25ª noche – Lilith
Kanda y Stella han detenido su marcha al encontrarse de frente con la misteriosa aparición. La Noé de Stella los observa seria, de pie y sin moverse. Sus profundos ojos amarillos reflejan en ellos las expresiones de sorpresa y horror de ambos exorcistas, que ven en ella el rostro de la más joven de ellos. Esta parada al centro de la luz que está formando el pilar de energía en el cual se encuentran, y del suelo a partir de ella se extienden radialmente varias líneas con forma de circuitos que pueblan el piso negro y se extienden hasta los límites de la dimensión. Stella cobra valor y se baja de la espalda de Kanda, tratando de avanzar, no sin cojear un poco.
-Estaba esperándote, Stella. –La recibe su ego interno.
-Tú… eres yo… -Identifica sorprendida, mirándola con curiosidad.
-Si y no… pero esa es otra historia. –Sonríe de la misma forma en que Stella lo haría, lo que causa que ésta baje la mirada, incómoda. Kanda lleva su mano hasta la empuñadura de su espada, preparado para sacarla.
-¿Quién rayos eres tú? –Inquiere serio, ocultando la confusión que siente al ver la cara de Stella en ella. Su compañera se ha quedado callada, mirándola en un estado casi catatónico.
-Stella… ¡¡Stella!! –La mueve por el hombro él, haciéndola reaccionar.
-¿¡Huh!? ¿Qué? –Mira hacia los lados, luego termina de despertarse y se da cuenta de que aún sigue en la presencia de la Noé.- Eso fue… fue como si hubiese perdido el control sobre mí misma… -Piensa mientras adopta una posición de lucha.
-Como te dije, Stella, ese es un tema aparte. –Insiste la aparición. Stella vuelve a sorprenderse.
-¿¡Acaso puedes oír mis pensamientos!?
-Solo los tuyos… pero eso es por obvias razones, ¿no es así?
-¡Basta de esto! –Interrumpe de nuevo Kanda, esta vez amenazando con su Mugen.- Tú eres una Noé, así que la Inocencia sí puede dañarte.- Recuerda el último momento de su pelea con Skin Boric, donde lo partió con su inocencia, haciéndolo polvo.- Si vienes a entrometerte en nuestro camino, no me dejarás otra opción más que derrotarte. –Se inclina un poco hacia abajo, casi tocando el piso con la mano izquierda mientras asume una posición de espada enfundada con la derecha, dispuesto a hacer su movimiento fatal.
-Espera, Kanda-san. –Lo detiene Stella extendiendo su mano frente a él, sin dejar de mirarla a ella.- No ha venido aquí a pelear… de hecho, ella no está aquí, ¿no es así? –Pregunta perspicaz. La Noé sonríe y asiente cerrando los ojos.
-Tienes razón. Yo aún estoy dormida en tu interior, Stella, y tú puedes usar mi poder como Noé gracias a eso; sin embargo, gracias a que ustedes están atrapados en esta dimensión, soy capaz de materializarme frente a ustedes sin que mi ser verdadero reviva dentro de ti, ya que aún no es el momento para eso. –Explica elegante, caminando hacia un lado y extendiendo los brazos, dando un giro sobre sí misma, como si bailara.
-Dormida… revivir… -Repite Kanda, asimilando las palabras que dice el ente que habla. Al decirlas, nota de nuevo el parecido entre las dos mujeres. Del cuerpo de la Noé sale luz morada que la rodea con un aura intensa, mientras que el mismo efecto sucede en la exorcista, pero con aura verde. Las ondas se interfieren causando chispazos de energía en el aire, pero el espadachín no se inmuta.
-Pero no perderé más el tiempo, ya que sus amigos están buscando la manera de romper este lugar para traerlos de regreso. –Explica esbozando un rostro de complicidad.- Así que tengamos esta charla lo más rápido posible.
-¿Y de qué quieres hablarnos? ¿Qué es tan importante? –Inquiere Jaques, un poco más dispuesta a escuchar.
-… El que ustedes conozcan a su enemigo…
-¿Enemigo?
-Lilith. –Infiere Kanda.- ¿Qué sabes tú sobre Lilith?
-Más de lo que quisiera… -Les da la espalda y mira a la luz que está sobre ellos, apuntada por la fuente de luz sobre la que se encuentran. Una leve brisa refresca a ambos exorcistas que están frente a ella, mientras su interlocutora suspira y nuevamente se da la vuelta para verlos de frente.
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-¡¡¡¡AAAAAAAHHHHHHH!!!!! ¡¡¡CROWN CLOWN!!!!! –Lanza otro ataque Allen, pero su espada se estrella contra la superficie brillante y al instante es rebotado hacia atrás, donde Lenalee lo atrapa al momento, volando con él en el aire hasta detener su aceleración, antes de chocar con el muro destruido.
-¿Estás bien, Allen? –Le pregunta abrazándolo por atrás.
-Si, muchas gracias, Lenalee. –Responde mirándola por el hombro, los dos sonríen y bajan de nuevo al piso, donde los demás están aún decidiendo el curso de acción.
