¡Hola! Soy Kaira, la wargos que protege a Draco. Aun soy demasiado pequeña como para hacer algo útil, pero mientras pueda hacerle sonreír cuando el inútil de su novio no está, estoy contenta.
Os parecerá extraño que os hable directamente, pero la autora me dio la oportunidad y acepté de inmediato.
Draco me trata genial, es el mejor dueño del mundo. Tengo una cesta llena de mantas y cojines junto a su cama y un montón de juguetes para masticar. Me alimenta con todo lo que quiero, pero a veces dice que no para que yo no engorde demasiado. ¡Yo tampoco quiero engordar, así que le hago caso!
Su novio no suele estar con él. Dice que está trabajando, pero no me fío mucho. ¡Los humanos son todos muy malos! ¡Todos menos mi dueño! Draco se pone muy feliz cuando le llama cada noche y aun más cuando aparece los fines de semana. No sé que son los fines de semana, pero puedo estar con mi dueño todo el tiempo que quiera. ¡Me gustan los fines de semana!
También conozco a un hombre lobo. Su nombre es Hyperion y es genial. Tiene muchos años y puede transformarse cuando quiera. Cuando Draco está en clases me voy con él al bosque y le ayudo a proteger el territorio. ¡Es muy divertido! También me está enseñando a cazar pájaros. Las plumas son horribles, así que no me los como, pero Hyperion dice que son buenos para aprender a moverme en silencio.
Una vez lo intenté con un profesor, el de pelo largo de color blanco, y de algún modo me escuchó y me esquivó cuando salté. Me di un golpe muy fuerte. Le gruñí cuando se acercó y le mordí la mano en represalia. ¡Era culpa suya! ¡Me dolía el hocico! ¡Y el idiota solo se rió y me llevó a su clase! Lo bueno es que pude estar con mi dueño mientras explicaba algo sobre mi especie. No le hice caso. ¿Quién lo hace?
Por la tarde llega Harry, el novio de mi dueño, por sorpresa. Tenía una reunión con los profesores. ¡Me trajo unas galletas recién hechas! Quizás no sea tan malo... Pero volviendo al tema... he conseguido colarme en la reunión. Hablan de cosas muy aburridas como tratados, magia y eso. También le preguntan por Ilsit, sea lo que sea. Él responde que estaría para antes de Navidad y que podrían pasar las vacaciones allí.
Después de la reunión es la cena. Harry y Draco discutien sobre la decoración de su nueva casa. En eso estoy con mi dueño, el verde y el plateado serán muy aburridos. Si voy a vivir con ellos quiero más colorido. ¡Morderé cualquier cosa verde que vea!
Después de la cena me acomodo en el regazo de Draco y me quedo dormida.
Me despierto en mi cesta. Sobre la cama los dos están muy acurrucados. Demasiado para mi gusto. Decido cambiar ese hecho. ¡Nadie está tan cerca de mi dueño sin mi permiso!
Salto a la cama y los despierto a ambos. Draco me sonríe adormilado y me abraza con fuerza. Harry me frunce el ceño, completamente activo. ¿No estaba dormido?
-Creo que me odia.
-Tonterías, Kaira no te odia.
No, no le odio, solo detesto que esté junto a mi dueño más que yo. Ladro alegremente y me lanzo a lamer a Draco. Él ríe y me aparta.
-Al menos no me aprecia demasiado.
Le gruño molesta. ¡No te acerces a mi Draco!
-Kaira, Harry es mi novio. No quiere hacerme ningún daño.
Eso lo decidiré yo. ¡Nadie va a hacerle daño! ¡Y menos si yo estoy de guardia!
Bajamos a desayunar, yo trotando alegremente tras los talones de mi dueño. Harry, por desgracia, viene con nosotros. Normalmente se marcha antes del desayuno.
-¿No tienes que ir de mediador entre vampiros y hombres lobo?
-Esta semana le toca a Sam. Quiero centrarme en mis tesis.
-¿En plural?
-Biología, genética y antropología.
-No sabíamos que también te interesaba la antropología.
