Notas de la Autora: ¡Hola! ¿Cómo se la han pasado? Espero que bien,bueno aquí les dejo otro capítulo más para alimentar este fanfic lemmon Hirogo, espero les guste.

Disclaimer: Big Hero 6 no me pertenece, le pertenece a Disney/Malrvel.


Capítulo 25. Pijamada

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Gogo: 22

Hiro: 18

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Gogo estaba recostado en el sofá del departamento que compartía con Honey Lemon viendo una película policiaca, la rubia había ido a pasar el fin de semana a casa de sus padres en otra ciudad así que por el momento estaba sola. Justo unos minutos después de que la película terminará el timbre de la puerta sonó, la pelinegra fue a abrir encontrándose con su novio quien tenía unas sodas en su mano izquierda y una caja de pizza en la derecha.

-Supuse que te hacía falta algo de compañía -dijo el pelinegro excusándose.

-Leíste mi mente -contestó Gogo dejando entrar a su novio.

-¿Hacías algo interesante? -preguntó Hiro dejando la pizza sobre la mesa.

-No realmente -contestó Gogo abriendo la caja de la pizza y viendo el que era de peperoni-, y que hay de ti, ¿tienes que algo que hacer?

-No, tía Cass piensa que estoy en casa de Fred.

-¿Por qué?

-Porque si le digo que me quedaré a dormir contigo estará llamado cada 20 minutos -respondió Hiro tomando una pieza de pizza.

-Así que planeas quedarte aquí conmigo toda la noche -preguntó Gogo levantando una ceja.

-Solo si tú quieres claro -respondió el pelinegro terminando de tragar un pedazo de la pizza. Gogo notó una pequeña mancha de salsa había quedado al lado de los labios de su novio así que lo beso y con un pequeño lengüetazo limpio la mancha haciendo al pelinegro sonrojar.

-Está bien, quédate a dormir –respondió Gogo de forma picara para luego dirigirse a la sala y poner otra película.

Ambos pelinegros se sentaron en el sillón y comenzaron a disfrutar de la velada, Hiro estaba muy entretenido con la trama, era una película de suspenso, pero Gogo a mitad de la película comenzó a concentrarse más enredar y desenredar sus dedos en el cabello enmarañado del pelinegro. La película avanzaba y poco a poco Gogo se acurrucaba más sobre Hiro hasta quedar recostada sobre él. Finalmente la película terminó y Hiro puso su total atención en la pelinegra.

-¿Te gusta recostarte sobre mí? –preguntó Hiro acariciando los negros cabellos de Gogo.

-Eres cómodo –dijo la pelinegra sin desacomodarse ni siquiera un poco de su posición con la cabeza recargada en el pecho de Hiro, sus brazos alrededor del cuello de este, su cuerpo pegado al de él y sus piernas entrelazadas mientras que el pelinegro se abrazaba con el brazo izquierdo la cintura de la pelinegra y con el derecho le acariciaba el rostro-, me gusta abrazarte –confeso Gogo.

-¿Enserio? –preguntó sorprendido Hiro, Gogo no era precisamente una fanática de las muestras de afecto físicas.

-Sí, eres muy cálido y tu cuerpo se amolda con el mío, además cuando te abrazo me siento segura –dijo Gogo volteando a ver a su novio que estaba bastante sonrojado.

-¿Desde cuándo piensas eso? –preguntó Hiro.

-Desde la primera vez que te abrace, en tu garaje ¿lo recuerdas? Yo sí, estabas tan triste y yo tan molesta, pero al verte así no puede estarlo más, y verte disculpándote, fue inevitable no abrazarte –dijo Gogo recordando los viejos tiempos-, creo que desde entonces me gustabas, solo que, no lo aceptaba, me decía cosas a mí misma sobre que no te merecía o que era demasiado mayor para ti, en fin cosas así.

