Disclamer : personajes de JK. Rowling
Banda Sonora: .Train of consequences de Megadeth, la que le da el titulo al capítulo es My Sacrifice de Creed y otra en que inspire para este capítulo es Stand With Me de Creed. Son muy buenas canciones
Capitulo 25 My Sacrifice
El antiguo castillo estaba encima de una colina, el sitio estaba casi en ruinas o al menos eso era lo que pensaban los muggles que transitaban en lugar haciendo senderismo. Igualmente, no era que fuese mucha la gente que se aventurara en aquellos escarpados parajes de los Alpes Alemanes. El paisaje era salvaje e inhóspito, uno de los pocos lugares de Europa que no había sucumbido a la industrialización y el turismo en masa. De todas formas la fortaleza estaba convenientemente protegida, entre otras cosas, por un hechizo repelente de muggles.
Nurmengard, antaño un sitio de terror y hechicería, actualmente era una prisión, poca gente se acordaba de su nombre, había sido expulsado de la lengua y los pensamientos de los magos, después de más de setenta años eran muchos los que habían preferido olvidar el lugar que había sido construido como residencia principal de uno de los magos tenebrosos más poderosos de la historia y que finalmente había servido para confinarlo.
Gellert Grindelwald sin duda era un mal recuerdo.
Tenaz enemigo de Albus Dumbledore, principal culpable del resurgimiento de la ideología de la pureza de sangre entre los magos en el siglo XIX , aficionado a las artes oscuras, maquiavélico, indolente y sumamente inteligente, Grindelwald había labrado su camino entre las clases más favorecidas de la sociedad mágica europea, engañando, manipulando y convenciendo a quien quisiese escucharlo de la existencia de razas superiores y destinos engrandecidos. Algunos después hasta lo culparon del encumbramiento del nazismo y el antisemitismo, entre otras cosas porque Gellert era alemán y según los rumores confraternizaba con altos jerarcas del III Riech . Rumores por cierto que fastidiaron enormemente a Grindelwald, porque alguien que lo conociese al menos un poco, estaría consciente de que era imposible que él se hubiese dignado siquiera a dirigirle la palabra a un muggle, para él, eran meros insectos que debían ser exterminados como si fuesen una plaga. No era su culpa que los nazis fueran supersticiosos y dedicados al ocultismo, en su afán de descubrir secretos, se habían dado de narices con alguna que otra información delicada concerniente al mundo mágico y específicamente, a la magia negra. Estaban empecinados por la victoria e increíblemente una vez lograron contactarlo, para mala suerte del mensajero, Gellert no estaba de muy buen humor ese día.
A Grindelwald el asunto de las guerras mundiales de los muggles le tenía sin cuidado, durante la primera Gran Guerra había apostado que esos muggles se matarían unos con otros, para su disgusto, no fue así, seguramente una segunda guerra no cambiaria las cosas, el tal Hitler estaba loco como una cabra y en este caso su locura no iba acompañado de inteligencia, invadía Rusia cuando todo el mundo sabía que Rusia era un hoyo negro, el culo congelado del mundo, no lo pudo lograr Napoleón con todo su genio militar, tampoco lo lograría el pequeño austriaco bigotón.
Su interés cambió cuando se enteró de los campos de confinamiento. Hizo una visita fugaz a Treblinka y Auzwitchz, nadie lo vio, pero todos se dieron cuenta de su presencia, sus fieles aliados, los dementores lo acompañaron y se dieron un banquete de almas humanos, no era que importase mucho, después de todo esas gentes eran muertos caminando, si no morían de hambre o enfermedad, alguna otra cosa se los llevaría. Mejor que fuesen los inquietos dementores.
Exploró el lugar, cada recoveco y examinó detalladamente lo que allí ocurría. Los métodos eran toscos, pero aun así le pareció fascinante, la desaparición industrializada y sistemática de más de seis millones de individuos, por un lado entraban muggles y por el otro salían cenizas. Tanto sufrimiento y dolor humano fueron para él un bálsamo. Sin duda uno de los mejores días de su vida, totalmente inspiracional.
Desafortunadamente, como todo en la vida, lo bueno no dura mucho. Los nazis perdieron y Gellert perdió el interés también.
A pesar de ser acusado de genocida, asesino y quizás de cuantos crímenes más, Grindelwald jamás había levantado su varita para destruir a ningún mago, no personalmente. Su campo de batalla eran las ideas, esas que defendía a capa y espada, su intelecto quizás era un arma más letal que su magia, que no era poca ni despreciable.
En 1946 Gellert Grindelwald fue derrotado, perdió la poderosa varita que llevaba con él y la cual había ganado con esfuerzo, la varita del Sauco y su otora amigo ahora enemigo lo encerró en Nunmengard de por vida.
Lo acepto porque no tenía más remedio que hacerlo, a pesar de todo era un caballero y se rindió su destino, temporalmente. Por otro lado, después de analizar concienzudamente se había dado cuenta de que mientras Albus Dumbledore viviese, no tendría ninguna oportunidad de ganar. Estaban igualados en fuerza, magia negra y magia blanca, eran dos caras de la misma moneda, una especie de Janus.
Su única opción era esperar, sobrevivir a lo que fuese que le tuviesen preparado en Nunmengard y ahorrar fuerzas.
Durante los largos años de confinamiento, escuchó de Lord Voldemort. En un principio se entusiasmo, pero luego de la excitación inicial, se dio cuenta que el mago en cuestión, aunque muy poderoso, había cometido errores estratégicos que más tarde le costarían la victoria, no una sino dos veces. Sin dejar de lado la cuestión de que era un maldito mestizo.
El mago tuvo la osadía de hacerle una visita en su celda. Grindelwald supo de inmediato la razón de tal intrusión: Deseaba la varita del Sauco para sí mismo. Gellert estalló en carcajadas en su cara, se burló impunemente, Voldemort obviamente quiso torturarlo, pero incrédulo se dio cuenta de que ningún hechizo hacia efecto en Gellert Grindelwald.
-Para ganarme Tom, vas a tener que hacer uso de tu cabeza y no de tu fuerza- le dijo Grindelwald mientras fijaba sus ojos incoloros en un desconcertado Lord Voldemort, quien como era su costumbre, no entendió la verdad oculta en esas palabras.
Gellert se sentó en su catre, ignorando a su ilustre visitante, de joven había sido un hombre muy atractivo, ahora era un viejo, sus cabellos antaño rubios eran de un blanco impoluto, pero a pesar de la decrepitud todavia tenía un aire distintivo y aristocrático.
Lord Voldemort no era un hombre paciente cuando no le dirigían la debida sumisión. Una y otra vez levantó su varita lanzándole hechizos. Y por supuesto, nada ocurrió.
-¿Qué eres?- preguntó Voldemort ya apaciguado y estimulado en su insaciable curiosidad. Le sorprendió que no estuviese en capacidad de hechizarlo.
-¿Qué soy? Hum….eso deberías preguntárselo a mis padres- dijo Gellert Grindelwald- Que soy…algunos dirían que un experimento que salió excepcionalmente bien.
El anciano clavó su mirada en Lord Voldemort que estaba junto a la ventana.
-Claro tú jamás podrías entender las circunstancias especiales de mi nacimiento, todo lo que se jugaron aquellos que decidieron darme el ser, fue un tiro de dados, una apuesta que salió bien, pero no, no podrías comprenderlo jamás, no con tu sangre mestiza o con tus pobres antecedentes- dijo despectivamente Grindelwald- Sin embargo he de reconocerte tus virtudes, eres un mago poderoso, tanto como lo fui yo alguna vez y si he de valorar algo tus acciones, al menos tú decidiste entrar al ruedo, como un hombre de acción o debo decir… una serpiente.
-Percibo algo diferente en ti- Lord Voldemort caminaba alrededor del anciano y luego, rápidamente puso su cara de serpiente frente al rostro de Grindelwald quien no se inmutó- ¿Qué eres?
-Soy….el fulcro, la palanca en donde se apoya toda, yo y los que son como yo- dijo Grindelwald- Es extraño como funcionan estas combinaciones de sangre mágica, en unos casos dan a lugar hechiceros excepcionales otras veces, verdaderos oligofrénicos. Te doy curiosidad, como a muchos, es raro que no te hayas interesado en ese asunto en particular-el viejo se fijó en la cara de desconcierto de Voldemort, lo cual lo complació y mucho- Finalmente debo concluir Tom, que aunque sabes mucho, no lo sabes todo.
-Estás loco- espetó Lord Voldemort- desvarías, toda tu chachará inútil no hace más que confirmar lo que siempre dijeron de ti. Estas completamente loco.
-¿Lo estoy?- Grindelwald miró fijamente a la pared y luego a sus manos llenas de manchas seniles- ¿Lo estoy Tom?, ¿no fueron mis ideas las que te empujaron a actuar? ¿No has utilizado mis escritos y dictamenes como un medio para convencer a tus seguidores?
-Eres una molestia- Voldemort conjuró un cruciatus nuevamente y Grindelwald convocó un escudo no verbal, la maldición simplemente fue absorbida.
-¿Qué eres?- Voldemort repitió la pregunta. Estaba inexplicablemente nervioso. Su entrevista con Gellert Grindelwald obviamente no iba como supuso. ¿Qué clase de poder tenía ese hombre? Fuese lo que fuese su secreto, Voldemort quería tenerlo para él. Así que cambió de estrategia, de nuevo asumió el papel del Tom Riddle adulador, del joven embaucador que se ganaba con su buena apariencia el favor de sus profesores. Solo que esta vez fue diferente, Voldemort ya no era ese jovencito hermoso y Gellert Grindelwald no era ningún estúpido.
-Pensé que habías perdido todo poder, que estabas confinado aquí contra tu voluntad, que no eras más que un vejestorio inútil- comentó Lord Voldemort, su voz era parecida al siseo de una serpiente- En cambio me encuentro que has podido abandonar este lugar en cualquier momento durante las últimas décadas y no lo has hecho. ¿Por qué?
-Es un sitio bastante cómodo y la comida es buena- dijo Grindelwald y luego un rictus duro se dibujo en su boca- Cada uno a los suyo Tom. A mí no me importa lo que hagas, a ti no te interesa lo que yo NO hago.
-Únete a mí- dijo Voldemort- Tú y yo, seriamos los dueños del mundo.
-A mi no me interesa ser el dueño y señor del mundo mágico- dijo Grindelwald- Ese nunca ha sido mi objetivo. Simplemente pensamos distintos sobre un mismo asunto, tú deseas la esclavitud de los muggles y mestizos….yo en cambió deseo su aniquilación.
-Supongo entonces que su respuesta es NO- dijo Voldemort ofendido.
