Disclaimer: Nada de lo que ya conocen me pertenece, lamentablemente ya que un Edward no me vendria nada mal, incluso aceptaria un Jacob (si, me encuentro desesperada) ya que yo no soy la mayor genio de toda la humanidad alias Stephenie Meyer, tan solo soy una pobre chica que mientras esta aburrida en World History se inspira y se desaparece de este horrible mundo para soñar con un mundo mejor donde SI hay vampiros (?) okei, no, tan solo la loca trama me pertenece, esa es TODA de mi autoria:)

Disfruten:) este capi viene recien salido del horno después de mi masiva inspiracion en... adivinaron, fisica:)


..Love Story..

El muchacho de cabellos cobrizos suspiró una vez más, no estaba seguro de durante cuánto tiempo más soportaría todo eso; él tan solo quería que todo acabara para poder estar de vuelta con su Bella, su hermosa y torpe Bella. Cubre su rostro con sus manos desesperado, una cosa era que los separaran y crearan un conflicto que, al parecer, jamás tendría fin; pero otra muy diferente era hacer esto, por Dios. Es que simplemente aún no entendía cómo era posible que a alguien se le hubiera ocurrido una idea tan disparatada como esta, alguien debía de haber perdido cabeza ya.

¡Es que era todo eso una gran exageración!

– ¿Edward Anthony Cullen? –dijo un hombre vestido de policía abriendo bruscamente la vieja puerta detrás de la que se hallaba Edward, él tan solo alzó la cabeza de manera automática al escuchar su nombre. Le hizo una seña con la cabeza para que le siguiera.

Lo guió por un estrecho pasillo que estaba atiborrado de personas que, por lo general, se hallaban sentadas en las tantas bancas que estaban a los lados de las paredes; Edward se limitó a seguirle el paso a una prudente distancia sin dejar salir por sus labios sonido alguno aunque tenía demasiadas preguntas, quizás la extrema curiosidad de Isabella si era algo contagiosa. El gigante policía que en cierto modo le recordaba a Emmett por su gran musculatura dobló a la derecha en la siguiente esquina para darle lugar a un vestíbulo mucho más grande y mejor iluminado que los pasillo por los que acababan de pasar. Le ordenó que se sentase en una poco cómoda silla que estaba ahí y se fue por el camino por donde habían llegado.

Entonces, después de lo que le parecieron a él años de larga espera, apareció una chica de cabello ondulado y dulces ojos chocolates que le miraban fijamente. Ambos sonrieron cuando sus miradas se cruzaron pero Bella se dirigió a una enorme puerta en la que Edward no había reparado antes, y al entrar ahí se infiltró también un gran barullo de murmullos y uno que otro ocasional grito, le indicaron a él también que pasara y las puertas se cerraron estrepitosamente detrás de él. Todo el ruido que parecía antes haber en la sala se acalló en cuanto él y Bella quedaron los dos parados juntos, demasiado cerca para el gusto de algunos, claro.

–¡¡Isabella!! ¡Aléjate de él en este mismo instante! –la voz de Charlie retumbó por toda la corte haciendo que varios lo voltearan a ver con expresiones contrariadas, pero a él lo único que ahora le importaba era que ese inmundo chico se alejara de su Isabella, con eso se lograría controlar; al menos por ahora.

Bella dio un paso enfrente y se fue a sentar donde le fue indicado al igual que lo hizo Edward, lugares que quedaban frente a frente, con lo que al menos se podrían ver durante el extravagante juicio; sí, porque se había armado un juicio en su gran esplendor tan solo por un simple alboroto que la verdad no tenía ni pies ni cabeza. Se dirigieron una mirada nerviosa, al parecer pasarían a Alice, la loca y a veces demasiado extrovertida y que solía decir las cosas sin pensar, Alice; Bella tragó con dificultad, sentía un enorme nudo en su garganta.

Le hicieron varias preguntas que la duende no dudó en contestar con la más pura verdad, tan solo ella era capaz, tan solo ella era capaz de hacer algo así y sentirse como si estuviera en un agradable paseo durante un día de verano; pero así era esa Alice, única. El juez llamó a otras personas al estrado como testigos oculares; entre ellas Sophie y Jasper, los cuales se pusieron nerviosos a morir y parecía que les daría un paro cardiaco de un minuto a otro y respiraron aliviados al bajar de ahí. Y había algo en lo que todos coincidían: Que las peleas no tenían ahora sentido alguno y que deberían de dejar de pelear por algo que ya no debía influir más en el futuro.

El jurado iba a deliberar, lo cual siempre tardaba demasiado, y se le ordenó a todos que salieran de la sala para lo cual se armó un enorme tumulto de gente que había asistido a ver el juicio como si estuviera interesado; lo más seguro es que fueran un montón de cotillas justo como la Señora Stanley, la madre de una de las compañeras de Bella que era la chica más chismosa que había conocido en su vida. Después de algunos pisotones y uno que otro codazo todos estuvieron fuera de ahí y la multitud se esparció por todo el edificio para conseguir algún aperitivo o simplemente descansar.

