Disclaimer: lo mismo que en capítulos anteriores.

Bueno, nuevo capi. He intentado no tardar en actualizar pero la verdad es que se me va la olla y ahora que he empezado con las vacaciones pues me ha entrado pereza. De todas maneras intentaré seguir escribiendo y a ver si consigo publicar otro cap. antes de que se acaben las fiestas. Pero no prometo nada!

Ya sabeis que las críticas son bien recibidas :D

24. Sin retorno

Kara se dejó caer en uno de los escalones con un suspiro. Draco se sentó a su lado mientras se desabrochaba la chaqueta del traje. Ella se deshizo de los guantes blancos, dejando al descubierto la Marca Tenebrosa que poco a poco iba difuminándose. Con dos dedos acarició su relieve.

-Gracias por salvarme.- murmuró.

De nada. La verdad es que yo también comenzaba a necesitar ayuda. Me estaba aburriendo.- contestó mientras se recostaba.- Por cierto, te he visto muy suelta en el baile...

Kara le miró de reojo:

-Supongo que se me cambió el chip en el último momento.- susurró. No tenía ganas de hablar de ello. La aparición de Paul le había supuesto un grave contratiempo, y tampoco había escapado de su percepción que Voldemort tampoco lo miraba muy bien.- ¿Qué sabes de Paul Becker?.- preguntó intentando no sonar demasiado interesada.
-¿De Becker?.- Draco frunció el ceño intentando recordar.- No mucho, la verdad. No es mortífago, hasta donde yo sé.

Kara se sorprendió ante esa información. Si no era mortífago ¿cómo había ido a parar allí¿había ido por voluntad propia o por el contrario, le habían obligado a punta de varita? No sería la primera vez- y desde luego, tampoco la última- que Voldemort conseguía aliados a base de fuerza y amenazas. Un pequeño porcentaje de los mortífagos que se refugiaban en aquella mansión eran magos que habían sido obligados a unirse a las filas del Señor Tenebroso y que habían tenido que esconderse para no poner en peligro a sus familias, por lo que el caso de Paul no era especial.

Pero había algo en ese hombre que la hacía sentirse incómoda.

Sin poder resistirlo, terminó contándole a Draco su encontronazo con su futuro profesor en la taberna de Hogsmeade. El Slytherin escuchó la historia sin añadir ningún comentario, sin emitir su juicio hasta escucharlo todo; pero conforme Kara iba avanzando en su relato, la cara del rubio se iba descomponiendo en un gesto de alarma y de sorpresa. Hasta que al final terminó con la boca abierta. La chica tuvo que agitar una mano delante de sus ojos para que volviera en sí.

Pues no es listo el tipo...

¿Qué quieres decir?

Quizás sabía quien eras. A lo mejor...Bueno, no es algo bonito de decir, pero a lo mejor te utilizó.

Kara estuvo de acuerdo con él. No se le había ocurrido, pero era una idea completamente factible. Después de todo ella era la tutelada de Voldemort, teóricamente la segunda al mando; cuando completara su entrenamiento, estaría lista para dirigir a los mortífagos en ausencia de su señor. ¿Quién no querría ganarse, por tanto, sus favores?

-Pero hay un problema: si se supone que no es mortífago, no puede saber de mi existencia.

-Eso es cierto.- admitió Draco rascándose la barbilla.- ¿Sabes lo que te digo? Que da igual. Si el tipo besa bien, aprovéchate.

-¡Malfoy!.- exclamó ella indignada y con los colores subiéndole rápidamente.- No digas tonterías por favor- ¿dónde había quedado el huraño Slytherin de mirada arrogante?.- Después de lo de Matthias no tengo ganas de meterme en ningún lío.

-En el lío ya te has metido...- canturreó el rubio socarronamente. Ella le dedicó una mirada fulminante, aunque las comisuras de sus labios se arquearon hacia arriba levemente.

Nunca se hubiera imaginado teniendo una conversación de este tipo con Draco Malfoy. Era inútil intentar olvidar las pequeñas discusiones que habían tenido en el pasado, pero tampoco era imposible pensar que con el tiempo podrían llegar a cultivar una amistad lejos de todo aquel ambiente de caos y muerte. En circunstancias diferentes había ocurrido lo mismo con Ron. ¿ Por qué no con Malfoy?

-¿Sabes qué? Que me voy a dormir. Mañana tengo clase y no tengo ganas de llegar tarde el primer día.

-Te compadezco. Clases en vacaciones...

