Cap 25: Hokage
En medio del bosque se oía el choque del metal y los jadeos de dos ninjas luchando entre sí. Naruto y Sasuke estaban atacándose mutuamente con su kunai y katana. El filo de ambas armas provocaba chispas al momento de hacer contacto. Se lanzaban uno contra el otro, destruyendo árboles y todo lo que fuera receptor de sus ataques cuando el otro esquivaba. A una distancia prudente, estaba Menma viéndolos con atención. Pasados varios minutos desde que iniciaron su lucha se separaron y guardaron sus armas.
—Estás muy fuera de forma, Dobe —regañó Sasuke mirándolo con el ceño fruncido.
—¿En serio? —cuestionó mirándolo curioso mientras se tocaba su propio abdomen notando que ya no era tan firme como en antaño.
—Estás gordo y medio calvo —dijo Uchiha mientras caminaban de regreso donde su hijo.
—¡No estoy calvo! —exclamó en un grito el rubio mientras lo seguía de cerca—. Este corte de cabello me hace ver más maduro ttebayo.
—Te hace ver como si estuvieras quedándote calvo y quieres disimular —dijo Menma mientras tendía el mantel y acomodaba la comida de ellos sobre el mismo.
—Al menos no parezco un vagabundo como el Teme —acusó señalando al mencionado antes de tomar un mechón de cabello ébano entre sus dedos.
—Mejor vagabundo que gordo con alopecia —contraatacó Sasuke mirándolo mal.
—No estoy gordo —repitió enojado sintiéndose como Chouji—. Sólo un poquito fuera de forma.
Los Uchiha ignoraron el parloteo del rubio, sabían que no se conformaría sólo con aquellos alegatos y tenían mucha hambre como para seguirle el juego. Naruto tardó un poco en darse cuenta de que estaba siendo alevosamente ignorado, pero cuando lo hizo, se sentó junto a los morenos clavando sus azules ojos en ambos con reproche.
—¡Hey! —protestó al ver su plato inusualmente lleno de verduras—. ¿Por qué ustedes tienen tanta carne y pocas verduras y yo pura ensalada?
—Estás a dieta —declaró el Uchiha mayor viéndolo con seriedad.
—¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? —preguntó el blondo entre confundido y enojado—. ¿Quién decidió eso?
—Yo —respondió en tono monocorde comiendo a la par de su hijo.
Naruto miró fijamente al azabache con suma molestia. Era cierto que los tiempos de paz oxidaron considerablemente las habilidades de los shinobis. No era un problema exclusivo de la aldea de la Hoja, las cinco grandes naciones pasaban por lo mismo. La única aldea con las habilidades bien afiliadas era Otogakure, ya que siendo la aldea fundada por Orochimaru y refugio de ninjas con muchos enemigos, era natural que estuvieran bien preparados para todo. En esa aldea había muchos desertores o ex criminales sin lugar al cual ir. Eran similares a Sasuke, aunque la guerra terminó el rencor y la desconfianza seguían allí, así que muchos se sentían incómodos en sus antiguos hogares. Por ello estaban dispuestos a todo por la aldea del Sonido, incluso a ser partícipes de la alianza con Konoha y Tsuna. Las demás aldeas por el momento estaban aisladas del asunto, debido a la desconfianza de Sasuke. A Naruto y Gaara los conocía y los consideraba de confianza, por ello colaboró para ayudar a reforzar la seguridad de esas aldeas con sugerencias respecto a la inspección de ninjas internos y externos que ingresaran.
—No tienes derecho a decirme qué hacer —afirmó el blondo señalándolo con los palillos de comida.
—Sí lo tengo —rebatió Sasuke sin mirarlo—. Eres un mal ejemplo para Menma y por eso debo corregirte para que no se parezca a ti cuando niño.
—¿Qué tendría de malo ser como papá Dobe? —cuestionó Menma con inocencia dejando la comida de lado momentáneamente—. Él me contó que cuando ustedes iban a la academia ninja ambos tenían buenas calificaciones y eran populares. Me dijo que ambos eran los número uno en todo —explicó el moreno.
—Usuratonkachi —llamó Uchiha mirando mal al mentiroso rubio—. ¿No te dije que tus historias suenan a cuento de hadas? —preguntó burlón y soberbio con un claro gesto de "te lo dije".
—Sólo exageré un poco algunas cosas —justificó Uzumaki al ver a su hijo mirándolo mal por mentirle.
—Todos sabemos que tú eras un marginado, perdedor, el peor de la clase y el más impopular. No tenías ni siquiera amigos, menos ibas a ir bien con las chicas —enumeró Sasuke de forma dura removiendo los malos recuerdos que guardaba Naruto sobre esa difícil época—. Pero mira lo lejos que llegaste con esfuerzo y fuerza de voluntad —agregó al final mostrando una leve sonrisa de orgullo por el jinchuriki.
—¿Tan mal le iba en todo? —preguntó Menma con curiosidad y sorpresa mirando a su padre moreno.
