Declaración: Ninguno de los personajes me pertenece, ya saben, son de Masashi Kshimoto, (Gracias por el talento extraordinario de crear a un Sasuke :D) La historia, es completamente de mi autoría…^_^
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CAPITULO 24: SENTIRSE VIVO.
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-¡Taxi!- grité, literalmente, como una loca horrible. Pero bajando del avión, tome mi maleta desesperada y camine apresuradamente por todo el aeropuerto para buscar la salida. No pasaron treinta segundos, cuando aviste el primer taxi y aborde en el. Le di la dirección de la casa de Sasuke- Por favor, apresúrese. Necesito llegar lo más pronto posible.
-No se preocupe, señorita.- me miro el chofer desde el espejo retrovisor. Arranco el auto y tomo la ruta que debía.
Tome el pequeño bolso y saque un espejo, si cuando salí de Viena me veía terrible, ahora estaba mucho peor. Tome un poco de maquillaje y lo unte en mi rostro, un poco de brillo en los labios y ricé mis pestañas. No quería que Sasuke me viera como una momia después de tanto tiempo. El martilleo en mi corazón, no había dejado de resonarme en mis oídos. Tuve que aplicar mucha fuerza en mis manos para no pintarme mal los labios, y sabía perfectamente que eso no era ocasionado por el movimiento del auto, sino porque las manos no paraban de temblarme.
En mi mente solo aparecía Sasuke, oraba porque el camino se hiciera muchísimo más corto. Pero también recordaba al señor Sai, gracias a su amabilidad, estaba ahí en ese auto, el 26 de diciembre para volver a ver al hombre que amo.
Observaba mi ciudad tan asombrada que incluso el aire me parecía dulce. Nunca me había alejado tanto y por tanto tiempo, y la extrañaba, ella parecía recibirme con los brazos abiertos y sus calles hermosas con mi gente, parecían entender mi prisa por llegar a ese punto en específico, porque los autos dejaban el paso de mi taxi, lo que hacía que avanzáramos más rápido.
Desafortunadamente el tráfico se hizo más intenso justo cuando llegábamos a la avenida para dar vuelta hacia la casa de Sasuke. Faltaba alrededor de medio kilometro para que el taxi pudiera dar vuelta y los autos parecían no avanzar.
La desesperación no podía ser más evidente, pues el taxista me había pedido repetidamente que me tranquilizara, que llegaríamos pronto. Pero yo no podía esperar más, pague el taxi y el chofer bajo del auto para abrir la cajuela y sacar la estorbosa maleta.
-Gracias, señor.- hable mientras colocaba la maleta para poder arrastrarla.
-Suerte, señorita.
Y sin esperar más, corrí entre todos los autos y subí a la acera. Corría tan rápidamente que el pecho me dolía y la liga que llevaba en mi cabello se soltó, pero no tuve ni tiempo para recuperarla. Yo seguía corriendo y esquivando a la gente que aparecía en mi camino. Cada vez faltaba menos y cada paso me pesaba tanto, que pensaba que cada pie era un yunque.
El corazón seguía martillándome los oídos y mis ojos seguían clavados en el frente. Todo parecía detenerse, menos mi corazón y mis pasos apresurados. Mi necesidad, mis ansias nunca habían sido tan grandes, tan fuertes en mis adentros, hasta el punto de que me hicieran nudo en la garganta. Llegué a la avenida de la casa de Sasuke, y fue justo frente a ella donde me detuve. Lagrimas comenzaron a rodar sobre mi rostro al verla y me detuve un instante, como si mi cuerpo no quisiera responderme.
Pero saque una fuerza que ni siquiera conocía y avance hacia la entrada. Toque el timbre y mi corazón latió aun más fuerte, enterrándose a cada latido, matándome. La sangre recorría cada parte de mí tan deprisa que no me sentía una humana.
Y la puerta se abrió y la señora Mikoto no escondió su sorpresa y admire su bello rostro, era tan parecida a su hijo. Nos miramos unos instantes en los que ella me miraba evidentemente conmocionada, pero quizás mi aspecto no era el más adecuado para transitar por las calles.
-Mí querida, Sakura…
-Sasuke…- y mi boca era sorprendentemente seca. Mi voz frágil, un susurro en el viento que se desvanecía rápidamente. Pero dentro de mí, el torbellino de emociones era tan grande en comparación con mi voz.
