25. MI AMIGO EL LOBO
---Pase--- Leanne se encontraba muy atareada con las solicitudes de los aspirantes para auror que no le presto mucha atención al recién llegado--- Firmare esos papales más tarde
---Solamente vengo a devolverte esto
--- ¡Oh! Hola Candence, estaba distraída y no puse mucha atención, ¿Qué dices que vienes a devolverme?--- pregunto Leanne mirándola
--- ¿Sabes? Olvide por completo que el día de hoy Kingsley y yo no desayunaríamos juntos porque tiene reuniones desde muy temprano en la mañana y fui hasta su casa y cuando llegue lo recordé pero de todos modos entre a la casa para tomar una cosa que necesitaba y encontré esto en su habitación--- le dijo Candence mostrándole la capa que Leanne había llevado a Azkaban, la había dejado ahí sin darse cuenta
---Tengo semanas pidiéndosela a King pero ya sabes lo olvidadizo que es, la deje ahí cuando nos reuníamos para pactar mi regreso--- le mintió Leanne
---Pues entonces desde cuando sabías que ocuparías este puesto porque en la capa encontré un memorando para la reunión que tienes hoy con él, con fecha de hace tres días--- Candence sacó el papel de color púrpura y se lo mostró
Leanne no supo que contestarle, era obvio que no podía seguir mintiendo, pero como le iba a explicar lo que había pasado
--- ¿Cómo es que tú capa llego a la habitación de Kingsley, cuando ni tú ni tú capa deberían estar ahí en primer lugar?--- pregunto Candence--- Porque según tengo entendido tú estabas en casa con tú esposo y Harry, podrías explicármelo, es que simplemente no lo entiendo
---No es lo que pien….
--- ¿Dime como puedo luchar contra ti? ¿Dime como es que puedo ganarte si nunca he podido hacerlo? Porque aún cuando desapareciste nunca dejaste de estar presente entre los dos, ¿Cómo iba a poder luchar contra un fantasma, una sombra?--- preguntaba desesperada Candence mientras Leanne no sabía que contestarle--- Él nunca te olvido, él nunca quiso dejarte ir, te recordaba a cada instante, sufría por no tenerte a su lado pero con el paso del tiempo aprendió a fingir frente a mi, a llorar, amar y recordarte en silencio, pero yo lo sabía, él nunca te olvido
---Candence….
---Rita tiene razón, me conforme con ser la segundona, con recibir el poco amor que le sobraba de ti, me quede porque lo amo, lo amo con la misma intensidad que tú amaste a Sirius y mucha más. Tú rehiciste tú vida con Charlie pero él continua esperando por ti, él siempre va a esperar por ti y yo siempre esperare por él--- Candence había comenzado a derramar lágrimas, su desesperación estaba al borde, su tristeza no tenía comparación--- No puedo contra ti, si nunca pude contra tú fantasma ¿Cómo es que ahora voy a enfrentar a la Leanne de carne y hueso? La que continúa tal y como él la recuerda: joven, hermosa; la que atraviesa tormentas y tempestades con tal de estar a su lado. No soy estúpida, no puedo esperar que deje de amarte porque quien te ama una vez, te ama para toda la vida
---Kingsley te ama, por favor, Can, no lo dudes nunca--- se apresuro a decirle Leanne--- King te ama más de lo que nunca me va amar a mi
---Después de todos estos años el sigue acudiendo a ti como si no hubiera pasado el tiempo, te mira como si no hubiera nadie más que tú, sus ojos están llenos de ti y es imposible que vea a nadie más
--- ¡Basta Cadence! Te estas comportando de una forma incorrecta, Kingsley te ama y tú deberías saberlo, te aseguro que King me quiere mucho pero no me ama
Candence ahogo un grito y sollozo con más intensidad y Leanne se acerco a abrazarla
---No seas tonta Can, no vengas a llorarme de esa forma, no vengas a decirme que King no te ama cuando yo se que él se muere de amor por ti, no hay más mujer para él que tu--- la consoló Leanne
--- ¿Estás… estás segura?--- pregunto aún sollozando Candence
---Si, él solo te ama a ti. Mira, vamos, te acompaño hasta tú casa--- Leanne ayudó a Candence a ponerse de pie y juntas entraron en la chimenea
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---Y dile por favor a Leanne que la reunión se cambió a las cinco de la tarde, gracias Percy--- le pidió Kingsley a Percy entrando a su oficina
---En seguida Kingsley
