. Que el destino me haya unido a ti de nuevo es algo que había pedido hace cinco años pero como un amigo dijo, me contestó cuando más lo necesitaba. No ha pasado un día en que no te he dejado de amar —tomó su rostro entre sus manos — yo hice llorar a mi ángel y sé que no es fácil el perdón pero no quiero perderte otra vez Rukia, seremos lo que quieras no pongo condiciones.

—Ichigo.

—Si al final decides irte, lo aceptaré…— la miró a los ojos — ¡no es cierto!, no lo podría aceptar. Te amo, ya te perdí una vez, no quiero volver a hacerlo.

Rukia solo lo miraba, una tormenta de emociones había dentro de ella. Ichigo esperaba una respuesta y la soltó, la única reacción que notó en Rukia es que su rostro se tornó sombrío. Ichigo se alejó pero Rukia le tomó por la camiseta.

—Tengo miedo.

—Yo también —tomó su mano y la besó —pero si en verdad el destino nos separó y ahora nos vuelve a unir es por algo, enana. Mi amor por ti no ha cambiado en todo este tiempo y el verte fue el que llenó ese vacío que se había hecho cinco años atrás pero no te dejaré ir. Y de ahora en adelante, te recordaré todos los días que te amo. Solo dame una oportunidad.

—Es una lástima— Ichigo la miraba sin comprender —ya había planeado hacer un viaje por todo el mundo.

—Eso quiere decir…?

—Que deberé posponerlo hasta que Isshin-san te dé vacaciones.

Los ojos de Ichigo se iluminaron y en su rostro solo se reflejaba una gran sonrisa. Alzó a Rukia por la cintura y la besó, en ese beso se demostraban lo mucho que se extrañaban, lo mucho que se amaban y lo mucho que se deseaban. Cuando sintieron que las cosas irían a más se separaron un poco.

—Será que me puedo llevar mi regalo?

—Claro— Rukia se separó y le entregó el cuadro.

—Gracias por no perder la fe en esto.

—Gracias por salvarme.

Cuando cerraron de nuevo la galería, Ichigo miró a Rukia dirigirse para el auto de ella. Ella de repente se detuvo.

—Qué vas a hacer con la otra chica?

—Ella fue quien me dijo que no debía perderte nuevamente.

—Ella es una gran chica, ayer estuvimos conversando y… ahora entiendo sus palabras.

—Qué vas a hacer?

—Espera, voy a hacer una llamada— Rukia llamó a Byakuya y le preguntó si iría al apartamento hoy o mañana. Él le dijo que debía tenía unos asuntos y se marchó a Kyoto pero que pronto la visitaría.

—Y bien?— le preguntó Ichigo una vez que ella terminó la llamada.

—Quieres ir a mi casa?

—No debería ir a la casa de una hermosa joven a estas horas de la noche y sabiendo que estará sola.

—Es una lástima.

—Dije que no debería pero la verdad es que sí quiero.

Rukia lo abrazó. Luego cada quien se fue en su auto al apartamento de Rukia. Una vez dentro, ella se dirigió a la cocina para tomar un poco de agua y al contemplar a Ichigo en la sala, le entraron unas ganas enormes de estar con él. Dejó el vaso en la mesa y se acercó a él. Buscó su rostro y lo besó, primero tímidamente porque tenía miedo de que él la rechazara pero al ver que él rodeó su cintura con sus brazos se aferró a ese beso como si fuera su tabla de salvación, no dudó más.

Sus besos comenzaron a apresurarse, a hacerse más profundos y ella abrió un poco su boca para dejar entrar la lengua de Ichigo, dejando a la luz ese deseo que sentían el uno por el otro. Tuvieron que separarse cuando Rukia sintió un bulto crecer dentro de los pantalones de Ichigo. Ella lo condujo hacia su habitación y al estar ahí, ella aprovechó para encender un par de velas que tenía y dar la luz perfecta para la ocasión.

Él la alzó y la acostó en la cama suavemente, se puso encima de ella y comenzó a besarla tiernamente, de todas maneras, tenían todo el tiempo del mundo para amarse. Aprovechó para besar su cuello y ella gimió de placer ante el acto, y eso hizo que Ichigo sonriera halagado. Se separó de ella y le quitó la blusa que llevaba dejando al descubierto sus perfectos pechos cubiertos por ese sujetador de encaje, eso lo excitó más.

