Alterno 1 – Ser un gato según Aravis

Ahh… la sala común de Hufflepuff… No hay lugar más cómodo en todo el castillo donde un gato pueda dormir. Los sillones son cómodos, la chimenea siempre está encendida, las alfombras esponjosas y las plantas ayudan a arrullarnos… Es delicioso.

Soy Aravis, un felino de solamente un año así que no se sorprendan si de pronto me pongo hiperactiva y escapo con su almuerzo entre mis dientes. Generalmente despierto en el cuarto de mi ama, suele levantarse tarde y no tiene problema con que me meta entre sus cobijas así que es un lugar donde puedo descansar a gusto. Cuando se levanta tengo dos opciones… desperezarme o seguir durmiendo, si mi papá no me viene a despertar suelo escoger la segunda.

Lo primero y lo más importante para un gato es…. La ducha. No puedo salir sin haberme dado una ducha y es que nunca se sabe qué tan sucia puedo quedar en unas horas… ¡Es inevitable perseguir tantos duendecillos en las orillas de lo que llaman Bosque prohibido! O ir al despacho del novio de mi ama y que me dé de comer cosas tan ricas como las que le da a Ajax.

Ajax es mi hermano favorito, somos muy parecidos en cuanto a energía. Solemos perseguirnos por todo el castillo, le gusta morderme las orejas y yo me vengo mordiéndole la cola. Nos gusta ir a escombrar las cocinas y robar tesoros, mientras los elfos domésticos no nos encuentren. Es normal que nos salgamos con la nuestra, sobre todo cuando tenemos hambre, solo basta con hacer unos cuantos mimos a cualquier estudiante estresado para que nos alimenten con ricas golosinas.

Sin duda ser un gato de Hogwarts es mucho mejor que ser un gato muggle cualquiera. Somos más inteligentes, tenemos más donde jugar y mucha comida que ellos se pierden. ¡Ja! Sientan envidia gatos de familias muggle.

Fin