Muchas Gracias a todos por sus comentarios. Sé que ha pasado tiempo desde que he actualizado, pero por trabajo y cosas personales no he podido actualizar como me hubiese gustado. También estamos en etapas decisivas de esta historia así que espero que les guste.

Gracias por tomarse el tiempo de leer dejar sus comentarios y alentarme a seguir. Para el que le guste la historia lo animo a seguir leyendo hasta el final y al que no bueno taza taza, cada uno a su casa =)

Capitulo XI

Mirando al Pasado

Naruto se recostó otra vez algo hastiado y caluroso, pero tenía tanto cansancio acumulado de esas semanas que necesitaba dormir. Miró la luna clara y serena en la venta y las cortinas alborotarse por una veraniega brisa nocturna. Se quedó tan pensativo observando aquella escena que no pudo percibir cuando sus ojos se cerraron.

-Eres un tanto injusto con ella Naruto. –Escucho decir con firmeza. –Abrió los ojos de un sopetón acaso alguien había entrado a su habitación. Miró hacia un lado y hacia al otro en la habitación, pero no pudo ver a nadie. ¿Acaso había sido su imaginación?

Cerro los ojos y volvió a tornarse somnoliento…

Todo brillaba intensamente tanto que entrecerró los ojos otra vez para evitar que sus ojos se lastimarán con el sol. Se levantó de la hierba y se sentó. Donde estaba, no reconocía este paisaje. Bostezo un poco sin duda aún seguía cansado. De pronto pudo escuchar un ruido y unos gemidos claros de un niño.

-TAKESHI –Grito y se puso rápidamente en pie buscando el origen de aquella voz.

Cruzo por la hierba a través de un jardín, se sentía desesperado a medida que se acercaba al lugar. Creyo que le lamento se intensificaba y cuando iba a abrirse paso a través de un arbusto pudo ver que un hombre delgado de cabello negro y semi largo permanecía de pie junto a una niña pequeña que ahora golpeaba un tronco.

-Dale más duro Hinata. Si deseas desmoronar a tu enemigo deberás aprender a ser más fuerte.

-Eso intento…

-¡¿HINATA?! –Grito para sus adentros.

-Es inútil seguir con este entrenamiento hoy no estas rindiendo nada de lo esperado. Quiero que entiendas que te doy espacio en mi casa y que te he acogido como mi discípula, pero no estas poniendo de tu parte para realizar esto.

-Lo siento señor Fugaku… -Sollozo adolorida.

-Maestro… -Expreso con fuerza -ya te he dicho como debes llamarme…

-Si lo lamento…

- ¿FUGAKU? –¿Quién era ese fugaku? y esa niña era HInata estaba seguro de que así era, pero se la veía más maltrecha de lo que hubiera imaginado o pudiese recordar.

-PADRE…. –sentenció una voz más varonil aproximándose a la escena con un niño más pequeño.

-ITACHI… ¿He dicho que no se me moleste cuando estoy entrenando? –Ofuscado.

-Lo siento padre madre desea verte… dice que es algo sumamente importante que ha olvidado.

- ¿Qué HE OLVIDADO? –Refunfuño, pero de repente su cara se tornó pálida Itachi solo sonrió cínicamente y Naruto se sorprendió.

-Supongo que Itachi nació con esa cara de cínico… Ummmppp….

-Ven conmigo Itachi… -Expresó con vos temblorosa.

-Se te olvido verdad…

-Si … no le compre nada a tu madre por el aniversario…

-Va a matarte…

-Por eso quiiro que vengas…

-Ummpp … -Itachi volvió a sonreír.

-Sasuke hazte cargo de Hinata por favor…

-Si padre… -Haciendo una reverencia.

Itachi y Fugaku escaparon rápidamente de la escena y Naruto sonrió sabía cómo se ponía Keiko cuando olvidaba su cumpleaños o algún evento importante dejaba de hablarle por días y hasta lloraba en solitario.

-OLVIDAR SU CUMPLEAÑOS… -Este último pensamiento lo centro en Hinata. Sabía que Keiko se entristecía mucho por sus olvidos, pero ella siempre tuvo a alguien a su lado en cambio Hinata… ella estaba sola… Volvió su mirada hacia la escena.

-Necesitas descansar por hoy…

-No lo hare… -dijo la pequeña golpeando el tronco nuevamente. Unas gotas de sangre cayeron de su mano.

La niña grito de dolor y se abrazó la mano intentando contener el aliento y el sufrimiento causado por este último golpe.

-Déjame ayudarte… El pequeño le sujeto la mano y le ayudo a sentarse.

-Me duele… -Sollozo.

-Lo se… pero no debes moverte.

El niño tomó un botiquín que estaba cercano al tronco y saco de allí unas vendas y desinfectante. Luego tomó la mano de la pequeña y quito con cuidado las astillas la limpio y la desinfecto. Luego le coloco una pomada para ayudarle a cicatrizar las heridas y la vendo con mucho cuidado.

-Gracias… -La pelinegra lo miró Sasuke era muy amable aun que poco comunicativo y sonriente, en cierta medida se parecía a ella.

- ¿Porque estas aquí? –Inquirió el.

-Porque… porque… yo… QUIERO SER MAS FUERTE.

-Pues aun que lo desees tienes que ser más metódica o te moriras antes de serlo. Conozco a mi padre y es muy exigente yo te recomendaría que regresarás a tu casa.

-NO LO HARÉ…. –La niña lo miró con lagrimas en los ojos, pero decidida.

-Por que no…

-PORQUE LO PROMETÏ AL SEÑOR MINATO…

-Minato… _Susurro Sasuke.

-Si

-Dijo Minato… _Naruto se sintió algo celoso que clase de relación tenía Hinata con su padre…

-Le prometí que yo cuidaría a Naruto. –Expresó decidida.

-¡A MI! –Grito Naruto desconcertado tapándose la boca para evitar ser oído, pero ahora que lo pensaba parecía que ninguno le había prestado atención como si no existiera.

