Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
Holaaaaa! espero que anden bien. Buena semana!
Capitulo 24:
Frannie estaciono el auto junto a una bomba de combustible y lleno el tanque. Suspiro pesadamente, ya que llevaba mas de 3 horas manejando. Entro en la tienda y tomo algunos dulces, y dos vasos de café para llevar.
Pago las cosas y cuando salio de la tienda, se sorprendio al ver a Quinn sentada sobre el capo del auto. En silencio, se acerco a ella y le tendio el vaso de café.
Quinn fruncio el ceño, entre confundida y sorprendida. Frann le regalo una pequeña sonrisita cordial.
-He pensado que lo necesitarias. –Murmuro, solo para distender el ambiente. Aunque muy en el fondo sabia que para arreglar las cosas con su hermana, necesitaria mas que un vaso de café y una sonrisa.
-Gracias. –Respondio la fotografa, elevando una ceja. Luego se levanto y volvio a su lugar de copiloto, mientras Frannie se sentaba frente al volante.
-Aquí tienes algunos dulces y esas cosas. –Señalo la bolsa de papel. Arranco el auto y retomo el camino indicado.
-Que ha hecho mamá para convencerte de que me hagas esto? –Pregunto Quinn entre dolida y enojada. Frannie suspiro.
-No ha hecho nada. –Murmuro. –Solo hace dos semanas he estado en New York. Ella me llamo y yo vine. Realmente no sabia que es lo que queria.
-Te ha amenazado con quitarte tu parte de la herencia? –Ataco nuevamente la fotografa.
-No quiero la herencia. –Respondio Frannie tranquilamente.
-Entonces que diablos quieres? –Se irrito Quinn.
-Quiero a mi hermana de vuelta. –Respondio la mayor, con un nudo en la garganta.
-Entonces, pretenden retenerme con ustedes, solo para tenerme?
-Sabes, Quinn? Yo no quiero hacerte daño. –Confeso. –Cuando te fuiste a Los Angeles, pase mucho tiempo culpandome por no haberte ayudado. Fui una cobarde, estupida y no merezco nada despues de haberte abandonado asi. Y cuando Judy me llamo, supe que esta era mi oportunidad para enmendar mis errores. Para obtener redencion.
-Te aviso que no vas por el buen camino. –Respondio mordaz. Frannie sonrio, acostumbrada a sus ataques verbales.
-No diras lo mismo cuando sepas lo que en realidad paso. –Respondio sinceramente.
Quinn, algo turbada por esta ultima declaracion, fruncio el ceño.
-Hay algo que deba saber?
-Mucho. –Murmuro. –Revisa en la guantera.
Quinn asi lo hizo, y cuando el compartimiento del auto se abrio, dentro del mismo se posaba un sobre de color blanco, con su nombre escrito en una caligrafia que ella conocia perfectamente bien.
Jadeo ante la impresión y miro a su hermana, con lagrimas en los ojos.
Frannie solo estaciono el auto al borde de la ruta y asintio ante la pregunta silenciosa que su hermana le hacia.
Tomo la carta con las manos temblorosas y paso sus dedos sobre lo que estaba escrito
"Para mi pequeña Quinn..."
Ante tales palabras, la rubia solo pudo murmurar algo.
-Russel...
Rachel permanecio en la habitacion de Quinn, observando cada objeto que la rubia habia dejado alli.
Tomo en sus manos un cuadro, que poseia una foto de ambas, abrazadas y sonriendo a la camara, junto al lago del Central Park. Una foto que se habian sacado unas semanas atrás.
Sonrio con lagrimas en los ojos, y se sento al borde de la cama, abrazando el objeto.
-Ella volvera. –Murmuro Britt, que desde hacia unos minutos observaba a la morena desde la puerta. –Se que ella hara todo lo posible para volver.
Rachel suspiro, y seco sus lagrimas.
-Lo se... –Murmuro en respuesta.
La joven bailarina camino hacia ella y se sento a su lado.
-La amas... –Afirmo con una sonrisa.
-Lo hago. –Respondio la diva.
-Se lo has dicho? –Pregunto suavemente.
-Le he dicho que la quiero, y que la esperare, no importa cuanto tiempo le tome volver.
-Ella me dijo que para volver, necesitara algo de ayuda. –Dijo Brittany. –Se que no deberia hacer esto, pero tengo la sensacion de que esa ayuda, esta aquí. –Saco una llave de su bolsillo y se la entrego. –Es la de su estudio.
-Crees que todo esta alli? –Pregunto la diva con algo de esperanza. Britt asintio.
