100 Sapos y Terry Grandchester
Por: Wendy Grandchester
Capítulo 25 Adorable perversión
La alarma de Terry nos despertó treinta minutos antes de la media noche. Desperté un poco desorientada, desnuda, envuelta en una fina sábana blanca y al lado de un cuerpo fuerte y cálido, tan unido al mío que parecíamos uno solo. Sonrío cuando despertamos bien ambos y Terry calló el sonido de la alarma. Me levanto un poco dolorida y con cierta sensación de ardor en la vagina, natural, pero nada arrepentida. Terry enciende la luz y baja la temperatura del aire acondicionado porque estoy temblando de frío. Miro la sábana blanca con una mancha roja... mi sangre, mi virginidad perdida. De pronto recuerdo a las chicas de limpieza... ¡oh Dios! Van a ver esa sangre ahí. ¡Qué vergüenza!
—¿Y si quitamos la sábana y la doblamos? A lo mejor así no se dan cuenta de la mancha...
—Candy, eso no importa... no tienes que avergonzarte, es su trabajo y me imagino que deben toparse con ésto y cosas mucho peores.
—Pero...
—Ven, vamos a bañarnos.
Entro con él al baño y aprovecho que hay un vidé, me siento ahí y gradúo la temperatura del agua y la dejo fluir, aseándome bien y aliviándome el dolor. Tomo uno de los pequeños jaboncitos cuadrados envuelto en aluminio y con el logo de una flor, lo desenvuelvo y comienzo a asearme allá abajo, mucho jabón y mucha agua, Terry me espera pacientemente. Cuando termino, tomo una pequeña toalla, también blanca y me seco ahí, sé que volveré a mojarme porque aún me falta bañarme, pero, no sé, necesito secarme. Regreso al cuarto, Terry, suspira porque aún me espera para meternos a bañar, pero yo necesito buscar algo para recogerme el pelo. Cuando lo consigo, entonces entro con él a la ducha.
—Está tibia.— Me dice sin vergüenza alguna de que estemos en una situación tan íntima, ambos desnudos, bajo la ducha. Cada uno toma uno de los jaboncitos, son muy pequeños para compartilo, así que cada uno tiene el suyo. Nos enjabonamos y enjuagamos rápido porque el tiempo sigue corriendo, aunque estamos bastante cerca de mi casa.
Me seco bien, me visto y vuelvo a maquillarme y a soltarme el pelo, necesito quedar como estaba antes de salir de casa para no despertar sospechas en casa. Recogemos todas nuestras cosas y finalmente nos vamos. Vamos callados, no hace falta que hablemos nada, nuestras miradas lo dicen todo, Terry toma mi mano durante el corto trayecto a casa. Me siento emocionada, renovada, rebelde... he descubierto un mundo nuevo... algo me dice que será muy adictivo.
—Nos vemos mañana, linda.— Me besa y no arranca hasta asegurarse que yo haya entrado.
Llego a casa, mi hermano y mi madre están cada uno en su cuarto, imagino que me escucharon llegar, porque de lo contrario, mi madre estuviera llamándome al celular como una histérica. Es bueno que cada uno esté encuevado en su habitación, así no me ven. Es que no sé, tengo miedo de actuar raro y levantar sospechas, no sé si a algunas les ha pasado, pero se siente como si todo el que te mire notara lo que acabas de hacer... ¿les ha pasado?
Luego de un par de días voy a trabajar y me encuentro con Franshi en el trabajo, a mí me falta un poco para entrar y ella está de descanso, así que aprovechamos ese tiempo para hablar.
—Franshi...
—Ñam, ñam, dime.— Dice con la boca llena luego de los dos mordiscos que le dio a su hamburguesa.
—Terry y yo... ¡Ya lo hicimos!— Suelta su hamburguesa y sus ojos oscuros se agrandan.
—¡Oh my God! ¡Oh my God! ¡Felicidades! ¡Ay! Ya no te veré con los mismos ojos...
—Jajajaja, ¿y eso por qué? Sigo siendo la misma Candy.
