Gracias como siempre a Aspasita, a Nicole-Luz de Luna y a Tamyy.

Muy bien Sakura. No se puede hacer mas el ridículo. Se dijo a si misma , mientras caía de rodillas sobre la tierra removida. Kakashi levantó la katana de encima de su cabeza y la echó hacia atrás.

- Levanta. Acabamos de empezar.

Ella lo miró con rencor y se puso en pie. Kakashi de nuevo la atacó y Sakura paró el golpe cruzando la espada frente a ella. Sakura la revolvió y agitó con velocidad la punta frente a su garganta pero él la esquivó con facilidad. Él se abalanzó sobre ella golpeando con mas fuerza y al choque de los hierros la empujó varios metros. Una vez estabilizada, ella tiró varios lances que él evitó agachando la cabeza. Entonces él saltó sobre su cabeza y la atacó por la espalda, pero ella se giró a tiempo para detenerlo. Durante uno momento ambos empujaron sobre sus katanas pero cuando empezaron a despedir chispas, se echaron atrás y aprovecharon para tomar aire. Sakura alcanzó a ver a los espectadores. Sasuke y Naruto observaban con atención el entrenamiento. Y sacudió la cabeza. Si Sasuke era rápido y habilidoso, Kakashi era rápido, habilidoso y con mas veteranía. Así que Sakura tenía que ingeniárselas para llegar antes, golpear mejor y sorprenderlo. Coser y cantar. Por ir descartando, la velocidad era una asignatura pendiente para otra vida por lo menos, tendrían que hacerla de nuevo para ser tan ligero como él. Kakashi volaba. Golpear mejor, bueno, tendiendo en cuenta que él nunca erraba y veía sus movimientos antes que ella siquiera los pensara, también estaba complicadillo. Podía escuchar claramente su chacra pero para cuando ella reaccionaba, él ya había rectificado el lance, y empezado otro. Así que solo le quedaba sorprenderlo. Quizás por ahí tuviera una oportunidad. Una vez analizado el enemigo en medio de un combate , ella tenía la capacidad de reaccionar y ponerlo en un aprieto. Y para matar sólo hacía falta tener suerte una vez. El resto del combate, si se trataba de un rival como Kakashi o como el del dichoso duelo, era simplemente defenderse lo mejor posible y provocar las oportunidades.

Lanzándose de nuevo a la ataque siguió analizando el ritmo del peligris. Un combate, sobre todo, limitado a la espada, se basaba básicamente en tiempos, por mucho que quisiera improvisar cada persona tenía un número limitado de movimientos formando una rutina mas o menos variada dependiendo de la experiencia. Sakura era analítica, era una cualidad que explotaba tanto en la medicina o como en la guerra. Distinguir y separar las habilidades del enemigo, y las circunstancias que rodeaban a ambos en el campo de batalla era muy parecido a lo que ella hacía cuando investigaba una enfermedad en un paciente. Y a Kakashi comenzó a pillarle el tranquillo.

En ANBU la katana se utilizaba sobre todo en ataques sorpresa, no daban lugar a un combate. Así que el desarrollo de los movimientos de Kakashi no era excesivamente largo, no lo había necesitado hasta ahora, solo ser certero. Pero a Sakura la obligaron a pasar horas y horas con las wakizashis. Mariko-sama, hija de samurai, la había introducido en el kenjutsu, y si bien no había tenido tiempo de madurar la técnica, había aprendido lo suficiente para avanzar durante la lid y obligarlo a retroceder, repeliendo sus ataques y cansandolo. Y ahí tenía ventaja, porque si algo le sobraba a ella era resistencia física.

Así que cuando tras hora y media de machacar los hierros, a Kakashi se le fue un pie y resbaló en la hierba, ella no dudó en lanzarle una estocada. El ninja parpadeó con el acero ante los ojos y al levantar la vista ella sonreía. Sakura no pudo evitar la satisfacción de ponerle un pie en el pecho como señal de victoria.

- ¿Y ahora qué?- dijo ella.

Él rió entre dientes y de repente agarró el único tobillo que le quedaba a la chica en tierra, provocando que cayera estrepitosamente. Kakashi se sentó sobre ella.