El descuido de Ichigo al contemplar a Rukia, hizo que ella aprovechara también y se sentara frente a él, y tomó su camisa y se la quitó con ayuda de él dejando ver ese cuerpo bien definido que la tenía loca desde que lo conoció. Pasó su mano por su abdomen y, con una sonrisa de malicia en su rostro, lo besó nuevamente. En cuanto pudo, ella lo empujó para que se acostara en la cama y aprovechar ese momento para desabotonarle su pantalón y abrir la cremallera para dejar al descubierto su virilidad. Él se quitó a como pudo los pantalones y la atrajo hacia él. Masajeaba suavemente los pechos de Rukia hasta que sus pezones se pusieron duros por la excitación.

Bajó la copa de uno de sus pechos y comenzó a lamerlo y succionarlo mientras que con su mano acariciaba el otro seno. Un leve gemido salió de los labios de ella, pero sabía que ese juego podía ser jugado por los dos. Así que Rukia, a como pudo, puso su mano en la virilidad de Ichigo y este se estremeció, como señal de victoria ella comenzó a masajear su miembro y notaba como éste se ponía más duro y grande.

Ichigo la apartó de él y nuevamente la acostó para aprovechar y quitar sus pantalones y sus bragas. Ella se levantó y muy seductoramente comenzó a quitarse el sujetador, observando a Ichigo de una manera muy lujuriosa. Él no pudo más y se quitó el bóxer. Ahora, frente a frente estaban desnudos en cuerpo y en alma. Cinco años desde la última caricia, cinco años desde su último encuentro bajo las sábanas.

—Te amo— fue lo único que dijo antes de tomarla por la nuca y atraerla hacia él y besarla.

La recostó nuevamente y con suaves besos recorría su rostro, su cuello, sus senos, su abdomen hasta llegar a besar sus caderas y buscar con una de sus manos su clítoris. Al encontrarlo ella se arqueó de placer.

—Ichi...

—He soñado tantas veces con esto, con que grites mi nombre cuando te excitas, cuando amas, por hacerte mía siempre.

Bajó hasta la sexualidad de ella y abrió los muslos. La encontró húmeda y deliciosa, así que con su lengua comenzó a jugar con su clítoris. Ella se asustó de repente pero se dejó llevar ya que sabía que ella también lo había ansiado desde hace mucho tiempo. Ella solo decía su nombre una y otra vez mientras sus caderas de movían por sí solas ante el estímulo que les daba Ichigo. Ese jugueteo que tenía de succionar su clítoris y lamer sus labios mojados la llevaron al éxtasis. Ichigo comprendió que la hizo llegar a su primer orgasmo.

—Tan rápido?— preguntó él.

—Tonto, este es solo el principio— dijo ella con los ojos cerrados pero en su tono de voz notó toda la lujuria contenida.

—En ese caso, dime qué es lo que quieres?

—Sabes bien qué es lo que quiero— dijo un poco tímida.

—No lo sé, si no me lo dices entonces paro.

—NO!

Ichigo se acercó a ella y le susurró al oído.

—Entonces, dime qué quieres?— Ella lo miró y sus mejillas se sonrojaron al verse obligada a pronunciarlo.

—Quiero que me hagas tuya.

No tuvo que esperar mucho cuando Ichigo la penetró con fuerza. Rukia gimió ante el acto pero no se molestó sino que todas sus energías se concentraron en seguirle el ritmo a Ichigo con sus caderas. Ichigo se detuvo y la miró.

—Pasa algo?— dijo ella preocupada.

—Lo que pasa es que no puedo dejar de saciarme de ti. Quiero hacerte mía toda la noche— la besó mientras el vaivén de su miembro hacía lo suyo dentro de ella. Rukia arqueó su espalda y nuevamente tuvo otro orgasmo. Ha como pudo se separó de él y lo acostó.

—Ahora es mi turno y se colocó encima de él de tal manera que ella estuviera dirigiendo la situación.

Ella se sentó de tal manera que la sexualidad de Ichigo yaciera dentro de ella. Y comenzó a moverse como quien está cabalgando. La mirada de excitación de ambos hacía que siguieran el juego a más no poder.

