ME REHUSO A AVANDONAR ESTE FIC! Se que lo avandoné por mas de un año pero aprovechando que este semestre tendré mas tiempo quiero darle una nueva oportunidad y ahora me he decidido a no parar hasta terminarlo. No se que será de mis queridos lectores pero... espero que todavia esten por alli y que lleguen nuevos.
Temporada 3
Resumen:
ShikaTema: Shikamaru era un genio, pero sus notas decían lo contrario, por lo tanto le asignaron a una tutora para que lo ayudase a subirlas. Temari era una chica de carácter fuerte y muy madura que a la vez disfrutaba poniendo a los hombres nerviosos a través de juegos e indirectas. Shikamaru y Temari fueron sintiéndose atraídos mutuamente a medida que se fueron conociendo, pero la diferencia de edad le impedía a Temari decidirse a tener una relación con él. Shikamaru, se enteró de que en el pasado Temari si vio obligada a trabajar en películas pornográficas por lo que el chico también dudaba de estar con ella. Después de un largo tiempo decidieron comenzar una relación, pero desde que el padre de Temari le contó que otra vez estaban quebrados, la chica se había distanciado de su novio sin una sola explicación.
KibaTayu: La tutora de Kiba, Tayuya nunca estuvo tan interesada en enseñarle como estaba en hacerle la vida imposible. La chica, quien pertenecía a una pandilla y era adicta a las drogas, sólo le causaba problemas al chico. Pronto, Kiba se enteró de que el motivo por el cual Tayuya se comportaba de esa manera con él era porque a ella le gustaba. Cuando Kiba se dio cuenta de que no todo en Tayuya era malo, y creyó poder darle una oportunidad a pesar de su difícil personalidad, su ex novia, a quien no había olvidado por completo, volvió a aparecer y confundió al chico terriblemente. Además, Tayuya sólo le hacia las cosas más difíciles eligiendo cada vez peor a las personas con las que se juntaba y aferrándose a sus adicciones. La ex de Kiba, sin embargo lo alejó con su actitud cambiante hasta que Kiba decidió intentarlo una vez más con Tayuya.
NaruHina: Hinata había estado enamorada de Naruto desde hace mucho tiempo, aunque Naruto estaba enamorado de Sakura. Cuando Hinata creyó que por fin tendría una oportunidad con el chico, Sakura y él comenzaron una relación. Aquello no duró mucho, y en cuanto Naruto se dio cuenta de que Sakura no era lo que él buscaba, se enamoró perdidamente de Hinata, quien sí lo era. Sasuke creó un plan para separarlos y por un tiempo lo logró. Hinata perdió la confianza en Naruto por completo y creyó que él la había humillado delante de todo el colegio. Pero ambos vencieron los obstáculos y volvieron a estar juntos. Lamentablemente, después de un pequeño accidente, Hinata podría estar embarazada.
Capítulo 25
-¿Qué paso anoche?
-¿Por qué preguntas?
-Porque has estado toda la mañana con la cara pegada en ese computador y no has dicho ni una sola palabra.
Hana no era el tipo de mujer que se rendía fácilmente, y Kiba sabía que no desistiría hasta que él le contara toda la verdad. Además ella lo conocía demasiado bien como para poder escapar con una mentira.
Lo que Kiba miraba tan fijamente era una nota que Karui le había dejado en facebook. Una nota que había hecho sentir a Kiba como la peor persona.
"Kiba, me siento tan culpable por cómo hemos estado las últimas semanas! A penas te fuiste, ayer, después de que hablamos, me di cuenta de que no debí pedirte ese tiempo. Yo estoy segura de lo que siento por ti y ahora tengo miedo de perderte. Espero que tú te sigas sintiendo igual por mí. No me respondas nada ahora. Quiero que lo hablemos el lunes en persona. Puedes pensarlo todo el fin de semana. Solo espero que tu igual quieras volver conmigo!"
-Bueno… lo que pasa es que… creo que me gustan dos chicas. – las mejillas de Kiba se ruborizaron y Hana rio por lo bajo.
-¿Y quiénes son estas dos chicas?
-Una es mi novia, perdón, ex novia Karui, tú la conoces - Hana asintió - y la otra es… Tayuya, una chica de mi escuela.
-Bueno, pero si tu y Karui terminaron ¿cuál es el problema? ¿O es que acaso, tu no le gustas a esta chica, Tayuya?
-No, no es eso. Todo lo contrario – agregó amargamente – ella ha demostrado que le gusto incluso más de lo que le gusté alguna vez a Karui.
-¡Entonces, Kiba, es obvio que tu problema está resuelto!
Kiba negó con la cabeza.
-¡Ojala fuera tan simple! La verdad es que hay un pequeño problemita con Tayuya…
-¡Tiene novio! ¿Muy joven? ¡No me digas que es mayor!
