¡AH! ¡VOLVÍ MÁS RÁPIDO QUE NUNCA! AHAHAHA, ahora si he rotó mi record de actualizaciones rápidas, pero honestamente no podía dejarlos con la duda. Espero que lo disfruten.


Amargo.

El sabor que tenía en la boca Oikawa era amargo. Subió una mano temblorosa a su boca y se limpió con el dorso.

Sangre.

No podía respirar.

¿Qué he hecho?

Levantó su mirada y sus ojos se posaron en la triste vista frente a él. Kageyama, quien hace unos momentos había representado una bella ilusión, ahora se veía lamentable. Sus ojos se veían llenos de terror y su cuerpo temblaba. Unas pequeñas lágrimas habían empapado ya su rostro y Oikawa no estaba seguro si estás eran gracias al miedo o al dolor.

Se mordió el labio mientras trataba de poner en orden sus pensamientos. Su lobo estaba alterado, no entendía que había hecho mal y se sentía terrible al ser él el causante de la angustia de su omega. El humano, por otro lado, se sentía como una escoria. Sabía bien cuál era su pecado.

—Tobio… —Llamó con cierta alarma a su compañero.

El chico no le respondió, solo recogió sus piernas y se abrazó así mismo, intentando protegerse. Se le encogió el corazón al castaño.

—Tobio, Tobio… Por favor, mírame. —Suplicó, estirando una mano al chico para intentar llamar su atención. El omega saltó y lo miró con terror mientras trataba de alejarse de él.

Dios, por favor no…

—Kags, yo nunca… No quería- ¿Marcarlo? ¿Arruinarle la vida? ¿Fue el lobo? ¿Qué excusa le podría dar ahora? Había lastimado de nuevo al chico. Con una sola acción había arruinado todos los avances que habían hecho en los últimos días y, Oikawa temía, que no iban a poder arreglar esto.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

¿Por qué? ¿Por qué arruinaba todo? ¿Por qué continuaba lastimando a Tobio?

—Perdón… —Su voz esta vez se quebró y las lágrimas comenzaron a caer sin control. —Perdón, Tobio, en serio. Lo lamento tanto…

Se obligó a sí mismo a levantarse y comenzó a retroceder, sus piernas le temblaban y su lobo gritaba histérico, ¿Qué rayos hacía? ¡Mucho menos ahora podía dejar a su omega! ¡Tenía que cuidarlo! Pero Oikawa sabía bien que eso no solucionaría nada, no. Lo mejor era irse. Salió de la habitación y cuando cerró la puerta, escuchó los llantos que el otro chico había estado conteniendo.

Sintió que algo se partía en su interior.

Comenzó a caminar lejos. Cada vez más rápido hasta que rompió en una carrera a ninguna parte. Se transformó en lobo y corrió al interior del bosque.

Corrió por horas y nunca paró, ni siquiera cuando escuchó los gritos desesperados de sus amigos detrás de él.


Kageyama pensaba que se estaba ahogando. Había un intenso dolor que se concentraba en su cuello y se extendía por su cuerpo. Recordaba vagamente haber tenido una conversación sobre las marcas de parejas con Miho hace mucho tiempo. Ella lo había descrito como algo muy hermoso, pero en ningún momento mencionó lo doloroso que podía ser o lo miserable que se iba a sentir después de recibir una.

Le costaba demasiado respirar, se sentía débil, como si todas sus fuerzas se hubiesen ido de su cuerpo. Estaba incómodo, a pesar del gran dolor que lo invadía eso no parecía suficiente para hacer que su cuerpo se olvidara del celo.

Se encogió, tratando de encontrar alguna especie de confort en la cama. Recogió sus piernas y se abrazó así mismo, como si eso fuese ser suficiente para hacerlo olvidar su tragedia actual. A lejos podía escuchar la voz del mayor, suplicando por su atención. Lo miró con duda y en el momento que Oikawa estiró su mano para tocarlo, un gran terror se apoderó de él.

Su lobo le reclamaba ¿Por qué huía de su alfa? No les iba hacer daño. Las cosas estarían mucho mejor ahora con la marca, ¿Acaso no lo entendía? Pero Kageyama se rehusaba aceptarlo. Solo quería que Oikawa se fuera, no quería verlo.

Las disculpas del castaño y el olor de lágrimas hicieron que se le hicieran nudos en el estómago. Oikawa se notaba arrepentido y Tobio no sabía cómo sentirse con esa revelación.

El alfa se alejó de él después de unos segundos y mientras una parte de Tobio se encontraba aliviado, su lobo estaba cada vez más y más inquieto.

Oikawa abrió la puerta y Tobio se tensó. Otro dolor, uno que no era gracias a la mordida, se apoderó de él. Tardó unos instantes antes de comprender lo que estaba pasando.

¡No puedes dejar que se vaya!

Kageyama jadeó de la sorpresa y miró a los lados, confundido.

¡¿Qué rayos haces?! ¡Dile algo!

El chico tragó duro. No podía ser… Su lobo y él se habían dividido. Y no se sentía como otras veces, donde el lobo había estado en control y él se sentía como bajo del agua. No, estaba vez era como si fueran dos entidades distintas en vez de una y se sintió agobiado mientras veía como el alfa cerraba la puerta tras de él.

Comenzó a llorar desconsoladamente y gritó desesperado.

¡No, no, no! ¡No puede dejarme! ¡No quiero estar solo!

¡Pero no quiero que esté aquí! Lo que me hizo…

¡NO! ¡Alfa, por favor! ¡Lo prometió! ¡Él prometió quedarse!

Se suponía que no lo iba a dejar otra vez, ¿Qué había hecho mal? ¡¿Qué había hecho mal?! ¿Acaso no lo quería? Pero lo había marcado, ¡Había tomado la marca como el buen omega que era! ¡Dios, no se suponía que debía dejarlo!

Sacudió la cabeza, eso era el lobo hablando.

¡Eres un idiota! ¡Nuestro alfa…! ¡No podemos vivir sin nuestro alfa!

¡Pero me mordió! ¡Yo no quiero esto, no quiero-!

¡Lo necesitamos, por favor! ¡ALFA!

—¡CÁLLATE! —Gritó mientras se tapaba inútilmente los oídos.

La dualidad de sus pensamientos lo aturdía demasiado, ¿Acaso a Oikawa le pasaba lo mismo? Dios, si ese era el caso, ¿Cómo había podido soportarlo durante tantos años sin volverse loco?

Estaba temblando. Quería correr detrás de su alfa, pero no tenía la energía para hacerlo. Sintiéndose miserable, Kageyama jaló las sábanas y las almohadas que lo rodeabas e intentó acomodarlas lo mejor posible para hacer una especie de nido, pero sin importar lo mucho que las moviera y se acurrucará en ellas, el alivio no venía a él. Solo se sentía más solo y triste que antes.

Acercó una mano a su cuello y acarició donde ahora se encontraban marcas de colmillos.

Ahora no hay vuelta atrás.


Como dije al principio, no podía dejarlos con la duda ¡Hasta yo me quedé con el hype! Jaja, bueno, fue algo corto pero espero que les guste y nos seguimos leyendo. 3

Dejen comentarios, ¡Se los pido! Me dan vida y me motivan más, jajaja.

Also, ¿Qué opinan de la aparición del lobo y leer ya exactamente que piensa? Creo que nos vamos a divertir mucho con esto, jaja. Aunque Kageyama perderá un poco la cabeza en el proceso, lol.