La señora Mikoto se hizo a un lado y tomo mi maleta, sus dedos rozaron con los míos, y sus manos eran cálidas y suaves. Ni siquiera me había dado cuenta de que mis manos eran tan frías como las de un muerto. Pero es que yo lo era. Yo era un muerto y mi vida estaba en esa casa, e iba a recuperarla.
-No pierdas más tiempo, querida.- me metió dentro de la casa y cerró la puerta. Ella se acerco a mí y me beso en la mejilla. Su olor y cercanía eran tan parecidas a la de su hijo, que me dio un poco de calor.- Sube pronto, el está arriba en el techo de la casa. Espe…
Y no me importo que no supiera la dirección, solo atine a subir las escaleras. Recorrí el pasillo hacia su habitación y abrí la puerta. Su olor me llego hasta el rincón más profundo y remoto de mi cuerpo. A cada respiro, su esencia me llenaba de la vida que tanto me faltaba, pero él no estaba ahí.
-¡Sasuke!- lo llamé desesperadamente. Camine hasta el fondo del pasillo, y como si mi corazón me guiara, doble a la derecha y abrí una puerta, subí las escaleras y abrí la siguiente hasta toparme con el suelo del techo de la casa. Mis ojos brillaron, se que lo hicieron…él estaba ahí.
Y me sentí viva, y mi corazón también….
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-Sasuke…
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Y mi alma regreso a mí en cuanto él se giro y me miro. El viento movía demasiado mi cabello, llevándolo de apoco a mis ojos humedecidos por el llanto de la vida. Me quede de pie en mi sitio, admirándolo, como si fuera la primera vez que lo veía. Era tan hermoso.
Nos miramos como si nunca lo hubiésemos hecho. Y su expresión era igual o más intensa que le mía. Su mirada atravesaba mi piel, para llegar a las profundidades de mi alma.
Me sentía viva aquí, me sentía en mi hogar.
-Sasuke…
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Comencé a andar hacia él rápidamente, tropezando con mis propios pies hasta que al fin… me caí…mis piernas no soportaron mi propio peso por los temblores y la sangre fluía para anidarse en mi rostro. Pero él ya estaba ahí, me sostuvo entre sus brazos como si tocara a una flor que acababa de ser lanzada desde el cielo. Me sentí más viva que nunca, su calor fue inundándome, devolviéndome todo lo que yo misma me había negado. Me levanto junto a él hacia la luz. Sus ojos estaban fijos en los míos, viendo en ellos como si tratara de buscarse a sí mismo, o simplemente por el hecho de reflejarse en ellos. Su mano en mi cintura me sostenía fuertemente para no caer, me sostenía tan fuerte que mi cuerpo reacciono con un leve dolor, pero quería fundirme con él si era necesario; su otra mano me tocaba el rostro, acariciándome, su tacto tan suave.
Me sentía en mi hogar, aquí…yo era feliz, aquí…era donde yo quería estar por siempre. Entre sus brazos, por siempre y para siempre.
-Mi Sakura, estas aquí. Volviste…- y su voz, inundo todos mis sentidos. Tantos sonidos habían llegado a mí, pero ninguno era tan bello como su voz. A cada acción de él, me sentía más brillante. Sentía que todo desaparecía y solo estábamos nosotros dos. En su mirada, también parecía haber vuelto el brillo, la luz en esa oscuridad que siempre me incitaba a perderme en ellos más y más. Su agarre en mi cintura se intensifico y mis manos se anidaron en su pecho, una de ellas, camino hacia su mejilla, él respondió a mi tacto acercándose más a mi mano que temblaba y acariciaba su cremosa piel.- Eres tú, mi Sakura…
-Sasuke…estoy aquí…contigo…estoy aquí…-Quería que me sintiera cerca suyo, que supiera que jamás iba a volver a irme, que permanecería a su lado para siempre, que quería que él se quedara conmigo. Mis ojos comenzaron a derramar más lagrimas y mi pecho subía poco a poco buscando aire para seguir hablando- Sasuke…perdóname…perdóname….yo…
Y su ceño se frunció y me coloco uno de sus dedos sobre mis labios, aflojo el agarre en mi cintura y me toco el cabello, la cara. Mi piel reaccionaba a su tacto, enviándome delicadas chispas por todo mi cuerpo.