Kingsley dejo los papales que traía en las manos y los puso en la mesa que había junto a la puerta y miro por la ventana, dándole la espalda la despacho
---No creo que Percy me encuentre en mi oficina--- Leanne estaba sentada en la silla detrás del escritorio
---Tú te vemos mejor en esa silla, tú madre siempre espero que la ocuparas--- le dijo Kingsley sentándose en la silla frente a Leanne
---Nunca me gusto la burocracia que conlleva el trabajo, pero no es por eso por lo que estoy aquí, Candence vino a verme, al parecer Leonor olvido recoger mi capa
---Después de Charlie, creo que Candence es su persona menos querida--- le recrimino Kingsley
---Tienes razón, Leonor te quiere de regreso y Candence no hace más que interponerse entre tú y ella
---Si…
---Lily tenía razón--- se adelanto Leanne--- Soy un enorme muro y cuando me planto delante de alguien ya no hay nadie más que yo, es solo que no puedo dejarte ir, King, eres la única persona que si me faltará no podría vivir
---Leanne…
---Cásate con ella, King, cásate con ella antes de que yo…. Solo cásate con ella--- le suplico Leanne acercándose a él y tomándolo de las manos--- Ya probé lo que podría ser vivir sin ti y no quiero repetirlo, sino te casas con ella me vas a odiar por alejarte de la mujer que amas
---Mi patronus….
---Es un lince, el de Sirius y Charlie es un león, yo soy un león King, Candence es un lince. Mírame--- le pidió Leanne al ver que Kingsley desviaba la mirada--- Me conoces, sabes que tengo razón, nunca has cuestionado ni refutado mis decisiones, nuestras lealtades son mayores de las que podemos imaginar, tanto que esa misma lealtad se confunde con amor, porque es más que amor, King, yo te amo pero te soy leal y esa misma lealtad es la que me impide alejarte de la mujer que en verdad amas
---El corazón no entiende de razones
---El problema es que la lealtad reside en el corazón pero para fines prácticos, debería residir en la razón, porque muchas veces a los que les debemos lealtad tienen razones equivocadas, el corazón nos ciega; esto no es una acción desinteresada y noble, soy egoísta King, te alejo de mi porque si te retengo a mi lado, te perderé para siempre
---Leanne….
Pero Leanne no le permitió continuar porque lo hizo callar con un beso, un beso que había esperado demasiado
---Mi lealtad nunca flaqueara, al igual que mi amor--- le dijo Leanne recargando su rostro en el rostro de Kingsley
--- ¿Cómo es que siempre sabes cosas que nosotros ignoramos?--- le pregunto Kingsley
---Soy muy buena observadora. Ven a cenar esta noche--- Leanne se separo de Kingsley y se dirigió a la puerta--- ¿Sabes que eres mi héroe, verdad?--- le dijo desde la puerta sin volverse, Kingsley simplemente sonrió
Leanne estaba en la cocina de la mansión Gryffindor, se estaba esmerando mucho con la cena de esa noche, ella cocinaba compulsivamente, es lo que siempre hacía cuando se sentía presionada o acosada por un recuerdo y ese que estaba a punto de revivir esa noche lo era
Las risas de los recién llegados la sacaron de sus pensamientos, nunca le gusto mostrar vulnerabilidad, y ese recuerdo la hacía sentir vulnerable
---Buenas noches--- saludo Leanne a sus invitados
---Eso que cocinas huele delicioso querida--- le dijo Charlie abrazando y besando a su esposa
---Pues espero que también sepa delicioso--- dijo sonriente Leanne, fingir era una de sus mejores cualidades
--- ¿Por qué nos has reunido a todos de nuevo?--- pregunto Harry conociendo la respuesta
---Tenemos un historia inconclusa y esta noche me pareció perfecta para continuar con mi relato, pasemos a la mesa--- Leanne los guió a todos al magnifico comedor, siempre le había gustado ese lugar
Leanne había preparado toda una selección de carnes, pastas, ensaladas, sopas y postres que dejaron a todos anonadados y ansiosos por probar semejante banquete, especialmente Ron; cuando comenzaron la cena eran las 6:30 y esta se postergo hasta las 8:00 entre risas, platicas y el sonido de los cubiertos.
Después del postre todos tomaron una taza de té un pedazo de pastel y se dirigieron a la sala a escuchar el relato de Leanne
---Esto transcurre en mi segundo año en Hogwarts y es la noche en que Sirius, James y Peter se enteraron del secreto de Remus….