-No, bueno si, pero sólo un año, pero no es eso. El problema es que – dio un suspiro – Tayuya es un poco grosera con todo el mundo. Hasta con sus amigos. Siempre que puede esta insultando, hasta cuando habla con los profes. De hecho la quieren expulsar pero hay un profe que la está protegiendo. Ella es huérfana y vive de fiesta en fiesta. Pertenece a una pandilla que es rival con otra pandilla y es la única chica de su grupo, pero lo peor es que toma mucho alcohol y además es drogadicta.
Hana miraba a Kiba con los ojos como platos.
-¿Qué te gusta de esta chica? – le preguntó después de unos segundos. No podía entender que su hermano se hubiese fijado en alguien como la chica que acababa de describir.
-Es linda…
-¡No te puede gustar alguien solo por ser linda!
-Ya sé, pero además de eso es entretenida, loca…
-¡Me doy cuenta!
-En el buen sentido – aclaró el chico, pensando en la noche anterior y como ella lo había llevado al baño de hombres. – Jamás se deja pasar por encima y es una excelente baterista.
-¡Entonces admírala, pero no te enamores de ella! Mira, Kiba, te voy a decir una última cosa: Olvídate de esa chica porque si empiezas una relación con ella, le diré a mama que es una pandillera drogadicta.
-¡¿Qué?! ¡Se supone que tenías que darme un sabio concejo de hermana mayor!
-¡Ya me escuchaste, Kiba!
-¡Yo hago lo que quiero con mi vida! ¡Ahora ándate de mi pieza!
-¡MAMA! – gritó Hana de inmediato. Kiba la quedó mirando aterrorizado - ¡A KIBA LE GUSTA UNA DROGADICTA!
-¡Cállate, Hana!
-¿Qué dijiste? – Preguntó su madre, desde la cocina - ¡Estoy cocinando, no escucho nada!
-¡Si le dices, yo le digo que tu estuviste con un chico de mi edad! – bajo esa amenaza, Hana se vio sin nada más que poder hacer. La chica sabía que su madre se enojaría si sabía que había estado con un chico cinco años menor que ella.
-¡¿Por qué tenias que enterarte de eso?! – protestó ella mientras dejaba la habitación del chico.
-¿De dónde vienes, Gaara?
-Eso no te importa, Kankuro ¿Dónde está Temari?
-Sigue durmiendo. Llegó a las seis de la mañana.
-Bien.
-¿Bien? Gaara ¿Puedes explicarme que está pasando? Obviamente Temari nos está ocultando algo, pero esperaba que tu no lo hicieras.
-Trabajo en conseguir ese dinero que papá necesita, Kankuro.
-Yo quiero ayudarte.
-Es mejor que te mantengas alejado de esto. No es lo tuyo.
-¡No pienso quedarme de brazos cruzados mientras mis dos hermanos hacen cosas a mis espaldas!
Gaara le lanzó una mirada de hastío a Kankuro pero tras un suspiro le dijo:
-Está bien. Te lo diré todo, pero tienes que jurar que no le dirás a nadie. Ni a Temari.
Pero Gaara no tuvo que decir nada, porque de un segundo a otro, la cara de Kankuro se iluminó y supo de inmediato que era lo que Gaara estaba haciendo.
-¡Ya se dé que se trata esto! ¡Temari se va a dar cuenta y te va a matar!
-Es por su propio bien.
-¿Y? – Pregunto el mayor, curioso - ¿Has conseguido algo de plata ya?
Gaara asintió con la cabeza.
-Creo que hoy en la noche lo habré conseguido una buena cantidad.
-Que bueno. No me gusta nada que Temari nos este ocultando cosas. Le he prestado atención a su horario y por lo que he podido deducir, yo diría que está haciendo algo parecido a la última vez.
-Lo sé. Cuanto antes consigamos todo el dinero mejor.
Cuando el timbre sonó, Kiba sabía lo que tenía que hacer. Estaba muy nervioso por eso, pero no lo podía dejar esperar y estaba seguro de que había tomado la decisión correcta ya que lo había pensado durante todo el fin de semana, tal y como Karui se lo había pedido.
No se demoro en encontrarla. Ella estaba hablando con su mejor amiga cerca de la sala de clases de Kiba. Cuando éste se le acercó, la chica le sonrió radiante y aquello rompió el corazón de Kiba en mil pedazos. Odiaba tener que enfrentar ese tipo de situaciones.
-Hola, Kiba. Estaba esperando que aparecieras en algún momento.
Kiba se limitó a sonreír.
-¿Podemos hablar los dos solos? – le preguntó y la chica asintió.
Ambos se fueron al descanso de la escalera, por el que casi nadie pasaría hasta que volvieran a tocar el timbre de entrada.
-¿Entonces? – Inquirió Karui, sonriendo nerviosamente - ¿Lo pensaste?
-Si, Karui, y… - tragó saliva - creo que lo mejor es que terminemos definitivamente.