- No se trata de quién tenga mas técnica, Sakura, sino de que quién se maneje mejor con las que tiene. - le dijo acercándole su rostro.

Ella con el orgullo herido echó la cara a un lado.

- Lo que tu digas, pero si fueras otro ya estarías muerto.

- Ja, ja, ja, que mal perder.- dijo él levantándose y ayudándola a ella.

Frotándose el trasero, se dio cuenta de que realmente Kakashi tenía razón. Ella nunca podría estar a la altura de su rival en el duelo, ni en técnica ni en experiencia. Sakura tenía que ser versátil y utilizar todas las herramientas de las que disponía. Era fuerte, tenía varios sellos con chacra acumulado, y Yamato le estaba ayudando con sus jutsus de tierra. Ademas era buena con los jutsus con chacra sanador. Mientras miraba la empuñadura de la katana, llegó a la conclusión de que su principal inconveniente era su intolerancia al chidori. Y eso le preocupaba. Porque el rayo era la naturaleza del chacra de la kunoichi a la que debía enfrentarse.

…...

Día tras día, Sakura fue cogiendo destreza con la espada de forma que incluso varias veces logró poner en aprietos a Kakashi. Tras insistirle la joven varias veces, consintió en utilizar el chidori en contra de ella. Y una y otra vez su cuerpo la traicionaba. Sus brazos comenzaban a vibrar a los pocos segundos en que ambas katanas chocaban y al aplicar su propio chacra en su espada el temblor se hacía insostenible. El chidori en si mismo no era difícil de esquivar, se escuchaba a kilómetros. Pero si su espada no resistía la electricidad entonces tenía un problema.

Cuando por fin Kakashi la dejó ir a descansar, ella de sentó bajo la sombra de un árbol, junto a Naruto.

- No hay manera,- dijo ella aun jadeando-, no hay manera de que pueda repeler un ataque así con mi espada. Y en el cuerpo a cuerpo con que me dé una vez, se acabó.

Naruto asentía pensativo.

- Pero no puedes pasarte todo el combate esquivando.- dijo por fin el rubio.

Sakura estaba saturada, ya no se le ocurría nada. Y escondió la cara entre las rodillas para recuperar el hálito.

- Necesitas saber de cuánto tiempo dispones desde que tu espada choca con su chidori, hasta que comienza la vibración.- dijo Sasuke de repente.

Sakura levantó la cara y lo miró, hacía muchos días que no se hablaban y a ella le sorprendió.

- Ese tiempo,- continuo el moreno hablándole al horizonte-, en que todavía dominas la katana es el que tienes para contraatacar. Puedes hacerlo con la otra mano, con otro hierro, se te da bien y el enemigo no lo esperara.- dijo ahora mirándola.

La chica mantuvo un rato su mirada, analizando las palabras. En esos momentos, le importaba poco seguir enfadada con él. Le había abierto una puerta al final del túnel.

- Son solo unos segundos, - dijo Kakashi, que apareció de repente -, no creo que llegué a un minuto pero si te centras, tendrás una buena oportunidad.

Ella sonrió y se puso en pie de golpe.

- Muy bien, vamos a probar. - dijo entusiasmada.

- Tranquila, tranquila, que yo aun no me he recuperado.- dijo el peligris con su ojo feliz.

- Puedo ayudarte si quieres.- propuso Sasuke.

Entonces se produjo un silencio incómodo. Sakura evaluaba al moreno, que aparentemente no tenía otro interés que el de echarle una mano. Kakashi los miraba a ambos, y esperaba la reacción de la chica del grupo. Desde hacía unos días, Sasuke había pasado de ser su sombra a mantenerse a una distancia prudencial, y Sakura, simplemente lo ignoraba. El capitán tenía una ligera sospecha de cual podía ser el motivo del distanciamiento, pero prefería no saber. Si Sakura se lo llegaba a confirmar, podría correr peligro la misión. Así que en esta ocasión, quizás Naruto fuera el mas indicado para aligerar tensiones. Y el chico kyubi miraba a sus dos amigos con una gran sonrisa. A Sakura tampoco le pasó desapercibida.

