SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO Y POR EL NOMBRE "THE SECRET".

En caso de que se lo pregunten, Christian si está en el libro, solo que no se lo esperarán.

Me solté de su mano y me detuve en medio de la habitación.

Ryan se giró hacia mí y me miró entrecerrando los ojos.

— ¿Qué sucede?—me preguntó parándose frente a mí.

Le contesté mirándolo fijamente a los ojos.

—No puedo hacer esto. —dije negando con mi cabeza.

No podía creer que estuviese diciéndole eso. Pero el tenía que entender que o estábamos juntos o no lo estábamos.

— ¿Porque no? —preguntó como si no fuera obvia la ecuación que tenía enfrente.

—Porque no puedes hacer conmigo lo que te venga en gana. —lo enfrenté. —Anoche me dijiste que no teníamos una relación, que solo había sido una noche de sexo y hoy vienes y me asaltas a besos. No te entiendo. Si crees que me voy a prestar para tus juegos, estas equivocado. —le dije mientras le daba la espalda y caminaba hacia la puerta.

Pero que estás haciendo. Lo que más deseas es acostarte una vez más con él. —me reprendía mi subconsciente. —No, tenía que olvidarlo, no podía estar con el de esta forma. Por mucho que me costara no podía estar con él así.

Mi cabeza era un completo caos que se debatía entre seguirle el juego o no.

Cuando iba a salir por la puerta Ryan me agarró gentilmente por la mano.

—Espera Anastasia. —dijo mientras me giraba y con su otra mano alzaba mi rostro para mirarme fijamente a los ojos. —No te vayas. —dijo en tono dulce y amable mientras me soltaba la cara.

— ¿Qué quieres Ryan? —le contesté exhausta.

La verdad era que sus juegos me tenían cansada.

—Pedirte disculpas.

— ¿Disculpas? —inquirí alzando una ceja mientras acomodaba un mechón de pelo detrás de mi oreja.

—Si, por comportarme como un imbécil la mayor parte del tiempo.

Vaya si hasta acertó con el apodo.

— ¡Ah! Entonces no siempre te comportas como un imbécil. — le dije acomodándome los espejuelos.

Ryan aún sostenía mi mano.

—No, solo cuando es necesario. —contestó muy bajito.

— ¿Entonces tienes un desorden de doble personalidad? — inquirí con curiosidad.

—Algo así. —Me contestó mientras podía sentir como deslizaba los dedos en la palma de mi mano enviando un delicioso cosquilleo por mi cuerpo.

— ¿Porque me haces esto? —le dije suplicante.

—La verdad, no pude resistirme a tu olor embriagador, casi estuve a punto de atacarte en el auto. —dijo mientras acercaba sus labios a los míos y yo lo detenía soltándome de su agarre y poniendo ambas manos en su pecho.

—Simplemente, no puedes hacer esto y esperar que no sienta nada. No funciona de esa forma. Tengo sentimientos y no me gusta que jueguen con ellos. —le dije apartándome de él mientras caminaba al otro extremo de la habitación poniendo distancia entre los dos. —Ya lo hicieron una vez y no dejaré que lo hagan nuevamente. —esto último lo dije mas para mí que para que él lo escuchara.

—No pretendo jugar con tus sentimientos Ana. ¿Sabes porque te besé en el ascensor y te traje aquí?

—Para acostarte nuevamente conmigo, creo que es bastante obvio no. —dije girándome hacia él.

—Sí, eso también.

—Dijiste que no te acostabas con la misma mujer dos veces. —inquirí cruzándome de brazos mientras le fruncía el ceño.

—Creo que eso ya no tiene remedio verdad. —dijo sonriéndome burlón.

— ¿Entonces quieres una relación conmigo?

—No, solo quiero acostarme contigo.

— ¿Porque?—esa era la pregunta más tonta que le había hecho a alguien jamás.

