¡Hola!... Confío en que el día de hoy les haya ido muy bien, que las personas que estén en vacaciones hayan descansado y se hayan divertido. Yo también ando de vacaciones lo que me deja bastante tiempo libre, cosa que he aprovechado al máximo. Antes de dejarles el capitulo y comentarles un par de cositas, quiero agradecerles a todos por el apoyo, por sus mensajes y comentarios (Por la idea de matar a Kikyo XD), se les agradece muchísimo. Ahora sí chicas, disfruten del capítulo de hoy…
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Cáp. 25: Problema.
- Llamó Inuyasha… - Izayoi se acercó hasta la barra de la cocina donde yo esperaba y se sentó a mi lado – Dice que regresara en un par de días, que todo está bien…
- Está enfadado conmigo, ¿verdad?
Inuyasha se había marchado hacia tres días, se había marchado a la India en compañía de Kikyo, cosa que por supuesto no me había agradado en su momento y todavía no lo hacía. Más sin embargo, me sentía profundamente arrepentida por la pelea que se había desencadenado antes de la partida de Inuyasha.
- El comprende tu inquietud, aunque tampoco está feliz con la desconfianza – solté un pequeño suspiro y recosté mi cabeza sobre el mesón.
- No quería decir ese tipo de cosas, pero no sé que me sucedió…
- Es el embarazo cariño – me explicó la mujer mientras una de sus manos me acariciaba los cabellos – Todas esas emociones se deben a ello, recuerdo que en mis primeros meses, Inu Taisho tuvo que salir a una expedición que el acuario tenía planeada, tardaba quince días y armé un berrinche que duró un mes – se burló – Es difícil y más si te encuentras en ésta primera etapa, las nauseas en la mañana, la falta de apetito, entiendo que quieras a mi hijo para que te abrace, porque mis brazos no son lo suficientemente grandes – levanté mi rostro y la miré sonriendo, la madre de Inuyasha lograba fácilmente levantarle el ánimo.
- ¿Qué me dices si salimos un momento?, podemos caminar hasta el parque y comer algo.
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Londres es demasiado bullicioso, pero acepto que el Regent's Park es demasiado hermoso, es como un oasis en medio del desierto – miré a la madre de Inuyasha quien tomó una bocanada de aire mientras sonreía.
- ¿Cómo es que llegó hacer así? – la mujer me miró desconcertada y luego soltó una carcajada al comprender.
- No lo sé, tal vez fue el sitio en que vivía – contestó – Si vives en un paraíso como la isla de Creta, no puedes evitar estar en contacto con la naturaleza, además desde pequeña me encantaban los animales, ya grande se volvió mi pasión y mi vocación
- ¿E Inuyasha?
- Bueno él no tiene nada en contra de lo que yo hago, es más disfrutaba de las expediciones que hacíamos con su padre – aseguró la mujer – Es sólo que cuando entró a la adolescencia, los amigos y todo lo que te rodea te lleva a cambiar
- Sí, creo que dijo algo sobre una adolescencia rebelde…
- Nada que un joven de su edad no haga hoy día, Inuyasha cree que me dio muchos problemas en su adolescencia, pero comparado con lo que hacen hoy era un santo – ambas continuamos caminando hasta llegar a la sombra de un árbol, donde nos sentamos a disfrutar del paisaje – A pesar de que él no me lo dijera, yo sabía dónde estaba; sé que le gustaba salir a beber con sus amigos y a pasar el rato con chicas, pero siempre regresaba a casa, las cosas que yo hice fueron más serias – la miré y ella sonrió antes de explicar - Mi adolescencia fue un poco hippie, mis amigos y yo queríamos viajar por el mundo, así que nos embarcamos en un barco pesquero, este nos llevo a Noruega y estuvimos recorriendo Suecia y Finlandia, fue divertido en su momento…
- ¿Es broma?
- No, debiste verme con mi cabello trenzado, una cinta en el pelo y pantalones y camisas de colores… - no pude evitar sonreír por las cosas que contaba la mujer.
- Suena divertido…
- Lo fue, en su momento, ahora no estoy para ese tipo de cosas – soltando un suspiro se levantó y yo la imité.
- Vamos a buscar algo para la cena, encontré una tienda vegetariana a unos cuadras del parque, te va encantar ésta comida – aseguró ella – No necesitas matar a un animal para comer sano…
Mientras caminábamos hacia la mencionada tienda, Izayoi iba contándome de su vida la reserva en Australia, cómo vivía y que hacía y yo sonreía embelesada ante su vida en una cabaña, rodeada de animales.
