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Cap.24 Orígenes 2a parte.
Las chicas pululaban a mi alrededor, mientras yo solo tenía ojos para una sola. Días pasaron mientras yo hervía de ansiedad. Las chicas peleaban por mi atención, sin embargo sólo una la tenía. Rosalie me buscaba con la mirada en cada lugar que llegaba, escuchaba sus pensamientos y me llenaba de alegría. Ahora no era un chico común, ahora era el chico popular. Con todas mis ganas por acercarme a ella, lo evité. No sé como rayos lo hice, pero lo logré.
Así entre miradas y pensamientos turbadores, pasó casi un año. Ese sábado me habían invitado a una fiesta, fui y estuve charlando con varias chicas que querían mi número telefónico y algo más. La casa de mi "amigo" era enorme, y por doquier había parejas en muchas situaciones, algunas platicando y otras con escarceos. Tomé unas tres cervezas, por lo que no me sentí mareado en absoluto, solo a gusto.
En un momento de la fiesta, sentí una mirada e intenté localizar la fuente de mi sentir. No podía creerlo, ahí en el tercer piso estaba Rosalie y me hizo señas para subir. Miré estúpidamente a un lado y otro para ver si le hablaba a alguien más, pero no. Era a mí a quien le hablaba. Dejé a las chicas con la palabra en la boca y subí por las escaleras, sujetándome del pasamanos, porque no podía creer esto. Sin embargo ella estaba ahí. Llevaba puesto un hermoso vestido de terciopelo negro que se ajustaba a su enloquecedor cuerpo, arrebatándome un suspiro de anhelo.
Al llegar a donde estaba ella, vi que nadie más estaba en este piso. Tenía el cabello en un sensual chongo del que varios mechones de cabello salían de manera casual, haciéndola verse irresistible. Ella sonrió en cuanto estuve junto a ella.
—Hola Edward…—mi mente se bloqueó al escuchar su musical voz.
—Hola…—pude articular y ella sonrió, lo que me hizo responder a su sonrisa.
—Hace tiempo que tenía ganas de hablar contigo Edward… —su voz era hipnotizante, me subyugaba.— Sabes, me gustas mucho.—Ella jampas sabría cuantas noches pasé soñando con este momento, con escuchar estas palabras salir de su boca.
Rosalie jaló mi mano y me acercó a ella, quien se colocó de espaldas a la pared, mientras me veía con lujuria.
—Te ves muy bien Edward, y dime… ¿te gusto? —fue una pregunta por demás obvia pero ella quería halagar su vanidad de mujer, no podía culparla por ello. Con prontitud asentí.
—Mmm, dime Edward, ¿Has tenido sexo?— la pregunta me dejó mudo de la sorpresa. Yo no podía leer su mente porque estaba idiotizado por ella. Negué de nuevo y ella sonrió.
—Te deseo Edward, hace tiempo que te deseo, y si tú quieres… podemos "conocernos más".—Esa sola frase disparó mi libido y un fuerte dolor en mi entrepierna me hizo darme cuenta que tenía una vergonzosa erección. Que al parecer fue para beneplácito de Rosalie.
—Creo que eso es un sí.—musitó Rosalie mientras se pegaba a mi cuerpo, y suspiró al sentir rozar nuestras pieles. Sin darme tiempo de nada, abrió la puerta y jaló de mí, cerrando y atenuando la música que dejó de escucharse tan estruendosa.
Yo me quedé clavado en el lugar. La habitación era una recamara, muy hermosa, pues la cama era con dosel, y los barrotes en la cabecera estaban adornados con cintas de colores pastel. Rosalie con la sensualidad innata en ella, caminó hasta ponerse frente a mí. Subió su mano a su cabeza y de un diestro movimiento, su cabello quedó libre cayendo como una cascada de oro. Luego su otra mano fue a su espalda y escuché el cierre bajar, sentí que mi piel cosquilleaba de emoción. Y entonces su vestido cayó al suelo.
La visión de su cuerpo desnudo fue impactante, hasta ese momento reaccioné, me acerqué a ella mientras sonreía coqueta, mis manos titubeantes fueron a su cintura y se acercó a mí.
—No seas tímido, vamos Edward, tócame, bésame…— Y entonces perdí la cordura. Todo se volvió irreal, la besé con dulzura, pero ella necesitaba más.
—No tengas miedo Eddy, tómame, hazlo, compláceme.—Su boca se fundió en la mía y por primera vez tenía un beso, no un beso cualquiera, este era un beso lleno de fuego, de ansias reprimidas, de deseos y anhelos que estaban guardados para ella desde hacia tiempo.
Ella me enseñó a besar, a acariciarla, mis manos recorrían su piel, como ella quería y yo era su esclavo. Nada me producía más placer que verla pedir más.
Besé su boca con anhelo, con devoción mientras mis manos recorrían su estrecha cintura, sus voluptuosos senos, sus redondas caderas, sus perfectas piernas, mi boca y lengua disfrutaron el sabor de su piel, en su cuello, disfruté succionar sus senos, morderlos, amasarlos con presteza y avaricia.
—Pruébame Edward, quiero sentir tu lengua en mí, hazme sentir mujer… —Comprendí sus pensamientos y sentí que iba a acabar en ese momento, tuve que hacer un esfuerzo monumental para evitarlo, cuando lo logré, mi boca recorrió la geografía de su piel para llegar al lugar de mis más locas fantasías. Mi boca llegó hasta la intimidad de aquella diosa de lujuria. Mis manos acariciaron suavemente sus piernas mientras las separaba y finalmente mi boca tocó su deliciosa humedad.