- Esta bien.- consintió la joven finalmente y comenzó a andar hacía el claro.- ¡Ups!- De repente una sombra se materializó frente a ella.

- Kakashi Hatake.- dijo el tipo. Era un miembro del Grupo de Interrogación.

- ¿Sí?- dijo el susodicho.

- Me han ordenado llevarme a tu alumno.

- ¿Ahora?- preguntó el peligris mirando a Sasuke. Era raro teniendo en cuanta los progresos que había hecho.

- ¿Otra vez?- dijo la pelirrosa frente al shinobi.

Éste asintió y añadió:

- Tú también Haruno.

- Oh. - fue lo alcanzó a decir. Al momento Kakashi estaba al lado.

- ¿Y ella por qué?

- Son ordenes, Kakashi-san. Debo llevarme a ambos.- El ninja de repente parecía algo atemorizado.

Sakura puso la mano en el hombro del peligris.

- Será por lo del duelo, supongo. No te preocupes.

En esto que Sasuke y Naruto también se habían acercado.

- ¿Podemos irnos entonces? - preguntó el ninja. Los escogidos asintieron y los tres se esfumaron.

Naruto miraba a su sensei intranquilo.

- Vayamos a ver a la Hokage.- dijo el mas mayor. Y desaparecieron también.

…...

Ibiki los esperaba afuera y los separó. Sasuke fue por un lado y Sakura por otro. La chica no encontró en el rostro del jefe de Interrogación ninguna pista. La última vez que se habían visto ella se había ofrecido voluntariamente a ser interrogada y los resultados fueron satisfactorios para todos.

Ella era fiel a Konoha y a la Hokage. Así que no entendía que la requirieran de nuevo de forma tan repentina.

La llevaron a una sala, la sentaron en una silla y la dejaron sola. Al rato entró un hombre que no había visto en su vida. Hubiera preferido al propio Ibiki o a Inoichi. El tipo se acercó con bastante prisa y se inclinó sobre ella obligandola a echarse hacia atrás en la silla.

- ¿Sakura Haruno?

Ella solo asintió. La estaba poniendo nerviosa. El ninja sonrió de medio lado.

- Bien. Ahora mirame.

A la joven no le dio tiempo a cerrar los ojos. Y el Sharingan la engulló.

Cuando despertó lanzó un puñetazo enfrente que Kakashi esquivó de milagro. Y de un salto se alejó de todos.

- Está desorientada. - dijo el peligris. A su lado Tsunade y Naruto la miraban con preocupación.

- ¿Qué ha pasado?- preguntó Sakura.

Un fino dolor de cabeza la obligaba a mantener los ojos entrecerrados. Miró alrededor y encontró al interrogador tirado en el suelo. Ibiki y Sasuke estaban sobre él. Sakura se acercó tambaleante y Kakashi la detuvo.

- Será mejor que te sientes. Yo te explicaré.- y cogiéndola de los hombros la obligó a sentarse. La joven lo miró, a él y a Tsunade.

- La Hokage no ordenó este interrogatorio, ni el tuyo ni el de Sasuke. Alguien falsificó la orden. Y cuando entramos, y nos vio,- dijo señalando al tipo desconocido-, se suicidó.

La joven miró el cuerpo sorprendida.

- Has estado bajo su genjutsu al menos quince minutos.

La chica entrecerró los ojos. Eso podía explicar la jaqueca. Comenzó a angustiarse. Había estado todo ese tiempo a merced de un desconocido, y no había forma de saber lo que había ocurrido.

En esto Sasuke se levantó y se acercó, seguido de Ibiki.

- Es un civil.- dijo el moreno.- Estaba bajo un jutsu de suplantación de cuerpo ¿Qué recuerdas Sakura?

Intentó recordar y el dolor se volvía mas fino y mas localizado.

-Me preguntó quién era, no, si yo era Sakura Haruno. Y después todo se volvió oscuro.

- Haz un esfuerzo.- dijo Ibiki.

Ella lo intentó de nuevo pero al querer regresar a la memoria reciente el cráneo le palpitó como si le fuera a estallar. La Quinta se dio cuenta.