– ¡Guau! Estaba demasiado nerviosa ahí arriba –dijo Alice llegando de repente junto a Bella, quien miraba embobada a Edward que estaba platicando con, al parecer, uno de sus familiares de su misma edad. Alice pasó su pequeña mano por su rostro pero ella no reaccionaba –. ¡Bella! Responde, deja de mirar a Edward así, es mejor una fotografía –la sonrisa en el rostro de la duende era enorme al ve como Bella se sonrojó toda y trataba de ocultar su rostro detrás de la espesa cortina de su cabello.

– ¡Cállate, Ali! –Bella trataba de disimular su vergüenza con enojo, pero no estaba funcionando nada bien –. Alguien te escuchara, y si eso pasa... –se interrumpió inmediatamente al ver pasar a la muy zorra de Lauren meneando sus caderas exageradamente mientras se dirigía a Edward, a su Edward. Oh no, esa si que se le acercaría.

Caminó decidida hacía él con la mirada confundida de Allie clavada en su espalda, no sabía que era lo que ocurriría pero sabía muy bien que a Lauren no le iría nada bien. Y ella se encargaría de recibir su merecido. Mallory estaba muy cerca de Edward, demasiado cerca para su gusto, pero como el perfecto caballero que siempre era tan solo trataba de apartarse para no herir sus sentimientos; aunque claro que a Isabella no le molestaría nada herirle tan solo un poco.

– Aléjate, Mallory; Edward es mío y no pretendo compartirlo con nadie, y mucho menos aún contigo –dijo Bella empujando a la falsa chica al un lado y tomando a Edward de la mano haciendo que este sonriera, siempre había amado sus momentos de celos y esta no era una excepción. La morena vio como la rubia se acercaba más a ella y la miraba mal, era más alta pero no por eso Bella se dejaría intimidar, de eso no había ni por qué dudar; pero claro que Edward debía intervenir, ya había disfrutado de los celos de Bella y era hora de defenderla a ella igual ya que no dejaría que nadie la tocara.

– Ya basta, Lauren –Edward trató de disimular un poco el odio con el que pronunciaba su nombre, después de todo seguía siendo un caballero –. Deja en paz a Bella ya que es ella a la que yo amo, no a ti –le dijo esto viendo a Bella amorosamente para luego dedicar a Lauren una mal disimulada mirada de odio al tiempo que Bella sonreía y acomodaba su brazo de tal modo que lo pudiera abrazar; entonces Lauren, muy ofendida, salió de la sala meneando sus caderas de una forma se suponía debía ser coqueta que en realidad era más bien grotesca haciendo que Alice riera, le encantaba ver a esa chica con un humor de perros.

– Chicos, vengan; ya se ha tomado la decisión –Sophie dijo acariciando sus manos tratando de calmarse, se hallaba ella tan nerviosa como Bella o era incluso posible que más, aún no sabía qué era lo que su Señora diría sobre que ella ya estaba enterada de lo de Edward e Isabella antes de ella; y no creía que fuera nada bueno.

Todos entraron desordenadamente a la corte, el bullicio de las voces había de nuevo comenzado pues ahora se hallaban todos juntos en la misma habitación. Algunos temblaban, otros reían nerviosamente, y algunos pocos incluso tenían una gran y arrogante sonrisa en sus rostros; contándose entre ellos a cierto odioso chico nativo de la reserva india de La Push que veía todo complacido, claro que jamás se imaginó que las cosas tomaran ese rumbo pero no se iba a quejar por ello.


– ¿Ven? Ya lo sabía yo, todo esto no tiene ni pies ni cabeza, jamás lo tuvo; pero nunca me imagine que algo así saldría de aquel pequeño desacuerdo –una anciana de cabello blanco como la nieve y ojos castaños se paseaba por el salón de la casa nerviosa, o más bien algo molesta, mientras pensaba en todo lo que se había armado por algo que había ocurrido ya hace tantos años que no lo podía recordar con exactitud ¡Era algo ridículo! –. Y, Charlie, no lo puedo creer ¡Y menos aún de tí, Renée! Siempre habías sido tú la que detenía las locuras de mi hijo... –meneaba la cabeza una y otra vez, entonces se sentó en la silla que se hallaba en la cabecera de la mesa.

– Lo siento mucho, Marie, no tenía ni idea de todo esto, si no hubiera sido así, por supuesto que habría hecho algo para evitarlo –Renée Swan le trataba de explicar a su querida suegra lo que había sucedido, sin embargo ella se hallaba reacia a escuchar palabra alguna, se encontraba terca en que simplemente era algo de lo más ilógico.

La muchacha castaña, que era igual en muchos aspectos a la anciana Marie en su juventud, entró a la sala acompañada de un apuesto chico de cabellos extraños que, por su color y textura, podrían parecerse mucho a el fuego; detrás de ellos venía una pareja que los seguía de cerca, con una expresión no muy complacida en el rostro.