—Sí —asintió Uchiha acariciando el cabello del rubio—. Este cabeza hueca es la prueba de que no importa si nadie cree en ti o no tienes talento en algo, puedes cumplir tus sueños si nunca renuncias a tu camino ninja —explicó Sasuke antes de separar su mano de Naruto—. Lo que no debes copiarle es su manía de exagerar todo hasta parecer un libro de ficción.
Luego de eso los dos azabaches siguieron comiendo como si nada. Pese a que a Sasuke le extrañó un poco la falta de interrupción durante su charla con Menma. Lo normal habrían sido muchos reclamos ante su falta de tacto al hablar. Sasuke se mantuvo callado temiendo un poco haberse sobrepasado con Uzumaki. Después de todo aquellos eran recuerdos difíciles y mencionarlo a la ligera era el equivalente a que le hablarán a él sobre la época de la masacre del clan Uchiha. Ajeno a eso, Naruto le daba vueltas a las palabras de su ¿amigo? Aún no le daba una respuesta a su pregunta en el despacho y se preguntaba ¿a qué le tenía miedo? Sasuke podía ser frío y bastante huraño con todos. Su manera tan directa de ser rayaba en lo cruel, mas era en momentos así donde su corazón saltaba feliz. Cierto que lo llamó gordo, calvo y mentiroso, ya se lo cobraría después. Empero, también lo miraba con tanta intensidad que sentía sus mejillas arder. El único ojo que podía verle libre de ese molesto flequillo, reflejaba tantos sentimientos hacia su persona que sentía el deseo de suspirar. Guardó silencio y siguió como si nada, pensando en dejar el asunto para hablarlo en privado, es decir, mientras Menma durmiera.
Luego de su almuerzo, siguieron entrenando los tres usando sus armas. Anteriormente, Naruto y Sasuke habían estado refrescando su memoria por medio de una lucha amistosa, dando a su vez la posibilidad de que su hijo aprendiera algunos movimientos al verlos. El menor había prestado atención y estaba entusiasmado de poner en práctica lo que vio. Según Sasuke, no debía depender completamente del sharingan, puesto que de nada servía que previera o copiara sus movimientos si su cuerpo no era capaz de seguir el ritmo de sus ojos. Esto último lo aprendió de forma dolorosa, cuando las técnicas imitadas no surtieron efecto en ninguno de sus dos padres. Quiénes los contrarrestaron con humillante facilidad.
Aún con su molestia por el fracaso y cansancio, Menma estaba feliz por pasar su tiempo entrenando con sus padres. Además de que no fue todo lo que hicieron, dado que Naruto insistió en ir a comprarle ropa. Aquello rápidamente se transformó en una batalla con Sasuke. Los gustos de ambos eran muy opuestos; si uno decía naranja el otro morado. Cuando fueron a comer pelearon por ramen u onigiris. Cualquier cosa que debieran elegir, incluyendo nimiedades, se volvía una lucha de la que Menma prefería ser sólo espectador. Sus peleas eran bastante infantiles pese a ser adultos maduros, demostrando que aquel lado de ellos seguía latente y se mostraba sólo en presencia del otro. A Menma le hacía sonreír ver aquella chispa de alegría y diversión entre sus padres. Él siempre tuvo el deseo de tener una familia como la de los demás; un papá casado con su mamá viviendo juntos en una casa agradable. En resumen, una familia común y corriente, pero se dio cuenta de que no valía la pena añorar aquello. Sus padres no estaban casados mas, ¿era necesario? Ellos desde siempre, y sin importar la distancia, pensaban y se preocupaban por el otro. Y lo más importante se habían hecho muy felices al compartir los tres juntos. Con eso bastaba para Menma y con esos pensamientos se durmió en la cama del hotel dónde decidieron descansar durante la noche.
Al llegar la hora de dormir, pidieron posada en un hotel que les proporcionó dos habitaciones. Una en la que estaba Menma y otra donde estaban los adultos. Sin embargo, ninguno de ellos dormía. Sasuke se encontraba sentado en el borde de la ventana mirando hacia el exterior mientras Naruto estaba sentado en la cama mirándolo curioso.
—¿Acaso no piensas dormir, Teme? —preguntó el rubio mirándolo al azabache con extrañeza—. Hoy entrenamos mucho y seguro estás tan cansado como Menma y yo.
—No tengo sueño —respondió escuetamente con la vista fija en la luna.
—Oye por casualidad… —pronunció el jinchuriki acercándose al otro sin hacer ruido. Pese a que Uchiha era consciente de cada movimiento del rubio—. ¿Te da miedo andar sonámbulo? —preguntó con una sonrisa burlona mirándolo fijamente.
—Nada de eso, Usuratonkachi —respondió enojado por la expresión en la cara del otro.
—Estás sonrojado —señaló el de ojos azules con obviedad sin quitarle la vista de encima.
—¿Qué demonios quieres? —preguntó serio y algo molesto por ser atrapado respecto a su "medida preventiva" para evitar buscar al rubio estando sonámbulo, la cual consistía en desvelarse.
—Yo… —respondió Uzumaki dudando de si seguir o no con lo que iba a decir.
—Habla de una vez, Dobe —ordenó Sasuke prestándole total atención a las expresiones del blondo.
