SasuHina
Disclaimer: Naruto le pertenece a Masashi no a mí, ya a estas alturas del fic deberían saberlo.
Lo sient he tardado demasiado en actualizar. No voy a dar excusas, sólo pido perdón.
Los amo y aquí les traigo la última parte del capítulo final.
LEYENDA:
— Bla bla bla (hablan)
— "Bla bla bla" (Piensan)
Opening: Battery de Metallica.
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Si le hubieran dicho unos meses atrás que estaría presenciando una batalla épica en su casa entre dos chicos, todo debido a su hermana, se hubiera reído y quizás hubiera escrito un fanfic de eso. Pero ahora que realmente estaba sucediendo, Hanabi se hallaba hecha un mar de nervios. Estaba fuertemente abrazada a su hermana mayor cuando vio cómo el pelirrojo sacaba de sus bolsillos su enorme celular y unos audífonos de color rojo oscuro; los cuales conectó en el aparato con total parsimonia y se llevó a los oídos las pequeñas cornetitas. Sonrió para sí mismo sólo para colocarse en posición de batalla y atacar a su cuñado.
Hanabi sabía que su cuñado era hábil, eso lo brotaba en cada poro de su blanca piel, y confiaba que él vencería. Él era un príncipe, oscuro, pero príncipe al fin. Y los príncipes deben quedarse con sus princesas al final del fanfic, ¿no?
— "Sasuke-cuñado, gana, por favor... gana".
"Ganar", eso era lo único que rondaba en la cabeza del menor de los Uchiha ahora. Blandió su espada a tiempo para parar un ataque del chico sin cejas. Cada espadazo que bloqueaba era enviado con fuerza, Sasuke le reconoció eso a Gaara; era fuerte y él no lo iba a subestimar. No cometería ese error.
El pelinegro aprovechó una pausa de su contrincante y arremetió contra él. Una estocada larga que repetía tan rápido como podía, era una técnica que había aprendido con Kakashi hacía tiempo, su nombre era Chidori. Gaara esquivó a duras penas los ataques tratándolos de bloquear con su hoja. Cuando se acomodó en una posición estable, sintió cómo algo cálido corría por su mejilla derecha. El Chidori no había sido bloqueado del todo.
Gaara quedó en silencio mientras llevaba sus dedos al corte y veía luego su sangre cuando sostuvo su mano frente a él mismo. Los audífonos también habían recibido el ataque de Sasuke, y ahora caían inertes en el suelo. La mirada del chico de la Arena se empezó a tornar turbia, oscura, más malvada de lo que ya era.
— No, —Se escuchó a Temari hablar desde el fondo— Despertó a Shukaku.
— ¿A quién? — Shikamaru la vio como si hablara en elfo.
— Shukaku. Es su otra personalidad, aún más malvada y cruel que la suya propia. Cuando está así no reconoce ni a su propia gente.
Shikamaru miró a Gaara y en su fuero interno rogó que Sasuke ganara esta batalla.
Hinata por su parte veía todo en cámara lenta. El amor de su vida, porque ella sabía que Sasuke era el amor de su vida, estaba ahí al frente luchando con un demonio de cabello rojo, que justo ahora mostraba los ojos más sedientos de sangre que Hinata hubiera visto jamás en su vida. Lo único que podía hacer ahora era rezar para que el cosmos guiara a su amado pelinegro. Miró a Itachi y éste tenía un rostro sereno, pero se le notaba tenso y como si estuviera reteniendo la respiración. La ojiperla muy a pesar de la locura que la rodeaba estaba agradecida de que ambos hermanos hubieran arreglado sus diferencias y más que ambos estuvieran unidos ahora.
— No sé quién eres — Habló Shukaku desde la boca de Gaara, pero su voz era distinta. Sonaba más grave, más cruel. — Pero acabas de dañar este hermoso rostro. ¡Y por eso MORIRÁS! — Gritó mientras se abalanzaba hacia Sasuke.
Su técnica de batalla había cambiado, ahora era más atrevido, más impulsivo, pero también era más fuerte y asertivo. Sasuke esquivaba ahora con más dificultad, pero veía más aberturas en la guardia de Gaara. Aperturas que el aprovecharía si tan sólo el pelirrojo le dejara algún tiempo libre. Parecía no agotarse nunca.
Sasuke hizo un movimiento feroz y atrevido hacia un lado mientras esquivaba con su katana uno de los ataques de Shukaku. Su idea era simplemente esquivar mientras cambiaba de posición y rápidamente atacar al costado del enemigo, pero Shukaku fue aún más rápido, cambió de postura y atacó a Sasuke cortándole el hombro derecho mientras reía como loco. Al momento su ropa se empapó de sangre roja y espesa. Sasuke gruñó por lo bajo. ¿Qué debía hacer? ¿Cómo debía atacar?
Itachi, aunque no lo demostrara, tenía un nudo en su garganta. Ver a su hermano pequeño luchando frente a él siendo herido le hacía querer dispararle en la cabeza a Gaara y acabar con todo eso de una vez, pero sabía que no podía hacerlo, era la pelea de Sasuke, debía respetarla. Giró su rostro y vio a Hinata con sus manos a nivel del pecho, movía sus labios quedamente y así Itachi supo que estaba rezando; él extrañamente sintió la necesidad de hacer lo mismo.
Los choques de las espadas retumbaban en los oídos de todos, acompañados de las risotadas de Shukaku. Sasuke sabía ya, a estas alturas, que no vencería a Gaara si seguía luchando así; fue entonces cuando el modo de ganar le vino a la mente. Debía hacerlo, era la única manera posible.
Y lo hizo.
