Capítulo 25: "Una vida que vale por muchas"

Han pasado casi dos meses de relativa paz desde el último ataque de las Negaestrellas. Tal vez han descubierto un nuevo dispositivo para robarle la luz a los seres de este planeta. Esa preocupación no sólo ha pasado por mi mente, así que el anciano Supervisor estelar, ha solicitado una reunión conjunta de Sailor Stars y Sailor Scouts. Para su comodidad, obviamente, la desarrollamos un nublado día sábado, en el departamento de los Kou.

Mis amigas, bastante serias, dado el canon de la invitación, igual se han arreglado con coquetería, a excepción de Lita, que se ve pálida y ojerosa, y sonríe de la boca para afuera. Taiki tiene una expresión del todo digna y adulta, en cambio su hermano mira constantemente el reloj con fastidio y cruzado de brazos se acomoda contra una pared, con cara de "al mal paso, darle prisa". Los ojos de Seiya parecen los de un cervatillo asustado, enormes y algo húmedos, parece que algo le sucede.

-Acérquense jóvenes -dice ceremoniosamente el Supervisor- y pongan atención, voy a revelarles el génesis mismo de nuestra misión, algunos términos están en Kinmokiano antiguo, esto se debe a que nuestro planeta es uno de los más ancianos del Cosmos.

Nos acomodamos lo mejor que podemos, mientras el vejete desenpolva un dispositivo de proyección holográfica y se decide a hablar:

"Hubo una vez, cuando el mundo era tan nuevo, que aún no podía considerarse un mundo, que Kamisama apenas tomaba conciencia de sí mismo. Por más de 5.000 años vivió en la nada, en perfecta paz.

La oscuridad reina en el cubículo circundado por la luz ambiental.

Más luego, la paz se vio turbada por la inquietud del aburrimiento. Abrió los ojos y sólo vio oscuridad, y a este nuevo amigo lo llamó "Madilim sa Akim" (la oscuridad, conmigo) y juntos, recorrieron la vastedad del universo, más su vacío pronto los abrumó. Kamisama ideó el juego de los obstáculos, y pronto hubo cuerpos celestes que los hacían tropezar en la oscuridad, y reír.

En el holograma, antes oscuro y vacío se insinúan unas esferas grises y apagadas.

Pero luego tropezar se volvió una molestia, y tal como era su deseo, quiso "ver" los planetas que con sólo su pensamiento había creado, y la luz se hizo. Y era bellísima. La llamó "Ay Liwanag" (la luz ha llegado) Y entonces, Kamisama, Madilim y Ay recorrieron el Universo, embelesándose en la belleza de la Creación. Pronto, la Luz manifestó tristeza de que cada uno de los planetas estuviera tan solo y pidió a Kamisama que hiciera algo al respecto. El Dios meditó otros 5.000 años, y hundiendo su dedo en algunos planetas elegidos, creó la vida. La vida evolucionaba rápidamente. Y vieron, que, sea cual sea que fuera la especie, "los vivientes" o "los efímeros" (Pamumuhay) preferían la luz y temían a la oscuridad. Los pocos seres que amaban la oscuridad, eran aquellos que decidieron albergarse bajo sus negras alas de cuervo, para cometer actos del mal, asesinatos, robos, toda clase de actos nefandos que eran desagradables a Kamisama. Así que el Dios le permitió a Ay que desplegara sus alas de plata y oro sobre el Universo y de la trémula danza de su plumaje, nacieron los soles, las lunas y las estrellas.

De pronto, surgen los cuerpos celestes brillantes, y la cúpula holográfica se inunda de diminutos puntos de luz.

Y ya nunca la oscuridad fue absoluta, y acabó para siempre su reinado nocturno. Madilim, entonces, albergó un odio amargo contra la Luz, y juró vengarse. Kamisama lloró perlas al ver enemistados a sus mejores amigos, y estableció "El juego" (Ang Laro) que les permitía, dentro de ciertas reglas, competir por los sueños y los deseos de los "pamumuhay". Desde entonces, y por más de 3.000 años, Ay y Madilim han jugado el ajedrez cósmico, siendo las fichas de ella los seres portadores de Luz y Felicidad (Talapagdala Liwanag) y los de él los seres portadores de la Oscuridad y la Desdicha (Talapagdala Madiliman).

Todo lo que nos ha narrado, ha aparecido en proyección tridimensional frente a nuestros ojos. Ahora podemos por fin comprender el origen de la disputa. Mis amigas tapizan al Supervisor Estelar a preguntas, mientras yo, algo abrumado, salgo al balcón, buscando un poco de aire, e intentando aún procesar tanta información nueva. Antes de eso alcancé a percibir como el platinado le echaba un vistazo de reojo a Mina y se evaporaba en dirección a su cuarto, alegando tener mezclas que preparar para la noche. Rei y Ami tienen a Lita en medio mientras atosigan al viejo.