Un gruñido surgió de la boca de la chica, pero no se quejó. Con un beso en la mejilla se despidió del rubio y luego subió las escaleras directa a su habitación.

No se durmió inmediatamente, sino que después de ponerse el pijama salió al balcón con el álbum de fotos en las manos. A la luz de un pequeño farol que había colgado en la fachada junto a su balcón observó las fotos mientras el refrescante aire de la noche despejaba sus ideas. Había sido una tarde dura y una noche sorprendente. Había resuelto con eficacia su problema con los pasos de baile, pero por el contrario, había aparecido otro mucho mayor, y no sólo por el tamaño de éste.

Paul había levantado en ella sensaciones desconocidas hasta entonces. Se había asustado al volver a ver esa mirada clara y traspasadora, sin embargo, otra fuerza mayor la atraía irremediablemente hacia él. ¿Cómo evitar todas esas sensaciones si a a partir de entonces iban a compartir incluso techo?

A la mañana siguiente todos esos pensamientos habían abandonado su mente. Tan sólo tenía sitio para el entrenamiento que estaba a punto de comenzar. Tan nerviosa estaba que ni siquiera bajó a desayunar; tan sólo se tomó un vaso de zumo que Tickie hizo aparecer en su habitación.

A las seis y media de la mañana salió de y se dirigió hacia el gimnasio, que ocupaba gran parte de la planta.

Por lo visto, la Sala Especial no era lo único con material muggle que había allí. No supo que esperarse cuando entró, pero definitivamente aquello superaba sus expectativas: el gimnasio era una sala bien iluminada con las paredes y el suelo revestidos de una madera clara; a pesar de no tener los típicos instrumentos muggles para ejercitar los músculos, si que había varias espalderas, colchonetas... La pared más grande- la de enfrente nada más traspasar la puerta- estaba cubierta por un espejo y al fondo de la habitación había dos puertas que llevaban a sendos vesturarios.

Lucius Malfoy estaba en el centro de la sala vestido con ropa deportiva y esperándola con su típica pose altiva.

Desde allí le tiró un revoltijo de ropa que resultó ser un chándal y unas deportivas. Hacia años que no se vestía de esa manera, así que cuando salió del vestuario y se vio en el espejo, la sorpresa cruzó su rostro.

-Lo primero que haremos será enseñarte a ser rápida. De nada sirve tener fuerza si no tienes capacidad para evitar los ataques.

Para qué engañarse: la clase fue más dura de lo que Kara se esperaba. A pesar de centrarse en la velocidad, la manera que tenía Malfoy de hacerlo era bastante extraña. Empezaron con ejercicios de flexibilidad- de los cuales la mitad no pudo a hacer a causa de la risa que le daba ver al mortífago en posturas extrañas- pero terminaron con hechizos de Piernas Saltarinas. Kara , de ya reconocida torpeza en cuanto a coordinación de pies, se pasó media clase recorriendo la habitación a saltos.

A pesar de todo, al terminar, se sentía satisfecha. No había estado mal para ser la primera clase. Cansada, pero productiva.

Le dio el tiempo justo para ducharse, cambiarse y salir escopetada hacia la siguiente clase: la de Snape.

Ésta fue un alivio, puesto que Snape parecía conocer sus habilidades bastante mejor que Lucius y no le exigió demasiado. Repasaron algunas de las pociones más importantes que habían dado en la escuela y le mandó una redacción sobre el Veritaserum, con el que empezarían en clases siguientes. El problema vino con la siguiente: Voldemort.

Él si que resultó ser duro, aunque igualmente su clase también resulto ser la más interesante.

-Buenos días, Kara.- saludó cuando la vio entrar, todavía con el pelo mojado.

-Buenos días, señor.

-¿Qué tal las primeras clases?

-Interesantes...- fue la contestación escueta de ella. El despacho había sufrido una importante remodelación: todos los muebles habían sido apartados y protegidos con un hechizo dejando así un gran espacio en el centro de la habitación; el suelo, además había sido cubierto con una especie de acolchado.- ¿Qué vamos a hacer hoy?.- preguntó sorprendentemente animada.

-Practicar las Maldiciones Imperdonables.

-¿Perdón?

-Sí. Sé que tienes un buen nivel en cuanto a hechizos se refiere, por lo que no creo que sea necesario profundizar mucho, pero quiero que aprendas a utilizar correctamente las Maldiciones. A pesar de lo simple que parece, no son fáciles de dominar. Empezaremos con la Cruciatus.- todo el ánimo que había sentido momentos antes se había esfumado.- Por lo pronto, sólo quiero me busques un poco de su historia. No vamos a empezar inmediatamente a maldecir a la gente.