- ¡Señorita Kagome! – Ante el llamado me giré a mirar a la persona y me encontré con la figura de Miroku corriendo hasta nosotros – Señora Izayoi, ¿Cómo está?
- ¡Miroku!... – saludó la mujer feliz – Me alegra verte…
- También a mí, ¿a dónde van?
- Yo voy a comprar algo a la tienda de allí, ustedes hablen de lo que tengan que hablar – dijo la mujer antes de cruzar la calle y entrar a la tienda.
- ¿Cómo estás? – me preguntó Miroku mientras caminaba a mi lado lentamente.
- Muy bien, ¿Y tú?
- Bien, necesito tu ayuda en algo, sé que Inuyasha no aprobaría esto, pero necesito que me ayudes – dijo Miroku.
- Ayudaré en lo que sea necesario – me aseguró.
- Bien, lo que sucede es que necesitamos la laptop de Kikyo, la necesito sólo un día, un par de horas – me aseguró.
- ¿Y dónde está? – pregunté.
- En su apartamento – lo miré un poco sorprendida y el prosiguió a explicarme – Inuyasha me llamó y me aseguró que había dejado la laptop personal en su casa, necesitamos entrar allá, pero yo no puedo ir y pasar desapercibido…
- ¿Cómo entró yo ahí?
- Tú puedes entrar como ama de llaves, averigüe y se hace cada dos días un aseo general cuando el inquilino no está – explicó – Yo no puedo ir, pero tú puedes entrar y salir en cuestión de minutos, es sólo si quieres, no hay peligro, pero Inuyasha me colgaría si supiera lo que sucede…
- No hay ningún problema si yo voy con ella – ambos giramos a ver y nos topamos con la madre de Inuyasha cargada de bolsas.
- Señora Izayoi, pero…
- Kagome está en embarazo, no voy a dejar que entré sola a la boca del lobo – aseveró la mujer – Porque si no te mata mi hijo, te mato yo
- Creo que Inuyasha me desollara vivo – musitó Miroku antes de mirara hacia el cielo.
Una vez estuvimos en casa y luego de una larga platica por parte de la madre de Inuyasha, Miroku aceptó que ambas fuéramos al lugar.
- Tiene que ser mañana en la mañana – los tres estábamos en la cocina, Izayoi cocinaba y Miroku nos explicaba – El aseo dura un par de horas como máximo, una de ustedes debe hacerlo mientras la otra busca la laptop y copia el disco duro
- Yo no tengo idea de computadoras, así que ese es trabajo para ti querida – intervino la madre de Inuyasha a lo que yo asentí.
Durante la cena, Miroku me explico cómo copiar el disco duro y me dio una memoria USB, dónde debía copiar la información. Luego nos explicó cómo llegar al lugar y ante quién debíamos presentarnos.
- Dentro de los apartamentos no hay cámaras de seguridad, pero los pasillos, elevadores y la entrada está llena de ellas – Una vez terminada la cena, nos dirigimos a la sala donde él continuó explicándonos – Éste es un mapa del pasillo de Kikyo, su apartamento es el 45 del piso 8º, cada piso tiene un cuarto de limpieza, el de éste piso queda aquí – nos señaló el mapa – Hay cámaras, aquí, aquí y aquí… - nos marcó con círculos, traten de no dar la cara, pero no lo hagan tan evidente, pueden caminar con sus cabezas gachas, mientras leen una revista o algo…
- Entendido… - dijo la madre de Inuyasha sonriente.
- Una vez lleguen allí, toman la entrada trasera, hay sólo una cámara sobre la puerta, así que cuidado con mostrar sus rostros – dijo Miroku – Yo me encargaré de desaparecer los videos durante las horas en que ustedes estén allí, pero es mejor evitar cualquier percance.
- ¿A qué horas deberíamos estar allí?
- A las siete de la mañana…
- Bien, lo haremos…
- Muchas gracias, sé lo que les pido no es sencillo, pero como estamos en medio de una investigación clandestina, por llamarla de una manera, estamos cortos de personas
- Ah… No te preocupes cariño, ¿quieren un té?
- No, ya está un poco tarde y todavía debo organizar un par de cosas – Miroku se levantó del asiento y luego de despedirse y agradecernos se marchó.
- Estoy emocionada… - dijo Izayoi mientras me pasaba una taza con té verde – Es la primera vez que tengo un trabajo de espía, Inuyasha nos mataría si se entera.