- Haceos a un lado.- dijo la rubia empujándolos a todos y colocándose junto a ella. Puso la mano sobre su cabeza y comenzó a emitir luz verde. Al terminar, sacudió la cabeza decepcionada.

- Le han implantado un sello. No puede recordar sin poner en riesgo su vida.

Sakura la miró y luego a Kakashi. Estaban logrando asustarla. Y se levantó de la silla.

- Dejadme un momento.- Y se alejó de ellos. Se apretó la cabeza con ambas manos para contener el dolor y cerró los ojos.

- Sakura, espera...- dijo el peligris, pero Tsunade lo detuvo. Ambos sabían que Sakura no se arriesgaría en balde, pero también sabían lo testaruda que podía llegar a ser. Si habían invadido su mente, ella ahondaría lo máximo posible hasta encontrar alguna pista que aclarara lo sucedido.

Al cabo de un rato, abrió los ojos y Kakashi se acercó.

- ¿Estás bien?

Ella asintió.

- Sharingan.

Kakashi parpadeó confundido.

- ¿Cómo?

- Ese,-dijo señalando el cadáver-, tenía el Sharingan.

El Copyninja no salía de su asombro. Todos se giraron hacia el cuerpo y Sasuke se arrodilló de nuevo junto a él. Y frunció el ceño.

- En estos momentos,- dijo Tsunade-, sólo hay una persona que puede utilizar el Sharingan a través de otro cuerpo. Y ese es Madara.

Sakura agachó la cabeza. Aquello cada vez se estaba poniendo mejor.

- Y el sello que tienes en la cabeza,- añadió la Quinta, mirando a la joven-, es propio de un medic-nin. Lo que nos señala de nuevo a Kabuto.

En la sala se hizo el silencio. Madara había estado en la aldea, al menos metafísicamente, y había tenido a su disposición a Sakura para sacar cualquier tipo de información confidencial. Desde luego, pensó la Hokage, lo primero era reforzar la seguridad. Nunca hubiera imaginado que se atrevería a tanto.

Kakashi entretanto, sujetaba por los hombros a Sakura, y la miraba angustiado. De nuevo había estado en peligro, en manos de Kabuto o Madara, ante sus ojos, y él no había podido hacer nada ¿Qué querían de ella?¿Por qué ella? En esto que Ibiki se acercó a ellos dos.

- ¿No recuerdas mas?

La chica ladeó la cabeza, dudando.

- Es una tontería.

- ¿El qué?- dijo Kakashi.

- Habla.- ordenó Ibiki.- Cualquier cosa que recuerdes puede ayudarnos.

Sakura se escondió bajo el flequillo y el peligris se sorprendió cuando sus mejillas se tiñeron de rosa.

- Recuerdo una pregunta.- dijo ella bajito. Suspiró y mirando a Kakashi añadió.- Quería saber si estaba embarazada.

Éste abrió el ojo asombrado. Y luego lo entrecerró. Sakura se quedó suspendida en su mirada, entre atemorizada y abochornada.

- ¿Y lo estás?- inquirió Tsunade.

Aquello la despertó del trance y se inclinó a un lado para ver mejor a su maestra.

- Claro que no.- contestó ofendida.-¿Cómo voy a estarlo? Es decir,- aclaró bastante avergonzada ante la mirada cínica de su shishuo-, aun me duraran varios meses los efectos de la inyección.

La Hokage asintió. Probablemente en el Hierro esterilizaban a las kunoichi una vez al año. Ella era mas partidaria de que sus mujeres lo hicieran de forma trimestral.

- ¿Qué interés puede tener Madara en saber si está embarazada?- se preguntó en voz alta Ibiki.- Debería inducirla a hipnosis.

- No.- sentenció Kakashi, y sonó en la sala como una orden sin opción a debate.- Ya es suficiente por hoy.

- Pero...- volvió a insistir Morino pero lo dejó estar, al ver como la Quinta negaba con la cabeza.

- Yo lo haré a su debido tiempo.- Terminó diciendo el peligris. Sakura lo miró, sería la primera vez que utilizara su Sharingan con ella, y eso la angustió aun mas.