- ¿Quién es Naruto? –Inquirió el pelinegro.

-Es mi mejor amigo…

-SU MEJOR AMIGO –Naruto pensó que había hecho él para que la niña lo considerara su mejor amigo.

-Además yo lo quiero mucho…

-Pues entonces no mueras… -poniendose en pie. –Te enseñare como golpear el tronco.

-Hai. –Contesto feliz.

De repente la escena se ilumino con fuerza y otra vez Naruto no pudo ver en detalle lo que acontecia. Se tapoco un poco los ojos, pero la luz era tan estridente que tuvo que frotarse los ojos algo adolorido. Unas vocecitas llamaron su atención nuevamente y destapo con cuidado su rostro para observar el mismo espacio donde una niña más madura golpeaba con fuerza el tronco dándole patadas y puñetazos.

-Esa es Hinata… -Se sorprendió mucho al verla con una cola tirante atadaba su cabello, ya no era una niña parecía más una adolescente.

Sudaba mucho hacía más calor que antes… porque demonios hacia tanto calor. Naruto se desprendió algunos de los botones de su camisa. Aun escondido detrás de aquel arbusto observaba aquella escena.

-Has mejorado mucho… -Expresó un chico pelinegro de cabello semilargo aproximándose a la morena.

-¿ITACHI? –Inquirió Naruto. A quien rayos le preguntaba si estaba solo allí.

-SASUKE… -Hinata corrió y lo abrazo.

-Que haces aquí…

-Vine a verte…

-A mi…

- ¿Con que Sasuke? Se nota que esos dos se traen algo… -Murmuro perplejo y algo nervioso. Despues de todo a él que más le daba.

- ¿Quería saber como te estaba yendo en el entrenamiento? –Sentandose en la hierba.

-Pues míralo tu mismo ya casi derrumbé el tronco.

-Creo que le falta mucho para eso… -Sasuke sonrió y Hinata suspiro ofuscada. Ambos se miraron fijamente y finalmente hecharon a reir.

-Creo que me molesta esta escena… -Murmuro.

-Ven siéntate aquí… -Palmeando la hierba a su lado.

- ¿Acaso es un perro? –Inquirió molesto.

Hinata se sentó junto al pelinegro y luego le beso la mejilla.

-Te extrañamos mucho…

-Así… -sonriendo tímidamente.

-Si, sobre todo Tenten.

-Pero no lo digas o me matará

- ¿Y tu me extrañaste? –Mirandola de soslayo.

-Claro… somos amigos…

- ¿Solo amigos?

-Se nota que esta en la pubertad. –Refunfuño Naruto.

-Bueno… -La chica guardo silencio.

-Me dijo Itachi que haz visto a Naruto.

-Si, pero solo de lejos no me he acercado mucho. El señor Minato vino a buscarme y pude ver a nana.

-Que bueno… ¿Y como te sentiste?

-Muy feliz y triste al mismo tiempo. Naruto solo tiene ojos para Keiko. –Suspiro.

-Quizas no debas perder tu tiempo y sentimientos con él

-Quizás…

- ¿Y tu que has hecho cuando vas a volver?

-Vine para quedarme…

-¡En serio!

-Si, mama y papa se han arreglado después de todo y papa prefiere no estar lejos nuestro por mucho más tiempo.

- ¿Y estas contento Sasuke-Kun?

-Si estoy contento de volver a casa después de un año y de verte a ti.

Sasuke la miró encimismado y Hinata solo sonrió parándose con rápides y volviendo a pegarle a aquel tronco.

La luz brillante y estridente reaparecio, pero esta vez duro poco tiempo. NAruto se pudo ver rodeado de un jardín muy bien cuidado. Miró a su alrededor y pudo ver un paraje conocido por el, estaba en su casa y ese era mi jardín. De pronto unas voces volvieron a retumbar entrando en la escena.

-¡VAMOS NARUTO! –Refunfuño una muchachita de cabello corto.

-Keiko –Naruto la miró sorprendido parada en medio del jardín parecía que miraba algo o alguien, pero no podía prestar demaciada atención a eso. Allí estaba parada su KEiko no podía creerlo era ella, estaba allí a unos pocos metros de su posición.

-¡KEIKO! –Intentando alcanzarla pero antes de que diera un solo paso de su posición pudo verse a si mismo.

-ESPERA KEIKO. –Expreso un Naruto más adolescente.

-No esperare Naruto me lo debes… -Refunfuño molesta.

-Sabes que no lo hice a propósito y que jamás miraría a otra chica además de ti.

-Juramelo Naruto que yo sere la única para ti.

-¡CLARO QUE SI! YA te lo he dicho Keiko.

-Bueno, pero con la mano en el corazón… -sujetando la mano del chico y llevándola hacia su pecho. –Dilo…

-JURO QUE NO HABRÁ NADIE PARA MI MÁS QUE TU KEIKO –Exclamó con algarabía.

-Y si yo muriera…

-Tu nunca morirías no lo permitiré Keiko.

Naruto sintió como se desparramaban varias lagrimas incontenibles de sus ojos, pero no entendía porque estaba allí porque debía volver a ver esa escena. De repente sintió unas pisadas en la hierba. A su lado una pelinegra de cabellos largos y mirada perlada contemplaba a la feliz pareja que ahora se besaba en el jardín.

-Hinata… -La muchacha no parecía verlo ni siquiera parecía tener la atención puesta en él.

Unas lagrimas escaparón de sus ojos desparramándose sobre la hierba. No pronunció palabras, pero Naruto entendió que aquello que veía era para ella muy doloroso.

-Hinata… -Se veía muy triste. Pudo mirarla otra vez se veía un poco más grande que la escena anterior tal vez de unos 15 años. Sin dudahabía algo que no podía negar y era que aquella atrayente mujer siempre había sido bella.