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Eran las doce de la noche según el reloj que estaba sobre la cómoda de Sirius, hacía una hora que se había quedado dormido y sin embargo una sed atroz lo había sacado de sus sueños, Sirius Black odiaba despertar después de haberse dormido, era como desperdiciar una cerveza de mantequilla por el simple hecho de desperdiciarla.
La jarra de agua estaba sobre la mesa junto a ventana, la más retirada de su cama; su mejor amigo James hablaba entre sueños, Peter roncaba como metralleta, ahora le sería imposible conciliar el sueño y Remus, Remus se había marchado a ver a su madre enferma, sentía lastima por su amigo, su madre era muy enfermiza y Remus siempre se preocupada mucho
Ellos dormían en el cuarto más alto de la torre, cosa que les daba una excelente panorámica de los jardines del colegio y esa noche la luna llena, oculta por una nube, bañaba los jardines con su luz, haciéndolos ver majestuosos, a él le encantaría explorarlos, así como el resto del castillo; la refrescante agua apaciguo su sed pero aún continuo observando los jardines del colegio hasta que unas sombras que no pertenecían a el llamaron su atención: la señora Pomfrey llevaba fuertemente agarrado de la mano a un joven que parecía estar realmente enfermo y muy débil como para andar él solo, caminaban lo más aprisa que podían
--- ¿Remus?--- dijo Sirius en un susurro acercándose aún más a la ventana, ahí estaba él, su amigo, el que se suponía que tenía que estar en casa por petición de su madre enferma--- ¿Pero es que esa mujer esta loca?--- dijo Sirius al ver que la señora Pomfrey conducía a Remus hasta el sauce boxeador pero este no les hacía nada, sino que con un movimiento de su varita, este se quedaba completamente quieto y ambos entraban entre sus raíces--- ¡James! ¡James despierta!
--- ¿Leanne?--- pregunto James entre sueños
---No tarado, soy Sirius, despierta tienes que ver esto--- Sirius zarandeo a su amigo hasta que James abrió los ojos
--- ¿Qué pasa?--- pregunto James poniéndose sus lentes--- ¿Te ha despertado Peter y decidiste despertarme a mi también?--- pregunto molesto al escuchar los ronquidos de su amigo
---No, he visto a Remus
--- ¿Qué has visto a Remus? Pero si él esta en casa
---No, esta aquí, la señora Pomfrey lo ha sacado del colegio por medio del sauce boxeador--- le explico Sirius--- Te lo juro, lo he visto todo
James se levanto de la cama y se dirigió a la ventana que señalaba su amigo
---Se veía muy mal, muy enfermo--- le aseguro Sirius
---Vamos, tenemos que ver que es lo que sucede. Despierta a Peter--- dijo James inclinándose sobre su baúl para sacar la capa invisible mientras Sirius despertaba a Peter
--- ¿Qué pasa?--- pregunto Peter
---Métete aquí y síguenos, a menos que te quieras quedar aquí--- le dijo James al ver la cara de miedo que ponía Peter
Los tres amigos salieron de su dormitorio protegidos por la capa de James, atravesaron el retrato de la señora Gorda, quien estaba muy dormida como para replicar y se encaminaron hacía la puerta de salida, anduvieron en silencio por los corredores, hasta que salieron al jardín, la puerta estaba abierta, tal vez esperando el regreso de la señora Pomfrey. Cuando se acercaron lo suficiente vieron como el sauce boxeador se retorcía y lanzaba golpes al cielo y al suelo hasta que se quedo completamente quieto y de entre sus raíces vieron salir a la señora Pomfrey, quien se alejo con paso firme y decidido de ese lugar
--- ¿Cómo vamos a entrar?--- le pregunto James a Sirius una vez que los pasos de la señora Pomfrey se dejaron de escuchar y el sauce comenzó a lanzar golpes de nuevo
---No lo se, ella simplemente agito su varita y el árbol se quedo quieto--- dijo Sirius
Los tres amigos comenzaron a lanzar hechizos pero ninguno dio resultado, hasta que:
--- ¡Wingardum Leviosa!--- grito Sirius y una rama caída se encajo en un nudo que tenía el sauce, dejándolo completamente inmóvil e inmediatamente se abrió un hueco entre las raíces del árbol
--- ¡Bien hecho Sirius!--- lo felicito James
---Oh bueno, lo que pasa es que soy un genio, ¡Vamos, hay que entrar!