-Supones bien Tom- dijo Grindelwald atravesándolo con esos extraños ojos. Si hubiesen sido otras las circunstancias, Gellert hubiese aceptado la invitación, pero lo que tenia de sabio era más por viejo que por diablo. Presentía que no era su momento. Dumbledore podría estar muerto y enterrado, pero algo de su magia persistía en el mundo, esa situación en particular, el poder de los juramentos lo tenía atado a este plano existencial. Esto no terminaba hasta que terminaba.
Y cuando terminará, sería el momento de Grindelwald.
Grindelwald sabía que no era de su incumbencia, no estaba escrito que participaría, eran otros lo que tenían su papel asignado de protagonistas. Sus espías lo mantenían bien informado de todo, sabia como iba la guerra mágica y sobre toda las cosas sabía quien era Harry Potter. Otro mago mestizo, uno poderoso ligado tanto a la luz como a la oscuridad. Una singularidad que compartían algunos chicos de su generación. Ellos serian sus enemigos mortales y algunos sus aliados, pero tendría que esperar pacientemente el desarrollo de los acontecimientos
-¿Dónde está la varita invencible?- preguntó Lord Voldemort.
Grindelwald soltó una carcajada.
-¿Dónde crees tú?- Grindelwald realmente le veía el lado divertido al asunto- ¡Es que no estudiaste Historia de la Magia en Hogwarts! Dumbledore ganó y yo perdí. Si conoces bien la leyenda de esa reliquia mortal en especial, como cambia de manos la Varita del Sauco, te puedes imaginar quien la tiene.
Las pupilas verticales de los ojos de Voldemort se contrajeron hasta casi desaparecer en el rojo de sus ojos. Era tan simple la respuesta que hasta podía vérsele el lado divertido,solo que el Señor Tenebroso no tenía ni una pizca de sentido del humor. Con un movimiento brusco le dio la espalda a Gellert.
-Te has ganado un poco más de vida- dijo Voldemort- pero volveré por ti.
-Por supuesto que regresaras Tom- dijo Grindelwald restándole importancia- después de todo, el mundo todavía no es lo bastante grande para dos magos tenebrosos.
Es harto conocido para todos, que Lord Voldemort no volvió a pisar Nunmengard.
Mientras tanto, Gellert Grindelwald seguía esperando.
0o0
"Abro los ojos confundida, mientras una sensación de desasosiego se instala en mis huesos. Estoy de pie, mis dedos pisan la hierba húmeda, el cielo está cubierto de nubes y en lugar de azul es de un color anaranjado intenso, ah y hace frio, mucho frio. Giró sobre mi misma intentando determinar dónde estoy, me siento desorientada por un breve instante pero pronto recuerdo quien soy y porque estoy aquí, en este mundo de sueños que parece una bruma en mi cabeza, poco a poco mientras observo los detalles el lugar se me hace conocido. La garganta se me seca, intento tragar grueso pero no puedo, he recordado, donde estoy y lo que he hecho, una gran verdad me aturde puesto que sé que estoy aquí de nuevo.
La gente ordinaria cree que es infierno está lleno de llamas y hogueras, que el diablo te pincha con su tenedor mientras te hundes en un lago de lava, pues no es así, es diferente para cada uno de nosotros. ¿Cómo lo sé? Indiscutiblemente lo sé, lo siento, estoy justo aquí en este preciso momento. Este s mi propio infierno personal, uno hecho a la medida de mis miedos más profundos.
Hace mucho frio, demasiado, me abrazo a mi misma y me sorprendo cuando algo se atraviesa en el camino de mis brazos. Sé que estoy embarazada, pero aun así, no tengo tanto tiempo para tener este prominente vientre, sin embargo allí esta y puedo sentir al niño moviéndose dentro de mí. La sensación es rarísima, pero no me desagrada en lo absoluto, es como si tuviese peces nadando dentro de mi abdomen. No estoy seguro de que pensar acerca de mi teniendo un bebé, más aun, haciendo padre a un renuente Draco Malfoy. Ciertamente, no estamos en nuestro mejor momento como pareja, es más, estoy segura de que no va a querer saber nada de mi por algún tiempo, del niño, ni hablar, no tengo la menor idea de cómo se lo tomará, me siento muy insegura al respecto y muy asustada, pero por los momentos, el niño y yo estamos en paz uno con el otro, él o ella van a llegar irremediablemente, su padre y yo tendremos que madurar, al mismo tiempo, se percibe tan irreal. Claro, estoy dentro de una especie de sueño y no he tenido tiempo de procesar el hecho de que estoy embarazada, así que supongo que mi mente lo está haciendo por mí.
Los vellos de mi nuca se erizan. Aunque sé que todo esto está dentro de mi subconsciente, el temor es primitivo, instintivo y difícil de controlar. Si el guión va de acuerdo a mis otros sueños, se lo que pasará. El enemigo temido aun no llega, pero sin duda alguna vendrá, lo estoy esperando y él está esperando por mí. De hecho, está cerca. Lo puedo sentir en cada célula de mi cuerpo.
Aquel que destruimos, está aquí, muy cerca, en mi cabeza, en mis sueños, en mis peores pesadillas.
No tenía una exacta dimensión del miedo que me provoca, hasta que me he convertido en Marshall, porque de alguna manera, ahora veo cosas que me estaban ocultas. La pequeña Hermione que se le enfrentó en batalla, no tenía la más mínima idea de la verdadera dimensión de su maldad.
Ahora lo sé y le temo más que nunca.
Irónicamente, en alguna parte de mi alma, un resquicio de consciencia me hace pensar que después de todo esto no es más que un tren de consecuencias, del cual no me puedo bajar.
Él esta atormentándome, porque está decidido a cobrarse la venganza. Aunque esté en teoría muerto y enterrado.
Recuerdo vívidamente los detalles de este lugar, los escalones sucios de sangre, el patio lleno de arboles, incluso el columpio vacio que justo en este momento está balanceándose, burlándose de mí. Intento no mirar hacia el gran árbol que domina este patio, puesto que se lo que voy a ver, ya estuve aquí y ciertamente no tengo valor para enfrentarme a la muerte de esas dos pequeñas criaturas de nuevo, ni tampoco a verlo a él aquí, como se en la forma que voy a verlo.
¡Dios Santo! Esas pequeñas criaturas asesinadas y ultrajadas. Se quienes lo hicieron y porque, quizás el líder murió pero no las ideas y es esa la tristeza de su legado. Yo me propongo averiguar que más fue lo que dejó Voldemort aquí en el mundo de los vivos.
Sé exactamente que pasó, puesto que fui testigo. Puedes amar a alguien pero no puedes ser ciega a sus desvaríos, ese ha sido mi peor error en este asunto. Lo vi perder el control muchas veces, solo que es esta ocasión en específico a donde regreso una y otra vez en mis sueños. Aunque yo no sepa exactamente que significa , mi cerebro, en lo más profundo de mí ser, sabe que aquí está la clave.
Mis sentidos aumentados de Marshall retiraron el velo, ahora puedo ver a través de los hechizos y ocultamientos, imágenes oníricas que puede ser que no sean del todo reales, pero que cargadas de simbolismos, me ayudaran a descifrar aquello que lo atormenta. Lo que me atormenta a mí.
Su piel pálida brilla por el sudor que corre por sus brazos y por su torso, está desnudo de la cintura para arriba, sus músculos se contraen rítmicamente en su brazo y su torso mientras descarga su furia asesina. A pesar de que es incapaz de hacer contacto visual con otra cosa que no sea su víctima puedo detallar sus ojos, están rojos y brillantes, con las pupilas totalmente contraídas. Eso fue lo que me llamó mi atención en primer lugar, pero antes lo había descartado, porque no quería enfrentarme a ese enigma en particular, a posibilidades y misterios, no con él, con Draco Malfoy yo quería tener las cuentas claras, ya existían suficientes dificultades, humanas, sobrenaturales y mágicas entre los dos para agregar una más. Me engañé a mi misma y no puedo soportarlo, ahora que han caído los escudos, no puedo dejar de recriminarme a mí misma, ha estado frente a mis ojos durante un buen tiempo y yo no he reconocido los síntomas, no he reconocido las señales a pesar de yo misma fue víctima y testigo de hechizos parecidos durante la guerra. Yo más que nadie, que perseguí, busqué y destruí horrocruxes.
¿Cómo he sido tan tonta? La respuesta es fácil, estoy enamorada. Enamorada del enemigo que aun sigue siendo mi enemigo aun cuando yo y él nos neguemos a reconocerlo.
Horrocrux, la sola palabra enfría mi sangre y me lleva de vuelta a los momentos más difíciles de mi corta existencia. Horrocrux, la magia negra involucra su creación. Es un tabú, un pecado, la acción que condena a la maldad eterna al hechicero que se atreva a conjurarlo.
Hacer un Horrocrux es el inicio de la senda que lleva a la oscuridad. La contradicción de la bondad y la humanidad. Un camino que no puede traer más que dolor y muerte.
Es la teoría más fácil para explicar esta especie de posesión, esta desconexión con la realidad que hace de Draco Malfoy una verdadera máquina asesina. Sé que no es él, no puede ser él, yo que lo he visto en sus horas más bajas, que he sido testigo de su vulnerabilidad, yo soy testigo de que es un hombre que siente y padece, que un hombre así no puede ser lo que ha demostrado ser. Algo está sometiendo su voluntad, la prueba, el hecho de que consumiese opiáceos para dormirlo, para apaciguar esa conciencia maligna que invade su mente. Desde que lo sospecho, he estado haciendo lo que mejor se me da, investigar el fenómeno. Por eso, me he saltado la ley y he consentido esta especie de experimento. Tengo que admitir que estoy desesperada ante las perspectivas y deseo encontrar una solución por difícil que parezca. Draco Malfoy no puede morir. Pero si es un Horrocrux, tiene que ser destruido. Es una contradicción, mi contradicción y mi corazón sangra por contemplar siquiera esa posibilidad. Hasta ahora el único Horrocrux vivo que conozco fue la serpiente Naginni, pero siempre sospeche que pudiese haber un ser humano. Pero…. ¿Malfoy? ¿Por qué él?
No suena lógico, no es lógico, sobre todo porque Voldemort efectivamente fue destruido, no queda nada de él en este mundo, no porque Harry, Ron y yo destruimos todos los horrocruxes que había, todos absolutamente todos.
No pudimos habernos equivocado de esa forma. Existen pruebas contundentes de que no existen Horrocruxes.
Pero entonces ¿Qué demonios está pasando? ¿Qué se apoderó de Malfoy? o mejor dicho ¿Quién?