-He encontrado un tema de estudio bastante interesante... Si mi teoría es correcta podría revolucionar la percepción del universo conocido.
Salto al regazo de Shaun, el padre de Draco, y miro a Harry.
-¿No tienes suficiente con reconstruir Ilsit y ocupar tu lugar como el Octavo?
-La búsqueda del conocimiento jamás tiene final, Shaun. Sobre todo si yo soy quien lo busca.
Sus ojos esmeralda cambian un instante al verde ácido y brillan con misterio. ¡Sabía que no debemos confiar en él! ¡Oculta algo importante! ¡Y pienso descubrir el qué!
Por eso, cuando terminamos de desayunar y él se levanta para marcharse, le detengo mordiendo su pantalón.
-Te dije que no te odiaba, Harry.
Él me coge y me observa. Sé que no le he engañado, pero aun así me lleva con él cuando sale de la Sala Común y baja hacia su coche. Me deja en el asiento del copiloto, el que ocupó Draco cuando me encontraron.
-Vale, ahora sé una buena chica mientras estás en el coche. En Ilsit podrás correr por el bosque o perseguirme hasta que averigües lo que quieres. Aunque por Draco no tendrás que preocuparte, jamás le haré daño de ningún modo.
Me rasca tras la oreja, mi sitio favorito, y pone en marcha el coche. Miro hacia delante cuando atravesamos el túnel. ¡Me encanta la sensación! ¡Son como cosquillas en el estómago!
Me abre la puerta con magia para que pueda bajar cuando aparca en el gran sótano donde tiene todos sus vehículos. Camina hacia el laboratorio. Sé dónde está porque hace una semana acompañé a Draco cuando vino.
Dentro encontramos a Leonardo y Mokona.
-Deberíais haberos tomado el día libre también.
El pintor sonríe alegremente y me coge en brazos. ¡Leonardo siempre es muy cariñoso conmigo!
-Ayer dejamos a medio recoger algunas cosas, luego iremos a la fiesta de Ezio.
-Este Ezio... ¿Cuántas fiestas puede hacer?
-Y si no es él son Marian, Edward, Jacob o Fai.
Mokona le entrega a Harry una tablet. Ella normalmente es un lindo conejito que me encantaría perseguir, pero en el laboratorio tiene la forma de una niña de unos quince años con el pelo rosa.
-Ten. Seguro que habías venido a por esto.
-Gracias, Mokona. No os distraigáis demasiado.
Se gira sobre los talones e intenta escapar de mí. ¡Como si pudiera! Salto de los brazos de Leonardo y le persigo por los pasillos hacia el exterior. Le observo durante unos momentos mientras empieza otra vez con la reconstrucción del pueblo, pero me distraigo con facilidad por una ardilla que pasa cerca.
Juego un rato en la playa. ¡Me encanta esquivar las olas! ¡Es como si el océano jugara conmigo! Regreso a la hora del almuerzo, cuando mi estómago me pide comida. Encuentro a Harry sentado contra un árbol, comiendo distraidamente un bocadillo mientras escribia a vuelapluma. Había dejado un plato con trocitos de carne para mí.
Miro sus notas. ¡Por supuesto que puedo leer! ¿Qué te has creído? ¡Soy una wargos, una de las criaturas mágicas más importantes! Es algo sobre ADN y homo sapiens...
Me rasca tras las orejas distraidamente.
-Por si te lo preguntas, pequeña Kaira, es un estudio sobre la posibilidad de que el ser humano no sea la única especie homo sapiens que existe.
Le miro. Bueno, inteligente es. Termino de comer y me subo a su regazo para ver mejor. Ladeo la cabeza. Vuelvo a mirarle para que me lo explique.
Él señala una corta lista de ocho nombres.
Homo sapiens musicalis.
Homo sapiens divinus.
Homo sapiens rostratis.
Homo sapiens daemonium.
Homo sapiens cauda.
Homo sapiens begeniri.
Homo sapiens medicina.
Homo sapiens ancestrus.