—Quiero disculparme contigo —soltó finalmente mostrando arrepentimiento sincero en sus ojos. Tensó la mandíbula esperando su respuesta.
Sasuke tardó unos cuantos instantes en procesar esas palabras. No pasó mucho tiempo en concluir que hablaba de su extraña relación, aquella que iba más allá de una simple amistad, pero que jamás la sobrepasaba al punto de ser amor. Uchiha suspiró maldiciendo el haberse hecho ilusiones, pese a sus esfuerzos por permanecer indiferente ante su nula relación romántica con Naruto, una parte de él quería creer en que el rubio lo amaba. Después de todo, Uzumaki los consideraba familia a Menma por ser su hijo y a él por ser su "hermano". No quería ahondar en el tema o sería seguir presionando la llaga formada por sus infantiles sueños rotos. Naruto estaba disculpándose por no poder corresponder a sus sentimientos y no tenía caso intentar forzarlo a nada. Él mismo le dijo que si no amaba a Hinata no debería forzarse a estar con ella, aunque tuvieran un hijo en común. Sería hipócrita de su parte hacer lo contrario a sus palabras.
—No estás obligado a corresponderme, idiota —suspiró Sasuke sin mirarlo volviendo su triste mirada a la ventana.
—¿De qué estás hablando? —preguntó el rubio extrañado y confundido.
—Qué no tienes que casarte conmigo ni nada sólo por tener a Menma —explicó frunciendo el ceño por lo obvio que era.
—¿Qué mierdas estás pensando, Sasuke? —cuestionó Uzumaki con seriedad.
—¿Por qué te disculpas entonces? —interrogó Uchiha mirándolo seriedad al no entender de que se supone que se disculpaba el otro.
—Por esto —respondió el Hokage mientras le robaba un beso de los labios a Sasuke.
Su único ojo negro visible se abrió enormemente al sentir aquel contacto. No era suave ni mucho menos delicado, era bruto y un poco torpe, tal y como esperaba de alguien como Naruto. Empero, les era fácil obviar su falta de sensualidad para llevar el beso, de alguna forma Sasuke sabía lo que el rubio buscaba transmitirle con esa acción, mas era exigente y lo deseaba en palabras fuertes y claras. Quería dejar todo asentado sin tener que leer entre líneas o tener sentimientos confusos. Se separaron lentamente y Uchiha sostuvo el rostro del rubio para fijar su mirada en la suya.
—¿Quieres decirme a qué viene esto? —preguntó el azabache viendo con tranquilidad superficial al blondo. Por dentro su corazón golpeaba su pecho violentamente, pero no quería dejar que se vieran sus propios nervios.
—Ya te lo imaginas, pero quieres verme sufrir ¿verdad? —cuestionó el Hokage sonriendo con diversión.
—Dame el gusto, yo he esperado por años que lo digas —contestó Sasuke cubriendo su rostro con el cabello para no mostrar el color rosado de sus mejillas.
—¿Años? —interrogó Uzumaki acercando un kunai al rostro del moreno y al ver como intentaba apartarse sujetó su mejilla con suavidad—. No me gusta que ocultes tu rostro con tu cabello. Quiero verlo completo.
Dicho eso, el Hokage volvió a acercar el kunai y cortó de un movimiento el fleco color ébano que cubría medio rostro de Sasuke. El portador del sharingan se dejó hacer cerrando los ojos mientras le cortaba el cabello. Años atrás se había dejado crecer el flequillo para ocultar su Rinnegan. Sus ojos eran codiciados por muchos ninjas ambiciosos de poder, por ello lo escondía. Dado que todos lo creían muerto, su nombre parecía una simple leyenda, pero ahora que se sabía que estaba vivo, no había necesidad de ocultarlo. Uzumaki consideraba que era un desperdicio que Sasuke ocultara su rostro estando él a su lado. Si alguien deseaba aquellos ojos se las vería con él. Ya no había necesidad de que Sasuke se ocultara de nadie, él estaría para él y pelearía a su lado de ser necesario.
—Tienes un pulso horrible —comentó Sasuke mientras tocaba la punta de su cabello cortado.
—No te quejes que hice lo que pude —pidió el rubio poniendo un puchero en sus labios.
—Supongo que es mejor no decir nada —comentó Sasuke suspirando con tristeza.
—Claro que hay que hablar —afirmó el rubio mirándolo fijamente. Sus ojos azules se clavaron en el negro mirar del Uchiha.
—¿Y bien? —cuestionó Uchiha mirándolo impaciente—. Somos líderes de aldeas distintas, pese a tener un hijo en común seguimos siendo de aldeas diferentes. Somos hombres y para completar nuestra perfecta receta para el desastre; muchos nos persiguen por ser ninjas poderosos
—No me importa —declaró el rubio con seriedad—. Yo te amo.