- Lo sé, pero bueno él lo hace todo el tiempo…
- Sí, y no es como si fuéramos a enfrentarnos a balazos con nadie como él muy ingrato lo hace… - dijo la mujer con una sonrisa – Bueno hija, lo mejor es que te vayas a descansar, nos vemos mañana…
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- Hace tiempo no usaba una falda así de corta – dijo la madre de Inuyasha mientras se ajustaba un delantal al traje azul oscuro, de las personas del servicio - ¿Lista? – me preguntó y yo asentí mientras tomaba el carrito con los implementos de aseo.
- Vamos… - la mujer abrió la puerta y abrió la revista para darle una "leída".
Mientras nos movilizábamos por el pasillo Izayoi leía la revista y me mostraba un artículo a mí, de esa manera nuestras cabezas permanecían levemente gachas y sorteábamos a las cámaras de seguridad. Cuando estuvimos frente a la puerta del departamento de Kikyo, Izayoi abrió y me dejó pasar delante de ella.
- Bien, ahora tú ve a buscar mientras yo limpio la madriguera de la zo… Digo la casa… - asintiendo y sonriendo me moví por el apartamento.
No fue nada difícil encontrar el cuarto de Kikyo, adentro todo estaba organizado, la cama estaba perfectamente hecha y no había una sola prenda fuera del armario, pero tampoco el portátil estaba a la vista. Así que con rapidez comencé a buscar por su paradero, revise estantes, cajones y hasta en la cama; por último me dirigí al armario, pero cuando intenté abrirlo este se resistió.
- Demonios – maldije en silencio cuando la puerta no cedió, una vez más busqué por la habitación la llave del armario, no había nada.
- ¿Cómo vas Kagome? – preguntó Izayoi con un plumero de colores en la mano.
- Solo queda ver aquí, pero está cerrado
- Déjame a mí – me entregó el plumero y luego de mirar la cerradura, se quitó un gancho de la cofia del traje y luego se puso a trabajar.
- ¿Cómo es que?
- Cuando andas recorriendo el mundo de adolescente y tienes un hijo que se cree "James Bond", aprendes un par de cosas – para mi sorpresa, luego de un par de segundos se escuchó un pequeño clic y la puerta se abrió por arte de magia – Voilà – dijo la mujer con una sonrisa.
- Tengo que aprender eso – musité para mí misma, mientras revisaba por todo el armario y finalmente en la parte baja, en una caja de zapatos, estaba la dichosa computadora – Finalmente…
- Bien, te dejo copiando eso, yo voy a acomodar unas cosillas allí – dijo la mujer mientras salía acomodándose la cofia y con el plumero en el bolsillo del delantal.
Con rapidez me puse a trabajar, prendí la computadora y alisté la memoria para copiar el disco duro de la computadora. Pero no todo podía ser tan sencillo, porque una vez prendió la computadora solicitó contraseña.
- Genial, haber Kagome piensa en algo – si era la fecha de cumpleaños estaba en problemas porque no la sabia, tampoco sabía su año de nacimiento, ni nada de ella, sólo había una cosa – Tiene que ser esto… - con agilidad tecleé el nombre "Inuyasha", le di Entre y la contraseña, tal y como supuse, fue aceptada – Es la primera vez que agradezco su obsesión con él – musité para mí misma, mientras empezaba a hacer la copia del disco duro.
- ¿Cómo vas?
- Bien, ya se está copiando, voy acomodar las cosas del armario.
- Yo ya terminé, tampoco había mucho que… - en ese momento el sonido de su teléfono celular nos alertó a ambas – Seguro es Miroku… ¡Es Inuyasha!
- Conteste – le dije y ella asintió y tomando un poco de aire habló - ¡Hola hijo!... ¿Cómo estás?... ¿qué?
- ¿Dónde están?, acabo de llegar y no hay nadie
- ¿Estás en Londres?, ¿no llegabas mañana?
Las palabras de Izayoi me alarmaron al acto, Inuyasha había regresado, eso significaba que…
- Estamos paseando, ya vamos para allá… ¡Demonios! – Maldijo la mujer mientras marcaba otro numero - ¡Miroku!...
- Salgan de allá rápido, dejen todo como estaba y salgan de allá, Kikyo vino aquí hace unos minutos y salió para allá, tienen como máximo cuarenta minutos.
- Bien, bien – Izayoi colgó y me miró – Tenemos que salir.
- Faltan veinte minutos – le dije mirando la computadora – Ya casi esta lista la copia.
