XXV
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Te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio…
Todo estaba bien, a pesar de haber sido rechazada y negada por la familia principal no se sentía deprimida, al contrario, estaba llena de felicidad y dicha, se había quedado unos días con su padre mientras que el rubio y sus padres se había marchado, el primero había vuelto a su ciudad, debía volver por las clases y los padres de este volvieron a Italia a organizar varias cosas de la empresa.
Estaba feliz, realmente estaba feliz, la sonrisa en su rostro no se podía borrar fácilmente, nada podía quitarle esta felicidad que estaba impregnada en su corazón y en su alma, aquel anillo que adornaba su dedo, que daba pequeños destellos con la luz que le llegaba la dejaba embobada, realmente creía que nada podía amargar esta felicidad, en eso creía firmemente.
Su celular comenzó a sonar haciendo que abandonara el mundo de la ilusión.
- ¿si? –
- ¿H-Hinata? –
- ¡Sakura-san! –
- ¿e-en cuento p-puedes llegar a mi casa? –
- uhm… ¿un día y medio? Estoy en casa de mi padre en Inglaterra y- -
- n-necesito que me ayudes p-por favor – dijo en gimoteo –
- ¡Que pasa! –
- e-estoy s-sangrando y Sasuke-kun no contesta – llanto – n-no e-están m-mis padres e Ino e-está en una c-cita con S-Sai –
- quédate ahí llamare a Naruto-kun –
- c-creí que no estaba – llanto – oh, Hinata estoy asustada – gimoteo –
- todo saldrá bien – decía tratando de mantener la calma-
- t-tengo miedo Hina – gimoteo –
- quédate ahí, Naruto-kun llegara rápidamente, yo tomaré el primer avión que encuentre –
Hinata colgó el teléfono y llamó rápidamente al rubio explicándole la situación, al dejarlo al tanto y pidiéndole que le contara lo que iba sucediendo, la muchacha de ojos perla arreglo sus ropas y salió de la casa rápidamente explicándole a su padre mientras subía al auto que la llevaría al aeropuerto, tuvo que esperar 3 horas para poder conseguir un avión lo que la tenía al borde de la desesperación, no pudo dormir durante el viaje, todo la tenía nerviosa ¿porque Naruto no le informaba? Ah, claro, estaba en el avión, genio. Los papeles que estaban en sus manos fueron víctimas de rasgados y arrugones, debía calmarse no sacaba nada estando nerviosa en ese instante (Solo su salud mental estaba en peligro ahora) respiro hasta calmarse, pero no sabía porque un mal presentimiento estaba tan latente en ella.
Llegó al día siguiente, al bajar del avión llamó al rubio y le preguntó dónde estaba, anotó el nombre del hospital, tomó un taxi y le dio la dirección, ya estaba cerca, solo un poco más, solo un poco más; al llegar pudo ver a Naruto en la entrada del hospital, estaba fumando ¿fumando? Eso era nuevo, tenía puesta una camisa blanca y unos pantalones negros informales, una corbata negra desarreglada, sus cabellos desordenados y esos lentes que usaba cuando la mirada se le cansaba, dijo su nombre en susurro y el hombre levanto la vista, la posó en ella y una sonrisa se le formó en el rostro.
