Los personajes son de SM. La historia es mía.
Capítulo 25
- ¡Mami!... no quiero ir ahí.
- Pero, Micky… pensé que querías venir al parque, ¿no dices siempre que tu atracción preferida es la montaña rusa?
- Pero hoy no quiero subir.
Rodé los ojos y me alejé un paso, desde que salimos de casa que Mike no ha parado de poner reparos por todo y Bella… Bella ha tenido serios problemas para imponerse. Un poco hastiado del pequeño demonio, fui hacia una de las tiendas de algodón esperando que algo de azúcar lo hiciera sonreír o vomitar, en su defecto.
Estaba seguro de que un par de personas habían volteado a ver a Bella en más de una ocasión, pero ya llevábamos una hora dando vueltas por el parque y ninguno se le había acercado. Supongo que verla con mis diseños era muy distinto a verla enfundados en unos jeans desgastados y en una camisa a cuadros demasiado ancha para ser de mujer, y si a eso le sumábamos sus botas vaqueras sin taco, solo teníamos a una mujer simple y hermosa, pero que no alcanzaba a ser una modelo de alta costura. Mejor para nosotros.
- ¿Su hijo? – una señora mayor apuntó a Bella y al pequeño demonio -, se parece mucho a usted… la forma del rostro… los gestos.
Fruncí el ceño e inconscientemente me toqué la cara, no quería ser un desalmado pero como que me asustó que el pequeño demonio se pareciera a mí. Sacudí la cabeza alejando los pensamientos de mí y le di la mejor sonrisa fingida que puede a la señora.
- Nos parecemos, ¿eh?
Asentí tratando de darle la razón pero sin ser completamente obvio. La mujer me volvió a sonreír y yo continué hacia el quiosco a comprar el algodón de azúcar, pero no compré uno solo, de alguna forma, sabía que Bella también querría uno.
Ahora, con los dos algodones en las manos y con una sonrisa que trataba de darme ánimo, volví junto a mi novia y el pequeño demonio.
- Traje algodones – puse los dos dulces delante de mí y extendí uno a cada uno.
- ¡Oh, Edward!, muchas gracias – Bella tomó el suyo y al ver que Mike no lo hacía, lo hizo por él -. Mike, este es para ti… tu favorito.
- No quiero – menos mal que Bella ya me había quitado el algodón o si no se lo hubiera tirado en el rostro al tierno Mike.
- Si no quieres…
- ¡Mike! – Bella me interrumpió en un tono que me hizo saltar en mi lugar.
Aunque su voz salió suave y algo tímida, en ella estaba claramente implícita la demanda. Mike, por su parte, solo agachó la cabeza y tomó el algodón de azúcar que su madre le dio, desde ahí la tarde estuvo todavía más tensa, porque pese a no contar con las quejas exasperantes de niño, el ánimo de Bella había decaído consideradamente y eso no era para nada mi idea de una tarde divertida.
Era capaz de aguantarme al pequeño demonio y sus berrinches si esos tenía a mi chica con una sonrisa en el rostro pero… no así. No me gustaba verla desanimada.
Quería hacerla sonreír, estrecharla en mis brazos y volver a sacarle una sonrisa, besar sus labios y dejar que los míos la acariciaran.
Quería hacerla mi novia, pero por ahora me conformaba con llamarla así en mi cabeza, ya llegaría el momento en que pudiera proponérselo, de preferencia, un momento en que el pequeño demonio no estuviera entre nosotros.
Una hora después, Mike se había subido a un total de dos atracciones y siendo recién las cuatro de la tarde, ya íbamos de vuelta al departamento de Bella.
Supongo que esta salida no había sido muy buena idea después de todo. No debería haber aceptado cuando ella me lo propuso.
Luego de nuestra fabulosa noche de pasión, Bella no había salido de mi departamento más que para lo justo y necesario y eso nos obligaba a ampliar nuestra relación, por eso cuando ella me propuso pasar un sábado junto a Mike en el parque acepté, porque desde esa primera noche juntos me di cuenta que no pensaba separarme de ella y, como sea, Mike estaba incluido en el paquete y yo, con la mejor disposición posible, esperaba acercarme a él.
Pero el niñito…
¡Dios! ¡Ese niño era imposible!
Aún refunfuñando, me detuve en el departamento de Bella, solo había estado tres horas con ella y solamente cruzamos un par de palabras. Miré al frente esperando por una señal suya la cual llegó en un cálido apretón de mano.
- Estaba pensando que como tenemos tiempo antes de la cena – la miré sin hacer ni el más mínimo amago de interrumpirla -, podríamos cocinar algo… ¿te parece?
Me acerqué un poco a ella y miré de reojo a Mike - ¿Estás segura, amor?, yo no tengo problemas en volver otro día, cuando…
- Edward, llevamos casi un mes de relación y yo… creo que es serio así que Mike – susurró su nombre -, tendrá que comenzar a acostumbrarse.
Tuve que cerrar mis manos en puños para no tirar de Bella hacia mí, porque sus palabras solo lograron que ese desesperado deseo que había logrado aplacar en las últimas horas, volviera a revivir más fuerte que antes.
- ¿Segura? – rodé los ojos ante su mirada tan seria -. Bien, entonces iré al supermercado a comprar lo que falta… ¿Qué necesitas?
- Estaba pensando en hacer pollo con almendras y papas doradas, así que… ¿todo?
Sonreí y le acaricié la mejilla – Bien, todo entonces.
- Mike… vamos a…
- De hecho – la interrumpí y le di una mirada a Mike que decía "vengo en paz" -, quizás Mike quiera acompañarme a hacer las compras… ¿quieres?