-¡PERO QUE RAYOS ESTOY PENSANDO! –Revolviendose los cabellos

Nuevamente la luz lo enceguecio durante unos segundos y cuando abrió los ojos estaba en otro lugar. Pudo ver a su alrededor un lugar desgastado y viejo. Miró la habitación en detalle, la reconocía era la habitación de Hinata en la mansión Hiuuga. En ese momento preciso la puerta de la habitación se abrió y Hinata entro de golpe. Quiso esconderse, pero no tenía donde huir.

-Yo… he…. Bueno… -NAruto la observo por un momento la chica permaneció parada y taciturna. –Hinata… se que sonará raro, pero yo no se como llegue aquí entiendes… -Expresó con nerviosismo.

La muchacha pareció no inmutarse con su presencia. Parecía que no podía ni verlo ni oírlo.

-Hinata ¿Qué esta pasando? –Inquirió.

La chica ingreso al cuarto y se arrodillo frente a él. Naruto la miró perplejo que era lo que estaba haciendo ahora la arpía. Se veía triste, muy triste como si algo malo hubiese pasado. Algunas lagrimas de tristeza y dolor aparecieron en su rostro. La chica lo limpió con rápidez y permaneció sentada.

- ¿Por qué estas así? –Inquirió

Luego un hombre entreo rápidamente en la habitación muy malhumorado y con el rosto enfurecido.

-Como te atreves a levantarle la mano a Neji y a Hanabi ¿ACASO NO SABES GUARDAR TU LUGAR? –Grito

-Por favor señor Hiuuga… -Suplico Nana quien veía más joven.

-LARGO DE AQUÍ – Expresó furico empujando a la criada tras la puerta.

-Señor… -La voz suplicante de Nana se apago tras un sollozo y Naruto pudo percibir como la criada se retiró dejándolos solos.

- ¿Oye que esta pasando Hinata? –Naruto la miró triste mientras esta se quitaba el abrigo y permanecía de cuclillas mirando la nada.

Hiashi Hiuuga tomo algo que había traido consigo y que dejo sobre una silla junto a la puerta mientras se quitaba el saco. Volvió a tomarlo y dejo el abrigo en aquel lugar.

-TE VOY A ENSEÑAR EL RESPETO HORRIPILANTE CRIATURA… - Tomó aquella vará entre sus manos y se aproximó a Hinata.

- ¿Qué hace? – Naruto lo miró con miedo y un aire espeluznante. - ¿OYE QUE HACE HINATA? –Grito, pero al parecer ninguno de los dos podía verlo.

Hiashi arremetió contra hinata y comenzó a golpearla fuertemente en la espalda. Naruto intentó impedirlo, pero no hubo mucho que pudiera ahcer. Intento hablar con Hinata, pero esta apenas si levanto la cabeza y permaneció estoica recibiendo aquellos golpes. Naruto jamás había visto un acto de tal barbaridad y menos que un padre tratará así a su hija a é jamás se le ocurriría tratar así a Takeshi, nunca.

El pelirrubio no pudo hacer nada para impedir aquella golpiza que entre patadas y golpes termino por dejar a una pelinegra herida y ensangrentada sobre el piso. Hiashi Hiuuga se fue consternado y un poco más aliviado de haber podido quitar su estrés a manos de una buena para nada. Antes de irse exclamo con aire de superioridad.

-¡NO VALES NADA!

-OIGA COMO PUEDE HACERLE ESOI A SU HIJA NO TIENE VERGÜENZA. –Grito Naruto enfurecido.

La puerta se cerro de sopetón y con fuerza. Lo oyo marcharse con pasos raudos lejos de la habitación. Gracias a dios durante su estancia en la mansión Hiuuga nunca se había cruzado con ese hombre ni él ni Takeshi.

Hinata permaneció tirada he inconciente en el suelo. Naruto pudo sentir elfrio de la habitación encrudecerse. Intento tomar el abrigo de la muchacha y colocárselo para protegerla del frio. La chcia tiritaba inconciente espero que nana apareciese, pero por largo rato nadie toco la puerta.

- ¿Cómo es que aguantas esto Hinata?

Otra vez la luz lo enseguecio y lo obligo a cerrar sus ojos cuando los abrió estaba en su compañía. Miró a su alrededor no vio a nadie de pronto uno de los elevadores del lobby se abrió. Se aproximo a el algo taciturno y contrariado después de lo que había visto. Por unos moemntos su mente lo llevo al recuerdo de Hinata mostrándole su espalda desnuda para que la golpeara. Ahora entendía muchas de sus actitudes y conductas.

Sin saber como ni porque estaba en el interior del elevador cuando alzo la vista Hinata estaba en su interior. Esta vez la chica pareció verlo a los ojos y esto lo paralizo por un instante.

- ¿Acaso puedes verme Hinata? _Naruto la observó estaba diferente pero esta vez su rostro estaba todo golpeado y moretoneado. Un gran halo azul y bordo adornaba la mitad de su rostro y tenía uno de los labios partidos.

-Naruto… -Suspiro.

- ¿Puedes verme? ¿Qué te sucedió? –Pregunto temeroso. Pero la chica solo se sonrió y entro al elevador.

-No puedes verme verdad…. –Tras notar el letargo.

De repente las puertas del elevador se abrieron y dos jóvenes de seguridad entraron y se apostaron delante de ellos.

-Al piso 11 por favor… -Rio cínicamente uno de ellos.

-Te refieres al piso de lso golpes… -Riendo mientras precionaba el botón.

-Si debe de ser… -Hechando a reir otra vez.

-¿Oigan que les pasa a ustedes? –Naruto se sintió molesto.

-No puedo entender como alguien como tu Hinata puede ser uno de los guardías de seguridad del señor Uzumaki. La verdad es que no lo comprendo.

-Si es cierto como puede un ser como tu aspirar a la grandeza debería darte vergüenza. –Ambos rieron con desfachatez.

