Desclaimer: Los personajes de SS Lost Canvas no me pertenecen, pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Tenshirogi.
Y aquí la segunda parte, que la disfruten ;)
Broken Blossom
Lost Memories: Regulus y Nike
Parte 2
Everytime I have you near...
Lo que sucedió en el mesón "El Viejo Pescador" por la cuestión de cierta cama doble...
Ambos muchachos se miraban hostiles, uno a cada lado de la cama doble. Ninguno tenía intención alguna de dormir en el suelo, y dormir uno al lado del otro estaba fuera de toda cuestión, bueno, al menos el pudor de Nike exigía que no durmiera con un hombre en la misma cama, aunque si fuera algún otro, quizás no tendría tantos reparos, pero estábamos hablando de Regulus, y este joven en especial la comprometía a nivel emocional de una manera que nadie más lograba.
"¡Qué no voy a dormir contigo en la misma cama, es deshonroso para mí!" Espetó Nike, fulminando a Regulus con la mirada, el cual la estaba taladrando con sus azules ojos a la vez.
"¡Ah, claro, así que yo soy el que tiene que dormir en el suelo por un estúpido pudor tuyo!"
"¡Pues eso es lo que un caballero haría en deferencia a una dama!"
"¡Cuál dama, yo no la veo!" Remató Regulus, rechinando los dientes, lo que el joven no atinaba a entender era porqué le molestaba tanto el hecho de que Berenike no quisiera que durmiera a su lado, con otra mujer, el chico no hubiera tenido reparo en dormir en el suelo, es más, hubiera insistido; pero Berenike era otra cuestión, ella era suya y tenía que entender eso de una buena vez... además de que Regulus de verdad quería dormir con ella, sólo dormir, aclaremos, no era un pervertido.
"Bien, espera, ya es de noche y la verdad estoy cansada del viaje; quiero dormir Regulus, en serio... creo que tengo la solución" Dijo conciliatoriamente Nike, mientras dejaba a Regulus y salía en busca del mesonero. Regulus se rascó la cabeza, confundido por la repentina desaparición de la chica, eso fue hasta que la vio trayendo unas tres o cuatro almohadas más, las cuales lanzó encima de la cama. Regulus la observó ponerlas en fila formando una barricada entre ellos y dividiendo la cama en dos.
"¡Listo! así no habrá problemas. Tú quédate de tu lado, y yo me quedaré del mío" Dijo la joven, sonriente de poder haber sorteado el problema. Regulus se encogió de hombros, a que discutir más, al menos la tendría cerca y no dormiría en el piso duro. Ya esa tarde le había tirado el único objeto contundente de la alcoba, un pequeño banco, el cual había dado contra la pared, por cierto que el banco estaba ileso ya que era de buena madera.
Regulus se estiró, cansado también, y empezó por quitarse la camisa, cuando en eso Nike le pegó con una almohada.
"¡Oye, por qué fue eso!" Espetó el joven, viendo a una Nike que se cubría la cara con las manos, parecía estar muy sonrojada.
"¡Avísame cuando te quites la ropa, torpe!" Contestó ella, sin mirarlo. El santo de Leo sonrió ladinamente.
"Pues dame la espalda, yo no tengo otro lugar donde quitarme la ropa... además no me molesta que mires, tu también te tienes que cambiar ¿o planeas dormir con el vestido puesto?" Dijo sonriente Regulus, era demasiada la tentación de molestar a Nike cuando ella se lo hacía tan fácil.
"C-claro que no, me pondré el camisón... ¡Y quién querría verte a ti desnudo!" Remató la chica, dándole la espalda. "¡Y más vale que no me espíes mientras me cambio, o te acusaré con el Sr. Shion cuando regresemos a casa!" Regulus la complació y también le dio la espalda, y así ambos se cambiaron para por fin acostarse a dormir. Nike se metió en su lado de la cama, asegurándose que las almohadas estuvieran en su lugar, y apagó la lámpara. Regulus enseguida la siguió, apagando su lámpara, pero no se durmió de inmediato, sino que esperó astutamente hasta que la chica se durmiera, y cuando eso sucedió, sacó lentamente una a una las almohadas que los separaban, acercándose a Nike, que estaba de costado dándole la espalda, por lo que era ridículamente fácil amoldarse a su tibio cuerpo. Regulus pasó uno de sus brazos por la cintura de Nike, mientras pasaba muy suavemente el otro bajo la cabeza de la chica, quien dormía sin sospechar nada.
