Antes de nada pediros perdón por no haber actualizado antes ya que se me rompió el móvil y hasta hoy he estado sin él. En segundo lugar gracias por los que seguís leyendome o habeís esperado la continuación, por los follows, favs y reviews, gracias. El final de este capítulo no os va a gustar nada JAJAJAJAJA, lo se. Pero bueno, hay que echar leña al fuego y conseguir una buena trama. Este fic va a ser bastante largo pero dudo que os aburra.
Y, bueno, por último deciros que espero que sigais comentando como hasta ahora, animándome a escribir y bueno, a esperar el próximo que no tardaré mucho en actualizar.
Espero que os guste, disfrutarlo, un beso! :*
El fuego crepitaba lentamente bajo la atenta mirada de todos. No se oía nada, por extraño que pareciera estaban en medio de un bosque donde debían escuchar la música de la naturaleza.
El silbido de los árboles al ser movidos por una fina capa de aire o los cantos de los grillos escondidos entre los arbustos.
Tal vez por eso habían planeado esa escapada. Alejarse del ruido neoyorquino, del tráfico y la contaminación que invadía gran parte de la perfecta ciudad.
Rick se sentía limpio, pero no limpio corporalmente, como te sientes después de darte una ducha. La piel suave, los músculos desentumecidos y ese olor a gel que da gusto respirar.
No. No ese tipo de limpio.
Rezumaba pureza. Tranquilidad.
Sentía que podía al fin llenarse los pulmones de aire sin notar esa sensación de ahogo que sentía al estar en Nueva York.
Le ataban muchos recuerdos y malas experiencias que lo empujaban al borde de un abismo personal.
La mano de Kate apretando la suya con suavidad lo sacó de sus pensamientos.
Parpadeó antes de fijar la mirada en sus ojos verdosos.
Sonrió inevitablemente, como siempre pasaba.
Ella era la única persona que conseguía hacerle sonreír de verdad con una mirada, con un gesto... Arrancar la tristeza y remordimientos que asaltaban a todas horas su corazón intentando sumirle en una profunda depresión... Porqué Kate era capaz de liberarlo de su coraza.
-Me encanta que me sonrías, pero, podrías... No se...-se inclinó en su oído con cuidado. Quería asegurarse de que solo él era capaz de escuchara. Se sentiría mal si rompiera ese clímax tan íntimo y especial que habían logrado en medio del silencio.-¿abrazarme?
Castle frunció el ceño.
A veces le costaba darse cuenta de que Kate era su primera vez, realmente. Y con primera vez quería decir la primera vez que amaba a alguien de todas las maneras: sonriendo, frunciendo el ceño, durmiendo, enfadada, celosa... Sobre todo esa última.
Le encantaba ver como le lanzaba miradas furtivas y fulminantes a las chicas que hablaban con él o se acercaban más de lo debido según Kate. Su manera de marcar el territorio.
Simplemente ella.
Era inevitable pensar que podría dejarle, romperle el corazón e irse, como lo hizo Kyra. Las inseguridades siempre estarían presentes por mucho que no le gustara.
Curvó la comisura de la boca, consiguiendo una sonrisa ladeada y secreta.
Una sonrisa que ocultaba algo y daba mucho que pensar.
Le guiñó un ojo y con un ligero movimiento de cabeza le indicó que se sentara entre sus piernas, no sin antes echar un vistazo a sus amigos.
Jake acunaba a Scarlet entre sus brazos. Sus labios se movían lentamente, formando palabras que se perdían en un mar de susurros. Ésta sonreía con los ojos cerrados mientras sus manos subían y bajaban por las piernas de su mejor amigo.
Y le pareció tierno.
Seguramente Kate y él también se veían así. Enamorados, empalagosos, a veces locos, (Sonrió inevitablemente al recordar la cantidad de locuras que habían hecho juntos desde que se conocían. Desde robarse ropa interior hasta asaltar casas) pero felices. Siempre felices.
Ladeó la cabeza extrañado para mirar a Mike y Espósito.
