Veinticinco: minutos previos
No logro concentrarme, bulma se ha estancado en mi mente. Este maldito pensamiento me paraliza y no me permite extirpar la sensación de que algo saldrá mal. No temo morir ni las heridas que pueda tolerar pero la idea de que bulma sufra algún daño por más mínimo que sea, aprieta mi corazón, intimida mi espíritu, detiene mi cuerpo, envenena mi mente.
Mil veces preferiría un interminable castigo en el mas allá, ser golpeado cada segundo que transcurra, morir todas las veces necesarias y perecer en cada resucitación. Indudablemente escojo ese sufrimiento a tener que sobrellevar la muerte de bulma, a ser obligado a vivir una existencia sin sentido.
¿Qué estoy pensando? Esos inútiles pensamientos son para débiles. Bulma no morirá y yo no perderé esta guerra. Lucharé hasta que la ultima chispa de energía se extinga, hasta que las heridas me inmovilicen, hasta que la sangre se evapore de mi cuerpo y hasta que mi alma se disipe de mi no me rendiré, jamás lo haré. No les daré el gusto de ser un cobarde. Los aplastaré y destruiré tal como a un insecto.
-raditz ¿Qué sucede?- le pregunto alarmante siguiéndolo al mismo paso.
-broly finalmente atacará- responde. La preocupación solo se acrecienta.
-entonces eso quiere decir que…- titubeo, no quiero aceptarlo.
-si milk- afirma mi suposición. -habrá una guerra que requerirá de todos los soldados incluyendo a Kakarato- ¡no! Grito en mi mente resignada al simple hecho que no puedo hacer absolutamente nada al respecto. Tomo con mas fuerza a gohan y lo presiono protectoramente a mi pecho.
-¿y a donde vamos?- pregunto neutral ocultando el dolor, manteniendo aun así la seriedad de mi voz.
-vegeta me ordenó que te buscara y te llevara a su habitación, no me preguntes verdaderamente no lo se- se ataja antes de que lo cuestione sobre su misión. ¿Por qué querría vegeta que fuera a su habitación? Esto es demasiado dudoso e imposible.
Cuando menos lo pienso estamos frente a la puerta del cuarto de vegeta. Desde la última vez que la vi en la sala científica no supe nada más sobre ella. Raditz abre la puerta sin tocarla y me da paso a pasar primero. Al traspasar la puerta encuentro a Kakarato abrazando a bulma. Está llorando y me sorprende verla así. Bulma abre los ojos y al verme se asombra. Lentamente se separa de Kakarato pero él se resiste a hacerlo. Raditz aclara la garganta llamando así la atención de él. Instantáneamente se aleja de mi amiga y voltea hacia nosotros. Abre los ojos asustado y de un salto se pone de pie.
-milk no es lo que piensas- se ataja de inmediato con las manos al nivel de su pecho. Lo miro enojada y camino hacia él con paso firme. ¡Que tonto para creer que me estaría engañando con mi mejor amiga! Los conozco como la palma de mi mano y se que jamás harían eso.
-Kakarato ¡¿como puedes pensar que yo concluiría eso?- obviamente lo regaño y sino fuera porque bulma está mal continuaría. -toma a gohan- le ordeno cambiando mi tono furioso a uno más pasivo. Él inmediatamente lo toma entre sus brazos y lo acuna tiernamente. Quedo embobada con la imagen de mi compañero sosteniendo a nuestro hijo pero me despabilo al recordar a mi amiga.
-bulma- exclamo preocupada por ella acercándome. La abrazo con fuerza y ella aun mas retomando su lamentoso llanto. -¿bulma que sucede?- la interrogo, nunca antes la había visto tan angustiada. Siempre se ha mantenido firme ante los problemas, haciéndole frente, prevaleciendo con el silencio. Ella no desiste con el llanto y las lágrimas comienzan a tocar mi cuello. Siento la impotencia que la precede y como intenta desahogarse. Se por quien está así.
-Kakarato ¿Por qué estas aquí?- me pregunta desconcertado raditz.
-vegeta me pidió que me quedara aquí con bulma a protegerla ante cualquier peligro- una nota de asombro percibo en su rostro pero rápidamente reafirma su semblante.
-¿entonces no lucharas?- cuestiona incrédulo. Ladeo la cabeza con pena y hasta dolor.
-ve raditz lucha junto a vegeta- estiro mi brazo y descanso mi palma en su hombro, sosteniendo a gohan con mi brazo libre. Es casi una suplica.
-pelearé por ambos- promete firme e igualmente extiende su brazo derecho y deposita su mano sobre mi hombro.
-derrótalos raditz- asienta la cabeza afirmativamente con una ganada sonrisa, afirmando un hecho irrefutable. Sé que así será.
Tras unos minutos bulma desiste forzosamente con el llanto. -temo que vegeta no regrese- responde mi anterior pregunta. Su voz se quiebra a cada palabra resaltando aun más su dolor y el reconocible temor. Me aparto de ella unos centímetros y poso mis manos suavemente en sus mejillas limpiando el indicio de sus lágrimas.