—Porque te deseo Ana, como nunca he deseado a nadie, pero el temor a que te suceda algo por culpa de mí pasado hace que me comporte como un estúpido. —dijo mientras se sentaba en la cama pasándose las manos por el pelo. —Disculpa si te herí con mi correo de anoche pero tienes que entender que es probable que todo lo que yo haga o diga esté siendo monitoreado. —me dijo mientras yo caminaba donde él estaba y me sentaba a su lado.

— ¿Qué quieres decir entonces? ¿Quieres una relación a escondidas conmigo?

—No sería una relación, solo sexo. Nadie puede saberlo. Te dije, y lo mantengo no me interesa una relación.

— ¿Pero me besaste en la noria? Estábamos en público.

—Eso fue antes de acostarnos. No hay nada que desee más que acostarme nuevamente contigo. Pero debes saber que nunca tendremos una relación normal como las demás, no saldremos al cine o cenar con amistades. Nunca me quedaré en tu apartamento o tú en el mío. No puedo ponerte en peligro más de lo que debes estar ya.

—Y esa decisión no debería tomarla yo. No debería decidir lo que quiero o no.

—Ana, si quieres estar conmigo es de esta forma. No hay otro modo.

No había otro modo.

El me estaba brindando la oportunidad de una relación con él pero de una forma diferente a la que yo me imaginaba. No sé si podría tener una relación con el de esa forma. A escondidas. La verdad no era lo que yo me imaginaba que sería. Solo nos encontraríamos para tener sexo, nada más. Sin involucrar sentimientos. Una relación vacía.

—No lo sé Ryan, no imaginó como sería todo entonces. Nos encontraríamos a escondidas aquí para acostarnos. —dije mientras negaba con mi cabeza.

—Di que sí por favor, y no tiene que ser aquí, hay otros métodos para encontrarnos a escondidas. — me dijo tomando mis manos entre las suyas.

— ¿Otros métodos? ¿Acaso vale el riesgo? ¿Mi vida no corre peligro según tu?

—Si. Tu vida corre peligro pero sé que deseas esto tanto como yo, lo veo en tu mirada, en la forma en que me miras.

—Tu solo deseas acostarte conmigo, yo también lo deseo, pero también quiero una relación. Conocerte, que me conozcas, salir, cenar con amigos, divertirnos. Lo que cualquier mujer desearía.

—Nunca me acuesto con la misma mujer dos veces, y contigo, aunque haya sido por un error, lo he hecho y deseo volver a hacerlo. Nunca he violado esa norma. Te estoy ofreciendo lo que nunca le he ofrecido a nadie…después de… —se quedó callado por un momento mientras yo lo miraba fijamente a los ojos. —Lo que te ofrezco es sexo sin compromiso ni ataduras sentimentales, y tú no deseas.

—Lo siento, pero no puedo. — dije mientras me soltaba de sus manos.

— ¿No puedes o no quieres?

No le contesté y la pregunta se quedó en el aire flotando entre nosotros, la verdad era que lo deseaba mucho. Si fuera una relación, tal vez lo pensaría. En una relación uno arriesga el corazón gane o pierda. Pero no estaba dispuesta a arriesgar mi vida solo por sexo.

—Entonces porque te acostaste conmigo aún sabiendo que no me interesaba una relación, aún sabiendo que sería solo una vez.

—Un error. No estaba pensando claramente y no me pude resistir a la tentación. Me dije a misma que solo sería una vez y después te olvidaría. Pero no estaba preparada para que sucediera todo esto. Y ahora tú vienes y me propones algo así…—contesté agachando la cabeza.

Tenía que pensar todo esto con claridad. Si, lo deseaba, estaba enamorada de él. Pero no estaba dispuesta a prestarme para la locura que él me estaba proponiendo. Quizás las personas que habían asesinado a su prometida no sabían al igual que él que ya nos habíamos acostado y mi vida no peligraba como él decía. Pero si aceptaba esta locura, corríamos el riesgo de ser descubiertos y con ello mi vida estaría en juego.