James se guardo la capa en uno de los bolsillos de la chamarra y los tres entraron en el túnel que se había abierto
--- ¿A dónde creen que nos lleve?--- pregunto asustado Peter
---No lo se, pero de seguro sale de los limites del colegio--- respondió James
--- ¿No es esto divertido?--- Sirius se volvió sonriente a sus amigos--- Siempre quise explorar los secretos de Hogwarts a hurtadillas
El camino fue bastante largo y cansado pero por fin habían llegado, una trampilla mostraba la danzante luz de una vela, los chicos agudizaron el odio pero el silencio era total así que Sirius abrió la trampilla y salio por ella seguido por James y Peter, y ahí estaba él, de espaldas a ellos
---Remus ¿Qué haces aquí?--- le pregunto Sirius acercándose a su amigo pero James lo tomo por la muñeca impidiéndole que se acercara
---No creó que te escuche Sirius….
James ya no pudo continuar hablando porque en ese mismo momento un enorme león salio de la nada y rugiendo se coloco entre Remus y los otros tres
---Pero ¿Qué demonios….?--- Sirius no pudo continuar porque el león se abalanzo sobre de ellos, alejándolos de Remus, quien en ese momento había comenzado su transformación
--- ¡VÁMONOS!--- grito James tomando a Sirius y jalándolo para regresar por la trampilla, mientras el león se arrojo sobre de Remus para evitar que fuera detrás de sus amigos
--- ¡LO VA A MATAR!--- grito Sirius forcejeando con James para intentar proteger a Remus
--- ¡NOS ESTÁ PROTEGIENDO, IDIOTA!--- le grito también James, Peter ya se había perdido de vista dentro de la trampilla, mientras James jalaba a Sirius, el león volvió a rugir y Sirius dejo de forcejear y corrió detrás de James a través del túnel
Corrieron desesperadamente por el túnel, no lo podían creer, Remus, su mejor amigo era un hombre lobo, un hombre lobo y él nunca se los había dicho y ahora podían morir, Remus podía matarlos y ni siquiera lo iba a recordar. Los sonidos de forcejeo comenzaron a escucharse de nuevo, el león y Remus debían de estar también en el túnel
Tenían que salir de ahí, tenían que salir con vida, no por ellos sino por Remus, él no soportaría saber que había matado a sus mejores amigos
--- ¡Demonios! ¡Peter es un cobarde!--- grito desesperado James--- ¡Ni siquiera espero por nosotros, ¿Es qué acaso no le importamos?
--- ¡Eso no importa ahora! Tenemos que salir de aquí--- le dijo Sirius, los gruñidos y forcejeos se escuchaban cada vez más cerca
La salida ya estaba más cerca, pronto podrían salir y sellar la salida para que Remus no pudiera salir lo único que les preocupaba era la suerte del pobre león
El primero en salir fue James y Srius se entretuvo un rato porque su túnica se enredó en las raíces del árbol
--- ¡Ferma….!--- grito James una vez que Sirius salio pero fue demasiado tarde porque el hombre lobo ya estaba libre
--- ¡CORRE!--- Sirius lo jalo por la túnica y ambos comenzaron a correr lo más rápido que pudieron
El león también había salido, estaba muy mal herido pero aún así logro retener un poco al hombre lobo, dándoles una ventaja a James y Sirius, las puertas del colegio ya estaban tan cerca, si lograban entrar alertarían a los fantasmas o maestros
Corrían por el pasillo más largo que habían visto desde que habían llegado a Hogwarts, parecía interminable, el corredor más largo en el… de un salto Remus se puso frente de ellos, la mirada de desquiciado que tenía era la cosa más atemorizante que había visto en sus vidas y el león de nuevo se interpuso entre ellos pero Remus lo arrojo hacía el otro lado del corredor. Eso era todo para ellos, Remus se acercaba peligrosamente a ellos, ya ni siquiera podían ver al enorme león
Leanne estaba demasiado débil como para transformarse de nuevo, podía ver a Remus acorralando a sus amigos, como los iba a ayudar
De la nada aparecieron dos elfos domésticos y con un fuerte crac se llevaron a los dos amigos. El hombre lobo soltó un fuerte gruñido, estaba furioso, le habían quitado a dos perfectas presas, se volvió y en el suelo vio un bulto encogido, parecía un revuelto de túnicas pero sin embargo parecía estarse moviendo.