- ¿cómo está Sakura-san? – dijo acercándose -
- está bien, está estable. – respondió entrando al hospital-
- ¿qué sucedió? – preguntó siendo guiada por el chico –
- tuvo una hemorragia interna – suspiro – logre comunicarme con Sasuke, viene en camino – se sacó los lentes y masajeo sus ojos cansados – estaba en una reunión de la empresa de su familia en Ginebra –
- oh... – se quedó callada por unos segundos – ¿p-podré...? –
- ven, te acompaño a la habitación –
- ¿y él bebe? ¿Cómo está él bebe? –
Naruto la miro y siguió caminando para que ella le siguiera, se sintió fatal ¿qué había sucedido? Cada paso que daba era una angustia que crecía en su interior ¡quería saber que sucedía! Naruto se detuvo y vio el nombre de Sakura en un papel en la entrada, suspiro y tomo el pomo de la puerta, estaba nerviosa y asustada ¿qué vería? ¿Sakura llorando desconsolada? Sin su vientre... Dios por favor no... Entro y una luz la cegó primero, un viento movía las cortinas con gracia, estaba sola en esa habitación; ahí estaba, sentada mirando la ventana, con su cabello rosado moviéndose levemente, sus ojos cansados y su piel pálida, cerró los ojos con fuerza y los abrió nuevamente. Bajo su mirada y vio que no estaba el bulto en su vientre, las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, susurró su nombre y la chica giro a verla, se contagió con el llanto y la pelinegra corrió y la abrazo con fuerza, susurraba "lo siento" mientras que Sakura le respondía que no era su culpa.
- ¿d-donde? –
- ¿eh? – artículo Sakura secándose las lágrimas –
- ¿El bebe...? –
- mi bebe... –
Naruto tomó la mano de Hinata y se la llevó de ahí, Hinata no entendía nada, las lágrimas aún anidaban en sus ojos ¿dónde la llevaba? Llegaron a una ventana, Naruto le apuntó algo apoyando su dedo, ella dirigió la mirada hacia dónde mostraba el dedo y ahí, ahí había un bulto en una caja transparente, tenía cabellos negros y estaba durmiendo, era pequeña y se veía indefensa, llena de máquinas a su alrededor
-ella es Sarada – dijo Naruto –
- S-Sarada-chan... –
- es prematura así que debe quedarse ahí por un tiempo, pero está bien – puso su mano en el hombro de la chica – todo está bien ahora, decidieron adelantar el parto por temor que le pasara algo –
- gracias a Dios – gimoteo – gracias... –
Vio como Sakura llegaba donde estaban ellos en una silla de rueda guiada por la madre de esta, Hinata se arrodilló y la abrazo felicitándola, las lágrimas eran protagonista en esta situación. Sakura simplemente abrazo a su amiga con ganas, pero un poco débil.
-Gracias por todo Uzumaki-sensei – dijo la madre de la pelirosa – si no fuera por usted mi hija y mi nieta... –
- no se preocupe, es mi deber como maestro – dijo sonriendo –creo que es tiempo que me vaya –
- sí, gracias nuevamente –
- Hyuga-san ¿desea que la lleve a su hogar? – preguntó –
- ah, sí por favor, si no es mucha molestia – miro a la madre de su amiga – vendré en la tarde, con su permiso –
- nos vemos Hinata-chan –
Naruto y Hinata salieron del hospital con tranquilidad, Hinata camino hacia la parada del autobús, pero Naruto tomó su brazo y la llevo por otra dirección, hacia los estacionamientos ¿porque? Al caminar llegaron a un auto de color burdeo oscuro, de 3 puertas, semi deportivo, apretó un botón en las llaves y las luces parpadearon.
- ¿y este auto? –
- es mío, no lo uso con frecuencia ya que todo me queda cerca – dijo sonriendo – pero debía traer a Sakura en auto por urgencia así que, bueno aquí está, sube –
Hinata subió al auto y sintió el olor de la colonia del rubio y un leve olor a tabaco, miro hacia atrás y no había nada, parecía nuevo, Naruto subió y puso en marcha, tenía puesto sus lentes de sol lo que le daba otro aire según ella, miro por la ventana y sonrío, este hombre nunca dejaba de sorprenderla, sintió como la mano del rubio tomaba la de ella sin dejar de ver hacia adelante, sonrío y apretó la mano que le estaba brindando calor y cariño.
Llegaron al edificio donde ambos tenían sus respectivos departamentos, estacionó su auto y lo cubrió con una lona, era por eso que jamás lo había visto, sonrío para ella. Ambos subieron las escaleras.
