Capitulo 25:
Mas tarde mientras paseaban por el prado cubierto por el manto de la noche, el se burlo un poco de ella.
-¿Y dime, vas a mostrarte tremendamente difícil, o has llegado ya al máximo?
-Me estoy reservando- redijo con perversidad- para mañana.
-El que da aviso no es traidor, entonces pequeña.
Durante la noche se mostró más que dispuesta a dejarse llevar y ser introducida en el lento y pausado amor de la experiencia, probablemente reciente, que verifico la afirmación de Roy de que las variaciones al tema eran infinitas. En la calida y confortable oscuridad, sin una brizna de hierba que los importunara, utilizaron sus sentidos exaltados para descubrir lo que previamente solo se les había sugerido. Sus manos se acariciaron y rozaron hasta rozar el embeleso y mas allá, le mostro, lo que Riza se había negado le parecía en esos momentos tan dulce que no había rincón de su cuerpo que no le permitiera explorar. Eso solo, le dijo con timidez, era la felicidad pura.
El levanto la cabeza de su pecho.
-"Y mi amor me rechazaba, pero aun así la hice mía"- cito el-, pero no sin pelear. Tal ves eso debería haber sido escrito en el otro lado de la carta- dijo antes de continuar acariciándola.
-Estas presumiendo- dijo ella-. Y el orgullo viene inmediatamente antes de la caída.
Centímetro a centímetro el deslizo sus labios por su cuerpo hasta alcázar su boca.
-Te tengo conquistada, pequeña- le dijo-. Puedo contigo- su beso fue al mismo tiempo exigente y apasionado, posesivo, destinado a enseñarle que ella había capitulado y que el era el ganador; su silencio confirmo su exigencia-. Bien- le susurró-. Eres mía.
Riza sonrió, dejándose acunar entre sus brazos. A los pocos minutos el sueño se apodero de los dos.
Despertándose a diferente intervalos durante la noche a causa de la extrañeza de tener el cuerpo voluminoso de un hombre a su lado, Riza se preguntaba una y otra ves por que había querido evitarlo y lo fuerte que habían sido sus razones. El primer impedimento había quedado salvado esa mañana, y se le había urgido a que confiara en el. ¿Pero se atrevería? ¿Acaso el la había amenazado con hablar si ella no cooperaba? Sabia que no, aunque el había continuado con su improcedencia por que le había convenido. Y ella se lo había propuesto , por que en el fondo de su corazón, había querido tener una excusa para rendirse. ¿Y toda ves que se había rendido, cual seria el resultado? ¿El abandono o la desgracia? ¿O una vida entera privada del amor del único hombre que había deseado?
Se volvió hacia el y se acurruco junto a su cuerpo, maravillándose de la desacostumbrada fuerza de sus acogedores brazos, adivinando la cadencia de su pecho bajo su mano ¿ y si se hubiera quedado embarazada? ¿Seria eso suficiente eso para el? No, ella no lo quería de esa manera; si ella lo quería conservar para toda la vida, tendría que encontrar el modo de mantener su interés en ella, y que llegar a amarla. Para empezar, no debía mostrarse demasiado flexible.
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-¿Conocías esa posada con anterioridad, Roy?- le pregunto Riza por la mañana mientras se alejaban.
Trataba sin éxito de ocultar su curiosidad.
El frunció la boca, pero no aparto la mirada del camino.
-Estas tierras no han sido muy seguras anteriormente. He visitado la mayoría de las propiedades, por una u otra razón.
-¿Por una u otra razón?
El la miro a los ojos fijamente, divertido mas que critico.
-Si, pequeña. Por algún encargo militar o por seguridad. ¿Algo más?
- Y ahora nos dirigimos a…
-Al próximo pueblo. Ya falta poco.
La observación de Roy acerca de Gracia y su amigo, Maes, no había sido exagerada, ya que el interés del joven militar por al viva muchacha parecía tan genuino como el de ella hacia el. La relación convenía a Riza, ya que así Gracia no mostraba la curiosidad que de otro modo habría mostrado hacia su amiga.
El viaje los llevo por el camino paralelo al rió a través de bosques y verdes pardos cuajados de flores. Pero la autoridad de Roy aun provocaba a Riza ciertas emociones contradictorias, puesto que auque adoraba su confianza masculina, no le gustaba que el se anticipara a ella en cada tema, ni que supiera lo que mas deseaba ella antes de saberlo siquiera ella misma. Ni siquiera su abuelo había ido tan lejos. La noche anterior, eso había estado muy cerca de la verdad, pero decirle que le gustaría el pueblo seria llevar su recién descubierta docilidad demasiado lejos. No le gustaría el pueblo, y no tenia intención de que le gustaría. Y así se lo dijo.
