-Qué demonios –Me miras de arriba abajo, portando una expresión entre curiosa y resignada. Agito el cucharón de madera con gracia.
-Galletas –digo por respuesta, alisando ansioso el delantal que me cubre hasta los muslos y que me da un aspecto fantástico aunque probablemente ridículo ante tus ojos. Vamos, admite que soy un ama de casa divina.
Te dejo pasar y regreso a la cocina, advirtiéndote de que está un pelín desordenada.
-¿¡Un pelín!? –Te oigo exclamar mientras esquivas varios charcos formados por clara de huevo y leche entre otros.
-No exageres –Meneo el contenido del bol. Estoy echando unos bíceps increíbles con semejante movimiento centrífugo.
-Menos mal que no has intentado "cocinar" en las instalaciones de los cuarteles. Te habrían prohibido la entrada –Me ofendo cuando dibujas en el aire las comillas y frunzo el ceño.
-Para tu información, no me prohibieron la entrada –Aclaro, rascándome la nariz con el dorso de la manga.
-Eso quiere decir que lo has intentado –Dices, a mi espalda.
-Los de arriba son unos estirados –Refunfuño, recordando el enfado descomunal de Kureto. No fue mi culpa que se resbalara con la nata del suelo. Lo juro.
Te acercas, curioso, procurando no tocar nada. Echas un vistazo crítico al contenido del bol. Parece que pretendes averiguar si es comestible o no. Me hiere tu falta de confianza. Tocas mi nariz de repente y me estremezco. La yema de tu índice se mancha de harina. Te hago burla y me limpio con un trapo.
-Es extraño verte haciendo cosas tan… cotidianas –Comentas, inspeccionando los ingredientes que cubren la encimera.
-Los domingos por la tarde pueden ser extremadamente aburridos. Y ya que tengo vía libre en la despensa por mi posición, he decidido abusar de ella –Pruebo la masa. Todavía quedan grumos. Ojala tuviera una batidora.
-Entonces me autoinvitaré más a menudo. Especialmente si te dedicas a hacer pasteles –Sonríes de lado, mostrando diversión. Se me ilumina la cara.
-Tú eres siempre bienvenido, Guren~ -Pestañeo coqueto y desvías la mirada, sonrojado.
-¿Necesitas ayuda? –Ofreces en un carraspeo. Me relamo del entusiasmo y alcanzo un delantal-. Ah, no. Ni de broma –Vocalizas, señalando horrorizado el adorable estampado de corazones de la tela.
-Combina con tus ojos –Ironizo, paladeando tu descolocación.
-Me importa una mierda que combine con mis ojos, Shinya. No pienso poner esa… esa cosa.
-Te vas a manchar la ropa –Insisto, balanceando la prenda delante de ti.
-¡Lo prefiero! Me vería tan… poco viril –Boqueas.
Guren, dudo que te veas poco viril lleves lo que lleves. Resoplo, apartando el delantal.
-Puedo prestarte ropa de estar por casa –Propongo, haciendo una lista mental de los atuendos más provocativos que hay en mi armario. Mmm~
-No sé si fiarme –Enarcas una ceja y te cruzas de brazos. ¿Acaso lo reflejo en mi cara?
-Oh, vamos, Guren, qué mal pensado~ -Te lanzo un beso por el aire mientras me gruñes y te indico que me acompañes a mi cuarto.
Si te sorprende lo enorme que es mi dormitorio, no lo mencionas. Supongo que asumes que esto forma parte de ser un Hiragi y no andas desencaminado. Ya que tengo ciertos privilegios, me tomo la libertad de aprovecharme de alguno de ellos. Saco una camiseta negra sencilla y unos vaqueros que tiendo sobre la cama de matrimonio. Me está volviendo loco el hecho de que estés cerca de ella pues quiero empujarte contra el colchón y arrancarte el uniforme. Pero sería contraproducente. Te dejo intimidad mientras te cambias, prometiéndote que no espiaré y que no hay cámaras instaladas que registren ese glorioso momento. Por desgracia. Qué vida más cruel, tú desnudo en mi habitación y yo como un imbécil sin poder verlo.
Sales al cabo de cinco minutos; yo sigo dedicado a mi tarea de eliminar los puñeteros grumos de la masa. La cuchara se queda paralizada entre mis dedos y se hunde ligeramente cuando apareces. La camiseta te queda ajustada (y te juro que eso no lo he hecho a propósito), marcando a la perfección las líneas de los pectorales y tus duros abdominales. El vaquero te queda mejor, quizá unos centímetros cortos. Hasta que te giras, quejándote de que necesitarías una talla más, y puedo observar tu culo. Dios. Mío. Se me seca la boca, al observarlo embutido y apretado, en una especie de visión celestial.
Nunca me he considerado una persona sexual. Luego apareció el dichoso Guren Ichinose, con un crecimiento adolescente envidiable y su obsesión por entrenar en el gimnasio varias horas al día. Y claro, ahora mismo corro el riesgo de que toda la sangre de mi cuerpo se acumule (y no precisamente en mis mejillas) y tengo que agitar la masa de galletas como si me fuera la vida en ello para distraerme.
Dices algo pero te ignoro, en un intento vano de controlar mis pulsaciones. Hasta que detienes mi mano, la cual iba a tal velocidad que si hubiera seguido probablemente lo habría desintegrado, cristal incluido. Respiro hondo un par de veces y te doy unas instrucciones sencillas. Estoy nervioso como un chiquillo, emocionado porque vamos a hacer galletas juntos. Es una tontería, pero olvidarnos de la guerra que se gesta a nuestro alrededor y disfrutar de un día normal, es un logro.