-Ve a darte una ducha, estás cansado – dijo la chica de forma dulce – si quieres yo haré el almuerzo para ambos y luego de eso me pones al tanto de la materia que vieron en clases – le sonrió –
- gracias Hina –
Naruto se acercó a la muchacha y depósito un beso en los labios de la chica, luego de eso se fue a su departamento, estaba cansado se notaba, debió estar con Sakura desde que le llamo, suspiro y entro a su departamento, tomó una ducha y salió a comprar las cosas para el almuerzo, aún era temprano así que no había apuro. Preparo ensaladas, carne y arroz, puso los cubiertos y platos en la mesa y se sentó en el sillón de su sala, estaba cansada del viaje, las emociones, los nervios la habían agotado. Apoyó su cabeza y sin darse cuenta quedo dormida.
-Hinata – escucho un susurro – hey Hinata –
- ¿mm? –
- despierta dormilona –
- ¿eh? -
Abrió los ojos y pudo ver a Naruto cerca de ella, pestañeo con pereza y estiro sus brazos ¿se había quedado dormida? ¡Se quedó dormida! Se levantó rápidamente ¿en qué momento había sucedido?
-l-lo siento, no me di cuenta –
- descuida, es normal tuviste un viaje largo –
- calentare la comida –
- bien, ¿necesitas ayuda? -
- no, estoy bien –
Ambos se sentaron a comer con tranquilidad, hablaron de lo que habían hecho los días que no se habían visto, luego lavaron los platos y comenzaron a ver la materia que Hinata había perdido los días que no había ido, estaba todo en tranquilidad, nada malo estaba sucediendo, la vida se estaba solucionando, pero si era así ¿porque tenía ese presentimiento que le acongojaba el corazón? Luego de todo el orden y poner a la chica al día, ambos fueron al hospital a ver a Sakura, Hinata se quedó con ella y la puso al tanto de todo lo que había sucedido, el rechazo de su familia, la proposición de Naruto, su padre, los padres de su ahora prometido, Sakura le contó que Sasuke había hablado con sus padres sobre matrimonio, que podía dejar la enseñanza y dedicarse a dirigir junto a su hermano mayor las empresas que tenían para darles una mejor vida, había sido serio y muy convincente, los padres de ella quedaron no tan felices pero un tanto tranquilos por el compromiso y el cariño que le tenía a su hija y su nieta, Sakura aún no tenía un anillo pero todo se concretaría cuando ella saliera de la escuela, ambas sonrieron y se abrazaron con felicidad. Al entrar Naruto dejó a la vista un ramo de flores para la muchacha.
-felicidades – dijo – no pude decirlo en el momento ya que todo era un caos, pero ahora, es el momento – le sonrió – felicidades Sakura-chan –
- Naruto-sensei- sonrío con calidez- muchísimas gracias, por todo- recibió el ramo de flores – son preciosas, gracias -
- jeje-
- felicidades, por tu compromiso – sonrío –
- ¡ah! G-gracias – sonrío sonrojado –
El tiempo pasaba y varios amigos de Sakura y Hinata llegaban a ver a la pelirosa, Ino, Sai, Kiba, Shino entre otros, en eso llega un hombre alto de cabellera negra larga en traje, con flores y un globo rosado.
-Felicidades – dijo –
- ¡Itachi-kun! – exclamó la chica feliz –
- veo que estás bien, viajé lo antes que pude al enterarme que estabas en el hospital – mira al rubio – oh, Naruto, ¿qué tal? –
- Hola Itachi – sonrío – todo bien gracias, felicidades por ser tío –
- gracias – deja las flores en una mesa auxiliar – hola joven –
- m-mucho gusto –
- Uchiha Itachi, para servirte –
- H-Hyuga Hinata – respondió sonrojada y de pie –
- es un placer Hina-chan – Beso su mano –
- Hinata es prometida de Naruto – dijo Sakura viendo las flores –
- oh, vaya – miro a Naruto con una sonrisa ladeada – tú y mi hermano son iguales ¿eh? – volvió la mirada a la chica- como dije antes a Sakura-chan, si este te aburre, puedes buscarme – le entrega una tarjeta de presentación –
- eh... Yo – balbuceaba –
- eso no pasara – exclamó Naruto enojado –
Comenzaron a reír a partir de la explosión de Naruto ante la provocación de Itachi, pronto los padres de Sasuke llegaron a ver a la chica y se juntaron con los padres de la muchacha, todo comenzaba a ser risas y entretención, Hinata y Naruto decidieron marchar para dejar a las familias conversar en paz, mientras salían del hospital vieron a alguien correr a ellos y chocar con Naruto.