—Rukia…

—Ichigo, te necesitaba. Necesitaba que me hicieras tuya.

—Eres solo mía, solo mía y de nadie más, por siempre.

De esa manera ambos tuvieron el orgasmo que necesitaban para sellar esa promesa. Al día siguiente, siguieron haciendo el amor como si no existiera un mañana. Cuando ya sus fuerzas no pudieron más, solo se contemplaban el uno al otro y conversaban temas superficiales.

Una llamada al teléfono de Ichigo los hizo entrar en la realidad. Ichigo contestó.

—Hola… sí… es un poco largo… sabía que te lo contarían… mejor llego y te cuento si tuve suerte— lo decía mirando a Rukia quien se quedaba viéndolo curiosa por la llamada —de acuerdo, llego en una hora— colgó.

—Quién era? Si se puede saber.

—Quieres recuperar tus lentes de sol?

—Mis lentes de sol?— Rukia hacía memoria de dónde tenía sus lentes —pero están en mi auto.

—Te apuesto a que no están ahí.

—Me los escondiste entonces.

—No. Qué quieres apostar?

—Si yo gano, me llevas a cenar a un lugar muy bonito.

—De acuerdo, pero si yo gano, deberás complacer mis caprichos esta noche.

—En cualquiera de los dos casos, salgo ganando— dijo ella susurrándole al oído.

—No podemos seguir así, debemos comer. Así que, qué te parece si yo te enjuago la espalda?— dijo mordiéndole el lóbulo de la oreja.

—Me encantaría.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Tocaron a la puerta y Yuzu abrió. Sus ojos no creían lo que veían. Finalmente su hermano había conseguido lo que quería. Rukia estaba junto a él.

—Papá!— gritó.

—Yuzu, nos dejarás pasar?— preguntó Ichigo a ver que su hermana no les daba espacio para entrar a la casa.

—Qué pasa?— Yuzu solo señaló hacia la puerta y los ojos de Isshin tampoco daban crédito a lo que veían. —Mi tercera hija ha vuelto!— y abrazó fuertemente a Rukia.

—Buenas tardes, Isshin-san.

—Mi hijo no es tan tonto. Gracias Rukia-chan por darle una oportunidad a mi hijo. A veces se comporta como un idiota pero sabes que es bueno.

—Papá! Deja de molestar.

—Qué es todo ese alboroto?— Karin observó la escena y continuó hacia la sala sin prestar más atención.

—Karin, es que no te fijaste que Rukia-chan está con Ichigo?

—Ya lo sabía.

—Cómo?!— preguntaron tanto Isshin y Yuzu.

—Yo los invité a almorzar.

—Bueno, pasen entonces. Rukia-chan, esta es tu casa.

—Gracias.

—Bueno cuéntenme cómo pasó todo— preguntó Isshin.

Rukia e Ichigo le comentaron cómo pasó todo y que esperaban estar juntos por el resto de sus vidas.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Dos años han pasado desde que Ichigo y Rukia volvieron. Pasado un año, Ichigo le pidió matrimonio a Rukia en los Campos Eliseos en Francia y a los tres meses se casaron. Fue una ceremonia íntima con sus amigos y familiares. Decidieron ir a vivir a la casa que Hisana había comprado para Rukia y en donde habían vivido muchas cosas.

—Rukia— no hubo respuesta —Rukia?— dijo tocando su trasero. Ella se movió entre las sábanas y él sonrió. —Dormilona, es hora de despertarse— Rukia abrió un ojo y observó a Ichigo de pie al lado de la cama, esperando a que ella reaccionara.

—Ya estás listo?

—Te he estado llamando desde hace 30 minutos pero no contestabas— se sentó a su lado —estás muy cansada, supongo.

—Un poco, no he dormido bien en estos días.

—Vas a ver que todo va a salir bien— le besó la mejilla.

—Ya no voy con la misma ansiedad de la primera vez— se levantó y se fue al baño.

Ichigo observaba la foto de ellos que yacía en la mesita de noche. El día de su boda. Los últimos seis meses Rukia ha estado bajo tratamiento para poder quedar embarazada, debido al tratamiento que ella ha tenido para eliminar por completo la esclerosis múltiple. Hace cuatro meses parecía que ella estaba embarazada pero fue una falsa alarma. Y cada mes desde entonces ha sido lo mismo. Ichigo sabía que Rukia es la mujer más fuerte que él haya conocido pero incluso a ella le debe doler no poder quedar embarazada.