- No se por que estamos aquí- le dijo con fastidio, conduciendo el caballo a un lado.
-Estamos aquí- dijo Roy- por que querrás seguir el rió hasta Central
-Yo no dije que quería seguir todo el camino el rió, también quería recorrer otras partes- le soltó ella enfadada.
-¡Eso ya lo se, mujer!- exclamo el- Solo lo seguiremos hasta llegar cerca del pueblo. Y retira el caballo de la carretera.
-Pero llevamos media hora dirigiéndonos hacia el oeste. Mira el sol.
El gimió.
- Bueno, eso es porque el rió no sigue una línea recta como una vía- le dijo tirando de las bridas del caballo. Vamos, Si no quieres quedarte aquí continuaremos rió abajo, aunque que no se que tiene el pueblo de malo. Parece un ejemplo claro de esa obstinación que me habías prometido. ¿No es así?
Negándole una confirmación inmediata, Riza ya habría tomado una ruta lejos de la carretera para seguir el curso del rió hacia el sur lo cual, iba murmurando entre dientes, como no podían ir hacia el este, seria mejor que hacerlo hacia el oeste. Sospechando que el sabia por lo menos una razón que explicara su rebeldía, Roy cabalgo a su lado sin cometarios por mas de un kilómetro cuando, de repente, ella se dirigió a el en voz baja.
-Lo siento, el pueblo no tiene nada de malo. Solo es que…- se encogió de hombros-. No lo se.
-Creo que si lo sabes- dijo el sonriendo.
Ella lo miro y vio su mirada risueña; una mirada que la hizo sonrojarse.
-No pasa nada- dijo el-. Te doy permiso para tomar las riendas de ves en cuando.
-Mientras no interfiera con tus planes.
-Tranquila, pequeña, tranquila- le susurro. Sin embargo no pudo evitar pensar que, en aquel asunto ella solo había tomado las riendas para conducir por al camino que el había elegido, puesto que en el pequeño pueblo al que iban, se encontraba la casa que había sido del abuelo de Roy. La vivienda se mantenía habitable para uso periódico y, cuando llegaron, solo estaba allí un cuidador y su señora, tan contentos de ver a Roy en compañía de Riza como el de encontrar al fin un sitio, que a ella pareció gustarle.
En verdad Riza no podría haber puesto objeción alguna al pintoresco y viejo lugar donde los edificios habían sido levantados para ser un lugar de retiro.
-¿Te parece un lugar adecuado para pasar la noche?- le dijo mientras la ayudaba a bajar del caballo.
-Mejor- dijo-. Mucho mejor, gracias.
Pero aunque las paredes de las habitaciones recubiertas de paneles de roble no le faltaba comodidad alguna, fue el perfumado y bien cuidado jardín adonde Riza se dirigió sola después de la cena en privado, después de la cual Roy pensaba que se había retirado al dormitorio. El sol, una gran bola de fuego, rozaba el horizonte, y todos los árboles esperaban con sus ramas extendidas que los cuervos se asentaran en sus huecos. En el estanque de lirios de agua se habían cerrado para ocultarse de las sombras y un mirlo en solitario advertía a sus compañeros desde un arbusto de romero de que algo bullía en el ambiente. Riza lo sentía también.
-Tu- le dijo a la sombra que se acerco sin hacer ruido.
- Hará una cuantas noches- le dijo el acercándose a ella- estaba en los jardines esperando a un dama que se negaba a venir a mi- le tomo las manos-. Y me da la sensación que la dama…
-Cuyo nombre no diremos.
-Cuyo nombre no diremos, tal ves esta tratando de enmendar aquel error viniendo hoy a este jardín, igual que hizo una ves en Central para esperarme a mi. Me pregunto si eso es lo que podría estar ocurriendo.
Aun había luz suficiente para verla sonreír.
-Puedes imaginar, coronel, si así lo deseas, pero tal ves esa mujer tenga una razón diferente para atraer a su amante a este lugar.
-¿Así es? ¿Crees que me lo dirá?
-Con el tiempo. Si todo va de acuerdo con sus deseos.
-Ah, entonces tiene deseos, ¿no es así?- tiro de ella y la estrecho contra su pecho-. Entonces no debo tratar de distraerla, ¿verdad?
-Ella preferiría que en esto se le siguiera la corriente, creo.
- Esto es sin duda un modo mas suave de hablar, señorita. También hubo un momento en el que ella habría insistido, con estridencia. Me habría despellejado con la lengua, me habría dicho de un modo u otro que nada le importaba.
-Le importa- le susurró las palabras junto a la mejilla, como un beso leve.
Pareció como si el hubiera estado aguantando la respiración, por que al momento Riza percibió una especie de suspiro o un gemido entrecortado. La abraso como la oscuridad los abrasaba.