- ¡Naruto! –
- Sasuke- miro a su amigo – llegaste rápido –
- eso no importa – jadeo – donde... donde está Sakura –
- en la habitación -
- y.…y... –
- felicidades Sasuke-kun – dijo Hinata- eres papá de una hermosa niña –
Sasuke quedó viéndolos detenidamente, se alejó de Naruto y agacho la mirada, llevo su mano a su rostro y limpio unas vagas lágrimas que comenzaron a salir, Naruto le dijo la habitación de la muchacha y el pelinegro se dirigió al encuentro con ella, con la muchacha de ojos jade. Vieron como desaparecía entre la gente, se miraron y sonrieron.
Al pasar los día, la fecha final de graduación se acercaba cada vez más y con ello, exámenes finales y un futuro un poco incierto para varios del curso, entre todos compraron un gran ramo de flores para su compañera y lo mandaron por correo para que llegara al hospital; así pasaban los días entre risas, exámenes y nostalgias hasta simplemente quedar una semana de clases, Sakura logró salir del hospital pero la pequeña debía quedarse en incubadora, logró incorporarse a la última semana de clases, todo iba de maravilla para todos, pero realmente ese presentimiento no podía quitárselo, y no se equivocó ese presentimiento en su momento se justificó.
Me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, te odio, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, te odio, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, Te odio, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, te mataré, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, te mataré, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, te odio, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, te mataré, me quitaste todo, me quitaste todo, te odio, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo, te odio, me quitaste todo, me quitaste todo, me quitaste todo...
-Hinata- exclamó Ino –
- ¿si? –
- vamos al café a tomar un helado y luego acompañemos a Sakura al hospital a ver a la Sarada-chan-
- Hoy Sasuke estará todo el día allá, creo que podré estar un rato con mis amigas... –
- está bien – sonrío – vamos –
Sintió un escalofrío en su espalda, debía ser su imaginación... Se unió a sus compañeras y comenzaron a caminar hacia la entrada de la escuela, todos los estudiantes estaban yéndose o preparándose para los últimos días de sus clubs, por lo cual había bastante gente, todos en sus mundos, pero Hinata sentía una mirada sobre ella, una mirada cargada de odio. Trago con dificultad y un nerviosismo de apoderó de ella, miro nuevamente hacia atrás, no había nadie mirándole, era extraño, suspiro debía ser su imaginación, fijo la mirada hacia adelante y la vio.
- ¿Hinata? – preguntó Ino al ver que su amiga se había detenido - ¿qué sucede? –
- S-Shion-san... – susurro –
Ino volteo y vio a una mujer rubia con cabellera larga y ojos de color lila, estaba usando un vestido largo color negro y un bolso rojo, la ojiperla pudo ver cómo modulaba su nombre con veneno en cada letra, una sonrisa aterradora apareció luego de decir su nombre, sintió miedo.