Gaara dio una estocada fuerte y Sasuke atrapó la espada con su mano izquierda y con la derecha pudo ser lo suficientemente rápido como para insertar la hoja de la Katana en el pecho del pelirrojo. Los ojos aquamarina de Gaara se abrieron de par en par mientras la sangre salía a borbotones por su boca.
— Mal-maldito Uchiha —su respiración sonaba entrecortada como si sufriera con cada sonido que sus labios pronunciaban.
— Te dije que te mataría Sabaku no Gaara. Debiste haberme hecho caso.
— ¡Gaara! — Temari y Kankuro corrieron en pos de su hermano lo más rápido que pudieron.— ¡Gaara!
El pelirrojo miró a sus hermanos mientras caía al suelo, manchando todo de sangre. Temari llegó justo a tiempo para atraparlo y recostarlo en su regazo. Kankuro estaba a su lado no sabía qué hacer, nunca habían sido muy amorosos entre ellos y en este momento ninguna palabra salía de sus bocas.
— Debí haberte escuchado Temari — Gaara hizo una pausa sin dejar de ver los ojos de su hermana— me metí en donde no debía. Espero que Kankuro te sepa escuchar mejor que yo.
— No hables más Gaara — fue lo único que pudo decir Kankuro— te pondrás mejor.
— Ja... no, no lo haré. Olviden a Konoha. Y hagan prosperar Suna. Que Hiashi Hyuuga pague su deuda. Temari cuida de todos. Kankuro... no cometas mis mismos errores.
Temari cerró los ojos llenos de lágrimas y sintió cómo su hermano menor moría en sus brazos. Todo el salón estaba en completo silencio. Hinata abrazaba a Sasuke mientras trataba de parar el sangrado de la mano de su salvador. Cuando Kankuro habló todos los ojos se posaron en él.
— Mi hermano Sabaku no Gaara acaba de morir. Yo, Sabaku no Kankuro, soy el nuevo líder de la mafia de Suna. No soy como mi hermano, no me interesa Konoha. Pero Hiashi Hyuuga debe saldar su deuda con nosotros.
— ¿La deuda? Pero ahí está Hinata... tómenla y así quedamos saldados. Ese era el acuerdo con tu hermano.
— ¡Maldito! — Sasuke gritó e hizo temblar a Hiashi un poco — Es tu hija, ¿cómo puedes hacer eso?
— Creo que acabo de decir que no soy como mi hermano. Su hija no me interesa como forma de pago.
— ¿No? Bueno... tengo otra hija menor. Ahí está — señaló a Hanabi quien lo vio con desilusión y miedo en su rostro— Puede llevársela a ella.
— Padre... —Hanabi abrazó a Neji con fuerza.
— A las dos si quiere.
— No las quiero a ninguna de las dos — la voz de Kankuro era suave y sutil, pero con autoridad— usted firmó un contrato con nosotros, no nos pagó a tiempo. Usted nos pertenece. Tomaré como pago su empresa, su casa, su auto, el dinero en sus cuentas.
— ¿Qué? No, no, no. Mi dinero no. Debe haber algo en lo que podamos estar de acuerdo y que no lleguemos a estos extremos... Kankuro-sama.
Hiashi estaba ya arrodillado frente a Kankuro, rogándole humillándose hasta el suelo. Hinata lloraba al verlo. Era increíble cómo su padre había llegado a eso.
— No, sr Hiashi. No hay más acuerdos. Ya está todo hecho. Mi especialista, Aburame Shino, acaba de transferir todo su dinero a nuestra cuenta y traspasó todo lo que nombré hace un rato a mi nombre y al de mi hermana. Ya no tenemos más nada que hacer aquí. Y Uchihas... lamentamos todo esto. Chicos, vayámonos de aquí. Yo llevaré a mi hermano.
Sasuke miró cómo todos ellos se iban. Incluso hubo algunos que se despidieron con respeto de sus contrincantes. Aun después de que todos los de Suna se hubieran ido, Hiashi seguía arrodillado en el suelo. Parecía estar en otro mundo. Sasuke se acercó a él y se agachó hasta llegar al nivel del rostro del hombre.
— Por todo lo que ha hecho debería acabar con su vida.
— No, Sasuke-kun.
— Tranquila Hinata, — Hiashi vio a su hija y luego al pelinegro que hablaba frente a él— no lo mataré. Si vive de esta manera sufrirá más. Ahora escuche bien esto, sr Hiashi Hyuuga. Me llevaré a Hinata, a Hanabi y a Neji. Ya no le pertenecen. No sabrán más de usted. Espero que disfrute la vida que se forjó. Vámonos chicos.
— ¡No! — Hiashi reaccionó cuando vio que todos estaban ya llegando a la puerta próximos a salir— Hinata, Llévame contigo. Soy tu padre, hija mía. Tú sabes que te amo. Hice todo esto por ti. Hinata.
— Lo siento padre, Ya no soy la misma Hinata de antes. Usted no me ama, y esto lo hizo por usted. Yo ya no soy una Hyuuga.
— Hanabi... hija. Tú sí ¿verdad? Tú sí me ayudarás. Mi orgullo eres tú, pequeña. No dejes solo a tu padre. Soy lo único que tienes.
— Si Hinata no te perdonó, ¿qué te hace pensar que yo sí lo haré? Y no, realmente tengo a mi hermana, a mi primo y a todas estas personas. Tú en cambio no tienes a nadie.
La puerta se cerró y Hiashi Hyuuga quedó solo. Sin empresa, sin dinero, sin hogar y sin familia. Vio un arma tirada en el suelo y pensó que, quizás, lo mejor era acabar con su vida.
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Ending: Almost Easy de Avenged Sevenfold.
Notas finales: Gracias por continuar con este fic.
Sólo falta una última parte y este fanfic habrá terminado.
Sólo quiero darle las gracias :*
Las amo!