- Apresúrala – me dijo antes de salir y yo miré por donde había salido, ojala pudiera hacerlo, sólo quedaba rogar para que sucediera – Desesperada y asustada de que nos encontraran allí, me levanté de la cama y caminé para mirar por la ventana, bueno al menos era una hora pico y lo más seguro era que hubiera bastantes atascos en las vías, eso nos debía dar más tiempo – Vamos, vamos… - murmuré mirando hacia la laptop y mientras esperaba acomodé cualquier cosa que se viera fuera de lugar.
- ¿Ya? – preguntó Kaede y yo negué con la cabeza.
- Ya casi… - miré la computadora y faltaban minutos – Falta poco…
- Es mejor que no falte nada, ¿esa no es Kikyo? – Ante la pregunta corrí a la ventana y vi la estilizada figura de Kikyo bajándose del auto y arrastrando una valija tras ella.
- Apresúrate – Izayoi y yo nos pusimos frente a la computadora, con nuestros ojos fijos en la cuenta regresiva, faltaban segundos – Vamos, vamos… - finalmente un sonido de aprobación se escuchó, con rapidez arranqué la memoria, apagué la computadora, la guardé y la acomodé en el sitio donde la habíamos encontrado.
- Corre – me dijo la mujer y yo salí tras ella quién tomó el carrito y salimos rápidamente, en el pasillo redujimos la velocidad y luego fuimos hasta el cuarto de aseo, guardamos las cosas y tomamos las escaleras del servicio – Esto fue de locos… - me dijo en cuanto nos sentimos fuera de peligro.
- Creo que no envidio a Inuyasha…
- Inuyasha – dijo recordando – Mejor nos damos prisa…
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- Buenos días… - nos saludó la mujer en la recepción - ¿A quién buscan?
- Buenos días, quedamos de vernos con el señor Miroku
- Mmmm… ¿Kagome e Izayoi? – Dijo luego de mirar una lista, ambas asentimos – Pasen, que tengan un buen día…
- Es la primera vez que vengo aquí – dijo la mujer mientras entrabamos al elevador – La verdad es que casi no vengo a Londres, Inuyasha generalmente se traslada hasta Australia – ella estaba como si nada, como si no nos hubiéramos metido a un apartamento para robar una información – Tienes que ir algún día, una vez el bebé nazca, me gustaría tenerlo allí
- Claro que sí… - aseguré con una sonrisa, era bueno estar con ella y olvidar el percance anterior.
Cuando elevador se detuvo en el piso de Miroku, guié a la madre de Inuyasha hasta su oficina y como la puerta estaba abierta entramos directo hasta dónde él.
- ¡Ah!... Estuve a punto de colgarme – suspiró Miroku mientras nos abrazaba – Me estaba armando la peor película de terror.
- También nosotras, pero fue bastante emocionante eso de entrar a un departamento y robar información, aunque no me gustó el que casi nos atraparan, eso estuvo un…
- Izayoi – la palidez del rostro de Miroku me alertó, pero la madre de Inuyasha no se detuvo.
- Fue genial, deberías llamarnos más seguido para esto, Kagome entrégale la info…
- ¿Las enviaste a ellas? – la ronca voz de Inuyasha nos hizo girar sobre nuestros talones, así fue como la alegría por verlo se torno en pánico al ver su mirada enfadada.
- ¡Hijo!... – la madre de Inuyasha se abalanzó a abrazarlo - ¡Aquí estás!, ya íbamos a casa, pasamos a saludar a Miroku.
- ¿Miroku? – Preguntó éste en cambio – Responde la maldita pregunta…
- Fue mi idea… - intervine de inmediato – Miroku sólo nos dijo lo que sucedía y yo me ofrecí, el trató de negarse, pero sabes cómo soy
- Eh, sí y yo no podía dejarla ir sola…
- Tenemos miles de personas aquí, que podrían haberlo hecho – dijo Inuyasha sin dejar de mirar a Miroku.
- Nadie se puede enterar de esto, es una investigación secreta, yo me ofrecí a ir y todo salió bien – seguí interviniendo, finalmente Inuyasha me miró y yo me tensé ante su mirada.
- Ven aquí… - me tomó del brazo y me llevó afuera, antes de que lo lograra le entregué la USB a Miroku.
- Inuyasha… - dijo la madre de éste con un tono de advertencia.
- Lo siento, pero era la única manera y no habrían más oportunidades – le dije en cuanto me metió al elevador, pero él no me dijo nada, simplemente espero hasta que llegamos al piso de su oficina y me llevó hasta el lugar - ¿Cómo te fue? – intenté por ese lado, pero el sólo me miró con el ceño fruncido y los brazos cruzados – Ya vi lo enfadado que estás, pero di algo, si me vas a regañar hazlo – le dije con cierto enfado, verlo callado me estaba exasperando.