-Sigue siendo inútil, ¿verdad? –Observa Maus. Allen se lleva la mano detrás de la cabeza y asiente.
-Si, por más que lo intente, no logro hacer ni la más mínima abertura… es como si fuéramos de una carga opuesta a la que forma esa cosa.
-Una carga eléctrica… es una forma de describirlo. –Analiza Bookman. Detrás de él, Lavi aún permanece de pie, indeciso sobre la propuesta de Maus de utilizar el sello del Tao para romper la barrera. La bookgirl lo mira y hace cara de malestar.
-Lavi-idiota… -Masculla para sí.
-De cualquier forma, no podemos seguir perdiendo el tiempo aquí, debemos apresurarnos, o de lo contrario… -Apunta Miranda.
-O de lo contrario… -Repite Allen, mirando hacia el cielo donde se ha formado la manifestación de luz. Entrecierra la mirada y aprieta los puños, esperando no perder más tiempo del necesario. –Debemos apresurarnos… ¡Voy a volver a intentarlo! –Empuña su arma y se prepara para volver a atacar. Lenalee lo mira con desaprobación, pero no puede hacer nada para detenerlo; solo dirige una mirada de impaciencia hacia Lavi, que aún sigue con la mirada baja.
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-… En el sexto día, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza… hombre y mujer los creó. –Relata la Noé, sin dejar de mirar hacia el cielo.
-Es la historia del origen del mundo, todos la conocen. –Comenta Kanda.- ¿Qué tiene que ver eso con todo esto?
-Espera, Kanda-san. –Lo detiene Stella, tocándolo por el hombro. Kanda la mira con impaciencia, pero los firmes ojos de la exorcista logran dominarlo y asiente.
-De acuerdo…
-Pero… aguarda un segundo. –Espeta ella, cayendo en cuenta del relato.- Hombre y mujer los creó… los creó… -Repite enfática. Stella Noé sonríe al darse cuenta de que la idea fue captada.
-Así es. La tradición que todos ustedes aceptaron como válida es la que cuenta solo lo que pasó después de eso, en la cual la otra, la segunda pareja fue creada a partir de la costilla de él, y junto con quien dieron origen a la raza humana que ahora puebla la tierra, ensuciándola con su existencia. –Dice aprovechando su comentario como Noé, pero luego retoma la historia.- Y sin embargo han dejado en el olvido a aquella que osó revelarse ante Dios incluso antes de que los padres de los humanos lo hicieran.
-No me digas que… -Profiere Kanda.
-Lilith… -Asume Stella. La Noé asiente.
-Lilith fue creada al mismo tiempo que el que ustedes llaman Adán, pero se rehusó a seguir los mandatos de Dios y de éste, así que renunció al Edén por voluntad propia y fue condenada a vivir con los demonios, donde fue la madre de la raza de las criaturas de las sombras, demonios y bestias que pueblan la oscuridad y que existen en el plano opuesto al de ustedes.
-Se rehusó… -Repite la exorcista. Kanda escucha en silencio el relato, mostrando su característico escepticismo en el rostro.
-Y así ella fue condenada a la oscuridad y el sufrimiento eterno desde el inicio de los tiempos, de donde se supondría que no saldría nunca como castigo por haberse revelado y convertido en demonio por su cuenta. Sin embargo, esa jovencita líder de los apóstoles rojos finalmente logró romper el sello y liberar la esencia oscura de Lilith.
-La esencia… eso quiere decir que su despertar aún no está completo, ¿no es así? Si es su esencia, debería necesitar un cuerpo. –Infiere rápidamente el espadachín.
-Así es… pero precisamente esta luz dentro de la cual nos encontramos, justo ahora está señalando el lugar donde está el cuerpo ideal para contener de lleno su esencia ahora que ésta ha renacido en este mundo. Un cuerpo nunca utilizado, creado por uno de los hijos de la noche que descienden de ella.
-Un cuerpo nunca utilizado… ¿acaso no es humano? –Pregunta Stella, llevándose las manos al pecho y preguntando afligida. El esfuerzo de su rostro refleja el estrés de mantener a flote las dos personalidades en conversación, proyectando la segunda ante ambos.
-Un cuerpo creado por uno de los hijos de la noche… creado… -Piensa Kanda; a los pocos momentos, la macabra figura del gran enemigo de los exorcistas abrazando una plantilla de Akuma le viene a la mente.- ¡¡¿No me digas que…?!!
-Si. Podrías decirlo de esa manera… la existencia del Conde del Milenio… el verdadero significado de los Akumas…
-¡¿Quieres decir que es un Akuma?! ¡¡¿El cuerpo que Blavatski y los demás quieren para Lilith, es un Akuma?!!
-Un Akuma que durante la guerra del Diluvio universal logró llegar al nivel 6. –Acota definitiva. Al escucharla, los dos exorcistas se quedan perplejos.
-Nivel… seis… -Repite Kanda, horrorizado. Recuerda sus anteriores batallas con los niveles cuatro y la diferencia exponencial de habilidades de un Akuma a otro cada vez que evoluciona.
