Capítulo 20: Pánico.

[Para los que quieran participar en los siguientes fic, por favor leer hasta el final.]

Tenzin, Bumi y Kya estaban vigilando los cuerpos de Jinora y Korra que viajaban por el Mundo Espiritual. Nerviosos por lo que podría pasar, ya que no era terreno conocido para los mortales.

Como era de esperarse la más joven estaba impresionada por todo lo que acontecía a su alrededor en cambio el Avatar se ponía más y más tensa. Al separarse ambas fueron enviadas a distintas partes de ese increíble mundo y con ellos, nuevos aliados y enemigos los esperaban.

Korra en su intento por encontrar a Jinora, un antiguo amigo llega hasta ella para ayudarle a ver el camino. En cambio la Maestra aire se topa con el enemigo que ha causado que los Espíritus se vuelvan malignos y es atrapada por él.

Con ayuda de Iroh y el dragón–ave Korra logro encontrar el portal espiritual.

Cuando estaba a punto de cerrarlo como se suponía que debía ser escucho algo proveniente del árbol del tiempo, atrayéndola.

–Así que has vuelto Raava –se escuchó esa particular voz de Vaatu–. La convergencia armónica vendrá pronto y esta vez, me desharé de ti por completo.

–Creo que has dicho eso antes Vaatu –le respondió el Avatar–. Pero estoy aquí para cerrar el portal, no saldrás de aquí.

Lo haría era el momento, Korra cerraría el portal y mantendría la paz por el bien del mundo, todos dependían de ella y no podía echarlo a perder pero no contaba con las trampas que traía consigo sus responsabilidades.

–Quizás quieras reconsiderarlo –le amenazo–. Si es que quieres salvar a tu amiga.

El pánico se instauro en su pecho y en la boca del estómago las sensaciones que traiga consigo eran augurios de maldades que podría ocurrir así que para ella que se haya cumplido lo que sintió antes de entrar le dio un golpe de lleno así que su mente le decía que no era posible que esto estuviera pasando. Pero cuando se giro pudo ver a su tío junto con la pequeña Maestra y entendió que estaba en graves problemas, jamás se perdonaría si algo le pasaba a esa chiquilla.

–Jinora –dijo en susurro.

Con el terror apoderándose del Alfa por lo que podría pasarle a ella, esa pequeña y especial chiquilla que conoció hace mucho tiempo no podría hacerle frente, lo peor de todo es que no podía convertirse en mitad lobo para intentar salvarla, no así, era más inútil de lo que podría considerarse.

Uno de los Espíritus oscuro le impidió el paso y otros 3 la rodeaban. No podía hacer mucho con ese pequeño poder que tenía.

–No puedo creer que confié en ti –expreso con la voz ronca llena de odio y sus ojos azules chispeantes de ira–. Me hiciste creer que querías restaurar el balance con los Espíritus. Pero esto, esto no es balance. Es locura –grito furibunda–. Ahora déjala ir –dio un paso.

–Si quieres que tu amiga logre salir del Mundo Espiritual, abrirás el otro portal ¡AHORA!

–No lo hagas Korra –espeto Jinora.

El Alfa agito sus manos, transmitiendo más esa oscuridad en el cuerpo de la Maestra hasta casi tragársela por completo.

La morena dejo escapar un suspiro ahogado tratando de evitar que el dolor le desgarrara la garganta, demasiadas emociones experimentando y le hacía sentir fatigada y más el hecho de que debía tomar una decisión.

–¿Qué harás? –Pregunto burlonamente Unalaq sabiendo que la tenía a su voluntad–. ¿Abrir el portal o perder el alma de tu amiga para siempre?

Un sollozo salió de la joven que estaba completamente indefensa, haciendo saltar el corazón de Korra que intentaba escaparse por su garganta, veía la vida de una persona preciada para ella, escurrirse en sus manos. No lo iba a permitir no mientras ella viviera.

–No abras los portales o revelaras ante la humanidad un mal que no habrá poder en la tierra que lo detenga –la voz le recordó–. No lo hagas.

La advertencia de lo que podría ocasionar en un futuro estaban taladrando sus sentidos, no debía y no podía abrirlos. El mundo estaría a salvo y Vaatu tampoco saldría, pero a costa de que.

"¿De Jinora?" pensó "jamás" no dejaría que algo le pasara a ella pero valdría la pena lo que iba a arriesgar por salvarla, valdría la pena sacrificar todo lo que conocía hasta ahora por una vida.

–No lo hagas… no abras los portales –hablo una voz en lo más profundo de su ser para que tratara de reconsiderar las consecuencias.

–¡Detente! –grito agarrándose la cabeza para acallar la voz.

–¡No lo hagas! –otro aullido que le advertía.

–Lo hare –hablo derrotada, ignorando las advertencias y todas las consecuencias que traía consigo.

No podía arriesgar la vida de Jinora, como les explicaría a todos si la perdía, a Tenzin y a Pema a sus otros hermanitos, el mundo no les regresaría esa vida aunque tuvieran gratitud por el sacrificio, ni ella misma podría perdonarse. Se suponía que era el Avatar el ser más poderoso del universo, puente entre ambos mundos y ni siquiera podía proteger a aquellas personas que le importaban.

–Eres el Avatar más inútil de la historia –se dijo, auto castigándose, arrepintiéndose por los errores cometidos, deseando ser más fuerte para poder proteger a todo lo que amaba.

Se dirigieron a esa gran esfera. Korra sentía la impotencia de su fuerza, no podría creer que había caído en la trampa y ahora todos pagarían por sus equivocaciones, si Vaatu salía, no habría salvación para nadie.

Estiro su mano como lo hizo la última vez y roso levemente la esfera que los ilumino así como activo el estado Avatar. La tierra tembló bajo los pies de todos y una ráfaga de aire los invadió. La luz se alzó en el cielo y una onda expansiva los agito a todos cuando choco con el árbol.

–Ahora, deja ir a Jinora –demando.

Pero no termino su amenaza cuando el agua que recorría el lugar fue enviada hasta ella rompiendo un poco de su cuerpo.

–Debiste haber venido a través del portal –grito agitando sus manos y aumentando su poder con su faceta de licántropo–. Entonces podrías hacer esto.

Los esquivaba como pudo sintiendo la ineptitud de sus actos, sintiendo que le fallaba a todo el mundo por no lograr salvarlos.

Jinora fue transportada a otro lugar por un espíritu y Korra se limitó a evitar cada ataque de su tío pero no le fue suficiente y cuando estaba perdida un rayo de esperanza la ayudo.

–Te veré pronto Raava –menciono Vaatu–. Una vez que la convergencia armónica venga, estaré libre de esta prisión y entonces tendré mi venganza.

Suspiro sintiéndose sin aliento, agitada por la pérdida que presentía y con una capa de sudor que la bañaba, pero nada se comparaba con el dolor en el corazón y alma. Sintió un fuego en sus ojos y trago pesadamente queriendo detener las lágrimas a toda costa.

"Falle" fue su segundo pensamiento.

–Korra –escucho lejanamente.

Y después una presencia a su lado que no podía confrontar.

–¿Cómo fue? ¿Lograste cerrar el portal? ¿Jinora te pudo ayudar? –pregunto desesperado el Maestro.

–Tenzin… yo… lo siento –ahora más que nunca sus ojos se llenaron de lágrimas.

Ambos miraron el cuerpo de Jinora todavía meditando.

–¿Dónde está Jinora? ¿Por qué no está despertando?

Se acercó apresurado a ella y cayó en sus brazos como si estuviera sin vida.

–¡Korra! ¿Qué le sucedió a mi niñita? –grito trastornado con sus ojos llameantes propios de un Alfa.