Por supuesto, tengo mi principal sospechoso. La razón, es simple, Voldemort regresa reiteradamente a protagonizar este sueño. Ni yo soy tan estúpida para descartarlo.
Una y otra vez, él levanta su arma contundente para estrellarse contra el cráneo de un hombre ya hace mucho tiempo muerto, fragmentos de hueso y sangre cubren su cara y su rubio cabello, está abstraído, totalmente concentrado en su tarea. La escena es dantesca, pero aun así no aparto los ojos, no puedo, tengo que fijar cada imagen en mi memoria, y por otro lado, verlo con ese par de horribles alas negras, es suficiente para tenerme fascinada y horrorizada al mismo tiempo.
La sensación de deja vú que tengo no es coincidencia, yo he revivido esto uno y otra vez e insisto, si he vuelto aquí, es porque aquí están las respuestas.
Draco termina su tarea y se para inmóvil, mirándome directamente, su mirada fija en mi pero al mismo tiempo no viéndome, ojos rojos, así como rojos están sus brazos cubiertos de sangre, la expresión de su mirada es vacua, así como el resto de su cara. Yo no me muevo un solo milímetro, aunque deseo salir de allí corriendo, no quiero saber pero tengo que comprender. Sus alas están extendidas y más que nunca me parece un ángel caído.
La sensación de peligro inminente no me abandona, no puedo verlo, pero puedo sentirlo, está justo detrás de mí.
Se coloca a mi lado y entonces es cuando desvío la vista. Quisiera encogerme para que no repare en mí, no quiero que se fije en mí. Es miedo, miedo llevado a la enésima potencia.
Lord Voldemort luce igual que la última vez que lo vi, envuelto en una túnica negra, con esa cara tan parecida a la de una serpiente, destilando malevolencia por los cuatro costados.
Si no fue un Horrocrux lo que hizo con Malfoy ¿Por qué está aquí? ¿Por qué?"
Lord Voldemort pasa de lado de Hermione quien está totalmente congelada un poco alejada de Draco, el mago oscuro se acerca al hombre rubio y este se arrodilla sumiso, extendiendo su brazo y abriendo la palma de su mano. Hermione puede ver claramente la estrella dorada del hechizo de vinculación, el Gomert Kaoillet. Voldemort apunta su varita a la estrella tatuada y entonces la marca se ennegrece.
Hermione no puede ocultar su sorpresa, es la primera vez que ve eso. Y mayor sorpresa es cuando siente que puede meterse en la mente de Lord Voldemort, pero después de todo, es ella o al menos su subconsciente la que está dirigiendo el sueño, al menos eso quiere creer, que puede todavía conservar el control de la situación.
El Señor Tenebroso sonríe, satisfecho de sí mismo y de la pequeña maldad que acaba de concretar, para él un asunto sin importancia, una pequeñez que solo involucra a los afectados, un regalo, una insignificancia para que recuerden, que es él, Lord Voldemort, quien controla la vida de todos, que no existe espacio para la ternura o la amistad, que él es quien vivo o muerto, con sus designios, dibuja la senda por la cual se deben regir sus adeptos. No hay espacio para esas tonterías, ni para las ilusiones de un jovencito.
En su interior, Lord Voldemort disfruta de corromper esas pequeñas cosas, tales como el amor de un joven hacia una muchacha o un hechizo de vinculación. No hay tiempo para esas cosas, no ahora, esto servirá tanto como una lección como un castigo. Un poco cosa, una maldad, despertando el animal depredador que todo llevamos dentro, alentando la violencia y la carnicería. Que mayor dolor que lo que amas sea destruido por tu propia mano.
De pronto Hermione siente que el paisaje cambia a su alrededor, eso es una novedad en ese sueño maldito, ahora no está en un patio engramado sino en una estancia de suelo de mármol, con grandes ventanales y arcos, hay mucha gente alrededor, puede ver sus formas desdibujadas, pero no sus caras. Trata de enfocar la vista pero solo consigue un intenso dolor de cabeza.
Draco sigue tirado en el piso, ahora luce más joven, casi un niño. Hermione no ve sus alas claramente, solo su contorno. La escena vuelve a repetirse, Lord Voldemort camina despacio hacia su adepto, desenfunda su varita y cuando esta toca su piel , el rostro de Draco se endurece, su expresión delata su dolor, aun así contiene las ganas de gritar, con valentía soporta la tortura. Gira su rostro y entonces en cuando la ve en la distancia, justo en frente, reconoce su rostro a duras penas, su corazón empieza a palpitar cuando ve su vientre hinchado, no sabe lo que significa, pero eso lo angustia, demasiado, baja sus ojos a sus manos y las encuentra llenas de sangre. En ese maldito experimento al cual ha sido sometido, no ha tenido control de absolutamente nada, se encuentra viajando entre escenas inconexas en su subconsciente. Ella ha estado escarbando, por mucho tiempo, se ha metido de manera despiadada dentro de su cabeza, lo ha obligado a retroceder a situaciones que preferiría olvidar, los asesinatos sin sentido que ha cometido. Nunca entendió porque sucedió, porque lo hizo, no lo entiende y quiere comprender que es lo que ha hecho, porque no puede contenerse de matar, porque siente ese odio tan penetrante, que vela sus sentidos y lo obliga a comportarse como un criminal.
Y ahora está allí de vuelta, a ese terrible suceso que lo marcó cuando tenía quince años. Solo por no ofrecer la respuesta adecuada en el momento justo, le tocó ser el cabeza de turco y ser maldecido por el propio Señor Tenebroso.
Lord Voldemort le dedica una carcajada siniestra, ríe y ríe, mientras maniobra delicadamente su varita. Draco cae al suelo, de pronto siente un intenso dolor de cabeza, es como si estuviesen abriéndole el cráneo, no puede pensar, no puede razonar. Su lógica y su inhibiciones se van por el caño, la mano le arde como si la tuviese metida en agua hirviendo, pero es su cabeza lo que lo está llevando literalmente a la locura.
De pronto, Voldemort detiene su tortura abruptamente, su rostro se levanta al cielo, su cuerpo se estremece y se gira violentamente. En una esquina, un hombre con una túnica con una capucha que oscurece su rostro. Voldemort da unos pasos para acercarse, toda su imponente figura de pronto es empequeñecida por ese visitante.
Hermione siente como si algo está fuera de lugar en ese sueño, miró al hombre vestido de negro y sintió que la pauta había cambiado, la hebra de los destinos súbitamente se había cortado en un sitio y hecho un nudo en otro sitio.
Fuera de pauta…se lo repetía mil y una vez….está fuera de pauta.
-Tú no deberías estar aquí- chilló Voldemort, su cara estaba contorsionada de rabia.
-El peligro acecha en las sombras- dijo el hombre- y siempre viene de donde menos te los esperas- luego miró a Hermione y le dijo- Algo oscuro se avecina.
Mientras tanto Draco Malfoy se arrastraba por el piso, gritando de dolor.
Hermione estaba completamente inmovilizada, de pronto quiso ayudar a Draco, socorrerlo, aliviarle el dolor, ve que sufre, con todas sus fuerzas intentó dar un paso, casi lo logra, entonces, súbitamente se quedo sin respiración y un dolor intenso se apoderó de su pecho. Cuando ella mira hacia abajo, sus manos buscan el lugar herido y solo se encuentran con su vientre abultado y por encima unas garras parecidas a cuchillos atravesando su tórax. La sangre corrió por sus ropas hasta hacer un charco a sus pies.
Una garra toma su hombro para sostenerla mientras que siente una lengua áspera lamiendo su cuello lujuriosamente.
Hermione cierra los ojos, quiere despertar, pero lo único que puede hacer es gritar.
0o0
Snape y Alistair no tardaron mucho en llegar a Londres, luego de atravesar varias calles, alcanzaron la cabina telefónica que era una de las entradas oficiales al ministerio. Se iban a meter allí, cuando percataron del paso de una sombra que ocultó el cielo momentáneamente, los dos se miraron fijamente. Solo fueron unos segundos, sin embargo una brisa fría, helada la acompañó. De los edificios aledaños estaban asomadas varias personas, que inmediatamente cerraron las ventanas.
-¿Qué fue eso?- preguntó Alistair.
Snape tenía la varita en la mano y fue haciendo varios hechizos comprobatorios por el lugar.
-No hay nada, sea lo que fuese, ya pasó- dijo Snape.
Alistair caminó varios pasos mirando todavía el cielo. Snape lo observó, parecía bastante concentrado.
-Cada minuto que paso más en esta ciudad mas se me erizan los cabellos- dijo Alistair casi hablando para sí mismo, extendió su mano y luego de un rato la contrajo en puño-poderes antiguos y desconocidos habitan aquí.
-Entonces mejor convendría no molestarlos- comentó Snape.
-A veces….simplemente es inevitable- dijo Alistair- mi sola presencia en este lugar es una ruptura. He alterado la pauta.
-Fue el riesgo que tomaste- dijo Snape- ahora es demasiado tarde. Pero si hubiese sido posible aconsejarte, mi respuesta hubiese sido: "No lo hagas". Muchos viajaron en el tiempo y en ninguna de las ocaciones fue bien o al menos obtuvieron el objetivo esperado.
-Lo hecho….hecho está- respondió Alistair.
Vieron en la lejanía, dos hombres caminando por las calles.
-Son Potter y Nott. No es momento de presentaciones- dijo Snape quien le dirigió una mirada a Alistair quien rápidamente se metió en la cabina telefónica. Iba a usar un hechizo desilusionador para llegar hasta el departamento de Misterios. Tenía un retraso de varias minutos y la ansiedad lo estaba carcomiendo. Esperaba que no hubiese sucedido algo malo.
-Jamás creí que diría esto pero me alegro de verte Snape- dijo Harry al llegar junto donde estaba Severus Snape.
-Snape- saludo Theo con una discreta inclinación de cabeza, luego miró a su alrededor, al parecer el acompañante de Snape se había esfumado.
-¿Viniste con alguien?- preguntó Harry ya que había visto a Alistair.
-Un amigo que he decidido reclutar- dijo Snape- se llama Alistair. Es completamente fiel a la causa.
-Tenemos problemas- dijo Theo- de hecho tenemos muchos problemas.
-¿De qué se trata?- preguntó Snape.
-Cientos, miles de Dementores acaban de cruzar la ciudad, era una horda- dijo Harry.
-Entonces es eso lo que acabo de ver y percibir ¿Atacaron a alguien?- preguntó Snape .
-No que sepamos, pero su presencia fue suficiente para afectar toda la ciudad- dijo Harry- debes reconocer que no es su comportamiento usual.
-Lo más probable es que fuesen convocados- dijo Snape pensativo- Potter, debo pedirte que despliegues a tus aurores.