—No, no, querida, a mí no me vengas con esa mierda... usted acaba de sumergirse en el adorable y delicioso mundo de la perversión. Follar es una arte.. y ya verás como comienzas a enviciarte... y vas a querer más y más... todos los días, sin saber por qué... te entrará la piquiña y sólo podrás pensar en la polla de Terry...
—¡Franshi!
—Vale, vale... me callo. Pero... una pregunta... ¿Se cuidaron o... lo hicieron a capela?
—¡Claro que nos cuidamos! ¿Tú crees que luego de lo que le pasó Terry se atrevería a enlecharme a mí?
—Pues quien sabe...
—No, nena, y además... lo último que yo quisiera es... un virus de nueve meses con lo complicado que es todo.
—Es verdad... bueno... ya sabes, mucha protección y a follar de a montón.
A los pocos días de haber perdido mi virginidad, Terry y yo no habíamos tenido más oportunidad de volver hacerlo. Ese día Terry está en mi casa, también están mi mamá y mi hermano, pero cada uno en su mundo, Terry y yo en la sala.
—¿Cómo estás de allá abajo?—Me pregunta bajito.
—Estoy bien, no me duele ya nada...
—Jum... que bueno. ¿Te gustó la experiencia?
—Sí. Sin arrepentimientos.
—¿Y sobre lo que hablamos? De volver a ser la de siempre...
—Ya te dije que trataría. Me costó mucho cambiar para ti y ahora no sé cómo regresar a lo que fui. Tendrás que darme tiempo o tal vez aceptar que... cambié, que me cambiaste...—Suspira con pesar.
—No me rendiré con eso. No creo que un par de meses te hayan cambiando tanto.— Me dice y quise decirle que no es cuestión del tiempo trascurrido, sino de la marca que eso dejó en mí, de cuánto me afectó, pero opté por asentir y guardar silencio.
—Tengo hambre...—Lo miro con mis ojos de borrego a medio morir, pero por dentro, mi cabeza vengativa está maquinando que si se le ocurre negarse a comprarme algo de comer, hasta aquí llegamos y no importa si hace un par de días me acosté con él.
—¿Quieres ir a Burger King?—Asiento... bien, todavía está salvado y puede que si sigue portándose bien... bueno, ya saben, no se hagan las tontas.
Aviso a mi madre que vuelvo en un rato. Nos montamos al carro y nos metemos a la fila de servicarro de Burger King y cada uno pidió su combo. Terry sigue conduciendo y llegamos a un punto intermedio entre mi casa y la playa que hay cerca, es ya de noche, nos estacionamos en la arena, entre las palmeras. No sé si recuerdan que Terry tiene una caminoneta grande, de tres filas de asientos. La última fila la acostamos, convirtiéndola en una mesa grande y ahí nos sentamos y comenzamos a comer, como si fuera un picnic.
—No me gusta el italiano... no lo vuelvo a pedir.—Digo con cierto disgusto refiriéndome a mi sandwich.
—¿Por qué no te pediste el americano, como siempre?
—Tenía ganas de probar otro. Aún me falta el francés... el mexicano llama la atención, pero algo me dice que debe picar como el diablo.
—No lo dudes, mejor vete siempre a la segura.— Me sorprende la cantidad de comida que come Terry para él solo, no sé cómo puede.