Otro momento lleno de pánico se afrontó a ella, trago el grueso nudo en garganta pero eso no detuvo que sus ojos se llenaran de ese líquido salado.

Cuando volvieron todos se tuvieron que hacer fuertes por la familia, Pema estaba destrozada al igual que el grupo.

Mientras tanto Mako trataba de convencer a su hermano de que era inocente y Tonraq convencía a su grupo de hacer algo al respecto para recuperar la ciudad. Un ataque inminente se daba en el estreno de la película de Bolin.

Un bisonte volador llego inmediatamente después de lo sucesos.

Korra bajo apresurada a decirle al presidente lo que Unalaq tenía planeado. La discusión no termino como el Avatar lo esperaba, pero le dio una oportunidad de reconectarse con sus amigos que estaban dispuestos a pelear.

–¿Estás bien?

–Lin Beifong preocupada, eso es un milagro –dijo juguetona.

–No juegues conmigo mujer… entiendo de las vacaciones en familia y que se reconectaron y todo eso, lo que no se es porque no me llamaste.

–Estabas ocupada… siempre lo estas –se giró dándole la espalda como si fuera una colegiala.

–Nunca para ti… –la tomo del brazo e hizo que la mirara fijamente–. Las próximas vacaciones nos iremos solo tú y yo.

Ambas se observaban con esa complicidad que guarda una relación de años. Para la oficial era difícil mantenerse a la raya cuando se trataba de ella y con sus palabras solo abría un agujero en el suelo que amenazaba con hacer un terremoto. Tentar a Vaatu era lo peor que podía hacer.

–¿Si? –Levanto una ceja, queriendo llevarla al límite, que cayera a sus pies y que le diera lo que deseaba.

–Si… –se adelantó a propinarle un beso de esos que te dejan sin aliento. No era su fuerte mostrarse en público pero las últimas semanas no tenerla a su lado le estaba cobrando factura.

Un carraspeo tan fingido que hasta el más tonto entendería detuvo su avance y ni siquiera tenía que voltear para saber quién era. Se alejó tomando la misma posición de la persona más inquebrantable que profesaba en la ciudad y miro a la chiquilla que estaba desviando la mirada y con un carmín en sus mejillas.

–Tía… –dijo.

Con el atisbo afilado que la caracterizaba observo a su sobrina, suponiendo que era lo que hacía ahí. Antes de que todo se saliera de control debía hacer algo al respecto.

–Te quiero en mi departamento, no puedo permitir que te pase nada.

–Pero… –replico y fue recibida por una mirada gélida que la hizo temblar.

–O te vas de regreso con tu madre.

–Lin…

–Tía…

Ambas féminas replicaron, pero no cedería, ella no podría estar en peligro jamás se lo perdonaría y de esta manera, podía tener el dominio de todo mientras estaba con el presidente protegiéndolo y no preocupándose por la menor de sus sobrinos.

–Te lo prohibiría a ti también pero…

–¡Jamás…! –le dio un golpe en el brazo–. Mi sobrina está en peligro.

–Necesito ayudarlos –volvió a objetar.

–Eres una No–Maestro y Beta, no podrás hacer mucho así que no, Opal te prohíbo a que salgas de Ciudad Republica.

–¿Tía Kya? –trato de jugar esa carta.

La mirada suplicante de la más pequeña de los Beifong iba a lograr su cometido pero ni ella podría enfrentar a Lin así que decidió que no era la mejor de las opciones aceptar su chantaje.

–Lo siento mucho pero tu tía tiene razón, no puedes arriesgarte –le expreso con un dolencia no podía permitirse el lujo de perder a otro ser amado.

Mientras Bolin hablaba con Mako. Korra jalo de la muñeca a Asami y se la llevo un poco aparte del grupo.

Asami abrió la boca para decirle algo, intentar arreglar el asunto pendiente que ambas tenían, pero sólo un pequeño balbuceo salió y sintió como su corazón era estrujado lenta y tortuosamente.

Korra levantó una ceja sin entender del todo y Asami esperaba pacientemente el momento en que la morena le reclamara, pero se llevó una gran sorpresa cuando por fin hallo su voz. Fue estrujada por unos fuertes brazos así como también sus pies se despegaban del suelo.

Luego sus labios fueron aplastados con rudeza cuando la morena se acercó a besarla.

Atónita, su voz se fue a dar un paseo por segunda vez en esa noche y perpleja sin saber cómo responder ante la muestra de afecto. Asami pensaba en un millón de cosas, una pelea, quizás unos gritos pero nada comparado con lo que vivía en ese momento.

–Asami te extrañe muchísimo –le dijo por fin cuando ambas se separaron.

Opal también se quedó sin habla presenciando todo y una Lin sobreprotectora mostraba su expresión más escéptica.

–Yo–yo… yo también te extrañe Korra… tu–tu ¿está bien? ¿Ya… ya no estas enojada?

–¿Porque habría de estarlo?

Sus ojos verdes mostraban confusión, ¿qué pasaba en realidad con Korra?

–Tuvimos… –en ese instante Asami recordó lo acontecido así que prefirió omitir detalles–. Una discusión antes de que te fueras y…

–Ugh… pues yo… me ataco un espíritu oscuro y perdí la memoria por un tiempo. Puede ser que no haya vuelto del todo… –la miro con preocupación añadiéndole más peso a la conciencia de Asami–. ¿Fue muy mala?

–¿Huh? Mmm… –su voz flaqueó y sus ojos vacilaron–. No –respondió al fin.

–De acuerdo… –volvió a sonreír.

Ambas se fueron tomadas de la mano para regresar con el grupo que esperaba a los hermanos.

Cuando se dio la noticia de que Mako seria ascendido a detective su sonrisa se ilumino, destellaba felicidad porque sus esfuerzos dieron resultados, pero su humor casi cayó en picada cuando las vio. Un fuego devastador se formaba en su interior.

"¡No! ¡Ella no, puede quitármela!" pensó y se mantuvo sereno para no rechinar los dientes con odio y demostrar su poder Alfa ante esa usurpadora, que le había quitado a la mujer que amaba. Tuvo que tragarse las ganas de matarla en ese entonces y llevo sus manos a su espalda para que no vieran sus puños apretados.

Korra la tenía amarrada a su cuerpo con un brazo rodeándola celosamente y Asami estaba aferrada a ella con ambas manos alrededor de su cintura. Con el puño en su cadera, la Alfa trataba de estar feliz porque tenía a la mujer de su vida con ella, pero ver a ese Alfa que también la quería. Simplemente le revolvía el estómago.

Estaba contenta por él, porque según decía, se lo merecía. Sus esfuerzos junto con los de su hermano salvaron la vida del presidente, pero aun así, por sus buenas acciones no cambiaba el hecho de que ella no dejaría que la ojiverde se apartara de su lado y menos darle el pase libre a su más grande rival.

Después de hablar con Varrick, el grupo decidió viajar en la fragata que el Beta obsequio.

Decir que el Avatar estaba turbada era poco, debía encontrar una solución por el bien de todos. Para Asami no fue difícil dar con ella, de seguro se encontraría en el lugar más apartado y como iban en mar lo más probable es que estuviera fuera mirando el firmamento atestado de estrellas y escuchando el suave rompimiento de las olas en el casco.

Siguió el olor y la encontró ahí sentada con la luna, las estrellas y el mar acompañándola. Volvió a sentirse culpable y eso no era bueno, debía darle su apoyo eso estaba claro y también debía ser sincera con ambas al respecto. Se acercó lo suficiente para que la Alfa notara su presencia y decidió encontrar su voz para darle las palabras adecuadas.