-Porque le dicen eso no es su compañera. –Expresó al ver a los dos uniformados.

Ninguno esbozo una respuesta. Naruto miró a Hinata y a su rostro tacituno mirar el piso. El elevador se detuvbo y ambos sujetos bajaron descostillándose de la risa.

HIanta los miró con tristeza, pero no dijo nada. Narutop sintió rabia ante su silencio.

-No piensas hacer nada, no piensas defenderte… -Murmuro enojado.

-No puedo hacer nada… yo lo prometí… -Naruto levanto la vista pues se había cruzado de brazos y bajado la vista. Tras oir sus palabras la miro sorprendido.

- ¿De que hablas?

-No hare nada que te lastime Naruto…

-A mi… es a ti a quien torturan no haras nada para protegerte ¿Qué clase de arpía eres? – Enojado.

-Eres muy gracioso… -Hinata sonrió.

- ¿Acaso soy gracioso? –Macullo enfurecido.

-Me gusta como frunces las cejas cuando te enojas… siempre he amado eso, pero siempre lo he visto desde lejos.

-ESTAS LOCA… -Refunfuño –¿Un momento dime donde estamos?

-En mi pasado… supongo.

- ¿TU PASADO?

-Si

- ¿Y PORQUE ME HAS TRAÍDO AQUÍ?

-Yo no he sido, nos has traido tu.

-No es cierto… -Naruto la contemplo azorado a pesarde los golpes y el dolor que estaría sintiendo la chica sonrió.

De pronto la luz volvió a invadirlo y Hinata se desvanecio. Tuvo que cerrar los ojos nuevamente para no sufrir el dolor penetrante de aquel extraño resplandor. Cuando la luz se hubo desvanecido el lugar en el que estaba había cambiado. Todo parecía estar en penumbras a Naruto le dio la sensación de que aquello era un viejo bodeón vacio y sucio. Un pequeño foco alumbraba a duras penas una parte de aquel espacio. Unas cajas vacias de madera adornaban la ista y unas cuantas ratas vagabundeaban a su alrededor. De bajo del foco de luz pudo distinguir una silla y alguien sentado en ella. Cuando se hubo aproximado pudo distinguir a la pelinegra amordazada, mojada y toda golpeada.

-HINATA –Grito, pero la chica parecía estar desvanecida.

-Muy bien señor Orochimaru –Expresó una voz no muy lejana. –Nos desharemos de ella.

- ¿Orochimaru? ¿Acaso?

El tipo prorrumpio en la habitacón y una vez allí se paró frente a la chica. El tipo la tomó por su cabello y la abofeteo.

-DESPIERTA ESTUPIDA… -al no tener respuesta le hecho una botella con agua que había traido consigo.

-Este orin es para ti perra… -El tipo rió a carcajadas. –Hinata se ahogo con aquellos orines nauseabundos.

-ERES UN BASTARDO… -Naruto se le fue encima, pero por mucho que quisiera su puño resbalo y no dio jamás en el blanco.

-Eso te pasa por meterte con el niñito Uzumaki, quieres parecer una heroína verdad… pero el jamás va a notarte es más ni siquiera sabe que hoy le has salvado la vida a él y a esa estúpida de su novia.

-¿De que habla? –Naruto los miro sorprendidos. –¿DE QUE HABLA HINATA? –pero la chica guardó silencio.

-Pero bueno tenerte a ti en su lugar… la favorita de Minato Uzumaki… dime cuanto hace que te acuestas con él zorra… -El tipo parció circundarla al igual que un buitre a su presa. –Dicen que acostarse con el jefe puede ser muy tentador verdad… ya que no consigues al hijo pruebas suerte con el padre verdad. Pues te voy a dar algo que probar. –Desabrochandose los pantalones.

_NAruto miró horrorizado la escena como podía ayudarla como podía ayudar a hinata. Sabía que algo muy malo iba a ocurrir con ella. Porque estaba ah+i porque sufría tanto. Nunca pensó que la arpía realmente tuviera una vida tan dura y menos a ese nivel. Sintió culpa y remordimiento en su corazón.

-NOOO –Grito intentando golpear a aquel tipejo quien si tapujo puso su pene en la boca de la chica, pero nada de lo que hiciera podía ayudarla, nada.

-HINATA –Grito una vzo masculina quien entro rápidamente lanzando uncuchillo que rozó el hombro de aquel tipo haciéndolo trastabillar hacia atrás.

La pelinegra se tiró al piso con silla y todo y lo golpeo fuertemente haciéndolo caer. De pronto una sombra sagaz se echo furtivamente sobre él y lo apuñalo en el corazón.

-¡RAYOS SASUKE LO NECESITABAMOS VIVO! –

-MUERETE ITACHI… YO VINE POR HINATA NADA MAS QUE POR ELLA.

-Lo se hermano, pero necesitábamos que hablara.

-Sasuke… -La chica expresó a media voz.

Sasuke la abrazo con fuerzas y la cargo para sacarla rápidamente de aquel lugar.

Naruto permaneció inmóvil jamás en su vida presenció una cosa así.

-¡RAYOS MALDITA SEA! Como sabremos quien hizo esto ahora. Papa a va matarme. –Expresó itachi acuclillado junto al cadáver. -En fin, te lo merecías.

Otra vez la luz brillo intensamente. Naruto se estaba cansando de esto. Sentía calor sentía que su cuerpo se agitaba y se tornaba irascible. No entendia porque veía esto, porque su mente loca lo llevaba una y otra vez por estos pasajes desoladores de conciencia.

Cuando el paisaje se aclaro pudo ver un hospital reconocía ese lugar, donde lo había visto. De repente HInata entro corriendo como loca su largo cabello estaba empapado y todo embarrado. Sus pies su abrigo todo en ella parecía fuera de si, pero no estaba golpeada, eso lo trnaquilizó.

-HI NA… TA… -El pelirrubio se mordió los labios. Se sentía culpable, culpable y un idiota.