-Estas especies explicarían por qué somos los Ocho. Cada una de las especies que alguna vez han existido en este mundo están reflejadas en nosotros. Por desgracia, somos los últimos de ellas, al menos los únicos con un ADN completo. Y que Desmond y yo nos llevemos tan mal se explicaría por nuestras especies. Los homo sapiens divinus exterminaron a los homo sapiens ancestrus hasta que solo siete quedamos con vida. Mi madre entregó su vida para que nos dejaran en paz, mi hermano mayor y su esposo nos dieron más tiempo. Mi tío se encerró en un Templo con su esposa divinus, esperando una oportunidad para la venganza.
»Mis hermanos Death, Famine, Illnes y yo nos enamoramos de cuatro hermanas; hijas de Júpiter; Life, Saciety, Health y Peace. Desde el principio lo nuestro estaba destinado a fracasar. Pero Ordine cambió nuestro destino y pudimos reencontrarnos con ellos en circunstancias más favorables. Pero seguimos teniendo que pasar por el padre adoptivo, que resulta ser un descendiene directo de Júpiter.
Sonríe ligeramente y me señala otra página.
En esta hay ocho tipos diferentes de ADN, cada uno diferente de los demás. Son... difíciles de definir.
-Aquí está lo que creo que nos diferencia. En las hélices del ADN tiene que haber cambios fundamentales que diferencien las especies, pero con una misma base para seguir siendo homo sapiens. ¿Lo entiendes?
Vuelvo a mirarle. Sí, definitivamente es inteligente. Quizás no sea tan malo para mi dueño...
Empujo su mano para que siga explicándome. ¡Es muy interesante! Me sonríe ligeramente y sigue contándome cómo cree que se formaron los Ocho y por qué tienen parejas destinadas.
Todo tiene bastante sentido. Pero me dice que solo es una teoría y que no debo contándosela a nadie todavía. ¡Puedo guardar el secreto!
Cuando termina vuelve a la reconstrucción, esta vez conmigo en brazos y preguntándome qué me parece cada cambio. El edificio, hecho con un montón de árboles, tiene tres partes: la principal que tiene forma de U con escaleras a ambos lados y las alas de las habitaciones. A un lado están las de las parejas y al otro las de los solteros. En lado de las parejas hay once apartamentos y en el lado de los solteros hay diecinueve. ¡No tengo ni idea de cómo va a controlar a tantos solteros, pero no pienso ayudar!
Frente a la puerta principal ha puesto un parque con una fuente central. Dice que está inspirada en la fuente de los Cuatro Ríos que hay en Roma, pero como no la he visto no puedo opinar. En el centro hay una cadena de ADN altísima y la rodean cuatro caballos en diferentes posturas. En el parque también hay bancos, césped muy mullido y setos recortados con formas diferentes y divertidas. ¡Incluso ha hecho uno que se parece a mí!
-Creo que ya he terminado con esto. Mañana traeré a todos y que decoren sus habitaciones como quieran. Hoy delimitaré la planta exterior del rascacielos y levantaré los pisos. En una semana espero haber terminado con los hechizos del interior para empezar con los sótanos. También quiero rehacer los túneles para que rodeen los sótanos y parezcan menos un laberinto. A pesar de la fase mental en el entrenamiento, sigo teniendo fobia a los laberintos.
Me remuevo en sus brazos para mirarle. Supongo que hasta los más fuertes tienen miedo. Coloco las patas delanteras en sus hombros y empiezo a lamerle hasta que ríe y me aparta.
Bueno, supongo que puedo llevarme bien con él.
-Vale, pequeña, es hora de volver. Draco te echará de menos.
Se encamina de nuevo al garaje. Me deja en una mesa metálica frente a todas las llaves. Las mira con atención. ¿Cómo puede tardar tanto en elegir? Es solo un coche.
Me siento a esperar. Al cabo de diez minutos gruño molesta.
-Esto es complicado, pequeña. Voy a llevar a una cita a Draco y quiero que todo salga perfecto.
Señalo una al azar.
Es plateada y tiene un llavero de la bandera americana.
-¿La Confederate? Es... potente. No sé si es una buena opción para una cita...