-No, no…ahora estas aquí, conmigo…dime que te quedaras siempre, dime que te quedaras siempre a mi lado…dímelo…dímelo…
Su aliento era tan cálido. Nuestras frentes se tocaron y de pronto fui consciente de nuestra cercanía y cerré los ojos.- Jamás volveré a irme, Sasuke…estoy aquí contigo…y aquí me voy a quedar…
Cerró sus manos en mi rostro y lo levanto. Yo lo mire y me sentí, realmente feliz.
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-Te amo…- me susurro antes de tocar sus labios con los míos…
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Jamás experimente sensación más hermosa que la de tener sus labios en los míos. No supe cómo responder al principio, pero mis labios se movieron en un compás con los suyos, hasta que pude seguir sus pasos. Sus manos descendieron a posarse en mi cintura y yo me aferre a su rostro. Me levanto en brazos y sentí como comenzamos a girar, sin dejar de besarnos. Sus labios eran lo más dulce y suave que había probado. No necesitaba nada más, me deposito en el suelo de nuevo y yo buscaba acomodo en su pecho, me apretó más contra sí y no podíamos soltarnos.
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Ahora éramos como una sola persona danzando al compás de nuestros sentimientos.
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Y cuando abandono mis labios, nos miramos un segundo recuperando el aire que hace unos momentos habíamos contenido. Y de nuevo, volvió a besarme, tan lento y tan suave que sentí ganas de llorar…, pero mis ojos se apretaban fuertemente…hasta que de pronto, comencé a saborear lagrimas dulces….y estaba segura, no eran las mías…
Sasuke…Sasuke, lloraba mientras me besaba. Me demostraba su flaqueza y el dolor agonizante que él también había experimentado. Sus lagrimas, hicieron aparecer un amor aún más grande, quería consolarlo y que no sufriera más, no quería que sufriera aún más..
-Te amo tanto Sasuke…- le susurre, cuando nuestros labios se separaron un instante y volvieron a tocarse.- No volveré a irme, te amo y siempre lo hare.- y seguía saboreando más sus lagrimas y sus labios.
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Y al final nos abrazamos fuertemente, como si nuestra vida dependiera de ello…y ambos reímos, reímos realmente porque al fin estábamos juntos y porque nuestro amor, se había anidado justo ahí, en nuestros pechos y ahora nos pertenecíamos el uno al otro. Al fin las estrellas luminosas en el cielo, se habían fundido para convertirse en una más grande y brillante.
Ahora, nuestros cielos se habían fundido en uno solo, con las mismas estrellas y con la misma luna y sol….
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-¡Ay!, ¡por fin! ¡Gracias al cielo que los veo tan felices a ambos.- y la señora Mikoto nos abrazo a los dos tan fuerte que sentí que me partiría en pedazos. Pero su alegría llegaba hasta a mí que impedía que siquiera mis rodillas se doblasen. Al bajar del techo había sido totalmente diferente. La mano de Sasuke sobre la mía otra vez, hacia que subiera al cielo y una sensación de que jamás bajaría de ahí era totalmente embriagadora.- Vengan, la cena esta lista. Tienen hambre.- Ambos la miramos como si fuera una bruja cósmica. Yo no había comido nada que no fueran unas galletas cuando venía en el avión, después de eso, mi único alimento era la esperanza de estar con Sasuke otra vez. Yo asentí gustosamente y Sasuke me beso en la mejilla.- Oh, hijo…, ya habrá tiempo para que te comas a Sakura a besos, mientras vamos a comer. Tu padre y tu hermano están esperando.
Enrojecí eventualmente. Sasuke me sonrió de nuevo y cuando Mikoto desapareció por el pasillo, me beso cortamente en los labios. Un beso tan corto pero tan cargado de un único sentimiento que era el causante de tanta felicidad. Bajamos tomados de la mano, pero creo que ahora era un agarre totalmente diferente.
El hermano de Sasuke me abrazo fuertemente cuando me vio y me dio las gracias por haber vuelto y haber traído a Sasuke desde el abismo donde se encontraba. Pero le dije que lo había hecho por los dos, porque yo también me encontraba ahí y quería sacarnos a ambos, porque yo amaba a su hermano y podría repetirlo sin cansarme.