-Naruu… -Su falta de aire la obligo a claudicar en esta frase.

-Tranquila, tranquila…a caso corriste hasta aquí… -Minato la observo sorprendido.

-¿Corriste por que? –Naruto la miró exuberante y bella a pesar dele stado ene l que estaba sus ojos titilaban con fuerza.

-Si… -Expreso tomando intensas bocanadas de aire.

-No me dejaste terminar… Volvía llamar y nana me dijo que saliste corriendo.

-Sí, pero… dijo que estaba… -Inhalando fuerte – yo vine…

-Corriendo por lo que veo… -pasa no hay nadie.

Minato la hizo pasar, salir de las miradas atentas del corredor ingresando al interior de la habitación. La muchacha se aproximo al pelirrubio he intento tomar su desvalida mano, pero como estaba tan sucia pareció arrepentirse. NAruto la miró observarse por un instante y retroceder.

-Puedes tomar su mano –El pelirrubio vio a su padre sonreír nunca había sonreído así para Keiko. La chica retrocedio.

-¿Qué fue lo que le paso? –Sus perlas angustiosas se clavaron en los ojos de Minato de una manera tan fuerte que este se sonrió y tubo que disimular su mirada tomando asiento al lado de la cama de su hijo.

-Bueno a decir verdad… sabes que el ama esas motocicletas y me suplico mejor dicho me rogo que le comprara una para sus diecisiete. Iba a decirle que no, pero fue mucho más insistente. Esta mañana salió a dar una vuelta con sus amigos y tuvieron un accidente. Lo trajeron aquí de inmediato, no fue nada grave, pero se golpeo la cabeza y estaba muy adolorido los médicos decidieron sedarlo por eso esta inconsciente. -Hinata respiro más calmada por suerte no había sido nada por lo que preocuparse.

-Gracias a Dios… -Suspiro.

-Porque no te sientas Hinata…- Minato le señalo una silla detrás de ella la chica dudo estaba tan mojada y sucia por correr que le daba mucha vergüenza sentarse en una de esas preciosas sillas de la clínica. –Adelante siéntate. –Insistió su mentor.

- ¿Cuéntame cómo va tu entrenamiento? –Observándole las manos.

- ¿Cómo la dejaste ir a ese lugar? –inquirió Naruto preocupado.

-Bien… -La muchacha inmediatamente ocultó sus manos bajo su falda.

-Estas herida… Sabes que no me gusta la idea de dejarte hacer esta locura y siempre puedo contar con personas capaces de cuidar a Naruto.

-No… déjeme hacerlo a mi… deme la oportunidad yo sé que es mucho pedirle, pero es mi manera de cuidar a Naruto…

- ¿PORQUE INCISTE EN QUERER CUIDARME? –El chico sopeso esta ultima interrogante

- ¿Tu lo amas no es cierto?

-¿¡AMOR!? –Naruto la miró contristeza. Estaba confundido muy confundido.

-Desde el primer día… se que él no ha sido muy bueno conmigo, pero por otro lado fue el único en verme en ayudarme cuando lo necesitaba, aun que fuera solo una vez…

-No quieres que te presente con él y que sepa de tu esfuerzo… creo que eso podría darte la oportunidad de demostrarle a este cabeza hueca que hay más personas preocupándose por él de lo que él mismo imagina. Desde que se peleo con Keiko no ha vuelto a ser el mismo, es arrogante, intrépido, estúpido y creído. Odio decir esto de mi propio hijo, pero creo que necesita un buen sacudón, si mi Kushina estuviera aquí ella misma lo pondría en vereda. Pero cuando veo sus ojos y la forma de mirarme la veo a ella y no soy capaz de corregirlo no como quisiera. Quizás requiera de una jovencita más sensata que pudiera hacerlo entrar en razón.

-¡GENIAL MI PADRE ES UN CASAMENTERO!

-Dudo mucho que le interese verme o que me reconozca. El otro día cuando fui a llevarle unos papeles a la empresa nos cruzamos en el ascensor. Estaba vestida con mi traje de servicio, pero aun así el no me reconoció lucía molesto…

-ES verdad jamás te he visto… -Suspiro triste.

-Sí, él y Keiko han tenido varios problemas últimamente y creo que está bien para su primera experiencia amorosa, pero no estoy seguro de que ella sea la mujer indicada para mi hijo. Naruto necesita más aplomo y asumir responsabilidades y esa muchacha solo le llena de pajaritos la cabeza.

-Papa… Keiko es… keiko…

-Pero él la ama… -Hinata agacho la cabeza y Naruto la miró

-Pero sabe realmente lo que es el amor… -Minato suspiro.

Los días parecieron transcurrir con rápidez pudo ver a la enfermera entrar a su cuarto una y otra vez. Pudo ver a Hinata permanecer parada o sentada en aquel pequeño rincón sin comer ni moverse de su lado. Pasaron tres días con sus noches y sus ojos se clavaron en ella, así como los de ella en aquel muchacho inconciente recostado en aquella cama de hospital. La pelinegra se paro de su asiento y fue al baño la siguió hasta el pasillo y cuando volvió la vio detenerse frente a la sala. La miró con su rostro estatico y parcimonioso. Sus dos pupilas titilantes miraban la escena que ahora ocurría dentro de la sala.

-Lo siento mucho Keiko fui un idiota…

-¿En que momento llego Keiko? –Naruto recordaba ahora esta escena, pero nunca supo que aquella mujer a la cual detestaba, su salvadora, había estado con él esos tres días de inconciencia.

-Naruto… no quiero que sufras yo no quiero que te lastimes por mi culpa.

-Yo debí cuidarte más lo siento…

-No vine por eso… sabes que yo te amo a pesar…

-A pesar de estar con alguien más… El pelirubio agacho la cabeza y Hinata sintió un rebote de alegría en todo el cuerpo

-Hinata… -Por un momento la vio sonreír –No es lo que parece…

-Sabes que no es cierto Naruto de donde sacaste eso de Kiba –Keiko lucía indignada.

