ahhhhhhhhhhh soy de lo peor lo sé! =( pero he estado ocupadísima últimamente y encima que mi jefa ahora para metida en la oficina no me deja hacer nada =( la más fresca XD ah pues, mientras los indiferentes Damon y Elena andan haciendo de las suyas XD otras cagadas se estarán gestando


Capítulo 25

Días después...

Klaus entró a la habitación, llevaba una caja de bombones. Rebekah estaba leyendo "Cementerio de Animales", Rose se la había prestado y le había advertido que iba a llorar mucho. Y fue así que la encontró Klaus, llorando por Gage y Louis, por el cruel destino que el autor les había preparado y por lo que fue el último día de felicidad que tuviera, el día más hermoso de sus vidas. No era precisamente por Gage y Louis que estaba llorando, sino por ella y su padre. Antes de que él muriera tuvieron un par de días buenos, ella era muy niña pero de pronto a su padre se le ocurrió llevarla a pescar al lago. Fue el día más feliz de su vida, lo sintió así, y veía en el rostro de su padre que también había sido de esa manera. Aquella noche la acostó en su cama y le dio un beso en la frente, Rebekah no podía dejar de hablar sobre como el pez grande salió del lago y papá cayó del bote. Cinco días después sus padres tomaron la avioneta y murieron en aquel accidente.

- Bekah - dijo de pronto Klaus muy preocupado al verla llorar - ¿qué pasa linda? - Rebekah cerró el libro y lo miró, él era casi su padre ahora. Su hermano mayor, su compañero, su amigo, su protector. Y quien hace unos días había escuchado su confesión acerca de su homosexualidad sin recriminarle nada.

- Nada Nik, este libro es muy fuerte para mi, nada más - le mostró la portada.

- Oh... ¿Gage ya...? - ella asintió - Maldito King - Rebekah rió sin poder evitarlo, sabía que su hermano era fan de Stephen King desde tiempos ancestrales pero nunca le había prestado atención a ese gusto, no hasta que Rose empezó a hablarle de lo genial que era y decidió probar un libro.

- ¿Y esa caja?

- Para ti - Klaus volvió a sonreír y le alcanzó la caja de bombones - tus favoritos.

- Gracias! Es una forma de compensarme de que mañana me dejas sola?

- Más o menos - se sentó a su lado - es solo un mes Rebekah, me necesitan en Europa. Y en serio no quisiera dejarte justo ahora...

- Pero volverás para llevarme de vuelta al internado, ¿verdad?

- Y te llevaré a dar un paseo antes, ¿te parece?

- Pues claro - ella sonrió y abrió la caja de bombones para comer uno. Todo habia sido tal como Elena le dijo que iba a ser, Klaus se mostró impactado al inicio, Rebekah temió que no lo asimile, pero al día siguiente llegó con una sonrisa a decirle que la iba a apoyar en todo, que la amaba así sea hetero o bi, o homo, o lo que sea. Así que por ese lado todo había salido de maravilla.

- ¿Quién es? - preguntó de pronto. Y ahora Rebekah entendió lo de los bombones.

- ¿En serio quieres saberlo? ¿Para qué?

- Pues para hablar con ella, ¿no? Porque si fui capaz de hablar seriamente con todos tus novios, ¿qué te hace pensar que una mujer tiene preferencias?

- Si fuiste capaz de espantar a todos mis novios dirás, pero con ella no lo vas a lograr.

- No pienso espantarla, Bekah - le dijo tranquilo - si tú aseguras que ella no tiene nada que ver con tu decisión, que siempre te has sentido así, entonces con ella o con otra seguirás el rumbo que elegiste, no tengo que espantar a nadie. Solo quiero conocerla, hablar con ella. No quiero que haga sufrir a mi hermanita - acarició su mejilla y le sonrió dulcemente. Klaus se había mostrado muy comprensivo. Iba a prepararle un poco el terreno.

- Es que no sé si te guste...

- ¿Por qué no me gustaría?

- Porque es mayor que yo... es... mayor de edad - el gesto tranquilo de Klaus no cambió - antes que siquiera lo pienses tienes que saber que ella no fue la que insistió, en serio intentó alejarse pero fui yo la que hizo todo lo posible para que estuviéramos juntas, no tienes por qué pensar que me corrompió o algo similar.

- Si tú lo dices.

- De verdad Nik, no lo digo por protegerla - él asintió, parecía conforme.

-¿Y bien...?

- Es Rose, ¿la conoces? - asintió rápidamente.

- La conozco, siempre sospeché pero...