Aquellas palabras al fin salían de los labios del rubio junto a la amable sonrisa que contrastaba perfectamente con esa fiera mirada azulina. A Sasuke le recordó a cuando decidieron morir juntos en su encuentro luego de la muerte de Danzou. Aunque las palabras fueran distintas al igual que el sentimiento que llevaban, el impacto que sentía el moreno seguía siendo el mismo. Lo sorprendía que pese a haber pasado más de una década, Uzumaki seguía moviendo todo su mundo con tan sólo unas palabras. El blondo miraba satisfecho como sin aquel molesto flequillo podía apreciar cada cambio en las facciones del rostro de Sasuke. Aquella expresión de sorpresa y el tenue color rosado en sus mejillas llenaban de alegría a Naruto. Mas aquello también tenía un lado malo por las circunstancias que vivían.
—Perderás todo —dijo Sasuke con preocupación—. Los miembros del consejo buscan reemplazarte desde que aceptaste aquel acuerdo conmigo.
—¿Cómo es que...? —cuestionó Uzumaki sorprendido.
—Shikamaru me lo comentó —contestó serio.
El de ojos claros maldijo internamente a su consejero por abrir la boca. Él estaba al tanto de aquello, cuando su "relación" con Sasuke salió a la luz, su imagen se vio gravemente dañada. Los consejeros no perdieron el tiempo en querer deshacerse de todos los "problemas" para Konoha. Entre los cuales estaban el actual Hokage por su "inmoral" acto de tener un hijo con un traidor y el aislamiento de los Hyuga. Puesto que, un Hyuga fue uno de los principales colaboradores en el ataque más reciente, a ninguno de los miembros de ese clan se los incluía en misiones secretas de alto rango ni en reuniones relevantes. Por ello, Nara intentaba prevenir un desastre poniendo en alerta a Uchiha, temiendo que fuera Menma una herramienta que jugara contra ellos.
—No pienso dejar que tomen el poder para perjudicarte a ti o Menma —aseguró el rubio apretando sus puños—. Sólo porque los demás no están de acuerdo no pienso renunciar a ti. Cuando te uniste a Akatsuki todos creían que no tenías esperanzas de volver con nosotros y que lo mejor era sacrificarte por el "bien de todos". No me dejé intimidar entonces, cuando no era nadie y no lo haré ahora.
—En esa época eras un mocoso inmaduro que no medía las consecuencias de sus actos —señaló Uchiha sonriendo con nostalgia—. Pero ahora las cosas son diferentes, eres el Hokage.
—¡Con más razón! —gritó el blondo con sus ojos fijos en Sasuke—. Antes cuando todos me dieron la espalda salí adelante y ahora que cuento con el apoyo de varios ¿renuncio? ¿Qué clase de lógica es esa? Y aunque nadie estuviera de mi lado, yo seguiría luchando por ti.
El de cabello oscuro soltó un suspiro. Conocía aquella mirada, demasiado bien para su gusto y sabía que sólo podía significar que ya había tomado su decisión. Y bien sabía que cuando alguna idea se metía en esa rubia cabeza nada ni nadie lo podría hacer cambiar de opinión. Sasuke, por tanto, supo que era una batalla perdida. Podría intentar disuadirlo, avisar a Nara o a algún amigo de Naruto que probara suerte queriendo hacerlo cambiar de idea, pero presentía que terminarían rindiéndose ante Uzumaki. El jinchuriki tenía aquel extraño don de hacer cambiar de opinión a quienes se le opusieran a sus convicciones. Mientras Uchiha divagaba respecto a qué hacer con el terco Hokage, el mencionado se le acercó y se colocó de rodillas delante de él tomando una de sus manos.
—Sasuke —llamó Uzumaki mirándolo fijamente—. Yo quiero proponerte algo.
—Dobe, vas muy rápido —respondió el azabache nervioso. Eran muchas cosas en su cabeza como para pensar con claridad.
—Para ti es muy rápido, yo lo he pensado mucho —afirmó Naruto con una seria mirada clavada en el rostro del otro—. ¿Aceptarías ser mi...?
Al otro día, mientras el sol apenas asomaba por el horizonte se veían a tres figuras llegando a la gran puerta de la aldea de Konoha. Los encargados de custodiar la puerta se pusieron alerta al ver al Hokage y a su familia todos heridos y con la ropa sucia con diversas rasgaduras en las mismas. De inmediato, se acercaron ofreciéndoles ayuda, la cual rechazaron. Siguieron con su camino como si nada, hasta que fueron interceptados por alguien de quien no podían deshacerse con facilidad. Uno de los pocos sin temor a una muerte segura.
—Veo que volvieron —saludó Sai con una gran y falsa sonrisa—. ¿Qué tal les fue en su viaje?
—Mal —respondió Menma mirándolo enojado, no con él, sino de recordar lo sucedido—. Mis padres son unos idiotas.
—No te permito hablar de esa forma, Menma —dijo Uchiha mirándolo con severidad—. Estás castigado.
—Sí. No puedes hablar así de nosotros —secundó Naruto igual de serio que Sasuke.
—No pude dormir —se quejó el azabache menor—. Se la pasaron gritando toda la noche y destrozaron la cama. Por culpa de ustedes nos echaron del hotel ttebayo —explicó más para Sai que para sus padres, ellos bien sabían lo que hicieron.
—Fue todo culpa de Sasuke —acusó el rubio señalando al mencionado.
—Fue tu culpa por no abrir las malditas piernas —respondió el aludido mirándolo con rencor de sólo recordarlo.