Por la expresión que Karui puso, Kiba supo que la chica no se esperaba esa respuesta.
-¿Qué? ¿Y por qué? No me digas que es por lo que paso el viernes. Kiba yo…
-No, no es por eso. Simplemente ya no siento lo mismo por ti. – los ojos de Karui se llenaron de lagrimas y Kiba comenzó a asustarse. No soportaba ver a nadie llorar - ¡Quiero decir, prefiero estar solo, Karui!
-¿Pero por qué? Nosotros dos nos llevamos bien y nos queremos. Por favor, Kiba ¡No tires todo lo que tenemos por la borda por una simple pelea!
-No es por la pelea, Karui. Yo ya no quiero estar en una relación. Me pediste un tiempo para ver si quería estar contigo y creo que estoy mejor solo.
-¿Tiene Tayuya algo que ver?
Kiba intentó no demostrar nerviosismo, pero fue inevitable que sus mejillas se tornaran de un rojo fuerte.
-¡No! No, para nada – aseguró, pero Karui no parecía convencida – simplemente ya no quiero nada con nadie.
-Pero yo no quiero perderte.
-Lo siento, Karui – Fue lo único que pudo decir el chico, encogiéndose de hombros.
-¿Puedes al menos darme un beso de despedida?
-¿Qué?
Antes de que Kiba pudiera si quiera entender lo que Karui había preguntado, sintió un par de labios haciendo presión sobre los suyos, y él, incapaz de cualquier otra cosa, le respondió el beso, tímidamente. No tardó mucho en romper esa conexión. Ya no había nada entre ellos y Kiba quería que Karui fuera completamente consciente de ello.
-¡Temari, habla conmigo!
-¿De qué quieres hablar, Shikamaru?
Desde que Temari había tenido esa última charla con su padre que ella misma notaba como se alejaba más y más de Shikamaru. La chica cada día lo quería más pero por lo mismo sabía que no era nada bueno para él que ella se mantuviera cerca. A veces pensaba que la única manera de no hacerle daño era terminando con él, pero ella estaba demasiado enamorada como para dejarlo ir. Aun así, no sabía que decisión tomar y mientras siguiera con esa duda, lo único que podía hacer era mantenerse lo mas alejada de él posible. Tal vez de esa manera si él se llegaba a enterar de todo lo que estaba pasando con su vida, no sufriría tanto, pues no serian tan cercanos.
Pero Temari sabía que no seria así. Si había algo que le encantaba sobre Shikamaru era como, con los pequeños detalles, demostraba a cada momento cuanto le gustaba ella. Cada palabra que usaba para dirigírsele, todo el esfuerzo que hacía por ser lo que ella buscaba, cada una de sus miradas, le demostraban a Temari que ya estaba locamente enamorado de ella. A veces ella no podía evitar compararlo con Itachi, quien, a pesar de que ella siempre supo que la amo, nunca demostró sentir tal admiración o tal vez suerte por estar con ella. Muchas veces ella se había encontrado rogándole a Itachi que le diera aunque sea una muestra de cariño cada día, pero el chico tenia tantos problemas en relación a los Akatsuki que casi no tenía tiempo para ese tipo de gestos que Temari tomaba tan en cuenta. Shikamaru siempre decía que no entendía a las mujeres, pero así, sin entenderlas, hacía que Temari se sintiera, todos los días, especial. Y ella actuaba a sus espaldas, haciendo cosas que herirían a Shikamaru en lo más profundo de su ser.
-¿Por qué ya no me tratas como antes?
Temari no supo que decir. Le dieron ganas de lanzarse sobre sus brazos y contarle todo, pero no podía.
-No es nada… últimamente me siento un poco cansada. Creo que necesito urgente unas vacaciones. Ahí me podre dedicar el cien por ciento del tiempo a ti – le dijo, dándole un tierno beso en los labios.
-¡Las mujeres son tan complicadas! – ambos rieron.
-Y sin embargo los hombres se mueren por nosotras…
Pero los problemas entre hombres y mujeres estaban lejos de terminar.
Durante el almuerzo, aquel mismo día, toda la pandilla de Naruto estaba ya con sus bandejas sentada alrededor de la mesa, esperando que la sopa que les habían servido ese día enfriara un poco para tomarla sin quemarse la boca.
-¡Hablemos de algo entretenido! – propuso Naruto, mirándolos a todos mas ansioso de lo normal - ¿Alguno ha tenido sexo sin protección?
Pese a la extraña pregunta de Naruto, nadie pareció tomarlo en cuenta. Algo mucho más extraño acababa de pasar en ese preciso instante.
De la nada, Tayuya se había acercado a su mesa, y parecía realmente furiosa. Sin darle tiempo a nadie de reaccionar, tomó la bandeja de Kiba y se la tiró sobre la ropa, vertiendo toda la sopa sobre su sweater y su pantalón. El gritó por el dolor.
