Holas! Como stán? q tal la semana santa?.

El capítulo que estoy poniendo lo escribí ayer y... no sé si será irresponsabilidad mia, pero he revisado todo lo que no concierne al gran trozo de Pandora, que lo escribí de un solo tirón.. he corregido unas cuantas cosas, pero lo quiero dejar tal cual está xq no quiero que se vea demasiado ordenado, demasiado perfecto, después de todo son pensamientos y ya no les adelanto nada más para que lo lean.

Espero que les guste como va la historia.

Gracias Andreita x el review.


La victoria de Lady Black.-

Pandora cerró la puerta de la habitación de Sirius suavemente, apartándose de Regulus, que la miraba sin comprender desde el final del pasillo. Ajustó el cerrojo con la pesadez de mil días sin sueño y suspiró resignada, pero aún tratando de que sus ojitos tristes no derramaran ninguna lágrima, no podía llorar en frente de Sirius... toda esa habitación era Sirius, las paredes, la cama, las sillas, el piso de madera pulida, el aire que corría, las manchas en las patas de su escritorio... su ropa.

No era justo, Sirius debía estar en algún lugar alejado, tratando de olvidarla y ella aún quería estar atrapada en él.

"No sé si será estúpido llorar por amor, no sé si lo que está en mi cabeza sea demasiado idiota como para soltarlo al aire y dejar que recorra el mundo, por eso guardo precauciones y no lo digo en voz alta, para no escucharme, para no detenerme, para no retractarme.

Tal vez así debí haberte dicho las cosas desde un principio, tal vez si hablaba corrido te hubiera gustado más y si te hubiera gustado más estoy segura de que no me hubieras dejado. O tal vez. Tal vez pensé que me entendías, que sabías que cada vez que estaba callada pensaba mil cosas porque me gusta pensar y las mil cosas siempre están en mi mente, pero una de ellas, la más grande, eras tú. Pensaba en ti. Te juro, que pensaba en ti. Tal vez no todo el tiempo, tal vez no todo el que te merecías, pero cada vez que lo hacía, mi estómago empezaba a retorcerse... aunque mis manos no sudaban, mi cabeza se mantenía firme, no estaba nerviosa, pensarte era una manera deliciosa de tenerte, pero lo mejor de todo era que al despertar tu estabas a mi lado. Nunca como amigo, siempre como Sirius, mi Sirius.

No puedo hablar así, no puedo decirte tanto porque... porque tanto es mío, porque no hay palabras capaces de salir de mi boca que pudieran haberte dicho más de lo que te merecías y si las había, no quería hacerlo, porque pensaba que entendías que jamás iba a poder y que considerabas eso en mi especial; no quería hablar para desilusionarte, no quería decirte nada de lo que pasaba a mi lado que no fuera sobre los dos porque si lo hacía, te abrías asustado, habrías huido, habrías cancelado y no podía permitir que me dejaras.

Te quiero Sirius, te juro que te quiero.

No quería dejarte después de tu cumpleaños, pero las heridas de Yanni estaban tan notorias y envenenadas que, supongo, era mejor llevarlo a un lugar en donde pudiera estar tranquilo. Mis papás pensaron así, mi mamá sobre todo, ella quería alejarse de tu país lo más pronto posible, por su bebé decía.

Él es el bebé a pesar de ser el mayor y yo soy la mayor, a pesar de ser la bebé. Él es a quien saludan primero al llegar a casa, de quien reciben buenas o malas noticias con el mismo humor comprensivo solo porque está enfermo, porque de un tiempo a ahora no puede dejar de reprimir la rabia que se ha acumulado dentro de él, quien sabe por qué. La rabia que muchas veces dijo que era mi culpa, por haberle quitado el mundo que tenía cuando nací, porque de pronto la atención ya no era para él, si no para mi. El odio que mi hermano tiene encerrado es tan grande que lo acerca peligrosamente a la sin razón, lo anima a dañar a los demás... pero él no está consiente cuando lo hace, dicen. Mamá dice, ella dice todo lo que pueda con tal de defenderlo y la entiendo! Porque lo ama, porque es su hijo y porque después de todo, como acota mi papá, yo no estoy enferma. Pero se equivocan Sirius, se equivocan! El odio de Yanni es discípulo de lo que estoy empezando a sentir ahora, el remordimiento mio es más grande que cualquiera de los caprichos que él pueda haber tenido y esa parte en mi espíritu que sobra está siendo llenada con algo más que no puedo identificar. O se está perdiendo, se está alejando de mí, me estoy perdiendo y no tengo idea de que hacer porque no hay nadie a mi lado.