-bulma todo estará bien- intento tranquilizarla pero no quiero darle falsas verdades. Eso implicaría mentirle y jamás haría eso. Ella nunca se atrevió a engañarme con vanas ilusiones. -yo también temo por la vida de Kakarato, siempre lo temí cada vez que se va a una misión- me expreso tan apenada como ella, recordando que en minutos él lo hará de nuevo. Se irá de mi lado a arriesgar su propia vida por una batalla.
-pero Kakarato se quedará aquí con nosotras mientras que vegeta luchará contra esos malditos- escupe las palabras con odio y rencor. Me toma por sorpresa su aclaración. ¿Kakarato no irá a la guerra? ¿Se quedará con nosotras? Es increíble e imposible. ¡Quiero gritar de alegría, saltar de felicidad y agasajar al destino por su tan buen giro en la historia!
Pero no puedo hacerlo, sería desconsiderado de mi parte, injusto y descarado. Bulma es mi única amiga y la amo como tal, me necesita y no le daré la espalda.
-bulma no te diré que vegeta no sufrirá ni un rascuño o que nadie allí fuera morirá, pero debes confiar en él- mi voz suena casi censuradora, demostrándole que comete un error al dudar de él. -aunque esté herido y al borde de la muerte regresará- sentencio segura, sin vacilaciones. -te ama y hará hasta lo imposible para volver a tu lado- afirmo convencida de ello, por que se que así es.
Simplemente rompe en llanto pero es menos aflictivo que antes. La abrazo fuertemente intentado transmitirle las fuerzas y esperanzas que exceden de mi corazón y que tanto necesita en este momento.
-soldados- mi voz es firme. Todos elevan la cabeza orgullosamente, sacan pecho y posicionan sus manos a un lado. Estoy frente a miles de saiayin dispuestos a dar sus vidas por el reino. -hoy, individuos que se hacen llamar soldados se han presentado para luchar contra su propio pueblo. No tienen el derecho de ser nombrados como saiayin, han perdido su orgullo y lealtad por el reino. Han perdido su honor- todos escuchan con atención cada palabra emitida de mi boca.
Cuando se habla del reino y el respeto por el mismo, no importa quien sea el que se haya atrevido a traicionarlo, merece la muerte. Todos y cada unos de los saiayin lo saben perfectamente, es la primera y principal regla. -sus acciones manifiestan cobardía y deshonor, han traicionado al reino saiayin al ostentarse aquí para luchar con sus hermanos de sangre- dicto decepcionado y mas que ello enfurecido. -pero no permitiremos que se burlen de nosotros ¡ganaremos esta batalla!- asevero inequívoco.
-¡si!- todos vociferan al unísono.
-les demostraremos lo que se obtiene al desafiar al reino veyita!- el volumen de mi voz es brusco, tangible de lo que hoy conseguiremos.
-¡si!- todos afirman emocionados, domando dificultosamente el apetito de luchar.
-quien traicione a su propia sangre la muerte será su castigo ¡Hoy no nos detendremos hasta que el ultimo traidor pague su traición!- la misma ansiedad me ha consumido ya, los deseos de luchar y asesinar han retomado su lugar en mi mente, en este instante solo quiero una cosa. Sangre.
-¡si!- gritan iracundos y firmes. Sienten lo mismo, la misma palpitación explayarse por todo su cuerpo.
-soldados- el silencio domina nuevamente el campo de batalla y la expectación lo acompaña.
-majestad- manifiestan atentos a lo que diré.
-hoy lucharé por mi raza, mi reino, mi orgullo saiayin- y principalmente por ti bulma. Es mi palabra, mi promesa. -¿lo harán ustedes?- pregunto teniendo ya conocimiento de la respuesta.
-¡hasta la muerte rey vegeta!- alegan todos al unísono elevando su puño hasta el pecho.
Repentinamente raditz aparece con su puño en el pecho al igual que los demás soldados, el mentón elevado con orgullo y con una triunfante expresión asienta la cabeza. Sonrío levemente, no puedo evitarlo. Tenemos asegurada la batalla, la gloria.
-¡hoy venceremos!- exclamo victorioso el mismo grito de batalla que mi padre siempre vociferaba minutos previos de una guerra.
notas de la autora: hola a todos! tanto tiempo! la guerra va a comenzar, todos estan expectantes a lo q pueda suceder y nadie tiene la certeza d como va a terminar.. muchas gracias a todos los q leen! nos vemos en el proximo capitulo! besos!
VladLover: hace mucho q no leia un review tuyo.. se q el cap. anterior fue bastante corto y el suspenso fue para aumentar la emocion ¿y este q t parecio?
Shun2007: si lo voy a continuar hasta terminarlo! ;) y vegeta.. no se q le sucederá pero parece q esta muy decidido.. muchas gracias x el review!