-¿Estas bromeando? ¿Qué no me merecías? –Preguntó Hiro sorprendido-, Gogo, yo soy quién no te merece, eres… Jesús, eres perfecta ¿tienes idea de todos los complejos que tenía ante ti? Tu eras esta chica mala con pinta de motociclista que es buena en todo lo que hace, vive al límite, era demasiado popular entre los chicos y por si fuera poco, eres lista, graciosa y hermosa ¿y vienes y me dices que tu no me merecías? Parece una mala broma Gogo –terminó Hiro acariciándole el rostro a la pelinegra.

-Hiro, tú no tienes idea de lo que yo veo en ti, cuando te conocí, a principio, pensé que solo eras un chico más, uno muy lindo pero nada más, luego demostraste toda esa inteligencia y esa alegría tuya, eras increíble y yo no quería enamorarme de ti, aunque sabía que ya lo estaba, porque pensé que no te fijarías en una chica mayor como yo, pensé que tal vez te gustarían más las chicas de tu edad y eso me enfurecía, me mataba saber que 4 años de diferencia pudieran ser suficientes para alejarme de ti –explicó Gogo abrazándose más a Hiro.

-Jamás pensé que tu sintieras todo eso, salías con tantos chicos que pensaba… creía que no tendría oportunidad contigo –dijo Hiro levantando el mentón de Gogo.

-Salía con tantos chicos porque pensaba que tal vez podría olvidarme de ti de esa forma –dijo Gogo sonriéndole al pelinegro.

-Me alegra que no funcionará, porque si hubiera pasado, tu yo no estaríamos aquí, juntos –Hiro junto sus labios con los de Gogo y ambos se adentraron en un profundo beso.

Poco a poco las manos de Gogo se aferraron más y más al cabello del ojicastaño, mientras que Hiro apresaba con sus brazos la cintura de la pelinegra. Gogo se fue posicionando sobre su novio hasta quedar sentada sobre las piernas de este. Poco a poco el beso se fue rompiendo para darle paso a que los finos labios del pelinegro se perdieran en el cuello de su novia. Dejando una que otra suave marca de mordidas o chupetones, Hiro, se deslizó por el cuello de Gogo hasta llegar al hueso de la clavícula.

-Me haces cosquillas –dijo Gogo riendo un poco.

-¿Me detengo? –preguntó Hiro.

-No, continua –le pidió Gogo meciendo sus caderas sobre la sexualidad de Hiro provocando que este comenzara a exitarse.

-No hagas eso –pidió Hiro entre un jadeo.

-¿Qué? ¿Esto? –Preguntó Gogo meciéndose de nuevo pero con más intensidad y con una sonrisa maliciosa sobre el rostro-, ¿no te gusta?

-Gogo –jadeo Hiro sintiendo como la pelinegra seguía moviéndose y acariciaba con su cuerpo su miembro, el cual estaba comenzando a endurecérsele.

-¿Te gusta? –preguntó Gogo moviéndose con más lentitud pero sobándose más y sintiendo como el bulto se formaba poco a poco entre las piernas de ella. Hiro podía jugar también ese juego así que fue directo a los pechos de su novia y comenzó a masajearlos haciéndola gemir.

-Mmm… ¡Ah! Hiro –Gimió Gogo al sentir que el bulto, ahora ya más crecido, comenzaba a chocar contra su intimidad haciendo que, en conjunto con los masajes de sus pechos, comenzara a sentir la humedad creciendo entre sus piernas.

Hiro la recostó sobre el sillón y le quitó la blusa al igual que ella a él. El ojicastaño comenzó a besar a la adicta a la adrenalina quién correspondió vorazmente con movimientos de lengua rápidos y pequeñas mordidas, mientras que sus piernas se enredaban en la cintura del pelinegro. Hiro comenzó a acariciar las piernas de Gogo que estaban cubiertas por unos pantalones de mezclilla rasgados, poco a poco sus manos subieron hasta el botón y el cierre de los jeans para después eliminarlos del camino.

