Xilografía

La enorme tormenta había regresado, y diez veces más intensa que la vez anterior. Por más que el domador manejaba por todos lados a donde se le ocurría buscar a su pequeño protegido, no lograba dar con él.

-¡Detente! – Su esposa le dijo de golpe.

- ¿Te sientes mal? ¡Sabía que no debías venir, que iba a ser muy peligroso, que te sentirías mal, pero jamás me escuchas, podrás tener casi 30 años pero aun eres cómo una niña y…!

- ¿Ya podrías terminar? Estamos bien aquí, se me ocurrió donde Ethan puede estar, el me platico que su padre era xilografista. Creo que tiene un taller cerca de aquí.

- ¡Por qué no lo dijiste antes!

- ¡Por que lo acabo de recordar tú sólo maneja!

A regañadientes Zick siguió las indicaciones de Elena para poder llegar al taller, el cual era muy pequeño y humilde, la pareja noto que el candado de la puerta de metal estaba roto y que aparentemente alguien estaba ahí dentro.

-¿Ethan estás aquí? – Pero únicamente el silencio respondió.

- ¡Ethan por favor soy la doctora Patata déjame explicarte las cosas! Sé que estás muy molesto porque te mentí y porque te mantuve fuera de todo esto pero… trata de entender, estabas muy enfermo y… aunque lo intente muchas veces… nunca pude decírtelo, pero porque era difícil no porque quisiera hacerte daño. Tú sabes lo mucho que Zick y yo te amamos.

La voz de la futura madre comenzaba a entrecortarse. Su esposo puso una mano en su hombro y le indico con una seña el lugar donde el pequeño se escondía y de donde la estaba escuchando. Al saber que estaba ahí, la guardiana suspiro de alivio.

-Entendemos si estás decepcionado, lo sentimos de verdad. Hoy no es un día para estar afuera, te llevaremos a la clínica donde tus tíos te esperan.

- ¡No con ellos no por favor! – El pequeño salió de su escondite y abrazo las piernas de los dos. - ¡Ellos son muy duros y no me quieren, por favor con ellos no!

- Pero ellos son tus únicos familiares pequeño – Zick lo cargo en sus brazos.

- ¿No puedo quedarme en la clínica con ustedes? Sin papá y mamá, sólo me quedan ustedes.

- ¡Oh Ethan! – Elena y Zick lo abrazaron fuertemente mientras el limpiaba las lágrimas de ella.

- ¡No llores! Sí no quieren también, yo puedo vivir aquí.

- No… es todo lo contrario hijo… -Ahora era Zick a quien el llanto comenzaba a ganarle.

- Ethan, Zick y yo tenemos una propuesta para ti. ¿Te gustaría…

Una enorme explosión rompió la pared que estaba detrás de ellos, rebelando a un monstruo marino enorme, que la pareja no había conocido.

-¡Elena pero qué es eso?

- Me parece que es una especie de forre, tal vez atraída por la tormenta, o la causante de.

- ¡Qué viborota!

- ¿Puedes verla? –Gritaron el matrimonio al unísono.

- Sí… ¿Qué ustedes no? – Preguntó el pequeño cómo si fuera lo más normal del mundo.

- Sí…¡Zick sí esta visible tienes que enlatarla antes de que alguien más la vea!

- ¡Eso intento pero cómo lo notarás no es fácil! ¡Toma a Ethan y busquen un refugio!

- ¡Nos quedamos para ayudarte! – Dijeron ambos al mismo tiempo.

- ¡Definitivamente son iguales! – Dijo el domador con resignación.

- Bien Ethan, yo ya no puedo correr, así que deberás tener mucho cuidado y llevarle este dom… este envase a Zick y el lo utilizará, pero no debes acercarte a ese monstruo, ¿De acuerdo?

- ¡A la orden doctora Patata!

Mientras Zick intentaba dominar al monstruo marino con Rayos Dom, el pequeño corrió ágilmente saltando y evitando todos los obstáculos a los que se iba enfrentando, hasta que logró llegar a Zick.

-¡Aquí tiene señor Zick!

- ¡Gracias pequeño!

- ¡Usted es cómo un héroe de los cómics!

- Bueno… ¿qué puedo decirte?

- ¡Deja de alardear y enlata esa cosa antes de que destruya todo el lugar!

- ¡Ya voy! Ahora, da tres pasos hacía atrás y mira cómo lo enlato.

El infante quedó admirado de ver, cómo después de ponerse en postura, Zick logró enlatar al monstruo sin ningún problema.

-¡Ganó! ¡Ganó! ¡Eres un héroe de verdad! ¡Con esos rayos! ¡PUM! ¡Y luego esos saltos y las explosiones! ¡Sabía que eran geniales pero no tanto!

- ¡Tranquilo pequeño explotarás! – Zick lo cargó en sus hombros y se dirigió a su esposa que se acercaba a ellos para guardar en su bolso el dombox. – ¡Y nunca lo hubiera logrado sin su ayuda! ¡Tenías razón patata, será un gran guardián!

- ¿Un gran qué?

- Ethan, Zick y yo lo pensamos mucho… Y nos dimos cuenta de lo mucho que nosotros te amamos, tú sabes que incluso Zora y tú se han vuelto cercanos… sé que es muy reciente pero…

- Lo que la melodramática doctora Patata y yo queremos decirte es, ¿Te gustaría formar parte de nuestra familia?

- ¿Yo? ¡De verdad!

- ¡Claro mi tocino! – Elena lo tomo de las manos. Ethan comenzó a llorar. - ¡Oh mi pequeño no llores, sí tú no quieres… nosotros no…

- ¡No, no es eso! Es que… no hay nada que desee más. ¡Gracias por todo doctora! - Los Zicks fundieron en un tierno abrazo a su nuevo hijo.

No podíamos sentirnos más completos en ese momento, acabábamos de ganar un hijo más. Sin dudas fueron de los días más cálidos de nuestra etapa familiar. La vida con Zick siempre fue un constante cambios de etapas que he aprendido a disfrutar y a amar.

Pese a mis temores, decidimos hablar con los tíos de Ethan y logramos hacer que nos cedieran su custodia.

Greta y Zob estaban encantados con su nuevo nieto, incluso Zora acepto gozosa el tener un nuevo hermano menor. Luego de terminado el proceso de adopción, Concedí a mi hijo menor el don de la vista, comenzando así mi trabajo cómo maestra de guardián. Ethan tiene todas las cualidades, promete ser un gran guardián. Práctica duramente a la par de su hermana. ¡Sobra decir que Theo y Tessa están encantados de dar tips y ayuda a su nuevo sucesor.

Así, el clan Zick se convirtió en la primera familia mixta de domadores y guardianes.

¡Mi pequeño que esta por nacer, deberá estar tranquilo, le espera el mejor clan de todos!

Elena cerró su diario y contemplo la pieza de Xilografía que su hijo le había obsequiado. - ¡Sí somos afortunados! – Pensó mientras acarició su vientre.