Yo pensé que tú podías estar a mi lado.

Esperaba que nunca lo notaras y sin embargo no pude evitar desahogarme cuando regresé y fuiste a mi casa. Estaba cansada, estoy cansada de que griten y peleen y se desahoguen y se hagan bien a costa de los demás, estoy cansada de los azotes de puertas, de las peleas entre mis papás, de las palabras de odio de Yanni hacia todos, estoy cansada de ver llorar a mi mamá y de sentir pena por ella, estoy cansada de que parezca por unos momentos un animal herido y en otros una arpía que no se merece nada más que mi desprecio, estoy harta de que todo el mundo se haga daño sabiendo que se hace daño, estoy harta del egoísmo, estoy harta de que todos quieran hacer de mártir. Estoy harta de mi, de cómo siento, de cómo veo, de cómo huelo, de cómo vivo y de no poder hacer nada para cambiarlo porque al parecer no soy tan fuerte como creía. Como tú creías.

Estoy cansada de que me pidan paciencia para soportar a Yanni, porque es mi hermano y solo está enfermo, no es que me odie realmente. Por qué no son capaces de entender, si tanto piden que yo los entienda? Cuando va a ser el turno de Pandora? Cuando Pandora se va a deshogar y no la van a reprobar por eso? Ya le tocó a Yanni, a mamá, a papá... ¿tengo que esperar a mis abuelos? O tengo que mantenerlos a todos de pié, como una columna, soportando cada golpe por amor, afrontando estoicamente cada afrenta?

NO!

Ya no quiero soportar, ya no quiero afrontar, quiero que sea el tiempo de Pandora y lo quiero ya!

No sé si estoy deprimida, no sé si quiero llamar la atención, solamente quiero saber si con gritar todo lo que te digo se va a sanar lo que sea que tengo mal que no me deja ser como los demás. Quiero encontrar al maldito culpable, señalarlo con el dedo y decirle lentamente la desgracia que soy por su culpa. Quiero decirle que estoy vacía, que todo se escurre de mi, como si estuviera untada con mantequilla, que ya casi ni siento con la profundidad con la que solía, que sé que soy insensible, que no reacciono a lo que debo reaccionar. Todo pasa de mi, va más allá y me deja en la superficie. Siento que soy una costra, que alguna vez fue piel y sentía, pero que ahora espera, endurecida por la herida a que la remuevan.

Pero sabes que está mal dentro de todo y que tiene que ver contigo? Que sentí, cuando estaba contigo. Sentí mucho amor, cada vez que estábamos juntos era como si gastara mis reservas de sentimiento contigo y podía permanecer insensible el resto del día, pero no estaba mal, porque había sentido tanto y con tanta intensidad que sabía que estaba viva. Cuando ponías tu mano sobre la mía, sentía que podría dejar pasar miles de años así, que me podía morir en ese momento con una sonrisa en el rostro, porque estaba junto a ti, porque te quería y porque tú también me querías. Si me abrazabas... todo estaba bien y recorrían todo mi cuerpo cosas que no puedo explicar, que son imposible de volverlas palabras, que... ni siquiera puedo pensarlas, que solo se sienten.

Pero también sentí miedo y rabia... y tristeza. Porque yo sabía que alguien más te hacía sentir como yo me sentía cuando me abrazabas... sabía que alguien más te quitaba el aliento y sospechaba que si por alguna razón faltaba yo, tú no te apenarías tanto porque estaba ella.

