Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.


Viñeta 25: Nube.

No tenía claro que pasaba en sus terapias, pero apenas si veía algo diferente, seguía siendo adorable y perfecta, los vestigios de que había estado a punto de morir ya no se notaban, sus ojos habían vuelto a brillar, sus labios se veían hidratados y perfectos, que en momentos como éste, tenía que contenerme para no besarla.

Incluso conmigo se comportaba como siempre, agradable, tierna, de esa clase de comportamientos que te hacen confundirte sobre los sentimientos de la otra persona, estaba recibiendo mal las señales, porque ella sólo era amable, y mis sentimientos por ella me hacían ver fantasmas donde no los habían.

Su teléfono se cayó al suelo, así que dejé de verla para toparme con el escándalo fuera de la casa de mi padrino.

—Es el auto de mamá –se alejó corriendo.

Se echó a los brazos de su padre que la abrazó protectoramente y besó su frente, me observó y se encogió de hombros.

— ¿Qué pasó? –noté la preocupación en su voz, aunque quiso sonar serena.

—Le fallaron los frenos –informó Harry, así que lo observé confundido.

—Le fallaron los frenos –me burlé, eso tenía que ser algo más.

—Nos llevaremos el automóvil para revisarlo, y tomaremos en cuenta sus sospechas.

— ¿Sospechas? –interrogó Lily –pero ¿qué sospechas?

—Creo que fue él –admitió Harry.

La mirada de Lily se volvió una mueca de enfado puro, se alejó de su padre y entró a la casa, la seguí, no era buena idea dejarla sola, patrañas, quería ser en quien se refugiara, sostenerla en mis brazos y acariciarla.

No dijo nada, matando mi ilusión y no facilitando mi cercanía con ella, esperó paciente a que Harry entrara, y cuando lo hizo se puso de pie enfadada.

—No puedo creer que lo involucraras en esto papá –bramó –pudiese esperarlo de Albus o James, que son unos inmaduros, pero no de ti.

—Dime que es esto –le mostró unas notas; ella retrocedió.

—No puedes, no tienes derecho…

—Es mi casa –contrarrestó, observé de uno a otro porque no entendía –y tiene prohibido acercarse a ti de cualquier forma ¿lo sabes?

—Claro que lo sé.

—Bien, porque le pregunté al policía y si tiene algo que ver, y tus consultas con el psicólogo no salen tan bien como tienen que salir, las cosas para él no serán tan buenas.

—Piensas someter a alguien a un proceso judicial sólo porque le rompió el corazón a tu hija –se rió sarcástica –eres un extremista, papá, él ni siquiera está en Londres ¿bien? –Sonrió –hablé con él ayer, está en Manchester en lo que pasa todo esto.

—Lily…

—Espero que lo aceptes, papá, porque en cuanto esto termine, voy a casarme con él, y soy una adulta, una mujer aunque a todos los hombres de esta casa les cueste aceptarlo, soy una mujer, puedo y ya y tomé mi decisión.

—No cantes victoria, los dictámenes del psicólogo…

—Entre él y yo todo está bien, somos una pareja normal, papá, con altos y bajos, no somos perfectos como tú y mamá, pero a nuestro modo funcionamos, nos amamos, y es momento en que todos aquí lo acepten.

—No lo aceptamos.

—Poco me importa, en cuanto terminemos con esto, me casaré con él y nos iremos del continente –le informó.

Los ojos de Harry se toparon con los míos, exigiéndome saber porque no le había informado eso, tenía que habérselo dicho, después de todo, tome como pretexto que Harry me pidiera estar pendiente de si veía algo extraño en la relación de Lily, para poder estar cerca de ella.

—Lily…

—Quieres saber que te dirán esos dictámenes, te lo diré, estará ahí que yo intenté suicidarme para evitar que él me abandonara, que esa nota que dejé lo hice para que alguien, comprendiera que no lo quiero en mi vida…

—Alguien que no es él, alguien que es tan importante como para dejarle una nota.

—Sólo quería llamar su atención, se me fue la cantidad de pastillas, sabía que irían por su ropa, por eso lo hice, no era mi intención suicidarme, si hubiese sido el caso, hubiese atrancado la puerta, pero no, deje puertas y ventanas abiertas –sonrió –así que ve olvidando esa utopía tuya en donde él es culpable de eso, o de lo que sea que pienses, papá.

La observé alejarse, el pecho me dolía, no importaba que hiciera o dijera, ella no lo iba a dejar, y mucho menos por mí.

—Yo no le creo ni una palabra –soltó Harry.

—Yo tampoco –lo observé –oye yo… quiero decirte algo.

—Ahora no, Ted –me pidió –tengo muchas cosas en las que pensar, hablaremos después.

—Bien.

No sabía si después tendría el valor de confesarle a mi padrino que estaba enamorado de su hija menor.

Esta vez, todo será más fácil. Salí al patio y me recosté junto a ella, si no podía ser el hombre que amara, quería ser un buen amigo y apoyarla en lo que fuera.

—Esa nube parece un reloj –señalé.

—Oh por favor –rió divertida –le hacen falta las manecillas o los números, Ted ¿cómo un reloj?

—Dime que forma tiene entonces.

—Forma de nube desde luego –la observé, tenía el semblante serio, a pesar de tener una bonita sonrisa.

—Está estresado –le dije –no te enfades con él, después de todo, cuando todo termine no se volverán a ver, te mudarás a Argentina y sufrirás todos los días porque no hablas español.

—Calla –me observó divertida, giré mi rostro hasta el de ella, estábamos tan cerca, que podía besarla.

—Lily, estoy enamorado de…

—Cariño –cerré los ojos ante las palabras de Stephanie.

Lily sonrió y se quejó cuando Steph se subió a horcajadas sobre ella y pellizcó sus mejillas.

—Estás pesada –se quejó Lily entre risas.

—Puedo subirme sobre Ted –bromeó y se recostó entre los dos.

—Es mejor que no, porque su prometida podría enfadarse.

— ¿Prometida, vas a casarte?

—No –negué.

—Claro que sí, Albus me lo dijo, no mientas, Edward –sonrió.

— ¿Cuándo lo dijo? –la observé preocupado.