-Kiba lo admitió que él te amaba desde pequeño y que tu y él intentarían algo juntos. Yo Yo… ME REHUSO, ESCUCHAME BIEN, ME REHUSO A DEJARTE EN BRAZOS DE KIBA. –Exclamo enfurecido.

-Kiba tiene unas ideas muy extrañas con respecto al amor y por otro lado no me interesa Kiba no hay otro hombre Naruto.

-Entonces por qué me has pedido un tiempo, porque Keiko… -Inquirió taciturno.

Fuera de la sala el pelirrubio no podía dejar de notar las transformaciones en el rostro de la pelinegra.

-No, Naruto… yo… -Keiko se puso de pie y camino nerviosa por toda la habitación…

- ¿Dímelo? Necesito saber Keiko.

-La verdad Naruto es que necesitaba un tiempo para pensar que hacer yo… yo…

-Naruto –Expreso la muchacha mientras se estrujaba su arrugado y sucio sobretodo.

-Hinata… - El chico sabía lo que ocurriría y temía mirar su rostro.

- ¿Qué pasa Keiko?... –El pelirubio se aterro.

-Estoy embarazada Naru…

-Hinata… lo siento mucho… yo amo… -yo amaba… yo… Keiko es especial para mi…

La vio golpearse ligeramente el pecho. Sus ojos titilantes parecían perderse entre marejadas de lagrimas que ahora rebotaban en su rostro. NAruto tuvo la sensaciond e ver una mala película romántica y ahora encontrarse en lso zapatos del OTRO, le permitían entender un poco más a esta mujer. Hinata sollozaba inmóvil, paralizada y aferrada a su corazón. Por un momento su rostro se volvió más pálido que de costumbre.

- ¿Lo dices en serio? –Su propia voz lo trajo a la realidad

-Así es… -Keiko se echo a llorar.

-No llores Keiko… -el pelirubio le acaricio la cabeza y la atrajo hacia si abrazándola con fuerza..

-No sabía qué hacer Naru… Te imaginas que dirán mis padres, que dirá tu padre somos muy jóvenes aún… -Llorisqueando.

-Casémonos… -limpiándole las lágrimas.

- ¿Qué? ¿Lo dices en serio? –Ahora era la muchacha quien no lograba entender la situación.

-Que te cases conmigo Keiko. No dejaré que tu familia o mi padre se oponga y me hare responsable de ese bebe seré un buen padre ya verás…-Mirándola a los ojos.

-¡Naruto! Mirándolo a los ojos y abrazándolo mientras un mar de lágrimas caía sobre las sabanas y el torso de su amado.

-N…a…r…u…to… -La vocecita de Hinata se entre corto de dolor y sus manos se desparramaron a los lados de su cuerpo. Naruto la miro con tristeza quizás él nunca entendió todo el dolor de Hinata pero si esto eraverdad y había algo en su ser que le decía que así era, entonces entendía porque Hinata sufría tanto.

- ¿Aceptas Keiko? –Inquirió el chico presuroso.

-Si… acepto.

Ambos se abrazaron con felicidad. Esta era una dicha que ambos jóvenes no esperaban pero que afrontarían con la mayor responsabilidad posible. Afuera dos ojitos taciturnos empañados por una gruesa capa de lágrimas contenidas echaron un último vistazo a la habitación y dentro de su corazón solo pudo esbozar la palabra…

-Adiós…

Hinata camino despacito a través del pasillo conteniendo sus lagrimas y sujetando lo que aún restaba de ese amor juvenil, aquello que la había mantenido viva hasta entonces también se lo habían arrebatado, acaso tenía sentido la vida. Claro que no eso ya no valía la pena. Se limpio con rudeza sus lágrimas y se dirigió al elevador.

-Lo siento… -Esbozó con tristeza. –Pero no puedo evitar amar a Keiko Viendola marchar…

-Y nadie te pediría eso hijo. –Naruto se volteo para ver a su padre mirarlo con ternura.

-¿Qué haces aquí?

-Simplemente acompaño a Hinata como tu lo haces.

-Yo solo quiero irme de aquí ya he visto suficiente.

- No Naru, no haz visto suficiente….

-Que quieres que yo haga que le diga. –Naruto bajo la mirada se sentía el criminal y no la victima.

-Sabes… -Tocando el hombro del ojiazul, ante este acto el chico lo miró sorprendido.

-Eres… -Derramando algunas lagrimas.

-Cuando tu mama me dejo por ese estu… -Minato se contuvo –Ese creído que llamó novio de juventud, cuyo nombre no repetiré, sentí que me moría no era capaz de confesarle a Kushina cuanto en verdad la amaba.

- ¿De que hablas? ¿Mamá tenía a otro? –Inquirió sorprendido.

-Bueno digamos que yo no fui su primer amor… -rememorando aquellas viejas imágenes con estupor. –En fin, cuando ella me dijo que amaba a ese tipo mi corazón se paralizo de teror. Sentí que perdía lo más preciado que tenía en la vida. Cuando ese tipo la dejo y yo y ella nos entendimos supe que nuestro amor sería para siempre. Pero Kushina me conto que cuando perdió a su primer novio, cuando el se fue, sintió que se le iba la vida. Tenía un dolor tan grande que juro jamas volver a enamorarse. Cuando yo reapareci en su vida me costo muchísimo que me aceptará y cuando por fin te tuvo a ti me confeso que por mucho que lo había intentado aun lo seguía amando y que siempre lo amaría que él fue una parte importante de su vida y estaría con ella para siempre.

-Pero… es imposible yo no puedo dejar de amar a Keiko… -Suspirando.

-No es bueno que dejes de lado un amor tan importante en tu vida NAruto. Ya eres todo un hombre y sabes que eso es imposible. Entonces hijo madura no dejes de amar a Keiko nunca y lleva contigo ese recuerdo hermoso de la amdre de tu hijo pero comprende que buscar un reeemplazo igual a Keiko nunca será Keiko tu debes dar un salto de fe y comprometerte al verdadero amor.