—¡Oh, sí! Así Edward… —Más gemidos y suspiros siguieron a sus palabras, lo que me alentó a seguir. Continúe de esa forma, hasta que ella alcanzó la cumbre del placer, después de eso, su cuerpo se relajó y su rostro mostraba una hermosa sonrisa de satisfacción que hizo que sonriera de orgullo. Sus pensamientos eran lujuriosos, quería más. Y yo se lo daría.
—Te voy a hacer mía… —musité cuando me coloqué encima de ella con delicadeza, y una vez acomodado, ella abrió las piernas y susurró a mi oído.
—Hazlo… quiero tenerte dentro… —entré despacio en ella, y cuando iba a la mitad, Rosalie abrió los ojos de sorpresa.
—¡Eddy, estás impresionante!— Sabía que no se refería a mí concretamente si no a mi masculinidad. Una vez completamente dentro de ella, la sensación de eso, me hizo sentir un placer sin igual, y cuando comencé a moverme dentro de ella, su sinuoso cuerpo se retorcía presa de un desenfrenado placer. Sus gritos de placer eran un tónico sexual increíble, y pronto mis movimientos se hicieron más acelerados, hasta que finalmente una sensación de lo más exquisita y torturante a la vez me dominó, temblé sin derrumbarme en ella, mientras Rose era presa de otro orgasmo. Finalmente llegó la calma a nuestros cuerpos. Yo me sentía en las nubes, no había dicha igual que la mía. Rosalie era mi mujer. Había logrado hacerla mía.
—Es necesario que llegues a tu casa Edward… —susurró algo agitada mientras yo negaba. Por ella haría lo que fuera.
El regaño en mi casa al día siguiente me importó tanto como el inicio de semana. Nada podía nublar mi felicidad. Se llegó el día de clases y yo ansiaba estar junto a "mi Rose", y cuando llegué a la escuela y la vi, mi corazón saltó de gozo. Algo la hizo voltear y al verme su mirada neutra me dejó impactado pero no tanto como sus pensamientos.
"Que ni crea que haré la escenita romántica y cursi, no pienso dejar que me vean con un chiquillo, por muy bueno que esté".— Me quedé parado mientras ella seguía platicando con sus amigas y me daba la espalda, caminé hasta el salón, donde las chicas comenzaron el asedio.
Fui lo bastante estúpido como para convertirme en su esclavo. Su juguete. Rosalie me llamaba cuando ella quería, y yo hacia lo que ella me pedía. Si Rosalie me decía: —brinca y da una pirueta— yo lo hacía. La situación duró un año, pero fueron siglos para mi. Yo vivía pendiente del teléfono, de Rose. Si ella decía que el lunes íbamos al cine, no iba a la escuela por ir con ella. Los pleitos en la casa no se hicieron esperar y mi padre se molestaba cada vez más conmigo. Emmett no me hablaba y no me importaba, pero Alice era la que junto con Esme intentaban hacerme ver mi error.
Para mi era amor, un amor indestructible y perdurable como el mismo universo. Seguía sin hablarle en la escuela, por ordenes estrictas de ella, a menos que ella me hablara, yo n podía hacerlo.
Estábamos a una semana de terminar la escuela media y ya había sido aceptado para la universidad. Yo estaba dispuesto a todo con tal de tener a Rosalie. Ya trabajaba pues los caprichos de Rosalie eran algo caros. Había juntado el dinero suficiente para comprar un modesto anillo de compromiso, pero eso era el principio, yo estaba dispuesto a poner el mundo a los pies de mi adorada Rosalie.
Con la caja en mi bolsillo, un ramo de rosas y todo mi amor, me dirigí a casa de Rosalie. Si ella veía que yo tenía intenciones serias con ella, aceptaría. Al llegar a la casa, justo cuando iba a tocar el timbre, una voz mental me congeló en mi lugar.
—¡Ahh! Lo hace de una manera salvaje increíble… me encanta, ¡me vuelve loca!-era Rosalie, pero ¿con quién estaba?
—Córrete para mi Rose, ¡hazlo!— Era la voz de mi hermano, pero no podía creerlo. Me fui a los árboles y ahí esperé mas de una hora. Finalmente él salió de la casa, Rosalie solo tenia una ligera bata y lo despidió de manera cariñosa, lo que no hacia conmigo.
Bueno aún falta otro poco más para terminar de saber su pasado, ¿que les ha parecido? ¿Lo imaginaban así?
ya saben dejen comentarios por favor que eso me hace feliz y no les quita mucho tiempo. Y a mi me motiva a seguir escribiendo. Yo aunque veo que muchas me agregan o ponen como historia favorita, porfis, no les cuesta nada dejar un comentario, sólo eso pido a cambio de mi trabajo, y creo que si lo añaden es porque les gustó. Ojala y se animen que nada les pasará.
Recuerden que TODAS MIS HISTORIAS ESTAN REGISTRADAS, evítense problemas aquellos que quieran plagiar. Sólo se meterían en grandes problemas. No vale la pena, mejor escriban sus ideas y verán que es mucho mejor sus propias ideas, que problemas ajenos.
Mil gracias a Caresme y todas las chicas lindas que me han escrito, saben que no olvido a ninguna, gracias por comentar hermosas.
Vayan a Youtube y búsquenme como campanita0088. Ahí encontraran mis videos.