Ella.

Ella es mi problema y ella es tú problema. No! Tú problema fuiste tú porque no supiste aceptar la verdad que se te tendía obvia frente a los ojos, porque no me pudiste dejar a tiempo, porque tuviste que esperar a que me enamorara para comprender que no había nadie más en tu corazón que ella. Porque tú... tú y tu sucio amor..

Siempre quise pensar en eso como sucio amor, porque esas cosas no se hacen, mis abuelos me enseñaron que en familia debemos amarnos, pero lo suyo no era amor filial. Sin embargo, mientras más lo pensaba, mientras más trataba de entender... más me daba cuenta de que lo suyo era hermoso y que lo prohibido lo hacía más importante para ambos de lo que ya era. Era ustedes dos sintiendo un amor auténtico y yo al centro, como excusa, como muñeco.

No, como estorbo."

.-.¡POR ESO TE DIJE QUE NO QUERÍA CASARME CONTIGO!-

"Porque a pesar de todo lo que habíamos pasado juntos, a pesar de que me había obligo a verlo como un interés protector, a pesar de que me había jurado engañarme en lo que respectaba a ti... a pesar de todo no podía dejar de sentirme el obstáculo, por mi culpa Andrómeda y tú no podían estar juntos. No digas que la sociedad y la familia también lo impedían, porque no te interesan esas cosas y tú habrías hecho lo que se te daba en gana tarde o temprano... pero llegué yo.

¡Siempre estaba ella, ella, ELLA, ELLA! Ella en nuestra conversación, ella en nuestro futuro, ella en tus ojos, en tu olor, en tus labios. Siempre era ella! Y tú eras incapaz de aceptarlo!.

No quiero ser un obstáculo para nadie, por eso te dije que no iba a casarme contigo.

Pero no significaba que habíamos terminado. Fue mi culpa? Hice lo que hace Yanni? Te hice demasiado daño queriendo y sin querer?. No era mi intención abrirte las puertas para fugarte. No era mi intención que pensaras que ya... que ya había terminado."

.-.Pensé- dijo, sin molestarse en secar las lágrimas que invadían su rostro- a pesar de todo, que me ibas a entender. Que era una de las peleas que debíamos tener...-

"... para evolucionar. Pensé que ibas a ir a mi casa, que me ibas a decir que me querías tanto como yo a ti. En el peor de los casos, imaginaba que confesarías que querías a Andrómeda tanto o más que a nadie.

Pero jamás, jamás fue mi intención ayudar a que te escaparas. Te lo juro.

Te amo Sirius."

.-.Hubiera querido que estuvieras aquí para escucharme-


.-.Si tu incansable sin razón no puede darte una pista de lo que debes hacer, no es asunto que nos ataña a los Nefisto. Jamás debimos haber entrado por esa puerta, jamás debimos haber aceptado su propuesta!-

.-.Marinella por favor- replicó la señora Black, con lástima disfrazada de condescendencia- las dos somos damas y recordamos como comportarnos, no son tantos los años que traemos encima como para olvidar las buenas costumbres- a pesar de su ceja enarcada coronando la indirecta, Lady Black se moría de miedo. La huída de su hijo y la posterior visita de las Nefisto la había dejado al borde del síncope, no tenía idea de cómo lidiar con la situación, ni que hacer y sabía que la decisión era tan importante como el futuro de la familia.

.-.No pienso gastar mis modales ante una conspiradora-

.-.Estás sugiriendo que todo esto es parte de mi plan?-

Mientras los ánimos se crispaban hasta el tope, Pandora y Regulus descendían por las escaleras, haciendo caso omiso de los insultos disfrazados de cortesía que ambas damas se lanzaban. Los dos estaban absortos en sus propios asuntos y sin embargo parecían pensar en lo mismo, sobre todo gracias a la extraña conexión que había entre ellos. A Lady Black solo le bastó un vistazo para darse cuenta de ello y dirigirle una significativa mirada a su hijo, mientras esquivaba otra injuria de Marinella Nefisto. Regulus no la miró, o pretendió no haberlo hecho.