-NO amo a Hinata, comprendo lo que dices, pero yo no la amo.

- ¿Estas seguro? –Mirándolo a los ojos.

-No…

-Entonces ella morirá y tu hijo no habrás sido capaz de salvar su vida.

-Yo no soy un salvador ni el culpable de nada. Además, porque moriría HInata.

-Porque esta dispuesta a hacerlo, sabes porque, porque te ama profundamente. Ccielos nunca vi a nadie amar así con esa intensidad. –Sonriendo.

-Pues yo si… he sentido eso por Keiko.

-Lo sabes verdad, entonces sabes lo difícil que es renunciar al amor…

-Lo se, pero sigo día a día por Takeshi.

-Pero debes vivir también por ti.

-Lo se…

-Animate a amar y si no es a Hinata ábrele tu corazón a una mujer que te haga feliz, pero ya no estes más triste Naruto.

-Papa…

-Cuidate muchacho…

-Espera…

Todo volvió a ponerse brillante resplandeciente. Hacía calor mucho calor tanto que sintió que se axficiaba.

Naruto abrió los ojos. Le costaba saber en donde se hallaba. El ventilador del techo giraba lentamente y el poco aire que arrojaba no le permitía respirar. De pronto un sacudon en su cama y un golpe seco en su estomago lo trajo rápidamente a la vida.

-¡Papito! –Grito Takeshi.

-¡TAKESHI! No puedo respirar…

- Lo siento papito tengo calor hay que levantarse. -El niño se bajo de la cama tan rápido como había subido, abrió la puerta y se escapo al baño.

-Rayos… -Dijo mientras se desplomaba de nuevo en la cama. Le pesaba el cuerpo parecía que había dormido una eternidad. Pudo ver el celular sobre la mesa de noche, Lo tomó y noto que a penas eran las 9 de la mañana. –¡DIOS!

Hinata se había levantado temprano esa mañana quería salir de la casa lo antes posible para no cruzarse con andie. YA había tenido un día desilusionador y agobiante el dia anterior y se había prometido ya no volver a ser esa mujer blanda de sentimientos grises y hacer algo por lo demás, después de todo, no faltaba mucho para que Naruto rompiera el sello y para que su vida ya no corriera peligro.

Envalo el pastel, algunos panecillos y sanwiches en unos tapers que encontró en la cocina de Ino. Puso todo sobre un carro y los ato con firmeza. Lavo todos los utensillos restante y más satisfecha se dispuso a marcharse.

Salio de la cocina un poco más reconfortada aun que le hubiese gustado compartir todo con sus amigos llorar por la leche derramada ahora no tenía sentido.

Tomó las llaves de la entrada he iba a escabullirse con éxito cuando TAkeshi bajo corriendo de las escaleras y al verla se le avalanzó encima.

-¡MAMÁ HINATA! –Grito con algarabía.

-Hola Takeshi… -LA chica lo abrazo y lo alzó con alegría.

-¡Feliz cumpleaños! –el niño rió

-Ya me saludaste recuerdas… -Expreso con tristeza y ganas de llorar. Las palabras de Naruto de que se alejará aun resonaba intensamente en su mente.

-Quería saludarte otra vez… -Sonrió feliz.

-Gracias… -Hinata agradeció mucho aquel abrazo. De pronto HInata escucho los pasos de Naruto bajando la escalera y cuando lo vio asomarse bajo a Takeshi de inmediato.

- ¿Qué pasa? –pregunto con tristeza.

-Takeshi no molestes… -Dijo Naruto de mal humor aun tenía una pesades muy intensa todo en cuerpo, pero noto con rápidez el acto de la pelinegra. Y ahora que se traía entre manos.

-Buenos días… -Esbozo con nerviosismo.

-Parece que no pasaste una buena noche, seguramente será porque… -Naruto se detuvo en seco iba a decir algo hiriente, pero se detuvo inmediatamente.

-Si… claro… -Hinata estaba tan derruida por dentro que una humillasión más no la sacudiría. –Mira Naruto le pedi a Itachi que viniera a verlos y a cuidar de ustedes hoy y me dijo que hay muy buenas noticias sobre tu caso.

-¡EN SERIO! –Expreso asombrado –¡POR FIN VOY A SALIR DE ESTE INFIERNO!

Hinata lo miro con tristeza, pero lo vió tan feliz que no pudo evitar alegrarse aun que hubiera dicho que ella solo era una rata esclavista una arpía y la ignorara por completo se sentía feliz si él reía.

-Si… pronto serás libre… -Sonriendo falsamente.

- ¿DIME MaS QUE PASO?

-Bueno parece que Itachi pudo atrapar a uno de los cabecillas de la mafia Yacuza al parecer son unos renegados dentro del clan. No todos están interesados en ti ni en tu familia.

-¡GENIAL!

-Pero debes tener presente Naruto que tu ya no podrás vivir como antes.

- ¿A que te refieres? –Takeshi los vio ponerse serios.

-Naruto… tampoco podemos asegurar que estos mafiosos te busquen por venganza o que incluso eliminando a todos los renegados tu puedas vivir completamente libre.

-NO PODRE VOLVER A TENER MI VIDA.

-Me temo que no…

-Pero te devolveré todas tus acciones, empresas, y un hogar que Minato preparó para ti. Kakashi estapreparando todos los papeles y una nueva identidad para ti y Takeshi. Las empresas que quedaron a tu nombre son sociedades anónimas y te será fácil reinstalarte allí ya que apenas te conocen. El resto se halla en efectivo y en cuentas en el exterior. Cuando todo esto termine tendrás que tomar una nueva identidad a tu hijo y a Matsuri he irse de Konoha y de este país. No te será difícil empezar de nuevo. –La muchacha sonrió, pero con un dejo de tristeza que no podía ocultar por mucho que quisiera.