Su padre me miraba encantado, como si nunca me hubiera ido. Y todos disfrutamos de la cena tan exquisita que había preparado la madre de Sasuke. Las papas fritas me supieron tan deliciosas que ella se esforzó porque comiera doble ración, al igual que Sasuke, aludiendo que nos veíamos demasiado delgados y demacrados. Y fue justo ahí cuando observe detenidamente a Sasuke. Era cierto, él estaba más delgado, y tenía unas ojeras que se marcaban alrededor de sus ojos y sentí una oleada de culpabilidad terrible. Aparte la mirada justo cuando él se percato de que lo hacía.
-Sakura, entonces ¿dónde vas a quedarte? Porque déjame decirte que ya he subido tu maleta a la habitación de huéspedes. Como madre de Sasuke y como suegra tuya no voy a permitir que te vayas a estas alturas a tu casa.
-Yo…pues verá…
-No se diga más. Terminando la cena puedes ir a arreglar tus cosas y darte un buen baño, porque luces demasiado cansada, querida.
-Muchas gracias.- toque un mechón de mi cabello y supuse que estaba totalmente mal. No había reparado en mi aspecto hasta llegar ahí, seguro que mi cabello era toda una melena de león y el maquillaje no había servido de mucho. Terminamos la cena y fui separada de Sasuke por su madre para conducirme a la habitación e indicarme el baño.
No dude en desempacar mi maleta y buscar mi ropa para después darme una ducha. Mientras me bañaba, toda la tención, pesadez y nervios que sentía desde que salí de Viena, parecía resbalarse poco a poco por mi cuerpo, hasta que al concluir, me sentí tan ligera y liviana como una hoja. Entre en la habitación y me vestí rápidamente y busque el teléfono entre la bolsa. Como imagine, mi madre había estado llamándome miles de veces y yo sin responder. Me moría de cansancio y lo único que hice fue mandarle un mísero mensaje, pero creo que eso era mejor que nada.
Acomode todo en la maleta y me senté en la cama a cepillarme el cabello y mientras lo hacía, comenzaba a pensar en todo lo acontecido: todo lo que había pasado y lo que no. Dentro de mí, seguía sin creer la amabilidad del señor Sai, quizás si no hubiera ido a esa iglesia, si no lo hubiera conocido, tal vez hubiera sido demasiado tarde.
Pero el destino estuvo de mi lado esta vez y el cosmos me dio un empujoncito para volver al lado del que amo. Solté el cepillo y toque mis labios, mi corazón dio un vuelco al recordar que me había besado, Sasuke mi unicornio, me había besado. Aun podía sentir la suavidad de sus labios, la calidez y del confort que sentí al tenerlos sobre los míos.
Todo lo malo acontecido en el pasado, parecía tan solo una bruma sobre los más hermosos recuerdos que tuve con Sasuke. Tal vez, el haberme ido no fue la mejor opción, pero el alejamiento me sirvió para perdonarlo y perdonarme a mi misma sin darme cuenta y tal vez, también para saber, que lo necesito, tanto como necesita mi corazón de la sangre para mantenerme viva.
Coloque el cepillo en el pequeño buro junto a la cama y levante las sabanas dispuesta a descansar, solo ahí, en esa casa sabiendo que Sasuke estaba tan cerca me devolvía la tranquilidad que desde hace tiempo no conocía.
Apunto estaba de cerrar los ojos, cuando alguien llamo a la puerta.
-Adelante- dije en tono elevado no muy segura de a quien verían mis ojos.
La oscuridad en la habitación pareció decrecer cuando Sasuke entro de lleno en la habitación. Se había bañado e iba con una camiseta delgada y un pantalón de pijama oscuro. Era increíble como aunque usara la ropa más humilde o sencilla del mundo, podía hacerme temblar.
-Hola- y su suave voz inundo la habitación y el silencio fue acompañado por la suavidad de sus palabras.- ¿Puedo pasar, cierto?
Cerró la puerta tras de sí y se acerco rodeando la cama y sentándose del lado opuesto donde yo me encontraba recostada. Lo mire y sonreí, también, como no lo había hecho en días.
No supe cuanto tiempo estuvimos así en la oscuridad, mirándonos fijamente, tratando de descifrarnos con la mirada. Parecía también que la compañía de uno para con otro, era suficiente para acallar el miedo; sin tocarnos, sin movernos, solo con estar cerca nos manteníamos vivos, unidos.