-Se que Quinn probablemente dejo pistas. –Respondio levantandose. –Santana esta en la cocina preparando algo para cenar. Y tambien hay helado de postre. Unete a nosotras cuando quieras, si?
Rachel tambien se levanto y le regalo un abrazo en agradecimiento.
-Eres la mejor, Britt-Britt. –Susurro con dulzura.
-Pffff...Ya lo se. –Respondio divertida. –Quinnie siempre me lo decia.
Cuando la chica de ojos azules se fue junto con su amada, Rachel se quedo sola, observando la llave que tenia en la palma de su mano con detenimiento.
Salio del cuarto de Quinn y se paro en frente de la puerta que estaba junto a esta. Tomo la llave y la coloco en la cerradura, haciendola girar dos veces, hasta que escucho un "click", señal de que el estudio estaba abierto ante ella.
Giro el picaporte y se adento en el lugar, silenciosamente. Se sentia una intrusa, y no sabia por que.
Camino hasta el escritorio, y se sento frente a el.
Sobre el mueble se posaba una computadora portatil, un telefono y varias carpetas llenas de papeles y fotografias de trabajo. Abrio los cajones del escritorio, con curiosidad y sus ojos se toparon con un sobre, en donde estaba escrito su nombre.
-No puede ser... –Murmuro para si misma.
Tomo el papel y paso sus dedos sobre aquella maravillosa caligrafia que formaba su nombre con delicadeza.
"Para mi Rachel..."
-Quinn... –Murmuro en un jadeo ahogado.
Quinn abrio el sobre, algo temblorosa y saco el papel que estaba dentro.
Salio del auto y se sento sobre el capo, en silencio.
Con lagrimas en los ojos, comenzo a leer.
"Quinn, hija mia...
Se que probablemente no quieres saber nada de mi, y lo entiendo. De verdad lo hago. Se que me odias, y tienes motivos para hacerlo. Fui...Fui un monstruo contigo, y eso es algo con lo que tendre que lidiar por el resto de mi vida.
No pretendo que con esta carta me perdones, porque se que no lo haras. Solo quiero que sepas que lo siento. Lo siento tanto, Quinn.
Siempre fui un imbecil toda mi vida, hice cosas de las que de verdad de arrepiento, fui un mal hombre, un mal padre y un mal esposo. Y se que tu sabes eso. Pero una sensacion extraña se instalo en mi pecho cuando supe que seria abuelo.
Cuando quedaste embarazada, me enoje, pero entiendeme, eras demasiado joven. Igualmente yo no queria llevarte a Los Angeles, solo queria que te hagas responsable de tus actos. Judy hablo conmigo antes de tomar una decisión, y estaba demasiado preocupada por el "¿Qué diran los vecinos cuando se enteren de que tu hija quedo embarazada a los 16 años?", y entonces, temiendo que su estatus de madre ejemplar se viniera en picada, me amenazo.
Amenazo con lastimarte, y lastimar a tu hija. Amenazo en ir contra todo lo que amas. Amenazo a Frannie y... tambien dijo que si no hacia lo que ella pedia, se quitaria la vida. Perdio completamente la razon. Asi que acepte.
Y se que yo nunca fui demasiado apegado a ti, se que te hice sufrir. Se que fui una mierda de padre contigo. Pero yo queria cambiar, sabes? Y aun mas cuando me entere de que ibas a ser madre. Asi que Judy me dijo que te lleve a LA. Y Pensando que alli podrias criar a tu hija en paz, acepte. Pero claramente me equivoque.
Ella no se detuvo alli, queria que cuando dieras a luz, yo...yo matara a esa niña.
Y fue alli en donde me di cuenta de que Judy habia cruzado el limite. Esta enferma, Quinn.
Asi que por mas que suene horrible, la di en adopcion. Y la hice pasar por muerta. Ella nunca lo supo. Aunque imagino que ahora lo debe saber.
Aquella vez donde me escuchaste hablar por telefono y descubriste la verdad, no era ella realmente con quien hablaba, todo fue actuado para que te enteraras de la verdad. Te dije esas barbaridades para que lo supieras y buscaras a tu hija. Porque sabia que lo harias. Lo hice de esa forma porque queria que me odiaras. Yo no merecia una hija como tu. Estuvo mal, no tengo perdon y lo se. Pero no me arrepiento.
Y cuando huiste de casa, me senti tranquilo, sabes? Porque se que eres tan perseverante y que no ibas a dejar de luchar hasta no volver a tenerla en tus brazos nuevamente. Me senti orgulloso.