- Es una buena mujer Nik - dijo tomando sus manos - me hace feliz, y yo estoy enamorada de ella, ella me ama también. Sabemos de los riesgos y somos muy discretas, yo tendré la mayoría de edad legal en unos años y luego nosotras podremos admitirlo, o al menos esperamos que las cosas vayan bien hasta ese entonces.

- Entonces es en serio.

- Claro que lo es.

- Y por lo mismo me urge hablar con ella, es necesario y no me pongas esa cara Bekah.

- La vas a espantar, te conozco.

- No la voy a espantar. Solo le diré que no se atreva a hacerte daño porque se las verá conmigo.

- ¿Y qué es eso entonces? - bromeó

- Si alguien se espanta con eso es porque no te merece,

- ¡Nik basta! - siguió riendo, casi se le caen los bombones.Y fue en ese momento en que escucharon un toque en la puerta. Callaron y segundos después apareció Elijah. Rebekah se quedó helada, habían estado hablando no en secreto sobre Rose, cualquiera que pasara y se quedara a escuchar detrás de la puerta podría haber oido todo.

- Disculpen - dijo tranquilo - los veo muy animados.

- No es nada, solo le traigo chocolates a mi hermana.

- ¿Quieres uno? - ofreció la caja, Elijah negó con la cabeza - ¿pasa algo?

- No, solo pasé a preguntar por Kol, ¿lo han visto?

- Nada, ¿por?

- Estuve verificando unas cosas y aún no se inscribe este semestre en la universidad, se le va a pasar el plazo y...

- Descuida - interrumpió Klaus con seriedad - apenas lo vea lo pondré en regla, de eso no te preocupes.

- Espero lo hagas antes de que te vayas. Yo aún me quedo un par de semanas más.

- Eso está bien, estos chicos no pueden estar tanto tiempo solos. Ahora, con su permiso señorita - Nik tomó una mano de su hermana y la besó - tengo muchas cosas que hacer, nos vemos más tarde linda.

- Claro Nik, te espero - tomó el libro nuevamente, Klaus salió y detrás de él Elijah. Todo pareció muy tranquilo, ningún indicio de que hubiera escuchado algo sobre Rose. Aparentemente.


- Ya se enfrió el agua - le dijo Elena despacio.

- Podemos volver a calentarla, si quieres - contestó Damon hablándole al oído.

- Ya es tarde, llevabamos toda la mañana aquí.

- ¿Y eso qué? - mordió el lóbulo de su oreja, Elena se estremeció. Esa noche había dormido con él en la mansión, despertaron tarde y se metieron directo al jacuzzi, obviamente tomar un baño era lo que menos hicieron.

- Damon, es tarde, amor. Quedamos con Jenna

- Si,si. Es cierto - la idea era que la dejara pararse, pero la tenía bien cogida de la cintura y en lugar de soltarla subió despacio las manos hacia sus senos y los apretó.

- Damon... - susurró pero se mordió los labios cuando sus dedos empezaron a juguetear con sus pezones. Es parte de su cuerpo aún estaba debajo del agua y de alguna forma eso le daba una sensación diferente y mucho más agradable.

- ¿Qué?

- Si sigues así... oh... oh cielos... - arqueó la espalda cuando una mano de Damon se acomodó en su intimidad para empezar a hacer de las suyas - Damon...

- No tardaré si quieres - susurró sensual a su oído. Y como la idea era no tardar fue tan rápido como pudo. Elena se sacudía debajo del agua mientras Damon seguía con su ardiente labor, iba a explotar en poco tiempo si seguía moviendo los dedos así, dándole placer sin parar. Y tuvo su exquisito orgasmo claro, cayendo rendida, jadeando, disfrutando del placer que él le dio - ahora si amor, de pie - ella estaba aún muy conmocionada para ponerse de pie por sí misma, tuvo que ser Damon quien entre risas la ayudara a salir. Le alcanzó una toalla, ella al fin empezó a secarse, si que la habían pasado bien.

Terminaron de vestirse, besos por aquí, por allá, suaves caricias casuales pero hermosas. Ese día habían quedado con Jenna para ir a hacer unas compras para la remodelación de la casa, así que no querían tardarse. Bajaron tranquilos por la escalera, hace un par de días que Caroline se había ido de la mansión y por lo mismo Elena estaba más tranquila.

- Tienes correspondencia - le dijo Elena al ver en la mesa de centro unos sobres.

- Luego la veo - pero igual se acercó a dar una ojeada - anda encendiendo el auto - le alcanzó las llaves - mejor veré si hay una cuenta que pueda pagar hoy - Elena asintió y salió fuera a encender el auto. Si habían algunas cuentas pero aún tenía tiempo de pagarlas y no era nada importante. Excepto por un sobre que venía con un cargo al parecer firmado por su hermano. Su hermano había recibido un sobre importante. Se apresuró a abrirla.