- ¿Y que pasara con la señorita Hinata? –Inquirió Takeshi preocupado.

-Pues yo volveré con mi familia, mi papa, mi mama, mi hermana y mi prometido. –Sonriendo. Naruto recordó la golpiza de su sueño ¿Acaso sería verdad? ¿Y si era así porque volver?

POV de Naruto

-Entonces ella morirá y tu hijo no habrás sido capaz de salvar su vida.

FIN DE POV…

- ¿De verdad? ¿Pero no vendrás con nosotros? - llorisqueando.

-No… claro que no tu tendrás una mamá nueva que te querra mucho y además tu papa los va a cuidar mucho a los tres.

-Pero yo no quiero otra mamá –Ofuscado.

- ¡Bueno será una amiga! – alzando su dedo índice al aire. - ¿Que te parece?

POV de Naruto

-Yo no soy un salvador ni el culpable de nada. Además, porque moriría HInata.

FIN DE POV…

-¡NO QUIERO! –Takeshi corrió llorando al sillón donde se desplomo.

-Lamento no ofrecerles algo mejor Naruto, quizás más adelante Itachi pueda ayudarlos y puedas volver al país y rehacer tu vida aquí. –Hinata lo miro con la mayor ternura de la que disponía en ese momento, pero el chico solo la miró fijamente.

- ¿Itachi lo hará? ¿Y que harás tu Hinata?

La pelinegra lo miró en silencio a caso Naruto estaba preocupado por ella. ¡IMPOSIBLE! Naruto Uzumaki la odiaba y siempre la odiaría solo era presa de su lastima nada más.

-Bueno… volveré a la casa Hiuuga… seguro mi padre se preocupará por mi… es lógico que vuelva. -Sonriendo.

-¡DEJA DE FINGIR HINATA!

-¿Fingir? Yo… no… te lo juro… mirá –Buscando su teléfono en el bolsillo de su vestido y mostrándoselo al ojiazul. –Si hable con Itachi esta mañana aquí esta su mensaje toma leelo.

NAruto la observo; como podía ser tan cinica ¿Realmente era cinismo?

POV de NAruto

-Porque esta dispuesta a hacerlo, sabes porque, porque te ama profundamente. Cielos nunca vi a nadie amar así con esa intensidad. –Sonriendo.

Fin de Pov

NAruto leyó el mensaje claramente eran buenas noticias y su corazón estaba alegre, pero por otro lado veía a una arpía sin corazón y esta vez no era porque fuera despiadada. Los recuerdos de Hinata en la psicina, de la forma en que le hablaba en el jardín la forma en la cual lo había tratado con aires de superioridad se desvanecía o solamente era una fachada, a lo mejor esta era la verdadera Hinata un cuerpo sin alma que aparentaba felicidad una felicidad morbosa que ahora le indicaba que volvería a un hogar donde era maltrada y vaya a saber que más, aún así intentaba sonreír mostrándole a él y a Takeshi que todo estaría bien, incluso cuando él ya había aprendido a identificar el dolor, pues él mismo había padecido ese mismo sufrimiento de perderlo todo y condenarse a la misería a una vida vacia y sin sentido.

-Vez son buenas noticias… -Intentando tomar el teléfono.

-Hinata… -Naruto intentó tomar su mano. -pero esta la retiro algo asustada.

Naruto la miró con sorpresa. Nunca en su vida alguien le había temido. Se sujeto la cabeza y miro para todos lados a caso aun estaba soñando.

-Lo… siento…

-¿ME TIENES MIEDO? -Inquirió confuso.

-NO, claro que no… solo que no tuve una buena noche…

- ¿Pesadillas? –La chica lo miró a los ojos.

-Si… Pesadillas… -Hinata lo miró con mucha sorpresa. La mirada de ambos duro un minuto aproximadamente. Cada uno intentaba descubrir en los ojos del otro un secreto una verdad que al parecer era compartido. Takeshi los miró sorprendido, al parecer su berrinche no había surtido efecto, pero sintió alivio y tranquilidad al ver que sus papas se miraban fijamente. Este ultimo pensamiento lo dio alegría.

-HINATA.

-NARUTO… YO… -Hinata se sintió incomoda. Que estaba pasando. Estaba algo descolocada y no sabía por qué.

-HINATA YO QUIERO…-El teléfono en su mano comenzó a sonar miró la pantalla y se lo entrego a la pelinegra. Hinata contesto de inmediato al ver quien era.

-Hola Itachi.

-Lo lamento Hinata… se que te vengo fallando, pero esto es urgente Onoki me pidió que siguiera un rastro y es necesario que vaya.

-Comprendo…

-Sasuke tampoco puede ir hay problemas maritales que tendrá que resolver primero así que cuida tu a Naruto y al niño.

-Bueno es que yo….

-Lo siento. –Tras esto colgó.

-Este Itachi. –Refunfuño molesta.

-¿Qué paso?

-ITachi no podrá venir. Ino tampoco esta y yo debo salir. Porque no llaman a Matsuri y se quedan aquí. Así no están solos.

-No… -Hinata lo miró. –De ehcho prefiero salir necesito aire.

-Pero…

- ¿A dónde vas?

-Sobro mucha comida anoche y me gustaría compartirlo hay un hogar de niños no muy lejos de aquí he ido algunas veces cuando estoy por aquí y creo que sería bueno dar lo que sobro yo no puedo comerme todo sola y prefiero eso antes que tirarlo.

-Bueno te acompañaremos.

-Pero… no prefieres estar con Matsuri…

-Prefiero salir de aquí- Dijo tomando el carro entre sus manos. –Vamos Takeshi

-¡SI!

Ambos saltaron rumbo a la puerta. Hianta no sabía porque, pero se sentía más aliviada y feliz como si de repente toda la bruma en su aura se hubiese discipado.

-Bueno vamos…