-¡Come, hijo de mil putas! – bramó, mientras lo hacía y se alejó de ellos a pasos agigantados. Kiba la siguió hasta la salida del comedor donde la agarró por un brazo para detenerla y hablar con ella.
-¡¿Estás loca?! ¡Mira lo que me hiciste!
-¡Te lo buscaste por hijo de puta! – le respondió ella, quien tiritaba de rabia.
-¿Se puede saber qué te pasa, ahora?
-¡Me pasa que eres un cobarde de mierda, eso me pasa! ¡Un mentiroso que no tiene los suficientes huevos para decir la puta verdad!
-¿Qué verdad? ¡Se mas clara, Tayuya! – era increíble para Kiba, que sólo unos días atrás había tenido relaciones con ella. La escena que estaban teniendo en ese momento le era mucho más familiar.
-¡Volviste con esa perra!
-¡Pero, Tayuya! ¿Te volviste loca o tienes mierda en la cabeza?
-¿Qué clase de caballero le habla así a una dama? – Kiba se dio vuelta y se encontró con que el inspector Danzo estaba justo de tras suyo, y acababa de escuchar lo que el chico había dicho.
-¿Qué dama? – soltó el chico, sin poder contenerse.
Pero con una sonrisa demoniaca, Danzo agregó:
-No se preocupe, señorita Tayuya. Yo me encargare de él ¡Inuzuka! Sígueme.
Tayuya observoóa Kiba irse tras dirigirle una mirada de odio puro, precedido por Danzo. La chica, que en ese momento no cabía en si misma de rabia, no podía dejar que las cosas se quedaran así. Por eso en cuanto Danzo y Kiba desaparecieron de su vista, Tayuya buscó a Karui. Si Kiba no le decía la verdad, ella lo haría.
-Así que volviste con el perro pulgoso – le dijo, cuando la encontró, un poco antes de que volvieran a entrar del último recreo.
-¡No los llames así! – lo defendió Karui.
-Tienes razón – se corrigió Tayuya, rodando los ojos – ese pedazo de mierda no tiene nada en común con un puto perro – Karui intentó ignorarla pero Tayuya continuó - Los perros son supuestamente fieles.
-¿Qué estas queriendo decir? – Aquella última frase había captado la atención de Karui de inmediato.
-Quiero decir que ese pendejo de mierda y yo tiramos el viernes después de la batalla de bandas. Ni si quiera te mencionó. La verdad es que no creo que te haya recordado por un puto segundo.
Karui quedó mirando a Tayuya fijamente intentando descifrar si la chica mentía o no. Su pecho subía y bajaba producto de su agitada respiración. Tenía ganas de gritar y llorar pero no le daría el gusto a Tayuya.
-Habíamos terminado ese día. Si se acostó contigo es porque estaba dolido conmigo. No eres más que su perra de consuelo.
Si no hubiera sido por que alguien puso su brazo justo frente a Tayuya, la chica habría saltado sobre Karui para golpearla hasta dejarla inconsciente.
-¡Hey! Tranquila. Necesitamos hablar contigo y tus amigos.
Tayuya miró a quien le estaba hablando y vio a Gaara y Kankuro. No se extrañó de que fueran ellos. De hecho los había estado esperando todo el día.
-Sí, vámonos. Esta perra puede esperar.
-¡Ja! Te salvaron tus amiguitos – masculló Karui. Tayuya intentó volver a tirarse encima de la otra, pero Kankuro la tomó de la cintura para que no pudiera escaparse.
-¡Vámonos!
-¿Pasa algo, Hinata? – un tanto sobresaltada, Hinata miró a Shino, sentado en el asiento contiguo. El profesor hablaba y hablaba, y Hinata era el tipo de chicas que siempre prestaban mucha atención, pero desde el pequeño accidente con Naruto no había nada que pudiera alejar sus pensamientos de la terrible posibilidad de haber quedado embarazada.
Shino, que se destacaba por ser un muy buen observador, sabía que algo le ocurría a su amiga. Ella lo negaba cada vez que el intentaba sacarle algo de información, pero Hinata era una pésima mentirosa.
-No, nada – le respondió ella, sus mejillas adquiriendo un tono rojizo al instante, pero tan pronto como volvió a fijar su mirada en el pizarrón, los pensamientos de Hinata volvieron a divagar.
"Tengo quince años" se dijo a sí misma "Soy demasiado joven para ser mamá. Una chica de mi edad nunca debería ser madre. Mi padre… ¿Qué diría de mi? Y Neji se decepcionaría tanto. Matarían al pobre de Naruto. Yo sé que no fue su culpa, pero ellos no lo entenderían. Tal vez me echarían de mi casa, y nosotros dos solos jamás podríamos mantener a un bebe"
Pero no era sólo eso lo que preocupaba a la chica. Con mucha precaución bajó la mirada, casi como sintiera que las demás personas en la sala de clases pudieran leer su mente, y admiró su propio cuerpo. Un embarazo se lo cambiaría por completo y ella tenía sólo quince años. No podría disfrutar plenamente de su adolescencia como se suponía que lo hiciera. Ya nunca más se volvería a sentir atractiva y la mayoría de su tiempo tendría que ocuparlo en cuidar a su bebe ¿En qué momento podría dedicarse a ella misma? Tal vez cuando tuviera tres o cuatro años podría volver a preocuparse un poco de su aspecto físico.