-Hermione estaba considerando una ley marcial- respondió Harry- sin embargo no ha dado instrucciones precisas.
-Pues creo que debemos ponerla en práctica- dijo Snape- nuestros enemigos son poderosos, más poderosos de lo que creíamos si son capaces de conjurar la presencia de estos seres infernales. No nos equivocamos si no atacaron no tardaran en hacerlo.
-Es porque están juntando fuerzas- terminó Theo, Harry y Snape lo miraron, el hombre se encogió de hombros- es la única explicación por la cual no han atacado la ciudad los dementores. Tienen órdenes de ir reunirse en algún sitio.
-Los dementores no son seres que conocen la piedad- dijo Harry- esa fue una de las primeras cosas que me dijo el profesor Dumbledore.
-Un enemigo formidable- dijo Snape- otro más para la cuenta.
-Esta situación es cada vez más insostenible- dijo Harry- he tenido deserciones dentro de los aurores…los sangrelimpia. Tenemos más enemigos que amigos.
-Esto está a punto de ser una guerra civil- dijo Snape-es hora de convencer a la Srta. Granger que debe cambiar la estrategia. Su posición como Marshall genera simpatía por un lado…pero por el otro…
-No la quieren. Era de esperarse- dijo Theo- es lo lógico, ella es una hija de muggles. Algunos se sienten ofendidos.
-Tenemos una comunidad dividida- dijo Harry – si no encontramos una causa común, sin duda entraremos en una guerra civil.
-No solo necesitamos una causa común- aclaró Snape- necesitamos un líder común, alguien en donde confluyan los intereses y necesidades de los dos bandos. Solo así lograremos que los disidentes o al menos la gran mayoría dejen de atacar a los hijos de muggles y mestizos.
-Agruparé a los aurores y llamaré al consejo- dijo Harry entrando al ministerio.
Theo tenia la intensión de seguirlo, pero Snape lo tomó del brazo. Theo se liberó bruscamente, sentía animosidad hacia Snape o mejor dicho, estaba celoso por el hecho de que era cercano a Pansy.
-¿Qué quieres?-preguntó Theo.
-Tenemos un problema con Draco- dijo Severus Snape- necesito de tu ayuda.
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Los técnicos del experimento observaron inquietos sus pantallas, de pronto los signos vitales de Draco Malfoy y de Hermione Granger se dispararon. No era anormal que sucediese sino más bien señal de que probablemente los sujetos estaban entrando en una fase activa del sueño.
De pronto, la temperatura del sitio empezó a bajar rápidamente, los técnicos miraron desconcertados a los dos guardias que los acompañaban. Las llamas de las velas en los apliques que colgaban de las paredes de pronto se apagaron.
Excepto por el brillo fantasmal de la luz azul del electroliquido en la piscina, la estancia estaba completamente a oscuras.
El agua de la piscina pronto empieza a congelarse hasta que una capa de hielo la cubrió por completo, uno de los técnicos se quitó los audífonos asustado cuando los instrumentos se congelaron y las pantallas se apagaron.
Los guardias desenfundaron sus varitas y empezaron a mirar atentos hacia todos lados, intentando descubrir de donde provenía la amenaza. Draco Malfoy sumergido en la tina, comenzó a moverse convulsivamente, pero ninguno de los técnicos prestó atención al detalle que de pronto, bajo el agua, sus ojos se abrieron completamente rojos. Mientras tanto Hermnione yacía inconsciente sumergida en el agua congelada de su tina.
Metros de cableado empezaron a desenrollarse por sí mismos, como si cobrasen vida, tanto los guardias como los técnicos lanzaron hechizos a los cables, intentando detenerlos, pero estos se desplazaron velozmente en el aire, alcanzando a sus víctimas, enrollándose en sus cuellos y apretando con fuerza. Uno de los técnicos se llevó las manos al cable que al final se apretó tanto decapitándolo en el acto.
Draco salió de la tina completamente mojado e inmediatamente, la escarcha cubrió sus ropas, su cabello y sus pestañas. Y no solo eso, zarcillos de oscuridad se levantaban de todo su cuerpo, su piel estaba de una palidez cadavérica, se le notaban las venas debajo de la piel, sus labios estaban azulados. Cuando se movió lo hizo con una gracia letal, miraba hacia todos lados, buscando, examinando, valorando, atento a cualquier detalle, con un movimiento fluido de su mano, dirigió hacia un muro uno de los cables con un guardia enredado y lo golpeó varias veces hasta matarlo, el cuerpo cayó desmadejado, dejando un rastro de sangre en la pared.
Una leve sonrisa de satisfacción se dibujo en sus delgados labios, deambuló lentamente, con seguridad, al llegar al cadáver del hombre que había abatido, simplemente caminó por encima de él. Su mente estaba concentrada, buscando a alguien, hasta ese momento no lo veía, pero sabía que estaba allí, las otras personas no eran más que obstáculos que le impedían llegar hacia su objetivo.
La palma de su mano derecha ardía como si estuviese metida en un horno incandescente, igualmente su cabeza. Dentro de sí una consciencia totalmente ajena a él dictaba sus acciones, exigiéndole muerte y destrucción, para apagar su sufrimiento, la parte sensata de Draco intentaba imponer su lógica, sin embargo odio, ira, desolación, impotencia, todo eso alejaba el amor que sabía que sentía, la piedad que sabía que tenía. Pero todo eso era anulado y asfixiado por una voluntad superior a él.
En algún lugar escondido de su cabeza, Draco oyó una súplica : "Que me han hecho"
El técnico que todavía queda vivo, se arrastró hasta la tina donde yacía Hermione, y desesperadamente con sus puños trató de fracturar el hielo, golpeó con fuerza hasta que lo consiguió, quitó un electrodo de la cabeza de Hermione y ella despiertó inmediatamente, se incorporó y en ese mismo momento, frente a sus ojos, el hombre muere por asfixia.
Ella no tuvo ninguna oportunidad de ayudarlo.
Hermione naturalmente despertó aturdida y algo mareada, pero la muerte de un sujeto frente a sus propias narices y un fugaz reconocimiento del sitio, que parece una cueva de hielo en esos momentos, le hace ver que algo inesperado está sucediendo.
Se levantó tiritando y a duras penas logró salir de la tina, tenia los músculos agarrotados, estaba mojada y cuando sus pies tocaron el suelo se resbaló cayendo de bruces, el brazo que tenia inmovilizado en un cabestrillo se resintió, y ella lanzó un aullido de dolor, la adrenalina se disparó en su cuerpo, poniéndose alerta buscó su varita, pero entre tanto hielo no logró encontrarla. Casi se paraliza cuando ve a Draco Malfoy utilizando magia no verbal para controlar los cables y darle muerte a los dos guardias. Hermione emitió un sonido ahogado desde el fondo de su garganta y entonces él la oyó.
Fue un balsamó y al mismo tiempo escuchar su voz. Por un lado la marca pugnaba unirse con ella, entregarse a su cuerpo, besarla hasta dejarla sin aire, pero la corrupción cometida al hechizo de vinculación apartó en segundos cualquier sentimiento romántico, solo quedó la desesperación, el ansia de eliminarla, solo así conseguiría descansar.
Draco se giró lentamente y clavó sus ojos en ellas, una gran sonrisa sardónica se instaló en su cara. Hermione mira sus ojos, rojos y brillantes, con una mirada completamente inhumana, de pronto ella lo supo instintivamente, no habría modo de razonar con él en ese estado.
Imágenes fragmentadas de sus sueños pasan a velocidad de la luz en su cabeza, ella intentó encontrarle el sentido, pero confusa, decidió enfocarse en lo importante, huir.
Hermione no quiere enfrentar a Draco, no en esas condiciones. Ella sospecha una especie de posesión de parte de Voldemort, el mago oscuro hizo algo con su hechizo de vinculación que pone a Draco Malfoy fuera de sí, violento y con una fuerza tanto física como mágica nada despreciables. Lo sabe porque lo ha visto con sus propios ojos, solo que en esos momentos no entendía que sucedía, ahora que lo sabe aunque sea a medias, Hermione no está segura si es capaz de derrotarlo aun con sus poderes de Marshall, al mismo tiempo no desea averiguarlo. Lo que realmente ella quiere es ayudarlo, protegerlo, no herirlo.
Ella se levanta y echa a correr, pero Draco hizo un movimiento con una mano y ella de pronto fue lanzada por los aires hacia un muro. El dolor estalló en su espalda y en su cabeza cuando impactó su cuerpo sobre la superficie de piedra, Hermione cayó sentada totalmente arrecostada al muro, sus ojos se cerraron momentáneamente y al abrirlos observó como él siguió sonriente, la cree indefensa y a su merced, eso desató el instinto de supervivencia de Hermione. No es buena en magia no verbal, por lo menos no tan buena como Harry, pero las malditas runas de Marshall tendrán que servir de algo, al menos para neutralizarlo.
Su intensión de no herir a Malfoy se fue al garrete. Otro golpe así y el bebé que tenia dentro sufriría las consecuencias. Hermione se muerde un labio de la inquietud, para que negarlo, está asustada como el infierno.
Totalmente concentrada y teniendo tanto frio y dolor que apenas puede mover las manos, fijó su mente en las dos tinas, logrando despegarlas del suelo y enviarlas directo a Malfoy. Él las ve venir y envía dos poderosos hechizos con las manos para destruirlas. Fragmentos de cerámica salen disparados por todos lados y uno de ellos le corta la mejilla a Draco. Él se toca la herida y la vista de la sangre parecer enfurecerlo más aún, empieza a lanzar hechizos a diestra y siniestra y Hermione se incorpora, empezando a correr al borde de la pared, conjurando escudos y mas hechizos para defenderse. No reconoce los conjuros que está usando Draco, pero logran hacer grandes hoyos en todo el muro, ella sabe que si alguno da en su cuerpo, morirá de inmediato.
De pronto su retirada se ve impedida por un cerro de escombros, ella se gira y decide intentar lo imaginable.
-Malfoy….Malfoy- susurra ella- escúchame.
Por una milésima fracción de segundo, Draco bajó las manos, la duda se instaló en la cabeza, pero luego, el tatuaje en su mano empezó a arder, su corazón late frenéticamente y su mente se nubló de nuevo. Es como una especie de necesidad, una compulsión salida de su interior, necesitaba acabar con ella y necesitaba hacerlo ahora.
Hermione logró conjurar un encantamiento escudo antes de que la maldición la impactase. Era una suerte que él no tuviese una varita, había descubierto que Malfoy era excepcionalmente bueno con la magia no verbal, pero aun así no tenía el suficiente poder para convocar un Avada Kedavra sin varita. O por lo menos eso esperaba.