Te segui el rastro simplemente porque queria saber si te iba bien. Y me di cuenta de que estabas acompañada siempre. Eso me dio tranquilidad porque supe que ya no estarias sola.
No pretendo justificarme con esta carta. No hay nada que se pueda hacer para obtener tu perdon. Y lo acepto, porque se que te falle.
Pero yo te quiero, Quinn. Y aunque no te consideres como tal, siempre vas a ser mi hija.
Siempre.
Esta carta la poseera tu hermana hasta que estes lista para leerla. Confia en ella, te ama muchisimo, a pesar de lo que sus actos pueden decir...
Y de verdad, Quinn, desde lo mas profundo de mi corazon, deseo que seas feliz.
Tu padre, Russel Fabray."
Quinn sollozo y seco sus lagrimas, intentando recuperar la compostura. Doblo la carta y la guardo en su bolsillo, antes de mirar hacia el cielo, que se iba oscureciendo poco a poco.
Ella en el fondo de su corazon lo sabia. Jamas podria olvidar lo que Russel e incluso Frannie le habian hecho. Pero de todas formas dolia. Dolia demasiado. Dolia porque ella los queria. Queria a su familia a pesar de todos los errores que habian cometido.
-Crees que el de verdad me queria? –Pregunto, con la voz ronca a su hermana, que estaba junto al auto, detrás de ella.
-Creo que a pesar de todos sus errores y sus estupidas formas de criarnos, el nos amaba con locura. Pero al no conocer una forma para demostrarlo, siempre nos exigia cosas y pretendia que fueramos las mejores en todo. –Respondio Frannie, elevando los hombros. –O al menos eso me gusta pensar, sabes?
-Por que nuestra familia es asi? Por que somos tan egoistas?
-El porque realmente no lo se. Solo se que si alguien puede cambiar esto, esa eres tu. –Murmuro. –Siempre fuiste especial.
-Ustedes me fallaron. Un abismo enorme nos separa, sabes?
-Papá una vez me dijo que... –Hizo una pausa, intentando recordar sus palabras. –Lo mejor de los abismos, es que se pueden construir puentes para cruzarlos, Quinn.
"Queridisima Rachel.
Seguramente Brittany te ha entregado la llave de mi estudio y ahora estas hurgando entre mis cosas. Tranquila, no te culpo. Se como es Britt y se como eres tu. Demasiado curiosas y terriblemente encantadoras.
Te preguntaras por que te escribo esta carta. Y la verdad no tengo idea. Faltan 48 horas para que yo me vaya a Lima, y justo ahora te estoy viendo dormir en mi cama, abrazada a mi almohada, y no puedo evitar pensar que me gustaria pasar todas las noches asi, viendote dormir.
Volvere, Rachel. Juro que lo hare. Pero necesito algo de ayuda.
Siempre, me he hecho preguntas sobre algo que sucedió hace unos meses atrás. Y tal vez, si no me equivoco, puede ser esa razon la que me lleve de vuelta hacia ti y hacia mi hija.
Hace unos 7 meses atrás, Russel, mi padre, fallecio en un accidente de autos. Su Mercedes se quedo sin frenos en la autopista, y se estrello contra un edificio. Lo que me hace preguntarme muchas cosas. Por ejemplo, ¿Por qué Russel manejaba hacia un sitio en donde no lo llevaba a ningun lado? ¿Por qué no se dio cuenta de que sus frenos venian fallando? Incluso, ¿Por qué estaba manejando el, cuando tiene un chofer personal? Y ¿Por qué su Mercedes? Si el jamas utilizaba ese auto, mas que para ocaciones especiales. ¿Por que el ultimo numero que el habia marcado era de un telefono desechable? ¿Qué escondia? ¿Qué paso? ¿Por qué cerraron su caso sin realizar una autopsia? ¿Por qué?
Se que no tengo pruebas de nada. Pero si logro investigar algo, si junto informacion con ayuda de ustedes, y compruebo mi hipotesis, puede que consiga mi libertad.
Te necesito. Mientras mas rapido lo hagamos, mas rapido regresare a tus brazos.
Ten mucho cuidado y pidele ayuda a Santana y a Remy. Ellas ya estan al tanto de mis dudas.
En un estante del estudio hay una carpeta de color gris, llena de informacion y todo lo que necesitan saber. Investiguen si mi padre fue asesinado o si realmente fue un accidente.
Cuidate como yo lo haria, Rachel.
Te quiero. Quinn Fabray."