—Tú querías abrírmelas a la fuerza —reclamó con furia—. Es normal que me resistiera. Además, yo quería ponértela a ti y no te dejabas.
—Yo quería ponértelo —contradijo el azabache—, pero hubiera sido más fácil si te dejabas por las buenas. Sin embargo, tú ponías resistencia y era muy pequeño.
—¡Yo tenía derecho! No eres menos hombre por dejarte —reclamó Uzumaki—. Y si es tan pequeño para tu gusto, ¿por qué no usaste tus tan únicos ojos para verlo? —preguntó con ironía.
—Mis ojos son para técnicas shinobi no para ver cosas microscópicas —respondió con burla Sasuke.
—Teme —insultó Naruto por lo bajo.
—Tuvieron una noche muy movida —comentó Sai mirándolos divertido—. Esto va para el libro.
—¿Qué libro? —preguntó inocentemente Menma mirando al pintor.
—Tu madrina y yo nos estamos encargando de escribir la biografía de tus padres —contestó el mayor acariciando la cabeza del joven Uchiha—. Ella se encarga de escribirlo y yo aportó información que recolecto además de dibujos que yo mismo hago.
—Increíble —exclamó entusiasmado Menma mirándolo con los ojitos brillosos de emoción—. ¿Me lo mostrarás cuando esté listo?
—Lo siento, Menma-kun —se disculpó el pintor—, pero ese libro contiene escenas para mayores de dieciocho años.
—¡¿Qué clase de porquerías escribieron sobre nosotros?! —exclamaron los protagonistas del susodicho libro.
—Descuida —afirmó Sai queriendo calmarlos—. Describimos la parte del sexo sonámbulo de modo que Naruto-kun no se vea como un pervertido abusador. Además, incluimos una breve explicación de posibles causas para esa condición. Como verán es un libro muy educativo.
—Pero si ni tú ni Karin han estado tanto tiempo con nosotros como para hacer nuestras biografías —afirmó Uchiha extrañado de que se plantearán hacer aquello cuando desconocían al menos quince años de sus vidas. Sin cambiar su expresión de enojo por invadir su privacidad.
—Primero, nos guiamos con lo que ustedes nos han contado, segundo recopilamos información como los ninjas que somos —explicó enumerando con los dedos delante de él—. Y tercero... lo que no sabemos lo inventamos —agregó riendo mientras escapaba de allí antes de que lo mataran.
Los tres ninjas vieron como el ex anbu desaparecía en una bola de humo frente a ellos. Comenzaban a creer que sólo aparecía para obtener información personal de ellos y luego huir por su vida. Dejaron pasar el asunto del extravagante libro que pretendían hacer sus amigos y volvieron al departamento. Estaban bastante cansados, así que se limitarían a bañarse y dormir un poco antes de retomar sus rutinas. Especialmente, Naruto, pese a lo ansioso que estaba por ir a su oficina debido a que tenía demasiadas cosas que hacer y su impaciencia le pedía que su decisión fuera lo antes posible concretada. Empero, se quedó tan profundamente dormido que no notó cuando Uchiha abandonó aquel lugar. Pasadas unas horas de la "siesta", Menma despertó y al ver lo tarde que era fue a avisar a sus padres encontrándose sólo al rubio.
―Levántate, ya es muy tarde —dijo el menor bostezando mientras lo empujaba un poco por el hombro.
―Cinco minutos más —pidió perezosamente Uzumaki.
―Nada de cinco minutos debes ir a trabajar —comentó intentando destaparlo y evitar que siguiera durmiendo.
―Enseguida me levan… —contestó Naruto de forma incompleta volviendo a dormirse como si nada.
―¡Papá! —gritó el joven Uchiha—. El Dobe no se levanta, ¿te vas con Orochimaru al bosque? —cuestionó lo más fuerte posible.
―¡¿A dónde vas con esa serpiente rastrera?! ―preguntó a gritos Uzumaki mientras se sentaba de un sólo movimiento destapándose por completo—. ¿Me engañaste? —interrogó a su hijo al ver una media sonrisa presumida en sus labios.
―Debías levantarte y te estabas haciendo el difícil —justificó encogiéndose de hombros como si nada.
―Eres igual de malvado que el bastardo cuando quieres —señaló saliendo de la cama por completo sin ánimos de seguir durmiendo.
―Es por una buena causa —comentó el menor de ellos mientras iba hacia la puerta—. Además, preparé el desayuno para ambos ttebayo.
—¿Ambos? —preguntó intrigado, ya que no sentía la presencia del moreno en la casa ni los alrededores—. ¿Y Sasuke?
—Dejó una nota en la cocina explicando que irá a la aldea del Sonido a arreglar unos asuntos y luego vendrá por la tarde al parecer —explicó Menma con lo poco que dejó escrito Sasuke.
—Entonces vamos a desayunar —exclamó más animado creyendo conocer la razón de que el dueño del sharingan se fuera a su aldea con tanta prisa―. ¿Hiciste ramen? —preguntó el rubio completamente ilusionado.
―Sí, pero sólo por esta vez o papá se enojará si sabe que no desayunamos algo saludable —asintió el azabache temiendo lo que podría hacerle el mayor de enterarse lo que estaban comiendo.