Gogo no se quedó atrás y mientras paseaba sus manos sobre los músculos de Hiro, deslizó una de sus manos hasta los pantalones de este y los desabrochó para que él mismo se los quitara. La situación estaba ardiendo y ambos estaban más que consientes de esto. Hiro desabrocho el brasier de Gogo y lo mando al olvido, después de esto comenzó a besar el busto de su pelinegra haciendo que le recorrieran pequeños escalofríos a la chica. Finalmente Hiro comenzó a succionarlos con su boca haciendo que los pezones de Gogo se endurecieran y su intimidad se humedeciera lo bastante como para mojar su ropa interior.

-Mmm… Hiro… ¡Ah sigue! ¡Ah! –pedía Gogo mientras sentía como la lengua del pelinegro se divertía con sus pechos pero Hiro simplemente se alejó y dirigió su atención a un punto más al sur. El pelinegro vio la ropa interior de Gogo con aquellas pequeñas señales de humedad y decidió que era tiempo de prestarle atención a su entrada. Con lentitud empezó a acariciar con sus dedos sobre la ropa interior dando masajes circulares y luego acariciando con toda su palma, Gogo gemía cada vez que la mano del genio de la robótica cambiaba su camino, pronto las pantis de Gogo fueron descendiendo hasta que desaparecieron dejándola completamente desnuda, Hiro sentía su bulto demasiado apretado dentro de su propia ropa interior así que decidió darle un poco de libertad a su miembro sacándolo de ahí pero sin quitarse completamente el bóxer.

Gogo vio la virilidad de Hiro, estaba tan dura y recta que con esa simple imagen sintió un escalofrió placentero dentro de su vagina, habían ocasiones en las que Hiro y ella no tenían la oportunidad de tener sexo por una u otra razón, pero cuándo eso sucedía bastaba para ella pensar en el pelinegro tocándose a sí mismo para que su propio sistema la indujera al orgasmo.

-Tócate –pidió Gogo excitada mientras sentía los dedos de Hiro explorar dentro de ella-, ¡Hiro tócate! –pidió con más fuerza Gogo, el pelinegro algo sonrojado (mitad por lo excitado que estaba mitad por la petición de su novia) comenzó a acariciar su propio miembro con la mano que no estaba dentro de Gogo, la pelinegra se mordía el labio para no soltar alaridos de placer y además para poder escuchar los propios que Hiro soltaba mientras se tocaba a si mismo y la tocaba a ella. Ver como la propia mano de Hiro se masajeaba y sentirlo al mismo tiempo dentro de ella la estaba excitando demasiado al punto que soltó un gran gemido causado por un orgasmo.

Hiro se sorprendió al ver lo agitada que estaba Gogo, la pelinegra respiraba con dificultad pero aun así estaba dispuesta a ir por más. Hiro sintió la mano de Gogo acompañando la suya sobre su miembro, pronto la pelinegra era quién estaba masajeándolo y haciéndolo gemir, cuándo la eyaculación vino la pelinegra se montó sobre él, con cuidado Gogo se acomodó sobre él y ambos se tomaron de las manos para empezar a copular.

Hiro sentía la sexualidad de Gogo chocar con su virilidad de forma fuerte y constante causando que ambos gimieran de forma voraz, el pelinegro echaba la cabeza hacia atrás cada vez que Gogo descendía y se estocaba en él apretando sus paredes alrededor de su miembro. El acto carnal continuaba una y otra vez sin tregua ni descanso, las pieles de ambos estaban llenas de sudor e irradiaban calor, entre gemidos y jadeos ambos pelinegros se acariciaban entre sí, todo iba de maravilla, el orgasmo se sentía cercano, peor entonces el celular de Hiro sonó, el pelinegro estiro su mano para alcanzarlo y vio de quién era la llamada.

-Mierda, es la tía Cass –dijo Hiro.