-Y eso no es todo, por si sola su alma es increíblemente fuerte, así que si se uniera a un Akuma… -Razona Stella, sudando.
-Como nivel seis aún sería una criatura imperfecta, así que en cuanto tome posesión de él, buscará la manera de evolucionar al nivel máximo, el nivel 7. Si logra hacer eso, nadie podrá detenerla. Y una vez lo haga, buscará volver por la puerta que fue sellada para ella y su estirpe desde el principio del tiempo…
-Pero vamos a detenerla antes de que pueda tomar posesión. –Advierte el espadachín.
-Si. Vamos a hacerlo. –Apoya Stella. La Noé vuelve a mirarlos sorprendida, pero luego les muestra una sonrisa llena de calma.
-Lo se. Debes hacerlo, Stella; porque solo así podrás cumplir mi deseo. –Se aproxima a ella y le acaricia la mejilla con la mano, delicadamente. Ella la mira confusa, pero no puede evitar relajarse ante el suave toque de su alter ego.
-Tu deseo… -Le dice con voz suave.
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-Allen… -Le dice Lenalee ayudándolo a sentarse, quedándose arrodillada junto a él, mientras éste jadea un poco luego de haber intentado penetrar la pantalla de luz.
-Tal vez si hubiera usado el modo Balance… -Comenta mientras se limpia la frente con la manga de la camisa. Lenalee lo detiene por los hombros con las manos y niega con la cabeza.
-No, Allen. Usar eso es muy peligroso para ti, además no podíamos arriesgarnos a que usaras más poder de la cuenta. –Lo disuade en tono protector y comprensivo a la vez, fijando sus ojos en los suyos. Allen le devuelve la mirada y calmando su ímpetu, sonríe.
-Lenalee… -Le dice mirando el tranquilo mostro que ella tiene para él, luego la toma de la mano y apoyándose en ella se pone de pie. Ambos vuelven la mirada hacia donde están Lavi, Maus y Bookman, casi frente a la barrera; es ella quien les dedica la mirada más seria.
-Lavi… -Masculla la exorcista. Con los Bookman, Maus se cansa de esperar y adelantándose un paso, se dirige hacia su prometido.
-Hagámoslo de una vez, Lavi. –Propone en tono serio, tomándolo por sorpresa. Él la mira con la pupila dilatada, niega con la cabeza y retrocede unos cuantos pasos.
-Maus, si usamos esa técnica, corremos el peligro de volver a hacer algo imperdonable… -Se excusa en tono agitado.- No puedo permitir que tus manos vuelvan a mancharse de sangre por mi culpa… -Luego se recuerda otra vez besándola por la fuerza.- Así como tampoco permitiré que yo vuelva a hacerte daño a consecuencia de eso, no podría vivir conmigo mismo si eso fuera así, porque yo… -Sigue explicando, pero es interrumpido por un puñetazo de la bookgirl, tan fuerte y directo que le saca sangre por la nariz, volteándole el rostro. Los demás que los rodean se quedan helados ante el movimiento, incapaces de interrumpir.
-¡¡Eres un idiota!!
-Lo se… -Responde en tono conforme; eso la enoja más y vuelve a írsele encima.
-¡¡Idiota, idiota, idiota!! –Repite dándole tres series de puñetazos, uno en la mejilla, otro en el estómago y otro más en la cara. Cuando Lavi logra mirarla, se da cuenta de que está llorando mientras su rostro refleja ira y congoja.- Eres un tonto… -Le dice más calmada.- Te lo dije una vez… si tú cometiste el peor de los pecados, entonces yo también lo hice…
-¡No, espera, eso es diferente! ¡tú no sabías lo que iba a pasar si…! –Intenta explicar, pero ella lo calla con otro puñetazo.
-¡Basta! ¡Lo mismo va por ti! ¡Y ya te había dicho esto una vez! –Le recuerda aquel instante en su habitación.- ¡Pero lo repito! ¡si he de ir al infierno, entonces iré de la mano contigo para invitar al demonio a nuestra fiesta de compromiso! –Sentencia fatal. Bookman abre los ojos de par en par al escuchar a su protegida.- … Porque a donde tú vayas, yo iré… y cuando tú sufras, yo sufriré… donde tú sonrías, yo voy a sonreír, y tu soledad será siempre la mía, porque te amo. –Se confiesa volviendo a derramar lágrimas, esta vez de sinceridad.- Y te prometo estar siempre para ti. –Recuerda el beso forzado.- Para que no te sientas solo de nuevo… pero Lavi, nuestras manos estarán manchadas de sangre de verdad si no hacemos ahora lo que está en nuestro poder para salvar a nuestros amigos. –Pone las manos juntas y le suplica de nuevo; él intercepta sus manos entre las suyas y la mira fijamente.
-Entendido, Maus. Perdóname por haber actuado como si estuviera solo.
-Lavi idiota… -Musita con voz quebrada.
-Hagámoslo.