Sabía que alguien me vigilaba y lo mejor sería no darles qué pensar. Me levanté de la cama y lo miré a los ojos.

—Discúlpame Ryan pero no puedo hacer esto.

Ya había sufrido suficiente. Sería más fácil intentar olvidarlo, que involucrarme en una relación loca y sin sentido arriesgando tanto mi vida como mi corazón en el intento.

—Anastasia... — dijo levantándose de la cama y parándose frente a mí. — ¿Éstas segura de tu decisión? Porque si sales por esa puerta debes entender que no habrá marcha atrás. Te deseo pero no puedo obligarte a nada que tú no quieras.

—No lo estoy, pero es lo correcto. — dije mientras daba media vuelta y caminaba rumbo a la puerta.

—Regresemos entonces. —dijo mientras caminaba detrás de mí.

Tomamos el ascensor y marqué el piso 25. Saludé a Kate con la mano cuando pasé frente a su escritorio. Ryan venía caminando a mi lado luciendo imponente como solo él podía hacerlo.

—Voy por su café. — dije cuando llegamos a mi oficina.

—Pide que me lo traigan por favor. —me dijo mientras yo lo miraba entrecerrando los ojos.

— ¿No quiere que se lo prepare yo?

—No Ana, a partir de hoy que me lo traigan a mi oficina. —dijo mientras entraba en su oficina dejándome con la boca abierta.

Definitivamente tenía algún trastorno de doble personalidad.

Muy bien si así lo decidió, pues que así sea.

Me dolía mucho la decisión que había tomado, pero sabía que era lo correcto. Era mejor olvidarme de él ahora, que sufrir más tarde. Llame al pantry y pedí que le trajeran un café al Sr. Chasting, y deje orientaciones para que se lo trajeran en los horarios que él me había dicho. Después de que le dejaran su café sonó el teléfono. Era él.

—Dígame Sr. Chasting.

—Venga a mi oficina para revisar la agenda.

—Voy enseguida Sr. Chasting. —colgué el teléfono y cogí la agenda.

Respiré varias veces antes de entrar en su oficina y sentarme en la butaca frente a su escritorio. Ryan puso toda su atención en mí...

Ya llevábamos más de una hora reunidos y la verdad era que su presencia y su tratamiento frío y distante comenzaban a inquietarme.

—Tenemos algunas cosas que aparecieron de último momento, como la renovación del sistema de seguridad del Hyatt.

—Sí, tengo entendido que ya le hicieron llegar una propuesta y la están revisando.

—Si.

— ¿Algo más en la agenda?—dijo mirando su reloj.

—Si, llamaron pidiendo la confirmación de su asistencia a la convención de tecnología que será este fin de semana en New York.

—Si, confirme la asistencia, y haga todos los arreglos necesarios para el viaje. —hizo una pausa en la conversación y me miró fijamente. — Espero no haya hecho planes para el fin de semana.

—No Sr. Chasting, no los tengo, conozco mis obligaciones y sé que debo ir con usted a esta convención como mismo lo he hecho con Grace.

—Muy bien. —dijo mientras se inclinaba hacia atrás en su silla. —Si no hay nada más, puede retirarse.

Salí de la oficina con un nudo en el estomago y mi corazón latiendo a toda prisa. Me senté en mi silla y mientras esperaba que encendiera la computadora traté de calmar mis nervios a flor de piel. La verdad era que había olvidado por completo la convención de New York. No podía decirle que no podía ir o inventar una excusa.

Así que me puse en función de preparar todo para el viaje. La mañana la pasé llamando a la aerolínea para sacar dos pasajes para New York. Teníamos que estar allá el viernes temprano así que los pasajes serían para el jueves en la noche.

Kate no preguntó porque Sawyer estaba almorzando con nosotras pero sabía que más tarde lo haría. Después de regresar del almuerzo continué haciendo las gestiones e hice la reservación en el mismo hotel donde sería la convención.