-Otra ves- dijo el-. Dímelo otra vez.
Ella levanto las manos para acariciarle sus hombros, sus cabellos, sus mejillas.
-Le importa, Roy. ¿Cómo no iba a importarle?
-Pequeña.
El la beso en la cara y en el cuello, derramando sobre ella su deleite, mientras ella se maravillaba que sus palabras pudieran afectarlo de tal modo cuando había recibido la adoración de tantas otras mujeres.
La llevo finalmente por el pasillo de la casa de madera, ya la subió hasta la habitación. Con apenas luz suficiente del resplandor del cielo, Roy la desnudo como si fuera el envoltorio mas preciado, prolongando lentamente el descubrimiento de su cuerpo, como si fuera la primera ves.
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Por la mañana habían abandonado la casa solariega para seguir los meandros del rió hacia el este. Desde allí cortaron por una curva del rió y dejaron los caballos abajo para subir a lo alto de una colina donde se agrupaban unas hayas.
-Parece un mechón de pelo en la cabeza de un calvo- dijo Riza alegremente.
Gracia y Riza eran conducidas por los dos hombres, el camino era difícil y tuvieron que aceptar que las tomaran de las manos. Desde lo alto de la colina se divisaba una esplendida panorámica de la llanura moteada de pequeñas colinas y el rió como plata liquida fluyendo entre ellas.
- Allí, a la derecha. Vean- dijo Roy.
-Me pregunto donde estará Catherine- murmuro Riza.
Ahora pensaba lo equivocaba que había estado al no querer que Roy las acompañara. Jamás podrían haber viajado así en compañía de su abuelo o de Jean. Gracia había comentado sobre la nueva vivacidad de Riza, pero ella también estaba enamorada y había encontrado un nuevo brillo en sus ojos reidores. Las habitaciones por separado les habían dado pocas oportunidades de estar juntas y explorar las consecuencias de sus acciones; pero allí en lo alto de la colina ambas encontraron por fin la oportunidad.
-Creo que es hora de que nos demos un baño- dijo Riza- ¿Crees que podremos escaparnos de ellos?
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Una hora después llegaban a una curva del rió escondida tras unos árboles, y donde el sol había calentado una especie de piscinas naturales que se formaban en aquel saliente. Las rocas y las orillas de arena proporcionaban pequeñas calas donde desvestirse; y fue allí donde las muchachas dejaron sus ropas antes de meterse en las aguas tibias del rió, tragando saliva y resoplando por el frescor que se les agarraba al cuerpo. Mas adentro, empezaron ha hacer piruetas y a salpicarse, y dejarse llevar un poco por la corriente protestando un poco por al cambio de temperatura del agua. Se volvieron para regresar pero en ese momento Gracia le toco a Riza el brazo y le hizo una seña para que se callara y no moviera el agua.
- Agachate- le susurró.
Riza miro hacia donde Gracia miraba con los ojos como platos y vio, que un poco mas abajo y a escondidas en la entrada del rió por donde ellas habían accedido, se veían las cabezas de dos personas, abrasadas en el agua y sin duda ajenas a su sorprendido publico. Eran un hombre y una mujer, con la piel brillante y húmeda del baño.
De no haber sido por la tremenda sorpresa que las paralizo, las dos chicas se hubieran marchado si hacer ruido; pero la intima escena las dejo paralizadas mientas la mujer besaba al hombre apasionadamente. Cuando el comenzó a besarle el cuello, Gracia y Riza se dieron la vuelta al instante y volvieron hacia donde estaban sus ropas, con los corazones latiéndoles como tambores.
- Es Catherine. Dijo Gracia-. Estoy segura.
- Con Jean Havoc- dijo Riza poniéndose la ropa-. Jean Havoc, el falso; y Catherine, la tímida. ¡Vaya, vaya!
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Ya chicas, solo dos chap mas y termina la historia, espero les haya gustado el chap, como siempre agradezco a los que leen y a las que me dejan su opinión, así que:
ALenis: Me alegro que te haya gustado el chap anterior, y espero que este también, como ves ya se supo parte del secreto de Catherine, así que ya casi todo esta solucionado. Gracias por el apoyo u nos leemos mañana, ciao.
Xris: Hola amiga, también espero hayas pasado un buen fin de semana. Tienes razón, aquella ves no llegaron a tanto, pero como ves ya están mejor y ahora ya saben parte del secreto de Catherine, espero te haya gustado y nos leemos mañana, ciao.
dKmps: Si, es verdad que seria mucho, pero aun quedan algunas dudas y algunos problemillas que manjar, gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
Tenshi of Valhala: No te preocupes, con saber que la historia te sigue gustando, como ves ya se sabe parte del secreto del Catherine, y Roy y Riza ya se llevan mejor, gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