Ambos bookmen, tomados de la mano, se dan la vuelta y quedan de frente al pilar de luz que tiene encerrados a sus compañeros. En su mano izquierda, Lavi invoca su martillo creciente mientras Maus activa su yoyo con la derecha. El símbolo del Tao se proyecta en el piso alrededor de ambos, mientras Allen y los demás retroceden para contemplar la acción.
-Lavi, Maus… -Dice Lenalee, aliviada.
-¡¡INOCENCIA, ACTÍVATE!! ¡¡¡Rompe el flujo del tiempo y el espacio, sello del Tao!!! –Recitan ambos a la vez, rodeándose de la luz de la inocencia mientras el sello de oscuridad se proyecta desde el yoyo y Lavi elige el de luz desde su círculo de sellos.
-¡¡Yuu-chan!! –Grita el Junior.
-¡¡Stella-chan!! –Lo secunda la bookgirl.
-¡¡¡¡VUELVAN!!!!! –Gritan ambos estrellando sus sellos a través del sello de madera, creando un torbellino de luz que sale horizontal desde ellos a estrellarse contra el muro del pilar de luz, interfiriendo en su naturaleza, comenzando a romperlo, fraccionándose poco a poco como si fuera un cristal.
-¡¡Lo van a conseguir!!! –Celebra Allen, que junto con Lenalee esboza una cara de felicidad. Mientras tanto, en el interior de la luz, la Noé de Stella sonríe aliviada mientras comienza a desaparecer.
-Parece que tus amigos por fin lograron llegar hasta ti, Stella….
-¡¿Qué?! ¡¡espera un momento, hay más cosas que quiero preguntarte!! –Trata de adelantarse, pero Kanda la detiene por el brazo.
-¡Es peligroso, Stella!
-¡Kanda-san!
-Stella… después de todo, no olvides que mi verdadera yo sigue durmiendo dentro de ti, así que algún día volverás a escucharme… o tal vez seas tú quien se quede dormida después de todo. –Acota maliciosa. En el instante siguiente, la dimensión colapsa, rompiéndose como un cristal en miles de pedazos que desaparecen al momento. Stella se abraza a Kanda mientras eso sucede como reacción al susto por la sacudida, pero no pasa nada más que su regreso a la dimensión normal, donde vuelven a aparecer frente a sus amigos; la luz ha desaparecido.
-Kanda… -Lo recibe Allen.
-Stella-chan… -Dice también Lenalee. Lavi y Maus se miran exitosos y se toman de la mano con más fuerza. Kanda se da cuenta de que Stella está abrazándolo y rápidamente se la sacude de encima, empujándola hacia atrás y dándole la espalda. Ella hace lo mismo, sonrojada.
-¡¿Están bien?! –Se acercan sus amigos exorcistas.
-Si… -Responde tímida Stella.
-Huhh… vaya, vaya, así que Yuu estaba en un momento romántico con Stella-chan… así que sí te gustan las mujeres después de todo. –Le dice Lavi, molestándolo.
-¡¡¿Qué dices, maldito conejo?!!
-No, este, yo… -Trata de explicarse la pelimorena, jugando con sus manos mientras mira de reojo una y otra vez a Allen, que se limita a parpadear. Lenalee lo toma del brazo como reacción instintiva.
-Antes de seguir… -Interrumpe Bookman. Todos los presentes vuelven su mirada hacia él.- Estoy feliz de verlos, pero hay un asunto que nos urge a todos en este momento, y es hora de enfrentarlo. –Les recuerda serio. Todos los exorcistas asienten.
-Volvamos al cuartel, seguramente Bak-san pudo rastrear la señal luminosa. –Propone Allen, todos asienten.
-Nosotros también tenemos algo que contarles. –Agrega Kanda, secundado por Stella, que asiente.- Es sobre el origen de nuestro enemigo…
-El origen… -Repite Allen.
-¿De nuestro enemigo? –Termina Lavi.
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(Intermedio D. Gray-man)
Comercial/preview
Tres historias de amor, entrelazadas por la agonía del amor y la lucha contra la soledad frente a la sangre pendiente por verterse…
El origen del tatuaje que ambos tienen, y que trae la vida junto a la muerte
Una guerra mundial inminente
Y una esperanza para el futuro encarnada en el producto del amor de los dos exorcistas…
-¡¡¡¡¡… Allana!!!!!! –Se oye un grito seco en la profundidad de la noche, adornada por la mortal belleza helada de los copos de nieve.
Próximamente…
(Si digo el título del fanfic va a perder la gracia, pero se pueden ir haciendo una idea, jejeje…)
(Fin del intermedio)
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En algún lugar del mar mediterráneo
La luz que cae de las estrellas y que ilumina la isla de fuego está terminando de desvanecerse luego de que Lavi y Maus destruyeran el origen de su flujo, sin embargo, para este momento, Blavatski y los siete apóstoles ya han arribado al lugar y se encuentran frente a las ruinas que resguardan la tumba dejada por el Conde del Milenio para el máximo Akuma. La líder del grupo lleva entre sus manos la urna con la esencia de Lilith con la que la transportó desde Córcega hasta ese lugar. La sostiene con fuerza y suavidad a la vez, sintiendo en su cuerpo el escalofrío de la cercanía de su verdadero despertar. Sus subordinados del dos al siete caminan a su alrededor, rodeándola para protegerla en todo momento. La primera apóstol está un poco más atrás, mostrándose intranquila ante el movimiento que están a punto de realizar.
