Escribir un final siempre llena a uno de sentimiento encontrados, es como despedirte de tu historia para dársela al mundo. Me sentí muy bien escribiendo este Fic en el que se fueron frustaciones, alegrías, tristezas, ganas de abandonarlo, pero al final aquí estuve hasta el final. Bueno sin más palabrería cursi por parte del autor los dejo con el final de esta historia:
Capítulo 25: Como si fuera la primera vez
Shuichi estaba recostado en una cama de hospital recibiendo una transfusión sanguínea, a pesar de que la bala no lo había impactado de manera directa, el chico había perdido una fuerte cantidad de sangre, por lo que la transfusión era lo más lógico en esta situación. Ryuichi estaba a su lado, siempre estaba a su lado en los momentos difíciles gracias al amor que le tenía, ese mismo amor que lo inflamaba y que en este instante le impedía mirarlo a los ojos. No entendía muy bien el episodio de la cena: un maniaco irrumpiendo a la mitad de la fiesta tratando de amenazar a Yuki Eiri y al final Shuichi era el herido. ¿Por qué habría intentado salvar la vida del escritor poniendo en riesgo la suya propia? Suspiró, no había otra explicación: el amor.
—Shuichi, ¿te sientes mejor?
—Sí, ya estoy un poco mejor, sólo me siento mareado y cansado pero se supone que esta recarga de sangre me dejará como nuevo
—Estuviste jugando con la muerte y aun así no pierdes tu sentido del humor
—Agradezco que no estoy muerto
— ¿Por qué? —Shuichi miró a Ryuichi con curiosidad, la pregunta que le acababa de lanzar ni siquiera tenía sentido
—a qué te refieres, no te entiendo—
— ¿Por qué trataste de salvar a Eiri? — El pelirrosa se sobresaltó, el corazón comenzó a latirle con fuerza y su mirada se enterneció, pasó dos dedos por la herida de la bala y sonrió.
—Debo ser honesto contigo y conmigo y debo pedirte perdón, pero mi corazón ya tomó una decisión y aunque me siento un poco mal por la decisión, no me arrepiento de nada, aunque ya no puedo hacer nada al respecto.
— ¿Y el elegido no soy yo verdad?
—Discúlpame Ryuichi…yo no quería que las cosas sucedieran así, pero la situación se me salió de las manos, cuando Eiri estuvo en peligro mi mente se aclaró. — Ryuichi lo miró y le sonrió, después de todo le había prometido que respetaría su decisión, de alguna manera presentía lo inevitable.
— Entonces creo que formalmente esto se acaba aquí —
—Realmente lo siento, no quiero que pienses que jugué contigo o qué sólo buscaba quitarme a Eiri de la mente, porque no es así, tu…—Ryuichi interrumpió a Shuichi con una sonrisa
—No te disculpes Shu, lo importante aquí es que sigas a tu corazón y que seas suficiente, nunca te conformes con un casi en tu vida, si yo no soy lo que amas, ve por lo que realmente amas.
—Yo ya no puedo ir tras él, no cuando tengo un pasado lleno de dolor con él
—Tú lo has dicho…es un pasado
—Un pasado que me condenará a un presente igual si lo busco, las personas como él no cambian y la prueba es que se irá lejos, para rehacer su vida. —Ryuichi escuchó la resolución de Shuichi y le dio un ligero abrazo
—Tienes derecho a ser feliz, si en algún momento reconsideras tu decisión, búscame.
— ¿y si mi decisión es permanente?
—Entonces seremos buenos amigos, como siempre lo hemos sido, ahora descansa, tal vez en algunas horas te den de alta— Ryuichi le sonrió a Shuichi y salió de la sala, le dolía el pecho y sus ojos amenazaban con romper en tempestad, después de todo amaba al pelirrosa y no podía hacer nada para remediar esa situación. Al entrar a la sala de espera unos ojos lo acecharon, unos ojos que conocía bien: Thoma Seguchi
— ¿Cómo está Shuichi?
—Bien Thoma
—Luces apabullado, ¿qué pasa? —Ryuichi se sentó a su lado y lo abrazó, hacía años que sus cuerpos no compartían tal cercanía y se fundían en carmesí de emociones guardadas.