Su mirada se desvía hacia los vehículos, en concreto hacia las motos. Coge las llaves y a mí.
Se encamina hacia una moto de color negro sobre negro con la rueda trasera bastante más gruesa que la delantera. No entiendo mucho de motos humanas, pero parece muy masculina.
-Y ahora la pregunta importante: ¿cómo te llevo a ti?
Nos miramos. Le gruño. Espero que me entienda. ¡No voy a volver a repetirme! Él se encoge de hombros y se abre la cazadora. Me acerca a su pecho y cierra la cremallera. Me remuevo para acomodarme mejor.
Él se pone el casco, sube a la moto y arranca. Esta vez la sensación del túnel es aun más notable. Aparca junto a las puertas de Hogwarts. Alrededor hay varios centímetros de nieve.
-Es demasiado pronto para la nieve-suspira y coloca un brazo a mi alrededor-. Te llevaré hasta arriba, pequeña, Draco me gritaría si te clavaras alguna piedra escondida. Percy y Eragon deben estar discutiendo otra vez.
Cruza el vestíbulo y sube las escaleras sin siquiera resoplar. ¡Podría ser un wargos! Es más, ¡yo lo nombro wargos honorario!
Entra en la sala común y me suelta. Yo corro enseguida hacia Draco. ¡Le he echado mucho de menos!
-¿Te has divertido con Harry, Kaira?
Ladro y salto a la mesa.
-Me ha sonsacado todos mis secretos.
Muerdo juguetonamente su mano cuando se acerca a acariciarme.
-A riesgo de parecer repetitivo, te dije que no te odiaba.
-Ha probado una de mis recetas especiales, es imposible odiarme después de eso. Y antes de seguir hablando, tengo que ir a terminar una discusión, aun es muy pronto para la nieve.
Aullo para mostrar mi acuerdo y le sigo hacia la otra Sala Común. Draco ríe ligeramente y sigue con su trabajo.
Los profesores están todos intentando no reirse de la discusión que llevan Eragon y Percy.
-Caballeros, deberíamos bajar los humos, la nieve no pertenece a esta época del año.
Los dos miran hacia la ventana.
-Lo sentimos.
-¿Qué discutíais con tanta intensidad?
-Algo que nos enseñó War en nuestro último sueño.
-¿Qué era?
-Estrategias de batalla-Eragon señaló el gran plano sobre la mesa. Había unas figuras imitando el ataque a Normandía de la Segunda Guerra Mundial-. Sigo diciendo que podrían haber desembarcado un poco más abajo en la playa.
-¿Con aquel tiempo? Habrían fracasado sin duda. La niebla se habría esfumado antes de lo previsto y los alemanes habrían acabado con todos antes de que hubieran llegado a la playa. Lo mejor habría sido atacar unos kilómetros más arriba, cerca de Valonges. Había menos baterías costeras y los grupos de paracaidistas habían despejado el camino.
-Los paracaidistas de Utah cayeron más separados que en el plan original. Si consiguieron algo fue por suerte. Además, atacar más cerca de Valonges habría permitido a los alemanes enviar mensajeros a los puestos más numerosos de Caen.
Harry suspira.
-Basta ya los dos. El Día D sucedió así porque era la solución más cómoda hablando temporalmente. No tiene ningún sentido intentar cambiar el pasado. Centráos en el futuro, o mejor, en el presente. Derretid la nieve para mañana.
Se gira y vuelve a salir.
-En serio, ¿cuándo se ha vuelto tan mandón?
Ignoro la nueva discusión y regreso con Draco. Salto a la mesa. Está haciendo una redacción para Estudios de demonios necrófagos, sobre wargos.
-Quédate así, Kaira, tengo que describirte.
Gruño molesta y me voy al otro lado de la mesa. Pansy me acoge con caricias.
-No puedes pedirle a una señorita que se quede quieta, Draco.
-Bueno, si quería un caballero que se hubiera unido a Harry o a mi padre. Llevo dos horas de retraso con esta redacción.