-En este lugar está el cuerpo del Akuma… el único cuerpo capaz de soportar el alma de Lilith-sama sin destruirse. –Resume la enmascarada, murmurando para sí.- Helena-sama… ¿en verdad está bien esto? –Pregunta sin que su voz sea oída por su jefa, quien se limita a marchar hacia las ruinas, con la urna entre las manos, impaciente.
-Pronto, Lilith-sama… espera un poco más… -Avanza apresuradamente. Sarubi y los demás también se muestran nerviosos ante el ambiente cargado de locura y caos que se siente alrededor del lugar, manifestándose en ondas de viento rojo que recorren el paisaje en corrientes.
-Esto no es natural… -Comenta Sururu.
-No es hermoso… para nada lo es. –Agrega Agatha.
-¡Tengo miedo, Onee-chan! –Le dice Ayla a Kayla, sujetándola del brazo.
-Yo también… -Responde su hermana, mirando el caluroso paisaje que se extiende alrededor de todos. Los demás avanzan en silencio, en macabra procesión, cada vez más cerca del tesoro señalado por el mapa.
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Sucursal de la rama asiática
Lavi está sentado en la cama de la habitación de Maus, jugando con el yoyo de ella entre las manos, con la mirada perdida en el artículo, mientras su novia se da un baño en la regadera que está en el baño del mismo cuarto. El Junior eleva la mirada hacia el frente y fija sus ojos en la ropa que la joven ha dejado de lado sobre el perchero; entre ella puede reconocer la bandana de Bookman que ella siempre porta, haciéndolo mostrar una pequeña sonrisa. Ella, por su parte, se abraza el cuerpo con los brazos mientras deja que el agua moje su cuerpo, silenciosamente.
-Maus… -Musita débilmente él; luego recuerda el momento luego de haber liberado a Kanda y Stella, donde ella se volvió hacia él, abrazándolo con toda la calidez y naturalidad posibles.- Tú aún te portas así conmigo, a pesar de que yo… no supe estar a tu altura en el momento que lo necesitabas… -Se recrimina nuevamente, mostrando nuevamente en su rostro la inconformidad que siente hacia sí. No se ha dado cuenta que el ruido de la regadera se ha detenido, sorprendiéndose de ver de repente los pies mojados de su novia en el piso frente a él, lo que lo hace levantar la mirada para encontrarla con la de ella, que sujetando una toalla con su mano alrededor de su cuerpo desnudo, lo está viendo con ojos amorosos.
-¿En qué piensas, Lavi? –Le pregunta suavemente. Él se sonroja al verla, inconscientemente dando una mirada rápida a sus caderas, su pecho y sus labios, desviando la mirada al instante.
-… Solo pensaba en que no merezco a alguien como tú. –Responde directo, sin emoción en sus palabras. Ella al escucharlo reacciona tratando de darle otra bofetada, pero refrena su instinto y detiene su mano al último momento, contrayendo los dedos y tratando de retirar la mano. Él cierra los ojos al sentir venir el golpe, pero luego se sorprende de que la mano atacante comienza a acariciar su rostro, desde la mejilla hasta el cabello, rastrillándolo hacia atrás con los dedos, procediendo a sentarse a su lado y presionar su cuerpo contra el de él mientras repite la acción.
-Soy yo quien no te merece, Lavi. –Apoya su cabeza en su hombro mientras con la misma mano busca la de él, entrelazando sus dedos con los suyos. El se queda callado por un momento, pero luego parece decidirse a algo y vuelve su mirada hacia ella, que, sonrojada, levanta la cara y lo mira de frente, ahora siendo él quien sujeta su mano con fuerza.- Lavi… -Musita nerviosa.
-Maus… solo quiero que sepas… que yo me convertí en tu prometido porque el viejo y los jefes de los demás clanes así lo decidieron…
-Ah… -ah… -Contesta ella, tratando de asimilar el extraño comentario.
-No, no quise decir eso… -Se lleva la mano izquierda a la cabeza sin dejar de sujetarla con la derecha.- Lo que quiero decir, es que al principio sentí eso… pero… -Se esfuerza por encontrar las palabras, mientras su compañera se queda expectante a sus palabras, con sus ojos temblando de nerviosismo.
-Lavi, yo… -Intenta intervenir ella, pero él le pone el dedo índice sobre los labios para detenerla, mirándola fijamente.
-Se que soy un tonto, y que siempre actúo sin pensar, que siempre te lastimo y para ti debo ser la peor de las cargas que alguna vez has tenido que llevar en tu espalda, pero yo… ahora siento que en verdad… en verdad quiero ser tu… prometido… -Le dice ruborizado.- Yo… te amo… -Se declara finalmente. Los ojos de Maus se llenan de lágrimas al escucharlo, asintiendo levemente con la cabeza mientras con delicadeza él le quita el dedo de los labios.