Si, se estaba moviendo, el dulce olor que desprendía era embriagador, mucho más apetitoso que el de los otros dos. Podía sentir su debilidad, que presa tan suculenta, se le había servido en bandeja de plata. La joven respiraba entrecortadamente, él se acerco muy despacio, no quería despertarla
--- ¡Depulso!--- grito Leanne poniéndose de pie pero el hechizo salió desviado
El hombre lobo la tomo por el cuello y la pego a la pared, sus pies no tocaban el suelo, la había levantado poco más de un metro, Leanne podía sentir las largas uñas de Remus clavándose de a poco en su cuello, se estaba quedando sin aire, no podía respirar, finos hilos de sangre corrían desde su cuello, su cerebro se nublaba, no podía pensar con claridad. Levanto la vista y sus ojos castaños se clavaron en los negros del licántropo, porque ese no era Remus, era un licántropo
El hombre lobo, que hasta ese momento no había hecho más que mostrar los colmillos y olfatearla, se quedo muy quieto, mirando a la joven de hermosos ojos; y Leanne lo vio, duro una milésima de segundo, el negro de los ojos se volvió más claro, de un color miel muy hermoso, era la dulce y triste mirada de su amigo, esa mirada que tanto amaba
Y la soltó, la soltó después de esa milésima de segundo, Leanne se resbalo por la pared, respiraba entrecortadamente, se llevo una mano al cuello intentando detener la sangre, el hombre lobo ya se había perdido de vista, pero ella tenía que asegurarse, se puso en pie aún con una mano en el cuello y corrió lo más rápido que pudo, por una de las ventanas pudo ver como el hombre lobo entraba de nuevo por el túnel del sauce boxeador
--- ¡Ferma… fermaportus!--- dijo señalando hacía el sauce
La puerta de la habitación se abrió de golpe y de la misma forma se despertó Kingsley Shacklebolt, en el umbral de la misma se encontraba Leanne, apenas si se mantenía en pie, se sujetaba con fuerza el cuello y derramaba silenciosas lágrimas. Kingsley salto de un brinco de la cama y sujeto por la cintura a Leanne antes de que no pudiera sostenerse más
---Tengo que llevarte a la enfermería--- le dijo Kingsley intentando sacarla de la habitación
---No, tienes que hacerlo tú, nadie se puede enterar--- le pidió Leanne mirándolo a los ojos--- Mi abuelo te enseño como hacerlo
---Tiene que verte alguien que sepa lo que hace, además no tengo lo necesario--- insistió Kingsley
---Lo tendrás--- dijo Leanne levantando la varita y apuntándola a la pared que tenían enfrente--- Ábrete--- una puerta se materializo y se abrió dejándoles el paso libre
Kingsley ni siquiera se molesto en preguntarle como lo había hecho sino que la tomo en brazos y ambos atravesaron la puerta, no tuvo que dar más que dos pasos cuando ya estaban en una enorme habitación completamente equipada para curar las heridas de Leanne
--- ¿Tienes huesos rotos?--- pregunto acomodándola en la cama
---No, pero si los tengo mis magullados--- le contesto aún sujetándose el cuello que continuaba sangrando
--- ¿Qué paso?--- pregunto Kingsley dándole a beber la poción crecehuesos
---No lo va a recordar ¿verdad?--- estalló Leanne--- No va a recordar lo que paso, no va a saber que me ataco, que pudo haberme matado, ¡por favor King! ¡Dime que no lo va recordar!--- le suplico Leanne
--- ¡Leanne! ¡¿Dime que fue lo que paso?!--- Kingsley la zarandeo un poco para que se controlara
---James y Sirius….
--- ¡Demonios Leanne!--- le grito Kingsley golpeando con fuerza la pared--- Un día te van a matar ¿Qué es lo que hicieron esta vez?
--- ¡Lo saben King! Saben que Remus es un hombre lobo
--- ¡Remus! ¡Remus es un hombre lobo! ¡Remus te hizo….! ¿Remus te hizo eso?--- pregunto Kingsley alarmado señalado las heridas que Leanne tenía en el cuello--- ¿Te mordió?
---No, no me mordió--- le contesto Leanne secándose las lagrimas, tenía las mejillas manchadas de sangre--- ¡Por favor, King! ¡Dime que no lo va a recordar!