Sin romper la atmosfera de nuestras miradas se acerco a mí y deposito un beso sobre mi frente, luego por mi cien, mi mejilla y se detuvo en mi boca. Instintivamente cerré los ojos y aspire su aliento y saboreé la humedad de su piel y al mismo tiempo del calor que emanaba.
Y me beso…tan dulcemente que sentí que me volvería de gelatina. Encajábamos tan bien como un botón en un ojal. Si el estar con él era sumamente agradable y era como estar en el cielo, besarlo era como estar en la suavidad de una nube al atardecer.
Se separo lentamente y me sonrió. Se acostó encima de las sabanas y coloco su mano sobre su cabeza. Yo no podía dejar de mirarlo, mi corazón se sentía vivo de nuevo y mis ojos no parecían saciarse de él.
-¿Este es mi beso de buenas noches?
Sonrió y sus dientes brillaron en la oscuridad.- Sí, he venido a desearte buenas noches.- susurró jugando con mi cabello.- Sakura…
-¿Sí?- conteste acercándome a él.
-¿Sakura?...
-¿Qué pasa?- Su tono de incertidumbre me alarmaba porque era como cuando él tenía algo que decir y no podía hacerlo. Temía que fuera algo malo.
-Serás mi novia a partir de ahora, ¿verdad que sí?- Y me quede sin aire en los pulmones.
-¿Qué?- esperaba cualquier cosa menos esa. Mi corazón se contuvo y volvió a latir desenfrenado cuando mi cerebro descifró sus palabras. Un sonrojo perceptible acudió a mis mejillas y cuando él lo noto rio sonoramente y me acaricio la cara. Comencé a reír con él.- ¡Oh, Sasuke! …No, claro que no lo seré.
Y esta vez él paro de reír y me miro extrañado. Su cara era un poema y solté una carcajada tremenda. Me abrace a él como si nunca lo pudiese hacer de nuevo- No puedo estar sin ti, Sasuke. Y estoy perdidamente enamorada de ti. Y con el mayor de los placeres seré tu novia.
Sin esperar más, volvió a besarme. Pero esta vez, un poco más rápido y desesperado, hasta que el beso se fue apagando lentamente, como la llama de una vela.
-Gracias.- hablo contra mis labios.
Yo sonreí y me acomode entre su cuello, comenzó a acariciarme el cabello y mis párpados comenzaron a cerrarse poco a poco.- Sasuke, te quiero.
-Yo te amo…- Me susurró sin dejar de tocar mi cabello. Lo abrace aún más fuerte y poco a poco el sueño fue venciéndonos a ambos hasta que, como niños pequeños, nos quedamos dormidos en la oscuridad de la noche.
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Dos pequeños niños que se amaban, esperando la luz de un nuevo día.
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¡Hola, chicas! Como les prometí, les traigo este capítulo que, en lo personal, me sentí muy feliz mientras lo escribía. Dentro de mi cabeza, cada escena fue muy hermosa y quise interpretarlas con cada palabra que trazaba, espero haber hallado la forma correcta para que también ustedes encuentren el romanticismo que se lleva a cabo en este capítulo.
Ojalá esta nueva entrega de la historia haya sido de su agrado ^_^ Ya saben, yo escribo para ustedes.
Agradezco infinitamente a cada una de ustedes que esperan con ansias un nuevo capítulo y que se toman un poco de su preciado tiempo para leerme cada que actualizo. Gracias por esperar, por leer y comentar.
Ya saben, cada que recibo un mensaje suyo me siento muy feliz y me animan a continuar con la historia. Ustedes son el motor para que pueda llevar esta trama hasta el final, que por cierto, ya está muy cerca.
Sin más por el momento, me despido. Les deseo lo mejor y mucho éxito en todo lo que hagan. ^_^
Agradezco nuevamente a las siguientes chicas que me dejaron un mensaje que me hizo sentirme muy contenta y con ganas de escribir:
laurita261
asukasoad
Awase Kagami Ayumi
Taly
Sakura Haruno flor de cerezo
Yureny
Bishko
danny
nUzaKU
rwtamagic80
Sé que parezco disco rayado pero nuevamente ¡Muchas gracias!
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Sakura Wayland.