–¿Estás bien?

–Estoy preocupada.

–Detendremos a Unalaq y recuperaremos a Jinora. Korra, tú no estás sola.

–Lo sé, espero que mi papá este bien.

–Lo ayudaremos tenlo por seguro.

Las manos cálidas de Asami que descansaban en su hombro le daban el confort suficiente como para relajarse lo suficiente, su olor, su aura todo de ella la tranquilizaba y se aferró a ese sentimiento. Se abrazaron, todavía había muchas cosas por delante.

Lo que no sabía la morena era que Tonraq y Unalaq tenían una pelea en el polo Sur, que dio el resultado de la derrota del antiguo jefe y su captura, y sus fuerzas del Sur fueron derrotadas.

En el alba del día siguiente iba a confrontar a la Alfa de una vez por todas. Estaba consciente de lo que debía hacer así que zanjaría de una vez por todas el asunto, debía ser un movimiento violento y arrancarlo de raíz.

"Ahora o nunca" se dio ánimos.

–¿Podemos… podemos hablar? –titubeo como la mayor parte del tiempo cuando se trataba de ella.

–Claro…

Retirándose a uno de los camerinos y cuando Asami cerró la puerta apoyando su cabeza en ella procesando todo lo que le diría, tuvo la sensación de una mirada clavada en su espalda y un mar de sensaciones le recorrieron la espina dorsal.

"Raava como le digo esto"

Cuando se volvió lentamente para verla, trago saliva ruidosamente y su cuerpo tembló excitado por esa mirada azulina oscura, aun con toda la ropa para cubrirse del frio se sintió desnuda por esa contemplación tan determinada. No era a lo que venía pero esa mirada hambrienta la hacía sentir como una presa indefensa. Vacilo, claro que lo haría. Observar a Korra de esa manera nublaba su juicio y su cerebro se desconectaba. Necesitaba enfocarse a lo que venía y la Alfa no se lo hacía fácil.

Dio unos pasos hacia atrás tratando de escapar, ¿Cómo si pudiera escapar del Avatar? No podría, nadie lo haría, su espalda se estrelló contra la puerta y estuvo expuesta.

Por esas pocas ocasiones Asami se sintió tan pequeña y ostentada ante esa imponente morena. No reaccionaba y solo contemplo esa mirada clavada en sí y después sus manos despojarla del abrigo que la cubría, cayo a sus pies y percibió el cambio de temperatura en el ambiente calándose en su cuerpo.

Reacciono al fin.

–Korra… –indecisa quiso alcanzar a decir algo más pero el beso necesitado y lleno de pasión por parte de la morena no le dejo procesar nada más.

La saboreo con fuerza, chupando su labio inferior y jalándolo disfrutando los gemidos de su chica. Deslizo su mano en las piernas de ella y llego a apretar su trasero. Estaban perdidas en la lujuria que las rodeabas, el calor que emanaba de sus cuerpo sin importarles el peligro de lo que vendría. La levanto y la llevo hasta un escritorio de esa habitación y la acostó en el, lo subió y se acomodó entre las piernas de ella tomando sus manos y llevándolas por encima de su cabeza.

No existía escapatoria para la ingeniera, pero sentía que todo estaba mal aunque respondía sin preámbulos a esos labios suplicantes cuando hubo que respirar lo hicieron y se apartaron lo suficiente.

"No" se dijo en su interior.

Le tomo de la camisa a la ojiazul y ahora era ella que la besaba con fuerza mientras unas lágrimas resbalaban por sus ojos, cuando se apartaron un poco Korra vio esas esmeraldas húmedas decían algo pero no sabía que. No comprendía porque de pronto lloraba.

Se arrimó para besar sus lágrimas pero fue empujada con tal magnitud que se estrelló con la puerta y cayo sentada. Sorprendida se levantó de inmediato sus ojos suplicaban una explicación.

–No puedo Korra. Yo… –levanto la vista–. Yo tengo algo que decirte.

Se alejó del escritorio y una distancia prudente de ella, ahora estaban de pie viéndose directamente a los ojos, sin una pared dividiéndolas y sin nadie que las interrumpiera. Korra sabía que debía dejar que ella terminara de hablar y así podría entender porque el cambio. Se limpio las lágrimas de manera ruda, tomo un respiro lo necesitaba demasiado o iba a volver a llorar. Cuando se sintió más tranquila prosiguió:

–Tuvimos una gran pelea, me viste en una cita con Iroh II yo solo quería dejar claro que entre él y yo no había nada pero… tu nos viste y yo no supe que hacer –volvió a tomar una respiración tratando de que la voz no le flaqueara– y luego tuve… tuve… entre en celo esa misma noche –con el corazón en la garganta esperaba alguna reacción de ella.

–Tu–tu… ¿entraste en celo? –omitió lo demás, eso no le importaba lo que era más relevante era lo otro–. Pero no puedes, tú no eres… –su voz se fue apagando la expresión en la cara de Asami decía demasiado pero ella no lo creería tan fácil.

–Lo soy –volvió a decir–. Nunca te lo dije antes a ti o a alguien, pero soy una Omega.

–No… –negó con la cabeza, "ella no, no puede mentirme, ¿cierto?"

–Lo soy…

Cerró los ojos y cuando los volvió a abrir un color dorado denotaba la verdad en sus palabras. Se quedó quieta esperando que la Alfa hiciera algo al respecto, gritar y decirle palabras hirientes era todo lo que podía recibir de ella, pedir más explicaciones tal vez, que su fuego saliera de la boca enrabietada por los acontecimientos.

Una ventana haciéndose añicos logro escuchar Korra, nada más. Proceso y proceso sus palabras pero nada tenía sentido o ¿sí?

Una serie de imágenes se arremolinaron en su cerebro y varias ocasiones se acomodaron en su cabeza cuando estaba cerca de Asami y presentía un aura distinta y cuando tuvieron relaciones lo volvió a sentir como un fulgor que la llamaba y la hacía sentir muy bien.

"La naturaleza de los Omegas"

Examino decidida a esa Omega y comprendió más que nunca todo. Unos instantes después dejo esa habitación y se encontró con su Maestro.

Después de ver como ese muñeco sin posibilidad de defenderse fuera calcinado hasta los cimientos sin compasión por un Avatar con el poder licántropo, Asami temió más que nunca lo que vendría después, tal vez se había descargado con ese muñeco o solo estaba tratando de ejercitarse para tratar de olvidar.

–¿Estamos cercar de ahí? –pregunto Bolin.

–Casi –claro que esas no eran las noticias alentadoras que el grupo quería–. Pero acabo de captar una señal de advertencia de las tropas del Sur. Hay un problema.

Tomando caminos separados y por el bien de las dos, Asami se fue en el bisonte volador y Korra en Naga.

Cuando entraron al complejo y se dirigieron a la cabaña de sanación, muchos de los que ayudaron a su padre estaban ahí, incluso los que siguieron a Korra en Ciudad Republica se encontraban con ellos, todos heridos.

Todos tenían la esperanza de que la gran Maestra Katara pudiera hacer algo por Jinora y mientras ella estaba en ese proceso, y a pocas horas de la convergencia armónica los demás tomarían otro rumbo necesitaban entrar al portal de manera desesperada.

Y aunque Bumi alardeaba de una estrategia un poco convincente, Asami dio la idea definitiva. Korra estaba dudosa pero por lejos era la mejor oportunidad para llegar sin ser capturados.

Lo que no se esperaron es que ya los estaban esperando y se desato la guerra sin cuartel entre los bandos.

–¿Sabía que Unalaq tiene otros planes para nosotros? quiere gobernar por el mismo –hablo el ex General.