Los chicos se sentaron junto a la abuela Marie y la vieron con expresiones serias, ellos no sabían que era lo que sucedería ahora, tan solo acudieron porque así se los habían solicitado. Esme y Carlisle seguían sus movimientos con la mirada.

– Todos aquí estan más que enterados de la disputa que existe entre las familias Cullen y Swan; pero les quiero decir que eso es una gran mentira –Edward e Isabella se miraron extrañados, ¿Una gran mentira? –. Tan solo ocurrió que Joseph, tú abuelo –dijo viendo a Edward –, y yo, nos hallábamos jugando en la fábrica y yo casi caigo a uno de los grandes hornos que se usaban ahí pues solía ser muy torpe –Bella se sonrojo y rió avergonzada, ya sabía ahora de donde lo sacó –, Joseph me salvó pero mis padres al llegar creyeron que fue él quien intentaba tirarme ahí; tratamos de explicarles pero ellos simplemente no nos escuchaban; se armó una gran pelea y el negocio se acabó. Todo por un malentendido ya que si Joe no me hubiera salvado algunos de nosotros no nos encontraríamos aquí justo ahora –al escuchar esto Edward abrazó a Bella en un intento de protegerla, no permitiría que algo le sucediera. Todos rieron ante ese tierno gesto.

– Entonces, ¿Todo lo que hemos tenido que sufrir ha sido por nada? –Bella no podía creerlo, esos largos años en los que Edward estuvo lejos habían sido para nada, por algo que jamás tuvo sentido; habían estado separados por una tontería.

La abuela Marie asintió apenada, lamentaba mucho el no haberse enterado de eso antes ya que podría haber evitado muchas desgracias para su nieta favorita.

– Así que ustedes cuatro solo han impedido que ellos dos estén juntos, cualquiera puede ver el enorme amor que se profesan el uno al otro; aunque claro que lo que ha sucedido lo ha ayudado a fortalecerse, pero no por eso se deben sentir menos culpables –los cuatro bajaron la cabeza como si fueran unos niños que acababan de ser descubiertos en una travesura.

Bella, la siempre dulce y tierna Bella, se acercó a Esme y Carlisle y les dio un abrazo. Sí, tal y como lo acaban de leer, los abrazó; al principio ambos estaban en shock, no creyeron que los llegarían a perdonar algún día, pero después comenzaron a devolver el abrazo. – Espero que cuides bien a mi pequeño –susurró Esme a su oído con una maternal sonrisa, era imposible no querer a Bella, ella rió musicalmente.

– Claro –contestó –, con toda mi alma –le miró amorosamente y se acercó a él. Lo mismo sucedió con los padres de Isabella que se hallaban más allá de arrepentidos, Renée no podía contener las lágrimas que amenazaban con estropear su maquillaje, algo que en realidad había dejado de importar desde hace mucho. Abrazó a Edward como si fuera un hijo más y rió ante las palabras sobreprotectoras que le dijo, prácticamente juró que lo lamentaría si se enteraba le había hecho algo a su hija; cosa que no le hizo mucha gracia a Edward que puso cara de espanto.

La abuela se excusó diciendo que había sido un día muy pesado para una pobre viejecita como ella y fue a la habitación que le habían preparado en casa de los Swan haciendo a todos reír y subió las escaleras con paso lento. Edward y Bella salieron al jardín tomados de la mano y con una gran sonrisa de enamorados, se sentaron de nuevo en la pequeña banca de piedras para tan solo disfrutar de la compañía del otro; y claro, porque no, tener una pequeña sesión de besos aprovechando que el viejo sauce llorón les tapaba la vista a sus padres que se infartarían si los veían.


¡I am HAPPY:)! Sip, que vivan las abuelas, yo por eso amo a mi abuelita, ademas de que siempre me trae dulces y papitas^.^ Me encanta la abu Marie, trate de inspirarme un poco en mi propia abuela, asi que asi fue como quedo:) pero la verdad no se parece mucho, pero da igual:) hehehehe.. emm.. no recuerdo que iba a decirxD eso me pasa seguido muuy seguido, ¡Oh, si! Ya lo recorde: ¡Ya quiero ver Eclipse! Si, lo se, aun falta bastante pero es que una amiga me pidio que le contara mas o menos que pasa y ella se emociono y yo me emocione!! Eso fue tan solo una micromini parte de lo que hice en la playa ya que eso paso en su house mientras comiamos papitas y nos llegaba la brisa:DD Aunque eso no importa asi que me boe a seguir con mi tarea (okei, a copiarla) ya que me dejaron de fisica¬¬ por cierto, creo que esta linda historia esta llegando a su fin:(

REVIEW!! Eddie si esta disponible hoy si dejar rr, o puede ir hasta su casita quien ustedes quieran, recuerden que no soy responsable si las ataca vampira y/o semivampira:)

missangiecullen:*