Resignada, dejó caer los hombros. Mejor él que Morino, eso sin lugar a dudas. Poco a poco fueron saliendo de la sala. Y por algún motivo que no alcanzaba a comprender no podía quitar la vista de encima de Sasuke.

…...

Sakura esa tarde estaba agotada. A pesar del incidente en la Sala de Interrogatorios, Kakashi no había bajado la guardia con los entrenamientos. Y ahora en combinación con Sasuke, no la dejaban descansar ni a sol ni a sombra. Desde luego, si sobrevivía al duelo, no vería una katana en mucho tiempo. Los hombros y la espalda le dolían, y para colmo, aquel niño no estaba siendo muy comprensivo ¿Por qué demonios no abría la boca de una vez?

- Señora ¿podría sujetarle la cabeza? Si no, no nos vamos hoy.

- Jai, jai.- decía la pobre mujer secándose el sudor.- Es que es un poco nerviosillo.

La doctora levantó una ceja ¿nerviosillo? Por enésima vez intentó mirarle la garganta. Mientras la madre le sujetaba los brazos, Sakura le agarraba la cara y le obligaba a abrir la boca, soportando los improperios del chaval ¿Pero que culpa tenía su madre? Si ella quería que fuera ama de casa. Casi, casi echada encima de él, empezó a ver el interior de la boca del chiquillo. Y entonces abrieron la puerta de golpe.

- ¡Sakura!¡A urgencias!¡Rápido!- gritó Shizune y se marchó.

Ésta se quedó un segundo con el palito de madera suspendido en el aire, mirando de la puerta al niño y del niño a la puerta ¿Shizune?

Tras disculparse con el paciente y su mamá, salió disparada. Cuando llegó a la sala de urgencias, aquello era un caos. Había mas de veinte civiles, y a simple vista, con heridas de mucha gravedad. Buscó a Shizune. La encontró junto a Tsunade.

- ¡Maestra!

- Sakura.- dijo la Hokage.- Vete con los niños de allí. Nosotras nos encargamos del resto.

La joven vio que en un rincón, una enfermera realizaba los primeros auxilios a un niño. Sakura se acercó corriendo. El pequeño, de unos tres años, estaba inconsciente. La pelirrosa puso sus manos sobre él. Tenía un golpe en la cabeza, pero no revestía gravedad. Y el resto de su cuerpo estaba bien.

Colocó la mano en su frente y empezó a aplicarle chacra.

- ¿Se curará?

La voz provenía de detrás de ella. Una niña, de unos doce años, tumbada en una camilla, la miraba angustiada.

- Seguro. Dame un momento, y estaré contigo.

- No se preocupe, yo estoy bien.

Sakura asintió y continuó con lo que estaba haciendo. Tardó un rato en disolver la contusión. Trabajar con vasos sanguíneos tan pequeños requería mucha concentración y tuvo que aislarse mentalmente del desconcierto que la rodeaba. Cuando consideró que el niño ya no corría peligro, indicó a la enfermera que fuera a ayudar a la Hokage. Ella se haría cargo de la muchacha.

- ¿Cómo te llamas?- le preguntó Sakura mientras le quitaba las vendas. Tenía en el vientre un tajo que no dejaba de sangrar, a pesar de haberla cosido. Comenzó a aplicarle un jutsu médico.

- Lare.- dijo la niña en un murmullo mientras miraba el techo. De vez en cuando echaba un vistazo al pequeño.

-¿Es tu hermano?

La niña asintió.

- Os parecéis.

- Mi madre dice que él es mas guapo y yo mas simpática.

Sakura no pudo evitar sonreír.

- ¿Y dónde está tu madre?

La chica tardó en contestar y Sakura deseo no haber preguntado.

- Están ahí.- dijo señalando con la cabeza. La doctora vio que se refería a dos cuerpos cubiertos a un lado de la sala. No supo que decir.

- Si salva la vida de mi hermano le estaré eternamente agradecida.- dijo Lare.

A Sakura le impresionó la entereza de la muchacha.

- ¿Cómo se llama tu hermano?

- Shuga.

- Escuchame Lare, - le dijo Sakura con una mirada reconfortante-, Shuga no morirá hoy.