-Mis sentimientos son los mismos, Lavi… tú siempre has sido un idiota, y es por eso que cometes ese tipo de estupideces… -Se burla irónica.- Aún así… un tonto como tú siempre necesitará a una tonta que lo siga a donde quiera que vaya… guau, no pensé que lo diría con esas palabras… -Dice avergonzada.- …pero quiero decir que siempre estaré allí para tirarte de las orejas… porque también te amo, Lavi-idiota… -Responde rodeándolo con los brazos, levantándose al mismo tiempo que él, besándose ambos con toda la fuerza que les permite el momento, cerrando los ojos y apretándose el uno contra el otro por varios momentos hasta quedarse sin aire, parándose para respirar, dando ambos una bocanada de aire al terminar. Ella lo mira nuevamente mostrándole una sonrisa plena, igual que él a ella.
-Te amo…
-Ya me lo dijiste. –Responde arqueando los ojos cerrados, luego los abre y se da la vuelta.- Es hora de prepararnos, el transporte que nos llevará debería estar listo dentro de poco… -Comienza a explicarle la pelirroja, pero no se dan cuenta de que la toalla de ella se ha enganchado al botón de la chaqueta del exorcista, quedándose esta en su mano en el instante en que ella da un paso para alejarse, permitiéndole a Lavi ver su espalda y algo más, haciendo que las caras de ambos se coloreen de rojo en el acto.
-Ara…
-¡¡¡¡GRRRRRR!!!! –Lo mira con ojos inyectados de rojo, apretando el puño mientras se tapa con el otro brazo, lanzando un supergolpe de regaño en su contra.- ¡¡¡¡LAVI-IDIOTA!!!!! -Se escucha el poderoso ruido con eco que resuena por las instalaciones. Lo siguiente que se oye es el ruido de algo estrellándose contra una pared de acero.
-Auch…
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Stella ya se ha puesto su uniforme de exorcista y está mirando asomada por la puerta del hangar donde está guardada la nave dirigible de propulsión que los llevará hasta las coordenadas localizadas por Bak y los demás como la tumba del Akuma señalada por la Noé. Está mirando de nuevo a Allen y Lenalee, que están de pie a la sombra de un árbol cerca del lugar. Los ojos de la exorcista ya no lucen amargos, sino más bien, muestran una mezcla de resignación y felicidad. Kanda la interrumpe acercándose a ella y mirando también a la pareja que está de espaldas a ellos en la lejanía.
-¿Nuevamente haciendo esto?
-Si… pero creo que esta vez es diferente. –Le explica mostrándole su rostro satisfecho. Kanda se sorprende al verla, pero se siente complacido de no ver amargura ni duda en sus ojos.
-Veo que tienes razón. –Celebra mirando nuevamente hacia donde están Allen y Lenalee.- Una pareja tan escandalosa como esa es difícil de encontrar.
-Supongo que es cierto. –Se ríe un poco.- Aunque ¿sabes? Creo que a pesar de todo, tengo claro que lo amo.
-… Ya veo. –Responde en tono indiferente.
-Y me di cuenta de que al amarlo, lo único que me importa es que sea feliz, de la manera que sea. –Prosigue cerrando los ojos y llevándose las manos al pecho. Kanda la escucha silenciosamente.- Sin embargo, también me di cuenta de otra cosa…
-¿Otra cosa?
-Una que aún no entiendo claramente… un sentimiento diferente que también ha nacido en mi, pero aún no logro entender. –Lo mira de reojo, un poco nerviosa.
-Los sentimientos no hacen más que confundirte.
-Es verdad. –Asiente convencida.- Pero si no te confundes, no te pones a buscar el camino que te llevará fuera de esa confusión.
-Stella…
-Kanda-san… me hiciste muy feliz cuando me dijiste que a pesar de ser mitad Noé, y a pesar de haber hecho lo que hice en mi pasado, lo que importaba es que yo soy yo, y ahora lo entiendo.
-Es que es verdad. No importa lo que eres, sino lo que haces, y ante mí, la única Stella que cuenta es aquella que fue capaz de vencerme de frente con una katana limpia sin usar su inocencia. –Recuerda con orgullo. Stella salta de sorpresa al escucharlo, luego se conmueve y asiente tratando de no llorar.
-Muchas gracias, Kanda-san…
-Trata de estar lista para cuando nos vayamos. –Se da la vuelta y se aleja de ella, no sin antes darle una última mirada de reojo. Ella se queda enjugándose las lágrimas, feliz de tener una razón auténtica para luchar.
-Estaré lista… por todos ustedes…
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Allen y Lenalee están nuevamente junto al árbol de cerezo que está cerca del puerto de despegue. Ambos lucen también ya sus uniformes de exorcistas, listos para entrar a la batalla. Allen extiende su mano en el aire y recibe en su palma un pétalo que cae del árbol, fijando su mirada en él.