-No contestes –respondió Gogo con una voz por demás excitada.

-Si no contestó llamara directo a la mansión Lee –respondió Hiro, Gogo e dio una mirada de ¿enserio? Pero se detuvo dejando el miembro de Hiro mitad dentro de ella, mitad afuera.

-Apresúrate o Cass escuchara como te hago gemir –sentenció Gogo tratando de no hacer ningún movimiento que pudiera causar tal cosa.

-Hola tía Cass –saludo Hiro lo más normal que pudo, aunque claro su voz sonaba algo ronca.

-"Hola cariño ¿todo bien por allá?" –preguntó la tía Cass.

-Excelente –respondió Hiro viendo como la pelinegra ponía una sonrisa pícara y le decía con señales que colgara para continuar-, tía debo colgar ¿ok? Los chicos y yo estamos en medio de algo.

-"Oh de acuerdo cariño, solo estaba algo preocupada pero no importa, nos vemos por la mañana" –dijo la tía Cass- "Bye, besos"

-Adiós –dijo Hiro colgando mientras Gogo se dejaba caer sobre su miembro causando un gran gemido en ambos, la pelinegra siguió moviéndose, ambos sabían que tardarían un poco más en llegar hasta el orgasmo pero así era mejor.

-Hiro adoro a Cass, pero te juro que… ¡Ahh!... si vuelve a interrumpirnos… mmm… en algo así… yo misma… ¡Aahh!... la mato –dijo Gogo sintiendo la punta del miembro de Hiro acariciar una de sus paredes.

-Siendo honesto yo también lo haría –respondió Hiro adentrándose más en Gogo.

Después de un par de estocadas más Hiro eyaculo nuevamente pero ahora dentro de Gogo llegando al orgasmo al igual que la pelinegra. Finalmente ambos se quedaron acostados juntos un rato para después vestirse.

-Deberíamos hacer pijamadas de este tipo más seguido ¿no crees? –dijo Gogo justo cuándo Hiro y ella estaban a punto de irse a dormir al cuarto de la pelinegra.

-La próxima será en mi casa –ofreció Hiro-, solo hay que asegurarnos de que la tía Cass no nos escuche.

-No te preocupes siempre podemos darle pastillas para dormir –ofreció Gogo.

-Cielos debemos dejar de drogar a mi tía para tener sexo –dijo Hiro negando con la cabeza y entrando a la cama junto con Gogo.

-Buenas noches nerd –dijo la pelinegra.

-Buenas noches hermosa –contestó Hiro mientras la habitación quedaba oscura. Después de algunos minutos de pleno silencio la voz de Gogo se alzó.

-¿Lo hacemos de nuevo?

-Absolutamente si –contestó Hiro.


Notas de la Autora: ¿Qué les pareció?

Thanatos k663: Hola lamento las largas esperas pero ya sabes la universidad no deja mucho tiempo libre, quise poner una buena relación entre Hiro y la familia de Gogo, además ¿quién no ama a Hiro? Espero te guste este capítulo y haya valido la pena

Amy Tanaka Overland: Hola Zuri ¿Cómo estás? Espero este cpítulo te guste y que bueno que recuperaste tu celular ¡es horrible no tener cel!

Pyro Phoenix-bird: Si esta pareja es un amor, claro que los bebes son importantes en un matrimonio por eso decidí hacer ese capítulo del tema. Hahaha ese Fred y esa Honey son unos loquillos

Valery-Snowflakes: ¡Hola!oh genial me sigues en Wattpad hahaha la verdad casi no le entiendo a ese sitio pero supongo que un futuro cercano subiré mis fics también allá. Espero te guste este capítulo

Super-Om3g4: hahaah pues bienvenido a este fic pervertido hahaaha pues este fic no sigue una línea de tiempo pero si están relacionados los capítulos, es como una línea de tiempo desacomodada ;)

Bueno creo que eso es todo, nos leemos luego bye.