Ambos ceñudos, hablando en voz muy baja sobre algo que parecía importante para los dos.
Podía ver la tensión reflejada en los músculos de su cuñado.
"Últimamente estoy alerta."
La frase que momentos antes le había dicho a modo de broma en el coche regresó a su mente. Había intentado encontrar un significado subliminal entre esas tres palabras, pero no lo había logrado.
Los ojos de Mike permanecían entre cerrados, como si quisieran procesar lo que Espósito estaba diciéndole en voz baja.
Tragó saliva con fuerza al deducir una de las palabras que los labios de Espo gesticulaban. "Kate".
Al instante una oleada de sudor frío recorrió su espalda seguido de un sentimiento aterrador, cargado de preocupación.
Apretó a Kate con fuerza contra su pecho instintivamente, como si quisiera protegerla de todo lo que les rodeaba. Ésta se revolvió un poco para acomodarse entre sus brazos y apoyar la cabeza en su pecho.
-Hoy estás en las nubes Rick.-bajó la mirada. Kate le miraba con el ceño fruncido.
-Solo estoy pensativo.-respondió éste inclinándose para besar sus labios con suavidad.
-¿En qué?-succionó su labio inferior para después rozarlo con los dientes.
-En que deberías saber que tipo de persona soy.
La voz de Rick se quebró. Carraspeo mientras agachaba la mirada e impedía que Kate observara como sus ojos se iban tornando poco a poco cristalinos, amenazando con soltar un par de lágrimas traidoras.
Ésta le colocó el dedo índice bajo la barbilla, levantándola para que le mirara.
Ablandó el gesto al notar como la mejilla de Rick estaba húmeda y su piel ardía bajo sus dedos.
Le agarró el labio inferior con el suyo, intentando que nadie se diera cuenta de lo que sucedía.
Agradeció el contacto con su lengua. Solo con un beso podía decirle que estaba bien. La forma en que rozaba sus labios con cariño, lentamente, intentando disfrutarlo.
La palma de la mano de Kate acariciaba su mejilla, intentando tranquilizarlo.
Podía notar como su corazón latía rápidamente bajo la camiseta. No sabía el por qué de ese repentino bajón, ni mucho menos lo que había querido decirle.
Simplemente quería que se sintiera mejor para poder hablar tranquilamente con él.
En cambio Rick no sabía ni como se sentía. Necesitaba sacar a la luz toda la mierda que llevaba arrastrando tantos años. Contar su pasado tan oscuro que lo atormentaba cada día, haciéndole sentir la peor persona del mundo.
Tal vez si Kate le ayudaba podría incluso superarlo.
Inspiró profundamente para al menos relajarse.
Relajar su respiración y a la vez disfrutar del olor a cerezas que la piel de Beckett desprendía.
Desde el primer momento, el olor de Kate había sido su debilidad. Un refugio para tranquilizarse y calmarse. Conseguía atontarlo por unos momentos y reducir sus fuerzas, ayudándolo a pensar.
Ésta se había abrazado a él para proporcionarle el cariño que en esos momentos necesitaba.
Enterró la cara en la curvatura de su cuello. No quería que nadie pudiera verlo en ese estado.
-¡Eh, eh!-todos alzaron la cabeza, sobresaltados, cuando la voz de Jake rompió al fin el silencio.-¡Una estrella fugaz!-señalaba el cielo con el dedo índice con un brillo infantil en los ojos.
Se miraron todos entre si y suspiraron aliviados.
-Tío, creía que venía alguien con un machete o algo.-bromeó Espo dejándose caer en la hierba.
Después de haber informado a Mike sobre las novedades del caso quería despejarse un poco.
-Ni que esto fuera Viernes 13.-añadió Mike repitiendo sus movimientos.
Los federales llevaban el caso con mucha discreción, pero su Capitán tenía contactos y gracias a eso sabían que los rusos traficaban con personas.
Más bien mujeres para obligarlas a prostituirse y así sacar millones de dinero en negro.