Rukia terminó de vestirse y peinarse y bajó a desayunar.

—No quiero que te hagas ilusiones— decía ella mientras se servía el cereal.

—Sabes que no lo hago. Pero el estar contigo es la mayor felicidad que he tenido. Si pudiéramos tener un hijo sería una gran alegría pero créeme cuando te digo, que tú eres mi mundo. No necesito más a menos que tú quieras.

—Ichigo, esto es muy difícil. Si no logro estar embarazada, no quiero seguir intentándolo, por lo menos por un tiempo.

—Como desees.

—Por qué no estás molesto?

—Porque no lo estoy.

—Pero sé lo mucho que deseas tener un hijo.

—Por qué dices eso?

—Porque veo lo feliz que eres cuando tienes que cuidar a los hijos de Tatsuki y de Renji, incluso el de Orihime— dijo mirándolo fijamente. Ichigo meditó el asunto y tomó su mano.

—Es divertido ser el tío que le consiente todo a esos niños pero sin tener una responsabilidad. Si tuviéramos un niño sería algo distinto pero yo estoy contigo por quien eres Rukia, no por si fueras a ser la madre de mis hijos sino porque eres el amor de mi vida.

—Te amo.

—Yo también, y pase lo que pase, yo te apoyo.

Así se encaminaron hacia el hospital donde tenían la cita con el ginecólogo, el Dr. Ukitake.

—Rukia, Ichigo. Pasen, pasen— dijo con su gran sonrisa.

—Doctor, gracias por recibirnos— dijo Rukia con una sonrisa amable.

—Es todo un placer. Ahora dime, cómo has estado?

—Tengo 15 días de atraso.

—Es bueno.

—Ya ni sé.

—No digas eso, esperemos que esta vez sí tengamos suerte. Anda sube a la silla y ponte la bata, ya voy.

Dr. Kurosaki Ichigo, favor presentarse en recepción— dijo una chica por el intercomunicador.

—No pueden ver que uno viene porque ya están molestando— dijo Ichigo con el ceño fruncido.

—Kurosaki, ve. Es solo un examen de rutina, revisaré todo normalmente para dar tiempo a que llegues.

—Gracias— tocó la puerta donde Rukia estaba colocándose la bata.

—Kia, ya vengo. Voy a ver qué quieren.

—De acuerdo.

—Ukitake, no ha estado de muy buen humor. Ayer se hizo una prueba casera y dio negativo.

—Las pruebas a veces no funcionan porque hay factores que alteran, esperemos que no sea otra mala jugada.

Ichigo lo miró y salió del consultorio. Al llegar a la recepción se encontró con Byakuya.

—Byakuya, no sabía que ibas a venir.

—Kurosaki, qué te he dicho de llamarme por mi nombre?

—Como sea, a qué viniste?

—Rukia me comentó ayer que ha tenido un atraso y que la prueba casera que se hizo dio negativo. Es acaso que el tratamiento de la esclerosis múltiple está afectando la fecundación?

—No es eso, mira, vamos al consultorio del ginecólogo— se encaminaron hacia el lugar— verás, tuve que hacerle un cambio al tratamiento de Rukia para que pudiera quedar embarazada pero el cuerpo apenas se está acostumbrando a las dosis, puede ser que por el momento no pueda estar embarazada.

—Ayer la escuché muy desanimada.

—Y lo ha estado!

—Quiere darte un hijo.

—Yo quiero que ella también quiera tener un hijo pero si no se puede, tampoco es que vaya a querer menos a tu hermana. ¡A ella la amo por quien es!, no por si puede o no darme un hijo. Me dijo temprano que si daba negativo no quería seguir intentándolo y la voy a apoyar.

—Veamos qué dice el doctor- tocaron la puerta y Ukitake les dio el permiso de entrar. Ichigo y Byakuya observaron que Rukia lloraba y se preocuparon ya que esa reacción no significaba algo bueno.

—Rukia, qué pasa?—dijo Ichigo mientras se acercaba a ella.