"Eres mía, Nike, no voy a compartirte con nadie" Le susurró el joven con ternura y luego sucumbió al sueño, feliz y contento ahora que podía abrazar a su vestal.
Everytime I have you near... I can't help feeling this overwhelming need to touch you.
-0-
Sometimes you say things that break my heart...
Manigoldo sostenía a su ahijado con orgullo, era el bebé más bonito del mundo y no podía dejar de quererlo más que a nada, mientras tenía en brazos al bebito de apenas tres meses, observaba sonriente el obvio ofuscamiento de la joven Nike, que miraba a lo lejos esperando ver que apareciera Regulus, ya que hoy era su cumpleaños número dieciséis y el único que no la había aún saludado era el santo de Leo. Al igual que todos los demás, Manigoldo sabía que ambos muchachos estaban enamorados el uno del otro, pero lo que no entendía muy bien era quien era el renuente, si ella o él, para formalizar la cosa, claro está, Berenike debía dejar de ser vestal para eso, y Manigoldo se olía que ella aún no estaba lista para dejar su blanca túnica.
"Ay, Sr. Manigoldo, ¿cree que Regulus se haya olvidado de que día es hoy?" Preguntó con obvia ansiedad la chica, el santo de Cáncer puso sobre su hombro a Ajax y le palmeó el hombro a la doncella.
"Con ese felino hiperkinético uno nunca sabe, pero no creo que sea tan obtuso como para olvidarlo" Dijo a modo de consuelo el caballero, y dándose media vuelta, se dirigió al templo de Piscis para llevar al bebé con sus padres, ya que el pequeño estaba dando señales que algo quería, fuera comer o un cambio de pañales. La chica vio como el santo se alejaba y suspiró, era mejor dejar de preocuparse o terminaría por entristecerse en un día en el que debía ser feliz. Pero su cavilación no duró mucho, ya que vio como el santo de Leo caminaba hacia ella como si nada. Nike le sonrió radiante, por fin había aparecido.
"¡Regulus! ¿Dónde estabas? No te vi en casi todo el día" Lo saludó ella, acercándose, Regulus arqueó una ceja y se encogió de hombros.
"Ah, sí... ¿y por qué me buscabas? ¿Pasó algo?" Dijo de forma casi indiferente él, lo que hizo fruncir el seño a la chica.
"¿No sabes qué día es hoy?" Preguntó ella.
"Umm, ¿martes? ¿Y eso a que viene?" Contestó el joven, viendo la mirada ominosa que Nike le estaba dedicando.
"¡Ayyy! ¡Eres un idiota!" Exclamó la enfurecida y dolida muchacha, dándose media vuelta intentó alejarse de Regulus. El muchacho no pudo evitar sonreír ampliamente, la muy tonta pensaba que él se había olvidado de su cumpleaños, y Regulus no podía evitar sentirse totalmente satisfecho cuando lograba hacerla enfadar. Pero no la iba a dejar que se enfureciera con él por mucho más, por lo que antes de que ella diera dos pasos le pasó ambos brazos por los hombros, bajando su cabeza cerca de su oído, ya que él era mucho más alto ahora.
"¿Te he dicho cuanto me gustas cuando te enojas conmigo?... No lo olvidé" Susurró el caballero, besándola en la mejilla. Entonces quitó sus brazos y puso un hermoso collar de piedras de lapislázuli alrededor del delgado cuello de Nike.
"Feliz cumpleaños" Dijo Regulus, viendo como la muchacha tocaba casi con reverencia el hermoso collar, con una piedra más grande en forma de lágrima y engarzada en plata al frente, luego a cada lado estaban engarzadas más piedras redondas del mismo color pero más pequeñas, cuatro a cada lado, el resto era una fina cadena de plata. Nike no tenía nada tan hermoso, además que el color de las piedras le recordaba el color de ojos de Regulus, estaba anonadada por tan magnífico regalo.