–Se lo que quiere Unalaq y no me importa en absoluto, todavía no sabe que nuestro poder va más allá del que puede poseer.

–¿Nuestro líder volvió? –pregunto el Maestro fuego con curiosidad.

–No… todavía no, pero le daremos tiempo.

–¿Que haremos ahora?

–Bujing –él se viro para confrontarlo–. Nos mantenemos neutros.

–Sí señor… –se inclinó y se fue.

El General Bujing fue un militar al servicio de la Nación del Fuego durante la Guerra de los Cien Años. Él era conocido por sus estrategias de batalla despiadadas, pero eficaces.

Ni siquiera Unalaq sabía que estaba vigilado por varios hombres y cámaras, su líder no dejaba cabos sueltos y esperaba que el Alfa lograra destruir al Avatar en esta ocasión después de todo el pido la misión sino pasaba lo acordado y sobrevivía, él mismo le daría fin a su vida.

Si otra vez, el Avatar lograba vivir, tendrían que ocupar un nuevo plan. Uno más destructivo.

–Papá… –la cabeza le daba vueltas ya no tenía su fuerza.

–Korra, lo siento mucho. Te he fallado –hablo apenas, la batalla agoto sus reservas de energía.

–No te rindas. La convergencia armónica todavía no ha llegado. Todavía tenemos una oportunidad.

Escucho ruido proveniente de su espalda, los otros cayeron como sacos.

"La misión después de todo si fue suicida" pensó el Avatar. No había más ímpetu de donde sacar, estaba perdida.

–Felicitaciones a todos… –entro victorioso Unalaq–. Ya tienen asientos de primera fila para el nuevo orden mundial.

–No sabes lo que estás haciendo Unalaq –hablo y se interpuso sobre el cansancio–. Liberar a Vaatu no te hará más poderoso. Eso solo haría de ti un traidor de todo lo bueno que ha pasado en los últimos 10,000 años.

Luego de su parloteo que no terminaba de una vez, Unalaq advirtió que iba inclinar la balanza a su favor una vez que Vaatu saliera y se fusionara con él y que juntos se convertirían en un Avatar oscuro, uno tan poderoso como lo era Korra y Raava.

Arrugo el entrecejo, no era posible que eso hiciera Unalaq. Su líder no tenía idea de que eso pudiera hacerse y si así era el caso, su asociación no podría contra él y entonces solo entonces en ese momento entendió que el Maestro agua iba a ser más invencible que todos ellos juntos.

–Tu era a terminado –sentencio el nativo del Norte.

–Piensa en lo que estás haciendo. Sé que siempre has tenido una conexión profunda con los Espíritus pero, todavía eres un hombre –trato de razonar, si había una remota posibilidad de hacerle cambiar de opinión, Tonraq debía intentarlo–. Todavía eres mi hermano, eres el padre de Desna y Eska. –Respiro profundo tratando de mitigar el dolor de sus entrañas y de mantenerse consciente –¿estás dispuesto a desechar la humanidad para convertirte en monstro?

–No seré más monstro que tu propia hija. La única diferencia es que, mientras ella apenas reconoce su poder espiritual, yo estaré en perfecta coordinación con el mío. Vaatu y yo seremos uno –hablo convencido de todas sus palabras–. Nadie será capaz de enfrentarse a nosotros.

Miro directo, donde se suponía que estaba una cámara, y se dirigió a ellos. Sabiendo lo que vendría después. Su fuerza, nadie podría igualarla, ni siquiera el supuesto líder que se encontraba encerrado.

Los dos guardias que estaban con él, intercalaron miradas discretas, esperarían órdenes o seguirían a ese lunático. Ninguno lo tuvo en claro pero por ahora, todo lo que ellos y los seguidores contratados por el "líder" hicieran, debían ser precavidos.

Se fueron junto a él para dar nuevas instrucciones de manera secreta. Si era muy peligroso se retirarían, eso era lo que había dicho un infiltrado en las filas y guía de ellos.

Todas las esperanzas se centraron en Bumi, el único Beta entre ellos, y no los defraudaría, él junto con Naga, Pabu y los Espíritus se harían cargo de todo.

Cuando Bumi derroto a todo el campamento el solo y libero a todos. Se dirigieron al portal pero Tonraq insistió que él debía ir.

–Asami, ¿puedes traer a Oogi y llevar a mi padre junto con mi madre?

"Quiero pelear contigo" ese fue su pensamiento pero sabía que ella no la dejaría, el destino del mundo dependía de que estaba vez ellas actuaran por separado. No había cabida para sentimentalismos. Entonces ella lo entendió.

–Mm–Hmm… –respondió.

Si existía algo que reparar en ese entonces no era el momento. Estaría preocupada por ella siempre seria así. Pero ahora no podía ser esa distracción.

–Yip–Yip… –los 5 se fueron con la esperanzas que sus seres queridos volvieran a casa.

–Me siento algo inútil –hablo después de un rato el moreno.

–Ya somos dos –le respondió ella.

–Será mejor… no tenemos el poder ahora para combatir junto a ella.

"Lo tengo, yo tengo ese poder y determinación" pensó para sí misma.

–Yo si… –hablo en susurro, no esperando a que él la escuchara.

–¿Sí? –Tonraq hizo la incógnita–. ¿Y, como es eso?

–Bueno… –explico Asami.

Las órdenes se dieron y darían todo para salvar al mundo como lo conocen. Mako, Bolin detendrían a Unalaq, Kya, Bumi y Tenzin buscarían a Jinora mientras tanto Korra cerraría los portales.

Korra implemento todo su poder, tanto de Avatar como de licántropo. Se dio cuenta de que podría traer a ambos y los utilizaría. Trato de cerrar el portal de donde entraron.

Los hermanos harían la distracción, pero no contaban con el poder de ese hombre.

–Se te acaba el tiempo Raava –Vaatu aguardaba pacientemente–. Sé que sientes como llega.

Los planetas se alinearon, tal y como el ser del mal predijo. El tiempo se le esfumo al Avatar que fue enviada lejos y los portales hicieron su trabajo, se unieron al fin y liberaron el mal que guardaba. El planeta se sacudió y un nuevo orden mundial Surgió y Vaatu fue redimido.

Korra, Mako y Bolin escucharon como esa risa malévola se burlaba de sus intentos y sintieron como su cuerpo era sacudido violentamente.

–Raava… nada podía detener este momento. La convergencia armónica está de nuevo con nosotros.

–No voy a permitir que te fusiones con Unalaq, vas a volver a esa prisión.

Utilizo toda su poderío en evitar que se fusionaran envió fuera del portal a su tío y ella se quedó peleando con el ente maligno.

Mako y Bolin hacían todo lo posible para ganar tiempo.

Kya, Bumi y Tenzin se encontraban perdidos en el Mundo Espiritualpara su sorpresa Iroh y un zorro los encontraron, él les dio la respuesta que buscaban. Después de dejarse capturar lograron ir donde las almas vagan por la eternidad en el Mundo Espiritual.

–Voy a encerrarte por 10,000 años más Vaatu –expreso la voz de Korra y Raava juntas determinadas a lograr su objetivo.

La gran esfera compuesta por los elementos de: tierra, fuego, aire y agua. Mantuvieron al ser encerrado y juntos se movían al árbol para devolverlo a su prisión solo unos pasos más y lograría su cometido pero no conto con que los hermanos no pudieron detener a Unalaq y este evito que se completara.

Desna, Eska, Mako, Bolin y Korra presenciaron el momento en que Vaatu y Unalaq se hicieron uno y este se robó la energía de los portales haciéndose más fuerte de lo que todos podrían prever.