—Me ha dejado, su corazón nunca me perteneció del todo
—Lo lamento Ryuichi, pero tú y yo sabíamos que esto iba a pasar, él siempre amó a Eiri…
—Tanto como tú a Mika Uesugi
—Mika… Mika y yo nos separamos hace un mes. Decidimos que lo mejor para los dos era terminar con esta farsa. —Ryuichi lo miró atónito, no podía creer lo que escuchaba
—Sólo lamento haber tomado esta decisión tan tarde… Ryuichi si tú me dieras otra oportunidad yo…—Ryuichi interrumpió a Seguchi poniendo dos dedos sobre sus labios y miró al suelo.
—Yo no podría iniciar algo, ni retomar algo en estas condiciones, no quiero apresurarme ni cometer el mismo error dos veces—
—No te estoy pidiendo que lo retomemos de inmediato, aún tengo que enterrar las memorias junto a Mika, seguiremos siendo buenos amigos y socios pero hasta ahí. Tal vez las cosas mejores cuando entremos al estudio a componer nuestro siguiente disco, por lo pronto, hay que aclarar nuestras mentes y después dejar el barco a la deriva. Ahora si me disculpas debo hablar con Shindou
— ¿Con Shuichi?
—Sí, si no hablo con él estaría cometiendo un error muy grande, él sigue creyendo que sólo fue una aventura duradera en la vida de Eiri, pero no fue así, él debe saber cosas, deberías ir a descansar, si quieres después de que hable con Shuichi te llevaré a tu casa.
—Yo te esperaré Thoma…te esperé muchos años, ahora sólo tengo que aguardar unos cuantos minutos más. —Ryuichi le regaló una sonrisa tímida a Thoma y el productor le correspondió, en pocos segundos el productor estaba caminando por el frío pasillo que daba directamente a la habitación del cantante. No dudó en entrar sin tocar la puerta y lo miró. Shuichi lo recibió serio y con una expresión de respeto, sentía que sería culpado por el incidente pero no externó su sentir.
—Seguchi, que sorpresa, no lo esperaba aquí
— ¿Cómo sigues de salud Shindou?
— Estoy mejor, gracias, después de que termine la transfusión y cambio de vendaje estaré listo, no fue la gran cosa. Gracias
—Mandaré un auto para que te lleve a tu departamento, ahora, me gustaría hablarte de otra cosa
—De Eiri —Thoma sonrió, por el tono de rencor fingido notó el vasto amor que el cantante aun le profesaba al escritor.
—De Eiri y de ti
—Entre él y yo ya no hay nada
—No te mientas, aun lo amas y él a ti, no hay motivo para que estén separados ahora que estás libre.
—Usted mejor que nadie sabe que yo no representé en la vida de Eiri más que una especie de juego, un juego que usted mismo intentó parar, un juego que terminó destruyéndonos—
—Estoy aquí para contarte una parte de la historia, de tu historia con Eiri, una parte que desconoces, esto ocurrió cuando fingiste tu muerte. Bad Luck perdió la cabeza, ellos se sumieron en una depresión inmensa y los más afectados fueron Eiri y Nakano, ellos fueron los únicos que dudaban de la veracidad de tu suicidio. Nakano te buscó por cielo, mar y tierra y Eiri también, incluso contrató a una detective para que te buscara, pero jamás supieron algo de ti. Una vez fue encontrado por los paparazzi e inventaron un rumor de que tenía un nuevo amor…
—El reportaje que decía que tenía un nuevo amor…
—Sí, le dio la vuelta al mundo y Eiri estaba tan ocupado buscándote que no se tomó la molestia de desmentirlo. Después de esto vinieron los días más oscuros en la vida de Eiri. Él encontró tu diario y lo leyó, supo todo de ti y se lamentó por ser como fue contigo, Eiri lloró sangre hasta destilar su sombra por ti y cuando llegó a las últimas páginas de tu diario, donde decías que terminarías con tu vida, fue un golpe mortal para él.
Eiri se volvió prácticamente loco, volvió su departamento un desastre, se descuidó físicamente, no comía, no dormía. Bajó trágicamente de peso y sus ojos perdieron su brillo característico. De pronto comenzó a cometer actos en contra de él, iba a los bares a beber y terminaba siempre en peleas, buscaba ser golpeado, castigado, él sólo quería sentir dolor por ti. Me tocó sacarlo de varios lugares, días antes que regresaras estuvo hospitalizado y sus últimas palabras antes de quedar inconsciente fueron: "Shuichi, perdóname", Yo padecí todo eso junto a él y no creo que sea justo que conozcas sólo la mitad de la historia.