La niña parecía no haberla oído pero cuando dos lagrimas se escurrieron a cada lado de su cara, a la pelirrosa se le partió el corazón.

- Oye, vosotros no sois de aquí ¿verdad?- dijo intentando distraerla. La herida estaba casi curada pero a la pelirrosa no quería dejarla aun.

- No, somos de una aldea de País del Arrozal.- dijo secándose la cara.

A Sakura de repente se le fue la concentración y la luz de sus manos se apagó. Lare la miró. La pelirrosa cerró los ojos un momento. El dolor agudo en su cabeza había regresado. Iba y venía, y siempre volvía cuando sus pensamientos rondaban a cierto desgraciado que se hacía llamar medic-nin.

- ¿Quieres contarme lo que pasó, Lare?- dijo Sakura haciendo un esfuerzo por mantener los ojos abiertos y retomar la curación.

La muchacha parecía confiar, y el miedo aun no había hecho mella, así que habló con bastante calma. Sakura pensó que era muy madura, mucho mas que ella a su edad.

- Veníamos a Konoha a comerciar. Somos comerciantes ambulantes.- aclaró y Sakura asintió.- Mi madre teje unos vestidos muy bonitos.

A Sakura la conmovió que siguiera hablando en presente, quizás aun no fuera muy consciente de lo sucedido.

- Cuando aun faltaba medio día para llegar, nos atacaron.

- ¿Sabes quienes eran?

- Ninjas creo, pero no sé.- dijo apenada.

- Esta bien, - dijo Sakura retirándole el pelo de la frente- , no te preocupes. Tu herida ha sanado pero has perdido mucha sangre. Ahora descansa. Voy a ver a otros heridos¿vale?

- ¿Y Shuga?

- Él despertara de un momento a otro, pero yo estaré por aquí cerca. Duérmete, anda.

La chiquilla asintió y cerró los ojos, posiblemente por ser amable mas que porque fuera a dormir.

La pelirrosa miró alrededor y el espectáculo no podía ser mas lamentable. El número de cuerpos cubiertos por sábanas iba subiendo de forma imparable. Se acercó a su maestra que en esos momentos atendía a un hombre en una camilla.

- El veneno está demasiado extendido, - dijo la rubia sin mirarla-,y el antídoto que hicimos cuando hirieron a Yamato no sirve.

Sakura miró de nuevo a los niños, en ellos no había rastro de veneno. La joven asintió y siguió atendiendo heridos, sabiendo de antemano, que uno tras otro morirían todos esa noche.

…...

Al amanecer la morgue estaba llena. Nunca, desde el ataque a la aldea por Orochimaru, había estado así. Sakura no quería estar allí, quería estar arriba con Lare y Shuba. Pero era necesario comparar autopsias. Con el cansancio acumulado y ese ya permanente dolor de cabeza, siguió examinando los cadáveres. Hacia el medio día, Shizune y ella tomaron un descanso.

- Vamos a comer algo.- dijo la morena.

- Ve tú, te alcanzo en un momento.- dijo la pelirrosa.

- ¿Vas a ver a los niños?

- Sí.

- Está bien. No tardes, quiero que vengas conmigo a llevar los primeros informes a la Hokage.

Sakura asintió y se marchó.

A los dos hermanos, los habían subido a planta. Era mas acogedor y mas intimo. Cuando entró el pequeño Shuba había trepado a la cama de su hermana. Sakura sonrió feliz de verlo despierto. La niña al verla entrar intentó erguirse.

- No te muevas, Lare. Es pronto aun.- dijo la doctora acercándose a la cama.

El niño, de grandes ojos almendrados miraba a Sakura con curiosidad. Parecía ajeno a todo lo ocurrido. Ella pasó la mano con suavidad por su cabeza y vio que la contusión había desaparecido completamente.

- ¿Cómo estáis?¿Os han traído de comer?

- Sí.- dijo ella. La pelirrosa vio como Lare abrazaba por la espalda al niño para que no cayera de la cama. Ahora solo se tenían en uno al otro. Y en la kunoichi despertó un instinto de protección muy fuerte.