–Ahora somos uno solo… –decreto UnaVaatu–. Ahora, una nueva era de los Espíritus y los humanos comenzara y yo los liderare a todos como su nuevo Avatar.

–Bueno, soy el antiguo Avatar y mi era todavía no ha terminado.

Las fuerzas del bien y el mal chocaron entre sí. Solo uno podía vencer, solo uno podía sobrevivir. Ambos salieron al mundo de los humanos para librar su batalla. Korra no entendía como era que con todo su poder de Avatar y Alfa no podía contra UnaVaatu.

"Debe de existir otra manera, todavía no podemos rendirnos" pensó pero fue enviada a un cráter hecho en la nieve que le dificultaba moverse, su poder por mucho se estaba debilitando y ser aplastada no ayudaba en nada.

–Ríndete, tu hora ha terminado –alego ejerciendo más presión.

"No… no, no puedo" su último suspiro de vida se iba.

–Korra… tu lucha no se ha terminado –arguyo Raava su voz desde lo más profundo de su ser.

–Raava… –suspiro.

–Vaatu no puede ganar –continuo el ente–. No te rindas a 10,000 años de oscuridad. Tú eres el Avatar.

Cuando todo se volvió oscuro, la luz, "esa luz" en su interior resurgió con más fortaleza y la elevo a los cielos con un tornado de aire y una luz brillante rodeándola.

–No puedes ganar.

Por fin, después de un rato la balanza se inclinó y dio lugar a que el nivel de sus fuerzas fueran iguales.

Con las luces danzando en la atmósfera, la batalla continuaba como si nada. Ni con todos los elementos y el Alfa a su favor Korra podía detenerlo. Con los tentáculos de agua ambos lograron acercarse lo suficiente.

El lugar que los rodeaba se quebraba cada vez más, con las energías opuestas luchando. Lo que no previo Korra fue que el espíritu saliera desde lo más profundo de Unalaq y que extrajera a Raava de sí misma.

Se sofocaba a cada segundo que Vaatu despegaba una parte de ella, lentamente fue arrancado de ella hasta que logro sacarlo por completo. Su cuerpo cayo sin fuerzas en el suelo helado y su enemigo sonreía victorioso.

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Atrapados y con una lección que jamás olvidaría, Tenzin logro despertar gracias a su padre el Avatar Aang, de esta forma logro salvarlos. Jinora presintió el mal y con ello la responsabilidad que cargaba en sus hombros.

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Ni siquiera la fuerza de los hermanos detendría al espíritu de la oscuridad que logro derrotarlos con unos agites de sus manos. Con Raava en peligro y Korra débil, el destino estaba escrito.

Uno tras otros los látigos de agua iban destrozando al espíritu de la luz y con cada golpe Korra sufría de igual manera, sus vidas pasadas.

Cada pedazo de las memorias de los Avatares iba muriendo poco a poco, borradas en el interior de Korra, destrozando una parte tan esencial de ella.

Trato de levantarse, sobreponerse a la fatiga pero el pánico que sentía de perderlo se acrecentaba con cada agite del látigo de agua, con cada golpe a Raava y con cada perdida de un Avatar.

Retorciéndose en la nieve, fatigada con la falta de aire y la desesperación trato de levantarse para ayudarla, debía hacerlo pero no podía evitar que cada una de sus vidas se perdieran.

La maldad de Vaatu y Unalaq no tenían límites y no se detuvieron hasta que acabaron con el espíritu de Raava.

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–El mundo está en problemas.

–¿De qué hablas? ¿Cómo lo sabes?

–Puedo sentirlo.

¿Qué ha pasado? –interrogo Bumi.

–Es Korra. Este espíritu de la luz los guiara fuera de este mundo. Tengo que ir a ayudar.

Su alma se ilumino y dejo a su padre y tíos para que se fueran. La Maestra aire tenía una misión importante que hacer.

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Mako y Bolin sostuvieron a Korra y presenciaron como una gran oscuridad se trasformaba en un gigante. Algo que ninguno de ellos podría detener.

–Ahora, 10,000 años de oscuridad comienzan.

Una luz los cegó momentáneamente y Ciudad Republica presencio el mal en su más grande esplendor. La fuerza militar no le resulto una oposición y los dejo fuera con solo agitar las aguas.

Gracias a Kya y las aguas espirituales lograron restablecer la salud de los 3. Pero ni siquiera el poder de una de las mejores Maestras agua traería de nuevo su soberanía y las memorias de sus vidas pasada que perdió.

Otra vez la sensación de pánico, no sabía cómo iba a detenerlo y ciertamente tampoco mantenía las fuerzas para lograrlo. Se acomodó en una roca cercana y trataba de no tener un ataque de pavor en ese momento. Una parte de ella que difícilmente podrá recuperar, le hacía falta más que nunca.

–¿Pudiste detener a Unalaq y Vaatu?

–No, se fusionaron, luego Vaatu desgarro a Raava y la destruyo –la voz le tembló pero la verdad era inminente–. Vaatu gano.

–No puedes hablar con tus vidas pasadas –interrogo desesperado Bolin.

–Cuando Vaatu destruyo a Raava, destruyo mi conexión con los Avatares anteriores –se abrazó a sí misma, todavía no podía creerlo como es que la misión había acabado así.

Vibró, cada fibra de su ser le gritaba que era inútil seguir luchando, no existía manera si Raava ya no estaba con ella y no podía enfrentarse a esa gran oscuridad aun cuando conservara sus habilidad de transformarse.

–Si es cierto, entonces…

–El ciclo ha terminado –expreso con la voz entrecortada.

"¡No! ¡Todo está mal! Debí haberlos escuchado cuando pude. Tenían razón, todos ustedes la tenían y ahora estoy perdida, ninguno podría guiarme o decirme lo que está bien y lo que no" sus pensamientos la sofocaban como el agua cubriendo su cabeza tratando de asfixiarla.

–Soy el último Avatar… –susurro con la voz apagándose poco a poco–. Lo siento Tenzin.

Quiso echarse a llorar, cerrar los ojos y para cuando volviera a abrirlos que nada de esto pasara, que todo volviera a la maldita normalidad sin personas que intentaran destruir el equilibrio del planeta entero, sin locos que trataran de destruirla, a ella, a todos.

Poco a poco Unalaq y Vaatu destruyeron las armas que se oponían a su poderío y Ciudad Republica se destruía con cada rayo que lanzaba desde su torso y ayudado con los tentáculos que salían de las profundidades del mar sujetaban y devastaban lo que encontraran a su paso. El caos se apoderaba de la ciudad y de las personas que vivían ahí.

Y el Avatar, "el ultimo Avatar" sentía lastima por sí misma y por lo que no pudo lograr, por lo que perdió y lo que no pudo ser.

Sin embargo Tenzin su Maestro y más confiable amigo no se daría por vencido con ella.

Después de la charla menos emotiva que pudo esperar la morena, siguió a su mentor hasta el árbol donde estaba encerrado ese monstro.

–¿Por qué me estas enseñando la prisión de Vaatu?

–Porque este árbol tenía una historia mucho antes de que ahí retuvieras a Vaatu –explico–. Este es el árbol del tiempo y cuenta la leyenda que sus raíces unen al Mundo Espiritual y físico.

–¿Y crees que este árbol puede ayudarme de alguna manera?

–Sí –afirmo seguro de sus palabras–. Leí hace mucho tiempo que los ancestros meditaban bajo este árbol y conectaban con la gran energía cósmica del universo.

Ambos se colocaron a la orilla y Korra vio como una serie de imágenes eran mostradas ante ella. Intrigada avanzo sin preámbulos deduciendo lo que eran.

–Son mis memorias –expreso sorprendida.