- ¿qué hace aquí? – preguntó Sakura con molestia – le diré que se vaya de una vez -
- I-Ino-san... – trago – v-ve por Naruto-sensei -
- ¿eh? – voltearon ambas amigas –
-por favor ve – rogó –
- Hinata, yo me hago cargo – dijo Sakura-
- n-no, Sakura-san, Shion-san no está... -
Pudo ver el miedo en su amiga, simplemente asintió y se fue corriendo esa mujer se veía fuera de sí, no sólo avisaría a Naruto-sensei, llamaría también a la directora. Shion comenzó a caminar hacia la pelinegra, era en cámara lenta cada paso de Shion era una especie de martirio para Hinata, todo el mundo se movía en máxima velocidad y ella no, estaba paralizada sin saber porque ¿la mirada de la chica? Podía ser, parecía que había perdido la cordura, sus ojos no reflejaban nada, no tenía miedo de perder, había perdido todo. Tenía su mano derecha metida en su bolso que se recargaba en su hombro del mismo lado, las piernas de Hinata temblaban, simplemente en un auto reflejo apartó a Sakura y sintió un "click", no supo en qué momento Shion llegó a su lado, simplemente vio como una parte de su cabello caía al suelo, tenía unas tijeras grandes y con filo, volvió a dirigir la mirada hacia Shion y vio como la tijera se acercaba de nuevo, "chas" la manga de su blusa se rasgó con las tijeras y un líquido rojo comenzó a salir, le había cortado el brazo, de pronto sintió el grito de algún alumno, el bolso rojo caía lentamente llevándose la atención de la ojiperla, al verla de nuevo se movió nuevamente y otro pedazo de pelo cayó al suelo al mismo tiempo que una herida en su mejilla comenzaba a sangrar, apretó sus dientes y comenzó a retroceder, Shion venía dispuesta a acabarla.
-me quitaste todo – susurro – me quitaste todo, acabaste con mi vida, me dejaste en la miseria maldita perra – decía acercándose – te odio, te odio, te aborrezco, eres nada, eres una plaga y las plagas se deben eliminar – decía caminando hacia Hinata abriendo y cerrando las tijeras dejando que el sonido del metal sonara – te vas a arrepentir de haberte metido con lo que era mío desde un inicio, maldita mocosa –
Hinata seguía retrocediendo y llevó su mano a la herida de su rostro, Shion abrió los ojos al ver aquel anillo en su mano, ese anillo decía mucho, aquel brillo hizo que enloqueciera, le hizo perder la pizca de razón que tenía, apretó la mandíbula y luego su rostro se desfiguro, su mano libre la dirigió al rostro de Hinata dándole un golpe seco aturdiéndola un poco, a pesar de que varios varones de acercaban para reducirla, ella amenazaba con cortar a Hinata trozo por trozo.
Naruto estaba tranquilo en la sala de maestro revisando unos papeles finales, hablaba con otros colegas a lo que pudo oir unos gritos, los maestros se levantaron en eso entra Ino corriendo desesperada, jadeante. Dijo cosas como Hinata, Shion en la entrada y cosas así, al oírla comenzó a ir al patio de manera apresurada ¿Shion? ¿En la escuela? Algo andaba mal, esperaba que nada malo sucediera... El resto de los maestros también se acercaban por el grito de los alumnos y ahí Naruto pudo ir a otra alumna, una mujer rubia estaba atacando a Hyuga con una tijera en la entrada de la escuela, que los alumnos no podían reducirla porque amenazaba con herir a la pelinegra, su alma se congelo en ese instante, comenzó a correr a todo lo que las piernas le daban, bajaba con gran velocidad las escaleras, tropezaba con cosas y chocaba con gente pero no importaba, Hinata… Hinata estaba en peligro y él debía protegerla, la imagen de la muchacha cruzo su mente en el segundo que llego a la salida del edificio, en el patio delantero, varios alumnos estaban estáticos al igual que otros maestros, vio a Shion cerca de Hinata, tenía sus brazos flexionados en dirección a su vientre, mientras que la otra chica tenía sus manos en los hombros de la rubia, comenzó a caminar hacia ellas a paso lento, no podía pensar en nada solo las veía a ellas dos estáticas, de pronto los brazos de Hinata comenzaron a bajar con lentitud, un líquido caía poco a poco al suelo y Shion se alejaba de ella con sus manos teñidas de rojo, el sonido de las tijeras contra el suelo, el tic y tac del reloj y el grito de Sakura al ver a Hinata caer al suelo y de fondo la risa de Shion al ver a la chica caer.
Amor y muchas muchas disculpas para ustedes.