- Me quieres matar de un susto, ¿verdad? – De inmediato sus brazos me rodearon con fuerza y me apretó contra su pecho – Vuelves a hacer algo así y no respondo, ¿me escuchaste?
- ¿No estás enfadado? – le pregunté mirando al rostro.
- Lo estoy, pero estoy tan feliz de verte
- Inuyasha, siento lo que te dije antes de irte, yo sólo, creo que…
- No te preocupes, ya todo paso ya estoy aquí y te tengo en mis brazos – con una sonrisa le pasé los brazos alrededor del cuello y me empiné para besarlo.
- Te extrañé…
Sus labios presionaron los míos con suavidad y mi corazón estalló de emoción ante el contacto. Cuando sus brazos se cerraron más sobre los míos y yo estaba lista para dejarme inundar por sus labios. La puerta de la oficina se abrió de improvisto.
- ¡La tenemos! – Exclamó Miroku con una sonrisa, seguido de la madre de Inuyasha – La tenemos, mira todo lo que encontré – luego de la sorpresa inicial, Inuyasha y yo nos acercamos a la computadora que Miroku sostenía en sus manos.
- ¿Estás seguro? – preguntó Inuyasha.
- Claro, hay mensajes, documentos, extractos bancarios, todo… - Inuyasha miró la información de la que le hablaba Miroku y luego de unos segundos me sonrió – Miroku llama a los directivos, tenemos algo bastante importante que mostrarles…
En menos de media hora Inuyasha y Miroku estuvieron con los directivos de la agencia y mientras ellos estaban allá un grupo de agentes se dirigían a los apartamentos de Kikyo para traerla. Por mi parte no estaba muy segura lo que sentía, una parte de mi estaba feliz, Kikyo iba pagar por lo que había hecho, Kagura, quien me había ayudado en prisión iba a obtener justicia. Sin embargo, también tenía un poco de miedo; sí, habíamos atrapado a Kikyo, pero ella trabajaba para un tercero, una mafia organizada, ya de por sí bastante peligrosa y en la mitad de todo esto estábamos nosotros.
- Los directivos aceptaron las pruebas – dijo Inuyasha saliendo con Miroku a su lado, éste estaba sonriente y feliz por lo acontecido – Hay otras personas implicadas que se encontraban acá y van a ser procesadas junto a Kikyo.
- Pero será ella la mayor perjudicada, no sólo por el alto cargo que desempeñaba, sino porque su papel era el más importante
- ¿Y la organización para la que trabajaba? – pregunté.
- Eso es otro caso, pero generalmente estás personas no se preocupan por alguien que caiga en el camino y eso es Kikyo, es un pérdida importante, pero nada que lamenten
- Inuyasha tenemos un problema – un hombre de mediana edad salió por la puerta y le hizo una seña para que fuera.
- ¿Y ahora? – preguntó la madre de Inuyasha mirando hacia donde éste estaba.
- No sé, pero no me gusta nada la cara de Inuyasha – Dijo Miroku y yo estaba de acuerdo con él, el ceño fruncido de Inuyasha era terrible, algo muy malo había pasado.
- No se preocupe, yo me encargo – dijo Inuyasha antes de girarse e ir hasta nosotros.
- ¿Qué sucedió? – preguntó Miroku ante la mirada de Inuyasha.
- Kikyo, fueron por ella, pero no estaba
- Bueno, pero pueden ir por ella más tarde… - no sabía porque lo decía, pero quería aferrarme a esa leve esperanza.
- No, ella se llevó sus cosas, sabía que iríamos por ella y escapó – miré a Inuyasha y éste rápidamente me abrazó – No te preocupes yo la encontraré, ella no se acercara a ti…
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¡Demonios se me escapó Kikyo!...Jajajaja XD!...Lo siento, pero no se preocupen que no se tardaran en encontrarla.
Les confieso que el capítulo de hoy tuvo varias correcciones, pero a al final decidí no alargarme demasiado e ir evacuando las cosas. También les comento que está historia está en su Recta Final, sí lo sé, a mí también me pone mal, pero creo que Inu y Kagome han pasado por mucho, pero obviamente no los dejaré ir sin el último trago amargo… Buajajajaja ¿Qué será?... No dejen de leer los próximos capítulos. Nos vemos la próxima semana, besos, abrazos y por supuesto dejen sus comentarios… Bye!