- Tengo cosas que hacer pero mas tarde pasaré a veros ¿te parece bien?

Ella solo asintió pero Sakura vio en su mirada que no quería que se marchara. Cuando la joven salió de la habitación dejándolos solos se sintió como cuando dejó a las mujeres secuestradas en manos de Kabuto. No cometería de nuevo el mismo error.

Tras comer algo rápido con Shizune, ambas se dirigieron a la torre Hokage. Justo en la puerta se encontraron con varios grupos de ninjas que salían entre los que iba Naruto. También Sasuke.

- ¿Dónde vais?- preguntó Sakura.

- Vamos a rastrear el lugar del ataque.- dijo el rubio muy serio. Y siguió adelante.

- Espera.- dijo Sakura cogiéndolo por el brazo.- Tened cuidado Naruto, aun no tenemos el antídoto del veneno.

El chico kyubi sonrió.

- Tranquila, ¿se te olvida con quien estás hablando?- dijo señalándose a si mismo con una gran sonrisa.

Causó el efecto deseado. Sakura sonrió aliviada. Cuando se marchaban la chica hizo a Sasuke un gesto con la cabeza señalando que la advertencia iba también por él. Y siguiendo a Shizune, entró en el despacho Hokage.

Dentro aun quedaban varios escuadrones recibiendo las ultimas indicaciones. Era un hecho que el asalto a pocos kilómetros de Konoha a una caravana de civiles había sido obra del Sonido. Y el modus operandi muy parecido al ataque al grupo de Yamato, aniquilación masiva y cebo vivo para atraerlos. Ya no había forma de que Kabuto y su gente salieran impunes del País del Fuego. Habían tres equipos de jounin con Sai, Shikamaru y Neji como capitanes. En un rincón esperaban algunos miembros de ANBU. A Sakura se le hizo un nudo en el estómago al reconocer la máscara de perro. A su lado estaba la de tigre. Agachó la cabeza intentando mantener la entereza.

- Eso es todo, podéis marcharos.- dijo la Hokage. Los ANBU se esfumaron. Y los equipos regulares salieron por la puerta. Y Sakura se sintió de nuevo inútil.

- Tsunade-sama, - dijo Shizune una vez se quedaron solas-, traemos los resultados de las autopsias.

- Habla.

- Como sospechábamos la base del veneno es la misma que la que se extrajo del capitán Yamato pero modificada para que actúe de forma destructiva en todos los órganos vitales al mismo tiempo.

Sakura recordó que en el caso de Yamato al alejar el veneno simplemente del corazón el resto del organismo resultó sin daños. Los cuerpos de los comerciantes no tenían ningún órgano recuperable a pesar de haberlos cogido con vida.

- Ademas, - añadió Sakura -, el recorrido del veneno fue ralentizado al principio y se autoestimuló a las pocas horas, en todos los sujetos al mismo tiempo, justo cuando los estábamos atendiendo.

La Hokage agachó la cabeza y murmuró:

- Como si hubieran querido asegurarse de que los encontrábamos con vida para luego verlos morir sin remedio.

- ¡Quiere que vayamos en su busca para hacer justicia!¡Es una trampa!- Gritó Shizune en un arranque de impotencia.

La Quinta levantó la mano pidiendo silencio y se quedó mirándola fijamente.

- Desde que supimos que Kabuto estaba detrás, era evidente que todo era un plan para llevarnos al Sonido. - respiró y miró a Sakura.- Lo que me gustaría saber es por qué, qué buscan.

A su discípula también le hubiera gustado saberlo. Si tras el fracaso de la misión del Sonido, se habían conformado con la repetitiva conclusión de que iban tras los jinjuriqui y que aprovechaban la red de secuestros para sus experimentos, ahora esa idea resultaba demasiado simplista. Kabuto y Madara les estaban poco menos que exigiendo salir de la aldea, y su objetivo, aparentemente, había dejado de ser Naruto. Sakura no podía quitarse el malestar al saber que Madara tenía algún interés en que ella estuviera o no embarazada. Estaba comenzando a preguntarse si la misión fue en realidad un fracaso o una pieza mas de ese juego.