-Es hermoso…
-En verdad lo es. –Respalda ella. Él vuelve a extender la mano y el viento se lleva el pétalo, perdiéndolo de la vista de ambos. Allen trata de seguirlo con la mirada, pero al perderlo, se resigna y suspira cerrando los ojos.
-Lenalee. –Allen respira hondo y la mira de frente.- Si fuera posible, me gustaría que no participaras en esta pelea.
-Allen… -Repite su nombre, extrañada.
-Ahora vamos a enfrentarnos a un oponente como nunca lo hemos visto antes, y no estoy seguro siquiera de que podamos vencerlo, ni aún si Stella y yo nos unimos mientras utilizamos el modo balance… si es verdad lo que dicen y el espíritu de Lilith se une con un Akuma de ese nivel, entonces…
-¡Basta! –Lo interrumpe ella, indignada.-¿Me estás diciendo que no puedo ir contigo a esta batalla?
-No quiero que vayas… es solo eso… porque no quiero que te pase nada.
-Allen…
-Ya te lo he dicho antes, Lenalee. Yo… tú… bueno, tú me enseñaste lo que significa tener algo importante que proteger, convirtiéndote tú misma en eso para mí. Si llego a perderte, yo… no podré seguir adelante, no podré cumplir mi promesa a Mana, porque ya no habrá ninguna luz que guíe mi camino lleno de oscuridad…
-Yo también te dije esto antes, Allen. –Lo interrumpe ella.- Mi hermano creó un mundo para mi, pero desde que tú llegaste, tú eres quien ilumina ese mundo y me permite ver en él lo maravilloso que puede llegar a ser… porque gracias a ti, hasta las cosas más simples son motivos para seguir adelante… yo… yo te amo, Allen Walker. Pero precisamente por eso es que no estoy dispuesta a dejar que vayas tú solo y me dejes a mí aquí, sin ti. Prefiero mil veces morir antes que eso. –Explica convencida. Walker la escucha receptivo, suspirando.
-Yo también te amo, Lenalee… este sentimiento que alguien como yo se suponía nunca experimentara, lo estoy viviendo gracias a ti.
-Entonces deberías saber que no conseguirás que te deje solo, me conoces.
-Te conozco. Tal vez mejor que nadie en este mundo, así como tú a mi… -Acepta derrotado.- Iremos juntos.
-Si. –Responde conforme ella, luego se adelanta y lo toma de la mano, como si quisiera continuar con su charla.- Solo permíteme pedirte una cosa.
-¿Qué cosa?
-Algo que tú me pediste una vez, pero que aún no hemos cumplido. Cásate conmigo, Allen. Cuando regresemos de la batalla, quiero que nos casemos.
-¿¡Eh!? –Profiere sorprendido.- Se supone que yo tendría que pedírtelo a ti…
-Lo se. –Responde ruborizada, ladeando la cabeza.- Quiero que me prometas que ambos regresaremos con vida para casarnos… quiero que mi hermano me entregue a ti, en una iglesia, quiero que vivamos juntos, despertar en tus brazos, preparar tu desayuno y despedirte con un beso, tener hijos y verlos crecer juntos, para estar a tu lado por siempre… ese es mi verdadero deseo. –Recuerda las visiones que tuvo bajo la influencia de Lilith.
-Te lo prometo, porque ese también es mi deseo.
-Allen…
-Lenalee… yo cumpliré nuestro deseo. –Le acaricia la mejilla, luego ambos cierran sus ojos y suavemente acercan sus rostros, fundiendo sus labios en un último y cálido beso; él la abraza por la cintura mientras ella hace lo mismo extendiendo sus palmas sobre su espalda. Al terminar, ambos se dedican una mirada profunda y se sonríen.
-Acepto casarme contigo, Lenalee Lee; pero se vería raro que yo lleve tu apellido.
-Si, se vería raro. –Concuerda sonriendo.- Yo seré quien lleve el tuyo. Pero primero debemos terminar con esto, de una vez por todas. –Tomados de la mano, vuelven su mirada hacia el hangar, donde ya están esperándolos Stella, Kanda, Lavi y Maus. Lenalee los saluda con la mano y hala a Allen con la otra para correr al encuentro de ellos. Los seis exorcistas muestran paz y determinación en sus rostros, sabiendo que están a punto de estar ante las puertas del infierno.
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Los siete apóstoles han formado un círculo alrededor del sello que guarda al Akuma en su interior. Helena está al centro, sosteniendo la urna en el aire mientras ceremoniosamente repite cánticos en latín, al mismo tiempo que sus subordinados mantienen las manos en posición de oración haciendo lo mismo. Un campo de energía de color rojo intenso los rodea mientras ella vierte el contenido del recipiente en el sello, haciendo que este brille intensamente, extendiéndose como circuitos de energía en el piso, que alcanzan a cada uno de ellos, inundándolos con energía crítica.
-¡¡¡AGGGGHH!!!!
-¡¡¡AAAAHHH!!
-¡¡¡¡LILITH…-SAMA!!!!!
-¡¡¡NOO!!!!!
-¡¡¡¡AAAHHH!!!!!!