Sin embargo, su encantamiento no duraría mucho mas, se sentía débil y sin fuerzas, le dolía demasiado la espalda. Tenía que salir de allí a como de lugar y sobre todas las cosas, tenía que cuidar a su bebé.
Ella miró a lejos y divisó una especie de salida, Draco al parecer se dio cuenta de sus intensiones al instante, ella corrió lo más rápido que pudo y Draco la alcanzó tomándola del brazo, enseguida la apretujo contra él y unas de sus manos fue hasta el cuello de Hermione, levantándola en vilo del suelo y clavándola en la pared más cercana. Ella intentó deshacerse de su agarre y le clavó las uñas en la mano, así mismo le daba patadas en el pecho, pero Draco ni se movía, era casi como golpear un muro.
-¡Malfoy!- Hermione intentaba hablar pero le faltaba el aire. Draco hacia todo el intento para estrangularla.
De pronto ella estaba a punto de desmayarse, entonces decidió aprovechar la poca fuerza que le quedaba, levantó la rodilla y le dio justo en la entrepierna, el golpe fue tan fuerte que Draco inmediatamente la soltó y se inclinó por el dolor. Hermione vio su oportunidad y salió corriendo. Observaba como la puerta cada vez estaba más cerca, al mismo tiempo sentía los hechizos que iban pasando rasantes a su cuerpo
De pronto, de la nada, apareció un hombre, quien la jaló por el hombro colocándola detrás de su cuerpo, Hermione no podía verlo bien, lo tenia de espalda y solo pudo apreciar sus hombros anchos, su gran altura, un cabello largo y una espada colgando de un cinturón.
Alistair conjuró un escudo lo suficientemente amplio para protegerlo a los dos. Observó el lugar que conocía muy bien, la Sala en donde estaba la piscina de los pensamientos, ahora el sitio parecía una caverna de la Antártida, hielo recubriendo piso, paredes y techo. Algo se había manifestado allí, algo oscuro y malévolo, generalmente la magia oscura cuando se manifestaba con potencia, tendía a bajar la temperatura, porque su componente negativo, ejercía una atracción hacia lo positivo de la fuerza vital, más bien la absorbía, era un concepto físico-mágico reciente, la mayoría de las veces, sucedía de manera tan imperceptible que se tenía que tener una gran sensibilidad para notarlo. En este caso, debió haber sido casi una explosión nuclear de magia oscura puesto que absorbió todo el calor del sitio, probablemente de estar más tiempo allí, si Malfoy no la mataba, Hermione Granger se hubiese congelado. Alistair le echó un vistazo a los cuerpos caídos en combate, estaban cubiertos completamente de hielo. Giró la cabeza sobre su hombro y le dijo a Hermione.
-Mantente detrás de mí- Hermione asintió de acuerdo. No reconocía al sujeto, pero obviamente no era momento de presentaciones. Al parecer, contra todo pronóstico, alguien había acudido a ayudarla. Lo cual era bastante destacable, puesto que su presencia en ese lugar era un secreto y los únicos que lo sabían, apartando a Malfoy y a ella, ahora estaban muertos.
-No le hagas daño- dijo ella temblando perceptiblemente– no es consciente de lo que hace.
-Eso es obvio- masculló Alistair.
Draco se empecinó en atacar el escudo con todo lo que tenia, mientras Alistair retrocedía hasta una salida, una especie de túnel construido en la piedra, Hermione enseguida se metió e intentó protegerse.
-Vete- dijo Alistair al darse cuenta que probablemente tendría que abandonar pronto el escudo, podrían seguir así por años hasta que alguno se debilitará, analizando el hecho de que Draco Malfoy estaba utilizando una serie de hechizos de lo más complicados para destruir su escudo y no se notaba particularmente cansado, Alistair no perdería más tiempo. Su prioridad era Hermione Granger .
-No- replicó ella, no saldría de allí hasta ver a Draco vencido, contenido y sobre todas las cosas, vivo.
-¡Váyase!- ordenó Alistair mirando directamente a Hermione. Ella se sobresaltó un poco al ver sus ojos. Eran bastantes peculiares y el tono de su voz….modulado, extraño. Horas después Hermione todavía estaría analizando lo que sucedió, lo cierto fue que de pronto, al escuchar el mandato de Alistair, ella sin dudar un segundo y sin pelear, fue directamente hacia la salida. Fue como una especie de compulsión, ella se encontró indefensa frente a esa extraña magia. Sin embargo se mantuvo cerca para ver la lucha.
Cuando la fuerza del escudo pareció extinguirse, Alistair tomó su espada, y empezó a interceptar hechizos con ella. Draco Malfoy parecía dotado de una fuerza sobrenatural, pero al parecer consideró inútil seguir usando magia, veía a Hermione escondida en un túnel y frenéticamente intentaba llegar a ella. Cogió una cadena de metal y la balanceó, intentando golpear a su oponente, Alistair echó la parte superior de su cuerpo para evitar la embestida. Draco golpeó una y otra vez.
Hermione sintió que alguien la tomaba por la cintura y la ponía a resguardo más atrás en el túnel, intentó zafarse pero se tranquilizó a medias al ver quiénes eran: Severus Snape, acompañado de Theo Nott.
-Snape- gimió ella y luego intentó explicar señalando a los dos hombres que lucharon- Malfoy….
-El consejo está reunido en los niveles superiores- dijo Snape – Potter está imponiendo la ley marcial, debes llegar a los niveles superiores del Ministerio a coordinar la defensa.
-¿De qué se trata?- dijo ella.
-Dementores….cientos…miles- dijo Snape.
-Corre- apremió Nott- Sal de aquí.
-Pero….Malfoy- dijo ella insegura.
-Nosotros nos encargaremos de Draco- dijo Snape- sé lo que intentaste aquí y ha cometido un error, espero que no sea demasiado tarde.
-Debo explicarte, Malfoy está controlado por una especie de hechizo- dijo ella con la voz entrecortada- por lo que pude averiguar, una maldición de Voldemort.
-Ya me lo explicaras más tarde- dijo Snape.
Seguido de esto, entraron a la estancia y Theo casi se resbala por el hielo del piso, se colocaron a ambos lados de Alistair, quien había convocado otro escudo lo suficientemente grande para protegerlo a los tres.
-Ya era hora que llegara, esto se está haciendo bien difícil- dijo Alistair dirigiéndose a Snape- no puedo matarlo y no puedo dejar que me mate. Eso acorta mis opciones. Añadiendo la circunstancia de que es malditamente bueno haciendo hechizos.
-Eso era lo esperable- dijo Snape- es un mago con entrenamiento de mortifago.
-Aún así, todos tenemos nuestro interruptor de off, sabemos cuándo terminar, él está peor que el conejo de Energizer- dijo Alistair. Theo lo escuchó y casi se ahoga reprimiendo una carcajada, se obligó a mirar al hombre con el que Snape hablaba. Alistair siguió comentando- todo tiene un límite, utilizar tanta energía mágica pasa factura tarde o temprano.
-No parará a menos que nosotros lo paremos o muramos- dijo Snape. -Vete con Hermione, Theodore y yo lucharemos contra Draco.
Nott alternaba la mirada entre Draco y el extraño compañero de Snape. Cuando Alistair giró la cabeza al escuchar el nombre y lo miró directamente a la cara, Theo casi dio un salto de la sorpresa. La apariencia del sujeto lo descolocó por un instante, sus ojos, eran demasiado claros, demasiado plateados, como si sus pupilas estuviesen veladas. Era como si estuviese...¿ciego?
El reconocimiento rápido que le dedicó el hombre le confirmó a Theo que no estaba ciego. Era joven, más o menos su edad y de su estatura. Se le hizo conocido el rostro, pero los ojos atraían tanto su atención, que finalmente no logró encontrar algún parecido. Vestía unas extrañas ropas negras y llevaba una espada. ¡Una espada! ¿Quién demonio llevaba espadas en la era moderna? Nadie que conociese, las espadas no se utilizaban para luchar desde hacía más de trescientos años y en cuantos a las mágicas, eran pocas y estaban en los museos, sin duda las varitas eran más fiables y no incomodaban tanto para llevarlas debajo de la ropa. Snape le había hablado de un nuevo aliado, un tipo llamado Alan o Alistair, el amigo de un amigo o quien sabe que, no estaba seguro, pero vaya sorpresa, Theo miró a Snape con el ceño fruncido ¿En serio? ¿Espadas?
Alistair no podía sobreponerse del shock de verse en la cara del otro hombre como si estuviese frente al espejo. Theo Nott, 26 años más joven, con una barba poco tupida y los cabellos largos cayéndole en el rostro, era exactamente igual a él, para Alistair fue una sorpresa demasiado grande para digerir.
¿Cómo en la vida santa…..? Si no estuviese tan ocupado con el escudo, sin duda de su boca hubiesen salido unas cuantas blasfemias.
Fue como una epifanía, Alistair de pronto se sintió como un completo imbécil, al parecer toda la vida lo tuvo ante sus ojos y no quiso o no pudo verlo, obviamente no tenía pruebas y de pronto estaba agarrándose a un clavo ardiendo. Era una locura y no podía dejar de lado su incredulidad. Tenía que ser un error, no podía ser.
Alistair se dio la vuelta y salió del sitio corriendo, Hermione estaba más adelante, él la tomó firmemente por un codo y la guió.
-¿Quién eres tú?-preguntó Hermione.
-Un colega de Snape.
-Aja- dijo Hermione en modo quisquilloso- ¿De dónde saliste?
-No hay tiempo para hablar- dijo Alistair y de pronto ella se detuvo.
-Como sabía que estaba allí, era un secreto- insistió Hermione.
-Escúcheme señora- dijo Alistair colocándole las manos en los hombros- necesito que confié en mi ahora, más tarde podrá interrogarme todo lo que quiera pero ahora debemos ir al nivel superior, al último piso.
-Escúchame tú a mi….no sé quién eres ni de dónde demonios viniste- dijo Hermione desafiante-No voy a dejar este sitio, no hasta cerciorarme que Draco Malfoy está a salvo.
Alistair se armó de paciencia, después de todo, conocía de primera mano la legendaria terquedad de su futura suegra. No era que no hubiese tenido que escucharla de vez en cuando. Como toda madre, no aceptaba que Anne estuviese casada y tomase sus propias decisiones. Más de una vez sirvió de árbitro con esas dos. En toda su jodida familia, la consanguinea y la política, al parecer el único a quien no le gustaban especialmente las discusiones era él.