–El árbol del tiempo lo recuerda todo.

Su hogar, el complejo, la universidad, la isla, todo está ahí. Cada persona que vio y cada momento vivido tan fresco como si estuviera realizando la acción en ese instante. Reviso una y otra vez todos esos fragmentos.

–Korra, lo más poderoso de ti no es el espíritu de Raava sino tu espíritu interior. Siempre has sido fuerte e implacable y sin miedo.

–Avatar Wan –si hasta él se presentó como la primera vez que lo vio.

–Antes de que te fusionaras Wan solo era una persona común y corriente.

–Pero él era valiente e inteligente y siempre quiso defender al indefenso.

–Así es. Se convirtió en una leyenda a causa de quien era, no por lo que era. No estaba determinado por Raava más de lo que tu estas.

La imagen del gigante Vaatu destrozando la estatua de Aang se exhibió ante ellos.

–Todas las personas en Ciudad Republica corre peligro.

–Debes ayudarlos Korra.

–¿Cómo? Están al otro lado del mundo.

–Has como los ancestros hicieron una vez. Conéctate con la energía cósmica del universo. No controles la energía de los elementos o de tu lado licántropo sino la energía dentro de ti misma.

–¿Realmente creer que pueda hacerlo? –vacilo, claro que lo haría, nada era seguro ahora que todo se pintaba diferente.

–No tengo duda de ellos.

Abrazo a su mayor apoyo y confió en cada palabra que le dijo.

–Gracias por no darte por vencido conmigo.

–Estoy orgulloso de ti.

La dejo sola para que pudiera concentrarse y supo que, este era uno de los más grandes retos que veía como Korra enfrentaba y no daba crédito a que, ella, sobre todo ella lograría atravesar cada obstáculo.

"Uno no puede existir sin el otro, encontrar la luz en la oscuridad"

Otra luz cegadora alcanzo el firmamento y un rayo golpeo a esa gran masa de oscuridad haciéndola caer en el agua.

Cada cámara que existía en la ciudad, gravaba y enviaba a los televisores de cada ciudadano la pelea descomunal entre Raava y Vaatu.

El destino del mundo estaba en manos de ese gigante azul.

El bien y el mal chocaron sus energías en un rayo que sacudió las aguas y cada edificio aledaño. Korra ese gigantesco espíritu azul hacia alarde de su fuerza derribando y utilizando todo su ímpetu para detenerlo.

Apretó su pecho, activando una luz en el interior de UnaVaatu, debía estar por ahí. Quería encontrarla a como diera lugar.

–Estas buscando algo que está muerto –alego–. Raava ha sido destruida. Y pronto ¡tú también lo estarás!

Pero no importaba que lo dijera, Korra jamás se daría por vencida y la hallaría de cualquier manera, tenía la fe de que lo lograría.

La batalla todavía no había terminado y para Korra solo era el comienzo de su destrucción. Cada vez más Vaatu ganaba terreno debilitándola, utilizando su Agua–control para destruirla.

–Contigo fuera de mi camino, yo seré el único verdadero Avatar.

Cuando estaba a punto de terminar con la vida del Avatar, Jinora apareció y con la luz que llevaba consigo irradio un albor impresionante y deslumbro lo suficiente a Vaatu para que soltara a Korra y lograra encontrar al espíritu de la luz dentro de él.

Ataco con su fuerza y logro desprender a Raava de la oscuridad para llevársela consigo y de esta manera purificar con el Agua–control a Vaatu.

–Ve en paz.

–La convergencia armónica casi ha terminado –le dijo Raava–. Debemos regresar al mundo de los Espíritus para podernos fusionarnos una vez más.

Korra, Jinora y Raava regresaron a ese esplendido mundo y con el, la Maestra aire volvió a su cuerpo físico.

Katara, Senna, Asami y Tonraq presenciaron el momento en que Jinora se levantaba de esa hibernación, sana y salva.

–¿Qué hay de Korra y los otros? –pregunto con el corazón en la mano la ingeniera.

–No te preocupes por ellos, están todos bien y Korra salvo al mundo.

A pesar de todo el daño causado, sus malas decisiones y la pelea que tuvieron, jamás se dejaría de preocupar por esa increíble mujer que era Korra.

Solo le basto tocar ese arco de energía para que todo volviera a la normalidad, ella volvería a estar junto a Raava y ambos portales iban a estar abiertos.

–Se ha acabado.

Y con ello, su conexión con sus vidas pasadas, reconectarse con Raava no le ayudaría a recuperar un gran segmento de ella pero comprendió que su travesía valía algo más, tal vez las consecuencias serían grandes pero no cometería el error que hizo el Avatar Wan, ella dejaría que los portales estuvieran abiertos para que humanos y Espíritus convivieran en armonía y lograr un cambio más trascendental.

Ahora el palacio seria su hogar, bueno el de sus padres y esta vez necesitaba un largo descanso porque una vez que puso su cabeza en esa habitación con esa incomoda almohada cayo rendida.

A pesar de que el discurso sobre el nuevo jefe y sobre los portales fue dado en su estado de letargo, las personas alrededor del mundo no dudaban de todo lo que tuvo que pasar el Avatar Korra para lograr que esos años de oscuridad no cayeran en la tierra. Sus esfuerzos no fueron en vano en cuanto a salvar a cada persona y espíritu en el que mundo en que vivía.

Si algo sabían todos era que: la convergencia armonía había causado un cambio en la energía del planeta y como resultado daba que las cosas no volverían a ser iguales porque una nueva era estaba por comenzar.

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Tres días después, Korra estaba acostada en el árbol del tiempo con sus manos formando una improvisada almohada. Seguía rememorando una y otra vez los recuerdos que le llenaban el pecho de felicidad y ahora le tocaba tomar una difícil decisión. Todavía no podía creer que había olvidado cosas importantes y para no cometer otro error debía asegurarse se no desatenderlo.

Se sentó con las piernas cruzadas y tomo uno de sus cuadernos, el más rayado que tenía, ese en particular que expresaba el aburrimiento en su ser cada vez que recibía clases. Escribió durante 3 largas horas, algo que por la información, no debía olvidar sin importar que.

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–Naga, ¡vamos!

Tenzin todavía no volvería hasta que estuviera seguro de que todo lo pendiente se arreglara y esta sería su oportunidad para hablar con él.

–Necesito un consejo –le expreso y eso basto para que ambos dieran una vuelta–. Eso sobre Asami.

–Sabes… –dijo acariciando su barbilla–. Me imagino que es.

Korra se sintió a ruborizar, y se dio una palmada en la frente.

"Claro, tú lo verías, mis recuerdos aparecieron y los presenciaste conmigo" ahora más que nunca Korra estaba abochornada, era algo "natural" después de todo era un Alfa también pero jamás en sus sueños locos esperaba compartir esas "escenas" con alguien más que no fuera Asami.

Tocio falsamente, Tenzin, tomo una postura más firme, debía dar su apoyo y portarse lo más profesional posible.

–¿Bien? –espero pacientemente a que dejara de dar vueltas como un animal enjaulado.

–Yo no sabía que ella era… –agito sus manos y él asintió–. Y ahora… –hizo otro ademán.

–La vida es demasiado corta para pensar en el "hubiera" porque no existe, eso es pasado y ahí se debe quedar. Confió en que lo resolverás.

–Me gustaría perder la memoria otra vez –murmuro la morena.

–También yo… –dijo en voz baja su Maestro.

Lo alcanzo a oír y esperaba que dentro de unas semanas o meses lo olvidara al igual que ella trataría de borrar todo eso.

Los dos fueron a reunirse con el nuevo jefe y el Loto Blanco, necesitaba dar una información que era de vitalidad para todos.