Cuando terminamos, echamos los desperdicios en la funda y nos quedamos así un rato sentados en su camioneta, abrazados, entonces... comienzan los besos, muy sutiles al principio y luego subiendo mucho de tono, yo estoy muy ansiosa por volver a repetir otra ración del sexo que recién he descubierto. No pierdo el tiempo, fui muy astuta al usar minifalda y me coloco sobre a él a horcajadas mientras dejo que devore mi boca a su antojo. Me encanta lo rápido que él se excita para poder rozarme de su erección. Disfruto que me toque, que sus manos me aprieten los pechos y me recorran entera, adoro esa lujuria. Mientras me besa y me toca, yo acaricio su cabeza, su cabello y simplemente me entrego a todas las maravillosas sensaciones. Vivir el momento, ese es mi mantra. Oh... ya está introduciendo un dedo en mí, separo más mis piernas, dándole permiso a que haga lo que quiera, oh sí, soy suya y de éste deseo que no puedo frenar. Gimo en su oído como una gatita en celo y aprieto con mi mano su erección. Voy bajando y la libero... la libero para chupársela. Me fascina la forma en que sus pupilas se dilatan, como su respiración se vuelve pesada, me inclino y comienzo a chupar. Recibo en mi boca el sabor salado de su líquido preseminal, no me disgusta y sigo chupando, yo chupo y él aprieta y acaricia mis pechos. Hace calor, estamos en la camioneta y comenzamos a sudar, mi pelo largo suelto molesta, se me mete en los ojos y en la boca, interrumpiendo mi sección de mamada. Terry me sujeta el pelo formando una coleta en su puño y yo le sigo chupando, lo escucho gemir, retorcerse y mirarme con los ojos achicados. Me saca un momento y vuelve hacia mí.
Me siento y él me saca las bragas, comienza a darme dedo y yo separo mucho mis piernas, entregándome a su voluntad mientras él me sigue follando con sus dedos y no paro de gemir y jadear. Me siento tan caliente que yo misma me toco los pechos, me muevo al mismo ritmo que sus dedos juegan conmigo hasta que no lo aguanto más y me corro... oh es lo más divino del mundo. Siento como me estremezco y mi sexo exhala todo mi placer que es recogido por la boca de Terry, entonces yo vuelvo hacia él para terminar lo que comencé. Vuelvo a su verga y estando aún bajo los efectos de mi delicioso orgasmo, la chupo con más ganas, quiero brindarle a él lo mismo que me ha brindado a mí.
—Ohh... mi amor... sí, sigue así que estoy a punto... Oh..— Cuánto me encantó escucharlo decir eso, tan vulnerable, verlo perder el control gracias a mí.
—Quiero por fin ver cómo te corres.— Digo y sigo chupando sin piedad, mientras más se estremece, más chupo hasta que... lo veo tener los espasmos, sacudirse, agarrarse desesperado de mis hombros y expulsar todo su semen... en mi boca. Sin pensarlo, me lo tragué porque fue lo único que se me ocurrió. Tiene un sabor entre salado y ácido, no puedo decir que sea agradable, pero tampoco me asquea... creo que el grado de excitación y las ganas de complacer influyen mucho.
A pesar del grado de excitación en que llevé a Terry y de haberse corrido, su verga sigue erecta, como si nada y al cabo de unos segundos me mira con intensidad. Me jala y me coloca a horcajadas sobre él, mientras desesperado busca algo en su bolsillo. Me siento en la gloria, va a follarme otra vez...
—¡No puede ser!— Exclama con frustración.
—¿Qué pasa, mi amor?— Pregunto jadeando en su regazo y ansiosa porque me folle ya.
—No tengo... no tengo condones...
—¿Qué? Pero...
—Lo siento...— La frustración se apodera de mí. Me tendré que quedar con las ganas... no confío en eso de que... "se salga a tiempo". No quiero riezgos con una relación que aún está a prueba.
—Nunca, jamás de los jamases se te ocurrar no traer condones.— Lo amenazo y sonrío resignada. ¡Ni modo! Fue mi turno de quedarme con las ganas... ¡Karma!
Continuará...
¡Hola!
El primer capi del maratón de hoy y seguimos hasta terminar!
Gracias por comentar:
Jesby White, Resplandor de la Luna, norma Rodriguez, Luisa, Laura Grandchester, Amy C.L, naila, Zafiro Azul Cielo 1313, Lulú G., Candice. w. andrydeg, dulce lu, Rose Grandchester, LUCYLUZ, RICHIE PECOSA, lis69, Odette. e. arriagada
"Vicky": I love u so much, extrañándote y deseándote un hermoso día.
Hasta el próximo
Wendy