-Señora…yo entiendo que está preocupada, pero debe confiar en mí- dijo Alistair- si Severus Snape dice que se encargará de la situación, seguramente va a hacerlo y no creo que le haga daño al Sr. Malfoy, después de todo, por lo que se , le tiene bastante cariño y es su aliado. Por lo pronto, es obvio que usted no está a salvo en este sitio, así que si me permite, deseo ayudarla.
Hermione respiró profundo dos veces y trató de calmarse. Lo que decía ese sujeto era la verdad, si existía alguien que no le haría daño a Malfoy , ese era Snape. Sabía que la situación era delicada y que por una extraña circunstancia, Draco había enfilado sus ansias asesinas hacia ella. Era evidente que tenía que salir de allí.
-Está bien, iré contigo- dijo finalmente Hermione mirando hacia el final del túnel, donde rayos luminosos iban y venían. Su mano le temblaba tanto que tuvo que apretarla en un puño. Una lagrima rebelde pugno por salir de sus ojos, ella se apresuró a limpiarse. No podía creer que Malfoy hubiese estado a punto de matarla.
-Tengo que encontrar a Harry Potter- dijo ella mientras seguían caminando por los desolados pasillos.
-El Sr. Potter la está esperando- dijo Alistair- ahora si puede correr, corra.
0o0
Pansy abrió los ojos intempestivamente, sobresaltada se incorporó de la cama. Extrañada, buscó a su lado el cálido cuerpo de Alex, pero no lo encontró, se apuró a levantarse, cuando de pronto.
-No te muevas- ella miró en dirección a la voz y sofocó un grito.
Un hombre estaba sentado en una silla en una esquina de la habitación y tenía sobre sus rodillas a Alex, que estaba dormida.
Pansy inmediatamente buscó su varita debajo de la almohada.
-Yo que tú no haría eso- dijo Jaden Scabior apuntando con su varita a la cabeza de Alexandra. No le haría daño a la niña, pero la madre no tenia porque saberlo.
-Suéltala- dijo Pansy en voz baja- no le haga daño- Jaden la miró directamente a los ojos y Pansy lo reconoció de insofacto.
Era Scabior, escalofríos empezaron a correr por su espalda. ¿Qué hacía allí? ¿Cómo había podido salvar las defensas de la casa? Pansy empezó a examinar cada ángulo de la habitación, los nervios estaban consumiéndola, conocía perfectamente al sujeto, sus antecedentes, lo cruel que era, de solo ver a su hija en su poder, le temblaban las entrañas.
-Las he estado buscando….mucho tiempo, ha sido quizás el mayor reto de mi vida, después de todo, soy el mejor rastreador que existe, no por algo, yo acuñé el termino de "carroñero" para mí mismo- dijo Scabior en voz baja, su nariz se acercó al cabello de Alex y lo olfateó con deleite- el olor de la inocencia. Lástima, para lo poco que va a durar.
Pansy vio con horror como Jaden acariciaba las piernas de su hija. Ella estaba a punto de gritar de las ganas que tenía de matarlo, pero el hombre se detuvo antes de llegar a las rodillas y soltó una carcajada siniestra.
-Peter- gritó Jaden, un hombre robusto apareció en la puerta. Jaden le hizo una seña y el sujeto agarró a la niña.
Pansy se paró de la cama a toda velocidad, con la intensión de atacar a quienes se llevaban a su hija, pero Jaden la interceptó, la tomó por los cabellos y la lanzó contra la pared.
Pansy se levantó a duras penas, las lágrimas le salían de los ojos incontenibles, no se daba cuenta pero estaba gritando como loca.
-¿Dónde la llevan? ¿Dónde?- ella volvió a lanzarse contra Jaden pero él rápidamente desenfundó sus garras y empujándolas en el abdomen de Pansy, literalmente la dejó clavada inmóvil entre él y la pared. Ella sintió como la sangre subía a su garganta. El dolor era intenso, de pronto estaba pálida como un cadáver.
-Es increíble lo tontos que pueden ser algunos, creyendo que unas insignificantes barreras mágicas me detendrían- dijo Jaden- han perdido, ahora yo tengo a la niña.
-Alex- sollozó lastimeramente Pansy, quien impotente, observaba con la visión borrosa como se llevaban a su hija.
-Eres tan hermosa- dijo Jaden olfateando su cuello desnudo, cuando llegó a su pecho, le mordió con fuerza la curva superior de uno de sus senos. Pansy llevaba su ropa de dormir, una pequeña bata de tirantes de seda que le quedaba a media pierna.
-Sabes, no me he cobrado mi derrota…ya sabes…en Gringotts- dijo él- creo que llegó el momento de pagar.
La cabeza de Pansy se bamboleaba de un lado a otro, la pérdida de sangre era demasiado rápida, no tenía fuerzas para resistirse. Jaden utilizó su otra garra para arañarle la cara, el cuello, los senos y la espalda, pronto el tejido del vestido de deshizo y ella quedó completamente desnuda y cubierta totalmente de sangre.
Jaden se la montó a horcajadas sobre su cuerpo, la obligó a abrir las piernas, ella con pánico supo inmediatamente lo que ese hombre se proponía hacer con ella. La iba a violar, tal cual era su costumbre y por supuesto, después, iba a rematarla. Decidida a morir antes de permitirse, levantó una mano y la puso sobre el ojo oscuro de Jaden Scabior, ella metió sus dedos en la cuenca ocular mientras que el hombre intentaba sacársela de encima. Pansy gritó de rabia y apretó su mano hasta que súbitamente Jaden se separó de ella, cubriéndose la cara llena de sangre con una mano. Pansy estaba sentada y cuando fijó la vista en su propia mano, se dio cuenta de que le había sacado el ojo.
Los gritos de Jaden eran angustiosos. Pansy decidió no perder el tiempo, se levantó para salir de allí rápidamente, pero la sangre que cubría el piso hizo que se resbalará, entonces sintió al hombre montado encima de ella, Jaden Scabior la tomó por el cabello y jaló su cabeza hasta que su cuello se arqueó hasta lo imposible.
-Maldita…. ¡Que me has hecho!-el tono de voz de Jaden era oscuro y lastimero, desesperado.
Entonces empezó a golpear la cabeza de Pansy contra el piso, una y otra vez.
-Maldita….Maldita…..Maldita-Jaden esta frenético, enloquecido golpeándola, ella gritó unos segundos, él seguía impactándole el cráneo contra la moqueta, pronto los gritos de Pansy fueron reemplazados por el escalofriante ruido del hueso fracturándose.
Jaden solo paró cuando se dio cuenta de que ella estaba inerte, había sangre por todos lados, salpicando las paredes y derramándose en el suelo.
El hombre se levantó tambaleante, pasó por encima de Pansy y salió de esa habitación sin mirar ni una sola vez a su víctima.
Pansy quedó con los ojos abiertos, vidriosos, no respiraba. Durante unos minutos, su alma se debatió entre la vida y la muerte, sus heridas eran terribles, quería alejarse del dolor, pero al final, su voluntad de vivir ganó, ella no podía dejar a su pequeña sola en el mundo, jamás. Entonces el soplo vital volvió a su cuerpo y con un gemido lastimero, el aire regresó a sus pulmones, ella de pronto, parpadeó y poco a poco empezó a recuperar la consciencia. Le dolía terriblemente la cabeza, sintió algo corriendo por su cara que le nublaba la vista, cuando llegó a su boca lo saboreó y se dio cuenta de que era sangre….su sangre.
Intentó incorporarse, pero apenas tenía fuerzas, solo pudo arrastrarse, sus manos le temblaban y apenas podía asirse al piso, en su esfuerzo se rompió todas las uñas y se dejó las puntas de los dedos en carne viva. Era inútil, no podía caminar, no podía defenderse de nada mas, no podría rescatar a su hija. De pronto empezó a llorar.
-Alex….Alex- gimió Pansy desde el fondo de su corazón.
0o0
Draco miró a sus oponentes, valorándolos, el escudo poco a poco fue desvaneciéndose, así que observó a Nott y a Snape detenidamente. En algún lugar de su consciencia, él sabía que lo que hacía estaba mal, enfrentarse a dos de sus amigos. Pero no podía evitarlo.
-¡Draco! ¿Qué demonios está sucediendo? ¡Atacaste a Hermione! ¡A Hermione!- gritó Theo.
-¡Calla!- dijo Snape.
Solo de escuchar su nombre, la oleada de rabia quiso arremeter de nuevo contra él. Lanzó dos hechizos con sus manos. Snape y Theo se separaron corriendo a ambos lados hasta rodearlo, Draco les enviaba hechizos, levitaba escombros contra ellos, cualquier cosa. Snape lograba evadirlos convocando conjuros con su varita, en determinado momento Theo en plena carrera logró escalar el muro de lado, haciendo gala de su agilidad y de sus dotes de mortifago, que lo hacían desafiar la gravedad a gusto.
Ahora Draco tenía a sus contrincantes de lado a lado, se fijó en los cables caídos y logró levantarlos del suelo a voluntad. Theo lo vio primero y dio un salto, Snape tuvo sus pies enredados y cayó de bruces, soltando la varita del impacto. Draco se giró hacia él y convocó una esfera de fuego ardiendo en sus manos, pero antes de poder terminar el hechizo, Theo se le fue encima. Estuvieron forcejando en el suelo unos segundos, Draco logró colocarse boca arriba y de una patada se sacó a Theo de encima.
Theo salió despedido, pero no perdió equilibrio, corrió hacia Draco y empezó a darle puñetazos rápidamente, el rubio se defendía bastante bien, lo pateó de nuevo en el pecho y dando un giro sobre sí mismo, levantó la pierna y le pateó la cara.
Pero Theo Nott era un hueso muy duro de roer, sintió el golpe en su mandíbula y se mordió la lengua hasta hacerse sangre, aun así logró lanzarle un derechazo a Draco, dejándolo desorientado por un instante, Theo aprovechó su escasa ventaja y empezó a golpearlo hasta que le dolió la mano, Draco retrocedía paso a paso, recibiendo impactos en su cara y en su pecho, hasta que cayó. Theo se sintió ganador y bajó la guardia un solo segundo, Draco entonces desde el suelo, levanto la mano y conjuró un Desmaius no verbal que levantó a Theo por los aires y lo clavó de nuevo contra la pared, suspendiéndolo en el aire. Draco se levantó e iba hasta él para terminar el trabajo, cuando de pronto sintió una mano en el hombro, se giró rápidamente y en su cara impacto un puñetazo de parte de Severus Snape que lo dejó completamente inconsciente en el suelo.
Theo también cayó al piso liberado por el hechizo. Recomponiéndose, finalmente caminó hasta Draco, viéndolo despatarrado en el suelo y a Snape examinándose los nudillos de la mano.