―Entonces lo mantendremos en secreto —resolvió con facilidad Naruto restando importancia a las posibles consecuencias.
Luego de eso, el azabache fue de regreso a la cocina para servir el desayuno de ambos. Lo tenía preparado, pero esperaba a que su padre estuviera completamente despierto para servirlo o se iba a enfriar esperándolo como tantas veces había sucedido con anterioridad. Sin embargo, Naruto demoraba poco tiempo cuando despertaba luego del llamado de su hijo o en ocasiones de Sasuke, debido a que ambos tenían mal carácter y cuando decían "a levantarse" lo decían una vez y la siguiente ya tenían listo un chidori o un rasengan apuntándole. Por esa razón el tiempo de respuesta de Uzumaki cada vez era mejor, aunque le costó varios castigos de los Uchiha para acostumbrarse. Se sentó a la mesa frente a su hijo comiendo en un tranquilo silencio roto por la pregunta del mayor.
—Menma —llamó el adulto en tono serio—. Escuchaste la conversación de Sasuke y mía anoche ¿verdad?
—Imposible no escucharla cuando ambos gritaban tan alto —contestó el menor jugando con su comida al pensar en ese asunto.
—¿Y tú qué opinas al respecto? —preguntó Naruto con una ansiedad imposible de ocultar—. ¿Estás de acuerdo en vivir aquí en Konoha definitivamente?
—Aquí no nos quieren a los Uchiha —susurró el menor de ojos azules—. Tú has visto que me han golpeado y que hablan mal de mi papá y de mí. Sólo se han callado la boca porque tienen miedo de lo que podemos hacer —explicó desanimado.
—¿Prefieres quedarte en la aldea del Sonido? —cuestionó atento a las expresiones de su hijo—. Mi ideal es que Sasuke y tú se queden aquí en Konoha, pero... estoy dispuesto a aceptar una negativa si los hace más felices. Ya tienes doce años y eres muy inteligente, justo como el Teme, por eso quiero tomar en cuenta lo que tú quieres.
—No creo que huir me haga feliz —respondió con una sonrisa triste—. Será difícil y tomará mucho tiempo que nos acepten a mi papá y a mí, pero yo he conseguido algunos amigos así que no estaré completamente solo —explicó mientras sentía que era rodeado por los protectores brazos de su padre.
—Lo siento mucho —lamentó el rubio estrujando a su hijo en un fraternal abrazo—. Ni Sasuke ni yo quisiéramos poner semejante carga en ti, pero no podemos hacer nada más —explicó con pesar.
—Aunque sea difícil al menos estaremos juntos como una familia ¿verdad? —preguntó con más esperanza al respecto.
—Eso no lo dudes ttebayo —exclamó Uzumaki con una enorme sonrisa.
―Hoy mismo volverá papá —comentó el menor, al recordar el contenido de la nota, cambiando de tema a medida que rompía el abrazo.
―Así es ―respondió Naruto con una gran sonrisa mientras volvía a la mesa y comía su ramen―. A menos que haya cambiado de opinión, estoy seguro de que vendrá hoy mismo con nosotros.
Dicho eso, continuaron con su desayuno tranquilamente hasta que llegó el momento de Naruto de hablar con los señores feudales y consejeros de Konoha, así como los líderes de cada clan. Había tomado una decisión que muchos repudiarían, pero que sentía más justa. Le llevó varias horas realizar los preparativos para semejante reunión. Fue un tanto improvisada, debido al carácter urgente con la cual el Hokage la planteó, dando como resultado que se hiciera a la brevedad. Aquel encuentro se llevó a cabo bajo el más estricto secreto, según las indicaciones de Naruto nadie inferior a líder de clan tenía permitido asistir. Debido a ello, los Hyuga no fueron integrados a la reunión a falta de líder. Ellos se habían estado manejando con las decisiones tomadas por consenso entre los miembros más ancianos, más siendo varios, no se les otorgó permiso. Y puertas para adentro, todos estaban más tranquilos sin la presencia de ellos. Aún desconocían cuantos miembros más no estaban relacionados con Kyoshi y preferían prevenir a lamentar de nuevo.
La reunión dio inicio de forma calmada, realmente era el preludio de la tormenta, ya que la noticia soltada por el Hokage fue algo completamente inesperado para todos. Muchos se opusieron naturalmente, pero Naruto se mantuvo firme respecto a lo que haría. Era bien conocida la terquedad del rubio cuando algo se le metía en la cabeza y llevarle la contraria cuando contaba con todo su chakra y el apoyo del líder del Sonido y de la Arena, era casi suicidio. Sasuke ya había demostrado que jamás permitiría que alguien atentara contra Naruto sin pagarlo caro. El Hokage odiaba verse como un dictador que deseaba imponer su voluntad, por ello explicó sus razones y motivos para llegar a semejante conclusión. Sin embargo, los presentes en su gran mayoría sólo evaluaban lo que significaba ir en su contra.
—¿Estás bien con esto? —preguntó Naruto a su fiel consejero y amigo Shikamaru una vez que quedaron solos en su oficina.
