Un día más que iniciaban su mañana.

Ella les preparaba él desayuno a su esposo e hija.

Él ponía a funcionar las maquinas con las que cocinaban los pasteles y panes que tanto hacían feliz a París.

Sabine, luego de lavar los platos y despedirse de su hija bajaba a ayudar a su esposo en él trabajo.

Tom ya estaba haciendo los pedidos que les daban en especifico para un evento, cumpleaños, festividades, etc.

Los Dupain Cheng eran una familia simple, humilde, bondadosa.

Ambos habían criado a su hija de una manera tan especial que ni se imaginarían que criaron a una heroina que le brindaba esperanzas a la ciudad en la cual vivían.

No necesitaban nada más que su amor, su hija y la pastelería. Pues su vida era perfecta tal cual estaba y no la cambiarían por nada en él mundo. A excepción del bienestar de su hija, como lo harían la mayoría de los padres.

Cuando caía la noche, ambos, en su cama, con solo una mirada se decían lo magnifico que había sido su día.

Luego, abrazados, se entegaban a los brazos de Morfeo y esperaban que él día siguiente llegara.

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Notas del cap: Hace tiempo que quería hacer algo de ellos 2.

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