---Un hombre lobo puede atacar a su mejor amigo, inclusive matarlo y no recordar nada--- le aseguro Kingsley curando sus heridas--- Él no lo va a recordar Leanne--- le dijo mirándolo--- ¿Dónde estamos?
---En la sala de los Menesteres, la puerta por la que entramos te llevara a donde quieras siempre que la necesite--- le contesto Leanne agradecida por el cambio de tema--- Te quedarías conmigo esta noche, no quiero estar sola
---Si--- he inmediatamente se materializo otra cama junto a la de Leanne
Dos fuertes crac se escucharon y dos elfos domésticos aparecieron en medio de las dos camas
---Sus dos jóvenes amigos ya están a salvo, señorita--- dijo uno de los elfos domésticos
--- ¿Necesitan algo más, señorita y señor?--- pregunto el otro elfo doméstico
---No, muchas gracias--- Leanne se levanto de la cama y abrazo a los dos elfos domésticos, quienes se quedaron sorprendidos--- Nunca podré estar lo suficientemente agradecida con ustedes por haber salvado a mis amigos
---Estamos para servirles--- contestaron al unísono ambos elfos algo sonrojados por el abrazo de Leanne
La puerta que conducía a la sala común de Gryffindor se abrió para darle paso a Leanne y a Kingsley, aún era muy temprano, ella estaba demasiado pálida y a pesar de que sus heridas ya habían sanado, se podían ver pequeñas cicatrices en su cuello, lugar donde se habían encajado las uñas de Remus
--- ¿Dónde estabas?--- le pregunto de mal humor James al verla llegar con Kingsley
Kingsley simplemente puso los ojos en blanco y miró de reojo a Leanne para después subir por la escalera que conducía a los dormitorios de los hombres
---La pregunta sería es que haces tú levantado tan temprano, por lo común no te levantas a esta horas--- le dijo Leanne ignorando los malos modos de James
---Queremos contarte algo--- dijo señalando también a Sirius y a Peter
--- ¿Estas bien?--- le pregunto preocupado Sirius--- Pareciera como si hubieras estado llorando
--- ¿Llorar? ¿Leanne?--- pregunto James como si lo que hubiera dicho Sirius fuera la cosa más graciosa que había escuchado en su vida--- Leanne nunca llora, ella es todo en hombrecito
---Estoy bien, no es nada--- le mintió Leanne
--- ¡Remus es un hombre lobo!--- grito James completamente emocionado al ver que Sirius quería decir algo más--- ¿No es increíble?--- le pregunto a Leanne al ver que no decía nada
---Si, lo es
--- ¡Oh, vamos Leanne! Es lo más increíble que nos pudo haber pasado ¡Remus es un hombre lobo! ¡Y estuvo a punto de matarnos!--- le dijo intentado impresionarla--- ¡Pudo habernos matado! De no haber sido por un enorme león y dos elfos domésticos que nos salvaron ¡Me muero de ganas que regrese! Seguro que no lo va a recordar pero aún así es increíble
---Lo que me molesta es que no nos lo dijera desde antes ¿acaso cree que vamos a dejar de considerarlo nuestro amigo?--- le pregunto Sirius a Leanne
---Tienen que comprenderlo, él no se sentía seguro de contárselos, ya saben la manía que tiene la mayoría de los magos con los hombres lobo--- le dijo Leanne
--- ¿Tú lo sabías?--- le pregunto indignado James
---Si, pero no se los dije porque eso es cosa de Remus, él es el único con derecho de decirlo--- le contesto Leanne
--- ¡No lo puedo creer! ¿Y te haces llamar nuestra amiga?--- le pregunto aún más indignado James--- Vámonos--- le ordeno a sus amigos dándole la espalda a Leanne--- ¿No vienes?--- le pregunto a Sirius al ver que este no se separaba de Leanne
---No--- le contesto seguro Sirius
---Pues tú te lo pierdes, vamos Peter--- ambos salieron por el retrato de la señora Gorda
--- ¿Segura que estas bien?--- le pregunto de nuevo Sirius sentándose junto a ella
---Si, creo que me va a dar gripa o algo, nada más
---Tienes razón, Remus es el único con derecho a revelar su condición--- le aseguro este pasando su brazo por los hombros de Leanne--- Pero ya conocemos a James, si no es el centro, no es feliz
Leanne no contesto simplemente se recostó en el hombro que le ofrecía Sirius
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---Pudo haberte matado--- dijo simplemente Kingsley
