Cuchillo

¿Como fue que la pelea comenzó? Kid no podía recordar lo que habían estado discutiendo, mucho menos el porque. Probablemente comenzó de manera sencilla, y de ahí se había disuelto a lo que sea que fuera esto. Pero ahora Crona se había acorralado a una esquina, temblando violentamente. ¿Que había hecho? Solo había levantado la mano para…aflojó su puño, el cuchillo de plástico cayó al suelo y la culpa creció dentro de él. Solo había alzado el puño para hacer un gesto, olvidando que todavía sostenía el utensilio en su mano. Él jamás lastimaría a Crona. No intencionalmente al menos. Ni siquiera tenía pensado alzarle una mano a la espadachín.

Excepto que Crona había estado en esta situación antes. En medio de su discusión, Kid había olvidado que su novia provenía de una familia abusiva. Una familia que por poco la mata. Para su suerte, fue rescatada por Marie, Stein y Maka, quienes la liberaron del control de Medusa y salvaron su vida cuando la bruja la atravesó con un hechizo poderoso. Kid estaba trabajando con ella, suavemente apoyándola mientras su novia se recuperaba de sus abusos, incluso diez años después de lo ocurrido. ¿Entonces porque, ahora, había hecho un movimiento que pudiera remotamente asustarla? Kid suspiró y frotó la parte posterior de su cuello.

Crona bajó lentamente los brazos de su cabeza, los ojos fijos en el piso de azulejo.

—Crona —dijo Kid en voz baja— Lo siento.

La espadachín negó con la cabeza, abrazándose así misma con fuerza, todavía temblando. Kid rodó sus hombros y se acercó a Crona, quién se encogió un poco más dentro de su esquina. Tratando de ser tan conciliador como fuese posible, se acercó. Cuando Crona no se apartó, la sacó de su esquina y la envolvió en sus brazos. Él la apretó con suavidad, besando la parte superior de su cabeza.

—Yo nunca, nunca, te lastimaré, —prometió Kid,— no soy Medusa, jamás te tocaré como lo hizo ella.

Escuchó a su amante hacer un ruido, y de pronto ella lo estaba sosteniendo como si su vida dependiera de eso, sollozando abiertamente en su hombro. Kid la abrazó como si estuviera hecha de vidrio, esparciendo pequeños besos sobre su cabeza, rostro y cuello, cualquier parte que estuviera disponible sin tener que moverse demasiado. Lentamente el llanto cambio a hipos y Kid sonrió, bajando un brazo hacia la piernas de Crona para recogerla.

Dejándola sobre el mostrador, el Shinigami se apartó lo suficiente para mirar a su compañera. El hipo continuaba, sus ojos y rostros rojos y algo inflados por el llanto. Oh, por todos los dioses, realmente había hecho un número con Crona con sólo un pequeño movimiento. Con un movimiento suave de su mano, Kid apartó y acomodó el flequillo rosado de su rostro. Crona cubrió su boca con la palma de su mano tratando de sofocar sus hipos, lo cual la hizo ver más adorable a los ojos de Kid. Lentamente, tomó la mano de su amada y besó sus nudillos de manera gentil y delicada, apenas un roce de sus labios, sin apartar sus ojos de los suyos ni por un instante.

Crona le ofreció una sonrisa tímida y Kid la imitó. El moreno se inclinó, depositando un dulce beso en la punto de su nariz. Entonces Crona envolvió sus brazos alrededor de su cuello y el Shinigami no se atrevió a moverse, correspondiendo el gesto sin titubear.

—Lo siento mucho, —repitió Kid, acariciando el cuello de Crona con su rostro.

—E-Esta bien —dijo Crona con ligero hipo— se que reaccioné de manera exagerada.

—No, —dijo él con firmeza, frunciendo ligeramente el ceño— has sido herida con ese movimiento antes. Yo solo…lo olvidé. Trataré de ser mejor.

La espadachín jadeó un pequeño sollozo y hundió su rostro en el cuello de Kid.

—Te amo, —Crona logró decir entre respiraciones entrecortadas.

—Yo también te amo —suspiró Kid, apretando su abrazo.


Me gusta imaginar que por más que se haya recuperado Crona del maltrato de Medusa, siempre habrá una parte de ella que espera un golpe/maltrato. Simplemente hay cicatrices que no se pueden borrar.

¿Dudas, quejas, comentarios, sugerencias?

Escríbanlo en esta mágica cajita en el fondo, colocado ahí para su conveniencia.