"¡No!", pensó luego, "Aun no sé si estoy embarazada. No puedo dejarme abatir antes de saber la verdad"
Y haciendo un último y gran esfuerzo, Hinata intentó despejar su cabeza para volver a prestarle atención al profesor. Después de todo, aquellos podrían ser sus últimos días de clases.
-¿Dónde estuviste todo este tiempo?
Naruto , Shikamaru y Chouji se acercaron a Kiba que no había aparecido ni durante las últimas dos clases ni el recreo. El chico no parecía de buen humor y su ropa parecía más mojada que cuando Tayuya le tiró encima la bandeja con comida.
-¡Saben lo que me hizo hacer el maldito de Danzo! – Sus tres amigos negaron con la cabeza - ¡Me hizo lavar todos los platos, y fregar el piso!
-¿Por qué? – quiso saber Chouji, según él la que tendría que haber sido castigada era Tayuya.
-Porque me escuchoó gritarle a Tayuya.
-¡Por que no le dijiste que ella te tiró toda la sopa sobre tu ropa! – exclamó Naruto, indignado.
-¡Le dije! Ni si quiera me escuchó…
-Kiba.
Los cuatro chicos giraron sus cabezas para ver quien venía ahora. Todos supieron que no se trataría de nada bueno cuando vieron a Karui caminando hacia ellos, con los ojos enrojecidos.
-¡Ahora que! – suspiro él, tratando de mantener la compostura.
-Lo sé todo – le dijo Karui. Kiba tragó saliva, ya sabía que había ocurrido – Te acostaste con Tayuya justo después de que terminamos.
-¡¿Qué?! – preguntaron Naruto, Chouji y Shikamaru al unísono.
Kiba no sabía qué hacer ni que decir. Era inútil negarlo, porque seguramente había sido la misma Tayuya la que le había contado todo ¿En que había estado pensando cuando se acostó con ella?
-¡Me mentiste, Kiba! ¡Me dijiste, hoy cuando te pedí que volvamos que esa tipa no tenía nada que ver con que ya no quisieras estar conmigo, y resulta que lo primero que hiciste fue acostarte con ella!
-Pensé que si te lo contaba te causaría más daño…
-¡Me dolió mucho mas tener que enterarme de la sucia boca de esa perra!
-Lo siento… - se limitó a decir, cabizbajo.
-¡Lo peor de todo es que yo tenía razón! – Continuó la chica – siempre te gustó. No quisiste volver conmigo porque te gusta ella.
-Si, Karui – armándose de valor, Kiba decidió que lo mejor era contarle toda la verdad a Karui y de esa manera acabar con ese absurdo. Tal vez le haría daño al principio pero a la larga sería lo mejor – me gustaba Tayuya y todavía me gusta, por eso no puedo estar contigo. Igual, no te preocupes. Tengo muy claro que lo que menos me conviene es estar con ella.
-Ya no me importa si te vas con ella. El daño ya está hecho ¡Jamás pensé que tú me harías algo así!
-¡No te engañé, si es eso a lo que te refieres!
-¡Es prácticamente lo mismo, Kiba! ¿No podías esperar al menos un día antes de ir corriendo atrás de ella, como su perro faldero? Era lo mínimo que podías hacer para demostrarme que te importé aunque sea un poco.
Habían muchas cosas que Kiba podría haberle dicho a Karui, pero realmente no tenía animo ni si quiera para defenderse.
-Mira, hoy ha sido el peor día de mi vida, así que si lo que estas buscando es hacerme sentir peor, no creo que lo consigas.
Los ojos de Naruto, Chouji y Shikamaru pasaban de uno a otro, expectantes.
-¡Me decepcionaste, Kiba!
-¡Kiba, no la sigas! – le aconsejó Naruto, cuando Karui se alejó de ellos, aunque estaba claro que Kiba no pensaba hacerlo. – Creo que las cosas entre tú y Karui ya llegaron a su fin.
-No pensaba seguirla – Le respondió éste, encogiéndose de hombros - ¡Tengo que ir a otro lugar!
Kiba ya había empezado a caminar cuando Shikamaru se paró frente suyo, deteniéndole el paso.
-No lo harás – le dijo, con firmeza en la voz.
-¡Ni si quiera sabes a donde voy!
-¿Vas a buscar a Tayuya, o me equivoco?