---Después de tantos años y aún tú continuas con tu centinela--- le dijo sonriente Leanne
---Hay tantas cosas que no sabíamos--- dijo la profesora McGonagall visiblemente molesta
--- ¿Qué es la vida sin un poco de diversión?--- dijo Ron divertido--- A mi me hubiese gustado tener un amigo como Remus, ser animago y pasearme por los terrenos de Hogwarts sin ser descubierto
---Por si no lo recuerdas, nosotros también hicimos todo eso--- le recordó Hermione
---Si, pero no lo hacíamos a diario, o por lo menos cada mes--- le aclaro Ron
---Pues a veces puede ser agotador--- le aseguro Leanne
---Si, sobre todo cuando casi mueres a manos de un hombre lobo--- le recordó Kingsley
--- ¿Remus te reconoció?--- pregunto Harry mirándola
---Me gusta pensar que si lo hizo--- le contesto Leanne
--- ¿Qué paso después? Cuando Remus regreso--- quiso saber Ginny
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Eran las seis de la mañana, sus tres amigos aún estaban dormidos y el entro lo más silenciosamente posible, era domingo y no quería despertarlos, él ya sabía que Leanne lo ayudaría a ponerse al corriente con sus tareas. Remus Lupin estaba cansado, le dolía todo el cuerpo pero ya estaba arto de los cuidados de la señora Pomfrey, era una buena mujer pero podía resultar asfixiante.
Descorrió las cortinas de su cama, dispuesto a dormir un poco cuando:
--- ¡Sorpresa!--- gritaron sus tres mejores amigos, todos saltaron sobre de él aumentando su dolor de cuerpo
---Hechizos de ilusión--- le dijo Sirius al ver la cara de Remus, sus amigos estaban sobre de él pero también durmiendo en sus camas--- Leanne nos los ha enseñado estos días, luego te decimos como hacerlos
---Así que… ya conocemos tú pequeño problema peludo--- le dijo James con falsa inseguridad--- Estuviste a punto de matarnos
Remus no supo que contestar, sus tres amigos lo miraban sentados en su cama, él aún estaba recostado en el suelo, en la misma posición en que lo habían dejado sus amigos
--- ¡Di algo, hombre!--- le exigió Sirius
--- ¿Leanne se los…?
---No, ella nunca nos diría algo que tú le confesaste, ella siempre guardaría tu secreto. Yo te vi cuando la señora Pomfrey te llevaba por el sauce boxeador, te seguimos y al final vimos como te transformabas--- le aseguro Sirius
--- ¿Qué hace ese enorme león?--- le pregunto James
---No saben… ¿Leanne no les dijo?--- les pregunto Remus
--- ¿Decirnos qué?--- pregunto interesado James
---Bueno… Dumbledore pensó que estaría muy solo, así que lo hizo mediante magia--- le respondió Remus
--- ¿Por qué nunca nos lo dijiste?---le reprocho Sirius--- Somos tus amigos, Remus y no vamos a dejar de serlo solo porque eres un hombre lobo, eso solo lo hace más interesante
---Bueno, yo pensé que… que--- empezó a decir Remus
--- ¿Qué? ¿Qué íbamos a dejar de considerarte nuestro amigo solo porque eres un hombre lobo? No somos tan superficiales--- le recrimino James
---Eres más que un amigo para nosotros, eres un hermano, los cuatro lo somos, ustedes y Leanne son mi familia y tú eres un tonto por pensar lo contrario--- lo regaño Sirius
---Lo lamento--- se disculpo Remus cabizbajo
---Pues te perdonamos con la condición de que nunca más vuelvas a mentirnos--- le dijo James ofreciéndole una mano para que se levantara
---Esto nos abre un mundo de posibilidades ilimitadas, pero primero tenemos que encontrar la forma de acompañarte en tus transformaciones sin que intentes matarnos--- le dijo sonriendo Sirius--- Porque te podré perdonar todo, menos que destruyas mi hermosa cara y Leanne tampoco--- dijo esto último guiñándole un ojo a James
Pero este no logro ver la cara de mal humor que ponía su mejor amigo porque volteo la cara inmediatamente
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---Desde entonces ya te amaba--- le dijo Harry
---La amó desde el primer día--- lo corrigió Hermione
---Mi padre ni siquiera noto que habías llorado, él dijo que eras un hombrecito pero Sirius si lo hizo y se quedo a consolarte--- la interrogo Harry, eran partes de su padre y su padrino que él nunca había visto