No supo que cara pondría después al salir al encuentro de Elena sin que sospechara. Era la primera notificación. Si no pagaba la deuda con Elijah pronto se procedería al embargo de la mansión y todo lo que la contenía.


Klaus se había ido esa mañana, tomaría un vuelo de conexión a New York y luego a París, tenía negocios que atender y estaría fuera por un mes, quien sabe más. Tiempo suficiente. Elijah había tenido un día entero para asimilar lo que había escuchado sin querer mientras su hermano y Rebekah conversaban. Al principio fue confuso pero luego lo tuvo bastante claro, su hermana era lesbiana. Y tenía una pareja que resultaba ser mayor de edad, pero más imporante que eso, mejor amiga de Damon.

Primero se le hizo muy difícil asimilar que su hermanita querida era una desviada, una sucia lesbiana que se había alejado del camino que toda mujer decente debía recorrer. No quería ni pensarlo, no lograba visualizar a su hermana revolcándose en la perversión con otra mujer. Sintió rabia por no haberse dado cuenta antes de aquello, por no haber puesto atención a su crianza. Culpó a Klaus, él nunca fue duro con ella y siempre la dejó hacer lo que le daba la gana, incluso ahora la apoyaba, por eso las cosas estaban así. Una vez asimilado que su hermana era una perdida quedaban dos opciones. Una de ellas era, por supuesto, curarla de esa abominable enfermedad mental y poner tras las rejas a la pervertida que la había seducido. Eso sin dudas mortificaría mucho a Damon, sería como matar dos pájaros de un tiro. Corregir a su hermana y lastimar al Salvatore.

Pero apenas Klaus se fue empezó a pensar en otra cosa aún más interesante. Algo que sería mucho mejor quizá. Que le daría una lección más dura e inolvidable a Rebekah y que a la vez perjudicaría mucho a Damon. Esperó al anochecer. Kol había salido, Rebekah al parecer estaba por salir. Espero a la noche, a estar totalmente solos. Y la esperó en la escalera para irrumpirle el paso.

- ¿Vas a salir, Rebekah?

- Ah si, descuida, regreso temprano - contestó tranquila.

- ¿Con quién?

- Con los chicos, al Grill, ya sabes.

- ¿Segura? ¿No vas a ir a revolcarte con esa mujer? - le dijo con rabia. Apenas dijo eso Rebekah se puso pálida. Se le cayó el bolso al piso, empezó a temblar.

- Elijah...

- ¿Cómo lo sé? No interesa. Lo importante es que sé la clase de abominación en la que te has convertido - de inmediato los ojos de Rebekah se llenaron de lágrimas, sus mejillas se mojaron. Y no le importaba. Ella iba a aprender la lección e iba a tener bien claro que ningún Mikaelson era un desviado.

- No me hables así, por favor.

- Te hablo como quiera, desviada - avanzó hacia ella amenazante, Rebekah retrocedió un paso atemorizada - y sé que esa mujer es mayor de edad.

- ¡Elijah no! Ella no me forzó a nada, ¡te lo juro!

- Eso no me interesa. Haré que se pudra en la cárcel, haré que la pase muy mal allá adentro. Soy tu apoderado y creeme que la haré sufrir mucho por haberse atrevido a meterse contigo.

- ¡No por favor! No lo hagas.

- A menos que... - Rebekah lloraba, pero al escuchar eso lo miró con interés - puedes ayudarla, si quieres. Vas a denunciar a otra persona.

- Eso no...

- Rebekah. No estás en posición de reclamar nada. Vas a denunciar a Damon Salvatore por violación y yo seguiré ese proceso encargándome de que sea lo más discreto posible.

- ¡No Elijah! ¡No! ¡Eso no! - lloraba al borde de la desesperación.

- Lo harás. Es eso o que tu asquerosa amante se pudra en la cárcel. Sabes que puedo hacerlo Rebekah, y lo haré. Dime que te niegas de una vez para llamar a la policía y hacer la denuncia contra esa mujerzuela desviada. Habla - dijo cogiendo su celular.

- ¡No! - gritó ella intentando detenerlo pero él solo se apartó.

- ¿Debo interpretar eso como que aceptas mi propuesta?

- ¡Eres malvado Elijah! - lloró - ¡vas a pagar por esto algún día!

- Quizá - contestó frio - pero ahora quien va a pagar es Damon Salvatore. Y tú, por supuesto. Ni una palabra de esto a Klaus, ¿entendido? - ella asintió. Listo, el plan se pondría en marcha al amanecer.


Elijah es de lo peor T_T