Y la otra parte de personas las operaban con clandestinidad para robarles órganos y venderlos a personas famosas y adineradas que lo necesitaban.
No sabían exactamente sus pasos, y eso era lo que más le atemorizaba.
Ellos sí que sabían perfectamente donde encontrarlo. Tanto a él como a su hermana. Incluso a veces pensaba que de un momento a otro aparecerían varios coches entre los árboles pegando tiros y lo peor, arrebatando a Kate de los brazos de Castle, (desvió la mirada inevitablemente hacia ellos) y llevándosela consigo.
Sonrió ampliamente al ver la escena tan tierna que estaba teniendo lugar ante sus ojos.
-¡Vamos¡ !Pedir un deseo!-gritó Jake de nuevo entusiasmado.
Scarlet lo empujó haciendo que cayera de espaldas al césped.
Mike y Espósito se lo agradecieron con una sonrisa, para después devolver la vista al cielo, salvo Mike, que volvió a mirar a su hermana.
-Pide un deseo.-le susurró Castle apoyando la frente con la de Kate. Ésta sonrió.
Rodeó su cuello y terminó por acariciarle la nuca con cariño.
-Deseo un moreno de ojos verdes, cachitas y que lo haga genial.-bromeó.
Intentó ocultar una carcajada al ver como el semblante de Castle cambiaba a medida que contestaba.
-Y encima me discriminas por blanco.-respondió Rick fingiendo indignación.
-Ah, y que tenga una buena...
-Vale, Kate.-sentenció alzando una ceja, cosa que hizo que Kate estallara en una sonora carcajada.-Uno. Los deseos no se cumplen si los dices en voz alta.-Ésta puso los ojos en blanco, sonriendo.-Y dos. ¿Moreno? ¿En serio? ¿Te tiran los cubanos como Espósito?
Kate miró de reojo al aludido. Espósito no era para nada feo, al contrario, era muy guapo y tenía una sonrisa preciosa.
Pero Castle era su presente y si no pasaba nada también su futuro.
-Me gustan más los ojos azules.-juntó sus labios con los de Rick en una caricia secreta.-Ya he pensado mi deseo.
-Cuando se cumpla tendrás que decírmelo.-le lanzó una mirada de pillo, provocándole una sonrisa. Tal y como a él le gustaba.
-Te quiero.-añadió. Mordió su labio inferior para después tumbarse en el césped como habían hecho los demás. Kate lo abrazó colocándose a su lado.
-Pero yo sigo queriendo a mi moreno...-susurró Beckett totalmente divertida.
-Le ha poseído el espíritu de Jim Carrey a la niña... Está hoy que se sale.-rodó los ojos riendo.
¿Que sería de él sin Kate?
Alzó la cabeza cuando escuchó el sonido de la cremallera al cerrarse.
Se mordió el labio inferior al ver a Castle desnudo de cintura para arriba agachado.
Los músculos de su espalda se marcaban a la perfección. Pero lo que más le gustaba era su pelo totalmente despeinado.
-No te muerdas el labio.-la advirtió dejándose caer a su lado.
Sentía como poco a poco sus todo su cuerpo se acomodaba a la tela del saco de dormir, relajándose.
Cada vez le parecía mejor la idea de la acampada. Había desconectado de todo automáticamente. Simplemente eran risas, besos y tranquilidad.
Después de la conversación anterior con Kate, la estrella fugaz de Jake y las bromas de su cuñado y Espósito, siguieron conversando hasta llegar a la futura boda de su mejor amigo y Scarlet.
No sabía como habían llegado a ese tema, pero le hacía gracia como había actuado Jake.
-¿Boda?-preguntó éste con un nudo en la garganta. Todos rieron en voz alta.
-Algún día tendremos que casarnos,¿no?-Scarlet le guiñó uno de sus ojos azules para tranquilizarlo.
-Pero tienen que pasar años luz para eso, ¿no?-sus amigos permanecían en silencio, expectantes ante su reacción y lo que su novia iba a contestarle.