Kara no pudo reprimir un suspiro de alivio. A pesar de que estaba ansiosa por aprender, las Maldiciones Imperdonables eran terreno pantanoso. Nunca le habían atraído especialmente. Demasiado crueles para su gusto.

-Ahora empezaremos con la Oclumancia, aunque también tengo entendido que se te da bastante bien.

Ella asintió. Ése era su terreno; si había algo de la rama oscura que se le diera bien era la Oclumancia. Pero no era lo mismo estar entre decenas de personas y bloquear a alguien que intentaba captar tus pensamientos accidentalmente, que enfrentarse cara a cara sabiendo que el oponente iba a poner todos sus esfuerzos en hacer caer tus barreras mentales.

Ambos se quedaron quietos, rígidos, a unos pasos el uno del otro. Pronto, Kara una presencia extraña rondar por los alrededores de sus pensamientos. No atacaba, sólo observaba y analizaba la situación, como intentando buscar un boquete en el muro. No supo cuánto tiempo pasó, solo sabía que de repente estaba con el ceño fruncido y con gotas de sudor perlándole la frente intentando repeler el fortísimo ataque del Señor Tenebroso. El ataque la había pillado por sorpresa y había tenido que hacer un esfuerzo extra para repeler la primera embestida. Comenzaba a tener dolor de cabeza y la vista se le nublaba; podía notar como un fino hilo de pensamientos se apunto de escapar de sus murallas. Apretó los dientes esforzándose todavía más; la fuerza con la que la estaba atacando era increíble; demasiado incluso para ella, que creía dominar el tema. Con las barreras casi destrozadas hizo un último esfuerzo por rechazar a su maestro y por lo visto funcionó, porque al momento siguiente los dos estaban en el suelo empapados en sudor.

-Realmente impresionante.- susurró Voldemort mientras miraba su reloj.- Tres horas. Has aguantado tres horas mi ataque y no me has dejado ver ni un resquicio de tu mente..- sus ojos la observaban curiosamente, como un niño que acaba de encontrar un nuevo tipo de gusano en el fango.

-¿Tre...tres horas?.- jadeó.

-De reloj. Vaya...-su voz sonaba realmente impresionada.

Kara no respondió. Estaba demasiado ocupada intentando recuperar el aliento y evitando que el dolor de cabeza fuera a mayores. Pudo incorporarse al cabo de un par de minutos, cuando el dolor quedó reducido a meras palpitaciones.

¿De veradad habían estado tres horas rechazando el ataque¿tres horas? Entonces era más fuerte de lo que ella se pensaba.

- Creo que por hoy has tenido suficiente. De hecho, ya llegas tarde a tu próxima clase, pero me ocuparé de que el profesor Becker pueda esperar un poco más mientras tú te recuperas.

-Gracias señor.

-Antes de ire, toma.- dijo mientras traspasaba el hechizo protector y se acercaba a una de las estanterías. Luego le tendió un libro.- Estúdiatelo.

-¿Pársel?

-Sí. Puede parecer una tontería, pero quiero que aprendas a hablarlo.

-Sí, señor.

-Ya puedes irte.

Su próxima clase era Historia de la Magia Oscura, con Paul Becker.

Lo primero que el hombre vio aparecer por su clase fue una adolescente arrastrando los pies y con un aspecto pésimo. No se parecía para nada a la muchacha que la noche anterior le había encandilado. De hecho, si no fuera porque no podía ver a través de ella, hubiera jurado que era un fantasma. Estaba pálida y sudorosa, llevaba el pelo húmedo y la ropa descolocada. ¿Qué demonios le había hecho el Señor Tenebroso?

Por su parte, Kara se dejó caer en el único pupitre que había en la habitación sin reparar en la figura que la observaba. El dolor de cabeza había vuelto y más fuerte que antes. Tan sólo pensaba en que se acabaran las clases por ese día y en poder acostarse hasta el día siguiente. Enterró su cabeza entre sus brazos con un quejido; aquello era peor que una resaca. Notó un olor afrutado cerca de ella y levantó la cabeza lo justo como para ver un vaso y la mano que lo sostenía.

-Es poción revitalizante, te ayudará.

Kara cogió el vasó dio las gracias y tomó todo el contenido de un solo trago. Sabía a cítricos: naranja, limón... Enseguida notó como la energía regresaba a su cuerpo y el dolor de cabeza iba menguando.