—Admito que lo considero muy riesgoso y que prefiero el estado actual —respondió Nara con completa sinceridad—. Sin embargo, confío en ti así que te apoyaré en todo lo posible —afirmó apoyando su mano en su hombro.
—Gracias, Shikamaru —dijo Uzumaki sonriendo mientras estrechaba su mano—. Esto es lo mejor para todos.
—Si tú lo dices —suspiró el manipulador de sombras—. Por cierto, ya hemos avisado a todos que se reúnan para el gran anuncio.
—Perfecto —felicitó Uzumaki con una gran sonrisa dirigiéndose hacia lo alto de la Torre del Hokage.
Los habitantes de la aldea de la Hoja fueron reunidos para el gran anuncio de su líder y héroe de la guerra. El rubio se paró delante de todos ellos mirándolos de una forma en que nunca lo había hecho. Aquella mirada llena de vida y una chispa de esperanza hacia el futuro, era algo que durante mucho tiempo pareció muerta dentro de Naruto. Ese entusiasmo y carisma que había comenzado a resurgir desde que Menma y Sasuke estaban en su vida, se reflejaba potenciado al máximo ese día. Cuando un buen número de personas se hallaba reunida allí, el Hokage decidió dar inicio a su tan ansiada noticia.
—¡Gente de Konoha! —gritó el rubio llamando la atención de todos—. Tengo un anuncio importante que hacer —tomó aire y luego soltó el tan ansiado anuncio—. Renuncio a ser Hokage —declaró por todo lo alto.
Las personas no podían creer lo que estaban oyendo de parte de su héroe. El sueño de su vida desde que era pequeño era ser el líder de la Hoja. ¡Eso venía pregonando desde pequeño! ¿Y ahora anunciaba su renuncia? ¿Quién sería su próximo líder en ese caso? Les preocupaba el cambio de líder que se daba justo cuando estaban en estado de alerta por el enemigo sin identificar.
—Y seguro se preguntan por el siguiente Hokage —siguió hablando el rubio―. Yo he decidido ser el líder de anbu y apoyar al siguiente Hokage: Uchiha Sasuke.
Ni siquiera se habían recuperado del anuncio de la renuncia y su sucesor también causaba conmoción. ¿Cómo era posible que Sasuke fuera su siguiente Hokage? ¿Era acaso algún golpe de estado del que aún no estaban enterados? Uchiha era el líder de la aldea del Sonido. ¿Acaso estaba retomando los pasos de dominación mundial de Madara? Ser líder de dos aldeas era demasiado para ellos. No tardó demasiado en aparecer el mencionado detrás del rubio mirándolos a los aldeanos de forma indiferente.
—Si se lo están preguntando, he renunciado a ser líder del Sonido —anunció Sasuke mostrándose serio al hablar sobre lo que decidió Naruto—. He tenido mis altercados con Konoha y debo decir que un grave problema para mí y para varios clanes han sido los secretos —explicó suspirando mientras iba hacia el frente, teniendo a Uzumaki a sus espaldas ante cualquier eventualidad—. Konoha le negó a Madara Uchiha ser Hokage luego de la fundación de esta aldea. Los Uchiha guardaron rencor hacia la aldea y planearon un golpe de estado, detenido al llevarse a cabo la masacre de mi clan. Yo mismo pensé en destruir esta aldea en venganza por dicha masacre —rememoró brevemente aquel ida y vuelta entre la aldea y los Uchiha—. Sin embargo, ya no pienso de esa manera gracias a Naruto —afirmó sincero—. Como Hokage cambiaré lo que está mal en esta aldea para que ningún clan deba ser sacrificado por la mal llamada "paz".
Al finalizar aquel discurso, Sasuke se esfumó de la vista de todos. Él no iba a quedarse allí a oír reclamos ni mucho menos. La decisión fue aceptada por las personas más influyentes durante la reunión de Naruto, según le informó Shikamaru cuando fue en busca de Uzumaki. Sin poder evitarlo, el rubio rememoró su propuesta a Sasuke, quien al igual que los demás, lo consideró apresurado y arriesgado.
—¿Aceptarías ser mi… Hokage? —preguntó Naruto estando de rodillas frente al azabache.
—¿De qué demonios hablas? —preguntó Uchiha creyéndolo una broma —. No puedes hablar en serio, Usuratonkachi. ¡Es una locura!
—Lo he pensado mucho, aunque no lo creas, bastardo —respondió Uzumaki—. O quizás estás decepcionado porque no te propuse otra cosa —comentó con una sonrisa zorruna al ver a Sasuke tan sorprendido.
—No estaba esperando ninguna estupidez o cursilería de tu parte —dijo Uchiha con sarcasmo mirando hacia un lado sintiéndose estúpido al pensar en algo diferente.
—También tengo esto —confesó Naruto mostrando una cajita pequeña en la que tenía una argolla de matrimonio.
—Dámela —dijo sosteniendo la simple, pero significativa alianza—. Yo te lo pondré —anunció Uchiha acercándose al rubio.
—Ni siquiera me dijiste si aceptas casarte conmigo —dijo Naruto intentando recuperar el anillo—. De hecho, ni te pregunté si te casarías conmigo.
