Viñetas para 30Vicios.

Personaje: Neville Longbottom.

Tema: 14. Bufanda.

Palabras: 484.

Resumen: Neville, Hannah y una bufanda.

Bufanda

Neville se siente ridículo. Esa es una verdad absoluta e indiscutible y, aunque no es la primera vez que le pasa en la vida, tiene unas ganas increíbles de quedarse en ese cuarto de baño para siempre. Por eso se detiene justo cuando va a abrir la puerta, suspira y se mira al espejo.

Sí. Definitivamente está ridículo.

Se quita la bufanda con ademanes bruscos y apoya las manos en el lavabo. Lo único que necesita es relajarse un poco, aclarar la mente y prepararse para enfrentar lo que le espera a la salida. Tampoco es que sea algo tan terrible y, además, todo ese sinsentido ha sido idea de Hannah.

A decir verdad, Neville nunca lo hubiera pensado de ella. Siempre le ha parecido una chica de ideas conservadores, un poco chapada a la antigua quizá, así que ese juego no deja de sorprenderle un poco. Y, la verdad, a Neville no le gustan mucho las sorpresas. Sabe por experiencia que no son algo bueno.

Si Hannah no le hubiera pedido aquello con esa mirada de inocencia –y una sonrisa un tanto ladina- Neville no lo hubiera aceptado por absurdo, pero los ojos de Hannah son algo contra lo que Neville no puede luchar y ahí está, de pie en el cuarto de baño, escuchando de fondo el ruido sordo del bar y sin nada de ropa encima. Antes tenía su vieja bufanda de Gryffindor, pero la vergüenza anticipada pudo con él.

-¿Neville?

Hannah golpeando la puerta con los nudillos lo sobresalta. Neville echa mano de una toalla y se la enreda alrededor de la cintura, sintiéndose mucho más abochornado que antes si cabe.

-Ya voy.

Dice, y sus ojos se deslizan hasta la bufanda roja y amarilla, trágicamente caída en el suelo. No le apetece nada volver a ponérsela, pero sabe que Hannah está ahí fuera, esperándolo con su propia bufanda de Hufflepuff en el cuello y se repite mentalmente que es un Gryffindor, que debería ser valiente y hacer de una vez por todas aquello. Porque a nadie debería asustarle una estúpida bufanda vieja. ¿Cierto?

Con un gesto tan violento como el que le llevó a arrojar la prenda al suelo, Neville recupera la bufanda, se la lía en el cuello y sale del baño. Hannah sólo está a unos pasos, preciosa y desnuda, y se ríe suavemente cuando lo ve con aquellas pintas.

-Estoy ridículo.

-¡Uhm! –Hannah se acerca a él y coge la bufanda por ambos extremos, tirando de ella y acercando a Neville a su cuerpo- Yo diría que estás muy sexy.

-¿Sexy? Creo que eso es nuevo.

-Pues lo estás –Poco a poco, Hannah lo empuja hacia la cama y hace que se recueste sobre ella- Y no veas las ganas que tengo de quitarte esto.

Y Neville agradece un montón que finalmente sea ella quien le quite la bufanda. Y no porque se sienta avergonzado exactamente.