Satisfecho al ver que su aspecto mejoraba, Paul le tendió el libro que utilizarían como guía. Ella lo observó con cuidado y sus ojos brillaron al leer el título; eso hizo que algo se revolviera en el interior del hombre. Indicándole cómo sería la dinámica de sus clases, comenzó a hablarle de Salazar Slytherin. Mientras ella hacia aparecer pergamino, plumas y tinta para tomar apuntes, él se giró hacia la pizarra que le habían facilitado para ir escribiendo conforme le iba explicando. Durante un rato no oyó nada más que su propia voz y el lento rasgar de la pluma, hasta que otro sonido se elevó sobre los otros dos. Con el ceño fruncido se giró para descubrir que su alumna se había quedado dormida con la boca abierta y un pequeño hilillo de baba le caía manchando el pergamino.

Se llevó una mano a la cara. Demonios, justo lo que le faltaba.

Con sigilo se acercó hasta ella y se agachó lo suficiente como para que su aliento rozara su mejilla. Una de las mangas se le había subido hasta dejar al descubierto una Marca Tenebrosa casi invisible. Alzó uno de sus dedos para rozarla, pero se arrepintió en el último momento.

Con cuidado, la cogió en brazos. La sintió removerse y decir algo entre dientes, pero luego calló con un suspiro. La sujetó bien fuerte contra él, apoyando su cabeza en su hombro; el aliento de ella le rozaba el cuello, provocándole escalorfríos. Se dirigía hacia la puerta con paso seguro cuando ésta se abrió de golpe y con estruendo.

Kara se revolvió de nuevo, pero no despertó.

Voldemort lo miró con sus penetrantes ojos azules. No era su señor y por lo tanto no tenía razones para obedecerle salvo el dinero que le pagaba para eneñar a su aprendiz, pero había algo en él que le intimidaba y le hacía agachar la cabeza. Su mirada paseó de él a la chica en sus brazos, y al pararse en esta última un brillo extraño apareció en sus ojos.

-¿Qué ha ocurrido?

-Le di una poción revitalizante- agachó la mirada al sentir algo en sus pies . Nagini daba vueltas alrededor suyo.- y se quedó dormida.-volvió a levantar la mirada-. Pensaba llevarla a su habitación.

-Yo la llevaré.- le cortó.- Avise a Severus Snape y dígale que prepare una poción del sueño.

-Sí, señor.

Voldemort tomó a su aprendiz en brazos que inmediatamente enroscó sus brazos alrededor de su cuerpo y murmuró algo al oído del mago oscuro que palideció – más aún, sí cabía- momentáneamente. Luego, con paso rápido salió de la habitación con la serpiente tras sus talones.


CRISPI: qué parrafada ni que nada? Si los reviews largos son la mar de chulos jejejeje. Dices que no eres viciosilla pero te digo que eres el review número 69. ¿Mera coincidencia? jajajaja. ME alegro mucho de que te esté gustando, aunque te puedo asegurar que de momento no tengo la habilidad de leer las mentes - le estoy pidiendo a Voldy que me enseñe, pero no quiere-así que ya sabes, cualquier sugerencia, crítica o pregunta no dudes en exponerla. En cuanto al Voldy-kara nu sé, me da la impresión de que me está sliendo un poco soso... quiero decir que pra los capis que lleva la historia ya po´drían aver avanzado jajajajaja. Bueno, quizás en próximo capítulos, quién sabe. Besos wapa!

Ennaira Skywalker: me vas a hacer sonrojar! Em alegra sacarte una sonrisa de vez en cuando, es bueno. Ya sabes uqe sin tus consejos este fic se habría quedado muerto hace tiempo, así que... love Hay veces en las que me gustaría ser cmo Kara. La verdad e suqe la tía tiene dos cojones, pero lo qeu pasa es que en ocasiones es un poco tontita y le pierde el espírito de adolescente que tiene XD A ver si saca de una vez la fiera que lleva dentro y se los carga a todos- la primera a Ginny no? y ya te quedajár que ahora a penas sale- jajajajaja. Pues eso darling, que no te preocupes, no hace falta que me marques, ya sabes que yo te soy fiel . Besos!

Gracias otra vez a todos los que leen aunque no dejen rr, y a los que me tienen a mi o a la historia en favoritos o con alerta. (venga, vaguetes, que no os cuesta nada decirme unas cuantas palabras jejeje)

Besos!

Gaia-drea