En ese momento, me di cuenta que aunque el pequeño demonio era verdaderamente un pesado conmigo, amaba a su madre con todo lo que tenía, porque solo le bastó ver la mirada llena de ilusión de Bella para poner una sonrisa fingida y asentir.
- Genial, así podré elegir el postre.
– Si te da muchos problemas…
Tomé su mano y corté su discurso – Estaremos bien.
Bella se bajó y le dio una caricia a Mike por la ventana del asiento trasero, iba con el cinturón de seguridad puesto y a penas y se podía mover de lo bien que Bella lo había resguardado. Le di una última mirada a mi chica y partí viéndola como se hacía más pequeña a medida que avanzaba.
Los primeros minutos fueron un desastre, mi espalda estaba tensa y me dolía el cuello por mantenerlo tanto tiempo en la misma posición y el que Mike estuviera igual de quieto y callado no contribuía en nada a relajar el ambiente. Pero el adulto aquí era yo y si le había pedido que viniera conmigo no era para que siguiéramos en la misma posición, mi relación con Bella iba hacia adelante y este niño debía entender eso.
Cuadré mis hombros y aclaré mi voz, listo para soltar un discurso pobremente preparado, pero no alcancé, Mike me ganó.
- Sé que lo tuyo con mi mamá va en serio – habló mirándome -, y sé que con mi actitud solo estoy consiguiendo que ella se sienta mal.
- Mike…
- No soy tonto – me cortó -, sé lo joven que me tuvo mi mamá y me doy cuenta que mi abuelita Renée se parece mucho más a las mamás de mis amigos, y aunque siempre he queridos saber quién es mi papá, me imagino que lo que pasó no fue algo bueno porque cuando le pregunté a mi mamá sus ojos se achicaron de una manera que no me dieron más ganas de saberlo, además, no lo necesito, siempre tendré a mi mamá y a mis abuelos.
El camino al supermercado había terminado y yo ya había estacionado, lo cual agradecí porque el discurso de Mike, estoy seguro de que era demasiado bien formado para ser de un niño de siete años, lo que quería decir que llevaba un buen tiempo pensando en ello. Apagué el motor del automóvil y me giré lo que pude para verlo mejor.
- Tú no quieres que esté con Bella, ¿no?
- No, no quiero – la determinación en su voz me hizo suspirar y pasarme las manos por el rostro.
Me restregué los ojos y suspiré hondo, todo sería mucho más fácil si su actitud fuera la de un niño malcriado, pero su discurso me hizo sentirme profundamente identificado. Desde que me di cuenta que mi madre no iba a volver, que estaba muerta, supuse que al ser solo mi padre y yo seríamos inseparables, y aunque eso ahora estaba cambiando, por años nos hablamos solo lo justo y necesario y eso de ninguna forma fue bueno.
La necesidad de Mike, de tener a su madre solo para él no era buena, porque cuando sea mayor e hiciera su vida, se arrepentiría por coartarla tanto.
- Yo de verdad quiero a tu madre – para bien o para mal, ese era mi mayor argumento y lo usé.
- ¿Tu sabes lo que pasó entre ella y… él?
- Mike – le advertí.
- No quiero saber lo que pasó, solo quiero saber si lo sabes.
Suspiré pero asentí – Sí, lo sé.
- ¿Y tú le harías algo como eso alguna vez?
- ¡NO! – mi grito salió tan fuerte y energético que no me sorprendió que Mike saltara en su lugar -. Lo siento – susurré -, pero no… jamás.
Quería decirle que tendría que ser un sicópata degenerado para pensar en hacer algo como eso, pero Mike no necesitaba hacerse ideas de nada, quizás en su infantil cabeza, él pensaba que su padre había sido un chiquillo irresponsable que había dejado a su madre en cuanto la embarazó, no era un cuento ideal, pero creo que cualquier historia era mejor que la real.
- No me gustas, pero sé que gracias a ti mi mamá no tuvo que dejar su carrera – algo me había comentado Bella sobre renunciar a Versace antes de ser reclutada por Cullen's pero nunca le había preguntado los detalles -, ella ama ser modelo y a mí me encanta verla modelar.
- ¿Tus compañeros saben que ella es tu mamá?
- Tengo casi siete años, a los niños no nos interesan esas cosas aún, han visto a mamá muchas veces pero ella siempre se ve tan…
- Bella – completé por él.
- Sí, ella se ve como ella, no como una modelo famosa.
- ¿Sabes que llegará un momento en el que se sepa que Bella tiene un hijo y todo eso, no?
En cuanto solté mi pregunta me arrepentí, ese era un tema en el que no debía meterme, sí, lo había hablado con Bella pero no estaba muy seguro de que tanto había hablado ella con Mike ni de qué forma vería mi intromisión.
- Lo siento…
- ¿Tu estarás ahí en ese momento?, ¿la apoyarás?
- ¿Quieres que esté? – pregunté sabiendo la respuesta.
- No, pero ella quiere y eso me basta… por el momento.
- ¿Esto es una tregua?
Estiré mi mano y él demoró un poco en tomarla – Aún no me caes muy bien, Cullen, pero no me gustó verla triste hoy, quiero que mi mamá esté bien, feliz… como estas semanas.
Sonreí, en parte porque no era mi idea de vida estar en guerra con un niñito de siete años, pero mayormente porque incluso ese niño, era capaz de ver lo feliz que estaba Bella, lo feliz que la estaba haciendo yo… como ella a mí.
Hola!
Bueno, acá un nuevo capítulo.
En este, quiero dar miles de gracias adicionales, a mi beta, Erica Castelo, porque de verdad que lo mejoró enormemente :)
Besos, Joha!