—Ya sabemos la respuesta —contestó Uchiha sujetando su mano e intentando poner el anillo. Al forcejear el anillo cayó y el rubio lo atrapó, mas como Sasuke seguía intentando recuperarlo, Uzumaki en el forcejeo lo atrapó entre sus piernas.
—No serás menos hombre si soy yo el que te pone el anillo —afirmó Naruto aun luchando contra él.
—Entonces ¿por qué no te dejas poner el condenado anillo? —preguntó Uchiha.
—¿Y por qué no tú?
—Yo compré el anillo —le recordó el blondo con furia perdiendo la paciencia.
Un par de insultos y forcejeos entre ellos hicieron que su pelea subiera de tono dando como resultado un choque entre el rasengan y el chidori. Aquello destruyó todo el interior de su habitación, despertando a Menma y provocando que los echaran del hotel. Debido a eso al volver a Konoha estaban entre lastimados y sucios, todo por no decidir quién le pondría la sortija a quien.
Naruto no se quedó demasiado tiempo oyendo las habladurías de los aldeanos. Aunque no quisieran verlo, Sasuke era una buena opción para líder. Había hecho un buen trabajo liderando el Sonido y manteniéndola como un lugar que no causara problemas a las demás aldeas. Siendo una aldea llena de ex criminales, el hecho de mantenerla pacífica era todo un mérito. Además de que últimamente era Sasuke el que le aconsejaba respecto a algunos problemas sobre los clanes. Soltó un suspiro y fue a buscarlo al monumento de los Hokages. Ya suponía que estaría allí. Aunque al parecer no era el mejor momento, ya que estaba discutiendo con los consejeros.
—¡No puedes hacer eso, mocoso Uchiha! —reclamó Hotaru con suma molestia.
—Ya oyeron que soy el Hokage ahora, así que mi palabra es la que importa —respondió estoico—. Y mi primera orden es despedirlos de sus puestos. Serán juzgados por sus malversaciones de los últimos años por el señor feudal de acuerdo con las pruebas que faciliten Tsunade y Shikamaru.
—Llevarás a Konoha a la ruina —acusó la anciana señalándolo con el dedo.
—Ustedes lo están haciendo al repetir sus errores —respondió Sasuke frunciendo el ceño—. Han estado aislando a los Hyuga justo como hicieron con los Uchiha. De seguir así tarde o temprano, se repetirá una tragedia como la de mi clan.
—No tenías derecho a exponer eso —exclamó el consejero arrugando el entrecejo, aunque no se notara por las arrugas de su avanzada edad—. Tu hermano...
—Mi hermano dijo que confiaba en mis elecciones —dijo Sasuke cortando su frase—. Todo este problema se originó por culpa de los secretos. Todo a causa de designar a un "bueno" y un "malo" negando que de ambos lados cometieron errores.
Los consejeros, o mejor dicho ex consejeros, decidieron dejar esa discusión al notar la presencia de Naruto detrás de ellos. Se retiraron de allí dejando a los otros dos a solas. Al saberse solos, el rubio se acercó al nuevo Hokage, quien miraba el atardecer sobre Konoha.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Uzumaki ubicándose a su lado.
—Confundido —contestó manteniendo su mirada fija en el anaranjado cielo—. Cuando dije que quería ser Hokage no me refería a esto, ya sabes, quería cargar con el odio de todos. Sigue siendo sorpresivo, impulsivo de tu parte y muy arriesgado.
—Pero si estás aquí es porque lo pensaste y decidiste ser Hokage ttebayo —dijo alegre Uzumaki mientras lo abrazaba—. Descuida, yo estaré a tu lado todo el tiempo y si por alguna razón no puedes cumplir en tu puesto yo voy a suplirte con gusto.
—Si te gusta ser Hokage, ¿por qué lo dejas? —preguntó Uchiha mirándolo serio.
—No me gusta —respondió seguro—. El trabajo de oficina no es para mí. Extraño ir a la acción, ayudar y conocer nuevas personas.
—Así que quieres conocer más personas —repitió con el ceño ligeramente fruncido.
—No te pongas celoso —pidió divertido mientras se ponía de rodillas—. Ahora sí, ¿me dejas ponértelo? —cuestionó Naruto mostrándole el anillo.
—Date prisa, antes de que cambie de opinión, Usuratonkachi —fue la escueta respuesta del azabache.
—Teme —insultó poniendo el anillo—. Qué bueno que aceptaste porque no iba a arrodillarme una tercera vez y me cuesta imaginarte haciéndolo, bastardo orgulloso.
—Seguro que la edad no te deja arrodillarte —comentó Sasuke sonriendo mientras usaba la mano en la que llevaba la alianza para ayudar al otro a levantarse.
—Tú eres mayor que yo. ¡No puedes decirme viejo! —exclamó ofendido.
Ambos mantuvieron sus manos unidas un poco más mientras veían como el día terminaba de morir, haciéndose visibles las estrellas sobre ellos. Era una nueva era para Konoha debido al cambio de Hokage. Ahora sólo quedaba esperar a ver qué sucedería.
CONTINUARÁ…