-Claro, cuando los coches vuelen y eso...-siguió ésta con una sonrisa.
-Ah, entonces sí.
-Hay que elegir padrino y madrina.-Scarlet desvió automáticamente la mirada hacia Castle y Beckett.
Estos se miraron entre si y volvieron a mirarlos.
-¿Nosotros?-intervino Rick esta vez.
Jake y Scarlet asintieron convencidos.
-Mi mejor amigo y su mejor amiga, es lo justo. ¡Si yo me caso tú vienes detrás, no te jode!-gritó Jake en una carcajada.
-¿Tú quieres?-le preguntó Castle a Kate en un susurro. Ésta enrojeció al sentir las miradas impacientes de todos sobre ella.
-Hmmm...¿sí?-respondió en un hilo de voz. Rick se inclinó para besarla y hacer el momento más cómodo.
Sonrió bajo sus labios, abrazándolo con fuerza.
-¡Que vivan los novios!-gritaron Mike y Espósito a la vez rociándolos a todos con latas de cerveza.
Todos saltaron, levantándose del suelo y corriendo por la explanada mientras reían como niños pequeños disfrutando de sus juegos.
-Castle.-giró la cabeza para mirar a Kate.
Estaba apoyada sobre el codo, observándolo fijamente.
Echó un vistazo rápido a su "pijama" si podía llamarlo así.
Solo llevaba puesta una camiseta larga blanca, que dejaba ver parte de sus bragas negras. Los tirabuzones le caían delicadamente por el cuello y los hombros, dándole un aire sumamente sexy.
Redujo la distancia con una sonrisa.
-¿Que querías decir con "conocerte"?-preguntó Kate haciendo comillas en la última palabra.
Y todo su miedo volvió a su cuerpo. Paralizándolo. Tragó saliva con fuerza y su reacción no pasó desapercibida para Kate.
Sus ojos se habían tornado claros, celestes y supo que algo no marchaba bien. Sus sospechas se vieron acertadas cuando Castle intentó retroceder, asustado.
-No.
-¿No qué?
No estaba seguro si sacar todo a la luz le haría bien, pero quería desprenderse de todo.
-Nada.
Kate se incorporó, cruzándose de piernas. Frunció ligeramente el ceño mientras se colocaba un mechón de pelo detrás de la oreja.
-Castle... si hay algo que quieres contarme...
-No, no lo hay.
Estaba contradiciéndose y liándola a ella. Primero una cosa y luego otra.
No sabía que hubiera algo que aterrara tanto a Castle. No había mas que ver como la miraba, debatiéndose en una lucha interna.
-Sí, sí lo hay. Y no entiendo porqué no quieres contármelo...¿no confías en mi?
Intentó acercarse más a él para tranquilizarlo. Suspiró aliviada internamente al ver que ya no retrocedía.
-No es eso Kate...
Tenía miedo de liberarse de sus fantasmas y a la vez asustarla a ella y perderla para siempre.
-¿Y qué es?
-Si te lo digo huirás y no quiero...
-Castle, no hay nada en el mundo que me asuste más que perderte. Ten claro que no me voy a ir cariño.-agarró su mano, acariciándola con la yema de los dedos.
Eso cada vez estaba intrigándola aún más.
-Es que es algo muy fuerte Kate... va a hacer que cambies tu opinión de mi.-le miró a los ojos directamente.
-Castle no...
-Sí, Beckett... Lo harás.
-¡No decidas por mi sin saber!-gritó ésta enfadada.
-Pero sí que lo sé.
-Eres un maldito cabezón...-gruño frustrada. Desvió la mirada apretando la mandíbula.
Odiaba que Castle no confiara en ella lo suficiente como para abrirse.
-Kate, estás saliendo con un jodido asesino.
Cuando volvió a mirarle una lágrima se deslizaba por su mejilla, su mandíbula estaba apretada al igual que sus puños y pudo incluso escuchar como algo explotaba en su interior.