-No, no te equivocas – aceptó el moreno, cruzándose de brazos. - ¿Qué tiene que vaya? De verdad que hay un par de cosas que debemos aclarar…
-Kiba, escúchame. Tu mismo acabas de decir que no te conviene estar relacionado con Tayuya, es mejor que la dejes en paz. Que las dejes a las dos en paz. Si vas donde Karui e intentas arreglar las cosas Tayuya no va a descansar hasta separarlos y hacerles la vida imposible. Si vas donde Tayuya, Karui no se va a quedar de brazos cruzados, les va armar líos a ustedes dos y entonces Tayuya se la agarrará contigo, porque seguro, por cómo es ella de retorcida y malvada, va a creer que eres tu el que tiene la culpa de que Karui se haya entrometido. Como lo veas vas a salir perdiendo tú. Siempre tú.
-Shikamaru tiene razón, Kiba – convino Naruto – Lo mejor que puedes hacer es venir un rato con nosotros a tomar algo y despejar tu mente.
Así lo hicieron y por un par de horas, ninguno volvió a mencionar el tema. Kiba estuvo un poco ausente, pero por un momento, realmente se olvidó de todos sus problemas, al igual que los demás.
Cuando se fueron del bar y llegaron a la esquina, cada uno de ellos tomo un diferente rumbo. Kiba esperó a que sus amigos se perdieran de vista, para desviar su camino y dirigirse a un lugar que definitivamente no sería su casa.
Los lunes eran los días más aburridos para Tayuya. Todos sus amigos tenían al menos un padre, y el lunes era el único día que nunca podían salir o juntarse con ella. Por eso, ese día Tayuya, a penas llegó a su casa, tomó una refrescante ducha, se puso su pijama de verano, que constaba de una remera sin mangas y un pantalón corto, holgado, y se metió a su cama para mirar tele durante todo lo que quedaba del día. Ya ni si quiera tenía su batería para tocarla, y últimamente era lo que más quería hacer. Pero el que se suponía serio un lunes de lo más tranquilo resultó ser completamente lo contrario.
Su pelo seguía mojado cuando alguien golpeó la puerta de su diminuto departamento, tan fuerte que estuvo a punto de derribarla.
-¡¿Qué mierda quieres?! – Vociferó ella desde el interior, camino hacia la puerta - ¿Se puede saber que mierda…? – Tayuya había seguido despotricando, hasta que por fin abrió la puerta y se encontró con Kiba- ¡Tu! ¿Qué haces acá?
La visita de Kiba había tomado a Tayuya por completa sorpresa. La chica jamás habría imaginado que sería él quien estaba golpeando su puerta, y por lo mismo, no pudo evitar, por más que trató, formar una sonrisa. Kiba, por el contrario, parecía furioso.
-¡¿Cuál es tu maldito problema?!
Tayuya lo quedó mirando perpleja por unos segundos y luego de pestañar varias veces, preguntó:
-¿Qué?
-¡Le contaste todo a Karui! – Vociferó el chico - ¡¿Para qué hiciste eso?! Te saliste con la tuya, Tayuya, terminé con ella ¡¿Por qué tenias que seguir haciéndome la vida imposible?!
La mirada de Tayuya se endureció en un segundo y Kiba encontró aquello mucho más propio de ella.
-¿Creíste que ibas a salirte con la tuya, perro pulgoso? Te acuestas conmigo pero esperas volver con esa maldita puta al día siguiente ¿Creáis que esa mierda te iba a salir bien?
-¡Yo no quería volver con ella! ¡Ella me pidió que volvamos y yo le dije que no!
-¡Ya no me mientas mas, por la puta madre! – exclamó Tayuya, alzando la voz. – Los vi, cabeza con mierda, los vi besándose en la escuela.
Kiba se quedó sin palabras. Aquel había sido el error, si nunca hubiera besado a Karui nada de esto habría pasado.
-Ella me besó a mi – intentó explicarle – quería un beso de despedida.
-Me importa una mierda lo que haya sido, se besaron igual.
Hablar con Tayuya era como hablar con una puerta. Sólo creía lo que ella quería creer.
-Estaba terminando con ella por ti – agregó el chico, intentando hacer entrar a la pelirroja en razón.
La chica no dijo nada por un momento pero después de unos segundos negó con la cabeza y contestó:
-No te creó una mierda, perro pulgoso. A mí no me engañas tan fácil como a esa perra barata.
Kiba frunció el ceño.
-Sabes que Tayuya, quizás sea mejor que las cosas terminen así. Se me olvida lo cruel que puedes llegar a ser. Se me olvida que eres una horrible persona. Tal vez te dolió que Karui me haya besado y quizás yo no he sido el mejor contigo pero te apuesto que si estas sufriendo es porque te lo mereces. Le haces daño a la gente porque estas amargada y sola y quieres que todos los demás sean como tú. Tal vez yo fui injusto contigo pero lo que le hiciste a Karui no tiene nada que ver. Yo fui el que te hizo daño no ella ¿Qué ganas haciendo sentir mal a los demás? ¿Cómo te ayuda a ti que otros se sientan miserables? Ella no me obligó a elegirla, esa fue mi decisión, así que antes de hacerle daño deberías pensar en sus sentimientos y en cómo debe estar sufriendo, porque creas lo o no, al final tú siempre me importaste más que ella.