.-.Si quisieras escucharme...-

.-.Quiero soluciones!- exigió la señora Nefisto, fulminando con la mirada todo lo que se le cruzara.

.-.Y estoy segurísima de que las hay- admitió Lady Black, con brusquedad, sin poder ocultar más su rabia- estoy segura de que hay alguna manera de que podamos hacer que Pandora...

.-.No! No vas a volver a meter a mi nieta en tus asuntos!- defendió la anciana, que más parecía amenazar.

.-.Si tan solo te callaras para poder pensar una mejor manera..!-

.-.Yo me puedo casar con Pandora-

.-.Qué?-

.-.Qué?-

El suspiro resignado de Pandora fue totalmente ignorado por las damas, porque en ese mismo momento, Regulus daba un paso adelante y miraba a su madre decidido.

.-.Regulus... tú...?-

.-.Yo aprecio mucho a Pandora- admitió el muchacho, fijando su vista en la abuela- y trataría todos los días de hacerla feliz. Juro que sería el esposo más trabajador y fiel que ustedes podrían encontrar-

.-.Estás haciendo esto para limpiar la basura que dejó regada tu hermano?- preguntó Lady Black, medio perpleja, medio tranquilizada.

.-.Sí. Y porque quiero a Pandora-

La madre de Regulus hizo un leve asentimiento con la cabeza. Él sonrió de medio labio.

.-.No- musitó Marinella Nefisto, que debido a la sorpresa se había quedado en silencio, con los ojos muy abiertos y los labios sin juntar.- no!- negó rotundamente- mi nieta no va a volver a pasar por todas las desgracias que tu hijo mayor le hizo pasar!-

.-.Estoy de acuerdo contigo Marinella- admitió Lady Black, con una sonrisa de victoria en los labios- por desgracia no somos quien para decidir. Es labor de Pandora tomar las decisiones concernientes a su vida-

La abuela la miró con desafío y buscó los ojos de su nieta, mientras se negaba a mostrar el desconcierto que la invadía. Por desgracia, Pandora parecía más que ausente, no miraba a nada y no respondía a los llamados de atención disimulados que la anciana le dirigía.

.-.Mi nieta--

.-.Acepto- dijo Pandora, sin recobrar la atención de sus ojos tristes, ni fijarse en la asquerosa mueca de triunfo que invadió el rostro de Lady Black, mientras que, detrás de ella, su abuela se llevaba lentamente la mano al pecho, aquejada por un repentino dolor.

.-.Pandora, Pandorita...- pidió, suavemente- no tienes que aceptar. No es necesario, ellos ya no importan-

Pandora negó.

.-.Entonces, es un trato?- preguntó Lady Black, volviéndose hacia la anciana que de pronto parecía estar aún más vieja y más desgastada.

.-.No voy a dejar que ninguna nieta mía trate con tu asquerosa familia!- gritó de pronto, con un gemido lastimero asomándose entre las letras.

.-.Abuela- susurró Pandora, tratando de tranquilizarla- por favor, he dicho que acepto-

Lady Black ensanchó su sonrisa. Había triunfado; a pesar de no haber sido quien sufrió más, era la que más estaba ganando.

Regulus también sonrió, pero lo hizo con los ojos perdidos en su pensamiento, tal vez tratando de que Pandora lo note parecido a ella, tal vez realmente pensando, tal vez burlándose de la mueca desamparada que había adquirido Marinella Nefisto, el huracán griego que amenazó con destruir a su madre y que había sido mermado por su propia corriente de viento, por su aliado, por su nieta.


.-.James... perdona que te interrumpa, pero... puedo dormir aquí esta noche?-

.-.Sirius! Qué te pasó?-

.-.Estoy cansado... puedo...?-