Trabajamos codo con codo; puedo oler tu colonia y rastros de champú y sentir la calidez de nuestros brazos cuando se rozan. Me siento cómodo y comienzo a tararear una canción en mi cabeza. Pronto, me muevo al ritmo de la música imaginaria, aunque tú estás concentrado en preparar el glaseado y no te das cuenta.
-I'm a blond bimbo girl, in a fantasy world, dress me up, make it tight, I'm your dolly~ -Tarareo. Noto tu mirada clavada en mí. Vaya. Eso lo he dicho en voz alta.
-¿En serio? –Preguntas, desviando tu atención hacia mí.
-¿El selecto Guren Ichinose que solo escucha jazz conoce la canción? –Pregunto a mi vez, haciéndote sonrojar.
-Te recuerdo que vivía con dos chicas. Y esa canción se hizo muy popular en la época del instituto. –Recobras la compostura-. Sayuri la estuvo cantando por una semana entera. Me la aprendí de memoria –Concluyes, regresando a tu tarea.
-Oh. Conque te la aprendiste de memoria –Esbozo una sonrisa traviesa y casi puedo ver el escalofrío que te recorre.
-Sea lo que sea lo que estás pensando, me niego categóricamente.
Pero yo ya no te escucho. Me dirijo hacia el viejo reproductor de CDs y rebusco entre las estanterías. Estoy convencido de que recuperé ese disco y tiene que estar en alguna parte. Lo extraigo del fondo, cubierto de polvo, con un gemido de satisfacción. Lo coloco y le doy al play. Escojo la opción "en bucle". Esto va a ser divertido.
-Tú eres Ken y yo Barbie –Adjudico, echando harina en la mesa para estirar la masa.
-Ni muerto.
-I'm a Barbie girl, in the Barbie world. Life in plastic, it's fantastic! –Doy una vuelta sobre mí mismo, espolvoreando harina en el proceso. Un asomo de risa adorna tu rostro. Ahora me veo aún más ridículo que al principio, pero te aseguro que lo estoy disfrutando-. You can brush my hair, undress me everywhere –Te lanzo un gesto pervertido y desvías la mirada, azorado-. Imagination, life is your creation. ¡Vamos, Guren! –Grito, metido por completo en mi papel. Suspiras sonoramente.
-Come on Barbie, let's go party –Cantas, sin ningún entusiasmo. Pero luego sonríes e intuyo que he ganado.
-I'm a blond bimbo girl, in a fantasy world. Dress me up, make it tight, I'm your dolly~ –Entono esa última frase con un guiño.
-You're my doll, rock'n'roll, feel the glamour in pink. Kiss me here, touch me there…-Te detienes, consciente de la letra, fingiendo limpiar el cuchillo impoluto que trastabilla en tus dedos.
-You can touch, you can play, if you say: "I'm always yours" –Qué estribillo tan cierto. Nos miramos a los ojos en lo que dura un parpadeo, inmóviles.
Sigo cantando sonriente, quitando la tensión que se ha formado de repente. Te cojo por la cintura y te despego de la encimera, bailando a tu alrededor sin pudor. La situación es absurda. Frunces los labios en una fina línea y rompes a reír ante mi gesticulación imitando la letra, contoneándome fingiendo que tengo una cintura de avispa, cepillando mi cabello con un peine invisible y desatándome el delantal en un ademán que pretendo que sea sensual (aunque no lo logro porque se me queda trabado el lazo), buscando seducirte. Terminamos cantando a todo pulmón, sin nadie que pueda oírnos, bailando como idiotas desinhibidos. Golpeas el paquete de harina sin querer y este vuela por los aires, cubriéndonos del fino polvo blanco. Yo río más y tú me sigues, cada vez más grotesco, cada vez más libres, cada vez más nosotros, más jóvenes, más críos, más gozando de la adolescencia arrebatada.
Nunca te he visto tan vivo, con una vitalidad desbordante, poniendo voz grave emulando a Ken, siguiéndome el juego, aparentando que tu Barbie te está encandilando de verdad y eres incapaz de desprender tus ojos de ella. De mí. Me acerco a ti de nuevo en la estrofa que dice You can touch, you can play, pícaro.
No sé cómo acaba tu boca sobre la mía; tus dedos en el bajo de mi espalda; los míos en tu nuca. La canción finaliza y se repite pero a ninguno nos importa, demasiado ocupados en el otro. Sabes a azúcar y yo a galletas a medio hacer, en una mezcla embriagadora y caótica. El algún punto del camino, te pierdes en mi mandíbula, vagas por mi cuello, y yo solo puedo convencerme de que esto no es un sueño. Echo la cabeza hacía atrás, facilitándote el acceso, percibiendo tus latidos contra mi pecho, al compás que marca mi propio corazón desbocado.
El sonido del horno nos hace dar un respingo y volver a la realidad. Había olvidado que lo estaba precalentando mientras le daba los últimos retoques a la masa. Estúpido horno. Te separas, arrebolado, y continuas con la cobertura, como si no hubiera ocurrido nada. Sin embargo, la sonrisa de medio lado te delata.
Y quizá por eso te amo.
No sé por qué he escrito esto, así que pido perdón por ello. Pero recientemente se me pegó la canción en la cabeza mientras escribía el drabble y ambas ideas se juntaron y voilá, Shinya siendo una Barbie Girl horneadora de galletas. Ferid también sería una gran Barbie gracias a su diveza innata, igual que Mika podría ser una bonita blondie girl.
Reviews
-Verónica: feliz día del amor y la amistad para ti~~ (Aunque con un poco de retraso). ¡Gracias a ti por leer y dejarme comentarios, lo agradezco de corazón!
-Mistycah: espero que tu novia y tú podáis tener días bonitos como Shinya y Guren :( ¡Te deseo lo mejor, gracias por comentar! :D