Korra le relato su encuentro con un antiguo Avatar que peleo con un ser que escapo al Mundo Espiritual y que él le había advertido que no abriera los portales y ahora que había tomado la decisión, debía por mucho protegerlo para impedir o dar la alerta que si por alguna razón él lograba salir.

–¿Qué piensa usted Maestra Katara? –Pregunto uno de los miembros–. Nadie sabe acerca de esa misteriosa criatura. No existe en los libros.

–Solo porque una vez "existió" –hizo mucho énfasis en la última palabra–. No significa que vaya a salir otra vez. Los humanos que entran al mundo de los Espíritus no salen –alego otro no muy convencido.

–Mis hermanos y yo entramos y nos enfrentamos al peligro –menciono Tenzin–. Si nosotros pudimos tal vez él lo haga.

– Pero, ¿qué tal si existe? Debemos ignorarlo y esperar a que ataque para estar alertas. Yo considero que debemos estar preparados desde ahora.

El grupo estaba con opiniones divididas, algunos lo consideraban un peligro potencial que podrían evitar y otros pretendían que jamás existió. La última palabra la tendría Katara.

–Si mi hija cree que es un peligro, yo apoyo su decisión –sentencio el jefe Tonraq.

–Debemos custodiar ambos portales –salvaguardo la Maestra Agua–. Si Korra dice que un antiguo Avatar le advirtió del peligro no debemos ignorarlo en todo caso debemos estar preparados.

La reunión se dio por finalizada, las nuevas órdenes debían acatarse por el bien de todos, los portales serian custodiados por un tiempo indefinido, esperando lo mejor. El Norte y el Sur iban a trabajar juntos.

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–Papá por favor –dijo enojada tomando más distancia cuando caminaba apresurada.

–¿Puedes culparla por eso? –razono yendo detrás de ella.

–No lo sé y no quiero saberlo.

–La vida es demasiado…

–¡No! –Lo interrumpió abruptamente mientras se detenía casi chocando contra él–. Creo que has estado hablando con Tenzin demasiado.

–No puedes quedarte ciega por esto, es cierto no te lo dijo pero…

–¿Pero? Pudo haberlo dicho desde hace mucho.

–Y, ¿cuál es la diferencia? ¿La amarías de una forma diferente?

–La vi y…

–¡No! –ahora le toco al moreno interrumpirla–. Creíste ver… –puntualizo.

Ella lo miro sorprendida. "Ahora mi padre está en mi contra" no era tan descabellado pensar así. Porque parecía que Asami había hablado con él y lo convenció de quien sabe qué.

–Me lo dijo… –le sonrió cosa que hizo poner furiosa a su hija–. ¿Puedes creer lo que hace un padre por sus hijos?

–No lo sé… yo no tengo hijos –le recrimino furibunda.

–Todavía –le señalo lo evidente–. Pero ponte a pensar en lo que harás si llegara a pasar –le coloco su mano en el hombro–. Harías lo que fuera para protegerlos aunque sea en su contra.

Sus ojos suplicantes le calaban en el interior y de esas pocas veces logro sentirse expuesta. Su padre era sabio tanto como Tenzin, tal vez debía hacerle caso.

–Entonces… ve –le dijo dándole un ligero empujón–. Debe estar con tu madre. Por cierto quiero muchos nietos y si estas con Asami saldrían muy lindos.

Se detuvo de golpe con la expresión atónita. Él solo rio y continuo hasta una parte donde era la cocina, ahí estaba su esposa quien abrazo cariñosamente causando un extraño sentimiento en Korra.

Desde el marco de la puerta los observaba a los 3 y cuando Tonraq abrazo a Asami, en ese entonces ella se percató de su presencia y con culpabilidad logro apenas corresponderle con un leve saludo.

–Qué bueno que estés aquí –su madre se acercó y la abrazo–. Asami y yo estábamos cocinando algo para ambos.

Asintió con la cabeza ausente, trago el nudo en su garganta, quiso decir algo pero no podía encontrar las palabras. Como no se animó a decir nada. La cena transcurrió con total normalidad, Korra comprendió el vínculo entre sus padres y Asami. Parecía que la adoraban y odiaría ser ella que fracturara esa relación pero no cabía duda que tendría que hacer lo que considerara bueno para ambas. Pero otra vez se enrolo en el pensamiento de que solo estaba contando por su cuenta. Dejaría de ser egoísta y contaría con la opinión de Asami también.

La cena continuo como si nada entre ellas hubiera pasado, las miradas eran discretas y relatar los acontecimientos frescos era la mejor manera de evitar temas innecesarios. Después de los comentarios y algunas sugerencias para la "pareja" ambas decidieron dar una vuelta para poder hablar a solas y sin más interrupciones.

Miraron el paisaje nocturno del Polo Sur, cada una enfrascada en su pensamiento sentadas muy juntas, Korra escuchaba pausadamente la respiración de la ingeniera, le daba un cosquilleo extraño en el interior casi como un fuego que empezaba a prenderse. Los sentimientos sin importar lo que pasara jamás desaparecerían. Esa química que siempre hubo entre ellas, sin incumbir que fuera Alfa y Omega, existiría entre ambas. Sabía que era algo que trascendería el tiempo como si ambas fueran forjadas la una para la otra.

"¿Cómo puedo luchar contra todo lo que siento por ti?" se lo pregunto pero estaba claro que sabía la respuesta: ella no podría. Asami era una parte esencial de ella, algo que no podía desprender así como así. "Seguramente si pugno contra ello"

–Quiero decirte la verdad de lo que paso –hablo por fin. Luchando contra el pánico que se albergaba en su ser.

–Lo sé –expreso dándole una leve mirada–. Mmm… mi papá me lo dijo. Abogo por ti.

–Esperaba que no lo hiciera, yo… yo quería aclararlo por mí misma.

–Lo comprendo… ciertamente me tomo tiempo comprender porque y sabes –sus ojos azules se encontraron con los de ella–. No te culpo. Yo… –rio sin entusiasmos–. No lo sé. Supongo que lo hizo para protegerte.

–Tampoco lo sé –se adelantó a decirlo–. Lo que si se es que nunca mentí cuando te dije que solo te amaba a ti y eso no va a cambiar.

–También te amo Asami y no creo que vaya a desaparecer por lo que paso.

–¿Pero?

–Creo que deberíamos darnos un poco de tiempo.

–Si es lo que quieres, respeto tu decisión.

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–¿Quieres pasear un momento?

La siempre jovial chiquilla que una vez conoció Korra, seguía siendo la misma incluso más ilustrada que antes. Asintió y continuaron juntas por templo.

Ese día se celebraba el triunfo de Raava contra Vaatu, y también en honor a Jinora que de no haber sido por ella el bien no hubiera podido ganar.

–Lo siento… yo… por mi culpa casi te perdemos.

–Korra… te hubiera ayudado aunque mi vida estuviera en peligro –ella se detuvo observándola–. Me alegra haber sido útil.

–Fuiste más que útil –le abrazo feliz de que estuviera bien–. Nos salvaste a todos, sin ti jamás hubiéramos ganado.

–¿Lo dices enserio?

–Muy enserio y por eso decidimos que esta fiesta es toda tuya–la vista de una Jinora sonrojada por un simple alago la lleno de tranquilidad–. Eres muy valiente y sabia, espero que, si algún día lo necesito, estés ahí para brindarme algún consejo.

–Cuenta con ello.

Se detuvieron en el mirador donde meditaban, la fiesta era amena a pesar de que todo era vegetariano. Los Maestros aire lo agradecían y los invitados, a pesar de que eran pocos, estaban a gusto después de todo esta victoria era meramente atribuida a la joven Jinora.