Cuando regresaste de la mano de Ryuichi, él se volvió a derrumbar pero juró recuperarte y al saber que amabas más a Ryuichi decidió perderse en la nada. Después del incidente de esta noche salió del lugar, Tatsuha lo buscó en su apartamento, pero no está ni él, ni sus cosas. Dijo que se iría pero no sabemos a dónde, a las 6 de la mañana lo buscaremos en el aeropuerto, hora que sale el primer avión. Aunque sabemos que ya será posible detenerlo…
—Pero, ¿y yo qué puedo hacer?
—Por la expresión de tu cara sé que aún lo amas, estás angustiado, temeroso. Si de verdad te importa ese hombre harás lo correcto. Ahora te dejaré pensar las cosas, sea cual sea tu decisión no te juzgaré.
—Gracias Seguchi
—No me agradezcas y demuéstrame que mis palabras han valido algo para ti — Seguchi se dio la vuelta y salió de la habitación. Shuichi se quedó ahí, sólo, pensando. Su corazón palpitaba gritando un nombre en pequeñas pulsaciones. Miró la bolsa de sangre para verificar cuanto tiempo restaba para terminar la transfusión. Al menos una hora más. Necesitaba pensar las cosas, si Seguchi había dicho la verdad y Eiri lo había sufrido tanto cómo él sufrió entonces no había duda que era correspondido. Y entonces las piezas comenzaron a encajar, el rubio se había deshecho de su orgullo para buscarlo. ¿Qué hacer entonces, dónde buscarlo?
—Shuichi, ¿cómo estás?
—Hiro— Su mejor amigo irrumpió en su privacidad. Shuichi lo puso al tanto de todo lo sucedido desde su salida al hospital hasta la intervención de su jefe. En pocos minutos estaban deliberando la situación, buscar o no buscar al escritor, el problema sería dónde buscarlo.
—Conociéndolo querrá irse en el primer avión que salga, no importa el destino
—Eso sería muy precipitado
—Muy precipitado pero muy propio de Eiri Yuki. Ya quiero irme de aquí y buscarlo.
—Llamaré a Tatsuha— Hiro sacó su móvil y se comunicó con el novio de Suguru.
—Pásame el teléfono, yo tomaré la llamada, ¿Tatsuha?
—Sí, Shu, soy yo
— ¿Alguna pista de tu hermano?
—Ninguna, ni en su apartamento, no contesta su celular y no hay rastro de él en el aeropuerto. Ya lo revisé de lado a lado y nada.
—En cuanto me den de alta me uniré a la búsqueda
— ¿Por qué de pronto tanto interés en mi hermano Shu?
—Porque no sé qué voy a hacer sin él, no lo quiero perder.
—Al fin te diste cuenta de tus sentimientos, si llego a saber algo te lo haré saber
—Gracias Tatshua. —Shuichi le devolvió el teléfono a Hiroshi. Ya no le quedaba más tiempo que esperar, esperar a que el doctor viniera a darlo de alta, esperar encontrar a Eiri y esperar a que le diera una oportunidad después de tratarlo tan mal.
—Descuida Shu, todo saldrá bien.
— ¿Dónde está Ayaka?
—Está con Tatsuha y Suguru buscando a Eiri
—Hiro, no puedo perderlo. Si tan solo pudiera verlo a los ojos una vez más y decirle que lo amo me daría por servido, porque este amor es diferente, es nuevo. Algo nació en mí, es un amor nuevo.
— ¿Y si no lo encuentras?
—Entonces no podría reponerme nunca y tampoco me daría una nueva oportunidad de amar.
—Descuida Shu, lo encontraremos. —El médico abrió la puerta de la habitación y miró a Shuichi, la bolsa de sangre estaba a punto de terminar completando así la transfusión, estaría libre en pocos segundos y podría ir a buscar a Eiri
—Bien joven Shindou, al parecer la herida no fue nada grave, la transfusión está completa. Después de cambiarle el vendaje podrá usted regresar a casa, si guarda el correcto reposo en menos de un mes estará como nuevo.
—Gracias doctor. —El doctor se acercó a Shuichi y comenzó a cambiarle el vendaje, los minutos se extenderían tanto que la eternidad parecería un párpado al ser comparada con esos instantes. Cada segundo era una vida menos para ese cálido amor en el corazón de Shuichi, la esperanza estaba alerta pero el dolor también era una constante, perderlo significaría perderse de nuevo. Una pesadilla eterna de la cual no despertaría.
—Bien, alístese, por su comportamiento hiperactivo deduzco que no quiere permanecer aquí un minuto más. Después de vestirse puede pasar a la recepción a llenar unas hojas y podrá irse.
—Gracias doctor.