"¿Te gusta?" Preguntó el santo de Leo, viendo que Nike no reaccionaba.
"¿E-en serio es para mí?" Tartamudeó ella, no saliendo de su estupor.
"No, es para el patriarca" Contestó el santo de forma sarcástica. Nike tuvo que sonreír ante eso, y no tardó en saltar al cuello de Regulus, dándole un sonoro beso en la mejilla. El joven la abrazó también; sabía que en algún momento, lograría conquistarla del todo, y si había algo en lo que Regulus era bueno, era en ser condenadamente persistente.
Sometimes you say things that break my heart...though you always know how to mend it later.
-0-
By getting to know you better...
Seis años después...
Berenike transcribía algunos reportes que Eleni le había dado mientras cavilaba inquieta la noticia de que sería ella quien reemplazara a Eleni como la líder de las demás vestales. Era un puesto muy importante y que conllevaba muchas responsabilidades, lo que Nike en verdad no deseaba. Pero Eleni había decidido, después de más de diez años de servicio ininterrumpido como vestal de Atena, regresar a su pueblo natal para cuidar de su anciana madre y por lo visto casarse también. Berenike se levantó al terminar su tarea de transcripción y se dirigió a paso ligero a la habitación donde estaba Eleni y la enorme estantería llena de antiguos reportes... Definitivamente habría que hacer una limpieza y tirar los que ya no eran útiles.
"Gracias, Nike, eres de gran ayuda" Dijo Eleni, recibiendo el rollo de papel.
"Bien, sí, claro... en serio que no deseo este puesto" Barruntó Nike, algo ofuscada. La otra muchacha la miró con su tranquila manera y le sonrió.
"Lo sé, cariño, pero no tengo a nadie más, pero no te inquietes, yo sé que de seguro vas a dejar tu hábitos de vestal cuando cumplas los diez años de servicio, por lo que sólo te pido que me cubras los seis meses necesarios para terminar de entrenar a Miriam, luego quedarás libre" Concedió la actual jefa de las vestales. Nike asintió, un poco más tranquila, no sería mucho tiempo... aunque echaría terriblemente de menos a la otra mujer.
"Umm... ¿necesitas algo más o puedo retirarme?" Preguntó Nike, retorciéndose las manos con algo de inquietud.
"No, está bien, puedo terminar yo con el resto... supongo que Regulus te debe andar buscando, no puede estar sin verte por mucho rato" Dijo astutamente Eleni, a la que nada se le escapaba. Nike se puso colorada como tomate, pero no lo negó.
Con esto, la chica más joven enfiló hacia fuera del recinto principal, y hacia una pequeña colina no lejos de Star Hill.
Regulus esperaba con impaciencia la llegada de Nike, tenía algo importante que decirle y planeaba poner las cosas en perspectiva con la muchacha de una vez por todas. Todos esos años había estado enamorado de ella, pero no había sabido llamar su atención más que de forma negativa, o sea, molestándola en cada momento que podía; más en los últimos tiempos su relación se había vuelto más de adultos, y el joven santo tenía toda la intención de pedirle matrimonio antes de que alguien se le adelantara o algo. Además de que quería tener el permiso para abrazarla y especialmente para besarla cuando quisiera. Ese pensamiento lo hizo sonreír de manera astuta, no se le escaparía esta vez.
Por fin vio que se asomaba en la distancia una figura en la que se destacaba la blanca túnica que flameaba en el viento. La doncella venía a paso apresurado para encontrarse con Regulus, quien la había dejado intrigada esa mañana diciéndole que tenía un asunto de suma importancia para discutir con ella y que requería verla a solas.
"¡Regulus!" Llamó la chica, saludando con la mano, el joven también alzó la mano para saludar hasta que la chica por fin llegó a su lado, un poco agitada.
"Hola, Nike, creía que te habías olvidado" La saludó él, obligándola a sentarse en una roca plana.
"Sí como no, después de que me dejaste intrigada por saber que era tan importante que teníamos que estar tan lejos, me iba a olvidar y todo" Espetó ella, algo sonrosada por la caminata a toda carrera que se había echado. Regulus se sentó a su lado tomando la pequeña mano en la suya. Nike lo miró de reojo, algo se traía entre garras este león y detestaba no saber qué.