–Sabes, en la próxima aventura me daré a la tarea de que tengas tus propios tatuajes.

–¿Si?

–Si… no hay nadie que se los merezcas más que tú.

–Jum! ¿Me lo dices como Avatar o como una hermana mayor?

–Un poco de ambas –se carcajeo con ganas–. Pero te puedo asegurar que es cierto, además estoy segura de que Aang y yo estamos muy orgullosos de ti.

–Gracias abuelo.

Volvió a reír por el comentario.

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Camino por esa calle oscura directo a su departamento necesitaba descansar pero en ese entonces sus sentidos le advertían que algo se acercaba a él.

–Veo que tus planes no resultaron como querías –hablo una voz a su espalda traspasando la oscuridad de esa noche sin luna.

Con un movimiento repentino, su poderío Alfa surgió y lo agarró del cuello apretándolo con vehemencia pero algo evito que lo siguiera haciendo. Se quedó paralizado e indefenso ante una fuerza misteriosa. Sus ojos mostraban el pánico sintiéndose como un Beta sin escapatoria.

El sujeto en la oscuridad, se soltó como si nada pasaba separando esas garras de su cuello y camino hasta él mostrándose tal cual era.

–¿Qué–qué quieres de mí? –grito aterrado.

–Tranquilízate, no queremos herirte –hizo un gesto con su cabeza.

El soltó el aire que no sabía que se acumulaba en su ser, ciertamente estaba aliviado que lo soltaran ahora la interrogante era, ¿Qué hacen ellos? Y, ¿Qué querían de él?

–Te daremos todo lo que deseas, riquezas, mujeres, fama.

Pico su interés de inmediato, pero ciertamente todavía faltaba algo que deseaba más que todo eso combinado.

Como si leyeran su mente, el sombrío sonrió entendiendo bien que era lo que más perseguía, ciertamente ellos también anhelaban ese momento cumbre que cambiaría el destino del planeta entero.

–Sabemos que tienes asuntos pendientes con el Avatar, todos lo tenemos. Únete a nosotros y cumplirás tu objetivo –ofreció sabiendo lo que deseaba.

Sus ojos grana sonrieron por él y sin querer ya había aceptado. Para la mayoría de los Alfas, Omegas y Betas su misión era eliminar al Avatar y traer un nuevo orden al mundo.

–Bienvenido al Loto Rojo –extendió su mano indicándole el camino.

Con pasos decididos las pequeñas luces que tenían por ojos desaparecieron en la espesa cortina nocturna que los albergaban a todos, él, convencido de que encontró lo que buscaba sin esperar más se fue con ellos, enfrentando la nueva aventura que era ser parte del grupo que una vez intento capturar al Avatar.

El hombre sonrió con el recuerdo tan grato y ahora se veía sentado junto a ellos recibiendo órdenes de su líder. Viendo las fortalezas y debilidades del Avatar Korra, del nuevo jefe de la Tribu Agua del Sur. Clasificando a sus aliados y enemigos. Los reportes eran precisos, iban a custodiar los portales y ellos verían si existía un cambio. El Loto Rojo estaba impaciente queriendo ver a su líder resurgir.

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Asami lo sostenía con las manos temblorosas, según lo que decía la caja debía esperar por lo menos un minuto para obtener el resultado mientras miraba su reloj en la muñeca el pánico en ella se acrecentaba más. La dejo al lado de la otra y se dedicó a ver el nirvana de esa pequeña habitación.

Para estar muy segura de que lo que estaba pensando fuera cierto decidió hacerla dos veces. Su pie golpeaba rítmicamente la cerámica en ese baño. Trato de respirar más fluidamente y alejar ese nudo en la garganta que le obstruía las ganas de tragar.

Trato de memorizar por millonésima vez lo que sucedió, ella se protegía lo hacía cuando estaba con Korra pero parecía que las barreras que se impuso no sirvieron y ahora estaba ahí, sentada en el inodoro esperando el resultado de las pruebas. Suspiro frustrada como enfrentaría este dilema existencial, estaba joven todavía y una vida grandiosa por delante. Como le haría saber si su relación estaba detenida indefinidamente.

"No te aterres, estaremos bien. Nos ayudaran, saldremos de esta" se estaba auto convenciendo que lo que estaba a punto de averiguar no era nada malo que lograría encontrar una respuesta y el apoyo de ser necesario.

Cuando la manecilla de los segundos paso por el 12 y luego por el 5 estuvo al tanto que era la hora de la verdad. Con el corazón desbocado queriéndose salir de su pecho, alargo su mano y atrapo una de esas barritas.

Palideció, sostuvo la caja para leer por quitan vez sino estaba equivocada pero la respuesta llego a ella como un relámpago abriéndose paso por las alturas.

"No puede ser" se dijo así misma con el último aliento "estoy embarazada"

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Hola chicos! Ehhh doble actualización, bueno tómenla como un regalo, hoy que apenas es 13 así que espero actualizar antes de terminar este año. Ya estoy en el proceso de los otros y no les contare que hice para estar de vuelta para no echarme la SAL. Porque estoy más segura de que por abrir mi boca me han pasado un montón de cosas. Supongo que necesito una limpia para los malos espíritus y para que mi imaginación no se acabe.

Bueno aquí está el resultado espero que les guste y los deje con la intriga guaajajajaja. Volveré eso es seguro así que espérense un poco más.

Datos informativos

Bien ahora, a lo que nos conviene. No se me confundan, yo ya había dicho que haría más fic OMEGAVERSE. 7 para ser exactos, todos vendrán a su tiempo. También yo quiero saber si ustedes quieren participar en los siguientes fic como personajes totalmente originales.

Solo tienen que darme los siguientes datos:

1] Nombre: Wolf.

2] hombre o mujer: mujer.

3] Alfa u Omega: Alfa.

4] signo zodiacal: Libra.

5] elemento que maneja en el universo LOK: Aire.

6] país de origen: Nicaragua.

7] color de ojos, piel y cabello.

8] personalidad.

Solo eso necesito para agregarlos y que sus personajes se parezcan lo más allegado a ustedes.

Review.

Uhhh me comentaron tan pocos que no sé, si ya se olvidaron de mi o solo me odian por tardar tanto en responder sus plegarias de que vuelva. Ciertamente no es mi culpa y que no saben cuántas ansias tengo de volver a saber de ustedes, de escribir que esta es mi pasión y de verlos sufrir por supuesto. No lo hago intencional (o si) pero la historia lo requiere.

Cryp: siempre es bueno saber de ti. Al menos alguien no me olvida ewe. Yo también tengo el corazón en la mano, tantas cosas que han pasado y se vendrán muchas más. Pues ya veremos qué pasa con las protagonistas la verdad le hace falta mucho al fic. Nos veremos.!

Maria: bueno no te hago esperar y pronto hare las siguientes actualizaciones así que pendiente.!

FLDSNDFR201: me alegro que te encanten y ya estoy de vuelta (creo que lo he dicho unas 30 veces) en mi defensa, no es que yo no quiera, porque aquí entre nos me duele la cabeza de tanto pensar y no poder plasmarlo. Me encantan las peleas sangrientas y esta es algo leve pero las que vienen serán atroces. Si te encanta el drama, vendrá aun más para ti y para todos. Ya sabes lo suculento viene, lento pero viene.

TiaYuri230: no te preocupes por nada, casi nada me hará sepárame de esta hermosa historia. Tenlo por seguro que seguiré, volviendo una y otra vez para poder terminar este proyecto.

Cuídense mucho y espero saber pronto de ustedes.

Que La Fuerza Los Acompañe…