-¿Enserio le dijiste todo eso?
Kiba, Naruto, Shikamaru y todos los demás miembros de la pandilla estaban sentados en la escalera del patio interior. Todos escuchaban a Kiba atentamente, anonadados y completamente sorprendidos de la valentía del chico.
-No puedo creer que hayas ido a su casa después de todo- murmuró Shikamaru, negando con la cabeza. – te dijimos que no lo hicieras.
-Tenía que decirle lo que pensaba – respondió Kiba, encogiéndose de hombros.
-¿Y cómo reaccionó Tayuya? Porque no me la imagino quedándose callada – opinó Chouji.
-No se – les dijo Kiba. –Yo cerré la puerta en su cara y me fui.
Justo en ese momento los cinco del sonido pasaron por allí y la cosa más extraña ocurrió. Tayuya le dirigió a Kiba una sonrisa, maliciosa y altanera, pero sonrisa al fin. Todos se voltearon hacia el moreno, esperando una explicación. O Kiba estaba mintiendo o Tayuya estaba verdaderamente loca. Cualquiera de las dos posibilidades parecía lógica. Kiba por su parte, se puso tan rojo como sus tatuajes y rio nerviosamente.
-Kiba – le dijo Shikamaru - ¿Qué no nos has contado?
-Nada – aseguró el chico, pero como cada vez que mentía, no pudo sostener la mirada – está bien, la historia no termina ahí. – suspiró. Todos volvieron a mirarlo expectantes. – yo me fui, pero ella me siguió…
Tayuya quedó mirando su puerta que ahora estaba cerrada frente a ella. Sus puños apretados y sus dientes rechinando. La chica no podía quedarse así. No podía tolerar que alguien le dijera todas esas cosas y no recibiera uno de sus sermones a cambio.
-Espera- lo llamó, al ir tras él. Kiba estaba al final del pasillo casi llegando a la escalera. El chico se detuvo y se giró hacia ella cuando la escuchó. - ¡Esto no es justo, hijo de puta! – exclamó la chica una vez que estuvo al frente de Kiba. – ¡Todos piensan en los sentimientos de esa perra pero nadie se preocupa de cómo mierda me siento yo! ¡A nadie le importa una mierda si yo estoy mal!
-No te hagas la que tiene sentimientos ahora, Tayuya.
-¿Qué? Obvio que yo igual siento, imbécil. Y no me digas que siempre te importe más que esa perra porque no es verdad. Siempre la elegiste a ella. Siempre fuiste donde ella como un puto perro en celo mientras a mi me inventabas excusas para no estar conmigo.
-¡Nunca te he inventado una excusa! – Masculló Kiba - ¡Dos veces quise elegirte a ti y las dos veces me demostraste que si lo hacia el único que iba a salir herido era yo!
-¿Qué? ¿De qué mierda estás hablando?
-En el campamento. Yo fui al baño de hombres a buscarte para decirte que quería estar contigo y te tuve que encontrar con tu lengua metida en la garganta de ese narcisista bueno para nada.
-Por si no te acuerdas, la noche anterior tu besaste a Karui ¡Justo después de que me besaste a mí, por la puta que te pario, pedazo de mierda de perro!
-La segunda vez… - continuó Kiba, ignorando el comentario de Tayuya – te dije que si dejabas las drogas podíamos estar juntos y te pusiste como loca.
-No es tan fácil – murmuró la chica - ¿Y además, que tiene que ver?
-Tiene que ver con que no quiero ser tu novio y enterarme un día de que estabas drogándote por ahí con el depravado de Hidan y que te… violó o algo por el estilo.
-¿De verdad crees que yo voy a dejar que algo así pase, pendejo idiota? Si estuviera contigo ni si quiera le hablaría a ese descerebrado.
-¡Ja! Si claro. – la gente comenzaba a espiarlos desde sus puertas.
-¿Qué significa eso?
-Que no te creo.
-¿Por qué no?
-Porque te gusta hacerte la inocente cuando en realidad te buscas todo lo que te pasa.
-¿Qué?
-Si yo te gustaba ¿Por qué no llegaste y me lo dijiste? No, tú tuviste que torturarme primero, acostarte con uno de mis amigos más cercanos, hacerme pensar que algo pasaba entre tú y Hidan y hasta que Karui apareció, nunca me demostraste que realmente te gustaba… hasta que Karui apareció.
-¿Qué mierda estas insinuando?