-¡¡¡¡GRRR!!!!! –Gritan todos los apóstoles mientras reciben la onda de poder que comienza a emanar desde el cuerpo que emerge de la tierra luego de ser bañado por la esencia de Lilith. El cuerpo del Akuma es como el de una mujer humana, pero cubierta de tatuajes negros en forma de círculos de transmutación alquímicos, con alas membranosas saliendo de su espalda, absorbiendo en su interior el alma recién vertida en ella y abriendo los ojos. Al hacerlo, se pone de pie y mira a su alrededor, al mismo tiempo que va recuperando su color humano, como si en verdad estuviese viva. Solo sobresale un número seis dibujado en el muslo de su pierna. Helena se tira al piso para alabarla en cuento ésta fija su mirada en ella.
-Lilith-sama… -Profiere la bruja. Lilith mira a los apóstoles que están a su alrededor, absortos por estar recibiendo directamente el aumento de poder tan exponencial que emana directamente de ella.
-Lilith-sama… este poder… este poder es… -Celebra Sarubi, rodeada del aura roja intensa que antes cubría a Lenalee, y que emana directamente desde Lilith hasta ella y sus demás compañeros.
-Puedo sentirlo… la inocencia y la materia oscura se aproximan a este lugar en dos grandes grupos… no tengo tiempo para esto, necesito volver al jardín…
-Lo se, Lilith-sama, es por eso que… -Comienza a explicar Helena, pero al instante es fulminada por una descarga de energía roja que la manda a volar fuera del círculo, estrellándola contra una pared de las ruinas.
-Este cuerpo… me pide sangre… -Se mira las manos, luego agita un poco sus alas y vuelve su mirada hacia los apóstoles.- Ustedes… serán quienes se encarguen de las molestias.- Luego extiende sus manos hacia la tierra y muestra sus colmillos.- ¡¡Lilims!! –Invoca triunfante, despertando de las ruinas a un grupo de Akumas demoniacos, que comienzan a surgir ante las miradas sorprendidas de los presentes. Son prácticamente demonios alados hechos de metal y roca, impulsados por energía roja.
-Onee-chan, esto es… -Le dice Aila a Kayla.
-Si, lo se… -Dice nuevamente la hermana. Sarubi y los demás contemplan en silencio el nacimiento de los monstruos, mientras ellos mismos reciben cada vez más poder de su diosa. En ese momento, la nave de los exorcistas puede verse en el horizonte.
-Aquí viene… la inocencia… -Identifica Lilith, mirando hacia el horizonte. En la nave, Stella y Allen están asomados por la borda y logran identificar de lejos la maligna figura, el ojo de Allen se activa indicando la presencia de un Akuma…
-Allen. –Le urge Stella.
-Si… la batalla comienza ahora. –Sentencia Walker.
(Continuará)
(Avance)
Guerra. La batalla final entre los exorcistas y los apóstoles da inicio con estos últimos en posición de ventaja al haber obtenido poder de Lilith, pero la aparición de aliados inesperados llevará la pelea a un nuevo nivel. Lenalee descubre su verdadera relación con Sarubi, y Nameless y Stella se enfrentan, dejando como resultado que ella vea su rostro, mientras Allen se adelanta para detener a Lilith de su evolución a nivel siete, pero la diferencia de poderes es abrumadora, llevándolo al borde de la muerte justo para ser nuevamente rescatado por alguien más…
Próximo capítulo de Ojos de Inocencia
El último enfrentamiento
¡Trae la salvación a las almas de los Akumas!
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(Pequeño teatro omake)
Sale Chibi Komui vestido de doctor, preparando unos instrumentos médicos para operar a alguien, pero el quirófano está vacío. En es ese acerca ChibiLenalee, vestida de enfermera, con una tabla entre las manos.
-¿Qué haces, doctor hermano?
-Ah, Lenalee. Solo estoy haciendo los preparativos para cuando ustedes regresen de la batalla. –Le explica con el pulgar alzado y mostrando su sonrisa brillante. A Lenalee le sale una gota en la cabeza.
-Ah, ya veo…
-Oye, ¿Qué tú no estabas con Allen y los demás?
-¿Eh? ¿Yo? Bueno, este… -Mira hacia todos lados y se va corriendo. Se cierra el telón y Sale la cabeza de Komui buscando a la de su hermana, que está ocultándose.
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Uff… y listo, espero que les haya gustado. La semana pasada hubieron unos problemas con la página, pero parece que ya se arreglaron, jejeje… Bueno, entrando en materia, creo que ya estamos oficialmente en los últimos capítulos, pero quien sabe, puede que hayan sorpresas para el futuro.
Bienvenida Raymar, llegas en el mejor momento, jejeje… oye, tú también me habías comentado en el fanfic de Zero no Tsukaima, te prometo seguir ese a la menor oportunidad, pero por ahora, este es el que tiene mayor prioridad.
Para Kaede1811 y los demás que querían saber, mi correo es caminante61 hotmail . com, espero que la página no lo borre, jeje…
Bueno, es todo por ahora, no olvides dejar tu comentario, hasta pronto.