Seiya me ha seguido silenciosa como un gato y se acomoda en el barandal, en silencio. Al rato de verme observar los edificios vecinos y el cielo, (que parece tener pocas ganas de deshacerse de las nubes grisáceas), me habla.

-Todos los Liwanag somos seres eternos, por eso vivimos y viviremos muchas reencarnaciones una y otra vez, aunque a veces perdamos el sentido global de todo esto…

-Debe haber alguna forma de detener esta lucha, Seiya. Lord Kaos toma sus servidores a la fuerza y si algunos se están revelando, como Shadow, ¿Qué ocurrirá si ve que empiezan a adelgazarse sus filas?

-Lo más probable es que comience a hacer trampa… Como ves, intentaron pasar mi hermano a su bando la última vez. Oscurecer a una estrella o a una Luna, es un gran triunfo para el enemigo. Sé de buena fuente que en otros planetas ya lo han hecho. Gracias a Kamisama, Yaten se encuentra bien.

-Y con todo, debemos seguir con una aparente vida normal, ¿No sería mejor renunciar a ella y dejar toda la charada escolar? (Y no lo digo solo pensando en las levantadas temprano, en las noches de estudio y en los deberes, ¡que quede bien claro!)

-Idiota Lune Tsukino – me increpa, sin verdadera ofensa en su voz, y es eso, en verdad, lo que me duele – es "esa normalidad aparente" lo que nos permite mantener las cosas en perspectiva… la convivencia con los mortales es la que nos recuerda constantemente a quienes estamos protegiendo – Se vuelve hacia el horizonte y me oculta la expresión de su mirada - Y por quien debemos sacrificar nuestros propios deseos…

-¿Qué me ocultas?

-No es nada – musita con tristeza – pronto será el cumpleaños de otro Liwanag… es muy raro que sea un eterno, por lo visto, en esta encarnación no ha recibido poder alguno e ignora totalmente su condición. Tú lo conoces bien.

-¿Quién…?

Me muestra la pantalla de su WISH-A-DECK. ¡Darien! Si hago memoria su cumpleaños es el 1, 2, ¡ah! ¡El 3 de Agosto! ¡Es mañana! Casi no había pensado en él en estos últimos tiempos. Desde que lo vi saliendo con esa chica pelirroja, me obligué a no pensar en él. Es claro que no es su culpa haber olvidado que ya tenía una prometida, pero estar alejados ha tenido un extraño efecto sobre mí. Me he dado cuenta que estaba lleno de defectos, y no eran defectos que el amor pudiera enmascarar con facilidad. Pensar en nuestra relación pasada, me produce una sensación parecida a haber estado encerrado en un mausoleo voluntariamente. Su frialdad, su eterna intención de volverme alguien más maduro, sus críticas a mi falta de puntualidad, a mi exceso de apetito, de alegría… A veces me pregunto si no estaré mejor sin él. Tendré que replantearme nuestra relación cuando vuelva a ser una mujer. Me sacudo estos devaneos para mirar a Seiya, que luce preocupada.

-¿Seiya… a ti te toca luchar por su deseo de cumpleaños?

Ella asiente en silencio, mientras una brisa juguetona hace caracolear su coleta.

-¿Ya se sabe lo que pedirá? Intento espiar en su chiche, pero ella lo apaga y le esconde tras su espalda.

-No es importante… Hmmm… ¿Sabes? Creo que Taiki dejó algo de helado en el refrigerador, ¿te gustaría que lo robáramos? - Agrega con un guiño – podríamos acompañarlo con galletitas de champaña…

Mi estómago ruge. Sé perfectamente que me está sobornando y acepto su soborno. Supongo que no habría sido un buen policía. ¡No me juzguen, soy un ser humano!

-Bien… creo que pienso mejor con el estómago lleno.

Seiya pone las galletas en un plato, y saca el bote de helado trisabor, de chocolate con almendras, leche asada y suspiro limeño y un par de cucharas.

Mientras comemos con deleite, intento hacerle más preguntas, pero sólo niega con la cabeza y se ríe, diciendo que sólo intento agenciarme más helado mientras ella responde.

De pronto se pone pálida y profundamente seria. Sus pestañas color de carbón parecen detener su aleteo constante y me mira a los ojos con ansiedad.

-Lune… Tú quieres ser feliz, ¿cierto?

Estamos tan cerca a causa del postre, que doy un respingo, al sentirla tan cerca y determinada, con la tibieza de su cuerpo y el aroma suave y floral de su colonia y su piel...

-Por supuesto, como todo el mundo, supongo…

-Está bien - dice, y tiembla un poco, como si una súbita fiebre la removiera.

-¿Te sucede algo, estás enferma?

-Para nada, estoy lista para cumplir mi misión – exclama mientras se cuadra como un oficial del ejército – a cualquier precio… -agrega entre dientes.

Y no consigo sacarle más, y esto lo que me deja perplejo, suspenso y preocupado.

Continuará O.O