-Que tu no quieres estar conmigo, solamente no quieres que este con nadie. Lo hiciste con Ino. Le pegaste después de… ya sabes, pero cuando ves que yo me estoy acercando a ti te vas con otro, como Shikamaru o Hidan.
-Yo nunca me fui con ninguno de ellos. Ahora mismo estoy acá, y eres tu el que está buscando putas excusas para no estar conmigo, como siempre.
-No estoy buscando excusas.
-¿Entonces por qué mierda no estamos juntos todavía?
Los dos se quedaron en silencio, mirándose incómodamente. Tayuya no había querido decirlo de esa forma, pero tal vez era lo que ella en realidad pensaba.
-Me tiraste un plato de sopa caliente encima, Tayuya. Todavía huelo a pollo.
-Otra puta excusa.
-¿Tu quieres estar conmigo acaso? ¿Después de haber besado a Karui?
-¡No! No quiero ser tu premio de consuelo porque perdiste a esa perra.
-No la perdí, la dejé. Pensé que después de lo que pasó el viernes… íbamos a estar juntos- se sonrojó.
-¿Por qué querrías estar conmigo? Yo soy una drogadicta que se acuesta con cualquiera según tu.
-No con cualquiera. Eliges a las personas que más me duelen.
-¡Responde la puta pregunta, perro de mierda!
-¡Porque me gustas, Tayuya ¿Por qué más?
-¿Y Karui? ¿No te gusta ella?
Kiba suspiró. Ahora que tenía a Tayuya en frente entendía exactamente como se sentía.
-No. No importa qué locura hagas, siempre me vas a gustar tú.
Tayuya quedó mirando a Kiba sin decir ni una sola palabra y sin expresión en la cara, hasta que finalmente dijo:
-Ven. – la chica caminó hacia su habitación y Kiba la siguió.
-¿Qué pasa Tayu…? – no pudo terminar de hablar, porque a penas el chico cerró la puerta de la habitación detrás él, la chica le plantó un beso en la boca que lo dejó en las nubes. Él, por su puesto, se lo respondió, con entusiasmo.
-¿Y qué paso después de eso? – quiso saber Naruto. Nadie había dicho uno sola palabra. El relato de Kiba era demasiado interesante como para interrumpirlo, sin embargo todos tenían la sensación de que aquello no podía terminar bien.
-Bueno, nosotros… hehehe- rio el chico, sonrojándose nuevamente.
-Tuvieron sexo – dijo Sai, quien nunca media sus palabras.
-¡Eso era obvio! – Exclamó Naruto – Yo quiero decir, que pasa ahora entre ustedes ¿Qué son?
-Bueno…
Tayuya estaba sentada en su cama, poniéndose la camisa de Kiba – que ya estaba seca, pero de verdad olía a sopa de pollo – para cubrir su cuerpo que hace momentos atrás había estado desnudo. Kiba, quien todavía estaba acostado en la cama, le acarició la espalda suavemente.
-¿Tayuya?
-¿Qué?
-Y… ahora… ¿Qué va a pasar con nosotros?
La chica se volteó a mirarlo
-¿A qué te refieres?
-Me refiero a que… - su cara completa estaba del color de un tomate – no quiero compartirte – Tayuya frunció el ceño – deberías ser mi novia.
La chica entornó los ojos. "Deberías ser mi novia" no era la mejor manera de pedirlo, pero Tayuya no podía evitar volverse loca cada vez que Kiba demostraba esa arrogancia tan típica de él.
-Mejor pongámoslo así – dijo ella, tendiéndose al lado del chico – yo soy tu dueña y tu mi mascota.
-Me gusta – le dijo Kiba, dándole un beso en los labios.
-Pero… - agregó ella, cuando él se alejó – deberíamos mantenerlo en secreto.
Aquello no le había gustado nada al Inuzuka.
-¿Por qué? ¿Te da vergüenza estar conmigo?
-No – respondió ella con simpleza – pero Kimimaro y los demás no van a estar nada contentos, así que se podría decir que te estoy protegiendo.
-No quiero que me protejas.
-No sabes lo peligrosos que pueden llegar a ser.
-¿Y aceptaste? – volvió a preguntar Naruto. Sabía que no todo podía resultar bien.
-Si – admitió Kiba. – solamente trata de ayudarme.
Los demás intercambiaron miradas.
-Lo que tú digas, Kiba – comentó Shikamaru al final.
-Exacto. Ella solamente quiere que nuestra relación salga bien. Así que les agradecería mucho que no le dijeran a nadie, porque ella fue muy clara al respecto. Me dijo "No lo digas a una puta persona ¿Me escuchaste, perro pulgoso?" – rio – es tan divertida.
Bueno, eso es todo :) El comienzo de una nueva temporada. El KibaTayu parece mejorar, el NaruHina se pone complicado y el ShikaTema se distancia... espero que no me odien y hayan disfrutado el capitulo!