-¡UFFF! Buen golpe- dijo Theo todavía sin poder creérselo- nunca pensé que fuese a ensuciarse las manos con algo tan vulgar como el boxeo callejero.
Snape rodó los ojos.
-Puedes callarte por un segundo- dijo Snape sacando unas esposas mágicas- hay que contenerlo, algo me dice que no durará mucho sin sentido.
-Mejor idea sería despertarlo del todo- dijo Theo- después de todo, alguien tiene que dar una explicación. Este lugar es un desastre.
Theo le puso las esposas a Draco y luego con la punta de su varita, hizo un hechizo aguamenti que le dio justo en el rostro. Draco despertó y empezó a lanzar patadas, cuando abrió los ojos estaban rojos de nuevo. Intentó quitarse las esposas o hacer algún hechizo, pronto se dio cuenta de que era completamente inútil. Poco a poco, la ira desapareció, era completamente consciente de lo que había sucedido, pero estaba confundido. Recordaba el odio que le había generado estar sujeto a esa maldita maquina, contra los guardias, su lucha con Hermione.
Draco hizo una mueca en la cabeza…"Hermione" pensó en ella y una oleada de furia lo sacudió, para luego dejarlo melancólico y triste. Obviamente se estaba volviendo loco. No quería dañarla, pero al mismo tiempo, era como si no pudiese evitarlo. Recordaba completamente el sueño, recordarla haberla visto embarazada ¿Embarazada? Ella no estaba embarazada, no que él supiese, no de ninguna manera, eso era imposible.
-Libérame- dijo Draco con la voz ronca. El tono de su piel adquiria normalidad, sus ojos volvieron a ser grises.
-Por tu propio bien, eso no será posible- dijo Snape- ahora levantarte, tenemos que salir de aquí.
Theo lo jaló por un brazo para levantarlo.
-Estas en graves problemas- dijo Snape-A las personas que estaban aquí contigo no les fue demasiado bien.
Draco asintió, poco a poco, fragmentos de recuerdos llegaban a su memoria y la desazón se instalaba en su corazón, no había sido su intensión matarlos, solo quería salir de allí, pero de alguna manera, todo se había salido de control, mejor dicho, él se había ido de olla. No era la primera vez que sucedía, de hecho tenía un lamentable historial a sus espaldas, pero …y entonces dudó, en esta ocasión era diferente, esas eran personas inocentes.
¿O no? La verdad era que lo retuvieron contra su voluntad, siguiendo las órdenes de su esposa, que obviamente no merecía ser tratada como tal. Hermione lo había traicionado. No podía perdonarla, tenía que encontrarla y tenía que….
Draco paró en seco su desvarió. Poco a poco fue consciente de que algo extraño le sucedía. Estaba pensando cosas que….honestamente pasar de la euforia a la tristeza y de la tristeza a la ira en cuestión de segundos no era lo suyo. Si, era cierto que estaba furioso con ella, pero la quería, por supuesto que sentía por ella, era imposible estar planteándose….¿Matarla?
Miró los restos de las personas que había asesinado. Si, de seguro estaba metido en muchos problemas.
-¿Dónde está Hermione?-preguntó Draco mirando por todos lados, necesitaba saber si estaba bien. No recordaba exactamente lo que había sucedido, era como si tuviese una niebla en la cabeza.
-La Srta. Granger está a salvo- dijo Snape.
-Y no precisamente por causa tuya- agregó Nott-¿Por qué hiciste esto? ¿Te has vuelto loco?- luego paseó por la estancia- A todas estas, que diablos estaba sucediendo aquí.
-Intentaban entrar en mi cabeza- explicó Draco- por orden de Granger. Ella ideó todo esto para mi, puesto que no deseaba confesarle algunas cosas.
-¿Qué cosas?-preguntó Nott.
Draco y Theo se miraron largamente. El rubio todavía era renuente a hablar de lo que le sucedia, Theo Nott casi por osmosis así lo entendió.
-No tenemos tiempo- dijo Snape y luego dirigiéndose a Theo- Tienes que sacarlo de aquí, los túneles subterráneos del ministerio son la mejor opción para salir de la ciudad, por las calles es imposible. Váyanse y luego me reuniré con ustedes.
Draco miraba intensamente a Snape.
-¿Tienes alguna idea de lo que me pasó?- preguntó Draco-Por un momento sentía que estaba soñando y de pronto…no sé cómo describirlo.
Snape observó a Draco, estaba pálido, totalmente mojado, el cabello le caía frente a la cara, sin embargo sus ojos ya no estaban enrojecidos.
-No mas teorías que las de siempre- dijo Snape- sin embargo va a ser muy interesante escuchar la perspectiva de la Srta. Granger.
-Me siento..extraño- dijo Draco con voz queda.
-Presiento que este interrogatorio Marshall ha desatado cualquiera que fuese el amarre que tenias dentro de tu cabeza. Mira este lugar, está totalmente congelado y si no me equivoco, tú provocaste todo esto, es magia negra, siempre lo sospeche, la maldición de Voldemort al parecer no era lo que creíamos- dijo Severus- no quiero drogarte, no me parece que sea la solución. Tienes que hacer un esfuerzo y controlarlo.
-Ella….- Draco miró a sus pies- No puedo verla, no puedo controlarlo con ella presente. Es lo único que puedo decirte en este momento. Es como si no pudiese dejar de desear hacerle daño.
-No puedes hacerle daño…ella….Hermione es tu mujer- dijo Theo- es imposible que quieras dañarla.
Draco lo miró fijamente, de pronto sus ojos destilaron veneno puro, un destello de rojo cruzó sus pupilas, de pronto empezó a temblar.
-Por otro lado….creo que es mejor que no te acerques a ella- confirmó Theo retrocediendo de la impresión. Era una locura, pero de pronto le dio la impresión, que existían dos seres en el cuerpo de Draco Malfoy.
-Draco…enfócate- dijo Snape.
Draco respiró unas cuantas veces y de pronto se sintió mejor.
-Debe estar consciente de que vuelves a ser un fugitivo ante la ley- dijo Snape- al menos hasta que logremos hacer un caso a tu favor.
Draco miró al cielo y cerró los ojos. Al parecer, esta vez la había jodido completamente. Bien, estaba hecho y correría con las consecuencias. La maldición de Voldemort estaba descontrolada y al parecer estaba convertido en una perfecta bestia asesina. Hasta que no encontrase la solución, tendría que mantenerse alejado.
-Acepto que este sin duda no es mi mejor día- contestó Draco.
-¡Vámonos!- dijo Theo y lo empujó para que caminase con él-No sé cómo demonios haces Draco, pero honestamente te metes en unas situaciones imposibles.
Draco se detuvo frente a Snape.
-Necesito que le digas, que le expliques….yo…le he dicho cosas, demonios he hecho cosas- dijo Draco meneando la cabeza de un lado a otro.
-No es tonta, pero si imprudente, quiso ayudarte, obviamente no obtuvo el resultado que esperaba, pero no es tu culpa y ella lo sabe- Snape intentaba ofrecerle animo.
-No…no entiendes- dijo Draco- esto nos pone en direcciones opuestas. No puedo volver aquí, seré un fugitivo de la ley, independientemente, han muerto personas. Ella es la Marshall de Inglaterra, está obligada por un juramento a cumplir la ley. Dile- Draco se acercó a Snape- dile que olvide cualquier cosa entre nosotros….dile que la libero de cualquier obligación, hazle entender que no sé si hay remedio para mí, pero que en todo caso, yo he tomado mi camino y no puedo….no puedo compartirlo con ella, ya no más.
-Cálmate- dijo Snape- en este momento no estás totalmente lucido. Descansa y veras las cosas un poco mejor.
Draco esbozó una sonrisa trágica. Dudaba que la situación mejorará alguna vez. Fueron las cosas que le dijo, lo que le hizo. La sensación de pérdida que tenía no se aliviaría con el sueño ni con el descanso, la maldición que tenía en su interior exigiéndole sangre, su sangre, haría imposible que viese un panorama favorable. Tenía que alejarse, irse, buscar una solución a su problema si la había y si no había remedio...no sabía qué rayos haría, pero de lo que estaba seguro era que no debía acercarse a Hermione Granger bajo ninguna circunstancia.
La bilis subió por su garganta y su cabeza empezó a dolerle con intensidad, sentimientos de ira y odio hacia ella lo envolvieron, era tan intenso que no lo dejaban pensar en ninguna otra cosa.
La triste realidad, era que el camino que iba a escoger, era uno largo y solitario. En una fracción de segundo, Draco Malfoy tomó una decisión.
-Vas a mejorar- Snape le dio una palmada en el brazo. Draco de pronto se sintió como un niño, totalmente expuesto e indefenso. Snape lo miró con esos ojos negros que tenían, insondables, misteriosos pero al mismo tiempo llenos de seguridad- Vas a mejorar, superar esto, porque tú eres Draco Malfoy y tienes el don de sobrevivir a cualquier situación por adversa que sea. Yo confió en ti. Y te ayudaré a encontrar una solución.
Draco asintió pero no dijo absolutamente nada. Era encomiable que Snape siguiera creyendo en él cuando estaba a punto de perder las esperanzas.
Finalmente se fue con Theo. Juntos bajaron unas escaleras y caminaron un buen trecho por varios túneles, hasta que llegaron a una reja. Draco había estado pensando, analizando su próximo paso a seguir, concretando un plan. Le fastidiaba estar en la posición del prisionero. Theo no le quitaba los ojos de encima, Draco sabía que tenía que evadirlo, puesto que a donde tenía planificado ir, no podría llevárselo, era demasiado arriesgado. Como siempre, Draco iba a resolver sus problemas por sí mismo.
-Después de esta reja, estaremos debajo del metro de la ciudad, de allí a cinco kilómetros, cruzaremos debajo del nivel del rio, hasta llegar a las afueras- dijo Theo mientras que con su varita, practicaba un Alohmora a la cerradura.
-Theo….tienes que dejarme ir- dijo Draco, su tono era decidido y sin derecho a replica.
-¡Estas de coña!- exclamó Theo cansinamente- tengo que vigilarte. Lo dijo Snape y no es que me agrade seguir sus ordenes, pero en este caso tiene razón, tú has hecho un desastre y tenemos que justificar porque demonios hiciste ….pues lo que hiciste.
-Vas a dejare ir- dijo Draco mirando fijamente a Nott y hablando con frialdad- y vas a hacerlo puesto que a cambio, yo te diré algo.
-No seas estúpido- dijo Theo- nada de lo que me digas me hará dejarte en libertad. Eres mi hermano y si vas a odiarme por esto, que así sea, pero no voy a dejar que te jodas a ti mismo.
-Se trata de Pansy- dijo Draco.