- De momento, - continuó Tsunade,- he vuelto a mandar a todos los escuadrones disponibles para capturarlos. Por motivos evidentes, esta vez Sakura te quedarás en la aldea.

La joven asintió.

- Ya que Kakashi tardara en regresar,- continuó la rubia-, te he asignado dos escoltas.

- No es necesario...,- se opuso la chica -, estaré alerta. No volveré a caer, se lo prometo shishuo.

La Quinta sonrió. Y Shizune añadió:

- Sakura, no podemos permitir que caigas en manos del enemigo de nuevo. Tu dispones de mucha información confidencial respecto a la aldea y la Hokage.

La muchacha agachó la cabeza resignada y en esto que llamaron a la puerta.

- Aquí vienen tus guardaespaldas.- dijo de repente Tsunade con voz cantarina. Sakura levantó una ceja. Y al abrirse la puerta se le cayó la mandíbula al suelo.

- ¡Ya estamos aquí Tsunade-sama! Rápidos y efectivos.- gritó Gai.

- Hola.- dijo tímidamente Hinata.

Sakura miró a su maestra como si pudiera asesinarla y a la rubia le dio la risa floja. La pelirrosa dio un respingo al sentir la cara de Gai muy cerca de ella.

- O sea que todavía no estas embarazada.¡ Ja,ja, ja! Creo que aun tengo posibilidades de ganar el reto de nuestra vida, jajaja.

Sakura no quería saber, de verdad, que no quería saber.

- ¿Y de qué reto se trata esta vez, Gai?- preguntó una sonriente Hokage.

- ¡Eeeeessss,- empezó a gritar en tono ascendente-, el desafío definitivo!¡Aquel que determinará quién es el mas hombre, en mejor semental, el mas macho, si mi eterno rival o yo!

Sakura lo miró de reojo de arriba a abajo ¿Macho?¿Con aquel traje de spandex verde?

- ¡El primero que consiga dejar en cinta a una chica vence y se condecora con el honor del esperma mas rápido!

Inmediatamente, Hinata y Shizune se echaron atrás, y en una sincronización perfecta Gai recibió sendos golpes, de Tsunade y Sakura, respectivamente. Su cabeza fue una pelota de pin pon.

- Esto me pasa por preguntar. - gruñía Tsunade mientras regresaba a su asiento Hokal.- Panda de animales.

Sakura se crujía los nudillos, aun le temblaba la vena ¿Y ese tipo iba a ser su escolta? Al pobre hombre, lo ayudó a levantarse Hinata.

- ¿Se encuentra bien, Gai- sensei?- dijo dulcemente.

Éste miraba atemorizado a la pelirrosa. Por primera vez en su vida no se atrevía a hablar.

- Sí, sí, gracias.- Fue no único que dijo. Y entonces poco a poco, con una brillante sonrisa, deslumbró a las cuatro mujeres. Lo que estaba claro, es que con ese carácter, Kakashi tardaría muuuuucho tiempo en dejarla embarazada. La victoria era suya.

- Bien,- prosiguió con un suspiro la Quinta-, a pesar de todo, considero que ellos dos son la mejor combinación para evitar que Madara se acerque a ti. Gai es experto en eludir el Sharingan y si se te acerca un henge u otro cuerpo poseído , Hinata lo verá con su ojo blanco.

Sakura los miró a ambos y tuvo que darle la razón. La morena le sonrió y a la pelirrosa le alegró que ella le acompañara en ese camino tormentoso que se le avecinaba.

-¡No se preocupe, Tsunade-sama!¡Yo mantendré a salvo a estas dos bellas jóvenes !

- Vale, vale.- asintió la Quinta con paciencia.- Eso es todo, podéis retiraros.

Cuando los tres salieron del despacho, Shizune se acercó a su amiga.

- ¿Vas a apostar?

- ¿Cómo crees? Es demasiado fácil ¿Quién se dejaría embaucar por él? Pero si hasta su propio nombre lo delata, pobre. Yo tengo mi propia apuesta, - y sonrió malvada-, ¿Cuántos días crees que pasen antes de que Sakura lo vuelva a golpear?

Shizune empezó a calcular con los dedos.

- ¿Días u horas?