—Es que… es que…— y solo señaló hacia la pantalla del ultrasonido.

—Rukia les quiere decir que pueden ver al bebé aquí mismo— Ukitake señaló en la pantalla lo que parecía ser un pequeño frijol.

—Eso significa que…— dijo Ichigo con los ojos totalmente abiertos.

—Que tenemos un heredero Kuchiki— dijo Byakuya con la seriedad de siempre pero con una mueca por sonrisa.

—¡Voy a ser papá! ¡Voy a ser papá!– al caer en la realidad se sentó de golpe en la silla que estaba a la par de Rukia —voy a ser papá…

—Así es nuevo papá pero recuerden que este periodo es crucial, Rukia debe cuidarse mucho. Debe mantener reposo y… Rukia, ¿estás bien?

—¡Sí! Es solo que… ¡aún no me lo creo!— dijo con su rostro lleno de felicidad.

Byakuya la rodeó con sus brazos y besó su cabeza. Acto que sorprendió a todos.

—Vamos a cuidarte muy bien para que ese niño nazca y se parezca a su madre y a su tía— al oír eso Rukia lloró nuevamente. Esas palabras de su hermano la alentaban a seguir adelante no solo por ella sino por su niño también.

Contaron la noticia a todos sus amigos y la alegría fue compartida. Durante los meses del embarazo, Rukia estuvo muy al cuidado de Byakuya ya que él no permitió que otra persona la cuidara a excepción de Ichigo, y no le quedaba más remedio puesto que era el padre pero si no lo hubiera sido ni le hubiera permitido acercarse.

Al saber que era una niña, la alegría igual inundó a las familias quienes ya estaban decidiendo el nombre y aunque muchos eran raros, Ichigo y Rukia sabían cómo llamarla: Hisana, en honor a la hermana de Rukia. Byakuya no pudo estar más feliz (aunque no lo demostró) y cualquier cosa que viera para la niña, él la compraba.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Hubieras deseado que las cosas fueran diferentes?

—A veces me pongo a pensar en qué hubiera cambiado pero al final todo salió bien.

—Solo no hubiera querido estar tanto tiempo lejos de ti.

—Solo así llegamos a valorar lo que hoy tenemos.

—Hablas con mucha madurez.

—Solo digo lo que siento. Mi lucha y mi alegría no la cambio por nada. Valoro cada minuto que paso contigo y con los niños.

—Y con tu hermano…

—Y con él y su prometida. Pensé que no lo vería amando a otra persona pero, ¡me alegro mucho por él!

—¡Y sus sobrinos la aman, también!

—Papá!

—Creo que estos cinco minutos de descanso terminaron— Ichigo le da un beso a Rukia y voltea hacia donde se dirige la vocecita. —Qué pasa Masaki?

—Papá, ¡Hisana y Sojun no me dejan jugar con ellos!

—Niños, vengan acá— les dijo Rukia. Al llegar estaban bañados en barro —¿qué es esto?

—El tío Renji dijo que estaba bien. Él y Rin están todos sucios.

Rukia se puso muy seria, a punto de matar a su amigo cuando le pusieron una mano en el hombro. Era Ichigo.

—Suena divertido, ¡vamos!— y sus hijos gritaron de alegría al ver que su padre también disfrutaba con ellos de estar sucios.

"No cambiaría nada, porque incluso mi mayor lucha me dejó la mejor de las recompensas" pensó Rukia mientras observaba a su familia feliz.

—¡Mamá, ven!— Rukia solo sonrió y corrió hacia donde su familia y amigos. "Definitivamente, es lo mejor que me ha pasado"…

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- F I N -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Perdón a todas y todos los que estaban esperando el capítulo por meses pero no pude escribir porque el cuatrimestre en la universidad fue muy difícil y lleno de trabajos. También, al ser el último capítulo fue el más difícil de escribir (perdón si a alguien no le gustó el final). Y se me fue la inspiración por un buen tiempo pero lo prometido es deuda.

Espero que hayan disfrutado de la historia tanto como a mí me gustó escribirla. No es fácil despedirse de una trama que tengo desde hace cinco años escribiendo.

Bueno, gracias a todos los que dejaron sus mensajes, sus críticas y sus buenos deseos. Espero que lean otras de mis historias.

Nos leemos pronto.