-No me interesa que hace ni con quien se acuesta- dijo Theo mientras examinaba la reja que protegía el túnel de salida del ministerio hasta la ciudad de Londres-Pansy es asunto del pasado, te lo he dicho mil veces.
-Ella te ha mentido- dijo fríamente Draco- te ha ocultado algo…un asunto importante.
-Ya te lo dije- exclamó Theo fuera de sus casillas. Era increíble como perdía el control con respecto a Pansy, tantas emociones dirigidas a ella, todas en conflicto, era la mejor manera de ponerle con un pie en el filo del abismo. Su respuesta fue dura y tajante- no es de mi interés.
-Ella tiene una hija, te la escondió durante años, Snape lo sabe también- Theo se giró bruscamente y miró fijamente a Draco.
-¿Qué dijiste?- preguntó Theo absolutamente sorprendido.
-Es la verdad, yo la conozco, es una niña de 4 años idéntica físicamente a ti- dijo Draco- ella me pidió que no te lo dijese….nunca.
Una oleada de indignación llenó cada poro, cada célula de Theo. Estaba incrédulo, no podía ser, pero al mismo tiempo, al leer la expresión del rostro de Draco, supo que era verdad lo que le decía. Sus ojos se humedecieron, mientras que su respiración se hizo mas áspera y su corazón latía tan fuerte que amenazaba con salirse de su pecho.
Draco en ese momento aprovechó el desconcierto de Theo y juntando ambas manos esposadas le dio un golpe a Theo en la cara tan fuerte que lo hizo caer. Draco se apresuró a quitarle la varita y con un conjuro se liberó de las esposas.
Era una suerte de que Theo hubiese caído en la trampa más vieja del mundo. Draco le quitó la varita, no le gustó golpearlo, menos decirle lo de Pansy, pero decidió jugárselo todo por el todo. Se sentía mezquino y miserable, pero que más daba, al parecer no solo perdía a Hermione, sino que traicionaba a sus dos mejores amigos.
Esperaba que al final, al menos valiese la pena. Si salían vivos de esta, se sentiría satisfecho.
Una imagen inundó su memoria y fue suficiente para hacerlo tambalear. Draco se apoyó con las dos manos en la pared y respiró profundo.
"Un bebé" él dio un suspiro. Quería dejar de pensar en ello, pero no podía, sus emociones estaban a flor de piel, se sentía confuso, traicionado por la vida, con rabia, impotencia. Apretó las manos en puños contra la piedra. Su corazón latía con fuerza, quería gritar, gritar hasta quedarse sin voz. ¿Cuándo coño ella pensaba decírselo? ¿Antes o después de exprimirle el cerebro intentando averiguar lo que deseaba saber? Draco le dio un puñetazo a la pared y se hizo sangre en los nudillos.
Era imposible, ¿cómo demonios ella estaba embarazada? o era algún truco metal de ese maldito experimento destinado a sacarlo de sus casillas, desmoronando todo el futuro que él se había construido por años. ¿Qué dios en su sano juicio le permitía ser padre? Él era la peor opción posible para ser el padre de nadie. Fue un mortifago, ahora era un asesino, un mercenario, un tipo sin ley, un prófugo y para colmo estaba maldito. ¿Qué clase de ejemplo le daría él a su hijo? Existía una buena razón por la cual había decidido no tener descendencia. Ella lo sabía, se lo dijo mil y una vez, Hermione aceptó ser su mujer a sabiendas que jamás tendrían niños. Draco tenía temor, miedo de que su hijo lo llegase a odiar por ser quien era, por sus crímenes y delitos, por sus errores, así como él llegó a odiar a Lucius Malfoy por someterlo a la voluntad de Voldermort, por convertirlo en mortifago siendo apenas un chiquillo. No iba a ser un padre como el suyo, de hecho jamás iba a ser padre. Draco sabía que era una imposición difícil de aceptar para cualquier mujer, lo entendía y por eso le dio opciones, un matrimonio de nombre y no de hecho, la libertad de unirse a otro si ese era su deseo, él no interferiría, por respeto, porque la quería, porque Hermione Granger se hizo un hueco en el corazón, porque no la podía expulsar de allí ni aunque quisiese, pero ella escogió quedarse con él con lo bueno y con lo malo. Y fue una decisión que él apreció, por supuesto que lo hizo, la amó más aún por eso, por sacrificar tantas cosas, ilusiones y esperanzas por él.
Draco trató de calmarse, con el tiempo lo sabría con certeza, si fue un producto de un mal sueño o si verdaderamente había un bebé en camino…mientras tanto , él tenía que hacer….pues lo que tenía que hacer. Si existía algún niño, ya arreglaría ese asunto cuando naciese.
Si es que le alcanzaba la vida para ver la cara del hijo que inesperadamente había concebido. Draco jamás se había sentido tan derrotado en su vida, ni tan fuera de lugar.
Abrió la reja, entró al túnel y luego la cerró detrás de él. Theo estaba inconsciente pero pronto se recuperaría, tenía que alejarse de allí lo más rápido posible. Draco miró el largo túnel, delante de él solo veía oscuridad y no solo en sentido literal.
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Dos horas después, Hermione se hallaba reunida con Ron, Harry, Snape y Alistair en su despacho, discutiendo los pasos a seguir. Harry había decidido enviar exploradores detrás del rastro de los dementores para saber donde se dirigían. Ron estaba sentado al lado de Hermione, sostenía una de sus manos con fuerza, había maldecido una y otra vez cuando ella le contó a medias lo que había pasado con Malfoy, pero como la vio bastante alterada, finalmente decidió morderse la lengua y brindarle su apoyo en silencio. Snape daba vueltas una y otra vez por todo el despacho tratando de pensar en alguna estrategia. Alistair estaba de pie al lado de la puerta, en actitud vigilante, pero sin intervenir directamente en la discusión. Su presencia allí fue recibida con curiosidad y desconfianza a partes iguales, nadie lo conocía. Snape lo ofreció como guardaespaldas a tiempo completo de Hermione, Harry y Ron quisieron discutir pero ella sofocó cualquier resistencia. Sin embargo, le dejó claro a Alistair que hablaría con él, en privado.
-Entonces Bellatrix Lestrange está viva y luce como Tom Riddle- comentó Harry.
-Es demasiado retorcido…hasta para ella- dijo Ron.
-Esa mujer está loca- dijo Hermione- lo peor de todo es que con seguridad, ella es la culpable de toda la situación con el sector sangrelimpia de la población.
-Lo cual es bastante malo, tomando en cuenta que son la mitad del mundo mágico- dijo Harry.
-No todos están con ellos, eso es seguro- dijo Ron- el problema es que no hemos tenido el tiempo de hablar con las principales familias y comunidades.
-Tu padre se está encargando de eso en este momento- dijo Harry- aun así no podemos confiar completamente.
-Tarde o temprano, a todos se les caerán las mascaras- dijo Ron- esta situación no seguirá por mucho tiempo.
-Tenemos que organizar las elecciones- dijo Hermione- encontrar un candidato que sea lo suficientemente atractivo para los dos bandos. Eso dispersará a quienes siguen a Lestrange, solo quedará su núcleo duro de fieles.
-Eso…puede no ser suficiente- dijo Snape- les recuerdo que los "fieles" de Bella, representan a todos los mortifagos, que no son unos niños de pecho, sino magos los suficientemente poderosos para hacernos frente, como muy bien han demostrado.
-Esto es un maldito juego de ajedrez- dijo Ron, todos lo miraron, el pelirrojo se encogió de hombros- el problema es que nuestra "reina" al parecer está completamente rodeada.
-Rodeada pero no vencida- dijo Hermione, luego miró a Alistair- ¿Tú qué opinas?
-Bellatrix Lestrange es un enemigo formidable- dijo Alistair prudentemente-sin embargo, no seré yo quien aconseje al Marshall del Reino Unido, yo solo estoy aquí para procurarle protección.
Harry miró de nuevo con desconfianza a ese hombre extraño de parcas palabras. Luego miró a Snape desafiantemente.
-No voy a poner la seguridad de Hermione en manos un desconocido- dijo Harry.
-Yo digo lo mismo- agregó Ron.
-Y yo soy la que tiene la última palabra en esto- terminó Hermione- Si Snape confía en él, debemos hacerlo.
-Pues yo no confio en Snape- dijo Ron.
-Yo si- dijo Harry sorprendiéndolos a todos, incluido al susodicho.
De pronto, Theo apareció en la puerta, tenía un corte en la sien y estaba bastante pálido.
-¿Qué sucedió?-preguntó Hermione- ¿Dónde está Malfoy?
Theo la miró por un instante y luego desvió sus ojos hacia Snape.
-Draco escapó- dijo Theo entrando a la habitación. Su cara estaba seria, no apartaba los ojos de Snape.
-¿Cómo? Estaba esposado ¿Cómo es posible?- preguntó Snape.
Theo de pronto se fue hasta Snape y lo agarró de las solapas hasta clavarlo en la pared. Harry, Ron y Hermione se levantaron inmediatamente de sus asientos. Alistair no perdía detalle de la escena, puesto que tenía varias horas intentando no darle un puñetazo en la cara a Severus Snape por no decirle la verdad, el hecho de que Nott, con quien de paso, también tenía unas cuantas cuentas que saldar, lo fuese a hacer por él, le daba el toque irónico al asunto.
-Me has ocultado que tengo una hija y ahora vas a decirme exactamente donde está- dijo Theo en voz baja con el rostro contorsionado de rabia.
Snape logró deshacerse de él con una patada que envió a Theo al otro lado de la habitación, este se encontró de pronto con la mano sobre urna de cristal donde reposaba la espada de Gryffindor, rápidamente con el codo rompió el vidrio, la tomó y la blandió en dirección a Snape. Rápidamente Alistair en una fracción de segundo neutralizó el mandoble interceptándola con su propia espada. Las hojas echaron chispas cuando se encontraron.
-No puedes hacerle daño- dijo Alistair en apariencia tranquilo, pero con la indignación corriéndole como lava ardiente en las venas. Había escuchado perfectamente lo que dijo Theo Nott. Y por Merlin, que no iba a dejar que esos dos se matasen, antes de que descubriese porque demonios Snape no le había dicho quien era su verdadero padre y porque Theo Nott al parecer era ignorante de que Alex era suya.
Los dos hombres estaban enfrentados con las espadas cruzadas. Snape intentaba recomponerse de la sorpresa. Hermione entonces se percató de un detalle, miró alternativamente a Alistair y Theo, ambos hombres tenían la misma estatura, ambos mantenían la misma posición con el cuerpo en tensión, y lo más impresionante, sus rostros eran exactamente iguales.
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