---James estaba acostumbrado a verme de esa forma, yo era uno más de sus amigos, en realidad el solo me veía como niña cuando Sirius estaba cerca, es algo complicado ya que nos conocíamos desde la cuna--- le intento explicar Leanne
---Si Harry querido, cuando dos niños se conocen desde la cuna es común que se traten de una forma diferente a como lo harían si se conocieran de más grandes--- la ayudo la señora Weasley
---Además, mi forma de vestir no ayudaba mucho, siempre me vestían como a un niño, ya que de eso se hacían cargo mi padre y mi abuelo--- añadió Leanne
---Si, es verdad, eras muy bonita, pero siempre te vestías muy mal--- dijo sonriendo Alice--- Recuerdo que Lily fue la única que logro que comenzaras a vestirte como una niña y no como un niño
---Pero el verdadero cambió se noto cuando regresaste del viaje con tus padres, cuando íbamos a comenzar nuestro cuarto año--- recordó Kingsley
---También fue en tercero cuando Sirius termino de caer en tú manos--- dijo Andrómeda--- recuerdo que no hacía más que hablar de ti y de cuando sería la próxima vez que te vería, era realmente divertido ver a la tía Walburga intentando sacarte de sus pensamientos--- dijo también sonriendo
---Tantos recuerdos y tan poco tiempo--- dijo Leanne al ver su reloj--- Les parece que continuemos otro día
---Si, mañana tengo reuniones desde temprano--- coincidió Kingsley--- Vamos Leanne, te ayudo a recoger
Kingsley apunto con su varita a los platos y tazas y estos lo siguieron hasta la cocina, mientras los demás se preparaban para el viaje de regreso a casa
--- ¿Cuándo se lo vas a decir?--- le pregunto Kingsley sin rodeos
--- ¿Decirle qué?--- pregunto con falsa inocencia Leanne
--- ¡Leanne!
---Estoy buscando el momento adecuado, quiero que sea especial--- le respondió Leanne
---Sabes que cualquier momento es bueno, lo que pasa es que no quieres decírselo--- la reprendió Kingsley
---No es eso, solo que… estoy preocupada, tengo algunos asuntos que resolver antes de decírselo
--- ¿Y cuales son esos asuntos?
---Cosas mías, mira King, no te preocupes, todo va a estar bien. ¿Cómo están las cosas con Candence?
---Ya resolvimos nuestros problemas, ahora me gustaría que resolvieras los tuyos
---Lo haré, lo prometo
Kingsley se despidió de Leanne no tan convencido como le hubiese gustado pero por lo menos ya había expresado sus preocupaciones
---Buenas noches Harry--- se despidió Leanne desde el umbral de la puerta, eran cerca de las doce de la noche
Leanne cerró la puerta y se dirigió hasta su despacho, se sentó detrás de su escritorio y abrió uno de los cajones que siempre permanecía cerrado mediante magia, sacó una pequeña fotografía, los tres sonrientes ocupantes de esta misma le sonreían con tanta dulzura que no pudo evitar sonreír ella también
Una joven de cabellos color rosa chicle sostenía a un bebe regordete con un mechón de pelo de color azul turquesa y un joven maduro los rodeaba a ambos con sus manos. Había robado esa fotografía, no le pertenecía, pero eso no le importaba a ella porque era el recuerdo de una familia feliz, una que ella no había conocido
Uno de sus mejores amigos había encontrado la felicidad y eso la hacía muy feliz a ella, él, Remus, era la persona que más felicidad se merecía y ella se encargaría de darle a su hijo todo el amor que tenía
---Remus no le paso su condición a su hijo, pero ¿Qué hay de mi?--- pregunto en voz alta Leanne sin esperar respuesta alguna
---Tampoco tú se la pasaras a tu pequeño bebe, esa maldición te pertenece solamente a ti, es como la cicatriz de Harry--- le respondió desde su retrato Albus Dumbledore--- Su sangre no correrá por sus venas
--- ¿Está seguro?--- pregunto Leanne sin despegar la mirada de la fotografía
---Tan seguro como que me llamo Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore. Díselo, eso lo haría muy feliz--- después de decir eso, Dumbledore desapareció de nuevo
---Mi amigo el lobo--- le dijo sonriente Leanne al Remus que le sonreía desde la foto