Le gruño y me dejo mimar un poco. ¡Me gustan mucho los mimos! ¡Pero los de Draco son mejores!
Harry se acerca en silencio.
-Deberías resaltar sus colmillos, los adultos los tienen de hasta cinco centímetros. Y la potencia de sus mandíbulas pueden desgarrar un músculo completo.
-¿Cómo puedes probarlo?
Levanta el lado derecho de la camisa. Ahí hay unas cicatrices de mordedura de wargos, junto a los abdominales.
¿Cuándo se ha encontrado con mi especie?
-¡Harry!
Draco se levanta a toda prisa. Levanta aun más su camisa, revelando alguna que otra pequeña cicatriz.
-Hey, tranquilo, mein hertz.
-¿Cómo te hiciste eso?
-Digamos que me adentré donde no debía. Por suerte llevaba una armadura ultafina de fribra de vidrio y carbono que detuvo la mayor parte del mordisco. Pero los dientes atravesaron y me dejaron estas marcas. Los órganos internos no se dañaron. La herida fue superficial.
-Maldito idiota, debiste habérmelo dicho enseguida.
-Lo siento.
-¿Y el resto?
-Entrenamiento con Samael. Es de la opinión de que si no salgo con ninguna herida, no aprenderé nunca.
-Tengo que hablar seriamente con él...
-No te molestes, ya le he dejado claro mi opinión. También Saphira, Evie, Selena, Islanzadi, Izayoi, Sango, Kirara, Kushina, Mikoto y Mokona. Ahora que me fijo hay muy pocas mujeres en Ilsit... con razón son tan explosivas.
-¿Cuál es el número de cada género?
-Treinta y uno contra diez.
Draco arquea una ceja sorprendido. ¡Sip, yo también lo entiendo! ¡Las mujeres lo tienen difícil en Ilsit! ¡Cuando viva allí haré lo posible por cambiar eso!
-Lo tienen difícil... Pero no me distraigas. ¿Dónde está Sam?
-En... ¿Japón? No, Rusia. Quería pasar unos días en la nieve antes de regresar al desierto de forma permanente.
-Entonces esperaré a que regrese de Rusia, seguro que allí hace un frío horrible.
Harry sonrió ligeramente.
-Estoy deseando ver esa pelea. ¿Qué podrás hacer contra un inmortal de casi trescientas veces tu edad?
-Lanzar a 'ab contra él. Y a mis tíos si me siento menos generoso.
-Sí, definitivamente encajas en la familia. Puedes ser aterrador si te lo propones.
-Bueno, alguien tiene que protegerte de mi aterrador padre.
-Ya, ¿y que yo sea capaz de manejar todas las armas conocidas no es ninguna ventaja?
-No según 'ab. Ni un mes en esta familia y ya estoy empezando a volverme loco. ¿Qué haré en el futuro?
-Volverte más loco todavía. Es el efecto secundario de todo esto. En algún momento del futuro tú mismo intentarás matarme. Cuando eso ocurra, sabremos que estás totalmente dentro de la locura.
-Harry, te lo digo con cariño, pero tú ya estás loco.
¡Estoy de acuerdo con eso! ¡Nadie en su sano juicio haría todas esas tonterías de las que Draco se queja!
-¿Crees que no lo sé? Mein hertz, sabes con quién trato todos los días. Tengo que estar loco para no haberles mandado al infierno todavía. Cualquier otro lo habría hecho.
-¿Y por qué tú no?
-Porque aprecio la vida con algo de locura. Pero dejemos esto, ¿recuerdas que hoy íbamos a una cita?
-Quiero terminar la redacción para mañana.
-En ese caso me voy con Lynx a unas carreras. He traido mi Confederate.
-No tengo ni idea de a qué cocho o moto te refieres, pero diviértete.
-Lo haré.
Le da un ligero beso en el párpado y se marcha. Yo regreso al lado de la mesa de Draco.
-¿Qué voy a hacer con él, Kaira?
Gruño y me acomodo junto al tintero. Sea lo que sea que decidas, me desentiendo de él. ¡Ya tengo bastante con guardar sus secretos!