—Cuídese mucho Shindou, no quiero volver a verlo por aquí. —Shuichi se vistió lo más rápido que pudo con la ayuda de Hiro. En breves instantes ya estaban caminando a la salida del lugar, abordando el auto de Nakano.
—Bien Shu ¿A dónde vamos?
—Aún falta algo de tiempo para que nos den las 6 y Tatsuha ya no ha llamado. Vamos a mi casa, tal vez esté ahí. —El viacrucis comenzó. Todos los puntos que Shuichi visitó estaban desprovistos de escritor alguno. El tiempo se terminaba y las opciones también.
—Hiro, me estoy rompiendo en pedazos, ya no aguanto la incertidumbre.
—No pierdas la fe Shu, todo saldrá bien.
—Déjame en el parque, necesito tiempo para pensar. Para aclarar mi mente.
— ¿Seguro?
—Sí.
—Está bien. —Hiro se dirigió al parque y Shuichi bajó del auto y caminó por el parque, el aire fresco se mecía y silbaba alrededor, haciendo constar que ningún alma además de la de Shuichi estaba ahí. No tardó en encontrar una banca donde se sentó a reposar para ver a la nada. Estaba perdiendo lo que más amaba y sus esfuerzos no eran suficientes para acercarse a él.
—Eiri… ¿será que me dejaste de amar y por eso me castigas así? — Y el viento silbante le devolvió la respuesta de la nada. El frío comenzó a agobiarlo, tan crudo y cruel como esas antiguas miradas de Eiri, miradas que no volvió a sentir desde que él volvió. Se negaba a pensar que Eiri era una mancha en su pasado, no quería verlo diluirse entre los ecos mortales del ayer. No podía permitirlo pero tampoco podía remediarlo.
— ¡Yuki! — Gritó una vez pero sólo escuchó al eco respondiéndole. Parecía que estaba ahí, sólo mientras una burbuja de silencio lo envolvía.
—Eres un poco predecible, sabía que te encontraría aquí.
— ¡Yuki!— El chico miró al rubio escritor. Era real, no era producto de alucinaciones ni recuerdos
—Shuichi… yo— El pelirrosa lo interrumpió uniendo sus labios con los del escritor, pactando el beso que sus cuerpos habían estado anhelando y no se había dado. Habían soportado tempestades enteras para tenerse el uno al otro y ahora estaban ahí, entregándose en un beso.
—Eiri… yo fui un idiota
—El idiota aquí fui yo, pero ya tendremos tiempo para explicar todo. Ahora sólo quiero re empezar a tu lado
—Sí, sólo promete que no te irás
—Sólo si tú juras no desaparecer.
─Shuichi, yo te amo— Había esperado tanto tiempo para escuchar esas palabras que se sentía como si nunca antes las hubiera escuchado, algo en él se inflamaba y lo rebosaba de felicidad. Todo era tan real ahora, tan limpio, tan diferente.
—Yo también te amo Eiri— Shuichi sonrió y cerró los ojos y se entregó en un beso, ahora estaban juntos. Después de haberse lastimado mutuamente ahora ambos se ayudaban a sanar, porque olvidarían el pasado para tenerse en el presente. Todo sería nuevo, todo sería diferente, como si fuera la primera vez, pero más intensa e igual de inocente. Eiri abrazó a Shuichi para envolverlo en un beso más intenso, entregándose el uno al otro y amándose hasta siempre.
… Hay cosas en la vida que se deben olvidar, que pasan y duelen más no volverán. También tú viviste momentos muy tristes… Por eso mírame que yo te haré olvidar y tú me harás sentir y yo te haré gritar como si fuera la primera vez…
Bien, esta última cita es parte de una canción que se llama (Como si fuera la) Primera vez de Gloria Trevi, de ahí me basé para escribir este capítulo, si quieren buscarla y escucharla pues adelante.
Muchísimas gracias por leer mi historia, espero que les haya gustado mi fic tanto como a mi me gustó escribirla. En un futuro cercano estaré posteando más fics. Les agradezco por cada lectura, cada Review, cada regaño, todo. Una historia no es nada sin lectores y pues esta historia se hizo con su ayuda. Les agradeceré mucho sus reviews sobre el capítulo y sobre la historia en general. Sé que no se deben pedir Reviews pero me encantaría leer todas sus impresiones. Muchísimas gracias por aguantar mis retrasos, falta de inspiración y de más inconvenientes para publicar, muchísimas gracias por todo y pues nos leeremos después.
Allan Grayson.