"Te quería ver a solas porque necesitaba que me respondieras a una pregunta que he querido hacerte hace tiempo" Comenzó a decir el joven, sin soltarle nunca la mano. "Nike, sé que aún te quedan por lo menos dos años de servicio como vestal... pero me gustaría saber si querrías ser mi esposa después" Dijo en su manera tan directa el caballero. Nike abrió los ojos grandes como platos por la sorpresa, no se esperaba esta clase de conversación. Se quedó pensativa, mirando las manos de ambos unidas... siempre juntos de alguna forma, desde el momento en que, hacía años ya, habían cruzado miradas sus vidas habían quedado ligadas irremediablemente. Nike salió de su estupor, asombrada por la paciencia que estaba demostrando Regulus, una faceta que en él no era la predominante exactamente. Por fin, después de un par de minutos de pensarlo, la chica tiró de su mano para liberarla de la de Regulus, quien la dejó ir sin oponer resistencia. Nike lo miró de frente, sabía que decidiría el resto de su vida según lo que este hombre le contestara ahora.
"¿Por qué quieres que me case contigo? Y ten cuidado con lo que respondes, porque de eso depende que no te deje aquí plantado y me vaya a mis habitaciones." Dijo sin miramientos la joven vestal. Y con el mismo aplomo que ella demostraba, Regulus le clavó su azul mirada con decisión.
"Simple, Berenike, te pido en matrimonio porque estoy enamorado de ti, por si no lo notaste. Porque no concibo mi vida sin tu presencia a mi lado... desde que tengo doce años y llegué al santuario luego de que mi padre fuera asesinado por un Espectro, tú has sido mi constante compañía, sé que siempre era para peleas, pero hacía mi vida menos gris... Tú siempre alegraste mis días como nadie nunca lo ha hecho" Contestó con toda la sinceridad de la que era capaz este santo, que era su rasgo más destacado, mientras observaba cuidadosamente la reacción de Nike. La muchacha le sonrió radiantemente, no podría haber querido mejor contestación que esa. La chica se levantó de su roca, logrando que Regulus se sobresaltara, pensando que había dicho algo que no le había gustado, pero enseguida se tranquilizó cuando Nike se sentó en su regazo, pasando sus brazos alrededor de su cuello. El joven pasó los suyos por la delgada cintura, acercando sus labios a los de ella. Pero Nike puso su mano sobre la boca de él, deteniéndolo, para enfado del santo.
"Ah-ah, espera un segundo, aún no te he contestado" Dijo ella, Regulus esperó con un poco de impaciencia su respuesta. "Será un placer ser tu esposa... pero tendremos que esperar por los menos dos años más... y tendrás que respetar que no puedo andar a los arrumacos enfrente de nadie mientras sea vestal, te dejaré acercarte de este modo sólo cuando estemos solos y al final del día... ¿está claro?" Negoció Nike, Regulus quitó esa mano que le impedía llegar a su objetivo y dijo "Está bien, eso ya lo sabía, jamás haría nada que te comprometiera, también sé que nadie puede saber de nuestro compromiso hasta que podamos hacerlo realidad... pero tengo toda la intención de besarte hasta dejarte sin aire al final de cada día, y luego por el resto de nuestras vidas ¿he sido claro yo también?" Nike rió ante esto, jamás podría ganar con Regulus, pero negociar era casi tan divertido como sus constantes discusiones. Luego de aclarados los tantos, los labios de ambos se encontraron en el segundo beso que se daban, el primero siendo uno pequeño que Regulus le había robado tantos años atrás. Pero este contenía todo el amor que se profesaban el uno al otro, sin restricciones, sin timidez, un beso que prometía un presente feliz y un futuro aún mejor.
By getting to know you better... I realized I can't help falling in love with you.
Fin Lost Memories
Bueno, espero les haya gustado el final, aunque para estos dos es un comienzo XDD Así cierro definitivamente este fic, que tan largo se hizo. Mil gracias a todos por su apoyo y por leer lo que escribo ;)
Por cierto, de seguro voy a poner algo más de otro santo (mwhahaha, no les digo quien XD) es de Lost Canvas, así que si les interesa, estén atentos ;)
